«¿Qué pasaría si las calificadoras de riesgo dejaran de existir? Es una pregunta que aún pocos nos hacemos hoy en día, pero que nos lleva a reflexiones interesantísimas.» Así comenzaba el artículo que publicamos hace más de 2 años. Lamentablemente hoy es un debate que ocupa las portadas de los medios por motivos muy tristes, ya que se cuestiona el rol de las calificadoras única y exclusivamente porque han rebajado masivamente los ratings europeos. Esta misma reacción (la de la opinión pública e institucional) ya ocurrió con el downgrade del rating de Portugal, aunque en menor medida. Manda huevos que las corruptas e incompetentes calificadoras sean las más lúcidas en este mundo de locos endeudados. Os dejamos releer aquel breve artículo del 16 de Diciembre de 2009, parece que fue ayer, y después haremos varias reflexiones al respecto, algunas de las cuales ya comentamos en la segunda parte del artículo el pasado verano. Reflexiones que lamentablemente son tan vigentes como hace 4 años.
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Ya lo advertíamos en
Tan sólo unos días antes de conocerse 
Lo hemos advertido ya en anteriores artículos
«Algunos bancos centrales de Europa comienzan a evaluar planes de contingencia ante la posibilidad de que algunos países abandonen la zona euro o la unión monetaria se desmorone por completo.» Este es el titular del
Hasta el lunes 12 de diciembre no se revelará el secreto. Pero visto lo visto en cuanto a cobardía, mediocridad e incompetencia financiera de los políticos y burócratas de la Unión, unida a la incompatibilidad de intereses del duo Merkozy, no es descartable que el esperado anuncio del 9 o 12 de diciembre quede en otro mero parche inoperante. No obstante, las esperanzas están puestas más que nunca en esas declaraciones, que no harán más que hacer públicos los acuerdos que en secreto se están cocinando desde que la pasada semana se reunieron discretamente los ministros de economía de Alemania, Holanda y Finlandia.
Lo que debe tan sólo Italia es mayor que el agujero que tienen Irlanda, Grecia, Portugal y España juntos. Alemania no puede pagar la deuda de los PIIGS, y el resto de economías aún a flote (léase Francia, Bélgica, Austria, etc.), bastante tienen con tratar de simular una solvencia que cada día se deteriora más y más. El único modo que existe de devolver al Mercado (inversores institucionales y privados y especuladores) el dinero debido por Italia y demás PIGS, es fabricándolo al más puro estilo de república bananera.