I am pleased to inform you that as of this week, we are publishing articles periodically in the prestigious GurusBlog. There we will be able to reach an audience that until now did not know us, and therefore our work of disseminating our way of seeing wealth management will have a wider reach. We will not always publish all the articles there and here in duplicate, but some posts will be published only in one of the sites. However, we will always try to publish short notes referring to our articles published in GurusBlog. I hope you enjoy it and here is the first one: «Who moved my Value? The compass of the New Normal«
No hay peor fracaso que el de quien renuncia al éxito. Algo parecido les ocurre a los fondos de inversión que se ciñen a sus índices de referencia, confiados en que, a pesar de su mediocridad, las entidades para las que trabajan no van a tener ningún problema en comercializar masivamente dichos fondos, y jamás les culparán por no brillar. La capacidad comercial de una entidad bancaria es directamente proporcional a la mediocridad de sus productos de inversión. Será por aquello de que el hambre agudiza el ingenio, y los gestores de fondos de gestoras independientes (que no pertenecen a bancos, al menos directamente) sólo pueden competir por hacerse un sitio en el escenario de la venta de inversiones, demostrando pura calidad y superioridad en los rendimientos en comparación con sus competidores.
Hay algo peor que ser pobre e insolvente, y es que además se deba esconder la misera y simular opulencia y grandeza. ¡Ay de quien deba disfrazarse de rico, sin serlo, para poder subsistir en su negocio! Porque la insolvencia y la pobreza, con sinceridad y honradez se tornan más dignas, más esperanzadas y menos miserables. Y es que dedicarse a un negocio, como el bancario, que necesariamente obliga a quien lo ejerce a simular riqueza y solidez para ganarse la confianza de sus clientes, es algo con lo que se puede convivir cuando realmente la entidad bancaria es rica y solvente. Pero cuando el negocio se tuerce y el apalancamiento intrínseco a la propia actividad bancaria se come con patatas la solvencia y la solidez de las entidades, esa fachada de opulencia se convierte en una macabra mentira, que acaba con la pérdida esquizofrénica de todo contacto con la realidad (como dijimos en
Estamos en el ojo del huracán. Pero no por injusticia ni por envidia de nuestros vecinos del norte, no, sino por nuestra mal cabeza. Esa mala cabeza que nos ha hecho votar en el pasado a gobiernos de ambos colores pero con un denominador común: La incapacidad para gestionar la economía española. Hemos perdido una oportunidad de oro, puesto que el crecimiento económico y el subidón de la creación de la Eurozona, nos hizo presumir de cifras macroeconómicas que hacían palidecer incluso las de la mismísima Francia. Y así lo proclamó Zapatero en alguna ocasión, aunque hoy es el dúo Mercozy quien debe reprimir sus sentimientos ante la tragicomedia grotesca y surrealista de la periferia actual. «España va bien», clamamos a los 4 vientos hace tan sólo una década. Eran unos años en los que los espejismos de grandeza llevaron a los presidentes de España y Portugal a reunirse en las Azores con los mismísimos presidentes del Reino Unido y de los Estados Unidos de América. Aznar, Barroso, Blair y Bush juntos modelando los designios que iban a regir el Nuevo Orden Mundial. De eso hace tan sólo 9 años, pero parece tan lejano…
En muchas tertulias y medios escritos estamos escuchando voces que proclaman la insensatez y el delirio de los Mercados respecto a la situación de la economía española. Se argumenta que, el hecho de que antes de hacer públicos los presupuestos más austeros de la democracia española Mr. Market penalizase los intereses españoles, y que después del tijeretazo también lo hagan, es una prueba irrefutable de la demencia de los Mercados. Dicen que esa es la prueba de que las directrices económicas de este país deben marcarse al margen de lo que los Mercados puedan opinar. Que «la dictadura de los Mercados» es algo que debemos obviar y contra lo que hay que luchar… Pero no. Veamos algunas de las razonas por las cuales no debemos ni podemos obviar a Mr. Market:
First of all, we must tell you that the subject we are going to deal with today is complex and may offend some professional sensibilities. But that is not our intention at all, but rather our interest is focused on clarifying a situation that is currently generating a lot of confusion and, more importantly, is damaging families with a certain amount of wealth. Both large fortunes and small savers. We will therefore discuss, for example, Santander's convertible bonds, the recent inflammatory statements by Greg Smith (ex-Goldman Sachs), the types of assets that a properly diversified wealth should contain, the Spanish and Luxembourg regulators, banking, EAFIs, Family Office, or how to distinguish between a perverse advice and a perverse advice. comme il faut. We apologise for the length of the post, but we have chosen to publish it in its entirety so as not to lose the thread in the middle of the reflections that follow.
This week I came across an article published in FundsPeople titled «
Saber qué tipos de activos o las acciones de qué empresas van a dispararse en los próximos meses, es la quimera de aquellos que en lugar de invertir, especulan. De los que pretenden un pelotazo que les saque de los apuros en los que han incurrido por su mala cabeza. Pero aún suponiendo que la Diosa Fortuna les sonría, su cabeza seguirá siendo igual de mala. Por lo tanto se creerán hábiles inversores en lugar de meros afortunados, y sus secuencias apuros-pelotazos-apuros se repetirán cíclicamente, en el mejor de los casos. A largo plazo el resultado para la mayoría de ellos es que sus incursiones como especuladores (aunque ellos se autodefinan como inversores), lejos de complementar sus ingresos, les cuestan buena parte de sus rentas laborales conseguidas con el sudor de su frente a lo largo de los años. Y si en algún momento hiciesen un cómputo objetivo de sus ganancias y pérdidas, algo que evitan hacer consciente o inconscientemente, el saldo les demostraría la cruda realidad: Que a lo largo de su vida inversora, buena parte de su bienestar y el de sus Familias se lo llevó Mr. Market.
Just a few days before it was announced 