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Dinero electrónico público y la incompatibilidad con el concepto de dinero.

Nuestro anterior artículo en el que se planteaban alternativas de ficción, casi cinematográficas, al uso del dinero, ha generado comentarios interesantes sobre la posibilidad (o la imposibilidad) de sustituír el dinero tal y como lo conocemos. ManuelMad, colaborador ya habitual de este blog, ha tenido la amabilidad de enviarnos este artículo en el que desmonta la propuesta de Andrea von Roth:

«En estos días de crisis económica -y teórica- son muchos los que se han apuntado al carro de un sistema monetario electrónico. En especial los teóricos de la escuela marxista que después de comprender como un sistema sin precios lleva a la imposibilidad del cálculo económico, es decir, a la imposibilidad de estimación de precios futuros por parte de los empresarios o burócrata planificador, han vislumbrado que la creación de un dinero público y electrónico es la solución a los banqueros de sombrero de copa. Una vez más, demuestran su deficiente teoría y sobre todo su fatal arrogancia. Ellos ingenieros sociales con máster en alguna universidad poco digna del proletariado van a controlar mediante métodos, según ellos científicos, el hacer diario de la gente. Todo con vistas a un bien colectivo. No se enteran que sus políticas vendrán determinadas sobre la base de sus juicios valorativos, es decir, sobre su interés individual y personal. No existe ese supuesto bien colectivo en ninguna de sus actuaciones.

Después de esta introducción, os invito adentrarnos en el maravilloso mundo del dinero. El dinero cumple dos funciones fundamentales en la economía: conservar el valor y servir como medio de cambio, por tanto, el objeto cuyo destino sea servir a este propósito será aquel que tenga la cualidad de bien más líquido de la economía. Es conveniente aclarar que el dinero no surge de ningún contrato social, ni gracias al estado como alguno parece pensar, es la sociedad la que determina aquellos bienes más líquidos mediante juicios subjetivos en un proceso que no conoce fin. Respecto a la liquidez ya hable aquí para el que quiera una visión más amplia de la misma.

La idea de dinero de curso forzoso, ya sea con el sistema monetario actual o con uno totalmente electrónico, dilapida el concepto de dinero. Este sistema fuerza la aceptación del dinero como medio de pago por su valor nominal. Esto hace operar a la Ley de Gresham, la cual, dice que la moneda mala desplaza a la buena.

Un sistema monetario electrónico, calca las debilidades del sistema actual y lo que es peor incentiva a otras actuaciones fraudulentas. Efectivamente, un sistema electrónico público y de curso forzoso desplazaría a la moneda buena e impondría la mala, tal y como lo hace el sistema monetario actual. Los agentes no podrían elegir que bien es más líquido sino que sería impuesto vía mandato. Además, se ignora el problema fundamental: el sistema actual basado en la reserva fraccionaria está articulado para agrandar el poder de políticos y banqueros, mientras la población sufre de inflación y el proceso de expansión crediticia sin respaldo de ahorro real lleva a que los agentes cometan nefastos errores de inversión comprometiendo la solvencia del sistema.

Todo esto no se lograría si no es por un banco central que sirve como prestamista de última instancia y con el respaldo del estado vía fondos de garantía de depósitos, los cuales, garantizan “utópicamente” la fraudulenta actividad. Como se ha visto a lo largo de la historia, todos esos procedimientos acaban quedándose cortos y no queda más remedio que recapitalizar con deuda y mayores impuestos.

Si dichas instituciones públicas no existieran, el propio hacer bancario llevaría al principio de prudencia. Nadie dice aquí que se erradicarían los fraudes bancarios, pero no olvidemos que el banquero no es más que un hombre de negocios que desea hacer dinero y prosperar el mayor tiempo posible en el mercado. Bajo ese esquema solo cabe el servir fielmente a las exigencias de sus clientes. Nadie prospera arruinado a sus acreedores ni incumpliendo sus obligaciones como pasa en el sistema actual o pasaría en un sistema electrónico público.

Podemos aventurar que bajo un sistema privado, las políticas y los coeficientes de caja serán mucho más conservadores y lo más importante el banquero volverá a tener responsabilidad sobre sus deudas y obligaciones contractuales, cosa que actualmente no tiene y bajo un sistema electrónico público tampoco tendría.

En un sistema de moneda privada aquellos bancos que expandan la oferta monetaria por encima de sus disponibilidades estarán asumiendo un riesgo de quebrar por insolvencia. La propuesta del sistema electrónico hace que el único incentivo sea el de expandir la oferta monetaria haciendo peligrar a todo el sistema de insolvencia. Además, priva al agente a poder salir de dicho sistema retirando sus depósitos.

Debemos tener claro que el estado no ha desarrollado ninguna tecnología o teoría para la emisión de un dinero óptimo, los óptimos los determinan los agentes, la liquidez de un bien no la determina el estado, la determinan los agentes con sus valoraciones y juicios personales. El estado solo ha atracado sistemáticamente con las leyes de curso forzoso nuestro poder adquisitivo como medio de recaudación y como una forma de enriquecer a la corte política y bancaria.

Como hemos visto el sistema electrónico llevaría a que se cometieran más tropelías de las que se cometen actualmente, ya que incentiva la expansión infinita de la oferta monetaria que tiraría por tierra todos los argumentos sobre estabilidad, distorsionaría los precios, crearía tremendas burbujas, impediría al agente salir de dicha trampa e institucionalizaría el crimen despojando a la gente del poder adquisitivo de su dinero.

La solución por tanto no es el dinero público de curso forzoso, la solución es el libre mercado y un dinero privado bajo la soberanía de la oferta y la demanda de los consumidores.»

Muchas gracias, ManuelMad, como siempre una interesantísima reflexión.

Boquerones Fritos (10). El Nuevo Paradigma Económico.

Hemos recibido otro comentario interesante que queremos postear en forma de artículo, por su contenido y por su orígen peculiar. Nos ha llegado firmado por Andrea Paredes von Roth, a quien agradecemos su opinión a pesar de no compartirla. El comentario dice así, textualmente:

El Nuevo Paradigma Economico :

Una Sociedad Espiritual/Consciente/
Unida/ y Sin Dinero Fisico. En su reemplazo se instaura un CHIP a cada persona (dinero digital)

BENEFICIOS :

1.Elimina el dinero y la necesidad de imprimir papel moneda

2.Acaba con las irresponsables, injustas e ilegales especulaciones
bancarias de la Bolsa Internacional.

3.Garantiza un absoluto control de las riquezas de la Humanidad
y el adecuado pago de impuestos al fisco internacional

4.Facilita las transaciones económicas y comerciales hasta niveles
nunca antes conocidos

5.Suprime las distintas monedas y valutas internacionales existentes
hoy en el mundo, permitiendo establecer precios reales a todos los
productos creados por el hombre, independientemente del lugar,
región o “país” en que sean manufacturados.

6.Permite la planificación de una Economía Mundial en base, al valor
real de los medios de producción existentes y a su capacidad de
producción. O lo que es lo mismo; una planificación ajena a las
inflacciones y problemas que imponen, las especulaciones económicas
individuales, privadas, locales y regionales, -para citar ejemplos-

EN EL PLANO SOCIAL:

1.Acaba con los imperios económicos del Crímen Organizado, que
no tiene en el sistema espacio para actuar, ni mucho menos para
invertir, ocultar o lavar sus capitales delictivos.

2.Permite erradicar y destruir el Tráfico de Drogas, que no tendría
acceso al dinero circulante y con ello a sus capacidades comerciales.
(La droga pasaría a ser una mercancía que nadie puede adquirir ni
comprar, por carecer de equivalente monetario).

3.Acaba con los asaltos y robos a mano armada, por no existir dinero
que robar, y con lo que se reduce enormemente la delincuencia y el
crímen.

Esta es la SOLUCION para el Mundo y NO hay otra!!

En los demas Planetas y Galaxias NO existe el Dinero. Debemos avanzar a la tercera dimension.

Andrea von Roth
Economista, MBA, Metafisica
www.monedamanagement.com

Nos parece un comentario, atrevido, con el que es difícil coincidir. Con muchas afirmaciones muy discutibles y con propuestas de difícil aplicación. Olvidas Andrea, entre otras cosas, que siempre habría una economía sumergida con monedas de cambio sorprendentes. Y probablmente la aparente virtud se convertiría en realidad en un mayor perjuicio. La perversión puede con casi todos los sistemas, sobre todo con los más idealistas. Pero tu propuesta es muy respetable y vanguardista, y por ello nos ha parecido oportuno darle mayor visibilidad.

No obstante, me sorprende que hagas propuestas tan espirituales y conscientes, que proclames que tu propuesta «…garantiza un absoluto control de las riquezas de la Humanidad y el adecuado pago de impuestos al fisco internacional…«, y a la vez vendas en tu web servicios como la creación de bancos ad hoc para realizar transacciones opacas amparadas por paraísos fiscales. Sorprendente, pero por supuesto respetable dentro de la legalidad.

De todos modos gracias por leernos, por tu colaboración y tus propuestas. Y te deseo sinceramente lo mejor también en tu carrera como tenista profesional.

P.D. Lo de tu firma como «Economista, MBA, Metafísica» me ha encantado. Me lo apunto ;).

Aterriza como puedas.

Uno de los artículos que recuerdo con más cariño es el titulado Fasten your seatbelts, en el que comparábamos la situación de la economía mundial con la de un vuelo con problemas técnicos. Lo escribimos 3 días después del 11-S de 2007, después de vivir el aniversario potencialmente más peligroso después de los atentados del 2001. En un momento en que la economía mundial se colapsaba y el suelo se desvanecía bajo los pies del Sistema, sin saber a dónde iríamos a parar. Leedlo y después os comento dónde veo la situación actual:

Aunque sea una obviedad es importante constatar que ya estamos al final de la jornada americana de viernes 14 de septiembre de 2007. Es decir, retomando los escenarios posibles que definíamos en El mito de las Bin Laden Optios y la responsabilidad del investor:

«si en los próximos días, como es de esperar, no tenemos ningún sobresalto terrorista de orden mundial, seguiremos aprovechando las oportunidades actuales y tratando de cicatrizar lentamente las heridas de la amenaza de credit crunch.»

Parece que la cicatrización está todavía muy lejos aunque, como decíamos en ese mismo artículo, el escenario se podía complicar mucho más en estas fechas tan delicadas.

La economía global está pasando por unos momentos de tensión como los que sufren los ocupantes de un avión cuando los pilotos detectan anomalías en pleno vuelo. Se ha abandonado repentinamente la placidez de un trayecto donde la comodidad había hecho olvidar al pasaje y a la tripulación que estaban a 10.000 metros de altura, a una velocidad de 950 km/h y con una temperatura exterior de 25 grados bajo cero.

Muchos ocupantes ahora se percatan de que viajan en una nave con muchas horas de vuelo en sus alas y motores, cuyos materiales padecen una fatiga muy importante y que, como siempre, va cargada hasta los topes de pasajeros y equipajes. La extrema optimización económica del aparato y la omisión de las revisiones no estrictamente imprescindibles, tal vez hayan podido ser los causantes de las disfunciones que ahora preocupan y lamentan muchos. Demasiado tarde. Ahora lo único útil es mantener la calma y afrontar la situación con rigor, frialdad, inteligencia y entereza.

A pesar de que algún pasajero ha entrado en pánico, la mayoría siguen conservando la calma. En realidad la situación parece controlada por los tripulantes, y aunque siguen encendidos algunos indicadores de alarma, los sistemas vitales del avión siguen funcionando correctamente. El ambiente en la cabina es tenso porque las alertas se han ido encendiendo progresivamente y, aunque de momento la situación está muy controlada, nadie sabe qué indicador puede empezar a sonar en cualquier momento. Son anomalías que se han producido en cadena, algunas sin ninguna importancia y otras que merecen la atención serena pero constante de los pilotos. Una cosa está clara, el avión tiene problemas y hay que desviar el aparato de su ruta inicial. Aunque algún inconsciente sigue obstinado en querer llegar al destino en la hora prevista para no perder ni un sólo minuto de unas vacaciones todo incluido que pagará en cómodos plazos. Pero la realidad es muy distinta.

Los pilotos han modificado ya el rumbo, la velocidad y la altura adaptando técnicamente el avión y gestionando los recursos mecánicos de forma eficiente para no sobrecargar peligrosamente los sistemas que todavía funcionan sin problemas. Con los sistemas que la nave conserva se intentará alcanzar el aeropuerto más próximo donde poder aterrizar y realizar una revisión técnica exhaustiva. Si lo consiguen, esperemos que esta vez la compañía exija todos los recambios necesarios y haga el esfuerzo económico que no hizo cuando debía. Aunque esa nueva política suponga una subida de precios y algunos de sus actuales clientes deban dejar de volar tan a menudo.

Con un destino más cercano, altura y velocidad menor, esperan evitar cualquier desgracia y que los ocupantes puedan descender del avión sin sufrir ningún daño mas que los inconvenientes propios de modificar radicalmente los planes de todos ellos. Pero para ello hay que conservar la mecánica, la serenidad, que la tripulación actúe con rigor y profesionalidad, y esperar que no se produzcan nuevas averías que afecten los sistemas vitales del viejo y sobreexplotado aparato.

La compañía no hizo los deberes en su momento y perdió el rigor económico exigible para el mantenimiento de la nave; los pasajeros gastaron en caprichos efímeros lo que ahorraron volando a bajo coste y abusaron del sobrepeso en su equipaje; incluso alguna azafata abandonó sus obligaciones en plena crisis para gritar histérica y dificultar la tarea del resto de ocupantes responsables. Esperemos que la mayoría siga haciendo lo correcto y que los ocupantes sólo tengan que abandonar sus planes iniciales. Deberán adaptarse a un radical cambio de rumbo con una escala forzosa, con sus múltiples inconvenientes y pérdidas económicas. Aunque esperemos que tan sólo sea un desagradable cambio de planes y salvemos lo verdaderamente importante.

Como decíamos al principio, aunque sea una obviedad es importante constatar que ya estamos al final de la jornada americana de viernes 14 de septiembre de 2007. Seguiremos aprovechando las oportunidades que hay en toda crisis, adaptándonos lo mejor posible a los nuevos escenarios e intentando reconducir la situación sin dañar gravemente los sistemas vitales de nuestra economía.

Personalmente creo que en esta segunda mitad de 2009 y durante al menos todo el 2010 efectuaremos el aterrizaje forzoso, y es cuando vamos a ver y sufrir las consecuencias de la situación en la que estamos inmersos. Una vez hayamos conseguido parar, veremos cuánto daño nos hemos hecho y cuántos años tardaremos en reparar el aparato para poder volver a volar con seguridad. Ojalá el aterrizaje terminase como el del video, sólo con daños materiales.

La próxima semana trataremos un tema que últimamente se está comentando mucho…

Crisis?…What crisis?

En Junio de 2007 se intuíamos que algo gordo estaba a punto de cernirse sobre todos nosotros y así lo escribimos en un artículo. Sin embargo la banca seguía en el verano de hace dos años ofreciendo facilidades e incentivos para que la clase media se «empufase» más y más (como dijo Echevarri en un comentario al artículo en aquel momento). Al cabo de año y medio escribimos otro titulado «Do Not Disturbios«, cuyo link os pegamos al final para que podáis comparar el cambio de escenario sufrido. Os dejo con Crisis What Crisis? escrito el 23 de Junio de 2007:

“La cosa está mu mala”. Esta es la consigna que estamos oyendo a diario en todos los rincones, sectores y estatus económicos a excepción de los más altos. Además, lo que comenzó como un murmullo de los más pesimistas y/o alaramistas, ha ido in crescendo hasta convertirse en un grito de guerra en la actualidad. Pronto desgarrador.

Algunos vaticinan una grave crisis de la economía que puede desembocar en un colapso financiero. Hay quien habla del futuro “corralito” Español. Aquellos tiempos cercanos y repetibles en que los argentinos metían sus ahorros en maletas, maletines y mochilas para cruzar el río de la Plata (el charco) en busca de inversiones seguras en su paraíso más cercano: Uruguay. Esa crisis del gigante vecino impulsó aún más la ya de por sí lujosa ciudad costera de Punta del Este, a unos kilómetros de Montevideo, la Marbella de argentinos y brasileños adinerados. El tiempo dirá, pero sinceramente creo que estamos lejos de ese escenario.

Antes de que el sistema economico-financiero sufra daños estructurales que pongan en peligro la supervivencia del mismo, hay un largo y doloroso camino por recorrer: La sociedad tiene todavía mucho margen de empobrecimiento. Queremos decir que aún estamos lejos de tener las cifras de “sufrimiento social” de dichos países sudamericanos. Aunque desgraciadamente cada vez menos.

Todavía conservamos en nuestras retinas la alegría económica habida hasta hace muy poco: Vacaciones, inversión, consumo en general y optimismo. Se acuñó el término mileurista como el paradigma del último eslabón de nuestro sistema financiero. Por debajo de éste, la pobreza marginal y minoritaria, aunque no por ello aceptable. Pero en los últimos tiempos, meses diría yo, la realidad está empeorando vertiginosamente. El pesimismo ha sustituido la alegría, el escaso consumo que se mantiene es más compulsivo que racional. La incitación al consumo por parte de la banca y la reunificación de créditos en los tiempos que corren, todavía me resulta más vomitiva. Los mileuristas comienzan a ser envidiados por más de uno. Hace tan sólo unos pocos meses todavía se discutía si existía o no una crisis inmobiliaria, o si simplemente se trataba de una desaceleración en el crecimiento del sector. Hoy es vox pupuli y mañana quizás historia. Algo está cambiando para la mayoría, y además rápidamente.

The anchoring effect que aplica lúcidamente Fernan2 a los mercados y a los inmuebles en su post, también nos traiciona psicológicamente a la hora de analizar la situación actual y sobre todo la evolución de la economía de nuestra sociedad. El anclaje psicológico en el bienestar de los últimos tiempos nos distorsiona la realidad. Pero en general la situación financiera de la mayoría de la población empeora día tras día.

Los que analizan la situación con cierto criterio y hablan de corralitos, adjudican así las dificultades al Sistema Financiero. Según éstos, la economía puede sufrir gravemente los excesos de la burbuja inmobiliaria, los bancos ser desbordados y el Estado incapaz. No, señores, los primeros de la lista y los más susceptibles a sufrir en este escenario son los ciudadanos medios. O sea la mayoría. Quizás su anclaje en el Estado del bienestar anterior les traiciona pero antes de que el Sistema Financiero se tambalee, la economía personal del ciudadano de a pie se deteriorará hasta donde sea necesario.

Afortunadamente todavía hay mucho margen hasta que nuestra sociedad se equipare al malestar existente en Sudamérica. Aquí todavía los ricos pueden circular por las calles con Mercedes y BMW, incluso con Porsches y Ferraris. En Brasil ningún millonario se atreve a dejarse ver con algo más ostentoso que un Passat, se pueden adivinar muchos coches medios con chófer y el asiento del acompañante ocupado. Los secuestros express todavía son incipientes en España, y las viviendas unifamiliares aún están habitadas sin tener que pertenecer a condominios vallados, con barreras de acceso y guardias de seguridad armados en sus casetas al más oscuro estilo Check Point Charlie, como ocurre en casi todo el hemisferio sur.

Es cierto que empezamos a oír hablar de dichos secuestros express en nuestra sociedad, que los robos con y sin violencia en viviendas unifamiliares son ya habituales y que la delincuencia en general va en aumento. Pero éstos no son problemas de orden público causados por la relajación de las fuerzas de seguridad, sino por el incremento de la necesidad de ciertos sectores de la población. La inmigración tampoco ayuda en este sentido, y el Estado del malestar del que huyeron, cada vez parece estar menos lejos de nuestro Estado del bienestar ya añorado.

Pero “tranquilos”, la sangre de everyone no llegará al río. Nuestro sistema financiero no corre peligro de muerte mientras quede margen para una mayor miseria social. Lamentablemente así son las reglas del juego. Pero el anchor effect en los buenos tiempos nos ayuda a mirar hacia otro lado. Como dijo Supetramp en 1975: Crisis? What Crisis?

El 4 de Febrero de 2009 escribimos el siguiente artículo: Do Not «Disturbios» Y algunos lo tacharon de agorero.

Borrow in moderation (and II)

(Continued from yesterday)

The compound interest of 100 € working financially correctly saved at the age of 25 means more than 800 of saving effort at the age of 50!!! Even deducting inflation, the investment effort not made during our first years of productivity will be so expensive in our maturity and old age that it will be unbearable for most people who start accumulating productive assets in their thirties or forties.

I am not talking about pension plans but about well-advised and diversified investments in optimised fixed income, real estate, real estate and other investments. profitable and with good rallies appreciation; and judicious and very moderate equities. Although of course a pension or savings plan taken out at 40 is better than nothing, it will only palliate the coming famine and, of course, condemn the descendants to follow the rat race by relays.

Your money should be used to lend it to others, and they should work with it. Logically, we should not do this ourselves, but through the purchase of financial products that are carefully tailored to our profile. For this delicate selection, we must be well advised by someone who teaches us how to do it while guiding us, and who does not simply sell us products (this is easy to say and almost impossible to find, but there are some). In return you will get more money (corporate or sovereign bonds, for example). This is the difference between producing in exchange for hours of work and lending your assets so that others can produce. At the beginning of our lives everything we earn we have personally produced, and gradually we must lend a greater proportion of our money so that others can produce. Our focus should be on reversing the initial sequence as soon as possible. Once we have achieved this, it is our own choice whether to continue working or to do what we really want to do. There will be those who prefer not to do it any more, it is a question of calculation and the will to leave the heirs in one situation or another. Freedom in capital letters. Paradoxically often Working without the pressure of remuneration leads to an even higher income if it is done with rigour and honesty, I can assure you.

Only cicadas should be able to live happily depending on an income generated by a work activity that can be truncated at any time. at any time of our lives for all eternity imponderables, In exchange for a progression (or regression!) that only serves us to go on better holidays, have a more expensive car or a house that will take us more years to pay for. Although when we are about to do so, we will exchange it for a bigger one or we will buy a second or third home for the bank.

My advice to those who, because of their working conditions, have a modest income, is to make an effort to save and invest even the smallest amount. The strictly dispensable, non-vital amount that would allow us to live a step higher than last year. This seemingly insignificant amount should invert as soon as possible in a somewhat riskier but well-advised manner. And above all, maintain investment rigour in future years, reducing risk in proportion to the total volume available over time. All of this is done with the help of a good counselor and not from financial advisors or, of course, bankers. The strategy must be tailored to each case like a tailor-made suit, haute couture if possible, even if we have little fabric.

Smoking kills. Drink in moderation. Endéudate with moderation and judgement. It is your responsibility. It should be warned in banking and consumer advertising. Unfortunately there is no other way to live life in the medium and long term. What is the point of bread for today... if we all hope to grow old?

Borrow in moderation (I).

Continuing with the healthy exercise of re-reading articles published years ago, we have come across a gem written months before the credit bubble burst. Back when no one had even considered the possibility that the monetary system—borrowed from the future and spent extravagantly in the present—might be unsustainable. Back then, in the spring of 2007, even the most foolish person was making a fortune virtually on the stock market or through property speculation. What sense did the relationship between wealth and production make back then, if everyone was inflating profits with borrowed money brought in from the future? Foolish indeed.

Things are finally falling into place, and we’ve moved on from foolish the last to They're all idiots, every last one of them. As the article, written on 20 April 2007, is quite long, we will be publishing it between today and tomorrow. I’ll leave you with «By the time you’re 30, it’s too late.« Or »Take on debt in moderation. It’s your responsibility.”:

Surely we can almost all agree that during our unpredictable lives we should try to accumulate assets that will allow us to reach the end of our lives with a decent financial stability. Growing old, falling ill and dying are unavoidable stages in our lives. Although, if we think about it, we can avoid old age if we die young, and even illness if we die accidentally. But in view of this, I prefer to cling to the hope of growing old and getting sick before I die.

All this in a scenario of financial comfort is more bearable. Especially because of the way you will be treated by those around you if they are waiting for a more or less substantial inheritance. We all have close cases of people who have come to their decline depending on the charity of others, be they family, friends or the State itself. Although I could not say which of these is less reliable, I would venture to establish Friends as the most stable plank to hold on to if one has maintained an honest and noble life trajectory, which is rare.

Most realise this need for financial foresight when it is too late. They rely solely on their ability to produce an income. via The banks kindly see to it that an individual can greedily consume goods far in excess of his or her productive capacity. The banks kindly see to it that an individual can greedily consume goods far in excess of his or her productive capacity. Even beyond what could The state would be able to produce healthy working people until the age of 65 and then be supported by the state. Even in these ideal circumstances, it would never be able to generate as much as the banks can. are The limit of indebtedness should be set by ourselves, not by the companies that live by mortgaging all our time and productivity two times over. The limit of indebtedness should be set by ourselves, not by the companies that live by mortgaging all our time and productivity multiplied by 2. And even so, moderate indebtedness should only be assumed as a depreciable investment and not for the purchase of leisure consumables. You will find some amusing situations in the novel «El vendedor de tiempo» by F. Trías De Bes (http://www.empresaactiva.com), which refer to the aberration of mortgaging one's entire life time for an asset, even if it is one's own home.

It is true that most people never manage to break out of the vicious circle of living at the same rate at which they are able to progress. This condemns them to depend on the income generated by their work throughout their productive lives, and only live off the state in old age, something that is increasingly evident that is not going to happen. succeed them to our generation of 40-somethings and, of course, to future generations. It doesn't matter if we are talking about an office worker with a salary of 25.000 eur/year or a high-earning professional earning over 100,000 eur/year. If they live life to the full and don’t Prevent an accumulation of productive assets over the years, they will always depend on their jobs. And unforeseen events such as work-related problems, marital problems, illnesses, etc., are always will sinkn in hardships from which not everyone will be able to recover. Robert Kiyosaki christened this phenomenon of a «rat race» from which it is not easy to get out of, in his popular book «Rich Dad, Poor Dad». You can find out more about Kiyosaki at http://richdadclub.es But it’s not just a matter of getting out of this rat race but what is truly essential for achieving success is Do it as soon as possible! That’s why I’ve titled this post ‘It’s too late at 30’: (to be continued tomorrow)

What you would have done with your lottery winnings…

En Octubre de hace dos años, escribimos this article donde alertábamos de los errores en los que caía un potencial afortunado de un sorteo de lotería y sus planes para invertir ese dinero. A continuación podremos ver lo que habría sido de esa fortuna tan sólo pasados un par de años, después de emplear ese dinero de la forma que quiso:

El azar me ha llevado hasta un post de solobolsa.org en que hace una simple reflexión de qué hacer si nos toca la lotería. Antes de entrar en materia permitidme que complete los datos de los porcentajes de afortunados que lo han perdido/gastado todo en 5 y 10 años: 35% en menos de 5 años; pero el porcentaje de arruinados se dispara hasta casi un 90% al cabo de 10 años. Terrorífico, ¿verdad? No obstante estas cifras habría que corregirlas ligeramente a la baja por los minoritarios casos que habrán eludido el fisco y se habrán trasladado a opacos paraísos fiscales, constando como uno más de la larga lista de empobrecidos.

Excepciones aparte, supongo que lo primero que habéis pensado todos al leer esta estadística es que «eso a mi no me pasaría», porque nos creemos capaces de cometer muchos menos errores que los demás. Quizás sea así en algún caso, pero es que los que cometen más imprudencias, novatadas y los más ingenuos y menos preparados, se arruinan muchísimo antes. Estos son los planes del autor del artículo y me temo que los de muchos, que probablemente jamás leerán nuestro blog:

– Repartir un 10% entre familia y amigos mas cercanos.
– Dar otro 10% a obras de caridad.
– Terminar de pagar mi casa, quitaría mi hipoteca.
– Cambiar el coche, que ya hace falta.
– 25%. Compraría unas acciones, mínimo 5 de ellas en diferentes sectores, con un dividendo alto, que me permita ganar al mes algo mas (a ser posible, bastante mas) de lo que gano en mi actual trabajo.
– 5% para inversiones en solares, pisos ó fondos inmobiliarios.
– El resto lo pondría en Fondos de Gestión Activa globales de Renta Variable y al menos un 5% en Renta Fija, predominando la de corto plazo.

Si repasáis un poco los planes del autor del artículo os daréis cuenta de que en su caso quizás al cabo de 10 años le quede algo de dinero, pero básicamente dependerá de la bolsa y de los nervios de acero que tenga cuando ésta baje y le tiente más invertir en algún negocio o vivir un poquito más la vida. Pero en ningún caso sus planes aseguran su futuro.

Primer error esencial: Gastar inmediatamente pequeñas partes para la familia, amigos y caridad. El segundo error esencial es saldar la o las hipotecas pendientes. El tercero comprarse un coche de inmediato. En cuanto al resto, excepto un 5% de inversión inmobiliaria y otro 5 % en renta fija a corto, su destino es exclusivamente la bolsa.

Pero la clave de estos errores no están tanto en el uso que se le da al dinero sino a la forma de estructurar la fortuna. Vamos por pasos:

Cuando un afortunado de lotería o heredero recibe una fuerte suma de dinero que le va a cambiar la vida radicalmente para bien o para mal, lo primero que debería hacer es buscar un Counsellor o asesor independiente con experiencia en este tipo de perfil. Evidentemente no es posible encontrar estos perfiles entre la banca privada, entre los bufetes de abogados ni entre los gestores o money managers de entidades financieras de inversión. Si la fortuna no es suficiente para contratar los servicios de un multi-family office y suponiendo que no se encuentre este asesor independiente apto para conducirle hacia el blindaje y crecimiento patrimonial a medio y largo plazo, vamos a intentar dar unas directrices genéricas que quizás ayuden a clarificar algunos conceptos a los que se puedan encontrar en una situación similar, bien sea por ser afortunados de sorteos o herederos.

En primer lugar hay que empezar por hacer trabajar el dinero en renta fija líquida desde el primer día. Así tendremos días, semanas o meses para buscar un buen Counsellor y tomar decisiones, muchas decisiones. Elaborar un wish list que nos permita diseñar cómo queremos vivir a partir de ese momento. Cuantificar los ingresos que necesitamos para mantener el tren de vida deseado e incluir las cuotas de las hipotecas a largo plazo de los inmuebles que deseamos comprar en un futuro inmediato. Una vez cuantificada esta cifra mensual o anual, debemos añadir imprevistos, seguros médicos, ayudas a terceros, necesidades asistenciales para familiares a medio plazo, crecimiento patrimonial global a IPCx2 y un largo etcétera que casi siempre olvidamos cuando realizamos un wish list sin el asesoramiento adecuado. Por supuesto, este listado será sustancialmente distinto de un caso a otro, ya que no podemos aplicar el coffee for everyone cuando se trata de diseñar nuestro modelo de vida futuro.

A partir de este momento debemos reestructurar nuestros activos para comprobar si generan suficientes rentas para cumplir con nuestro diseño de vida, incluyendo por supuesto las hipotecas fruto de la adquisición de los inmuebles deseados. Si no es así, deberemos revisar nuestro wish list a la baja. Obviamente un buen asesoramiento fiscal nos permitirá estructurar nuestro Plan Global de la Riqueza minimizando los tributos a pagar.

Existe una enorme diferencia entre recibir un premio o herencia y comenzar a gastar pequeñas (o grandes) cantidades para invertir el sobrante en RV; o bien utilizar las rentas fijas obtenidas por la totalidad de esos activos para gastar, ayudar, prever o comprar inmuebles con hipotecas. Lógicamente debemos tener la capacidad de poder colocar nuestro dinero para que obtengamos rendimientos superiores a los costes hipotecarios con el mínimo riesgo. Y esa capacidad la obtendremos con un buen asesoramiento, correcta desfiscalización y un volumen mínimo que nos permita acceder a ciertos productos financieros y por supuesto pagar los servicios de este asesoramiento integral experto.

Volviendo al ejemplo de nuestro amigo de SoloBolsa.org, veréis que se podría hacer prácticamente lo mismo: Repartir dinero a la familia y amigos, hacer donativos,cambiar de coche, etc. incluso invertir parte de nuestros rendimientos en bolsa. Pero ni liquidar hipotecas ni dejar el futuro del crecimiento de nuestros activos en manos de la RV, ya que ese crecimiento debe estar blindado y asegurado.

Estos protocolos adecuados para fortunas súbitas (afortunados de sorteos o herencias), son básicamente también aplicables a cualquier tipo de patrimonio medio y alto, aunque sean fortunas de nueva creación procedentes de la venta de inmuebles, acciones o beneficios empresariales.

Incluso en fortunas incipientes sin loterías ni herencias, como decíamos en nuestro artículo Efecto Cluster allá por el mes de abril:

«Aunque muchos no lo crean, hacer lo correcto y trabajar con rigor y sabiduría atrae la Fortuna. Quizá la buena suerte no sea tan aleatoria como los necios pretenden, y me atrevería a decir que a nivel económico ni siquiera tan injusta.»

Un caso más de la dilapidación de la fortuna súbita en pocos años. Esta vez en tan sólo un par y apuntillada por la caída de los mercados de RV, de los que habría abusado inconscientemente, llevado en volandas por banqueros y amigos listillos. Carne de cañón…

The resilient investor and the pseudo-resilient investor.

Gracias a un comentario de A de Agustinote he releído un artículo que escribimos hace más de dos años. Para los que escribimos públicamente desde hace años, no es fácil que un texto antiguo soporte bien el paso del tiempo, y cuando eso ocurre, es la prueba del algodón de que el texto mereció y merece la pena. Si realizamos el ejercicio de relectura pasados años (o incluso meses) de muchos de nuestros más admirados autores, nos daremos cuenta de que en muchos casos el tiempo les deja (nos deja) en evidencia. Quizá sea pasión de padre, pero sinceramente creo que los de Fresh Family Office, en general soportan muy bien el paso de los años. Y aprovechando el periodo estival, vamos a recordar algunos que merecerá la pena releer.

Ahí va The Resilient Investor, escrito el 29 de Julio de 2007:

Let me start by saying that the observations I am about to make refer to an average investor with average capabilities and little preparation for the financial world – in other words, the majority of the population who have sufficient purchasing power to consider investing beyond simply making ends meet. Naturally, many readers will stand out from this average profile and should not feel that this applies to them. However, based on our experience with consultations of all kinds, we can confirm that what happens to the investors we are about to discuss is, unfortunately, all too common. We believe that by helping to identify the problems, we are taking steps towards resolving them or avoiding them in some way. Just as there is companies specialising in helping other companies become more resilient, it is also vital from the point of view of Counsellors that we can make the investor more resilient.
Many investors’ assets are subject to the sectoral cycles that their own salaries help to offset. These investors have a more or less fixed income from their employment, and on that economic basis take their first tentative steps into equities, investments in alternative energy, property, mixed financial products recommended by their fund managers, and so on. Most of them compulsively switch from one type of investment to another, depending on how things have gone for them. It is common to find people who, after a a year of misfortune After getting burned in the stock market, they spend a few years vehemently denouncing the vagaries of the markets. They usually swing from one extreme to the other, investing excessively in property or even in fixed-income products with an annual 3% yield. But everything passes, and the temptation to see how their friends have made a fortune five years later, in any equity fund, eventually erases from their memory the bitter words uttered by their financial advisor: «The correction is proving more severe than expected, but very good opportunities are now beginning to emerge; you should inject more capital to average down and capitalise on the falls…». Inevitably, just as they decided to cut their losses and change strategy, the stock markets began their spectacular recovery. Shortly afterwards, the bewildered but proud average investor (none of us likes to admit our faults and failures) will try to offload a pile of properties accumulated to the point of obsession and now overvalued, right in the midst of the sector’s slump. And not just for the sake of switching strategy towards the stock market and «stop messing about at 3%«, but because the mortgage commitments already entered into are becoming dangerously burdensome when property prices stop rising by 25% a year between the off-plan purchase and the handover of the keys.

The same applies to other investment strategies involving various financial products: when you lose out on oil, you move on to precious metals, preference shares, currency speculation, and so on. Even if we pick the right products and enjoy months of prosperity, our own fund managers and advisers (little angels…) will see to it that we switch from one to another depending on «the deal of the day» they need to sell. Investments in other people’s businesses can end up putting them «keep your leg on top so they can't get up«.

The result of these «strategies» investment strategy over the decades: a whimsical, disjointed, haphazard and, of course, expensive mishmash. A series of sharp turns in their investment strategy that will have nothing to do with their families« life goals. That «I've put my foot in it; I'm off there to make amends«...it won’t end in tragedy if they at least have some paid-off property left over from their time in the property market.”.

Some of you might think we’re over-dramatising things, since if, come our old age, we still have a property or two and a few other assets, it will mean we haven’t done too badly after all, despite our erratic path. Here I must disagree, because we must bear in mind what we said at the start of this post: the ability to generate income from our work throughout our lives. The income we are able to generate throughout our working lives, the passage of time and compound interest work wonders. If we take all this income – obviously after deducting our family’s expenses – the surplus generated by even very moderate compound interest would surprise more than a few people. Many families would probably have even more assets than they have accumulated after cyclically risking, gaining and losing their surpluses in various investments and businesses.

What we mean by this is simply that many adventures For the majority of investors, their investments would end in disaster if they did not have a surplus from their employment to help them, from time to time, mitigate the losses they suffer on the stock market, in business, with financial products and—though some may still not believe it—in property ventures too. If we were to strictly separate our earned income from our investment portfolio, we would see that only those investments made with a certain degree of judgement and rigour are self-sustaining. The rest, at one point or another in our lives, usually require an injection of funds from our salaries or inheritances. This false resilience (in the psychological sense of the term) stems from the regenerative capacity of the income derived from the investors’ own work. If we separate this earned income from our investment portfolio, it will likely become clear that our ability to bounce back after an investment setback is not what it seems. Many investors are not truly resilient without the support of their salaries; therefore, they need independent financial advice or a radical change of strategy, for the sake of their families’ future. In many cases, one’s earning capacity must bear the brunt of an individual’s investment errors and failures, minimising them to the point of distorting our view of our own wealth-creation capabilities outside of our work.

If we maintain this strict separation between our two economies, our investment ventures should be financed through loans. Thus, «inevitably»The investment itself should be able to pay for itself, clearly demonstrating our ability to make sound investments throughout our lives. An old friend used to say: «If a business can't even cover the interest on its bank loan, what a rubbish business.»We could then set aside the surplus from our professional income and reinvest it in fixed income, as we would already be assuming the risks associated with other types of investment independently. In this way, we would create genuine, fully protected savings plans for our later years, whilst remaining aware of our limitations and capabilities when it comes to investing.

As for the ability to create wealth, I would add:

«We’re all capable of making sound investments; we just need to seek advice from someone who can help us avoid making a lot of bad ones’

If we manage to do that, we will have achieved the status of Resilient Investor, in one of its meanings referring to the ability to thrive in an unhealthy environment. An interesting concept, don’t you think?

Own-to-Rent: Watch out, watch out…

In light of the current wave of foreclosures and, above all, the wave yet to come in the US property market, the Obama team is considering an idea that echoes the one put forward by Felix Salmon in The Atlantic: «Own-to-Rent«The aim is to enable homeowners who are unable to meet their mortgage payments because they have lost their jobs to keep their homes.’ indefinitely in their own home, paying the going rate for rent.

This seemingly brilliant plan solves many problems at a stroke: firstly, families facing repossession could maintain some stability in their lives. Without the trauma of losing their jobs and the money paid for a home that is no longer theirs, not even in the slightest (which is no small matter). The banks, for their part, having been suitably bailed out as is already happening through the state’s purchase of subprime mortgage-backed securities, would find themselves with market-rate rental income from the properties they once financed and which now become their property. Consequently, we would no longer see that flood of properties being dumped onto the market, with millions of homes being offloaded at any price. This would prevent a fall in property prices, which would plug the holes in the balance sheets of the financial institutions in question within a matter of months. It would also prevent the acts of vandalism the common practice among those facing repossession of vandalising their homes before leaving them, in a final act of defiance against the banks – in other words, what has come to be known as the destructive syndrome of the on the verge of being seized (as we can see in the second half of the following video):

A solution, then, that appears to benefit everyone. But just as is the case, for example, in molecular biology or genetics, any seemingly positive change can have unpredictable and undesirable consequences. In economics or macroeconomics, the unknowns are endless, not least because, ultimately, it is people who are involved, with their corruption and greed, chance… and unthinkable butterfly effects such as changes of government in a remote country, religions and unspeakable affinities, wars, pandemics, conflicts, and a million unknown causes that can distort the expected and anticipated effects. And intervention in the markets should only take place when necessary, whilst attempting to violate as few universal laws as possible and, moreover, keeping our fingers crossed. Having said that, let us try to anticipate some of the consequences which, a priori, could worsen the future scenario.

The first question that springs to mind is why help unemployed homeowners but not all homeowners in financial difficulty. Or why not help those who are already renting and become unemployed. In short, why this discriminatory double standard based on the impact and damage that the mass bankruptcy of these families causes to financial institutions? The injection of state money in exchange for worthless mortgage paper helps the banks. But it provides no help, at least not directly or indirectly, to the unemployed homeowner.

Another consequence with potentially dire effects is that the banking sector would dominate the property market and, consequently, market prices—both for purchases and, to a large extent, for rentals. The prices set by financial institutions (even those not in danger) would be higher than market rates, for their own accounting convenience, making the property market even more illiquid and yet more expensive. That is the result of intervening in the market in a perverse and concerted manner.

Anyone interested in buying a house currently rented to its former owner (who would be «encouraged» to vacate it voluntarily) would be granted a mortgage with favourable terms, even if they were not creditworthy, since, in the worst-case scenario, the bank could repeat the process, reducing the cost of the property to the bank with each transaction (of course, obtaining a mortgage to buy a house sold by a private individual would be impossible). Besides, what the hell, all the banks would do the same and the distinction between buyer and tenant would blur. It would also have deflationary consequences that would affect CPI figures in ways that would be difficult to manage. And many others that emerge as we spend time imagining this hypothetical scenario.

If one were to be cynical, it might be a concerted strategy to prop up US property prices (Spanish prices still have a long way to fall before anything like that could be hatched). The reality is that most of the property market would be under the absolute control of the banks, and that smacks of abuses even more unjust than the relentless laws of supply and demand. At the end of the day, we would be intervening in the market, but not through the State, as we proposed at the start of the year in Mortgage socialisation and Bad Owners, but from the bench. Extremely dangerous.

Schwarzenegger and Zapatero, or the Hole Formula.

Pongámosle una ecuación a la situación a la que se enfrentan los Estados. Las matemáticas suelen hacernos más evidentes las realidades que no nos gusta afrontar. Y es por lo tanto saludable jugar con una simple ecuación si lo que de verdad queremos es entender lo que ocure en nuestro entorno.
Los Estados están pagando la factura de la orgía de crédito a la que bancos y nosotros mismos (empresarios y/o consumidores) nos entrgamos en los últimos años. Ante la insolvencia de los deudores, la banca ha sido y está siendo rescatada por papá Estado. Además, el gasto público keynesiano y la destrucción de riqueza tributable, estan disparando los déficits mes tras mes. Veamos pues la simple ecuación a la que se enfrentan los Estados:

G – I = ΔM + ΔD

Donde G es el gasto público, I los impuestos, M la masa monetaria y D la deuda. A nadie se le escapará que la parte izquierda de la ecuació determina el déficit, y la derecha la manera de financiarlo. Obviamente, si G se viera superada por I, estaríamos ante un escenario de superávit y los incrementos se tornarían reducciones de deuda o incluso de masa monetaria.

Por lo tanto el déficit debe ser cubierto por un incremento en la impresión del dinero en circulación, y/o por la emisión de deuda pública. ¿Pero qué ocurre cuando un Estado tiene absoluta libertad presupuestaria y no monetaria? Veamos el ejemplo de California, cuya ecuación se limita a: G – I = ΔD Una ecuación que se debe equilibrar con cada presupuesto anual. Ahí llegamos a un escenario donde una limitación en la capacidad de endeudamiento provoca una quiebra del Estado que sólo tiene una solución sostenible: La equiparación de G e I. Es decir que en un entorno de crisis donde los ingresos se reducen, la única solución es la de un recorte drástico del gasto público, que a su vez provocará una profundización de la crisis.

La capacidad de endeudamiento tiene un límite, claro está. Y en buena medida lo marcará el mercado, ya que a menor solvencia percibida por el inversor, mayor es el tipo de interés que deberá ofrecer el Estado para atraer el dinero hacia su papel. Un papel cada vez más mojado. El otro límite lo pondrá la ley que regulará o intentará regular la solvencia, delimitando el llamado «riesgo país». Sin embargo, en el caso de California (economía que por sí sola estaría situada en el top 8 del mundo), no hay escapatoria vía aumento de la deuda por la humedad (insolvencia) ya excesiva de su papel, ni tampoco tiene capacidad de imprimir billetes. Ambas posibilidades pertenecen a decisiones ajenas, es decir al mercado y a los EE.UU. en su conjunto. Cuando el déficit está desbocado y los ingresos fiscales disminuyen, la colocación de deuda deja de ser difícil y se convierte en misión imposible. Atraer la financiación cuando se ha perdido la confianza de los inversores es como intentar contener con las manos el desmoronamiento de un castillo de naipes. Y hoy por hoy parece impensable que California pueda emitir e imprimir sus propios billetes de una moneda propia. Por lo tanto parece verosímil que los EE.UU. en su conjunto «rescaten» la deuda californiana para que pueda seguir colocándose entre los inversores con el aval del Tesoro americano. A ello se deberá unir una austeridad rigurosa en el gasto publico, algo que ya está llevando a cabo Schwarzenegger según su manual neoliberal.


También se está hablando de la posibilidad de que los cincuenta estados nortemericanos dispongan de capacidad para emitir moneda (o al menos los que son incapaces de equilibrar la ecuación), pero parece, en el caso USA, que sería menos traumático que papá Estado corra con los avales que necesita el manirroto de Schwarzenegger para seguir haciendo mayor la pelota de la deuda pública californiana.

Curiosamente, cada día le veo más paralelismos a Schwarzenegger y al Zapatero español, a pesar de que la estrategia ante la crisis es radicalmente opuesta (neoliberalista vs socialista). Ambos dirigen un país con graves problemas de insolvencia e imposibilidad de equilibrar la ecuación de marras. Parece impensable que los EE.UU. permitan el colapso de California, pero no me resulta tan inverosímil que la UE deje a su suerte a los países con un gran desfase entre G e I. La ecuación de los PIIGS se podría equilibrar inyectando I desde los países ricos de Europa, desde luego, pero es evidente que el patriotismo de la UE no alcanza las cotas del norteamericano. Por supuesto, la opción de permitir una política monetaria independiente en la UE es algo difícil de imaginar, pero que encajaría muchas piezas del rompecabezas y equilibraría la ecuación. Sin embargo también se hace incluso más difícil de imaginar que los países ricos de la UE paguen y avalen sin rechistar la quiebra de unos Estados que, hace tan sólo pocos años que abandonaron sus versátiles divisas y entraron en la unión monetaria sacando pecho virtual.

Krugman ya advirtió a Zapatero hace cuatro meses que la Unión Europea es como si no existiera. O sea, que avisa que no cabe esperar ayuda por su parte porque, de hecho, es una insititución fantasma a efectos de coordinar medidas excepcionales. Esto, añadido a la incapacidad para devaluar la moneda debido a la militancia en la unión monetaria, hace que (como dijo en su blog) estar en la eurozona no garantice poder superar la crisis ni una mejor perspectiva, sino al contrario. A España, Italia, Portugal, Irlanda y Grecia seguramente les resulte más complicado el panorama.

De momento Schwarzenegger ha escrito la carta a los reyes magos (Obama) suplicando el rescate por parte del Estado norteamericano. Zapatero le ha copiado la carta pero el verdadero drama, para España y el resto de PIIGS, es que no hay dónde enviarla. Mientras tanto, la ecuación se va grabando a fuego en nuestras cifras macroeconómicas. Y las ecuaciones matemáticas son verdades que no entienden de política ni de dramas sociales.

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