De todos es sabido que las avestruces entierran su cabeza bajo tierra cuando intuyen peligro, como si de ese modo se pusieran a salvo. Evidentemente el hecho de aislar sus sentidos no les evita para nada el perjuicio de la situación real que exista a su alrrededor. Con esta «estrategia salvadora» sólo consiguen cambiar una sola realidad: La suya. Evitan así el estrés que les produciría ser conscientes del escenario real que las rodea, pero de ninguna forma consiguen mejorar su situación de peligro. Tan sólo mejora su mera e inútil subjetividad.
Del mismo modo podemos decir de nosotros mismos que ser conscientes de que nos encontramos en una situación hostil, de que un grave peligro nos acecha o de que nuestras perspectivas de futuro se han visto dramáticamente mermadas por unas circunstancias negativas; es la premisa sine qua non para poder reaccionar e intentar evitar el perjuicio en lo posible. No sólo es materialmente imposible solucionar nada si enterramos nuestra cabeza bajo tierra sino que los daños, al no poner ningún remedio, van a ser mucho más demoledores.
Aplicando estos silogismos tan obvios a las circunstancias de un inversor en un entorno hostil como el actual, obtendremos revelaciones cuando menos curiosas. Es lamentablemente habitual en estos tiempos encontrarnos con patrimonios gravemente afectados por carnicerías varias: Estructurados que cotizan al 15, 30 o 50% de su valor, carteras de RV y RF (acciones preferentes y deuda perpetua) con minusvalías latentes de más de un 50%, e inversiones diversas en derivados a la deriva.
Algunos de estos inversores con patrimonios financieros mutilados actúan con la Mentalidad Avestruz. O sea que ante las pérdidas latentes sufridas en sus carteras entierran sus cabezas sin salir de los mercados y sin poner ningún remedio a su situación. Siguen así los consejos de los mismos gestores que les han perjudicado poniendo en riesgos excesivos sus patrimonios: Ahoranoesmomento. Realizarpérdidasesunsuicidio. Venderíasenelpeormomento. Estamostocandofondo. Ahorahaymuchasoportunidades… ¡Más madera, es la guerra! En pleno avestruzamiento mental, el criterio estratégico es: «No realizo pérdidas, luego no pierdo. En cuanto la bolsa (o los estructurados o lo que sea) suba, me recupero y todo habrá sido una simple pesadilla». Y hasta que eso ocurra, la cabecita bajo tierra y con el pie del gestor sobre ella, no vaya a ser que se le ocurra levantarla, echar un vistazo al panorama y coger al toro por los cuernos, cesando así el lucro de dichos gestores y custodios. Y cuando desde su mini búnker o también llamado hoyo en el suelo, pregunte a los manipuladores de su dinero con voz de ultratumba: «¿Cómo va todo por ahí arriba?» la respuesta será: «Tranquilo, que ya casi ha pasado el peligro. Aguanta un poco más y ni se te ocurra sacar la cabeza porque así no te ve nadie».
Casi lo mismo podemos decir de los propietarios de inmuebles en pleno estallido de la burbuja, seguido de una depresión económica global: «No vendo mis inmuebles, luego valen más de lo que el mercado dice» La única diferencia respecto al razonamiento Avestruz del inversor en bolsa es que muchos propietarios de inmuebles compraron a precios inferiores a los de hoy (Si hubieran comprado los inmuebles a un precio mayor que el de mercado hoy, la frase sería idéntica a la anterior de no realizar pérdidas = no perder). Pero no por haber comprado barato hace años y no estar en pérdidas se deja de perder valor inmobiliario. Si el precio de mercado baja, nuestros inmuebles y por tanto nuestro patrimonio también lo hace, independientemente de si los vendemos o no y del criterio de valoración que utilicemos. Si además le añadimos el coste de oportunidad de que nuestros inmuebles no crezcan en plusvalías en otros mercados, escenarios y tipologías, la diferencia en nuestra evolución patrimonial en el tiempo será brutal.
Tristemente, el inversor en bolsa perjudicado y el propietario de inmuebles en ciclo bajista, suelen coincidir en la misma persona. Y si lo hacen además coincidiendo en el tiempo, entonces la Mentalidad Avestruz se convierte en doblemente devastadora de patrimonios. ¡Y esta tragicomedia se viene dando desde que las cotizaciones estaban un 50% más arriba que hoy! No es lo mismo despreciar nuestro crecimiento patrimonial durante unos meses que hacerlo durante un ciclo. Despreciar la evolución positiva y correcta de un patrimonio a lo largo de unos años, es un tiempo precioso muy difícilmente recuperable a lo largo de nuestra vida inversora. Y este desprecio se convierte en aberración cuando nos enfrentamos a una depresión global como la existente.
Como simple dato de la globalización: Las 16 millones de transacciones que se cruzaron uno de los días fatídicos del 1929, hoy se cruzan en los primeros 5 segundos de cualquier sesión de Wall Street.
Pero desde una perspectiva ligera, no debemos demonizar ni criticar a los tenedores de patrimonios con Mentalidad Avestruz, sino todo lo contrario, beatificarlos. Gracias a ellos los mercados no caen mucho más violentamente. Gracias a que sus carteras se petrifican y se mantienen fuera del mercado, las órdenes de venta no se multiplican haciendo caer los precios aún más. Y sus inmuebles tampoco pasan a engrosar las listas de ofertas gracias a que los aguantan a pesar de que cada día pierden valor, y de que los rallies alcistas pueden volver sólo después de la depresión europea, que esta vez se prevee peor que la americana. Gracias a ellos el mercado inmobiliario no caerá más allá de lo que los embargos, el paro y la propia recesión provoquen.
The Mentalidad Avestruz sostiene las caídas de los mercados bajistas en un acto filantrópico y heroico de los inversores que la practican. Sacrifican sus propios patrimonios (y el de sus inocentes herederos) en favor de que el resto de mortales puedan colocar mejor sus activos mobiliarios e inmobiliarios en el mercado, encontrando así compradores más fácilmente y perdiendo muchísimo menos. ¿Tonto el último? No, bendito el último. Gracias a estos super-hombres y super-mujeres que esconden sus cabezas bajo tierra en tiempos difíciles permitiendo así que sus patrimonios disminuyan sensiblemente y de forma continuada, el resto tienen un mayor margen de maniobra. Y también debemos agradecer la labor que realizan sus gestores (¿filantrópica también?), presionándoles firmemente para que mantengan la cabeza enterrada cuando tienen tentaciones de mirar a su alrededor y tomar decisiones para salvar sus patrimonios como hacen el resto de mortales egoístas y primitivos. Ellos no, los inversores con Mentalidad Avestruz, están hechos de otra pasta. Aguantan el tipo, aprietan los dientes y se autoconvencen de que las pérdidas de valor inmobiliario y de sus carteras (aquí sus gestores les ayudan a convencerse) van a ser pasajeras. Que todo volverá a ser igual como en un simple ciclo bajista, como los de antaño. ¿Visionarios o beatificables?
Entonces dijo Jesús a Sus discípulos: «en verdad os digo que difícilmente entra un rico en el Reino de los Cielos. Y además os digo: es más fácil a un camello pasar por el portal del ojo de la aguja, que a un rico entrar en el Reino de los Cielos”. (Mt. 19, 23-30)
Pues yo que pensaba que se refería a otra cosa… Bendita sea la Mentalidad Avestruz. Mientras tanto, resta y sigue…
Me parece que la publicación como posts de comentarios a algunos de nuestros artículos, se puede producir con cierta periodicidad dado su alto nivel. La prueba es que cada vez recibimos más y mejores comentarios, bien redactados y con una calidad de contenidos que me resisto a publicarlos simplemente a colación de un artículo. Al fin y al cabo esa debe ser la esencia de un blog. Así pues, vamos a hacer otro copy/paste de un comentario, también anónimo, al artículo Boquerones Fritos, que según nuestro criterio merece un espacio como post. A pesar de que no tenga el mismo origen ni opinión, y ya que esta vez el autor no le ha puesto título, vamos a ponerle el mismo que el primer comentario que publicamos: Boquerones Fritos (II). Que lo disfrutéis tanto como yo lo he hecho:
«Muy bueno el post de este keynesiano desconocido, aunque coincido también en muchas cosas con dalamar. Y, por otra parte, me deja conmovido el participante anónimo que ha quedado en paro, como representante de millones de personas en las que hay verdaderamente que pensar desde que nos levantamos cada día. Estamos en un momento de conmoción y hay que salir como sea. No podemos dejar hundir al sistema financiero, mal que nos pese, y tampoco podemos andar peleándonos con recetas dogmáticas, ya sean keynesianas o de Hayek. La economía se rige más por la teoría del caos que por las matemáticas clásicas; no es previsible tan fácilmente como muchos se creen. Si no, ¿por qué fallaron primero keynesianos, que después de tres décadas de éxito no pudieron luchar contra la inflación? (la famosa estanflación). Y luego, ojo, después de dos décadas de éxitos neoliberales, de aquéllos que se presentaron como salvadores eternos contra la estanflación ¿cómo es que ahora se ven ellos en otra estanflación más catastrófica que la primera y mezclada con una feroz debacle financiera? Y aquí no acaba la cosa. Ya lo he puesto en algunos post a otros artículos. Lo grave de la situación económica no es la actual crisis, que más bien parece enviada por alguien que dice: les voy a parar la economía por última vez para que piensen; les doy la última oportunidad de que razonen que el dinero no es la auténtica riqueza, sino una convención humana que se crea y se destruye (los conglomerados que Family Office nos explica tan estupendamente, mediante los que se crea el dinero). La riqueza verdadera son los bienes naturales, la energía, las materias primas, las especies vivas, el clima de La Tierra, de las que parte toda economía, y que si desaparecen, nos harán desaparecer a todos. Somos 6.600 millones de habitantes en crecimiento exponencial y vamos a más velocidad que la naturaleza, así que es la propia naturaleza la que nos va a parar en seco en una o dos décadas y ya no habrá solución económica ni financiera.Pongamos ahora, sí, medidas keyesianas que reactiven los sectores productivos, pero no simplemente en obras públicas, que tampoco es que le fueran tan bien a Roosevelt con su New Deal (tristemente, le fueron mejor a Hitler, con su ministro Schacht: sus obras públicas y sus armamentos dieron trabajo a 6 millones de parados, pero sólo para luego matar a media Europa), sino que reactivemos el sector de la energía que nos prevendrá de crisis inflacionistas petrolíferas y nos dará independencia energética. El petróleo va en declive y encima calienta peligrosamente el planeta; invirtamos en placas solares (fabricarlas, instalarlas, mantenerlas), en aerogeneradores, en el hidrógeno, en aprovechar la energía del mar, etc., etc. y ayudemos a crear negocios y empleo en estos sectores. Ampliémoslos a la gestión de residuos, las depuradoras verdes, las desaladoras de energía alternativa, y a crear servicios, más que productos, que se comen los recursos naturales. Y pensemos también en el resto del mundo que está pugnando con todo derecho llegar a tener nuestro bienestar, ayudémosles a que entren en la senda viable y no en la nuestra, que ya sabemos que no funciona a largo plazo y que acelerará nuestra autodestrucción.Hagamos todo esto (controlando sí la inflación, el equilibrio ahorro/inversión, el déficit público, huyamos del proteccionismo), pero hagamos todo esto sin dejar pasar más tiempo. No quedan sino un par de décadas y nuestros hijos y nietos ya están aquí rogando que no permitamos llegar a esa gran tribulación. Cuando a Keynes le decían que había que confiar en el largo plazo de los neoliberales, él decía: «a largo plazo todos estamos muertos». «
Nueve meses después de nuestro artículo Póker de Ases estratégico. Back to the American Dream en el que ya proponíamos las potencialidad de una inversión a 4 bandas, vamos a darle un repaso desde el escenario global actual y con una propuesta concreta de inversión.
Como habréis releído teníamos 4 ases para la inversión en norteamérica: Potencial revalorización de inmuebles prime, renta fija corporativa, renta variable y cambio $/€. Empezando por la última, el tipo de cambio ha corrido a favor del potencial inversor, desde el dólar y medio por euro de aquel momento al 1,25 actual (+17%). En cuanto a la RV el Dow Jones ha perdido un 30% aprox. aunque los valores de empresas como KO lo ha hecho un 22% o JNJ que lo ha hecho apenas un espectacular 5%. Del sector financiero mejor ni hablamos, ya que es difícil encontrar bancos con caídas inferiores al 50%, no aptas para cardíacos, como ya advertimos entonces. Determinada renta fija corporativa no financiera, a pesar de los sustos de las compañías automovilísticas, parece que sigue siendo atractiva en cortos plazos, aunque la dificultad de todas las compañías en general para refinanciarse hace que sus balances sean muy inestables y por tanto su riesgo de credit event no sea descartable en muchas grandísimas empresas. Finalmente en cuanto a revalorización del mercado inmobiliario norteamericano en general, parece que sigue estando lejos, aunque mucho más cerca que en España o incluso Europa. Y por ello nuestra recomendación para blindaje de patrimonio inmobiliario (y en ciertos casos como alternativa parcial a algunos tipos de renta fija), se centra hoy por hoy en zonas exclusivamente primes como Manhattan.
Actualmente estamos facilitando a nuestros Clientes el acceso a promociones diversas en NY. Desde apartamentos en Wall St. hasta unidades del Soho Trump Hotel, el único 5* GL del mítico barrio del Soho. La comercialización definitiva de este último va a producirse a principios de Enero 2009 y su inauguración está prevista para finales de ese mismo año. Los costes de la inversión en una de las habitaciones de este Hotel rondan entre 1 y 1,5 millones de $, y la rentabilidad prevista por el developer y la Hotel Trump Organization, que explota gran número de hoteles de lujo en todo el mundo, es de aprox. un 7% anual neto para el inversor. La rentabilidad final, lógicamente, dependerá de la ocupación y los precios por noche que consiga la propia explotación hotelera. Como dato, la ocupación promedio de los hoteles de NY en este año supera el 90% y subiendo, y dificilmente podremos encontrar un inmueble prime entre los primes como este Hotel Trump en el corazón del Soho de Manhattan. Además, como nuestro empeño siempre es relacionar la Felicidad con la Riqueza, este tipo de inversión puede disfrutarse como uso personal un máximo de 120 noches/año, bajando proporcionalmente el rendimiento, como es óbvio.
Lógicamente por el volumen de reservas realizado desde Cluster Family Office, nuestros Clientes que compran al menos una unidad gozan de unos descuentos especiales, además del retorno de la comisión generada por nuestra intervención como agentes inmobiliaros, que siempre deducimos íntegramente a nuestros Clientes en toda transacción inmobiliaria. De este modo las rentabilidades esperadas para la inversión se ven sensiblemente incrementadas.
Dicho esto, os preguntaréis ¿por qué mencionamos este tipo de inversión, que supera el millón de $, en un blog dedicado al asesoramiento gratuito de pequeños patrimonios? Pues bien, siguiendo fieles a la filosofía de Fresh Family Office de intentar adaptar y aplicar protocolos y estrategias de inversión de grandes patrimonios también a pequeños inversores, estamos tratando de que el partner oficial de Trump y Prodigy en España, Idien Group, vehicule la venta de fracciones de unidades por separado a través de sociedades de inversión. De modo que un pequeño inversor pueda adquirir por 100.000, 200.000 o 500.000 € una décima o una quinta parte o la mitad de una unidad y compartir sus rendimientos y titularidad en sociedad con un grupo de pequeños inversores. Parece ser que esta propuesta verá la luz en breve y se venderán bajo esta estructura diversas unidades del Soho Trump Hotel en España gracias a CFO. Y quién sabe si se podrían gestionar en un futuro próximo 15 unidades como Socimi, o sea Reit española.
El próximo martes 25 de Noviembre Prodigy-Trump e Idien Group realizarán una presentación de este inmueble en el Hotel Gran Meliá Fénix de Madrid para inversores españoles. Cluster Family Office estará presente en este acto junto con nuestros Clientes interesados. Pero también hemos acordado con los developers del proyecto y responsables de la presentación, así como con Idien Group, que se realizará una sesión informativa específica para pequeños inversores interesados en la compra de fracciones de unidad a través de los vehículos que se explicarán en dichas reuniones. Para ello será necesario coordinar el número de asistentes a cada reunión y el perfil inversor, o sea, potencial comprador de unidad entera o pequeños inversores interesados en la compra de fracciones de unidad inmobiliaria. Por lo tanto emplazo a los interesados a que nos contacten para coordinar dicha sesión informativa que tendrá lugar el mismo día de la presentación oficial del Soho Trump Hotel en Madrid, aprovechando la presencia del developer del proyecto. Además, para los compradores de unidades, los promotores programan viajes personalizados de tres días a NY con billetes y estancias pagadas, que incluye lógicamente una visita guida privada al rascacielos en construcción.
La crisis financiera está fulminando los mercados de RV e incluso parte de la RF. También los inmuebles en los EE.UU. siguen sufriendo depreciaciones. Y como diría Buffett, no sabemos que harán estos mercados en el futuro, pero en los niveles actuales seguimos pensando que una inversión estratégica de este tipo en los EE.UU. puede encajar en muchos Balances Vitales. Seguimos creyendo en el poker de ases estratégico, a pesar de que €/$ haya ya generado un beneficio que muchos han dejado escapar. A pesar de que la RV y RF no financiera siga incierta, y a pesar de que los inmuebles prime se hayan apreciado al menor ritmo de su historia reciente. Sin embargo en Manhattan ni siquiera han bajado de un +6% en el último año, aunque recordando la frase del Oráculo de Omaha pueden hacerlo en los próximos tiempos, obviamente. A pesar de todo consideramos el momento presente y el próximo 2009 aún más adecuado si cabe para esta estrategia adaptada a cada Balance Vital.
Por todo ello nos parece esta compra en Soho Trump Hotel una inversión que, siempre dependiendo de cada circunstancia familiar y patrimonial y adaptándola a cada caso, puede sustituir a muchas desinversiones inmobiliarias en Europa, y sobre todo en España. Por su esencia prime (a nuestro entender lo más prime que podemos encontrar hoy por hoy en todo el planeta), por sus potenciales inquilinos o usuarios de hotel 5* (infinitamente más numerosos que los potenciales inquilinos de un apartamento en la misma ciudad por ejemplo), por su potencial rally alcista futuro, por sus garantías from developers y partners de gestión, explotación y marca, por el timing de la inversión en pleno 2009, por una divisa todavía atractiva a 1,25 $/€, por una previsible recuperación de la Economía norteamericana más próxima que la europea, etc, etc, etc. Además, si conseguimos finalmente vehicular este tipo de inversión también para pequeños ahorradores, supondrá una satisfacción personal enorme, ya que de otro modo sólo estaría al alcance de clientes de Family Office propiamente dichos. Unos y otros, además, pueden garantizar el 100% de la inversión mediante una compra complementaria de bonos del tesoro americano a 10 o 15 años, configurando así una inversión con uno, dos, tres o cuatro ases 100% garantizada por Treasury Bonds.
Los interesados en asisitir a dicha presentación en Madrid el próximo martes 25 de Noviembre, sean o no clientes de CFO, deben contactarnos lo antes posible para poder coordinar y organizar reuniones informativas de pequeños grupos, bien sean para inversores en unidades enteras como para las reuniones específicas para pequeños inversores.
Tal y como prometimos el pasado lunes en un comentario, a continuación vamos a publicar en forma de post otro comentario que recibimos a colación de nuestro artículo:«Invertir en Recesión y Depresión». No lo hacemos porque compartamos al 100% su contenido, no es eso, de hecho discrepo en varios puntos. Pero lo que me parece digno de destacar es que alguien redacte con un alto nivel de calidad y de ética un texto de forma anónima. Me parece de una generosidad fuera de lo común, ya que todos tendemos a protagonizar, aunque sea bajo pseudónimo, cualquier escrito que alcance el nivel de opinión de calidad. Pero en este caso no. El autor prefirió no firmarlo a pesar de su extensión y nivel.
Ignoro si el anónimo autor tendrá a bien volver a remitirnos otros textos de calidad, o si por el contrario jamás voveremos a saber de él (o ella), o quizás se identifique en breve. No tengo ni idea. Pero el hecho de participar y compartir artículos que superan en mucho el mínimo exigible y sin firmar, me parece muy destacable, independientemente de si estamos o no en desacuerdo con ellos. Os dejo ya con el texto al que me he permitido la licencia de añadirle algunas fotos:
«Los efectos del Plan de Rescate de la Casa Blanca aprobado en Washington en Octubre pasado no está teniendo repercusión alguna en los Mercados Financieros ni en la economía Real. Era de esperar. Pero lo peor no es esto, sino que el modelo se copia en Europa sin la menor vacilación ya que EEUU es la potencia mundial que tiene “la verdad” en sus manos y como no, como si se tratase de un DVD de la última producción cinematográfica americana nosotros los europeos “lo planchamos”.La aprobación de 700 billones de dólares para dar soporte al caos habido en las Instituciones Financieras no es más que un parche mal puesto, ya que lo que se está intentando salvar es justo la ineficiencia de un Sistema Financiero manipulador y corrupto, en lugar de enfocar el esfuerzo en salvar a la “Economía Real”. Esto último parece que no interesa ni a la clase política ni a los banqueros de turno.Hace ya un tiempo, las entidades financieras han incrementado su oferta de productos de inversión o de activo, financiando la compra de cualquier bien a los consumidores ávidos de tener mejores casas, mejores coches, mejores servicios y mejores vacaciones de hamaca y sol. El secreto está en la masa, decía un fabricante de pizzas, es bien fácil, si te doy dinero para una casa con jacuzzi y persianas automáticas y te lo financio a 50 años, así vas a estar pagando intereses y el principal hasta que se te caigan los dientes. Si algún día no puedes pagarme, da igual, me quedo con tu “casita de muñecas” porque como el negocio va bien, le voy a sacar unas plusvalías adicionales y como decía Abba, “the winner takes it all” (“el ganador se lo lleva todo” para los que siempre han pensado que Teruel también existe). Todo ha cambiado, ¿verdad? Ahora los Bancos tienen grandes retos estratégicos. Salvar su culo y sus cuentas de resultados, reducir la morosidad, incrementar la oferta de productos de pasivo (esos ahorrillos, traigamelos usted para aquí que le doy hasta un coche o una moto), subir el precio del activo (te voy a clavar más intereses por lo que te deje) y subir las comisiones (esa comisión de mantenimiento de libreta que nunca he entendido, porque realmente se mantiene casi sola).Lo peor es que esa inyección de capital del Plan de Rescate no ayuda en nada a mejorar la Economía Real. La confianza de consumidores e inversores ha caído a lo más bajo, no hay capacidad de ahorro (y menos va a haber en el próximo año), los tipos de interés siguen subiendo (para atraer a ahorradores sin empleo y sin capacidad de ahorro) y las tasas de desempleo siguen creciendo (¿nos darán los bancos un empleillo de cajeros con esta inyección de os Gobiernos?). Esto es el mundo al revés y todavía hay personas que se alegran de la “intervención guapis” de los salvadores de la tierra.Yo voy a proponer otro Plan de Rescate con un poco de sentido común. Por un día voy a ponerme en los zapatos de Obama, Bush, Zapatero o Papá Noel.La Intervención del Estado en situaciones de crisis la entiendo necesaria para incrementar la demanda agregada, es decir el consumo y la inversión. Pagar a los Bancos e Instituciones Financieras es como ir a un médico que está enfermo con los mismos síntomas que los tuyos. En un entorno como el actual, los Gobiernos deben invertir en la Economía Productiva y no en la actividad especulativa de las Instituciones Financieras. Todavía hay que mejorar y mucho las carreteras de nuestros países, tener mejores infraestructuras de transporte (que se lo digan a Gran Bretaña y su revolución industrial), tener acceso a mejores servicios para la tercera edad, conseguir que todas las personas accedan a las nuevas tecnologías de una forma más equilibrada y sin tener que pagar un sobreprecio, mejorar la educación de nuestros pequeños (justo para que no caigan en los mismos errores que los mayores), promulgar la diversidad de las diferentes culturas, proporcionar un sistema sanitario más equilibrado e igualitario, investigar sobre la cura de nuevas enfermedades…tantas y tantas cosas…pero bueno, la mayoría de ellas se considera un centro de coste en lugar de un centro de beneficio.Ahí está el verdadero problema. Ellos piensan erróneamente: si el Estado financia el desaguisado de las Instituciones Financieras, entonces se podrá retrasar 6 meses de pago de hipoteca a los consumidores finales y ya está, todo arreglado. A veces pienso que los líderes políticos y económicos tienen boquerones fritos en la cabeza. Si, si, boquerones fritos en lugar de neuronas.Si el Estado invirtiera esos 700 billones de dólares en generar empleo y no en financiar el caos generado por la propia mala gestión de las Instituciones Financieras, apoyado con una disminución de los tipos de interés, se conseguiría generar un incremento tanto del consumo como de la inversión, en definitiva un incremento de la demanda agregada.Así, si yo tengo empleo, tengo una renta mensual que me permite consumir y pagar mis letras de la hipoteca…no hace falta que el Banco de turno me consiga una moratoria de 6 meses, que al final es un parche mal puesto y que a ellos les va a generar más ingresos a futuro…no, no, si tengo empleo, tengo dinero para pagarle, que no lo dude ni un momento el Banco ni el sistema financiero mundial. Además podré comer todos los días y hasta ir de restaurantes los fines de semana. El restaurante de turno me lo agradecerá porque no tendrá que cerrar o despedir a sus 3 camareros de toda la vida. Pero, déjame pensar…si bajan los tipos de interés, la tasa de ahorro disminuye (claro, para los poquitos duros que tengo ya no es tan atractivo meterlo en el banco)…joroba, a ver si me estoy dando cuenta ahora de que los Bancos son los primeros interesados en que los tipos suban, para incrementar su liquidez y así que puedan financiar más “trastadas” de las suyas…¡que bien!, así utilizarán mi dinero para hacer lo que le salga del gorro al banquerito de turno.Financiar la Economía Real me gusta mucho más. Tipos de interés más bajos, incremento del consumo y de la inversión, incremento de las importaciones y de la capacidad adquisitiva…por supuesto generación de empleo…en tiempos de crisis, de recesión o riesgo sistémico es una solución que me satisface mucho más que la de cubrirle las espaldas al sistema financiero internacional. Yo le diría a los Gobiernos y a los Bancos: no me des el pez (los 6 meses de moratoria) y dame la caña y enséñame a pescar (dame empleo que entonces te podré pagar sin problema). Lo que ocurre es que esta última opción no interesa, tiene más sentido común y la verdad es que eso significaría un reparto de la riqueza que las entidades bancarias no entienden.Y para los que piensan que estas soluciones pueden traer un incremento de la inflación, les diría que pueden estar en lo cierto pero no hay que agonizar. ¿Es mejor tener una economía con pleno empleo o con una tasa de inflación alta?El pleno empleo es una utopía, pero los Gobiernos deben invertir justo en esto. Con la NAIRU o tasa natural de desempleo, no existe relación entre inflación y desempleo.En épocas anteriores, se conseguía pleno empleo fabricando más armamento. Una lacra desde todos los puntos de vista, tenemos varios ejemplos a la vista. Tenemos que tender al pleno empleo creando un sistema de supervisión bancaria coherente, incrementando la confianza tanto de los consumidores como de los inversores, teniendo una mayor flexibilidad en los tipos de cambio, huir del proteccionismo en estos tiempos de recesión y ¿Para qué crean Organismos Federales Locales (FDIC) o mundiales (FMI, Banco Mundial), que se suponen que tienen que regular las acciones en los mercados financieros y que sólo son meros testaferros de las operaciones que hacen los tiburones? JP Morgan acaba de comprar los activos de la mayor Caja de Ahorros de Estados Unidos en bancarrota forzada, a un precio de saldo. Todo en connivencia con la FDIC (Federal Deposit Insurance Corporation). JP Morgan ha conseguido tirar por el suelo el valor de sus acciones, se ha hecho con la Caja a precio de saldo (1,9 billones de dólares) y todavía pide poderse desgravar fiscalmente la operación por valor de 20 billones de dólares. Esto me huele a chamusquina. Estamos inyectando dinero a las Instituciones Financieras que son las que parten, reparten y se llevan….toda la parte.Los acuerdos de Bretton Woods deben ser un referente ahora en este inicio del caos. No vale salvaguardar la espalda de los de siempre. Hay que trabajar sobre la economía real y garantizar que las Instituciones Financieras puedan volver a su cauce, con dinero real, con personas reales, con trabajo real. Y no hay que trabajar sobre la especulación y la barbarie. Parece que nadie quiere darse cuenta.Por favor, que las Instituciones Financieras devuelvan “el cheque” o paga extra de navidad y que Barak Obama invierta en Economía Real. En boquerones fritos, pero reales, para comer.»
A lo largo de nuestras vidas hay momentos en los que nos toca sufrir situaciones no deseadas como un despido, una separación, un nuevo ambiente laboral, que ponen a prueba nuestra capacidad de sacrificio y superación. Estas travesías en el desierto son duros viajes que nos enfrentan no sólo con el entorno que nos rodea, sino también con nosotros mismos, pero que tienen una luz al final del túnel, una salida para el que supera las adversidades y logra llegar a la meta.
Durante el trayecto, el viajero tiene que superar multitud de escollos, pasará hambre, sufrirá por encontrar agua, se helará por las noches, el sol abrasador del día terminará por agotarlo… pero los oasis le ayudarán a no languidecer y renovarán sus energías.
El vencimiento, al fin, es cuestión de fe en uno mismo y en unos valores que lo ayuden a uno a soportar lo que se le ha venido encima: orden, disciplina, capacidad de sufrimiento, saber esperar y saber continuar.
Es bueno atravesar un desierto, o varios, a lo largo de la vida. Las dificultades pasadas dieron tiempo a pensar, a conocerse a uno mismo en profundidad, y lo que es más importante, a superarse con cada nuevo reto y acabar venciendo.
Me gustaría usar este texto como analogía del periodo que nos va a tocar sufrir en España. Hasta hace bien poco sacábamos pecho y nos creíamos a la cabeza de Europa con esos crecimientos espectaculares del 4-5% frente a los míseros 1-2% de Francia o Alemania, pero de repente, como si de un sueño se hubiese tratado, nos hemos despertado y sólo vemos una vasta extensión de arena a nuestro alrededor, un enorme desierto del que será difícil salir, pero no imposible. Algunos, los que están cerca de los oasis, aún siguen pensando que todo es perfecto.
España debe mentalizarse de que los años venideros van a ser duros, agudizados por nuestra baja productividad y por la muerte de los dos modelos en los que se sustentó el crecimiento en la pasada década, el turismo y la construcción. Sólo aceptando que los modelos del pasado fueron incorrectos podremos sentar las bases para que nuevos crecimientos futuros tengan lugar.
Tomemos como ejemplo el caso de Italia, por ser prima hermana nuestra, aunque juegue en otra liga. Italia tiene un poder exportador del que carece España, no en vano se sitúa entre las 8 potencias mundiales exportadoras, aunque su balanza comercial sea también negativa. Las mayores exportaciones italianas las podemos situar en los campos del motor, la industria petroquímica, la armamentística o la eléctrica, pero, sin duda, lo que proporciona a Italia una ventaja respecto de España son sus industrias clave, aquellas mundialmente conocidas y que gozan de prestigio a nivel internacional como son la industria alimentaria, la industria de la moda y la industria de coches de lujo. En este caso el Made in Italy la dota de un seguro de vida frente a posibles competidores y salvavidas en una época como la actual.
España, por contra, aún teniendo unos embutidos exquisitos, unos vinos que hacen gozar a cualquier paladar, unos quesos o aceites que recogen premios mundialmente (aquí siempre fuimos muy aficionados al buen comer), no consigue que sus productos sean vendidos en establecimientos corrientes de medio mundo, como sí sucede con los italianos. Da rabia estar en un restaurante de nivel medio en el extranjero, hojear la carta de vinos y observar cómo, entre la cantidad de botellas italianas, francesas, californianas y australianas, apenas hay un par procedentes de España, y a veces ni siquiera eso. Y éste es sólo un triste ejemplo de la escasa fuerza del Made in Spain.
España tiene que aprovechar esta dura época que se avecina para sentar las bases de un crecimiento futuro, hacer una apuesta clara por algunos sectores con los que se puedan lograr ventajas competitivas (como las tiene Italia actualmente) en el futuro. Si ésta travesía en el desierto no nos sirve para abrir los ojos, conocernos en profundidad e intentar superarnos en el futuro, el crecimiento español estará abocado a la presencia de burbujas de distintas índoles que cada vez que se pinchen no harán sino hundirnos más en las arenas movedizas del estancamiento y la recesión.
Lo primero que quiero deciros es que lamento la extensión de este artículo que podríamos haber dividido en al menos dos partes, pero creo que será más claro y conveniente si lo leemos de un tirón que tener que releer la primera parte cuando se publique la segunda. Allá va, pues, el artículo completo:
Últimamente estamos detectando a través de nuestras entrevistas con potenciales nuevos Clientes, una mentalidad difícilmente compatible con una perspectiva de recesión y depresión como la que tenemos ante nosotros. Muchas familias e inversores están convencidos de que no es momento para vender sus inmuebles en España, de aflorar sus pérdidas en renta variable o de vender por debajo de la par acciones preferentes y estructurados varios que les vendieron aquí y allá.
Esta estrategia, si se le puede llamar así, es la que se solía adoptar en periodos de corrección de mercados, donde un mercado alcista venía seguido de otro bajista en el peor de los casos. Cuando los ciclos se sucedían con una irregularidad conocida y en un entorno expansivo y de crecimiento de las economías prácticamente continuado desde la II Guerra Mundial. En aquellos ecenarios, a los inversores más pasivos y menos ágiles les bastaba con atrincherarse durante estas correcciones cíclicas y esperar tiempos mejores para recuperar el crecimiento patrimonial perdido temporalmente, promediando a largo plazo una progresión alcista de sus activos inmobiliarios y/o financieros. Sólo los que daban bandazos estratégicos inconexos en su política inversora podían sufrir pérdidas importantes en sus patrimonios a largo plazo, y a éstos los bautizamos ya en algún artículo anterior como «pierdoaquimevoyallá«. Unos y otros venían enfrentandose con diverso éxito a un entorno cíclico, cambiante pero conocido.
Sin embargo el escenario actual es recesivo y creemos que estamos ante una larga depresión global. Por tanto los ciclos difícilmente pueden repetirse tal y como los veníamos adaptando a nuestros patrimonios. Como ya hemos dicho anteriormente, estamos ante un orden desconocido al que de momento sólo le podemos llamar caos. Como anécdota os contaré que un amigo de avanzada edad y multimillonario nos comentaba hace unas semanas: «Con cada crisis he disfrutado y he ganado mucho dinero. Cuando peor estaban las cosas, más y mejores negocios he hecho y más he disfrutado. Pero ésta, chico, por más vueltas que le doy… ¡no sé por dónde coño cogerla!»
En ese escenario depresivo, hoy por hoy sólo tenemos una referencia: Japón. Una economía donde los inmuebles no han dejado de bajar de precio y cuyo índice bursátil ha descendido desde casi los 40.000 puntos hasta los 8.000 durante dos décadas. Hoy las mayores empresas de ese país cotizan en bolsa a los mismos precios que 25 años atrás. Toda una vida inversora, sin duda.
La pregunta que cabría hacerse es: ¿Los occidentales vamos a sufrir una recesión tan grave como la japonesa? No, peor. Espero con todas mis fuerzas equivocarme, pero la capacidad de sacrificio y producción de la sociedad japonesa está a años luz de la de occidente, especialmente de la latina. La Eurosclerosis es endémica, y afrontar con esta y otras graves patologías productivas una Great Depression, the big one es como intentar correr una maratón con anemia. Por eso pensamos, tal y como dijimos en USA vs Europe, que el timing de la recuperación, o mejor dicho, la travesía del desierto va a ser ligeramente menos dramática para los EE.UU. que para Europa, aunque muy penosa en ambos casos.
Por lo tanto, aunque nuestro anclaje en Disneylandia no nos permita aceptar una realidad tan cruda y unas perspectivas tan prolongadamente negativas, la estrategia de mantener los inmuebles y las carteras de RV, estructurados y preferentes con graves afectaciones en sus cotizaciones puede ser la puntilla que le faltaba a nuestro patrimonio para claudicar ante el multicrack global que estamos sufriendo.
No existe bienestar social que pueda soportar el escenario actual de crisis inmobiliaria, bursátil, energética, de crédito y liquidez global. Por lo tanto, si nos centramos en el valor inmobiliario, no mal vender en la actualidad, probablemente suponga vender peor en el futuro. Desde nuestra perspectiva profesional vemos a diario como aumenta vertiginosamente el número de propietarios de inmuebles que, a pesar de no considerar el momento como apropiado para vender, no tienen más remedio que colocar sus propiedades en el mercado. Es cierto que muchos todavía no tienen esa necesidad porque sus economías son todavía holgadas. Para algunos les quedan sólo semanas, para otros meses, incluso años, pero para la inmensa mayoría de propietarios de inmuebles no es más que una fatal cuenta atrás. Los ingresos empresariales y/o laborales se revisarán a la baja en mayor o menor medida en este escenario de crisis, y las rentabilizaciones mediante alquileres que ayuden a pagar las hipotecas pendientes también se están viendo y se verán muy perjudicados con la crisis social que hoy tan sólo se inicia. El resultado será implacable en los próximos años: Millones y millones de multipropietarios se verán obligados a poner en el mercado inmuebles en venta, de forma paulatina y masiva. Y cuando la oferta aumenta, los precios sólo pueden ir en una dirección, pocas cosas son tan seguras en este mundo económico. Por tanto la recuperación de precios inmobiliarios no sólo está muy lejos sino que muy probablemente sigan perdiendo valor durante muchos años, tal y como nos evidencia nuestro único referente recesionista nipón. En este punto volvemos a recordar la frase: No malvender hoy puede obligarnos a vender peor en el futuro, ya que nuestra vida inversora no es inmortal ni el patrimonio de la mayoría de multipropietarios suficientemente gigante como para soportar en la trinchera una Gran Depresión, the big one. Pero no estamos proponiendo que los inversores se queden sin inmuebles, ya que no concebimos hoy por hoy un patrimonio equilibrado sin ellos, sino que deberíamos deslocalizar nuestras inversiones inmobiliarias hacia zonas con mejores perspectivas que las españolas o incluso las europeas, tanto las especulativas como los blindajes de patrimonio en inmuebles prime.
En cuanto al patrimonio financiero arriesgado en RV, estructurados o preferentes perjudicadas, podemos decir algo parecido, pero con la salvedad de que los mercados de variable son mucho más impredecibles. Los flujos especulatorios pueden volver a los mercados de RV mucho antes que a los inmobiliarios. Aunque sea de forma irracional, temporal y en un escenario recesivo. No obstante si volvemos a mirar hacia nuestro único referente veremos un gráfico histórico del Nikkei escalofriante, especialmente en este final de 2008.
En cuanto a las acciones preferentes compradas (y vendidas) como renta fija cuya cotización se ha visto tan perjudicada como la mismísima RV, a nuestro entender son la gran incógnita. No tenemos ningún referente anterior de una crisis crediticia de este calibre. Muchos inversores compraron estas emisiones de preferentes y perpetuas antes del estallido de la crisis de crédito casi a la par, como alternativa de inversión (o directamente confundiéndolas) a los bonos con vencimiento, por tan sólo unas décimas más de rendimiento anual. Después del mes de Agosto 2007, algunos incluso han venido especulando con las abultadas caídas de estas emisiones perpetuas, como si de una cotización de variable se tratase. Algo jamás visto, aunque no por ello necesariamente desaconsejable si se tiene bien presente que el riesgo implícito en esta práctica es de imposible calibración, dado que jamás habíamos visto semejante colapso en la financiación corporativa ni bancaria. Muchos de estos inversores, tanto los que compraron antes del estallido de la crisis crediticia casi a la par, como los que lo han venido haciendo de forma especulativa después, ni siquiera lo han hecho comprendiendo bien sus infinitas variables respecto a la letra pequeña ni las circunstancias de cada emisión (acumulables, callables, subordinadas, posición y valor ante un credit event, relación del emisor real con la entidad subyacente, etc.). Precisamente estas variables menospreciadas habitualmente en tiempos de bonanza y confundidas con un simple bono con vencimiento (además de otras variables más oscuras e imponderables), están suponiendo la radical diferencia en plena crisis de crédito entre una deuda corporativa sólida, un vehículo de inversión especulativo o un puro papel mojado. Sólo el tiempo dirá, está diciendo, cuál es cuál.
Cuando escuchamos las explicaciones que nos dan algunos potenciales clientes respecto a la inoportunidad de salir ahora de los mercados mencionados (RV, estructurados varios o deuda perpetua o acciones preferentes), nos parece oir las mismas palabras pronunciadas por sus respectivos gestores de banca. Son sus mismos discursos que repiten hasta la saciedad a todos sus clientes desde hace ya algunos meses. De 8h a 14h, de lunes a viernes, y sábados alternos. «Ahora no es momento de realizar pérdidas puesto que serían muy cuantiosas», «estamos ya tocando fondo», «ahora es momento de comprar más y mejores acciones (estructurados o emisiones) muy baratas» y otros tópicos por el estilo.
Lo curioso es que en épocas alcistas nos decían: «ahora no es momento de realizar beneficios puesto que la fiscalidad de las plusvalías sería muy costosa», «ahora es momento de comprar más y mejores acciones (estructurados o emisiones) con muy buenas expectativas» y otros tópicos por el estilo acompañados además por resultados históricos que reflejaban el símbolo del € en nuestras dilatadas pupilas.
O sea que los banqueros y asesores «gratuitos» en general, nunca nos recomiendan que salgamos del mercado. De ninguno, jamás. Obviamente salir supondría un lucro cesante para dichos asesores que no están dispuestos a sufrir. Ellos no. A lo sumo, en un arranque de ética que no debe servir de precedente podríamos oir algo parecido a: «Wait & see…BUT WAIT INSIDE!», eso sí, en un correcto, amigable y paternalista castellano, es decir: «Ni se te ocurra vender con esas minusvalías que estamos en el peor momento, trae más pasta que está todo muy barato»,«Hazme caso que yo esto ya lo he vivido otras veces». Dicho por alguien con corbata que jamás soñará con poseer ni una décima parte de nuestro patrimonio, y como si no vendiendo perdiéramos menos. El caso es que cuando nos dicen lo que queremos oir, se lo ponemos muy muy fácil a los comisionistas. Pero, si no recomendaríamos a un inversor que se haya mantenido en liquidez (haberlos haylos) entrar ahora al mercado y comprar nuestros productos financieros de RV, estructurados o perpetuas, a precios actuales, ni tampoco comprar a precios de hoy nuestros inmuebles, ¿por qué c… los mantenemos nosotros en lugar de trasladar nuestro patrimonio hacia activos con igual o inferior riesgo que tengan potenciales crecimientos en los próximos años racionalmente mucho más probables? Veamos nuestras posiciones de riesgo en RV, estructurados varios y deuda perpetua o acciones preferentes perjudicadas, bajo la perspectiva de una larga depresión sin precedentes y nos daremos cuenta de que nuestro patrimonio se verá muy perjudicado si le aplicamos el «Wait & see… but wait inside» que nos recomiendan los que viven de nuestras comisiones.
Mantenerse a la expectativa hasta que vislumbremos una estrategia clara es prudente en los tiempos que corren, pero debe hacerse fuera de los mercados. Y a pesar de ser una obviedad nos sorprende ver cómo muchos de los tenedores de inmuebles o de activos financieros de riesgo mantienen sus posiciones. Pero lo peor de todo es que no sólo su patrimonio sigue correlacionado al 100% a los mercados bajistas, sino que probablemente tenga un gran coste de oportunidad al no invertir estos activos en inmuebles con mucho mejor potencial, y también en activos financieros con riesgo muy inferior que convertirían nuestros rendimientos negativos en positivos, incluso en una estrategia de «wait & see». Sólo debemos esperarnos financieramente fuera de dichos mercados y trasladar nuestros inmuebles hacia países con mejor perspectiva que España o Europa. Llevar a cabo dichas estrategias no sólo es psicológicamente complejo para una Familia, sino que también necesita un apoyo logístico y profesional para hacerlo de la mejor forma, siguiendo una hoja de ruta que debe estar diseñada a medida del Cliente. Un Family Office debe acompañar en ese camino y solucionar los problemas que vayan surgiendo a medida en que el patrimonio se va adaptando a la estrategia y las necesidades diseñadas.
Si por el contrario, pensáis que la crisis va a ser corta o pasajera como tantas anteriores, olvidad este artículo.
Quizás fuesen los efectos del calor de pleno Agosto y el Tinto de Verano entre pantallazo y pantallazo, pero como dijimos entonces de manera fina: «Todos, sin excepción, barren para casa escandalosamente». Recordemos que TODOS, recomendaban un mínimo de entre un 30 y un 45% de bolsa, con la única excepción de Atlas que proponía un 20%. Sería interesante que Expansión reeditase hoy su artículo en cuestión, con el recálculo aproximado de las pérdidas que acumularían todos los potenciales clientes que hubieran seguido los consejos de dichas 8 entidades. De hecho, seguro que sus recomendaciones publicadas (y aún más las del día a día) influyeron a miles de inversores, dado el alcance y prestigio de dicho periódico y de las entidades en cuestión.
Algunos de esos nombres ya nos suenan a bancarrota nacionalizada, como por ejemplo Dexia o Lloyds. ¿Será por su situación apurada que recomendaron bolsa cuando el mundo estaba ya roto? Me temo que no. Sus recomendaciones, las de todos, fueron siempre en la misma linea recaudatoria, independientemente de los ciclos bursátiles. Algunas entidades han muerto matando, aunque al tercer día las resucite el Estado, pero además el resto sigue disparando a discreción. Nunca aprenderán, ni los financos ni los inversópatas. Bueno, estos últimos sí que han aprendido: Perdiendo. Pero pronto olvidarán sus errores y volverán a los brazos de los maltratadores de su patrimonio. Será el poder de las corbatas, el aspecto pomposo de las entidades o incluso las sienes canosas de algunos de ellos que sólo esperan su jubilación anticipada, pero la realidad es que cualquier banquero tiene una enorme, sorprendente e indignante credibilidad por parte de sus clientes. Incluso por parte de aquellos sufridores que arrastran pérdidas muy cuantiosas por su culpa, en un paradójico Síndromede EstocolmoFinanciero.
Las recomendaciones de estas 8 entidades financieras son como si 8 médicos recetaran a través de la prensa diversas píldoras adelgazantes muy caras (comisiones y corretajes generados por el asset allocation de las 8 entidades), que no sólo no adelgazan sino que han hecho a TODOS los usuarios engordar muchísimos kilos. Además, los efectos secundarios de estos kilos de más son incalculables (desde una pérdida de ahorros para la vejez, hasta un cambio drástico del nivel de vida familiar, pasando por una depresión por haber dilapidado en 7 semanas gran parte del esfuerzo de toda una vida). Sin embargo, estos «profesionales de la medicina» siguen recetando a diario estrategias de inversión que, acertadas o no, sólo tienen un objetivo claro e ineludible: La generación de comisiones para la entidad. Prueba de ello es que ni siquiera en pleno Agosto, cuando el horizonte y el presente eran ya muy negros, ninguna de las entidades consultadas recomendó mantenerse apartado de los mercados. Es cierto que todos recomendaron estar en moderada liquidez, pero a través de fondos monetarios y bonos, ambos con comisiones y corretajes que hunden el rendimiento sensiblemente por debajo del 5%!!! La excepción, aunque dolosa, la encontrábamos de nuevo en Atlas Capital que recomendó un 50%, sólo un 50%, del volumen total en puros depósitos, con mejor rendimiento y escasas o nulas comisiones para la entidad en cuestión.
En el tremendo escenario actual, mantener la liquidez 1,5 o 2% por encima de monetarios; o bonos a corto plazo (que disparan el lastre que suponen sus corretajes), es la diferencia entre una buena y una mala estrategia. Con la que está cayendo (y siempre), es la diferencia entre una honesta o deshonesta recomendación profesional. Además debemos restarles las minusvalías generadas por las carnicerías de RV que han supuesto el no abandonar mayoritariamente los mercados por el afán recaudador de comisiones bursátiles, incluido el afán recaudador de las comisiones de éxito y sus infinitas variantes. El resultado: Devastador.
Quizás algunos aprendan temporalmente a golpes, pero la memoria seguirá siendo muy corta.
P.D. Otra vez Expansión publicó el pasado día 1 de Noviembre (día terrorífico) un artículo (terrorífico también) que firma M. Martínez en el que viene a decir que, debido a las caídas de precios de las empresas cotizadas, sus dividendos son más atractivos que los depósitos bancarios y aún más si lo comparamos con la renta fija soberana. Por supuesto las fuentes citadas tienen todas intereses en gestoras que viven de las comisiones que generan los inversores en bolsa. Nuestro desquicio ha alcanzado tal extremo que se puede ya confundir el riesgo de la RF y depósitos con el de la RV y publicarlo en un periódico de prestigio como Expansión… Vendiendo sin rubor alguno dividendos residuales de nuestro reciente pasado de bonanza burbujeante en pleno proceso de inmersión en la tormenta perfecta, que se tragará no sólo los dividendos de estas cotizadas sino la propias empresas enteritas y sin masticar. ¡Abandonen, Señores un aburrido depósito al 6% y cómprenme el crecepelo «Dividendus»…! ¡Más madera, es la guerra!… Estamos muy, pero que muy mal.
45 años después de su famoso discurso, el sueño de Luther King corona a un negro como presidente de la que aún es la nación más poderosa del planeta. La apuesta blanca republicana nació ya abortada por sus tensiones históricas con Bush. McCain nunca fue un rival con opciones reales ante Obama. Estaba ahí porque era su turno y no hubo forma de impedirlo por parte del aparato republicano. Algunas voces ven oscuros contubernios que dicen ser necesarios para que Obama sea elegido, pero de hecho algunas voces ven conspiraciones permanentemente y por doquier. Sea como fuere, el camino de la costosa campaña es historia y el presente y el futuro son de un demócrata de raza negra.
El escenario con el que se encuentra el nuevo presidente es estremecedoramente inaudito. Barack Obama obviamente pasará a la historia como el primer presidente negro de los EE.UU. pero también por el momento en el que le ha tocado gobernar. Sólo la Historia dirá si Obama estuvo o no a la altura de las circunstancias. Un panorama financiero global devastado y en caída libre es el que espera que el nuevo presidente, junto con el resto de los principales líderes del mundo, invente un nuevo capitalismo.
Las reuniones del G20 y sus variantes se sucederán en los próximos meses. Un largo e incierto proceso que habría sido encallado por McCain y los republicanos bajo pretexto de proteger el libre mercado de forma integrista. Obama apoya la pena de muerte, es antiabortista, religioso de misa casi diaria, pero aún así es la opción progresista que puede ser más receptiva a la Refundación del Capitalismo. Pero seamos responsables, presidentes del G20, sin propuestas ni acuerdos que sean sorprendentes y transgresores no tendremos solución. Y sólo Obama y su equipo podría aceptar y trabajar propuestas drásticas, McCain no.
¿Cuáles van a ser estas propuestas? Se escriben muchas conjeturas, pero no son más que eso. Pero parece lógico pensar que las preparaciones de las cumbres que vendrán, al menos de la primera del día 15 de noviembre, deban ser muy intensas. Todos los jefes de Estado implicados en el G20 por una u otra vía, van a vivir momentos de gloria para su egocentrismo. Desgraciadamente algunos no estarán a la altura, pero estos ineptos pueden estar tranquilos, jamás se sabrá. De momento el simple hecho de reconocer que el futuro de la Economía mundial, o sea el futuro del planeta, debe estar en manos de una veintena de países que incluyen estados con rentas per cápitas de apenas 1.000$, es ya un gran logro de la Humanidad. Este simple y a la vez grandioso éxito organizativo inimaginable en plena borrachera de estados del bienestar, es un indicio de que nuestros dirigentes (los de todos) han comprendido la trascendencia del momento. Y los dirigentes del G20 y sus respectivos equipos nos representan a todos, aunque no sean 21 ni 22. Sólo si lo entendemos así, los que están dentro y los que se queden fuera, estaremos solucionando el futuro de la Humanidad.
Ahora, dirigentes del G20 sorprendednos con vuestras propuestas. No estará McCain para culpabilizarlo del fracaso de las medidas a tomar, sino Barack Obama, el primer presidente negro de la Historia de los EE.UU. Gimme Hope, Obama, Gimme Hope…
Esta es hoy por hoy la lista del G20: Alemania, Arabia Saudí, Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Estados Unidos, Francia, India, Indonesia, Italia, Japón, México, República de Corea, Reino Unido, Rusia, Sudáfrica, Turquía y Unión Europea.
P.D. Si, contra pronóstico, gana McCain, en breve escribiremos Gimme Hope, Obama, Gimme Hope (2ª parte).
Espectacular el artículo de Investorsconundrum: «Cuánto vale un banco hoy». Creo que merce que, a modo de memes, todos los que nos dedicamos a esto y escribimos, le demos unas vueltas a la posibilidad de que la solución financiera global pase por minimizar el valor de los bancos en bolsa. La dicotomía entre ampliación de capital o parcheo estatal de agujeros puede ser la diferencia entre la caída de valor para los accionistas o para los depositarios (clientes). Pero más allá de esta dualidad de soluciones futuras viables o no, vamos a hacer unas reflexiones sobre algunos factores de valoración de la banca en la situación actual.
Lo primero que quiero hacer es felicitar a Marc Garrigasait por atreverse a escribir un artículo así. Por ser radicalmente consecuente con un razonamiento en el que se cree firmemente (tanto que ha eliminado con pérdidas la exposición de Koala Capital Sicav en bancos). Chapeau, independientemente de si se está o no de acuerdo.
Espero que, al hilo de Marc y éste u otros memes, diferentes blogueros también opinen y discutan sobre el valor futuro de los bancos y su efecto sobre la crisis. Algunos ya lo han hecho impecablemente, como Gurusblog. Y sería también muy interesante que Echevarri, Marc Vidal, Fernan2, FuturFinances, Unience… (por mencionar sólo algunos en activo), y un largo etc. de ilustres conocidos y desconocidos también lo hicieran. Ahora vamos allá con nuestras reflexiones al respecto:
Si los bancos valen lo que alguien está dispuesto a pagar por ellos, evidentemente hoy no valen cero. Obvio y a la vez inquietante. El Mercado, es decir nosotros no concibimos en general, hoy por hoy, un mundo sin bancos a no ser que hagamos el esfuerzo (vano) de pensar como vivían nuestros bisabuelos cuando flirteaban con nuestras bisabuelas. Y esa dificultad para imaginarnos un mundo sin bancos ya les incrementa el valor que puede calculárseles contable o fundamentalmente. Estamos dispuestos a pagar por ellos más de lo que merecen por nuestro anclaje en un Sistema de varias generaciones que no se concibe sin la banca. ¿Es un valor irracional el que mentalmente les damos, o lo irracional es pensar que su valor real es cero?
También podemos atribuirles valor de otro tipo. Por ejemplo el hecho de que siempre hayan sabido reinventar su negocio desde que el mundo es mundo (con bancos, claro). Este argumento tiene un valor literalmente incalculable. Para explicar mejor a qué me refiero, veamos en el siguiente video un fragmento de Jurassic Park en el que, a pesar de que racionalmente las posibilidades de reproducción descontrolada de los dinosaurios en el entorno controlado del parque eran nulas, como dice el matemático interpretado por Jeff Goldblum: «Life finds a way». En este caso podríamos decir que desde que existe el Sistema financiero que conocemos y a pesar de las diversas dificultades, «la banca se abre paso».
Por diversos motivos que probablemente se nos escapen hoy, la banca tradicional se refundará de manera que consiga persistir en el tiempo como sector estratégico y dominante. Por lo tanto, si estamos de acuerdo en ello, esa resiliencia o capacidad de resurgir de las cenizas como el Ave Fénix, tiene un valor intrínseco que quizás mantenga por encima de lo razonable los precios de los bancos en un futuro próximo.
«Cuando le llegaba la hora de morir, hacía un nido de especias y hierbas aromáticas, ponía un único huevo, que empollaba durante tres días, y al tercer día ardía. El Fénix se quemaba por completo y, al reducirse a cenizas, resurgía del huevo el mismo ave Fénix, siempre único y eterno. Esto ocurría cada quinientos años.»
Me parece muy razonable que la casi extinción del valor de las acciones de los bancos sea una solución para absorber el agujero global en el tiempo. Pero no la única y quizás tampoco la menos traumática. Ese es otro posible motivo por el cual quizás se mantengan sensiblemente por encima de cero. No necesitamos que los bancos caigan hasta valor cero o casi cero mientras los Estados, o sea todos, mantengamos una cierta capacidad de absorber golpes, agujeros, residuos tóxicos o, simplemente, la capacidad de alejar el problema hacia adelante mediante inflación (Rescue Me) y «relanzamiento del crédito».
Además de no ser ese escenario necesario, nuestra visión de la banca no es objetiva. Es decir, la mayoría de nosotros está directa o indirectamente implicado en los balances bancarios vía activo o pasivo. Nuestras propiedades son sus propiedades, y además lo van a ser durante al menos una generación. Los excesos creditícios que han causado la burbuja, que a su vez nos ha llevado a la reflexión de si el valor de los bancos debe aproximarse a cero, nos han pillado con deudas con ellos mismos hasta el cuello, y no podía ser de otro modo. Difícilmente podemos tener pues, la objetividad para valorarlos que podríamos tener con cualquier otro valor cotizado como por ejemplo una fábrica (KO o AAPL) o una empresa de distribución (WMT). En estas empresas sí podemos aspirar a saber su valor intrínseco, fundamental, y compararlo con el que le da el mercado hoy. Y aún así sólo los privilegiados ganan dinero con ello de forma sostenida. En cambio de los bancos dependen nuestro dinero y la mayoría de nuestras propiedades e ilusiones. Y eso bien podría valer una sobrevaloración subjetiva, consciente o inconsciente. En este punto volvemos a recordar que: Si los bancos valen lo que alguien está dispuesto a pagar por ellos, evidentemente hoy no valen cero. Obvio y a la vez inquietante.
Otro argumento posible para que los bancos mantengan su valor por encima de lo que racionalmente pueden merecer, es el hecho de que tratan con algo que todo el primer y segundo mundo necesita: El dinero. Digamos que venden, mercadean y yo diría que a menudo trafican con un ítem cuya cuota de mercado es del 100% en todo el planeta, a excepción del tercer mundo donde el hambre y la miseria ocupan vergonzosamente el lugar del dinero. Sólo en ese caso extremo de pobreza, sus habitantes no son clientes potenciales de la banca. El resto del planeta sí lo somos, sin excepción. Y con mayor adicción en la medida en que creamos más riqueza, bien sea virtual o real. Ese es pues, junto al resto de argumentos que mencionamos en este artículo, el fondo de comercio mayor del planeta con diferencia(«conjunto de elementos intangibles o inmateriales de la empresa que impliquen valor para ésta»).
Además la decisión política para que entre todos resucitemos a las entidades financieras que ya deambulan por todo el mundo con aspecto de zombis al más puro estilo Thriller, está tomada. El daño causado por la defunción de Lehman Brothers fue el detonante de una firme decisión política globalizada: Nunca Mais. Sin esa decisión política el precio de los bancos, de todos, probablemente se aproximaría ni más ni menos que al de LEH, que en paz no descanse. O sea media docena de centavos de $ por acción. La diferencia entre la cotización de éste y la del resto de bancos no la debemos buscar tanto en sus balances, infectados todos por el mismo virus, sino en decisiones políticas y en argumentos como los que estamos exponiendo en este post. Argumentos intangibles, abstractos, irracionales, de difícil comprensión… calificarlos como queráis, pero de efectos evidentes hasta hoy. ¿Acaso no sería temerario obviar factores como los citados a la hora de valorar cuánto debe valer un banco en un futuro próximo?
Cabe también remarcar que todas estas reflexiones se basan en un entorno sin pánico, ya que con pánico, la bancarrota llegaría incluso antes de que los precios de las acciones ni siquiera tuvieran tiempo de tocar el suelo en su caída libre.
Quizás sólo debemos darle tiempo al tiempo para ver a la banca con valor bursátil cero, y para arrepentirnos de no haber sabido aprovechar las oportunidades de haber racionalizado los acontecimientos de forma rigurosa, como hace Investorsconundrum. Pero si aceptamos que el escenario actual tiene un mayor componente de Caos que el de hace un año y medio, todos estos argumentos de difícil calificación deben cobrar un mayor protagonismo en nuestros miserables y endémicos intentos de predecir el futuro. Mi primer impulso es estar de acuerdo contigo, Marc. Pero puestos a escribir, a reflexionar y a aportar algo más a nuestros lectores, creo que no debemos menospreciar los argumentos citados.
Enhorabuena, Marc, por tu valentía. Es evidente que nos has hecho pensar y escribir sobre algo que muchos teníamos vetado por la responsabilidad en el subconsciente. Dicho está. Ahora decid y comentad vosotros.
Esfuérzate por mantener las apariencias que el mundo te abrirá crédito para todo lo demás.
«Sentimientos, nada más que sentimientos», así comienza la canción de Morris Albert. Y de sentimientos aplicados a la Economía vamos a hablar hoy.
Ya durante el 2005, 2006 y sobre todo la primera mitad del 2007, el sentimiento de euforia insostenible y burbujeante se hizo notar entre algunos inversores. Estos privilegiados clarividentes actuaron en consecuencia, saliendo del mercado inmobiliario y de los mercados de RV incluso mucho antes de su clímax. Esta minoría fue vilipendiada por su entorno que seguía ganando dinero burlescamente creyéndose Amos del Universo inmortales. Pero este sentimiento de dinero fácil insostenible que se veía por todas partes, incluso de forma creditícia, se fue acentuando para muchos durante el primer semestre del 2007. El recalentamiento era ya obvio y una avería de cualquier índole era más que previsible.
En agosto 2007 llegó la evidencia de que la disfunción se había producido y se comenzaban a explicar las causas de modo comprensible para la mayoría que seguía viviendo en Disneylandia. Algunas voces histéricas proclamaban el fin del mundo, mientras que otros intentábamos mantener la calma ante unos sucesos que por aquel entonces nos parecían ya un cisne tiznado de patas a pico. En octubre 2007 ya todos teníamos los detalles de lo que estaba sucediendo y conocíamos la naturaleza patológica de un sistema que ya estaba muy lejos del País de las Maravillas, aunque políticos y opinión pública seguían hablando con eufemismos conscientes o no. Las bolsas seguían aún muy ajenas al problema de fondo, pero el feeling de algunos ya era el de estar viviendo algo inaudito y, cuando menos, comparable con el crack del 29.
Fasten Seat Belts fué el título con el que publicamos en septiembre 2007 el despertar sobresaltado que algunos (todavía unos pocos) sufrieron al darse cuenta de que algo grave y global le sucedía a la Economía: «…La economía global está pasando por unos momentos de tensión como los que sufren los ocupantes de un avión cuando los pilotos detectan anomalías en pleno vuelo. Se ha abandonado repentinamente la placidez de un trayecto donde la comodidad había hecho olvidar al pasaje y a la tripulación que estaban a 10.000 metros de altura, a una velocidad de 950 km/h y con una temperatura exterior de 25 grados bajo cero…»
Ya en los primeros días de 2008, nuestro feeling era de clara e inminente tormenta perfecta gestada de forma meticulosa y temible. Inmediatamente tuvimos un mini crack bursátil que entonces ya calificamos como Coitus Interruptus, ya que nuestro sentimiento era de que la RV debía purgar mucho más de lo que cayó entonces.
En el mes de abril 2008 la divergencia entre los spreads de la deuda y una RV aún por las nubes, nos llevó a escribir: La Química Inestable de la Molécula Económica, donde se evidenciaba que esa inestabilidad debía buscar en breve un equilibrio. En ese momento nuestro feeling y esperanza fue el de que la RF se estabilizara en favor del mantenimiento de los niveles de RV, aunque advertimos que el movimiento contrario era, desgraciadamente, la opción B. Era evidente que el escenario de entonces era inestable y debía buscar su equilibrio rápidamente. Tan sólo 6 meses después la RV se ha desplomado y todavía no tenemos constancia del suelo.
Llegados a este punto, podemos decir que el equilibrio entre spreads de deuda y bolsas se ha restaurado. También podemos decir que los efectos sociales más graves de este multi-crash mundial son absolutamente incipientes. Que las decisiones políticas de salvar el Sistema y la banca mundial son firmes. Que se ha puesto ya en marcha la programación de las reuniones que deben sentar las bases y las regulaciones del futuro del capitalismo, etc. Es decir, tenemos el diagnóstico (que sigue siendo de Pronóstico Reservado), la decisión política global está tomada, y a pesar de que la recesión afecta ya a más de 40 países y de que el horizonte social es negrísimo, comenzamos a tener el feeling de que la desconfianza puede empezar remitir levemente en breve.
No debemos confundir una remisión incipiente de la desconfianza con una mejora de la situación, ni siquiera con una mejora de las perspectivas de futuro. Lo que vemos por delante sigue siendo terrible, y las cifras macroeconómicas y el empeoramiento de la situación está lejos de tocar fondo. Pero la desconfianza parece ya sensiblemente descontada. Si este sentimiento que tenemos se convierte en realidad, ¿cómo se traducirá y cómo podemos aprovecharlo? Llegamos, como de costumbre, a la pregunta del millón.
La situación de colapso de castillo de naipes es tan grave y global, que se hace difícil prever dónde podemos aprovechar esa mínima disminución de la desconfianza. Quizas la altísima volatilidad cerca de un suelo nos produzca un espejismo que, entre trazos de lineas técnicas y análisis fundamentales nos lleve a entrar en un mercado de RV que esté condenado al encefalograma plano durante muchos años de recesión. Algo parecido a lo que se llama estanflación pero con los conceptos estancamiento y volatilidad: ¿Estantilidad, Volatancamiento? Por otro lado, quizás una ligera recuperación de la liquidez de la deuda corporativa nos arroje en manos de empresas gigantes con un futuro de pies de barro. El «relanzamiento del crédito» proclamado y quizás necesario para la supervivencia del Sistema y de millones de personas y empresas, puede llevarnos a espejismos en RF y RV potenciados por una leve recuperación de la confianza. Pero no debemos olvidar que los fundamentos de esta Great Depression: The Big One siguen más fimes que nunca.
A pesar de todo, nuestro feeling percibe un próximo relajamiento de la desconfianza, cuyos efectos pueden ser muy aprovechables, pero también muy peligrosos. Llevamos tantos meses en los cuales el suelo se desvanece bajo nuestros pies de forma constante, que tendremos querencia a abandonar la desconfianza ante cualquier pequeña justificación de mejora. Estaremos pues sobrereaccionando positivamente al mismo tiempo que nos adentramos en plena tormenta perfecta. Pero a pesar de que nos adentremos hacia el corazón de la tormenta, hacerlo con más confianza estabiliza y mucho. Sobre todo al sistema financiero, al menos al que conocemos hasta ahora.
Nuestros pensamientos más importantes son los que contradicen nuestros sentimientos.