Si algo tiene de bueno la tensión extrema actual de los Mercados, es que va a precipitar el desenlace de la Eurozona y va a acabar con esta agonía política y económica. El momento en el que Alemania debe elegir si toma la senda de la asunción de las deudas y la precariedad económica periférica, o por el contrario se apea del tren. Y en el caso de que decida no seguir compartiendo dicha losa, también podría decidir ir desenganchando vagones en lugar de apearse ella. Espero que os guste el artículo que hemos publicado en GurusBlog: «El Final de la Cuenta Atrás«
No hay peor fracaso que el de quien renuncia al éxito. Algo parecido les ocurre a los fondos de inversión que se ciñen a sus índices de referencia, confiados en que, a pesar de su mediocridad, las entidades para las que trabajan no van a tener ningún problema en comercializar masivamente dichos fondos, y jamás les culparán por no brillar. La capacidad comercial de una entidad bancaria es directamente proporcional a la mediocridad de sus productos de inversión. Será por aquello de que el hambre agudiza el ingenio, y los gestores de fondos de gestoras independientes (que no pertenecen a bancos, al menos directamente) sólo pueden competir por hacerse un sitio en el escenario de la venta de inversiones, demostrando pura calidad y superioridad en los rendimientos en comparación con sus competidores.
Hay algo peor que ser pobre e insolvente, y es que además se deba esconder la misera y simular opulencia y grandeza. ¡Ay de quien deba disfrazarse de rico, sin serlo, para poder subsistir en su negocio! Porque la insolvencia y la pobreza, con sinceridad y honradez se tornan más dignas, más esperanzadas y menos miserables. Y es que dedicarse a un negocio, como el bancario, que necesariamente obliga a quien lo ejerce a simular riqueza y solidez para ganarse la confianza de sus clientes, es algo con lo que se puede convivir cuando realmente la entidad bancaria es rica y solvente. Pero cuando el negocio se tuerce y el apalancamiento intrínseco a la propia actividad bancaria se come con patatas la solvencia y la solidez de las entidades, esa fachada de opulencia se convierte en una macabra mentira, que acaba con la pérdida esquizofrénica de todo contacto con la realidad (como dijimos en
John Mauldin nos deleita esta semana com otro análisis realista
Muchos son los temores de que Francia no siga la senda de la austeridad y el rigor presupuestario, en el caso de que sea el socialista Hollande el ganador de las elecciones. Pero la cruda realidad hace que no sea tan relevante el color del presidente elegido ni su programa electoral. Tampoco parece probable que en la segunda ronda Sarkozy consiga el apoyo de los votantes de extrema derecha de Le Pen, pero aún en el supuesto de que Hollande llegase al Elíseo, su capacidad de maniobra sería muy pero que muy limitada.
Estamos en el ojo del huracán. Pero no por injusticia ni por envidia de nuestros vecinos del norte, no, sino por nuestra mal cabeza. Esa mala cabeza que nos ha hecho votar en el pasado a gobiernos de ambos colores pero con un denominador común: La incapacidad para gestionar la economía española. Hemos perdido una oportunidad de oro, puesto que el crecimiento económico y el subidón de la creación de la Eurozona, nos hizo presumir de cifras macroeconómicas que hacían palidecer incluso las de la mismísima Francia. Y así lo proclamó Zapatero en alguna ocasión, aunque hoy es el dúo Mercozy quien debe reprimir sus sentimientos ante la tragicomedia grotesca y surrealista de la periferia actual. «España va bien», clamamos a los 4 vientos hace tan sólo una década. Eran unos años en los que los espejismos de grandeza llevaron a los presidentes de España y Portugal a reunirse en las Azores con los mismísimos presidentes del Reino Unido y de los Estados Unidos de América. Aznar, Barroso, Blair y Bush juntos modelando los designios que iban a regir el Nuevo Orden Mundial. De eso hace tan sólo 9 años, pero parece tan lejano…
En muchas tertulias y medios escritos estamos escuchando voces que proclaman la insensatez y el delirio de los Mercados respecto a la situación de la economía española. Se argumenta que, el hecho de que antes de hacer públicos los presupuestos más austeros de la democracia española Mr. Market penalizase los intereses españoles, y que después del tijeretazo también lo hagan, es una prueba irrefutable de la demencia de los Mercados. Dicen que esa es la prueba de que las directrices económicas de este país deben marcarse al margen de lo que los Mercados puedan opinar. Que «la dictadura de los Mercados» es algo que debemos obviar y contra lo que hay que luchar… Pero no. Veamos algunas de las razonas por las cuales no debemos ni podemos obviar a Mr. Market:
Ya es un
En primer lugar hemos de deciros que el tema que vamos a tratar hoy es complejo y que puede herir alguna sensibilidad profesional. Pero no es esa nuestra intención en absoluto, sino que nuestro interés se centra en clarificar una situación que hoy en día está generando mucha confusión y, lo que es más importante, que está perjudicando a las Familias con un cierto patrimonio. Tanto a las grandes fortunas como a los ahorradores menores. Por ello, hablaremos por ejemplo de los bonos convertibles del Santander, de las recientes declaraciones incendiarias de Greg Smith (ex-Goldman Sachs), de los tipos de activos que debe contener un patrimonio correctamente diversificado, de los reguladores españoles y luxemburgueses, de banca, de EAFIs, de Family Office, o de cómo distinguir entre un asesoramiento perverso de un asesoramiento comme il faut. Nos disculpamos, pues, por la extensión del post, pero hemos preferido publicarlo íntegramente para no tener que perder el hilo en mitad de las reflexiones que os proponemos a continuación.
Que se deban tomar medidas excepcionales ante situaciones excepcionales es de puro sentido común. Y el