La «creatividad contable» no es más que un eufemismo para definir la falsedad, las trampas en la contabilidad para que ésta refleje una realidad distorsionada, a demanda del interés de quien ostenta el poder. Y hoy quien manda es una UE que a toda costa necesita simular solvencia y crecimiento en los países de su periferia, para que los inversores no huyan de esas economías. Si lo hicieran, no habría dinero -ni voluntad- suficiente en el norte de Europa para evitar la quiebra y el estallido de la unidad de la Eurozona.
Parece pues, que a nadie le interesa que la realidad de las miserias económicas de los PIGS (Portugal, Italia, Grecia y España…y alguno más como Francia…) se haga evidente y ahuyente a los inversores nacionales e internacionales. Por ello el BCE se encarga de mantener la prima de riesgo a ras de suelo mediante todo tipo de facilidades cuantitativas y pseudo-encubiertas a bancos y Estados. También se encarga de mantener vivos los beneficios de los bancos que tienen sus bodegas llenas de inmuebles putrefactos a base de barras libres de liquidez gratis. Y los reguladores europeos y españoles miran hacia otro lado cuando las entidades financieras valoran dichos inmuebles por encima de su precio de mercado en sus balances contables para evitar la quiebra evidente. Todo vale para fingir estabilidad, por el bien de todos (sic). También se viene utilizando la «ingeniería o creatividad contable» en España a la hora de manejar las cifras de paro y demás cifras macro, a demanda de las necesidades electorales y haciendo equilibrios con las imposiciones supervisadas por la Troika. (more…)







Todos sentimos un escalofrío (o deberíamos sentirlo) cuando contemplamos la posibilidad de que nuestro dinero esté invertido en activos cuyos precios estén a niveles de lo que se conoce como una «burbuja», es decir a niveles muchísimo más altos que su valor intrínseco real, fruto de una especulación sin fundamento. Invertir en burbujas es el error que todos queremos evitar a toda costa, puesto que si su estallido nos pilla, las pérdidas serán irrecuperables o en el mejor de los casos tardaremos décadas en poder recuperar el Valor esfumado. Porque, si la capacidad de esos activos para generar Valor no aumenta considerablemente, esos precios a los que compramos alocadamente no se volverán a dar sin la ayuda de una nueva burbuja sobre ese mismo activo, lo cual puede no producirse jamás o tardar más años de los que puede soportar nuestra propia
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