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Category: Banca

Funds that make inaccessible funds accessible

¿Os imagináis poder invertir en los mejores fondos institucionales del planeta, donde invierten las manos fuertes del mundo financiero, con tan solo 125.000 euros? Nos referimos a poder invertir en fondos y hedge funds con barreras de entrada de 500.000, un millón o cinco millones de inversión mínima. Fondos que, a pesar de seguir abiertos (de momento), tienen mínimos prohibitivos para carteras que no alcancen al menos los 10 millones, si desean una diversificación adecuada de gestores y zonas geográficas. Fondos que por la brillantez de sus rendimientos históricos están a años luz respecto al catálogo de fondos que vende la banca española, como explicamos ya en «Fondos y Hedge Funds institucionales, la liga en la que no pueden jugar los inversores retail». Estamos hablando de gestores de la talla de Branis, Jiang o Simons del mítico Medallion, que han demostrado durante décadas que están por encima de los demás, consiguiendo alphas descomunales como las que podemos ver en las siguientes tablas.

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Pues bien, algunos fondos de fondos agrupan en sus carteras gestores de grandes fondos y hedge funds institucionales y «trocean» esos mínimos de inversión prohibitivos en tickets de tan sólo 125.000, como decíamos al principio del artículo. Lógicamente, esta facilitación para que puedan acceder inversores menores requiere un análisis exhaustivo y una selección previa de fondos que no es gratis. Todos estos fondos de fondos cobran una comisión adicional a las que de por sí ya tienen los fondos subyacentes. Es decir, que se estará pagando comisión sobre comisión. Pero si la cartera de fondos subyacentes es lo suficientemente potente en rendimientos netos, y las comisiones del fondo de fondos son moderadas, el resultado será el de fondos de fondos que seguirán superando a sus respectivos índices de referencia de manera muy jugosa.

En el gráfico de arriba podréis ver el rendimiento que ha obtenido uno de estos fondos de fondos, domiciliado en Luxemburgo, en cuyo interior se concentran los 3 gestores arriba mencionados y media docena más de primeras espadas de la gestión Value de fondos institucionales. Como veréis, el fondo se compara con un índice compuesto por 50% MSCI World y 50% MSCI EM, lo cual le pone el listón muy alto, ya que si os fijáis en la mayoría de índices de referencia que utilizan los fondos, suelen ser del tipo AR (absolute return) u otras definiciones menos comprensibles. Estas nomenclaturas de la mayoría de índices o benchmarks «capan» los rendimientos del índice en cuestión respecto al índice bursátil del respectivo país con el objetivo de que el fondo lo supere visualmente de manera más holgada. Esto suele producir falsos alphas, que resultan engañosos para los inversores, ya que en muchos casos esos fondos tampoco superan a sus puros índices de referencia o lo hacen de manera muy mediocre, lo cual no justifica sus costes de gestión activa. En cambio, en este fondo de fondos la comparación es a pelo con el MSCI World y Emergente, lo cual es muy de agradecer y dice mucho de la potencia de los fondos subyacentes, puesto que los vienen superando ampliamente.

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Como podréis apreciar, a pesar de que el fondo fue lanzado en Mayo 2018 y la mayoría del rendimiento es una simulación del comportamiento de todos esos fondos subyacentes en los últimos cinco años,  ya en rendimientos reales de 2018 está más que amortizando sus comisiones sobre comisiones.

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¿Cuál es la mala noticia? Pues que la mayoría de estos fondos de fondos, al igual que ocurre con los fondos institucionales subyacentes, tampoco se comercializan en España. Y por tanto, hoy por hoy, la única forma de acceder a ellos es abrir una cuenta en un banco luxemburgués que acepte clientes menores (tarea más difícil de lo que parece sin la referencia adecuada) y suscribirlo desde allí con un mínimo de 125.000 euros.

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Comparad los rendimientos de las tablas con los de cualquier fondo de inversión pasiva y veréis como, a pesar de la mediocridad generalizada de la gestión activa, algunos gestores se ganan sobradamente sus comisiones. Lo difícil es encontrarlos, pero aún es más difícil poder acceder a ellos con importes menores. Aunque como siempre solemos decir, haberlos haylos, como ya explicamos en el blog de Cobas.

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Disclaimer: This article does not represent an investment recommendation for the products mentioned. The funds referred to in the article are not registered for marketing in Spain and are only suitable for qualified investors, with minimums ranging from €125,000 to €5,000,000.

Daniel Lacalle y la nacionalización de la economía que perpetran los Bancos Centrales

Aunque en algunas de sus convicciones podemos no estar del todo de acuerdo, no cabe duda que Daniel Lacalle es una de las personas que más sabe de macroeconomía. No sólo por su PhD en Economía sino especialmente por su enfoque ante el abuso de los bancos centrales que venimos sufriendo desde hace más de una década.

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A continuación os dejamos con el artículo que sobre dicho abuso y fin de fiesta escribió lacalle hace un año en la web del Mises Institute. Como veréis, coincidimos mucho con Lacalle en el análisis que hicimos hace dos años en nuestro artículo «Intereses negativos y Darwin«. Y quizá os interese también releer «Qué esperar cuando se está esperando… el apagón del QE»

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Estamos ya en 2018 y con la FED subiendo tipos de manera decidida. Y el BCE se enfrenta, por fin, a su realidad. Esperamos que disfrutéis con el duro y realista artículo de Lacalle:

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El FT publicaba un artículo que decía que “los principales bancos centrales poseen ahora un quinto de la deuda pública total”.

 

Las cifras son estremecedoras.

 

1) Sin ninguna recesión o crisis, los grandes bancos centrales están comprando más de 200.000 millones de dólares de deuda pública y privada, liderados por el BCE y el Banco de Japón.

2) La Reserva Federal posee más del 14% de la deuda pública total de EEUU.

3) Los balances del BCE y el BdJ exceden en un 35% y un 70% sus respectivos PIB.

4) El Banco de Japón es actualmente uno de los 10 mayores inversores en el 90% del Nikkei.

5) El BCE posee el 9,2% del mercado de bonos corporativos europeos y más de 10% de la deuda soberana total de los principales países europeos.

6 El Banco de Inglaterra posee entre el 25% y el 30% de la deuda soberana de Reino Unido.

 

informe reciente de Nick Smith, analista de la CLSA, advierte acerca de lo que llama “la nacionalización del mercado secundario”.

 

El Banco de Japón, con su política ultraexpansionista que solo expande su balance, está en camino a convertirse en el mayor inversor en las grandes empresas del Nikkei 225. De hecho, el banco central japonés ya cuenta con el 60% del mercado de ETF (Exchange Traded Funds) en Japón.

 

¿Qué puede ir mal? En general, el banco central no solo genera mayores desequilibrios y un mal resultado en una economía “zombificada”, ya que las políticas extremadamente laxas perpetua los desequilibrios, sino que debilita la velocidad del dinero e incentiva la deuda y las malas inversiones.

 

Creer que esta política es inocua porque “no hay inflación” y el desempleo es bajo resulta peligroso. El gobierno emite cantidades masivas de deuda y el dinero barato promueve un exceso de capacidad y una mala asignación de capital. Así, el crecimiento de la productividad colapsa, los salarios reales caen y el poder adquisitivo de las divisas también cae, llevando al alza el coste real de la vida y a la deuda a crecer más que el PIB real. Por eso, como hemos mostrado en artículos anteriores, la deuda total ha ascendido hasta el 325% del PIB mientras que las empresas zombis llegan a niveles propios de una crisis, de acuerdo con el Banco de Pagos Internacionales.

 

Los títulos públicos monetizados por el banco central no son activos de alta calidad, son un pagaré que se transfiere a las próximas generaciones y se liquidará de tres maneras: con inflación masiva, con una serie de crisis financieras o con un gran desempleo. La destrucción del poder adquisitivo de la moneda no es una política de crecimiento, es robar a futuras generaciones. El efecto “placebo” de gastar hoy el Valor Presente Neto de esos pagarés significa que, como PIB, la productividad y la renta disponible real no mejoran, al menos no tanto como la deuda emitida. Estamos creando una bomba del tiempo de desequilibrios económicos que no hacen más que crecer y que explotará en algún momento del futuro. El hecho de que la evidente bola de riesgo se retrase otro año no significa que no exista.

 

El estado no está emitiendo “dinero productivo”, sino solo una promesa de más réditos mediante mayores impuestos, mayores precios o confiscación de riqueza en el futuro. El crecimiento la oferta monetaria es un préstamo que obtiene el estado pero que pagamos nosotros, los ciudadanos. El pago viene con la destrucción de poder adquisitivo y confiscación de riqueza a través de la devaluación y la inflación. El “efecto riqueza” de acciones y bonos en aumento es inexistente para la gran mayoría de los ciudadanos, ya que más del 90% de la riqueza familiar media está en depósitos.

 

De hecho, una monetización masiva de la deuda es solo una manera de perpetuar y fortalecer el efecto expulsión del sector público sobre el sector privado. Es una nacionalización de hecho. Porque el banco central no “quiebra”, solo transfiere sus desequilibrios financieros a bancos privados, empresas y familias.

 

El banco central puede “imprimir” todo el dinero que quiera y el gobierno se beneficia de ello, pero los que sufren la represión financiera son el resto. Generando las consiguientes crisis financieras a través de políticas monetarias laxas y siendo siempre el principal beneficiario del auge y el declive, el sector público sale de estas crisis más poderoso y más endeudado, mientras que el sector privado sufre el efecto de expulsión en tiempos de crisis y el efecto de los impuestos y la confiscación de riqueza en tiempos de expansión.

 

No sorprende que el gasto público con respecto al PIB esté ahora casi en el 40% en la OCDE y aumentando, la carga fiscal esté en máximos históricos y la deuda pública aumente.

 

La monetización es un sistema perfecto para nacionalizar la economía pasando a los contribuyentes todos los riesgos del exceso de gasto y los desequilibrios. Y siempre acaba mal. Porque dos más dos no es igual a veintidós. Al gravar a los productivos para perpetuar y subvencionar a los improductivos, el impacto sobre el poder adquisitivo y la destrucción de riqueza es exponencial.

 

Creer que esta vez será distinto y que los estados gastarán sabiamente todo ese enorme “dinero gratuito muy caro” es sencillamente una ilusión. El gobierno tiene todos los incentivos para gastar demás, ya que su objetivo es maximizar el presupuesto y aumentar la burocracia como medio de poder. También tiene todos los incentivos para culpar de sus errores a un enemigo externo. Los gobiernos siempre culpan a algún otro por sus errores. ¿Quién rebaja los tipos del 10% o al 1%? Gobiernos y bancos centrales. ¿A quién se culpa por tomar “excesivos riesgos” cuando las cosas van mal? A vosotros y a mí. ¿Quién aumenta la oferta monetaria, reclama que “fluya el crédito” e impone represión financiera porque los “hay demasiado ahorro”? Gobiernos y bancos centrales. ¿A quién se culpa cuando las cosas van mal? A los bancos por los “préstamos imprudentes” y la “desregulación”.

 

Por supuesto, los gobiernos pueden imprimir todo el dinero que quieran, lo que no pueden hacer es convencernos de que tiene un valor, en que el precio y cantidad de dinero que imponen es real solo porque el gobierno lo diga. De ahí la menor inversión real y la menor productividad. Ciudadanos y empresas no están locos por no caer en la trampa de los tipos bajos y la alta inflación de activos. No son amnésicos.

 

Se llama represión financiera por una razón y los ciudadanos siempre tratan de escapar del robo.

 

¿Cuál es el truco para que nos lo creamos? Las bolsas suben, los bonos bajan y se nos hace creer que la inflación de activos refleja fortaleza económica.

 

Luego, cuando la política del banco central deje de funcionar (ya sea por falta de confianza o porque es sencillamente parte de la liquidación) y los mercados reciban las valoraciones que merecen, muchos dirán que fue culpa de los “especuladores”, no del especulador central.

 

Cuando estalla, podéis apostar hasta vuestro último dólar en a que el consenso culpará a los mercados, los fondos de inversión, la falta de regulación y la insuficiente intervención. Los errores de la intervención perenne se “resuelven” con más intervención. El gobierno gana en todo caso. Como en un casino, la casa siempre gana.

 

Entretanto, las famosas reformas estructurales que se habían prometido desaparecen como los malos recuerdos.

 

Es un inteligente sistema maquiavélico para acabar con los mercados libres y beneficiar desproporcionadamente a los estados a través de la más injusta de las competencias: tener acceso ilimitado al dinero y el crédito y ninguno de los riesgos. Y pasar la factura a todos los demás.

 

Si pensáis que no funciona porque el gobierno no hace mucho más, estáis sencillamente soñando.

 

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Stop-loss in actively managed funds?

Como decía Machado, sólo un necio confunde valor y precio. Desde el punto de vista del inversor a largo plazo, que compra acciones de buenas empresas a precios atractivos respecto a sus múltiplos de beneficios presentes y futuros, ya resultaría absurdo y temerario comprar y vender esas acciones a corto plazo sin asociar esas decisiones al valor de los respectivos negocios. Pero aún resultaría más absurdo realizar ese trading cortoplacista en una cartera de fondos de inversión de gestión activa, con carteras al libre albedrío de sus respectivos gestores, y pudiendo además el inversor establecer tentadoras órdenes de compras automáticas y de stop-loss (sic).

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Pues eso es lo que ofrece ING a sus clientes, con el consiguiente beneficio para el banco por este servicio obviamente. Pero como no es tan simple operativamente la compra-venta automática a un precio preestablecido de un fondo como el de una acción, lo que ofrecen a sus clientes es un servicio de «aviso» cuando la cotización del fondo toca el precio marcado. Será entonces cuando el cliente decidirá si firma o no una orden de compra-venta-traspaso de esos fondos, que por otra parte tardarán habitualmente un par de días en ejecutar. Ah, y lógicamente este «servicio» sólo está operativo para los fondos marca ING, favoreciendo así que todo quede en casa.

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Haciendo un repaso de lo que es la práctica de trading de acciones (con stop-loss incluídos), tenemos que decir que viene siendo el modus operandi habitual de los ahorradores menos qualificados como inversores. O sea de aquellos que se alejan de la inversión largoplacista mediante la compra de negocios cuya buena relación valor/precio conocen, y en cambio se aproximan a la mera apuesta en cualquier ticker que cotice, independientemente de la buena o mala marcha del negocio de la empresa cotizada. Incluso ajenos a si detrás de ese ticker hay unas perspectivas y una valoración ajustada de negocio empresarial, una materia prima, un índice o cualquier derivado. A la mayoría les basta que tenga un ticker o un precio de cotización cambiante al que apostar más o menos frenéticamente, vistiendo esta práctica convenientemente -eso sí- con todo tipo de cursos de trading, análisis técnicos y macros que maquillen la ludopatía con una pátina de inversión experta.

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Sin embargo, generalmente un inversor que conozca bien el valor de las empresas que tiene en cartera, tendrá más interés en comprarlas cuanto más baje el precio de sus acciones . Y por el contrario, cuanto más caras estén las acciones respecto al valor de la empresa, más interés tendrá en venderlas. En cambio, el trading cortoplacista de acciones está asociado a ignorar completamente el valor real de la empresa. Por eso el análisis técnico y demás métodos de trading suelen recomendar comprar acciones cuando los precios suben y venderlas cuando bajan. (Aquí cabría hacer la salvedad de escasísimos hedge funds de gestión cuantitativa que están ganando dinero desde hace dácadas, pero serían la excepción que confirma la regla y sólo accesibles para inversores bien informados y con capitales superiores a los 300.000′- euros.)

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Como decíamos, rizando el rizo de lo absurdo, ING tienta ahora a sus clientes para que realicen esta práctica del trading también en sus carteras de fondos de gestión activa. Recordemos que la gestión activa se llama así porque el gestor de cada uno de los fondos toma decisiones activamente comprando y vendiendo acciones o bonos. A partir de ahí, el valor liquidativo del fondo será la cotización -usualmente- diaria de toda la cartera a precio de mercado, una vez deducidas las comisiones y gastos de la propia gestión activa y del fondo (sobre la gestión activa y pasiva os interesará el artículo que recientemente Cluster Family Office hemos publicado en la web de COBAS AM, la gestora de Francisco García Paramés: «Gestión Pasiva, Gestión Activa»). Por tanto, aún tiene menos sentido que el ahorrador tome decisiones de compra o venta del fondo cuando, no sólo ignora el valor de los negocios comprados, sino que ni siquiera sabe qué negocios ha comprado y vendido diariamente el gestor de dicho fondo o la liquidez que acumula. Tampoco le permitiría beneficiarse de una de las claves de la inversión que todo gestor value trata de conseguir: comprar barato y vender caro, puesto que ese trading y sus stop-loss desvirtuarían por completo una buena gestión activa. Además, como el trading de fondos es una absurda y rara práctica, el ahorrador ni siquiera tendría la posibilidad de beneficiarse de la profecía autocuplida que en algunas ocasiones ofrece el análisi técnico.

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En definitiva, una estrategia más fruto del brainstorming del maquiavélico departamento de marketing de turno, cuya prioridad jamás ha sido ni será el beneficio del Cliente sino el de la propia entidad financiera. Más madera para alejar a los ahorradores del buen camino de la inversión.

 

Banco Popular: In extremis.

Otra vez se ha rozado el desastre. Y en el último minuto las presiones inconfesables del Gobierno han conseguido que el Banco Santander se haga cargo del agujero descomunal que supone el Banco Popular. Antes de llegar hasta aquí, por supuesto, se ha ampliado capital con dinero de incautos nuevos accionistas, bonistas y cualquier otro ingenuo que haya creído en la imagen de seguridad y solvencia de personajes como los que suelen utilizar los publicistas.

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https://youtu.be/xD_4thIw1FQ

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La mayoría de personajes del deporte, acostumbrados a vender su imagen para publicidad, lo hacen al mejor postor sin importarles un pimiento si con ello están vendiendo más zapatillas deportivas o contribuyendo a acabar con los ahorros de humildes familias, que creen que lo que les dice Pau Gasol es de fiar. Es difícil repartir culpas en su justa medida. ¿Quién es más culpable de que los pequeños ahorradores pierdan su dinero en estas operaciones de rescate bancario? ¿El responsable del banco, que está ampliando capital o saliendo a bolsa (Bankia) sabiendo perfectamente que los inversores a los que está engañando van a perder buena parte de sus ahorros? ¿El regulador (BdE) que lo permite, conocedor también de la situación crítica de esos balances? ¿El personaje que vende su imagen de credibilidad para convencer a quienes sin ella no confiarían en esa entidad su dinero? ¿El empleado de banca que miente vilmente a todas las presas que se sientan ante su mesa durante la campaña agresiva de captación de inversión? ¿El propio inversor con su cócktail explosivo de ignorancia y codicia? Como diría el refrán, entre todos la estafaron y ella sola se arruinó

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Para no ser hipócritas, cabe hacer otra reflexión. Si el destino final de un banco quebrado es el rescate con dinero público (bail-in), o sea más deuda que tendrá que ser pagada con aumentos de nuestros impuestos presentes y futuros, todo euro de inversor privado que capte la entidad -en connivencia con consejero delegado, regulador, empleado, o publicista- será un euro menos que tendremos que aportar los que no hayamos sido engañados por toda esa banda. Por tanto, dejando la ética a un lado, si otros ingenuos tapan un poco el agujero con sus ahorros, menos nos tocará tapar al resto con nuestros impuestos. Una selva político-financiera vomitiva en toda regla, desde luego.

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En el caso del B. Popular, el desastre ha rozado el larguero y sólo ha afectado a priori a los inversores que confiaron en la entidad como accionistas y a los bonistas subordinados y preferentistas, mientras que los depositantes y el resto de contribuyentes, por esta vez, parece que nos salvamos de otro bail-in bancario. Pero la pregunta del millón es ¿a cambio de qué? ¿Qué le ha prometido el Gobierno a los Botín para que se traguen tal sapo? Probablemente jamás lo sepamos y quedará, como el resto de rescates y «reordenamientos» bancarios, indescifrablemente diluído en las declaraciones de impuestos que pagarán durante toda su vida nuestros hijos, nietos y biznietos.

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El rescate corporativo del Popular no es más que otro síntoma del invierno que llega. Esta vez la explosión ha sido controlada y disimulada bajo la alfombra del Santander, que hoy es al menos 7.000 millones de euros menos solvente. Pero los persistentes tipos a cero ya puden grabar otra muesca en su empuñadura de entidades financieras bajo tierra. El problema es que cuando Alemania no aguante más inflación y decida subir tipos, los del sur vamos a necesitar otro banco central que nos los mantenga a cero. Entonces nuestros bancos y nuestros precios podrán levantar cabeza tímidamente, pero nuestras cuentas corrientes y activos del sur serán cotizados con un valor inferior a los del norte.

El NIRP de Draghi, los Reverse Yankees y el DDO

A finales de la pasada semana ocurrió algo inaudito, algo absurdo incluso entre los absurdos de este New Normal en el que nos han metido los Bancos Centrales: El rendimiento medio de los bonos basura (los más arriesgados e insolventes de los bonos corporativos) denominados en Euros cayó hasta niveles récord del 2,77% anual.

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Ya el 26 de Abril se batió el hito de lo absurdo de la política de yields negativos del BCE, cayendo el rendimiento de la deuda más insolvente por debajo del 3% por primera vez en la Historia.

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Comparativamente, la deuda que se considera más líquida y segura del mundo, los bonos del Treasury norteamericano a 10 años, ofrecen un rendimiento del 2,33% anual, y el Treasury a 30 años rodea el 3%.

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El siguiente gráfico de BofA Merrill Lynch Euro High Yield Index nos muestra la locura existente en la Eurozona:

Y no es que estos yields ridículamente bajos sean fruto de una deflación galopante, a pesar del alarmismo creado en los últimos meses, no. La inflación oficial anual viene siendo del 1,9% y como vemos en el siguiente gráfico, no parece que vaya a desaparecer a corto plazo.

En otras palabras, el rendimiento medio real de los bonos basura, una vez descontada la inflación reconocida oficialmente, según vemos en los dos índices de más arriba es ahora tan sólo del 0,87% anual! Ese es el retorno que los compradores/inversores en bonos consiguen por prestar su dinero a empresas con ratings basura e insolvencias manifiestas durante años, con riesgos de defaults (reconocidos por Fitch, Moody’s y S&P) en el horizonte más que considerables.

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Con este panorama, evidentemente, no sólo las empresas europeas quieren levantar dinero fresco. Como moscas a la miel acuden también empresas americanas en busca de euros de incautos inversores europeos a cambio de intereses ridículos. Son los llamados «Reverse Yankees», o emisiones de empresa americanas en euros, ávidas de crédito cuasi gratis. Pero por qué los inversores europeos ofrecen su dinero a deudores insolventes a cambio de tan poco? Acaso los inversores europeos se han vuelto locos? Mejor que no os responda…

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La respuesta la encontraremos en los esfuerzos de Draghi por aplicar su ahora reducido QE de 60.000 millones de euros anuales, en el cual caben bonos soberanos, «covered bonds», bonos con grado de inversión (IG) y ABS. Adicionalmente Draghi recortó los tipos hasta un negativo -0,40%, intensificando así el encarecimiento de los precios de la deuda y comprimiendo por tanto los yields o rendimientos de toda la deuda, tanto soberana como corporativa (financial repression). Lo que el BCE no compra directamente son bonos basura, pero eso no quiere decir que no acabe con ellos en sus armarios (balances), ya que ha comprado y comprará papel que con el tiempo se ha convertido en basura. Y nadie podrá decir que ha sido una desgracia acontecida que nadie pudiese sospechar, puesto que mucha de esa deuda ya era basura antes de ser comprada y se le hizo un upgrade de rating a martillazos para que pudiese caber en los requisitos políticamente correctos del BCE.

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Como resultado de ese QE y la política de NIRP (Negative Interest Rate Policy), numerosos bonos corporativos están hoy cotizando con rendimientos por debajo de cero. Por ejemplo el bono alemán a 5 años está en el -0,33%, lo cual somete a los inversores a un profundísimo -2,23% una vez deducida la inflación oficial! Obviamente los inversores que quieren conseguir rendimientos netos (superando la inflación) positivos, deben lanzarse en brazos de deuda basura, mucho más insolvente y arriesgada. O bien deben volar hacia otras divisas, como la deuda en USD. Estos son los Refugiados del NIRP, que «emigran» a otros lares evitando los devastadores efectos de su deuda autóctona.

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La pregunta del millón es por qué estos afectados por el NIRP arriesgan tanto a cambio de tan poco. Muchos son inversores institucionales que están obligados a comprar bonos en euros, como por ejemplo compañías de seguros y fondos de renta fija en euros. Además, con la subida de tipos en USA, ni siquiera es ya casi gratis la cobertura de divisas EUR/USD, como hace un par de años. Con lo cual, dichos institucionales están condenados a comprar papel mojado a precios desorbitados y a cambio de yields ridículos. Y tampoco debemos olvidar que dichos institucionales gestionan dinero ajeno y no propio, lo que llamaremos DDO (Dinero De Otros), haciendo más fácil asumir el pan para hoy y el hambre de mañana, cuando esa deuda se impague o su cotización vuelva a precios más razonables y genere ingentes pérdidas a los incautos inversores. Y es que los gestores de esas instituciones cobran por colocar esos flujos gigantescos de DDO, y lo hacen siguiendo la corriente del resto de instituciones. Porque cuando llegue el colapso y las pérdidas, no estarán solos, ya que el resto de institucionales sufrirán igual que ellos. DDO que explotará en la cara de todos, de manera muy repartida y poco inculpatoria.

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Cuanta más deuda compra el BCE, más bajos son los yields en un perfecto pez muerde-colas, amén de otros perjuicios de consecuencias incalculables. Inundar de dinero el mercado de bonos es la perfecta huída hacia adelante, satisfaciendo los rendimientos y plusvalías que necesitan quienes compraron ayer o el pasado año. Hay que jugar mientras la música siga sonando, y ninguna institución va a parar antes del desastre.

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Además de los inversores institucionales, también se venden bonos basura a precio de oro a los ahorradores retail, incautos inversores que meten su dinero en los fondos «seguros» y «garantizados» que les venden sus encorbatados y simpatiquísimos banqueros de confianza (sic). Y lo ocurrido en los últimos años, en los que la música ha seguido sonando sin parar, les da la razón! ¿Quien no ha ganado dinero comprando ese papel mojado (soberano o corporativo) en los últimos 5 años? ¿Por que no puede seguir siendo así los próximos 5? Algo parecido pensó el pavo el día antes de Navidad…

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Pero la realidad es que cada día más y más emisores acuden a la barra libre europea. Desde bancos españoles desbocados, hasta la compañía petrolera mexicana Pemex, que colocó 4,3 billones de euros hace tan sólo un par de meses.

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Pero los bonos no son como las acciones. Los bonos se amortizan (si se tienen durante el tiempo suficiente) a la par. Si se llega a vencimiento, con estos tipos comprimidos, sólo se puede ganar dinero si se han comprado previamente con un descuento. Pero en el escenario actual, lejos de eso, los bonos se están comprando en el mercado secundario por encima de la par! Y ese sobrecoste va desapareciendo a medida que nos acercamos al vencimiento, esa es una ley universal que raramente falla. ¿Cuál es pues la esperanza de todo tenedor, traders y hedge funds de bonos en euros con sobrecoste? Pues quitárselos de encima lo suficientemente pronto como para ganar unos pipos antes de que sea demasiado tarde. Pero para los institucionales que los deben mantener hasta vencimiento porque su modelo de negocio así lo exige, no habrá final feliz posible. A no ser que algún institucional espabilado le pase la patata caliente a tiempo a otras manos menos expertas y más inocentes, eso sí, en forma de productos bancarios que ofrecen el triple que un depósito, «con total seguridad».

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Vía wolfstreet.com

Writedown selectivo de deuda.

Hace unos meses escribimos un artículo titulado «The Big Writedown« en el que advertíamos de la posibilidad de que el callejón sin salida de la deuda masiva en la que está todo el mundo sumido pudiera ser soslayado de manera, digamos, imaginativa.

Esa fórmula no es otra que la de eliminar selectivamente emisiones de deuda que en su práctica totalidad estén en manos de los respectivos bancos centrales.

De ese modo, la pérdida que conlleva todo default se contabilizaría en los únicos balances contables del mundo que se pueden cuadrar fabricando dinero de la nada y moldear como un chicle, o sea los balances de los bancos centrales.

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Intereses negativos y Darwin.


La esencia de nuestro sistema económico y de Mercado es la eficiencia y la competitividad incentivada por los beneficios. Parece una frase un tanto alambicada, pero supone que el Sistema se basa en conceptos tan lógicos y simples como que todos los agentes que conformamos el Mercado y la Economía global queremos ganar dinero. Por ese motivo tan obvio -y a la vez tan necesario- tratamos de progresar en nuestros trabajos, bien sea como empleados o como empresarios. Todos queremos alcanzar un mayor bienestar, y para ello es necesario progresar y que nuestro trabajo esté, no sólo bien hecho, sino mejor hecho que el de nuestra competencia. Sólo así conseguiremos que nuestro sueldo o nuestros beneficios empresariales mejoren, y con ello lo haga también nuestra capacidad para disfrutar de ese dinero, es decir nuestro bienestar presente y futuro.
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Deutsche Bank: The Big Short.

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Edward Misrahi, gestor de Ronit Capital, ex-partner de Goldman Sachs y Eton Park, ha declarado recientemente en una entrevista a Businessinsider.com que su opción número 1 para cubrir una cartera ante una caída generalizada de los Mercados sería la acción de Deutsche Bank. Advierte que cualquier banco europeo tiene un horizonte muy incierto, bien sea portugués, italiano o británico afectado por el Brexit. Pero su seguro preferido ante un tail-risk sería la venta de la acción de dicho banco alemán, para el cual pronostica una próxima nacionalización como única salida para evitar el colapso bancario generalizado. (more…)

Es urgente esperar… y saber qué se espera.

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En los tiempos financieros y económicos que corren, como suele decir un viejo amigo, es urgente esperar. O sea que no son tiempos para emprender aventuras inversoras a largo plazo que sean susceptibles de verse afectadas por cambios macroeconómicos o conflictos geopolíticos, que hoy son más inciertos que nunca. Los pasos que los inversores deben dar en un entorno cenagoso como éste deben ser cortos, estables, prudentes. Es muy cierto, hoy más que nunca, que el concepto crisis es sinónimo de oportunidades, pero no no por ello debemos dar zancadas ambiciosas y aventureras cuando nos rodea una ciénaga minada. (more…)

Los Bancos Centrales y el auge del extremismo.

DanielleblueOs recomendamos una lectura para el fin de semana. Se trata del artículo que encontraréis enlazado al pie de este post, escrito por Danielle DiMartino Booth, analista económica especializada en bancos centrales. Danielle Booth supo prever hace una década la catástrofe que supuso la burbuja inmobiliaria y el abuso de crédito hipotecario ejercido por los bancos norteamericanos. Recordemos que la llamada «crisis subprime» fue el fenómeno que originó el colapso del Sistema Financiero, que hoy en día se mantiene aún en pie sólo gracias a (o por culpa de) la respiración artificial proporcionada por los bancos centrales, a costa del crecimiento y la riqueza de las próximas generaciones.

Antes de que tachéis a esta analista de exagerada y catastrofista, os queremos recordar que Danielle fue la mano derecha del ex-Presidente de la FED de Dallas Richard Fisher durante los 10 años de su mandato. Fisher (y su mano derecha Danielle) se enfrentaron a Bernanke cuando éste inició la fabricación masiva de dinero/deuda. Y en 2013 Fisher y Booth también se mostraron firmemente en desacuerdo por la puesta en marcha de la tercera ronda de Quantitative Easing, por considerarlo ya «one step too far».

Si queréis ponderar un poco más el análisis de Danielle, podéis leer también lo que decían de ella en ZeroHedge el pasado año: «Another FED Insider Quits, Tells The Truth«. Por nuestra parte tan solo recordar las advertencias que hemos reiterado desde el 2013 en artículos como «La Era de los Bancos Centrales«.

Ya sabemos que algunos de vosotros consideráis que nuestros artículos son generalmente demasiado pesimistas. Pero quizá, después de leer a Danielle, los nuestros os resulten incluso un tanto «happy flowers» 😉 En cualquier caso, os deseamos un feliz fin de semana y que este bofetón de crudo realismo titulado «Central Banks and the rise of extremism» no os lo estropee:

«Central Banks and the rise of extremism.»

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