
Y a menudo las demás entidades de asesoramiento, llamadas independientes (mayoritariamente formadas también por ex-banqueros privados, salvo excepciones), mantienen en cierta medida los mismos vicios, malos hábitos y modus vivendi comisionista que cuando trabajaban abiertamente para entidades bancarias. Dicho todo esto, pasemos a realizar algunas reflexiones reveladoras sobre el artículo mencionado de FundsPeople.
Antes de hablar del Riesgo Cliente deberíamos definir correctamente el concepto de Riesgo, comenzando por el hecho de que la banca suele confundir interesadamente el riesgo para el Cliente con el riesgo para el banco. El primero debe ser el riesgo por parte de la Familia a sufrir la pérdida permanente de parte de sus activos, mientras que el segundo es el riesgo por parte del banco a perder al Cliente y por lo tanto a perder parte de su negocio. Otra cosa es que las inversiones puedan oscilar al alza o a la baja a corto plazo, y que una Familia no tolere esa oscilación (a la baja). Pero eso, como explicó por enésima vez el Maestro la pasada semana, no se llama Riesgo sino Volatilidad, que es algo muy pero que muy distinto. Lo que ocurre es que este concepto, el de Volatilidad, es probablemente el menos aceptable por las Familias sin conocimientos de inversión, que dejan sus activos en manos de asesores profesionales y presuntamente especialistas. Por tanto la Volatilidad mal aceptada por los inversores se convierte en un temible enemigo para los intereses de los asesores financieros, ya que desemboca en la pérdida del Cliente por parte de la entidad de banca privada y/o del ex-banquero privado reciclado en EAFI. Y hay que decir alto y claro que la prioridad de todo el sector no es la correcta progresión de los patrimonio de sus Clientes, sino la cautividad de sus respectivas cuentas de explotación, o sea de los beneficios que cada Cliente genera para la entidad en/para la que trabajan.

En el citado artículo de FundsPeople se habla del riesgo que genera la injerencia del Cliente en las decisiones de inversión de una cartera asesorada. Cierto es que existe el denominado Riesgo Cliente, definiéndolo como la distorsión en las decisiones de inversión que los asesores proponen a sus Clientes, debido a las modificaciones impuestas por ellos mismos como propietarios de los activos. En muchos casos ese riesgo causa verdaderos destrozos, porque algunos son inconscientes de su ignorancia y se niegan aprender. Pero cuidado, y aquí viene la primera sorpresa, no siempre esta distorsión supone un aumento del riesgo. Porque en algunas ocasiones el sentido común y la independencia de la visión de los Clientes respecto a las recomendaciones de sus asesores, repletas de productos del catálogo de ventas de la entidad para la que trabajan, arrojan una lucidez y una prudencia al asset allocation, de la que carecía su cartera.
En otros casos, sin embargo, es cierto que la injerencia de los inversores da al traste con cualquier planificación coherente de distribución de cartera. Y desequilibra de forma alocada el estudio previo de rentas, riesgos y volatilidades asumibles en el corto, medio y largo plazo. No hay cóctel más peligroso que el inversor que no sabe y que además no quiere aprender, y sus bandazos serán letales. Cierto es, no obstante, que en muchos casos esa actitud es fruto de haber experimentado fracaso tras fracaso en los años anteriores en los que ha confiado en el «saber hacer» de la banca privada y demás asesores independientes. Ante tanta incompetencia y/o corrupción, deciden que ellos mismos, con o sin ayuda, lo harán mejor. Y estarán en lo cierto, si caen en manos de asesores independientes inadecuados o se lanzan a los brazos «gratuitos» de asesores bancarios, algo que desgraciadamente ocurre en la mayoría de los casos.

Volviendo al artículo de FundsPeople donde se denuncia el Riesgo Cliente, no le falta razón a la autora cuando dice que esa injerencia en la toma de decisiones distorsiona sustancialmente los riesgos, volatilidades, comportamientos y potenciales de las carteras. Pero sus argumentos deben ser leídos en clave crítica y escéptica por diversos motivos: Entre ellos por la priorización del riesgo de la entidad por la pérdida de la confianza del cliente (que se vaya a la competencia), por encima del riesgo de pérdida permanente en los activos del inversor. Y el error de base cometido, por el sector bancario y financiero en general, a la hora de definir Riesgo y Volatilidad. Todo ello sin olvidar el conflicto de intereses que perpetra el sector, no sólo la banca sino también buena parte de los mal llamados asesores independientes. Por todos estos motivos, por los que el sector del asesoramiento financiero bancario e independiente debería avergonzarse, el Riesgo Cliente no siempre es tal, ni se debe esgrimir como excusa de una mala gestión. En cualquier caso, la correcta progresión patrimonial en su conjunto vendrá antes de la mano de los family office y multi-family office (ojo porque aquí también hay muchos que se apuntan al carro de la gestión integral de patrimonios y en realidad no son más que gestores de carteras), que del sector de la venta de servicios financieros, con o sin injerencias de los Clientes en el asesoramiento de banqueros y ex-banqueros privados.
Para muestra un lamentable botón de lo que declara Enrique Marazuela, nada menos que el Director de Inversiones de BBVA Banca Privada, en el citado artículo: «Es fundamental transmitir al cliente que los mercados son aleatorios, que es muy difícil batir a los mercados, y además meter riesgo gestor incrementa los riesgos de la cartera y no necesariamente incrementa las rentabilidades«. Es brutal que el Director de Inversiones de una de las dos entidades de Banca Privada más potentes del país declare, sin ningún atisbo de vergüenza, que los inversores deben resignarse porque -según él- los mercados son aleatorios! Que se olviden los inversores de batir a los mercados! …claro, como sus productos jamás los baten a medio y largo plazo… Y que los clientes deben aceptar que la gestión -por la que ellos cobran de forma abusiva, directa e indirectamente-, aumenta el riesgo y no incrementa necesariamente las rentabilidades! Paga, apaga y vámonos. Alucinante.
Desde luego, estas frases lapidarias que ha perpetrado el Dtor. de Inversiones del BBVA, dan para escribir varios artículos… Mientras tanto, y para desintoxicarnos de tanta mediocridad, os recomiendo un poco de oxígeno releyendo «La Volatilidad no deja ver el Bosque«. Y por el bien de vuestro patrimonio, no os creáis nada de lo que digan personajes encorbatados como estos. El Risgo Cliente existe, pero más cornadas da la banca sin control. Os puedo asegurar que nuestro quirófano ha suturado infinidad de Clientes con desgarros de juzgado de guardia.
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