The zero-interest-rate policies that have been maintained by central banks in the most developed parts of the world to prevent a debt crisis have completely distorted the financial system. The side effects of giving away the cost of borrowing and providing an open-ended lifeline to prevent the heavily indebted (the entire developed world) from going bankrupt are devastating for those who need to generate income. It is a scenario that is favourable to those who are insolvent but very hostile to investors, who find themselves forced to lend their money in exchange for the meagre returns offered by increasingly risky and insolvent issuers.
As investors’ money shifts towards the most insolvent debt in a desperate search for a few basis points of yield, the bubble in the prices of all debt – both developed and emerging, and across the entire yield curve – is swelling ever further. The most creditworthy issuers – or those with central banks willing to buy up everything – already have a large part of their yield curves in negative territory, meaning that investors have to pay to lend them their money. Similarly, less creditworthy issuers are basking in a sea of liquidity that allows them to take on more and more debt whilst paying interest rates as if they were large, creditworthy multinational corporations.
El peligro que todo ello supone resulta obvio ¿verdad? Pero a pesar de ello la necesidad de fondos de pensiones, aseguradoras y demás inversores les «obliga» a cerrar los ojos, taparse la nariz y tragarse la deuda pestilente a precios de bonos pata negra de Apple o CocaCola. Y ya se sabe, a mayor demanda la burbuja de los precios sigue y sigue… En la actualidad ya vamos por 1,44 billones (trillones americanos) de deuda soberana que paga intereses negativos, incluso Eslovaquia ha entrado ya en terreno negativo… Eso implica que los inversores esperan que la burbuja siga creciendo para venderlos más caros antes de su vencimiento, puesto que de otro modo es imposible no perder dinero. Y a pesar de ello siguen comprando! Y las pérdidas potenciales pueden ser descomunales: Por ejemplo si el bono alemán con vencimiento 2044 y con yield actual del 0,59% tuviera un incremento de tan solo medio punto, o sea que su yield subiera hasta el 1,09 (lo cual sería más que razonable con un vencimiento a casi 30 años…), los inversores sufrirían unas pérdidas instantáneas del 10%! Imaginaos las pérdidas que acaecerían sobre otros emisores mucho más dudosos…
Ante este escenario ¿qué debe hacer el inversor de a pie? ¿seguir los pasos de los inversores institucionales y comprar bonos basura a precio de oro hasta que la fiesta se acabe? ¿Y cuánto van a costar los platos rotos de esa fiesta? El problema es que cuanto más se hinche la burbuja, más costoso va a resultar su pinchazo para los sufridos rentistas, reconvertidos sin querer en especuladores de bonos basura y distressed debt. Algunos buscan soluciones generando rentas mediante dividendos de acciones, pero no se debe olvidar que al fin y al cabo sus cotizaciones siguen siendo renta variable, y como tal dará disgustos irreparables a quienes pretenden estabilidad y rendimientos crecientes. La respuesta a las necesidades de rendimientos está en la generación alternativa de rentas alejadas de las burbujeantes cotizaciones de bonos, como ya explicamos en anteriores artículos, accesible desde vehículos de inversión asequibles a partir de 250 mil euros en bancos como los luxembugueses, por ejemplo.
Los precios de la deuda en los EE.UU., siendo también excesivos, son algo más razonables que en Europa puesto que allí se descuenta ya crecimiento robusto, alza de tipos y el principio del final de la distorsión generada por la FED. Por ello muchas empresas norteamericanas están emitiendo deuda en Europa a manos llenas a casi la mitad de interés del que se le exige en el mercado norteamericano. «Endeudémonos allí, porque gracias al BCE te quitan los bonos de las manos«, parecen decir. Y temerariamente así es…
El mercado de renta fija tradicional asume cada día más riesgo de lo que jamás había asumido. Y como todas las burbujas, llega un día en que la borrachera se convierte en resaca, o aún peor, acaba en tragedia. Además esta vez el pinchazo no afectará a especuladores de bolsa codiciosos, como de costumbre, sino a rentistas que están especulando en deuda insolvente sin ni siquiera ser conscientes de ello, pensando que siguen generando las rentas conservadoras de toda la vida. Nada más lejos. Aviso a navegantes.
