Algunos dirán que la recuperación de la economía española es un hecho, y que decir lo contrario es de agoreros, antipatriotas o algo peor. Además, los Mercados avalan momentáneamente esa solvencia de la economía española. Sí, esos mismos Mercados esquizofrénicos, ineficientes y bipolares de los que los buenos inversores saben aprovecharse a largo plazo. Y es que el Mátrix en el que vivimos, está cotizando activos como la deuda española a precios de cuando los Porsches Cayenne y los Audis inundaban las ciudades españolas, en los tiempos en los que sobraba trabajo y crédito, y faltaban trabajadores. La noticia es nada menos que el bono a 10 años español está cotizando con una mísera rentabilidad del 3,39%, superando récords del año 2006! (more…)


Los maestros de la inversión como Warren Buffett lo tienen grabado a sangre y fuego en su ADN: Invertir es como jugar a cualquier deporte centrándonos en el desarrollo del juego, mientras que hacerlo centrándonos en el marcador es pura especulación. Los partidos, los campeonatos y las glorias merecidísimas se las llevan quienes se concentran en el terreno de juego, en el desarrollo de una constante mejora de estrategia y habilidad competitiva a la hora de seleccionar empresas en las que invertir, y no en la especulación absurda de administrar un dígito reflejado en un luminoso, que por otra parte es tan volátil como nuestra propia incompetencia.
La fiesta sigue. Después de los rallys de bolsas americanas y europeas -especialmente la española- parece que la mayoría de inversores va a volver a tropezar con la piedra de siempre. Cuándo? No se puede precisar, pero lo que es seguro es que la piedra está ahí y los inversores, ebrios de tanta subida, corren alocados como pollos sin cabeza. ¿Y cuál es la piedra en la que van a tropezar muchos? Pues lógicamente unas valoraciones de bolsas desarrolladas que para nada son ya baratas, por no decir que empiezan a estar ya caras. Sobre todo si tenemos en cuenta que los beneficios empresariales están en máximos y los tipos de interés en mínimos, lo cual inevitablemente nos acerca a su fin e inicio del ciclo inverso.




No podemos ignorar