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Las 3 Herramientas elementales de la UE

Como dijimos ya hace un par de semanas en «El Eurobono ha venido y nadie sabe cómo ha sido (2)», el crédito ilimitado del BCE con vencimiento a 3 años (LTRO) ha cambiado radicalmente el escenario europeo. La primera ronda de estas Operaciones de Refinanciación a Largo Plazo, y la segunda prevista para Febrero, han disipado el riesgo de colapso inminente del sistema financiero de la UE. No obstante a nadie se le debe escapar que la eliminación de la inmediatez del colapso no supone solución alguna al problema de fondo, pero sí es cierto que sirve para rebajar algunos grados el infierno en el que vive el la banca europea. Ahora tenemos 3 años de tortuoso camino antes de que el colapso financiero se nos vuelva a echar encima. Y eso, los Mercados, lo están ya cotizando desde poco antes de la pasada Navidad. No sólo en forma de subidas de las bolsas, sino -y sobre todo- en forma de cierta recuperación de los comportamientos y tendencias clásicos de Mr. Market, cosa que sólo los mejores gestores del mundo saben aprovechar suficientemente.

Llegados a este punto, la pregunta del millón es es la siguiente: ¿Qué debe hacer Europa (Merkozy) durante estos 3 años para que, llegados al vencimiento de las LTRO, no volvamos al infierno del colapso inminente de la UE?

Ante la situación macroeconómica agónica por la que atraviesa Europa, debido al exceso de deuda acumulada durante la última década, se deben manejar tres herramientas clásicas:

  1. Los recortes drásticos del gasto público y la austeridad generalizada en un entorno de sobreendeudamiento.
  2. El aumento de la masa monetaria como detonante de una devaluación interna del Euro.
  3. Las reformas necesarias para un aumento sustancial de la competitividad y productividad.

Pero el quid de la cuestión es que estas 3 herramientas se deben utilizar simultáneamente, a modo de vasos comunicantes. Y es más que temerario manejar cualquiera de ellas sin esa coordinación en la aplicación y utilización adecuada de las tres. Para salir del atolladero europeo hay que recortar gastos, generar un QE europeo que ayude a devaluar el Euro y ganar competitividad mediante, desgraciadamente, una reducción de la calidad laboral, o sea trabajar más por menos. En definitiva la pérdida del Estado del Bienestar. Sólo así tenemos posibilidades de recuperarlo dentro de algunas décadas.

Lo peligroso es que Alemania está obligando al resto de Europa -especialmente a la periferia, que es la parte más insolvente del Viejo Continente- a realizar recortes en el gasto público muy importantes. Pero es que precisamente son tan drásticos debido a que no se han producido recortes de motu propio en los últimos años. La perversión política y la búsqueda de votos para mantener en el poder a los gobiernos, ha impedido que se redujese el gasto público paulatinamente en los últimos 3 o 4 años. Y esa falta de responsabilidad de los gobiernos periféricos es la que ahora obliga a unos recortes tan drásticos y duros para la sociedad. Por lo tanto, Alemania es quien los impone hoy a modo de policía presupuestaria de la UE, pero no es la causante en absoluto de que los recortes sean tan violentos.

En cambio el gobierno de Angela Merkel sí que es el responsable de que el BCE no haya realizado un Quantitative Easing a imagen y semejanza de la FED norteamericana. No ha permitido que se aumente la masa monetaria (al menos de forma directa y oficial) a pesar de que eso estrangula las posibilidades de recuperación de la periferia. La pregunta que cabe hacerse es ¿por qué? Pues sencillamente porque la economía alemana no lo necesita: La valoración del Euro le permite exportar suficientemente, su economía crece, no tiene deflación, y la opinión pública no vería con buenos ojos adaptar las medidas económicas a los países más pobres.

Pero no nos equivoquemos. Nos encontramos en un callejón sin salida por nuestra mala cabeza. Y debemos buscar también nuestra responsabilidad en la omisión de la utilización de la tercera herramienta. Porque Alemania no nos está impidiendo que reformemos en profundidad la política laboral ni que trabajemos más por menos, no. Ahí somos nosotros los que estamos mirando hacia otro lado.

Qué fácil es siempre culpar a los demás de nuestras desgracias, y cuánto cuesta buscar la responsabilidad en uno mismo, ¿verdad? Que si los recortes en sanidad y educación son culpa de Merkel, que si la prima de riesgo se dispara por culpa de que el BCE no compra nuestros bonos, que Grecia se tambalea por culpa de que los bancos acreedores no aceptan una quita suficientemente alta, que Berlusconi no puede seguir gobernando democráticamente por culpa de la dictadura impuesta por los Mercados, que el Barça ha ganado 13 de los últimos 15 títulos disputados y el Real Madrid sólo 3 por culpa de que los árbitros perjudican a los merengues, etc, etc, etc. El caso es que siempre tenemos la tendencia a buscar la culpabilidad en terceros, a pesar de que en la mayoría de casos mejor nos iría si nos centramos en nuestra propia responsabilidad.

De las 3 herramientas mencionadas anteriormente estamos utilizando la primera por obligación, la segunda nos la han prohibido por el momento, y la tercera directamente la ignoramos irresponsablemente. Así difícilmente aprovecharemos los 3 años de liquidez infinita y barata de las LTROs ofrecidas por Mario Draghi. Y es que Europa sigue tomando decisiones económicas a medida de Alemania, pero no olvidemos que la culpa no es siempre del árbitro. Por algo será.

P.D. No deja de sorprenderme que hasta los mismísimos EE.UU. recorten drásticamente el presupuesto militar, y que sin embargo Rajoy declarase en su primera semana como presidente que no se escatimarían recursos para el ejército español, y que los recortes no se aplicarían en absoluto al Ministerio de Defensa. País…

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