Estamos en épocas en las que millones de personas sueñan en la posibilidad de que la Lotería de Navidad les haga ricos. La creencia habitual es que una vez sucedido el milagro, los problemas les desaparecerán para siempre, y la felicidad será la norma hasta el fin de sus días. Pero todo dependerá de la actitud y las decisiones que tomen los agraciados a partir del momento en el que los Niños de San Ildefonso canten sus números. No tanto de la cantidad de dinero que suponga el premio, sino de la forma en la que decidan gestionar esa riqueza súbita.
Hace ya 5 años que publicamos un artículo titulado «Jurassic Park«, también por estas fechas navideñas, que «la coexistencia de una escasa capacidad para generar riqueza y una fortuna súbita, será en casi todos los casos una unión contranatura que buscará su reequilibrio». Es decir, que la unión de un montón de dinero caído del cielo, con personas que no han sido capaces de generarlo con su esfuerzo, suele durar pocos años, lamentablemente.




No podemos ignorar
El concepto es novedoso, y viene a cubrir una necesidad lógica y cada vez más común en un mundo globalizado. De todos es sabido que las Oficinas de Familia o Family Office, son empresas o grupos de profesionales que se dedican esencialmente a la gestión y control del patrimonio de una o varias Familias, así como a atender todos los aspectos que puedan afectar a dichos grupos familiares, como por ejemplo la fiscalidad, el asesoramiento jurídico o la asistencia en temas de logística familiar y conserjería (concierging), entre otros. Pero la nueva figura que ha aparecido para los usuarios de un Family Office (bien sean Clientes de un Multi-Family Office, o propietarios de un Single-Family Office), es la del Outpost FO, o red global de apoyo a un Family Office. 
Aquí tenéis el video de 30 minutos que el gurú de la gestión global macro, Ray Dalio (.jpg)