
Pero cuando en la ecuación de la inversión dejamos atrás el simple resultadismo y contemplamos algo tan sutil y complejo como el Riesgo de pérdidas definitivas que se ha asumido realmente (que no la volatilidad), la cosa se complica… pero para bien. Y esto es de especial importancia en este New Normal, donde la seguridad y el riesgo han cambiado de manos ante el estupor y la ignorancia del mundo financiero, como ya advertimos en “¿Quién se ha llevado mi riesgo?” (more…)



Cuando aparentemente las situaciones deben desembocar en finales bipolares, la realidad nos sorprende con desenlaces de equilibrio a menudo insospechados. La experiencia suele demostrarnos que las soluciones no acostumbran a ser ni blancas ni negras, sino grises. Probablemente menos atrevidas pero quizá también más consensuadas, más populares, para bien o para mal. Lo mismo podría ocurrir en el desenlace del embrollo de la Eurozona, donde no son compatibles por más tiempo las economías periféricas con las del eje germánico sin que nos hagamos daño de verdad.
Estamos en el ojo del huracán. Pero no por injusticia ni por envidia de nuestros vecinos del norte, no, sino por nuestra mal cabeza. Esa mala cabeza que nos ha hecho votar en el pasado a gobiernos de ambos colores pero con un denominador común: La incapacidad para gestionar la economía española. Hemos perdido una oportunidad de oro, puesto que el crecimiento económico y el subidón de la creación de la Eurozona, nos hizo presumir de cifras macroeconómicas que hacían palidecer incluso las de la mismísima Francia. Y así lo proclamó Zapatero en alguna ocasión, aunque hoy es el dúo Mercozy quien debe reprimir sus sentimientos ante la tragicomedia grotesca y surrealista de la periferia actual. «España va bien», clamamos a los 4 vientos hace tan sólo una década. Eran unos años en los que los espejismos de grandeza llevaron a los presidentes de España y Portugal a reunirse en las Azores con los mismísimos presidentes del Reino Unido y de los Estados Unidos de América. Aznar, Barroso, Blair y Bush juntos modelando los designios que iban a regir el Nuevo Orden Mundial. De eso hace tan sólo 9 años, pero parece tan lejano…
En primer lugar hemos de deciros que el tema que vamos a tratar hoy es complejo y que puede herir alguna sensibilidad profesional. Pero no es esa nuestra intención en absoluto, sino que nuestro interés se centra en clarificar una situación que hoy en día está generando mucha confusión y, lo que es más importante, que está perjudicando a las Familias con un cierto patrimonio. Tanto a las grandes fortunas como a los ahorradores menores. Por ello, hablaremos por ejemplo de los bonos convertibles del Santander, de las recientes declaraciones incendiarias de Greg Smith (ex-Goldman Sachs), de los tipos de activos que debe contener un patrimonio correctamente diversificado, de los reguladores españoles y luxemburgueses, de banca, de EAFIs, de Family Office, o de cómo distinguir entre un asesoramiento perverso de un asesoramiento comme il faut. Nos disculpamos, pues, por la extensión del post, pero hemos preferido publicarlo íntegramente para no tener que perder el hilo en mitad de las reflexiones que os proponemos a continuación.