Las políticas de tipos cero que se han venido sosteniendo desde los Bancos Centrales del mundo más desarrollado para evitar el colapso de la deuda, han distorsionado por completo el sistema financiero. Los efectos colaterales de regalar el precio del dinero y la barra libre para evitar que los hiperendeudados (todo el mundo desarrollado) quiebren, son letales para los que deben generar rentas. Es un escenario amable con los insolventes pero muy hostil para los inversores, que se ven abocados a prestar su dinero a cambio de míseros rendimientos ofrecidos por emisores cada vez más peligrosos e insolventes.
A medida en que el dinero de los inversores se desplaza hacia la deuda más insolvente buscando desesperadamente unos puntos de rendimiento, la burbuja en los precios de toda la deuda, tanto desarrollada como emergente y en toda su curva, se hincha más y más. Los emisores más solventes o con bancos centrales dispuestos a comprarlo todo, tienen buena parte de sus curvas de tipos ya en negativo, o sea que los inversores deben pagar por prestarles su dinero. De igual modo los emisores menos solventes viven en una nube de liquidez que les permite endeudarse más y más pagando tipos como si fuesen grandes nombres multinacionales solventes. (more…)

Banco Madrid es el primer banco que el Estado y sus reguladores dejan caer en esta crisis de deuda galopante. De hecho técnicamente no se le ha dejado caer, es decir que no se ha caído por la ausencia de un rescate con fondos del Estado, como se ha venido rescatando en los últimos años a las demás entidades insolventes, sino que se han tomado medidas contundentes para liquidarlo por su -aún- presunto blanqueo de capitales. Lo paradójico es por tanto que el motivo de la intervención y liquidación fulminante de la entidad no se debe, al menos originalmente, a la temida insolvencia sino a prácticas delictivas de gran calado.
Quizá para los que nos dedicamos profesionalmente a ello la respuesta puede resultar obvia. Sobre todo para los que hemos sufrido desde hace décadas en nuestras propias carnes las miserias y carencias de la banca privada. No en balde además de asesores, fuimos, somos y seguiremos siendo esencialmente inversores, y como tales, nuestros intereses siguen lamentablemente en las antípodas de los de las entidades bancarias y su mal llamado asesoramiento. Dicho esto vamos a analizar pues las decisiones trascendentales que todo inversor debería tomar para asesorarse en la correcta gestión de sus activos.
Con la huída hacia delante de los bancos centrales y sus QE, la situación del endeudamiento del mundo desarrollado ha alcanzado cotas de surrealismo dignas de estudio. No solo por el tamaño jamás visto de los balances de la FED, BCE, BoE, BoJ, SNB, etc. sino sobre todo por la manipulación de las contabilidades, que se ha convertido ya en una macabra y peligrosísima norma.



