La mayoría de afortunados de premios de Lotería acaban perdiendo toda su fortuna en pocos años. Esta es una cuasi-ley universal que afecta a la inmensa mayoría de agraciados, ya que las decisiones equivocadas comienzan ya desde el minuto 1 después del sorteo. Veamos cómo se pueden evitar las malas decisiones en los primeros días o semanas después de ser elegidos por la diosa Fortuna. Las resumiremos en 5 decisiones esenciales y os las presentamos en el orden cronológico habitual en el que se deberían adoptar.
La primera regla de oro sería la de la máxima discreción. Cuanta menos gente sepa que nos ha tocado el Gordo o cualquier lotería primitiva, euromillones, etc. mejor, mucho mejor. No sólo por seguridad -que también- sino para evitar en la medida de lo posible convertirse en un reclamo tentador para estafadores, embaucadores y cazadores de inversión con y sin escrúpulos. Y en ese saco hay que meter también a los banqueros, que acecharán inmediatamente a sus presas en cuanto huelan la sangre del nuevo rico y su irresistible liquidez. No obstante, a algún banquero habrá que decírselo, ya que el décimo o décimos premiados deben ingresarse en un banco para su cobro y correspondiente retención del 20%, o sea la primera mordida fiscal del Estado. Pero ojo, (more…)




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Los maestros de la inversión como Warren Buffett lo tienen grabado a sangre y fuego en su ADN: Invertir es como jugar a cualquier deporte centrándonos en el desarrollo del juego, mientras que hacerlo centrándonos en el marcador es pura especulación. Los partidos, los campeonatos y las glorias merecidísimas se las llevan quienes se concentran en el terreno de juego, en el desarrollo de una constante mejora de estrategia y habilidad competitiva a la hora de seleccionar empresas en las que invertir, y no en la especulación absurda de administrar un dígito reflejado en un luminoso, que por otra parte es tan volátil como nuestra propia incompetencia.
La fiesta sigue. Después de los rallys de bolsas americanas y europeas -especialmente la española- parece que la mayoría de inversores va a volver a tropezar con la piedra de siempre. Cuándo? No se puede precisar, pero lo que es seguro es que la piedra está ahí y los inversores, ebrios de tanta subida, corren alocados como pollos sin cabeza. ¿Y cuál es la piedra en la que van a tropezar muchos? Pues lógicamente unas valoraciones de bolsas desarrolladas que para nada son ya baratas, por no decir que empiezan a estar ya caras. Sobre todo si tenemos en cuenta que los beneficios empresariales están en máximos y los tipos de interés en mínimos, lo cual inevitablemente nos acerca a su fin e inicio del ciclo inverso.