Si algo tiene de bueno la tensión extrema actual de los Mercados, es que va a precipitar el desenlace de la Eurozona y va a acabar con esta agonía política y económica. El momento en el que Alemania debe elegir si toma la senda de la asunción de las deudas y la precariedad económica periférica, o por el contrario se apea del tren. Y en el caso de que decida no seguir compartiendo dicha losa, también podría decidir ir desenganchando vagones en lugar de apearse ella. Espero que os guste el artículo que hemos publicado en GurusBlog: «El Final de la Cuenta Atrás«
El BCE ha negado que se haya opuesto al plan del Gobierno español para capitalizar Bankia con deuda española. Simplemente ha enviado una breve nota oficial a los medios de comunicación, explicando que el BCE no ha sido consultado sobre los planes de recapitalización (de bancos) españoles. Pero lo que ha sucedido unas horas antes es más que curioso.
Hay algo peor que ser pobre e insolvente, y es que además se deba esconder la misera y simular opulencia y grandeza. ¡Ay de quien deba disfrazarse de rico, sin serlo, para poder subsistir en su negocio! Porque la insolvencia y la pobreza, con sinceridad y honradez se tornan más dignas, más esperanzadas y menos miserables. Y es que dedicarse a un negocio, como el bancario, que necesariamente obliga a quien lo ejerce a simular riqueza y solidez para ganarse la confianza de sus clientes, es algo con lo que se puede convivir cuando realmente la entidad bancaria es rica y solvente. Pero cuando el negocio se tuerce y el apalancamiento intrínseco a la propia actividad bancaria se come con patatas la solvencia y la solidez de las entidades, esa fachada de opulencia se convierte en una macabra mentira, que acaba con la pérdida esquizofrénica de todo contacto con la realidad (como dijimos en
Estamos en el ojo del huracán. Pero no por injusticia ni por envidia de nuestros vecinos del norte, no, sino por nuestra mal cabeza. Esa mala cabeza que nos ha hecho votar en el pasado a gobiernos de ambos colores pero con un denominador común: La incapacidad para gestionar la economía española. Hemos perdido una oportunidad de oro, puesto que el crecimiento económico y el subidón de la creación de la Eurozona, nos hizo presumir de cifras macroeconómicas que hacían palidecer incluso las de la mismísima Francia. Y así lo proclamó Zapatero en alguna ocasión, aunque hoy es el dúo Mercozy quien debe reprimir sus sentimientos ante la tragicomedia grotesca y surrealista de la periferia actual. «España va bien», clamamos a los 4 vientos hace tan sólo una década. Eran unos años en los que los espejismos de grandeza llevaron a los presidentes de España y Portugal a reunirse en las Azores con los mismísimos presidentes del Reino Unido y de los Estados Unidos de América. Aznar, Barroso, Blair y Bush juntos modelando los designios que iban a regir el Nuevo Orden Mundial. De eso hace tan sólo 9 años, pero parece tan lejano…
En primer lugar hemos de deciros que el tema que vamos a tratar hoy es complejo y que puede herir alguna sensibilidad profesional. Pero no es esa nuestra intención en absoluto, sino que nuestro interés se centra en clarificar una situación que hoy en día está generando mucha confusión y, lo que es más importante, que está perjudicando a las Familias con un cierto patrimonio. Tanto a las grandes fortunas como a los ahorradores menores. Por ello, hablaremos por ejemplo de los bonos convertibles del Santander, de las recientes declaraciones incendiarias de Greg Smith (ex-Goldman Sachs), de los tipos de activos que debe contener un patrimonio correctamente diversificado, de los reguladores españoles y luxemburgueses, de banca, de EAFIs, de Family Office, o de cómo distinguir entre un asesoramiento perverso de un asesoramiento comme il faut. Nos disculpamos, pues, por la extensión del post, pero hemos preferido publicarlo íntegramente para no tener que perder el hilo en mitad de las reflexiones que os proponemos a continuación.
Que se deban tomar medidas excepcionales ante situaciones excepcionales es de puro sentido común. Y el
Esta semana llegó a mi pantalla un artículo publicado en FundsPeople titulado «
Saber qué tipos de activos o las acciones de qué empresas van a dispararse en los próximos meses, es la quimera de aquellos que en lugar de invertir, especulan. De los que pretenden un pelotazo que les saque de los apuros en los que han incurrido por su mala cabeza. Pero aún suponiendo que la Diosa Fortuna les sonría, su cabeza seguirá siendo igual de mala. Por lo tanto se creerán hábiles inversores en lugar de meros afortunados, y sus secuencias apuros-pelotazos-apuros se repetirán cíclicamente, en el mejor de los casos. A largo plazo el resultado para la mayoría de ellos es que sus incursiones como especuladores (aunque ellos se autodefinan como inversores), lejos de complementar sus ingresos, les cuestan buena parte de sus rentas laborales conseguidas con el sudor de su frente a lo largo de los años. Y si en algún momento hiciesen un cómputo objetivo de sus ganancias y pérdidas, algo que evitan hacer consciente o inconscientemente, el saldo les demostraría la cruda realidad: Que a lo largo de su vida inversora, buena parte de su bienestar y el de sus Familias se lo llevó Mr. Market. 