La mayoría de afortunados de premios de Lotería acaban perdiendo toda su fortuna en pocos años. Esta es una cuasi-ley universal que afecta a la inmensa mayoría de agraciados, ya que las decisiones equivocadas comienzan ya desde el minuto 1 después del sorteo. Veamos cómo se pueden evitar las malas decisiones en los primeros días o semanas después de ser elegidos por la diosa Fortuna. Las resumiremos en 5 decisiones esenciales y os las presentamos en el orden cronológico habitual en el que se deberían adoptar.
La primera regla de oro sería la de la máxima discreción. Cuanta menos gente sepa que nos ha tocado el Gordo o cualquier lotería primitiva, euromillones, etc. mejor, mucho mejor. No sólo por seguridad -que también- sino para evitar en la medida de lo posible convertirse en un reclamo tentador para estafadores, embaucadores y cazadores de inversión con y sin escrúpulos. Y en ese saco hay que meter también a los banqueros, que acecharán inmediatamente a sus presas en cuanto huelan la sangre del nuevo rico y su irresistible liquidez. No obstante, a algún banquero habrá que decírselo, ya que el décimo o décimos premiados deben ingresarse en un banco para su cobro y correspondiente retención del 20%, o sea la primera mordida fiscal del Estado. Pero ojo, (more…)



Todos sentimos un escalofrío (o deberíamos sentirlo) cuando contemplamos la posibilidad de que nuestro dinero esté invertido en activos cuyos precios estén a niveles de lo que se conoce como una «burbuja», es decir a niveles muchísimo más altos que su valor intrínseco real, fruto de una especulación sin fundamento. Invertir en burbujas es el error que todos queremos evitar a toda costa, puesto que si su estallido nos pilla, las pérdidas serán irrecuperables o en el mejor de los casos tardaremos décadas en poder recuperar el Valor esfumado. Porque, si la capacidad de esos activos para generar Valor no aumenta considerablemente, esos precios a los que compramos alocadamente no se volverán a dar sin la ayuda de una nueva burbuja sobre ese mismo activo, lo cual puede no producirse jamás o tardar más años de los que puede soportar nuestra propia
Los maestros de la inversión como Warren Buffett lo tienen grabado a sangre y fuego en su ADN: Invertir es como jugar a cualquier deporte centrándonos en el desarrollo del juego, mientras que hacerlo centrándonos en el marcador es pura especulación. Los partidos, los campeonatos y las glorias merecidísimas se las llevan quienes se concentran en el terreno de juego, en el desarrollo de una constante mejora de estrategia y habilidad competitiva a la hora de seleccionar empresas en las que invertir, y no en la especulación absurda de administrar un dígito reflejado en un luminoso, que por otra parte es tan volátil como nuestra propia incompetencia.
