There is a lot of talk about whether or not it is time to abandon liquidity and start investing in the stock market, although for many, it was liquidity that abandoned them some time ago. It is true that today many companies are already trading at a good price or even at a low price. ridiculous prices as my friend Pepe (a great manager if ever there was one) told me a few days ago. Buffet and other greats already proclaim to the four winds their greed to buy good companies. There are also voices arguing over whether the famous claudication has already taken place or not.
Many have traditionally thought, and even more do so in times of crash, about entering or exiting equity markets on the basis of the Switch Mentality. We have given it this name because it only contemplates two radically different positions: On and Off. In other words, we are up to their necks in it o nwe keep you in liquidity. However, we must bear in mind that, even at these two extremes, there are those who remain liquid with small percentages in stocks that were left up there, such as a mountaineering anchor that was put in place with the intention of making progress but is waiting alone for the market to one day approach it and make it useful again as an investment. And at the other extreme, there are also those who are not only up to their necks in the stock market, but also owe mortgages or even loans they took out to take advantage of the bargains with PER's as low as 25 or 50.
Most of them, however, have a Switch Mentality that only contemplates the simplistic patrimonial strategy of in or out of the stock market. As we explained in Circumstances vs Return/Risk, Our wealth is much more than the money in the bank. Moreover, within what is cash, we must be clear about how much of it we can risk in the stock market, and be aware that this money may not only not generate income for us, but may also be lost to a large extent. All this, within the framework of a Vital Balance which is the roadmap of our life and heritage. For all these reasons, the Switch Mentality is not only simplistic, but also extremely dangerous, as it only has a chance of success if we can guess the exact moment of the market floor. And even then, depression can condemn our longed-for liquidity to a despairing market. flat for many years. Most forget that, even in a non-depressive era, the Dow Jones barely rose by 10% between 1965 and 1983.
We must therefore be aware of the need to forget simplistic strategies and of the need for a moreafé for all. Our heritage is complex and multifaceted. And our circumstances are even more so, and very changeable over time. Therefore, our stock market investment strategy must also be complex and multifaceted.
When we think of the timing When it comes to investing the part of our assets allocated to equities, we must also be clear about the extent to which we are doing so. We must be aware that investing our entire stock market buying power in a few weeks is a gamble. Without the capacity to react to a probable error, either because we are wrong at the time or in the specific assets we are buying. Even if we get the tempo We may need this room for manoeuvre due to a sudden change of scenery or a substantial change in our assets, among many other possible reasons.
I know that many of you will say that with very small assets, the amount to be invested in equities allows little room for manoeuvre. And that is reasonably true, even if, depending on personal circumstances, the percentage of total assets that are susceptible to risk is higher. But for the middle and higher heritage, the switch mentality is one of the most serious mistakes that can be made, as it has only one and only one chance of success. as mentioned above.
Obviously this mentality must be incompatible with a long-term investment that seeks value in our purchases. But it is also reckless to rush in and out of the market even for investors who rely on technical analysis, as they still have only one chance of success even if some figures are highly reliable. Mistakes and/or technical exceptions, with this mentality, can have even more serious consequences than for the investor. value.
Estados Unidos y la Unión Europea han propuesto estos últimos días una serie de cumbres mundiales sobre la crisis financiera, empezando después de las elecciones presidenciales del 4 de noviembre en Estados Unidos. La crisis de crédito que ha golpeado a los mercados, ha llevado a Estados Unidos y a sus aliados europeos a buscar formas de reducir el impacto en los sistemas financieros. A simple vista puede parecer que la recesión que se palpa en el ambiente afectará por igual a ambas partes e incluso hay quien opina que Estados Unidos se tambalea como primera potencia mundial, pero probablemente estemos lejos de ese escenario…
Cierto es que la crisis actual tendrá sus secuelas y hará mella en la economía del país, pero no menos cierto es que los Estados Unidos gozan de todos los ingredientes necesarios para seguir siendo un referente económico a nivel mundial, muy al contrario de lo que sucede en Europa, donde las crisis tienden a ser más dolorosas y prolongadas en el tiempo.
En el periodo entre 1973 y 1982 Estados Unidos experimentó una de las épocas inflacionistas más dañinas de su historia. Medidos en función del índice de precios al consumo, los precios se multiplicaron por más de dos durante esa década. Sólo en 1979 se alcanzó una inflación del 13,3%, paralizando la economía con el fenómeno que se conoció como “estanflación”, que llevó a muchos comentaristas a dudar de que Estados Unidos pudiese competir en el mercado mundial. Jimmy Carter pronunció un famoso discurso en el que advertía de “la existencia de una crisis de confianza que estaba afectando al propio corazón y al alma y el espíritu de la voluntad nacional y que amenazaba con destruir el tejido social y político de Estado Unidos”. También durante ese periodo grandes multinacionales japonesas compraron algunos de los edificios más simbólicos del país y se llegó a pensar que Estados Unidos no podría competir con la eficiente economía nipona. El resultado es conocido por todos.
Unos de los factores que más deberían preocupar a Europa en relación con Estados Unidos es la menor competitividad que tiene en comparación con la economía americana. Partiendo de la crisis anteriormente mencionada se pueden observar claramente las diferencias que existen actualmente. Entre 1983 y 1984, la tasa de paro de Estados Unidos llegó a ser superior al 10%, y la de países como Alemania, Reino Unido y Francia sobrepasó el 12%. Desde esos máximos, Estados Unidos comenzó una rápida recuperación económica, disminuyendo su desempleo, a la vez que aumentaba el PIB, mientras que los países europeos quedaron seriaamente perjudicados y estancados en unos niveles de desempleo mucho más elevados, incluso cuando sus economías se reactivaron.
Hay dos conceptos, en los que no me extenderé en demasía, que explican la rápida recuperación de Estados Unidos frente a Europa y su ventaja competitiva actual. El primero, denominado Euroesclerosis, habla de la menor competitividad de los mercados de trabajo europeos, por culpa de los subisidios al desempleo, el poder relativo de negociación salarial, que implica mayores costes de despido y salarios mínimos más altos; y de la menor competitividad en el mercado de bienes y servicios, que abordaremos luego en mayor detalle. El segundo concepto es la Histéresis, que explica cómo, a pesar de que los mercados europeos y sus instituciones eran más eficientes en épocas de fuerte crecimiento como la de los 70(y las tasas de desempleo más bajas que en Estados Unidos), tras fuertes perturbaciones las instituciones se mostraron incapaces de responder a estos shocks y contribuyeron poco a resolver el problema del desempleo, convirtiéndose más bien en un freno a la recuperación. Así, una tasa de elevado desempleo continua, provoca un aumento del desempleo a largo plazo y una pérdida de cualificación de los trabajadores desempleados, convirtiéndose en un círculo vicioso de difícil solución.
En términos empresariales, las diferencias entre Estados Unidos y los países de la UE son también notables. Por una parte, si observamos las mayores empresas en diversos sectores, se puede apreciar la presencia de compañías estadounidenses en el primer lugar del escalafón, cuando no copan el podio entero. Empresas como Google, Johnson & Johnson, Intel, Microsoft, Apple, Oracle, Walmart, Coca-Cola, Procter & Gamble y un larguísimo etcétera son un claro ejemplo de esta afirmación.
Por otra parte, y más destacado aún que el hecho de poseer las empresas más grandes del mundo, hay que notar la gran cantidad de empresas de tamaño medio y pequeño, que son sobre las que recae en gran medida la creación de empleo, y el porcentaje de emprendedores mucho más alto que tiene en comparación con Europa. A la postre, estos pequeños embriones de empresas que sobrevivan serán las compañías medianas o incluso grandes del futuro. El conocido sueño americano no es una simple frase hecha, sino que tiene su contrapartida en la vida real.
Por último, aunque los sistemas educativos públicos americanos dejan que desear, las grandes universidades privadas suponen un caldo de cultivo para la creación de empresas y para la formación de los mejores dirigentes difícilmente igualable por otras universidades del mundo. La Universidad de California, la de Harvard, el MIT y la de Stanford, por ejemplo, son auténticas mecas del saber científico y la innovación tecnológica. El gobierno y regulación de las universidades por las Administraciones europeas, por el contrario, supone una limitación objetiva de la libertad de acción de aquéllas. Debe notarse que, además, las universidades públicas de Estados Unidos reciben sólo una parte de su financiación de las Administraciones federal y estatal, al contrario de lo que sucede en Europa. Por lo tanto, la búsqueda continua de financiación privada y pública es un incentivo para mantener los niveles más altos de excelencia, contratando a los mejores talentos, sean cuales sean sus orígenes. Y éstos posteriormente se muestran agradecidos con la universidad que les vio desarrollarse como profesionales, realizando cuantiosas donaciones que permiten a la escuela realizar importantes proyectos y seguir captando el talento mundial: Efecto Cluster en estado puro.
Facebook, fenómeno de masas en los últimos tiempos, lo inventaron unos alumnos undergaduate de Harvard, por ejemplo.
En suma, la capacidad de reacción de Estados Unidos frente a esta multicrisis que afrontamos apunta a que será superior a la que demostrará Europa, desgraciadamente para nosotros, y en esa línea preferimos invertir al otro lado del Atlántico a igualdad del perfil de la oportunidad de inversión.
La primera reunión para Refundar el Capitalismo ya tiene fecha y lugar: Nueva York a finales de Noviembre 2008. Se ha querido que se comience a discutir el futuro del Sistema en el mismo lugar «donde empezó el problema» según palabras del mismo Sarkozy. Coincidiendo con la presidencia rotatoria, éste se ha erigido como Estadista líder de la UE, a pesar de que tenga que llevar de paseo junto a él a Barroso a quien sólo le piden que sonría ante los fotografos y que sólo abra la boca para leer discursitos oficiales escritos por el equipo francés. De hecho Sarkozy va siempre acompañado en sus tareas de salvador de Europa por su ministra de Economía Lagard, mientras que Barroso les lleva las maletas. Y no me parece mal.
En Bretton Woods (New Hampshire 1944) se sentaron las bases del capitalismo moderno, después de una II Guerra Mundial convulsa que situó a los EE.UU. en cabeza del mundo económico. De allí salieron el Banco Mundial y el FMI. El Banco Internacional para la Reconstrucción y el Desarrollo (IBRD), se creó ad hoc para superar la pobreza y la destrucción de la II Guerra Mundial en Europa. La reunión de 1944 duró 22 días y esperemos que en la prevista para el próximo mes en NY no se vaya con prisas. Los citados son por el momento el G8 más otros elegidos como Australia, Corea del Sur, Arabia Saudí y los llamados BRIC: Brasil, India y China.
Allí se deberían cortar cabezas en el más solemne, exhaustivo y trascendente sentido de la palabra. Desde regulaciones muy restrictivas a prohibiciones de prácticas y productos financieros que se han demostrado o tan sólo sospechado perjudiciales. También cabezas físicas: Del FMI y de los responsables de aquellos países que no estén aplicando correctamente las medidas de emergencia adoptadas hasta hoy y las que se tomen hasta la misma cumbre. Espero por el bien de todos que se haga justicia también con las Calificadoras de Riesgo, y que se determine cuando menos la «castración química» de los calificadores que titulizaron a martillazos hipotecas NINJA (No Income, No Job or Assets) con flamantes etiquetas con muchas A.
Personalmente pienso que el caso de dichas calificadoras es el más flagrante. Pero lo más escandaloso es que siguen calificando desvergonzadamente. Sin ir más lejos, sólo al día siguiente de que el gigante UBS fuese trasfundido por el Estado suizo, se le degradó su rating y outlook. En cambio su tambaleo era ya evidente a ojos de todos desde que se reconocieron graves efectos detructivos de la caída de Lehman Brothers en sus balances. Lo dicho: Castración química y una temporadita en Guantánamo no sería un castigo muy desproporcionado, ya que la mayoría de los presos allí recluídos jamás perjudicaron tanto a los EE.UU. ni al Sistema financiero mundial como estos trileros con corbata.
Vamos a ver cómo evolucionan estas determinaciones de regulación aparentemente sólidas y los escarmientos públicos y privados. Esperemos que la asistencia sólo presencial de Bush, al que acompañará ya el equipo del nuevo presidente (previsiblemente Demócrata), no impida reformas profundas que hoy por hoy encuentran una gran oposición Republicana.
Se habla ya de la toxicidad de Hedge Fuds y de paraísos fiscales, aunque de éstos últimos sólo sea criticable la opacidad para domiciliar sociedades emisoras de títulizaciones. Es decir, no se recrimina la baja o nula fiscalidad de estos paraísos, sino su falta de regulación que permite emitir titulizaciones de deuda bajo un aparente, y sólo aparente, paraguas de entidades solventes. Así, muchas grandes empresas han emitido deuda a través de pseudo-filiales domiciliadas en paraísos fiscales, que a la hora de la verdad han dejado caer por tratarse de sociedades emisoras con mínimos o nulos vínculos legales con la multinacional que puso en su día imagen y nombre. En esta práctica, durante años no fue necesario declarar públicamente la ausencia de vínculo legal firme entre la sociedad emisora y la multinacional que ponía el nombre y la imagen, ya que era impensable un evento de crédito, pero en los últimos meses y me temo que durante un tiempo todavía: Tonto el último.
Ante esta práctica de juzgado de guardia, deberían demonizar a la pseudo-matriz y por supuesto a la matriz de facto, y no al paraíso fiscal. Es indudable que regulando mejor la transparencia legal de estos países será más difícil repetir estas malas artes. Pero los paraísos fiscales, como lo que su propio nombre indica, siempre serán convenientes en un entorno a menudo sobrefiscalizado. Siempre que colaboren contra el blanqueo de capitales y contra las prácticas fraudulentas de titulizaciones, aunque como ya hemos dicho, esa responsabilidad debe depurarse en la multinacional que realmente se beneficia de esa emisión domiciliada en un paraíso fiscal. ¿Se hará? Deberé verlo para creerlo, pero necesitamos creer en los políticos que van a ocuparse de intentar salvarnos.
Sarkozy, Brown y Obama tienen la oportunidad de pasar a los libros de Historia con un peso específico digno de los Grandes Nombres como De Gaulle, Churchill o Lincoln. Para los de la era de Bretton Woods, siempre nos quedaba París… Esperemos que a partir de ahora siempre nos quede New York y que Guantánamo por fin tenga un sentido global.
El carácter es la virtud de los tiempos difíciles.
Espero que en breve empecemos a ver movimientos corporativos de lo que se podría bautizar en el futuro como Banca Sostenible. Es decir unas entidades de nueva creación, participadas muy probablemente por bancos tradicionales, o digamos de la era anterior. Quizás también participen en estos nuevos Bancos Sostenibles algunas grandes corporaciones hasta hoy al margen del sistema financiero, o incluso, por qué no, algunos Estados.
La incógnita es cómo se van a regular estos nuevos bancos para garantizar su sostenibilidad a largo plazo. No sólo debe ser sostenible la entidad como empresa, sino que el sistema de financiación global (persona, empresas e incluso Estados) debe modificarse sustancialmente. Sarkozy parece tomar las riendas de una UE que parece un patio de colegio, pero eso sí, con colegiales atemorizados y más dispuestos que nunca a dejar las travesuras aparcadas. El susto ha sido tal que no se habla de regulación más estricta sino de Refundación del Capitalismo, y curiosamente ese mismo concepto ya lo publicamos hace un mes, después de la aprobación del plan Paulson. Al menos en la UE, con Sarkozy al frente y la complicidad de Brown, esa es la hoja de ruta. Pero ahora faltará ver si Obama la comparte o por el contrario los lobbies americanos siguen viviendo en Disneylandia y presionan para que el escenario cambie sólo lo imprescindible, o sea, más de lo mismo hasta el próximo estallido.
Desde nuestra ignorancia actual del futuro, podríamos intuir que la Banca Sostenible debe multiplicar varias veces su coeficiente de caja (2%), que se debe volver a los orígenes más primitivos de la banca. Quizás veamos pronto nuevos bancos sostenibles que remuneren nuestros depósitos a los tipos oficiales y no al euribor. Y además que lo hagan al tipo menos, en lugar de al euribor más como se está haciendo hoy.
Debemos tener presente que la situación actual nos ha llevado a poder colocar con aparente normalidad grandes cantidades (25 o 50 millones de €) en las siguientes condiciones: Los dos grandes BBVA y BSCH pagan actualmente por estos grandes depósitos aprox. 6,75% anual, mientras que las entidades de segunda linea pero de gran prestigio como La Caixa, Popular, Bankinter, etc… llegan hasta el 8%. Ni que decir tiene que las entidades de tercera como pequeñas cajas y bancos, superan de largo ese 8% para depósitos de esas cantidades a un año.
De hecho las grandes bolsas de dinero son remuneradas de forma proporcional al coste de los CDS’s respectivos. Pero lo más alarmante, si es que aún mantenemos la capacidad de alarmarnos por algo, es que ya nada importa el diferencial del precio del dinero pagado y el cobrado, es decir entre las operaciones de activo y el pasivo del banco. Eso a ningún banco le importa ya, y remuneran desvergonzadamente los grandes depósitos muy por encima de las escasas operaciones de crédito que realizan. Para los que todavía no lo hayan adivinado, la razón por la cual hacen esto es que poco importa ya el diferencial que debe generar su core business, sólo importa tapar agujeros. Achicar agua de forma burda y desesperada.
Por eso la Banca Sostenible debe volver a su estado primitivo, donde probablemente no tengan manera de generar los grandes beneficios de estas últimas décadas. Pero sin duda, hoy captarían una avalancha de dinero aunque ofrecieran sólo un euribor menos 1,5% para los depósitos a un año. ¿O es que alguien con dos dedos de frente preferiría prestarle su dinero a Bancaja o a CAM al 6%?
Esperemos ver en breve la nueva cara de la Banca Sostenible, porque personalmente prefiero no ver las viejas caras conocidas que, aunque estén lavadas y aseadas por papá Estado, cada día están más demacradas y dan más miedo.
La teoría de las finanzas moderna, en cualquiera de los métodos que estudiemos, basa sus análisis en el binomio rentabilidad-riesgo. Es una pareja que, a fuerza de ser repetida una y otra vez, hemos acabado creyendo única e indisoluble, y a partir de la cual se toman las decisiones de inversión. Una propuesta con la que se pueda obtener una rentabilidad más atractiva que la conseguida normalmente suele generar en uno la pregunta «¿pero qué riesgo tiene?», sin profundizar más.
Los bancos, por ejemplo, a la hora de recomendar inversiones a sus clientes (sin entrar a valorar la calidad de lo que venden) no se suelen parar a pensar si el producto es adecuado para el cliente. Así, por ejemplo, nos encontramos casos, por desgracia verídicos, como el de una señora de avanzada edad cuyos ahorros estaban invertidos en deuda de Argentina con apalancamiento, para más inri, en época pre-corralito; o el de un futbolista de primer nivel al que habían colocado todo su sueldo de ese año en dólares a un cambio de 1,15$/€, porque «era una magnífica oportunidad». Pero no hace falta acudir a estos extremos. Seguro que la mayoría de vosotros más de una vez ha sufrido la llamada de algún gestor bancario ofreciendo sus productos porque tienen buenas perspectivas de rentabilidad, porque el riesgo de la inversión es mínimo, etc. A lo sumo, en el colmo del buen hacer de un banquero, quizá recomiende invertir cantidades reducidas en productos con mayor riesgo, lo que se conoce como «asset allocation». Pero siendo realistas, en la mayoría de ocasiones simplemente recomendarán comprar el producto/pescado que tengan de oferta en ese momento.
Sin embargo, todos estos análisis adolecen de una tercera pata, sin la cual la decisión de inversión está totalmente coja: las circunstancias personales, aquellos factores imponderables (no se puede medir numéricamente si el individuo está casado y tiene hijos, o la aversión a invertir en divisas) que, deben ser sin duda (en nuestra opinión), la base de toda elección. El mero hecho de pasar por encima de ellos sin considerarlos nos parece un error en la planificación estratégica del patrimonio familiar tan grande que compromete el buen desempeño de éste a lo largo del tiempo.
Tomemos el ejemplo, muy simplificado pero clarificador, del Gordo de Navidad, en el que las variables rentabilidad y riesgo están claramente delimitadas y son de sobra conocidas por todos: se puede obtener un premio de una gran cuantía pero las posibilidades de que ésto ocurra son muy reducidas. Entonces, ¿qué hace que un año un individuo compre compulsivamente todos los décimos que le ofrecen familiares y amigos, y al año siguiente no compre ninguno? Desde luego, esta decisión parecería ilógica a todas luces, a no ser que se tengan en cuenta las circunstancias de la misma. Puede que la persona se vaya a casar y decida no jugar para ahorrar el dinero para la boda, o puede que haya decidido destinar a una cuenta de ahorro todo el dinero que se iba a gastar, cansado de ver como cada año se evaporan sus euros y también sus esperanzas de ser rico de la noche a la mañana.
Por ello, la diversificación o la colocación de partes proporcionales de activos en función del ratio rentabilidad-riesgo (Asset Allocation) sólo es la punta del iceberg de las circunstancias de la inversión, que no sólo tienen en cuenta la porción del patrimonio a invertir sino un sinfín de circunstancias intrínsecas y colaterales al inversor:
La edad, el estado civil, su propensión al gasto (o al ahorro), el hecho de tener hijos, los deseos futuros, las perspectivas laborales, las veces al año que quiera viajar, el disfrute colateral que se puede obtener de una inversión (un apartamento en una playa exótica), el éxito o el fracaso de las inversiones anteriores en las proporciones y riesgos definidos por su Balance Vital y su potencial reinversión, el timing estratégico de la propia inversión, además de la proporción de los activos destinados, son tan sólo algunas pinceladas de lo que son las circunstancias de la inversión. Como véis, a medida que vamos mencionando estas circunstancias, el simple ratio rentabilidad-riesgo disminuye su protagonismo en la toma de las decisines inversoras. Para hacerlo más evidente, vamos con un ejemplo extremo: echar 3 euros a la primitiva por parte de una persona con ingresos estables cuyo premio destinaría a cancelar una hipoteca de un pariente en apuros no es en absoluto una inversión aberrante, mientras que apostar la mitad del subsidio anual de una parado con diez hijos cuyo premio destinaría a comprarse un yate no es sólo aberrante sino inmoral y enfermizo. Sin embargo, el ratio rentabilidad-riesgo en el que se suelen basar exclusivamente la mayoría de banqueros y asesores financieros es idéntico.
Llevar a cabo un análisis de las circunstancias de la persona (o la familia) es la base para la elaboración del Balance Vital que, como las propias circunstancias, irá cambiando con el paso del tiempo y, además, evita que se puedan suceder las malas inversiones. Sin la ayuda de este análisis, las circunstancias que determinan la inversión pueden ser tan simples como el estado de ánimo en el que nos encontremos el día de tomar la decisión.
Vamos a arrojar unas gotas de humor en el mar de lágrimas financieras para hacer más llevaderas las noticias diarias a nuestros lectores. Algunos ya lo conoceréis porque se trata de una presunta reciente publicación de un anuncio en prensa económica de los EE.UU. Me lo ha enviado un buen Amigo cuya empresa (Husesolar), por cierto, marca la pauta de la evolución que debe seguir el sector de las energías renovables hacia otros segmentos como el Biogás. Y del cual próximamente publicaremos un artículo.
Dicho esto, vamos allá con el anuncio publicado en la prensa electrónica financiera norteamericana. Me he permitido la licencia de pulir un poco la traducción del inglés. El anuncio en cuestión dice así:
«Soy una chica guapa, maravillosamente guapa, de 25 años. Estoy bien formada y tengo clase. Me quiero casar casar con álguien que gane como mínimo medio millón de dólares al año. Entre los lectores de este portal, ¿hay algún hombre que gane 500.000 dólares o más? Quizás las esposas de los que ganen eso me puedan dar algunos consejos. He sido novia de hombres que ganan de 200 a 250 mil, pero no puedo pasar de eso y 250 mil no me van a hacer vivir en el Central Park West. Conozco a una mujer, de mi clase de yoga, que se casó con un banquero y vive en Tribeca, sin embargo ella no es tan guapa como yo, ni es inteligente. Entonces, ¿qué es lo que ella hizo y yo no hice? ¿Cómo puedo llegar al nivel de ella?»
Rafaela S.
Hasta aquí, un anuncio peculiar en un periódico económico, en el país donde todo esto es posible. Pero atención a la respuesta que le dió un lector y a la vez rico inversor:
«Leí su consulta con gran interés, pensé cuidadosamente en su caso e hice un análisis de la situación. Primeramente no estoy haciéndole perder tiempo, pues gano más de 500 mil por año, aclarado esto, considero los hechos de la siguiente forma: Dejando los rodeos de lado, lo que Ud ofrece, visto desde la perspectiva de un hombre como el que Ud busca, es simplemente un pésimo negocio. He aquí las razones:Ud pone la belleza física y yo pongo el dinero.Propuesta clara, sin entrelíneas. Sin embargo existe un problema: Con seguridad, su belleza va a decaer y un día va a terminar, y lo más probable es que mi dinero continúe creciendo, más y más.
Así, en términos económicos, Ud es un activo que sufre depreciación y yo soy un activo que rinde dividendos. Ud no sólo sufre depreciación, sino que como ésta es progresiva, ¡aumenta siempre! Aclarando más, Ud tiene hoy 25 años y va a continuar siendo guapa durante los próximos 5/10 años, pero siempre un poco menos cada año, y de repente si se compara con una foto de hoy, verá que ya estará envejecida. Esto quiere decir, que Ud está hoy en ‘alza’, en la época ideal para ser vendida, pero no para ser comprada. Usando lenguaje de Wall Street, quien la tiene hoy la debe de tener en ‘trading position’ (posición para comercializar, o en venta), y no en ‘buy and hold’ (compre y retenga), que es para lo que Ud se ofrece…Por lo tanto, todavía en términos comerciales, un matrimonio con Ud (que es un ‘buy and hold’) no es un buen negocio a medio / largo plazo. Sin embargo alquilarla sí puede serlo y, en términos sociales, puede ser un negocio razonable que podemos meditar y pretender.Yo pienso, que mediante certificación de, cuán ‘bien formada, con clase y maravillosamente guapa’ es, yo probable futuro arrendatario de esa ‘máquina’, quiero lo que es de práctica habitual: Hacer una prueba, o sea un ‘test drive…’ para concretar la posible operación. Puedo agendarla. Jack Paul HendersonInversor.
Gracioso anuncio y graciosa respuesta, sin duda. Pero vamos a ir un poco más allá en nuestra reflexión: Quizás algunos inversores de bolsa y, sobre todo, sus gestores bancarios o de las entidades financieras con las que arriesguen su dinero, vengan pensando desde hace meses o años, que la buena decisión es el matrimonio con dicha señorita. Quizás piensen que esas incipientes arrugas están a punto de desaparecer y que a largo plazo sus esposas siempre ganarán belleza, a pesar de que a corto puedan envejecer. Y es muy posible que en ese caso concreto algún día lo hagan, pero quizás su cliente no viva lo suficiente y pase sus últimos años junto a una compañera muy desagradable. Sin embargo existen otras señoritas que nos pueden hacer más felices hoy, sin tener que esperar un largo plazo que tal vez nunca conozcamos, y que envejecerán igual o mejor. O quizás nuestros gestores sólo tengan interés en que permanezcamos el mayor tiempo casándonos y divorciándonos repetidamente para conseguir inconfesables comisiones en cada una de nuestras nuevas citas románticas, con sus consiguientes posteriores visitas al despacho de los abogados matrimonialistas que realizarán ávidamente nuestras munisvalías. Quizás nos propongan la poligamia con el mayor número de «activos» posible (tanto como nuestro patrimonio lo permita), rotando nuestros corazones varias veces al año, independientemente de si la belleza de nuestras conquistas es alcista o bajista.
A los sumo, nuestros gestores se apuntarán al carro del más maquiavélico márketing cobrando comisiones de éxito, es decir, dependiendo de la cantidad de placer recibido. Para ello, obviamente, nos proporcionarán un gran número de candidatas asumiendo riesgos sanitarios, sentimentales y costes desenfrenados y lujuriosos de todo tipo, y cruzarán sus dedos para que en alguna de estas citas, una de esas candidatas nos satisfaga lo suficiente como para alcanzar su success fee estableceido. Les dará igual si en los múltiples fracasos asumimos riesgos gravísimos, lo intentarán todo por conseguir el placer suficiente para cobrar su comisión de éxito, el suyo, claro.
Lo que es indudable es que ninguno de nuestros gestores va a preocuparse por nuestro corazón, sino por nuestro cuerpo. Sin embargo, al igual que en la relación matrimonial, en nuestro patrimonio necesitamos a largo plazo una relación estable que sepa compensar sobradamente el envejecimiento natural con una relación de Amor, complicidad, compañerismo, y en definitiva todas las virtudes de una pareja estable con la que encontremos la Felicidad. ¿Por qué los gestores le llaman Amor cuando en realidad quieren decir Sexo? Incluso la señorita y el Inversor del anuncio distinguen perfectamente una cosa de la otra.
Bueno, será que el Sexo siempre ha sido económicamente más rentable. Pero sólo cuando la vida nos sonríe, somos jóvenes, guapos y ricos. Es decir, sólo a corto plazo, y la vida del Inversor en mayúsculas es otra cosa. Si seguimos las indicaciones de estos gestores, con toda seguridad terminaremos nuestra vida inversora viejos, cansados, enfermos, sólos y pobres, muy pobres. Cuando hablamos de gestión Patrimonial debemos tener presentes ambos conceptos: Amor y Sexo, por este órden. Porque si nos centramos sólo en lo segundo, a medio o largo plazo lo vamos a pasar muy mal. Pero desgraciadamente, la banca privada y las demás gestoras de patrimonio se centran exclusivamente en hacernos pasar un buen rato… o incluso malo. Al fin y al cabo, eso poco le importa a los macarras.
Es más fácil quedar bien como amante que como marido; porque es más fácil ser oportuno e ingenioso de vez en cuando que todos los días.
Ante el escenario actual de crash bursátil (o inicio de crash bursátil), muchos inversores se plantean cuál es el timing adecuado para abandonar la liquidez y comenzar a comprar valor. Sin embargo, una minoría creemos que, además de estudiar el timing correcto debemos analizar con nuevos criterios dónde está el futuro valor, ya que no siempre va a coincidir ni mucho menos con el valor clásico.
La mayoría de analistas consideran que las utilities y empresas de servicios básicos como energéticas, alimenticias, etc… son el salvavidas donde agarrarse en medio de la tempestad. Efectivamente parece que pueden ser un buen refigio corporativo donde invertir, teniendo en cuenta que sus precios ya descuentan una proporción importante de pánico. Pero quizás nos estamos equivocando al buscar «valores refugio». Quizás deberíamos, por supuesto en la proporción de nuestro Vital Balance diseñada para ello, buscar el futuro valor de la nueva era que viene. Un valor que, como en todo punto de inflexión, se encuentra de un modo distinto al conocido. La pregunta del millón es dónde está el nuevo «Manual del Inversor Value», y la respuesta es que, lamentablemente, está aún por escribirse, aunque pronto se publicarán diversos borradores o también llamados palos de ciego.
Los ciclos conocidos son Historia y la globalización es uno de los principales responsables de este caos. Un caos que nos llevará a una nueva Economía donde surgirán nuevos modelos de negocio y por lo tanto de inversión, nuevos sectores, nuevos Blue Chips, nuevos Medium Caps, ingentes cantidades de nuevos Small Caps, e incluso nuevos y lamentables chicharros que conformen nuevos y burbujeantes rallies alcistas. Y todo ello en un entorno de un capitalismo refundado e inquietante.
Estamos ante una encrucijada, un dilema: ¿Buscamos valor refugio en utilities y servicios básicos; o bien nos centramos en el análisis de un gigantesco y globalizado Seed Capital, Angel Investor o como queramos llamarle? Yo apostaría por lo segundo, sobre todo para los inversores que sufren lo que en nuestro Family Office llamamos Distressed Wealth. Que necesitan una estrategia específica para sus perjudicados patrimonios, por otra parte, común a todos los nuevos Clientes en estos últimos meses. Es lo que ya conocemos como Distressed Wealth Strategy. Todo ello sin olvidar, por supuesto, una cuidadosa selección de valor tradicional, dependiendo de cómo evolucionen los mercados en un futuro próximo.
Aún a riesgo de ser repetitivos, debemos recordar a los lectores que siempre debemos ceñirnos rigurosamente a la hoja de ruta marcada por el BV elaborado específicamente para cada inversor. Un BV que, además, debe ser revisado constantemente en función de los cambios sufridos por el propio Cliente y también por el escenario global, que es cambiante como nunca. Otro gallo le cantaría a Gordon Gekko…
Seguiremos muy atentos a las nacionalizaciones bancarias para disipar o no el pseudo-pánico existente entre sus clientes. Quién iba a decir que una nacionalización bancaria globalizada y de millones de hipotecas norteamericanas podían ser la medicina para intentar calmar los ánimos del capitalismo mundial, ante la mirada atónita de una China consumista. Si el comunismo levantara la cabeza… Mientras, la olvidada Guerra Fría se rearma y el terrorismo islámico descansa.
Echevarri me ha rebotado (de ésta te acuerdas…) el meme lanzado por Farnan2 acerca de la posibilidad de quiebra de algún banco o caja español y de la seguridad del dinero depositado en ellos.
Antes que nada debo decir que mis comentarios al respecto van a ser, ante todo, responsables. Y, a pesar de que la extensión de este artículo sobrepase lo aconsejable para un post, voy a comentaros de un tirón todo aquello que me parezca relevante y que me dé la gana, como hago siempre.
La opinión pública sólo se preocupa por la salud de la Economía cuando ve en los telediarios bajadas importantes de las bolsas. Parece que si las bolsas no caen, el crack no existe. Pero desgraciadamente el crack ya viene sucediendo en el crédito desde el verano 2007. Y esta fallida de la RF conforma los fundamentos sobre los que se basan muchos otros aspectos de la economía, entre ellos las bolsas. Como dijimos en La química inestable de la molécula económica hace ya medio año, una RF extrañamente alterada no podía convivir mucho tiempo con una RV boyante. Nosotros apostábamos por un reequilibrio en forma de recuperación en la confianza del crédito, pero como comentamos en dicho artículo, la otra posibilidad era que la molécula se estabilizara hacia la desconfianza con minusvalías de la RV, manteniendo la RF en mínimos «…batiendo marcas en el tiempo dando lugar a una crisis global nunca vista…».
En estas últimas semanas estamos viendo caídas de las bolsas globales que desgraciadamente generalizan la desconfianza, lloviendo sobre inundado. Esto se traduce en este momento en pánico monetario, poniendo en duda la solvencia de las entidades bancarias y acelerando gravemente el deterioro del sistema financiero. Este efecto es mortífero y convierte una caída bursátil en un caos bancario, en entidades ya heridas de muerte, cuando deberían ser fenómenos absolutamente independientes. Un crash convencional de bolsa (como el del 87 o incluso el del 29) no sólo no debería afectar sustancialmente más allá de los mercados, sino que incluso es cíclicamente saludable. Pero esta vez las interconexiones de la multi-crisis son letales.
En cuanto a la situación financiera de la banca mundial, ésta es crítica. La norteamericana está sufriendo lo indecible, y la europea posee aproximadamente la mitad del chapapote crediticio existente. Por tanto parece que el nivel de sufrimiento europeo será cuando menos igual, ya que su capacidad de reacción está más limitada por el menor potencial de sus economías y, lo que es peor, la atomización de políticas complica aún más el escaso márgen de maniobra existente para los europeos en general.
La cacareada mejor predisposición de la banca española para afrontar esta crisis financiera es en cierto modo real pero irrelevante. Es decir, el problema existente es de tal calado que la ventaja cualitativa de la normativa española de FGD es despreciable. Prueba de ello es que las medidas políticas tomadas en la reunión de los 27 han sido garantizar de momento 100.000 € por titular y entidad, o sea muy lejos de la superioridad cualitativa pregonada a cuatro vientos de los ya obsoletos 20.000 €. Quizás estas medidas no sean suficientes para retornar la confianza o quizás sí, pero por el momento el Show Me The Money se está imponiendo.. El tiempo (y nosotros) dirá. En cualquier caso se trata de una medida de confianza, un acto de fe. Ya que estas garantías se aplicarán para todos los ahorradores independientemente de si la fallida bancaria afecta a unos miles de ahorradores o a todos los españoles, como si se tratase de un chicle.E si non e vero e ben trovato, que de eso se trata.
El problema de fondo de la crisis bancaria, es decir los activos contaminados que llevan a la quiebra técnica a los bancos, está en vías de solución. Una solución política, ya que para una solución financiera hace tiempo que se tiró la toalla. En este escenario los bancos españoles, al igual que los europeos, ya no dependen de sí mismos. Su capacidad propia de supervivencia es virtualmente nula. Parace que los rescates se irán sucediendo en un orden macabro e imprevisible, y no depende tanto del ranking de CDS‘s sino más bien de las decisiones de sus directivos, que buscarán el timing menos malo para caerse de un armario cada vez más estrecho y superpoblado. Pero existe otro peligro aún peor que la propia contaminación de activos y para el que difícilmente serían efectivos los rescates estatales: El pánico. Nuestro pánico como clientes de entidades bancarias y cajas de ahorros. Para una retirada masiva de fondos ningúna entidad está preparada. Pero no por su perjudicada situación actual, incluso en sus épocas doradas de récords de beneficios (anteayer), una retirada masiva de dinero habría fulminado sus balances contables. Y ante ese riesgo no hay rescate posible. El sistema funciona mediante uniones tan intangibles como la confianza, y en ella no caben reparaciones o soldaduras, ni siquiera chapuzas para ir tirando: La hay o no la hay.
Los bancos ya no se prestan dinero entre ellos, no se fían. Sin embargo nosotros sí que debemos hacerlo y debemos seguir prestándoles el nuestro, porque si lo guardamos debajo del colchón, apaga y vámonos. Y sólo con la continuidad del sistema financiero, con su malfuncionamiento actual, podemos esperar que la confianza interbancaria vuelva y los flujos de dinero lubrifiquen de nuevo un motor que se está clavando por días. Podemos apuntillar el Sistema retirando nuestro dinero del banco (sólo los primeros); o bien podemos confiar en las garantías estatales y que los más ricos diversifiquen sus fortunas en varias cuentas y/o titulares. Dentro de los daños colaterales de estas medidas, mencionar que en el plan de esta semana fruto de la reunión de los 27 europeos (que no será el último), no se garantizan los fondos de inversión. Y eso es algo que no era conveniente ni mencionar, ya que probablemente provoque un flight to quality que agudice las caídas de las bolsas en favor de la deuda soberana o, en el peor de los casos, directamente en favor de los colchones y los escondites bajo las baldosas. Pero eso prefiero no pensarlo porque nos haríamos daño de verdad, y está en nuestra mano evitarlo.
Por encima de la toxicidad de las titulizaciones que se guardan las bodegas bancarias; por encima de los rescates estatales, coordinados o no con operaciones carroñeras privadas; por encima de las bajadas de tipos multidivisa de medio punto concertadas por sorpresa a nivel mundial (lo nunca visto)… por encima de todo ello, a pesar de todo, está en nuestra mano la no continuidad del sistema. Si no seguimos prestando nuestro dinero a los bancos no hay salvación posible. Los que me habéis leído asidiuamente, ya sabéis que siento una especial aversión por el comportamiento de bancos y banqueros, y no seré yo quien les defienda. Pero sin bancos, nuestra sociedad retrocedería varias décadas de bienestar y de creación de riqueza. Inimaginable. Estoy convencido de que las posibilidades de que ese caos ocurra son mínimas, pero también es cierto que jamás estuvimos tan cerca como hoy.
Si no hacemos locuras, habrá futuro para el Sistema, aunque será una locura de futuro, con mucho sufrimiento. No olvidemos que las hipotecas más tóxicas todavía no han hecho más que despuntar. En los próximos 2, 3 o 4 años debemos ver lo peor. Es decir, serán los peores años para los Estados que van a absorber los créditos que se convierten ya en embargos de imposible liquidez, pero con un agravante que los hará radicalmente distintos: A diferencia de las entidades creditoras que vendieron los créditos, el Estado o las entidades parapúblicas creadas ad hoc, no se podrán permitir el embargo y desahucio masivo de su población. Quizás se adopten soluciones sociales que mantengan a sus inquilinos en las que fueron antaño sus propias viviendas hipotecadas a cambio de alquileres muy por debajo del precio de mercado. Quizás además tengan opciones de compra limitadas en el futuro. Pero lo que parece impensable es que la ejecución de hipotecas por parte de entidades públicas conlleve un problema social y humano a millones y millones de personas. Una verdadera subvención de la vivienda al más puro estilo popular (de la China, no del PP).
Al final, estamos ante un panorama muy pero que muy socialista, algunos dirán que comunista. Es indudable que ver al Estado más ultraliberal del planeta, que ha negado durante años tan siquiera una cobertura social sanitaria decente a sus habitantes, socializando la vivienda existente y subvencionandola, es algo surrealista. Se producirá una socialización y una intervención del Estado tan involuntaria como efectiva, y me atrevería a decir que en muchos aspectos justa. Involuntariamente justa, y hemos llegado hasta ella de la peor manera.
Vengo escribiendo hace meses que estamos ante una multi-crisis jamás vista. A pesar de ello siempre he mantenido un tono relativamente optimista, pero los acontecimientos se han precipitado. Hay un antes y un después de la caída de Lehman Brothers. Un antes y un después político, financiero y económico. Lo que hemos visto después, es un cisne más que negro, y por lo tanto los viejos manuales están sirviendo de muy poco o de absolutamente nada. La situación es tan grave que se ha llevado por delante la mismísima crisis energética que sufríamos hace tan sólo tres meses. En cuanto a la crisis económica y social, mi opinión es desgraciadamente muy pesimista. Sólo estamos ante la punta del iceberg. Me temo que lo peor lo veremos entre el 2010 y el 2012, donde la selección de empresas será feroz y las cifras de paro abrumadoras y crueles. Estar endeudado en estos tiempos es y será un lastre demasiado pesado para sobrevivir con una economía doméstica digna. La depresión será larga, quizás una década atravesando un desierto donde muchas economías, de países, de empresas y de particulares, quedarán en el camino. Afortunadamente la mayoría de personas son inconscientes de la gravedad de la situación, pero la realidad es otra: Adiós a Disneylandia, adiós durante muchos años. Y todo ello, globalizado como nunca.
Ningún Estado tiene suficiente dinero para parchear esta malla. El dinero se deberá fabricar, y con ello se destruirá buena parte de la riqueza del Sistema que se ha generado, quizás virtualmente, durante décadas. Y cuando se supere esta depresión, probablemente los Estados cederán el protagonismo a las grandes empresas, dando lugar a un Nuevo Orden Mundial inimaginable hoy por hoy. Pero para que eso suceda, antes deberemos intentar superar la insólita depresión que hoy sólo intuimos.
Parece claro que el Sistema Financiero se va a salvar con la madre de todos los planes de rescate. Pero no por ello la madre de todas las crisis va a suavizarse. Que nadie se engañe, esta multi-crisis tiene infinidad de efectos colaterales sociales de difícil prevención. Nos hemos gastado el futuro de la forma más irresponsable y absurda. Y ahora debemos atravesar el desierto después de tirarnos por encima de la cabeza el agua de nuestra última cantimplora.
Pero ante la posible erradicación del colapso financiero con dicho rescate, estamos en la tesitura de quien sabe que un familiar ha tenido un grave accidente temiendo lo peor. Y cuando el médico sale de la UCI y nos anuncia que el paciente ha salido del quirófano con vida, la gravedad de su estado nos parece un mal menor ante el pensamiento de no volver a verle nunca más. El Sistema Financiero sobrevivirá con el rescate democrata-republicano que se aprobará sí o sí, pero el paciente sigue con un pronóstico más que grave, reservado. Creo que sería interesante releer el artículo: El Paciente Americano, que con fecha de diciembre 2007 nos da la visión del panorama que veíamos hace 9 meses, toda una eternidad en esta era tan convulsa que nos ha tocado vivir peligrosamente.
Como decíamos al principio, a pesar de que el Sistema vaya a sobrevivir, el porvenir socio-económico es devastador. Vamos a sufrir una regresión en la riqueza y en el bienestar social de varias décadas. Y los que minimicen el panorama diciendo que tan sólo se trata de una crisis cíclica como tantas se han visto, se equivoca, es un iluso o miente de forma políticamente correcta. La locomotora que solía tirar del resto del planeta desde la II Guerra Mundial ya no va a poder hacerlo en los próximos años. La pregunta del millón es ¿quién va a sustituirla? Y no estamos hablando de quién va a ser la primera potencia mundial en los próximos años porque los chinos no tienen ninguna intención de tirar de nadie, y menos del Sistema Económico que conocemos. Es una incógnita cuya respuesta sin duda conformará el Nuevo Orden Mundial.
Ya no podemos hablar de apretarse el cinturón, sino de un cambio de vida sustancial que centenares o miles de millones de personas deberán (deberemos) hacer en los próximos años. Un entorno dramático aunque paulatino, en el que abundarán, más que nunca, las oportunidades camufladas entre la devastación que la crisis provocará a su paso.
No puedo más que sorprenderme extrañamente al releer Érase una vez…a finales del s. XX, artículo que escribimos hace más de medio año. Un ejercicio lúdico de economía-ficción que cada día cobra más desgraciado sentido. Desde el 11-S (WTC) tan sólo han pasado 7 años y el mundo es distinto. Pero tan sólo es el principio de lo que está por venir. Un futuro histórico, apasionante e incierto como jamás se ha visto, producto de la riqueza virtual conseguida, de la globalización y de nuestra mala cabeza, respectivamente.
The Emergency Economic Stabilization Act of 2008 (EESA 2008), se ha convertido en la Carta Magna más importante y transcendente de las que se hayan redactado en la Historia Moderna. Y se ha redactado en unos pocos dias, trabajando 24 horas entre negociaciones apresuradas y en un entorno del mayor estrés jamás sufrido por la clase política norteamericana ni de cualquier otra parte del mundo. Mientras, el resto del planeta miramos atónitos los acontecimientos que se suceden domingo sí y domingo también, sin ser conscientes de la trascendencia futura que tendrán las semanas que estamos viviendo desde que se intervino Mac & Mae. Que se está haciendo Historia es algo que venimos diciendo desde hace más de un año, cuando en pleno agosto 2007 algunos (todavía unos pocos) despertamos del sueño creditício de una noche de verano, pero el redactado y consiguiente aprobación de la Ley de Estabilización Económica de Emergencia 2008 supone una verdadera Acta Refundacional del Sistema Económico mundial. Y sienta las bases de una Constitución del nuevo sistema capitalista. Efectivamente estamos reinventando el negocio de la banca y los fundamentos del sistema crediticio futuro, y lo más preocupante es que lo hacemos de urgencia y bajo unos niveles récord de estrés y presión.
Habían dos posibilidades para darle forma y viabilidad:
Que el Plan (no sé porqué pero me resisto a llamarle Ley) de Estabilización de Emergencia 2008, cuyo orígen tan sólo tenía tres páginas, se aplicara según el libre albedrío del gobierno de Bush, heredándolo su sucesor.
Que este documento simple que dejaba las manos libres a los dirigentes, evolucionara en algo mucho más concreto de 106 páginas cuya aplicación deberá ser supervisada por gobierno y oposición.
A priori parece más juiciosa la segunda opción, pero puede ser una arma de doble filo porque las interferencias políticas partidistas pueden entorpecer gravemente la eficiencia de la aplicación de esta Ley de Estabilización Económica de Emergencia 2008.
La clase política norteamericana se está poniendo a prueba ante los ojos de todo el planeta. Y lo más preocupante es que su capacidad o incapacidad para estar a la altura de las circunstancias, nos va a afectar a todos. Quizás hubiera sido más efectiva, aunque menos democrática la opción 1. Dejando libertad de movimientos para tapar vergüenzas y devolver la confianza al Sistema. Algo parecido a lo que suele ocurrir cuando se actua por Razón de Estado, o en este caso yendo más allá, Razón de Sistema. No obstante la labor de regulación del nuevo Sistema, es decir la manera en que se van a atar en corto (espero) las entidades financieras a partir de ahora, sí que debe ser consensuada por Congreso y Senado para evitar en lo posible favoritismos, potenciales decisiones corruptas y la temible laxitud.
Sólo el paso de las semanas y los meses nos revelarán si el documento de 106 páginas, la supervisión de senadores y congresistas, y su posibilidad de vetar el uso de la mitad de esos 700.000 millones de $, será positiva o no. Ya que en un principio sólo se soltarán 250.000 con opción a 100.000 más, y entonces el gobierno (del color que sea en aquel momento) deberá pasar una reválida ante Congreso y Senado antes de que se le concendan otros 350.000 millones de $. Para salvar el Sistema quizás se deban tomar demasiadas decisiones políticamente incorrectas que no van a superar el filtro de tantos políticos que, antes de dar su conformidad, mirarán hacia sus votantes temiendo perder su apoyo futuro. Pero este delicado proceso de aplicación de estos fondos necesita agilidad, determinación, pulso firme y quirúrgico. Algo que el ciudadano de a pie no está preparado para gestionar, y me temo que tampoco gran parte de la clase política que ha sido electa a base de demagogia electoralista. Políticos y politicuchos cuya carrera hacia la fama y el poder, ahora quizás no quieran poner en peligro por dar su aprobación a medidas que van a afectar directa y fuertemente el bolsillo de sus votantes.
Por el bien de todos espero que la clase política norteamericana, por una vez en la vida, esté a la altura de lo que cabe esperar de ellos y en lugar de hacer política partidista, gobiernen durante unos meses en coalición con los dirigentes. Y eso deben hacerlo tanto los demócratas en la oposición como la propia oposición interna de los republicanos, que hasta hoy son los que han sido más reticentes a apoyar la aplicación de medidas que puedan salvar el Sistema.
El camino empieza a vislumbrarse, ahora sólo falta que los políticos dejen sus malos vicios y se dediquen a hacer Política en mayúsculas, recordando los tiempos de Platón y la República, pero sin olvidar su adaptación a nuestra realidad.
Esperemos que los electoralismos y los integrismos liberalistas republicanos no entorpezcan a los pilotos que deben llevar hasta la pista de aterrizaje esta aeronave, en la que vamos todos. Sin duda será el aterrizaje de emergencia más dramático de la Historia y en el que pueden haber más víctimas. Cuando escribíamos Fasten Seat Belts el 14 de Septiembre de 2007, los problemas técnicos del avión eran mucho menores que un año después. Hoy los sistemas hidráulicos, tan vitales para cualquier nave, han dejado de funcionar y nos lanzamos hacia la pista de aterrizaje en una emergencia en la que todos debemos hacer lo correcto para conseguir sobrevivir. Porque si alguien pretende aprovechar electoralmente la situación acabará siendo elegido presidente de la comunidad más yerma jamás vista. Mientras tanto, los mercados, siguen escupiendo sobre la Ley de Estabilización de Emergencia 2008. Algo, en cierto modo, intrascendente porque en realidad lo que está en juego es mucho más importante que los mercados.
Cuando una multitud ejerce la autoridad, es más cruel aún que los tiranos.