Velar primero por los intereses de sus Clientes. Algo tan obvio pero a la vez tan difícil de encontrar entre los asesores financieros y banqueros, es lo que una nueva ley promovida por el Departamento de Trabajo de los EE.UU va a regular, de momento sólo a los asesores que se ocupan específicamente de recomendar inversiones para la vejez de sus Clientes (retirement investments y 401k). Quizá con el tiempo esa ley se haga extensiva también al resto de asesoramiento no específico para la vejez o el retiro, aunque parece difícil que algún día veamos algo parecido para el resto de asesores/banqueros/vendedores de inmuebles, seguros de hogar, etc. (more…)


Banco Madrid es el primer banco que el Estado y sus reguladores dejan caer en esta crisis de deuda galopante. De hecho técnicamente no se le ha dejado caer, es decir que no se ha caído por la ausencia de un rescate con fondos del Estado, como se ha venido rescatando en los últimos años a las demás entidades insolventes, sino que se han tomado medidas contundentes para liquidarlo por su -aún- presunto blanqueo de capitales. Lo paradójico es por tanto que el motivo de la intervención y liquidación fulminante de la entidad no se debe, al menos originalmente, a la temida insolvencia sino a prácticas delictivas de gran calado.
Quizá para los que nos dedicamos profesionalmente a ello la respuesta puede resultar obvia. Sobre todo para los que hemos sufrido desde hace décadas en nuestras propias carnes las miserias y carencias de la banca privada. No en balde además de asesores, fuimos, somos y seguiremos siendo esencialmente inversores, y como tales, nuestros intereses siguen lamentablemente en las antípodas de los de las entidades bancarias y su mal llamado asesoramiento. Dicho esto vamos a analizar pues las decisiones trascendentales que todo inversor debería tomar para asesorarse en la correcta gestión de sus activos.
Con la huída hacia delante de los bancos centrales y sus QE, la situación del endeudamiento del mundo desarrollado ha alcanzado cotas de surrealismo dignas de estudio. No solo por el tamaño jamás visto de los balances de la FED, BCE, BoE, BoJ, SNB, etc. sino sobre todo por la manipulación de las contabilidades, que se ha convertido ya en una macabra y peligrosísima norma.


