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La Prueba del Algodón o Stress-Test.

Se ha criticado hasta la saciedad el test de estrés de Geithner. Se razonaba que una «prueba del algodón» sólo podía perjudicar a la banca norteamericana y a su cotización en bolsa: Si los resultados daban el aprobado general se evidenciaría la inutilidad y la falta de rigor del test, por lo tanto los mercados castigarían la pantomima. Si por el contrario el test señalaba con el dedo a los bancos sin capacidad de soportar un empeoramiento de la situación económica (inevitable e inminente), éstos se hundrían en bolsa generando pánicos peligrosísimos, temiendo nuevos Lehman Brothers difícilmente permisibles. Pero esta predicción olvidaba que la transparencia también cotiza, y mucho.

Las cifras proyectadas del empeoramiento de la situación, empleadas en el test de estrés, son las que encontramos en la siguiente tabla:


Observamos que en el escenario menos negativo supone una caída de la economía norteamericana en este 2009 del -2% y una subida para el 2010 del 2,1%. Y en el escenario más negativo una caída del -3,3% y una recuperación del 0,5% respectivamente. Otra variable es el paro, que afecta a la capacidad general para hacer frente a las deudas: Entre el 8,4 y 8,9% en 2009 y 8,8 y 10,3% en 2010. También vemos la bajada prevista de los precios inmobiliarios (casas): Entre -14% y -22% para el 2009, y entre el -4% y -7% para el año 2010.

Algunos también ponen en duda las previsiones en sí mismas, pero en general las críticas venían por la inutilidad y/o peligrosidad de la publicación de los resultados. Pues bien, hasta hoy (mañana Dios dirá) los efectos de la publicación del Stress-Test son claros: Mayor transparencia y confianza, que se está traduciendo en un mayor apoyo de los inversores hacia la gran banca norteamericana. Y esa mejora de la confianza es pura agua de mayo para el sistema bancario mayor del planeta.

Tal y como ya dijimos el pasado mes de abril en La Banca Rota II y la especulación en banca norteamericana, el plan de rescate de Obama disipa las posibilidades de quiebra de los grandes bancos. Y es que esa posibilidad de chapter 11 cotizaba hasta hace muy poco en los precios de las acciones de las entidades más altisonantes de EE.UU. La credibilidad de dicho plan de rescate, y también la publicación de unos resultados de la prueba del algodón creíbles y aparentemente rigurosos (a pesar de múltiples voces críticas), han aportado luz y taquígrafos al futuro de la gran banca de norteamérica.

Todo puede ocurrir en los mercados en los próximos meses, pero el riesgo sistémico de la gran banca y el fantasma de LEH, ya no cotiza. Ahora ya «sólo» es cuestión de afinar en la valoración del goodwill y en las ampliaciones de capital que puedan darse. Pero el valor irracional y no fundamental del sistema bancario de los EE.UU. se está demostrando la base de la cotización actual, como ya dijimos el pasado Noviembre. Tan sólo ha bastado disipar los fantasmas de la quiebra para que las acciones coticen muy por encima de su valor fundamental. Ese fenómeno no lo veremos ni siquiera en sectores tan importantes como el automovilístico.

Y es que estamos hablando de algo tan vital como el dinero, el Sistema que lo gestiona y crea. Son palabras tan mayores que la mera garantía de supervivencia de la gran banca, hace que los precios de las acciones que cotizaban el riesgo de quiebra de esas entidades, queden ya superados. El valor fundamental, al igual que el tamaño… no siempre importa.

Sangría Patrimonial.

Vivimos tiempos de empobrecimiento generalizado. El colapso del Sistema que comenzó en verano del 2007 ya está llevándose por delante la mayoría de patrimonios de la clase media-alta y alta. Y lo peor es que lo hace inútilmente, ya que no se trata de una redistribución sino de una destrucción de la riqueza, de la que ni siquiera son conscientes muchos de sus propietarios.

Como ya hemos repetido infinidad de veces, los patrimonios suelen constar de 3 tipos de activos: Financiero, inmobiliario y empresarial. Pues bien, el Tsunami del empobrecimiento que empieza a desencajar los rostros de muchos tenedores de fortunas de todos los tamaños, está teniendo también su macabro timing:

  1. La primera pata del patrimonio que ha sufrido pérdidas enormes es la financiera, ya que durante el final del 2007 y todo el 2008 las inversiones en bolsa, (con sus estructurados de todo tipo) y la mal llamada RF como las acciones preferentes y deuda perpetua, han sufrido sangrías descomunales. En este apartado cabe decir que los inversores fueron acuciados inmoralmente por vendedores e intermediarios de todo tipo. La codicia, la falta de conocimientos y de sentido común hicieron el resto.
  2. En cuanto a los inmuebles, es cierto que se han visto ya muy devaluados respecto a los precios de hace un par de años en los que nos anclamos inconscientemente. Pero según nuestro criterio, la caída fuerte en los precios aún no la hemos sufrido. La oferta latente proveniente de los grandes paquetes de inmuebles que la banca arrojará al mercado no ha hecho más que comenzar. También los multipropietarios, cuyos ingresos vía alquileres y otros se están viendo muy disminuídos, van a vomitar inmuebles a un mercado cuya demanda es y será durante muchos años puramente residual. Y cuando ese fenómeno se produzca y vaya aumentando paulatinamente, asistiremos a la verdadera caída de precios del mercado inmobiliario.
  3. Finalmente, también los beneficios empresariales han desaparecido en muchas empresas familiares y patrimonios corporativos en general. Pero el deterioro en el valor de una empresa no sólo viene dado por la caída de beneficios, sino también por las minusvalías inmobiliarias de sus instalaciones e inmovilizados en general. Además el escenario actual a menudo está obligando a las empresas a realizar adaptaciones que van más allá de la reducción de plantilla y gastos, nos referimos a cambios sustanciales en el modelo de negocio. Y muchas empresas no serán capaces de lograrlo, generando así pérdidas de valor patrimonial empresarial de casi el 100%.

El timing de la sangría patrimonial comenzó mayoritariamente por las pérdidas financieras, dejándo las caídas inmobiliarias y las minusvalías en el patrimonio empresarial para la llegada del tsunami a la costa. O sea que el colapso financiero afectó antes a las inversiones monetarias, cuando se hablaba de que algo grave sucedía con el crédito pero todavía la sociedad sólo lo sufría en los extractos bancarios de quienes poseían una cuenta de valores. En cambio está siendo el deterioro social grave el que va a coincidir en el tiempo con la pérdida masiva de valor inmobiliario y corporativo.

Obviamente si sumamos las pérdidas que vamos a ver (estamos viendo ya) en los tres tipos de patrimonio que ya hemos definido, la sangría patrimonial va a ser abrumadora y muy cruel con los esfuerzos de vidas enteras. No obstante, pocos van a ser conscientes de la gravedad de su pérdida patrimonial porque la mayoría sólo considerarán como tal la pérdida la financiera. Y esa Mentalidad Avestruz en la gestión de sus patrimonios va a impedirles tomar las medidas drásticas necesarias para evitar que el esfuerzo de toda una vida o incluso de generaciones se destruya en esta gran crisis del s.XXI. La Sangría Patrimonial no ha hecho más que empezar, y el único antídoto es el que venimos recomendando desde hace un par de años: Es tiempo de efectivo para evitar la pérdida de Valor, y además es el paso previo necesario para poder aprovechar las oportunidades que nos brindará (que nos está generando ya) la madre de todas las crisis.

P.D. Nos solidarizamos con La Bolsa desde los Pirineos contra las presiones económicas de Ibercaja a la hora de traspasar sus carteras a otros bancos. Lo peor es que estos abusos (consten en letra pequeña o no) están bendecidos por el Banco de España. Ánimo Ramón.

El Enigma de Tampa. Hoy hace un año…12 de Mayo de 2008

A continuación os proponemos un enigma que ya planteamos hace un año, y que desgraciadamente algo parecido se habrá dado en la vida real una y otra vez a lo largo de este 2008 y 2009. Espero que os guste y que comentéis dónde fallan los cálculos de nuestros protagonistas hispanos.

«Érase una vez tres jóvenes parejas norteamericanas que trabajaban y residían en tres apartamentitos de alquiler barato, en un mismo barrio de los alrededores de Tampa (Florida). Dos de las mujeres eran cubanas y la otra chica era mexicana. Los maridos de las primeras eran afroamericanos, mientras que la mexicana se casó con un portorriqueño divorciado.
Debido a que tenían una excelente relación entre las tres parejas y que unificando las tres economías podían empezar a pensar en adquirir una casa de propiedad, decidieron hipotecarse con una casa lo suficientemente grande para las tres familias. La casa es ésta:

Spacious pool home, 4BR/2.5BA and 2 car garage. Trayed ceilings in Living and Dining rooms. Huge walk-in closet in Master bedroom. Eat-in Kitchen with all appliances, including clothes washer & dryer plus water softener. Walk to neighborhood play park. T ile in all traffic and wet areas. Formal Living and Dining rooms, both with trayed ceilings. Galley Kitchen features breakfast nook overlooking pool & trussed roof lanai. Kitchen is tiled, has gas range, walk-in pantry, 42 inch maple cabinetry, wrap around snack bar. All appliances included. Spacious Family room with wall for your wide TV. Master bedroom has trayed ceiling and a huge walk-in closet. Master bath has 2 wash basins, cultured marble counters, large garden tub, and a separate shower with bench seat. Secondary bedrooms are spacious, with fans and light in all. Inside laundry room with utility sink. Hot water heater has booster motor for quick response. Pool with auto sweep and safety fence. Outdoor shower poolside.

Su precio: 300.000′-$ o sea 100.000 por familia. Pero como el mercado inmobiliario yankee estaba muy deprimido (yo diría que la depresión llega ya al intento de suicidio), nuestros amigos negociaron un descuento sustancial de 50.000 $, quedando el precio final de la casa en 250.000′-$. Para los no habituados a pensar en pies cuadrados ni en US$ vamos a traducir: 211 m2 por 163.000′- € aproximadamente. Es decir a 773 €/m2.

Por supuesto que habían barrios y casas todavía mucho más baratas, pero nuestras tres familias eran optimistas con su futuro y decidieron pedir a Mr. Cheater, mortgage banker de una amable empresa crediticia llamada Quicken Loans, una hipoteca por el nominal de la casa que hiciese realidad sus sueños para disfrutar del agradable clima de Tampa todo el año, con piscina privada incluida. La quota mensual ascendía a 1.726’97$, o sea 3 partes de 575’66$ por mes y con esa hipoteca a 30 años y un día pudieron pagar al contado la casa al antiguo propietario, que se fue rápidamente a emborracharse al garito más próximo.

Gracias al descuento conseguido y como cada pareja había pedido una hipoteca solidaria de 100.000′-$, nuestros amigos tenían 50.000′-$ sobrantes de su presupuesto inicial que decidieron aplicar y repartirse de la siguiente manera: 20.000 los pusieron como fondo común y los dedicaron al pago de gastos, comisiones e impuestos de la transacción, acondicionamiento de la casa y el mobiliario. Por otro lado los 30.000 restantes los repartieron equitativamente a razón de 10.000 para cada pareja. Con este dinero decidieron cambiar los 3 viejos coches que las tres parejas arrastraban hacía años.

Así, con sus tres nuevos coches usados en su flamante nuevo garage usado y su flamante nueva casa usada, amueblada y acondicionada con esos 20.000′- $ procedentes de la hipoteca y que puesieron en un fondo común, comenzaron una nueva y anhelada vida repletos de ilusiones.

Eran inmensamente felices en su nuevo hogar y con sus nuevos coches. Trabajaban duro y merecían esa calidad de vida, pero ahora debían soportar más gastos y obligaciones de las que nunca habían tenido. Mr. Cheater ya les advirtió que sería implacable con los retrasos en el pago de la hipoteca. Si querían seguir beneficiándose del irrisorio tipo de interés del 5 5/8 no podían fallar ni un solo mes, de lo contrario… Nuestras tres parejas le estaban muy agradecidos por su interés y amabilidad a la hora de concretar los detalles de la conden… digo de la hipoteca. Sin él no habrían hecho posible su sueño de casa ni de coche. ¡Qué gran tipo el Sr. Cheater!

Al cabo de unos días, en el porche de su flamante piscina, empezaron a echar cuentas y a discutir entre ellos. Algo no encajaba en sus cifras. La chica mexicana y su esposo portorriqueño empezaron a desconfiar de las hermanas cubanas, que se habían encargado de negociar con Mr. Cheater. Argumentaban que las tres familias se habían endeudado por 100.000′-$ cada una, pero se habían gastado 10 mil en un nuevo coche usado. Por lo tanto una vez descontado el dinero que se repartieron para cambiar sus viejos coches, su aportación neta a la casa era sólo de 90 mil. Es decir 90 mil por 3 parejas, igual a 270.000′-$, que sumados a los 20.000′-$ de impuestos, gastos, muebles y acondicionamiento de la casa, les daba un total de 290.000′-$. Y sin embargo (o con él) el amabilísimo Mr. Cheater había hipotecado sus vidas por valor de 300.000′-$!!!

Las hermanas cubanas, quienes se ocuparon de realizar los trámites hipotecarios con Quicken Loans echaban cuentas una y otra vez jurando y perjurando que ni ellas ni sus esposos se habían quedado con esos 10 mil dólares que descuadraban de sus cuentas. La tensión entre el portorriqueño y los afroamericanos aumentó peligrosamente. También sospecharon del Sr. Cheater, al que fueron a visitar para intentar aclarar el conflicto, pero lo único que consiguieron fue la desconfianza y las amenazas de embargo de Bill Emerson (Chief Executive Officer), jefe supremo de Mr. Cheater.

Revisaron las facturas de los 3 coches, de los muebles, del aire acondicionado, de los impuestos y de los gastos y comisiones de Quick Loans. Todo parecía correcto pero cada día que pasaba, la desconfianza entre ellos aumentaba hasta el extremo que dejaron de hablarse. La convivencia en la que fue la casa de sus sueños se convirtió en una pesadilla. Incluso la forma de aparcar los tres coches en el inmenso garage era motivo de disputa feroz, y cada día amanecían con alguna rayada o golpecito sospechosamente nuevo.

Quizás por sus estados de ánimo en tensión constante, una de las hermanas cubanas y su cuñado perdieron sus puestos de trabajo. Malvendieron uno de sus coches para paliar el problema económico, ya que cada mes les costaba más hacer frente a sus 575’66$. Pero al cabo de pocos meses no pudieron pagar puntualmente a Mr. Cheater y recibieron la primera amenaza de embargo. Acordaron poner la casa a la venta, no sin una previa violenta pelea entre el portorriqueño y el afroamericano en paro. Pero el intento de venderla y saldar su hipoteca fue inútil, la misma inmobiliaria que les vendió la casa sólo les pasó una solitaria oferta de un inversor por 135.000′-$ cash.

Mr. Cheater perdió su puesto y hoy trabaja como jefe de sala en el Casino del Hard Rock Hotel de Seminole. Por su parte, nuestras parejas protagonistas tuvieron que volver a las afueras de Tampa para alquilar unos pisos aún más baratos que los que dejaron atrás hace sólo un año. Esta vez tan solo necesitaron dos apartamentos, ya que una de las hermanas cubanas se divorció y se instaló junto con su otra hermana y su marido afroamericano que todavía seguía sin trabajo. De hecho mantenía una secreta relación hacía años con su cuñado, pero ni su hermana ni su ex-amiga mexicana nunca sospecharon nada.

Una tarde, al cabo de unos años, mientras nuestro amigo portorriqueño veía jugar a su esposa mexicana con si hijita de tres añitos con un infantil rompecabezas, exclamó entre carcajadas: ¡Ya sé lo que pasó con los 10.000′-$ que nos faltaban cuando compramos la casa, mi amol!

Supongo que la mayoría de vosotros también lo sabéis. Los que no lo tengan claro, deberán esperar a leer vuestros comentarios.»

Hay dos cosas infinitas: La Estupidez Humana y el Universo. Pero de éste último no estoy seguro.

Albert Einstein.

La Banca Rota (II) y la especulación en banca norteamericana.

No han transcurrido ni seis meses desde que escribimos el artículo «La Banca Rota», que posteriormente se convirtió en un meme con el que siguieron las primeras espadas de los blogueros económicos. En aquel momento decidí que algún día escribiría la secuela que hoy os publico, pero jamás pensé que lo iba a hacer tan sólo después de medio año.
Como habréis releído (os recomiendo que lo hagáis para refrescar lo que a continuación os comentaré), hace seis meses buscábamos argumentos que dieran valor a un sistema bancario en bancarrota. Por supuesto se trata de argumentos sin valor real, contable ni fundamental, quizá algunos incluso digan que ni siquiera tienen valor racional. Pero después de seis meses, con una mínima perspectiva que iremos ampliando a lo largo de este 2009 y sobre todo el 2010, la decisión política de mantener a flote con dinero público el sistema bancario mundial, es ya algo más que una decisión política. Ya se han ideado y aprobado ingentes inyecciones de dinero para aquellos cuya desaparición pueda ser traumática. De hecho la transfusión sanguínea Estados-Bancos ya fluye por enormes venas del tamaño de gaseoductos que se han instalado para dar servicio durante más tiempo del que nos imaginamos o sería deseable.

Como dijimos en su momento, la decisión política es fruto de la necesidad de nuestra sociedad de tener un sistema bancario estable que nos haga de Banca en un Monopoly global en el que quisimos convertir el mundo. Por lo tanto la supervivencia de los bancos está políticamente garantizada por los respectivos Estados. Todos los Estados tienen capacidad de salvar a algunos de sus bancos, pero ojo, sólo algunos Estados tienen capacidad de salvar a su sistema financiero en su conjunto. Por supuesto, para ello hace falta un banco central propio y divisa versátil, y el ejemplo más claro son los EE.UU.

En este escenario, podríamos concluír que los grandes bancos que conforman el core del sistema financiero de esos estados potentes y capaces, van a sobrevivir con toda probabilidad. Es decir, que las posibilidades de que haya un segundo Lehman Brothers son ínfimas a corto y medio plazo.

Recordemos ahora lo que dijimos en «La Banca Rota«: Habían demasiadas razones (quizá irracionales) para que la valoración de los grandes bancos de un país como los EE.UU. no llegara a cero. El riesgo de extinción ya pasó, y las bases para la purga de la toxicidad que aún carcome sus balances, se asentaron en un plan Obama de rescate público-privado a costa de FDIC (Federal Deposit Insurance Corporation), o sea de los fondos del Estado. Las pujas por los activos tóxicos que se derivarán del plan de rescate tendrán un criterio privado y no público, es cierto, pero eso no garantiza que sea riguroso. Nada impedirá que los propios bancos, bajo piel de corporaciones independientes, ejerzan de «inversor privado» y coticen esos activos a precios suficientes para inyectar en sus balances cantidades que les devuelvan a la vida. Con mayor o menor abuso o discreción, pero con una vampiresca capacidad para garantizar la estabilidad del Sistema. Veámoslo en pasiva: Lo que no va a suceder es que las entidades privadas que pujen por los activos, lo hagan a niveles tan honestamente bajos que provoquen la fallida de unos bancos que deben garantizar la estabilidad del sistema y son la esencia del mismo. Y esas entidades privadas van a ser tan opacas y con intereses tan ocultos como sea necesario para que sus ofertas sean cuando menos suficientes para reflotar los balances de los principales bancos de los EE.UU. Por cada millón de $, sólo un 3% será realmente arriesgado por la iniciativa privada, siendo el resto hasta un 20% fondos públicos, y un 80% perteneciente al FDIC del tipo «sin recurso». Es decir que el 3% privado no tendrá responsabilididad sobre el resto del dinero invertido si los activos comprados resultan insolventes.

Con todo ello queremos decir que si pensamos en una inversión especulativa de alto riesgo, quizá ha llegado el momento de comprar acciones de grandes bancos norteamericanos que se van a beneficiar de un plan de rescate pseudo-privado, pero que utilizarán casi a fondo perdido ingentes recursos públicos que alejan definitivamente el riesgo de bancarrota. Es posible que sigamos viendo ampliaciones de capital que lastren indefinidamente la cotización de algunas acciones del sector financiero. Pero también es lógico pensar que el riesgo de que nuestra inversión ya no es el de que la acción se vaya a cero, sino de que quede minusvaluada durante años. En cambio el potencial de subida en el caso de que los activos tóxicos se vendan a un buen postor, real o artificialmente, está ahí, más que nunca en la corta historia de esta crisis financiera. Y recordemos que el fondo de comercio de la gran banca norteamericana («conjunto de elementos intangibles o inmateriales de la empresa que impliquen valor para ésta»), sigue siendo único entre los que podamos encontrar en valores cotizados. Y ese plan de rescate tan especial es un elemento intangible de órdago, y no el único.

Hace tan sólo seis meses, el suelo se desvaneció bajo los pies del sistema bancario mundial. Y hoy vuelven a pisar algo que, aunque lejos de ser firme, puede hacernos pensar en ese sector para nuestras inversiones más especulativas. Pero cuidado, sólo en EE.UU. y/o para aquellas entidades cuyos Estados cumplan con los requisitos citados más arriba.

En cuanto a las emisiones de RF de esas mismas entidades, si las hay, las dudas siguen en pie. Pero eso merecería otro artículo.

Boquerones Fritos (VIII)

Nos complace mucho recibir cada día más aportaciones de lectores que consideramos que merecen ser publicadas como artículos. Lamentamos no poder publicar algunas que también son de mucha calidad pero que por temática o bien por acumulación debemos descartar. Muchas gracias a todos.

Esta vez os copiamos una reflexión sincera de un profesional del sector financiero que es plenamente consciente, según sus propias palabras, de que: «La visión parecida que tenemos (él mismo y CFO) es incómoda para gran parte del sector». Toda una lección de lucidez en un mundo corporativista de profesionales, que sin embargo no dudan en apuñalarse mutuamente por la espalda a cambio de dinero y/o de un peldaño más en su carrera profesional.

Desde que conocí su página web y su blog he mantenido cierta inquietud por seguir leyéndoles e interés por conocerles. Creo que lo que más me ha llamado la atención con respecto a otras páginas, no ya de banca privada sino de “family office”, son leer algunos planteamientos más cercanos quizás a la sociología que a los ya conocidos discursos habituales. Y es que no debemos olvidar que estamos hablando de seres humanos, que además, tienen un patrimonio y requieren ayuda de algún profesional porque consideran que en esa materia la persona-entidad a la que se dirigen saben más que ellos, o necesitan delegar porque el tiempo no es ilimitado y se ha de priorizar.

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Utilizando el artículo pasado sobre consignas bancarias me gustaría hacer algunos comentarios y reflexiones. Me identifico básicamente con su opinión pero fue interesante ver la crítica razonable de DJ y posterior contestación.

No es fácil ir contra el sistema, creo firmemente en el tu ganas, yo gano, ganemos todos, pero también es excesivamente común el yo gano, yo gano… Desde años atrás, antes de terminar la carrera ya consideraba al sector financiero un “maravilloso” destructor de patrimonios, pero por descarte de lo que uno no quiere hacer y también por gusto, acabe en él y de alguna manera no he conseguido dejarlo. Mi visión de la vida y de las personas, algo ingenua, idealista y un tanto altruista, así como mi constante inquietud me ha impedido moverme sin crítica (constructiva) hacía el sector financiero y otros.

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Nos movemos en sociedad, empresa, política, entre lo legal y lo no legal. Si permanecemos en la primera opción, aparentemente todo parece correcto y si además te forras, adicionalmente eres muy listo. Legal es, vender un producto muy ilíquido como un plan de pensiones sin una planificación y estudio adecuado, eso sí, con el reclamo de un estupendo juego de sartenes. Legal es, poder suscribir fondos internacionales con una comisión de entrada del 5%, si el folleto así lo contempla. (Aquí ya estamos hablando de alta Banca Privada). En este caso, ilegal sería robar directamente al cliente pero creo que sería un comportamiento más honesto por parte del “asesor”.
Ser un idealista, purista del sector financiero y estricto con ciertos principios, créanme si les digo que no es nada fácil, a mí hacerlo, me supuso un coste personal y profesional importante, pero ya sabemos que se aprende y se crece más con los malos momentos.

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Creo que tampoco es la clave y la diferencia, trabajar para un banco versus asesor independiente. He conocido muy buenos profesionales ligados a entidad y también he trabajado cerca de banqueros privados independientes que tenían libertad de acción, y de los cuales no dudo esfuerzo y capacidad de trabajo diario, pero a los que no me hubiese atrevido a confiar a nadie ni un porcentaje mínimo de su patrimonio. Eso sí, gracias a estos incautos clientes las cantidades que ganaban algunos de estos asesores eran ordinarias. En fin, profesionales con éxito, no?. A mí no me lo parecen, y es que la diferencia y ahora más que nunca la marcan las personas. Estamos ante una situación económica global crítica y compleja pero una parte de ella, al menos a lo que el sector financiero e inmobiliario se refiere, es una crisis que tiene su origen en la falta de responsabilidad e integridad, en la codicia, en el acceso al dinero fácil y rápido…
Creo que la Banca Privada tiene una oportunidad única de reformarse, las ventas de humo habituales deben dejar de serlo, además de ser necesario un cambio en la manera de trabajar. Se empieza hablar hasta en conferencias de banca privada de clientes. Suena bien, pero también sé que se siguen manteniendo las tradicionales prácticas de colocación, búsquedas de altos márgenes y beneficios en el corto plazo.
Como concepto es interesante, y desde luego creo que le acompañaría bien palabras como criterio, sentido común, integridad, compromiso, responsabilidad. Realmente es algo bueno a aplicar a la profesión, útil para construir las recetas de estrategias de inversión que nos comentan y también para el día a día personal. A esto, le añadiría para terminar de dar valor, o al menos intentarlo, saber manejar la psicología del cliente, la nuestra y la del propio mercado. Y es que tener el CFA, CAIA, EFA y 7 master en finanzas y mercados financieros está muy bien, pero una vez que conoces a los actores del mercado la forma de dar valor al cliente creo que está más cercana a la psicología que a la técnica.

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Realmente confío que con el golpe que ha dado el “tsunami financiero” se produzca ciertos cambios, por lo pronto, una cura de humildad y de prudencia. No nos engañemos, son muchas las víctimas de la banca privada. Seguro que más de un empresario que lo único que ha hecho es trabajar toda su vida, ha visto como su Tir del 12% que sacaba con sus “hortalizas”, se veía reducida radicalmente por unos tipos con corbatas y gemelos a juego, que hablaban con anglicismos y cierta soberbia porque eran bastante más importantes que este honrado señor, al fin al cabo, ellos trabajaban en “private banking”. Con todo, estos, igual tenían canas, porque también está la versión más joven que con aire de suficiencia y sin rubor alguno, mal gestionan el patrimonio de sus clientes bajo la confianza de una carrera, un master, una autoestima alta y cierta arrogancia, además de tener unos superiores que lo fomentan.

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Y esto es banca privada que es lo que por importe y patrimonio han experimentado más sus clientes, pero no hay que olvidarse nunca de aquellos otros que andan por banca personal, comercial…y es que para cada individuo su importe es importante, 50.000 € o menos para uno puede ser el 100% de su patrimonio y exige el mismo respeto, rigor y seriedad que 5.000.000 € que puede ser el 10% de otro o su 100%. Pero no quiero que mi visión resulte negativa, tan solo quería acompañarles en su reflexión y sentirme quizás a la vez acompañado. Aprecio mucho la vida y a las personas y por ello quiero ser ante todo optimista, pero creo que la responsabilidad, solidaridad, integridad, respeto, sentido común y buena educación se descuida más de lo deseable en muchos estamentos de la sociedad, y personas grises y destructivas en demasiadas ocasiones mantienen un papel excesivamente protagonista en la forma y en el tiempo.
Reciban un cordial saludo y enhorabuena por su blog.

RM

Sólo me cabe añadir que no debemos confundir patrimonio con dinero en efectivo. Y que la banca privada difícilmente se va a ocupar de nuestro patrimonio no dinerario (ni siquiera algunos pseudo-family offices). Si nos ocupamos exclusivamente de las inversiones mobiliarias podemos hacer añicos nuestro patrimonio y el de nuestros herederos descuidando el patrimonio inmobiliario y empresarial. Y que un excelente empresario suele ser un mal gestor de su propio patrimonio.

Nos enorgullece enormemente que nuestro humilde blog sea capaz de generar este tipo de reflexiones por parte de profesionales como RM que abandonaron en su día el camino fácil para seguir el camino correcto. Su éxito, y no otro, es el verdadero.

P.D. La cantidad de videos en youtube sobre banqueros es enorme y sólo hemos realizado una pequeña selección. Nos perdáis el 1er sketch de Monty Python.

Sólo sé que no sé nada.

Ante los discursos y discusiones en las que casi todo el mundo se ve capaz de meter baza, incluso políticos pseudo-financieros, creo que será saludable compartir con todos vosotros un ejercicio de humildad y realismo ante la situación financiera futura.

Reconocer que, en el sistema conocido, el reequilibrio de la fórmula cuantitativa: mv=pq (os recomiendo leer antes este artículo a los que no lo hicieron) puede venir por distintas vías es algo racional y honesto. También lo es aceptar que la creación de dinero en circulación y aumento de M1 puede ser insuficiente para dicho reequilibrio, pero que también puede ser excesivo. Y la incertidumbre aún es mayor si reconocemos que se están aplicando a la fórmula medidas políticas, financieras y monetarias jamás vistas, y por lo tanto de consecuencias previsiblemente imprevisibles. E incluso también deberíamos tener en cuenta que los cambios sistémicos que venimos realizando, la mayoría de ellos sin más opción o ni siquiera sin una conciencia clara de lo que va aconteciendo ni de su trascendencia, pueden suponer el dejar atrás modelos como el esencial y matemático mv=pq. ¿En favor de qué? Dios y/o la Humanidad dirá.

Los rescates masivos, el apalancamiento absurdo y letal del que venimos (y en el que aún estamos y estaremos durante mucho tiempo) y la crisis global galopante, hacen que la única posible salida realista a corto plazo ante el colapso sistémico sea el aumento de m, y que a la vez se crucen los dedos para que se recupere v a base de una confianza basada en nuestra memoria de pez.

Pero aún así, la duda que corroe todos los discursos y discusiones financiero-intelectuales en la actualidad, es si dichos movimientos van a hacer que p siga en deflación o por el contrario veamos en pocos años una hiperinflación casi apocalíptica. De hecho muchos ya descuentan este aumento de precios inminente y dan por hecho que la deflación tiene los días contados. Paradójicamente, quizá la q sea la variable que menos capacidad de manipular tenga el ser humano por parte de sus dirigentes, aunque dependa absolutamente de nosotros a nivel colectivo.

Si a pesar de la crisis los decrecimientos macroeconómicos se estabilizan, y además la velocidad de circulación se mantiene, obviamente un incremento de masa monetaria crearía inflación. Pero el mismo incremento de masa monetaria podría seguir en un entorno deflacionario si productividad y velocidad de circulación de riqueza siguen en precario. ¿Por qué podrían seguir en precario? Pues por una profundización de una crisis que dinamita la confianza y retrae el consumo, a la vez que castiga cruelmente los PIBs. No olvidemos que la tabla de salvación del crecimiento económico mundial, los países emergentes, sufre también graves problemas. Por ejemplo, el crecimiento de China en el último trimestre del 6,1% está exagerado por una deflación calculada en un 2,3%, lo cual deja el crecimiento real en un moderado 3,8%. Y no olvidemos tampoco la obviedad de que el aumento de m puede darse en mayor o menor medida, y que la mesura con la que cuantificar la abundancia o escasez en la creación de dinero en circulación, no tiene referente alguno. Asegurar una inminente hiperinflación es tan imprudente como asegurar que en un bosque incendiado, la actuación inminente de los bomberos (aumento de m) no sólo apague el fuego sino que vaya a producir graves inundaciones en el entorno (aumento de p). Sin saber la cantidad de agua que van a utilizar, sin tener en cuenta ni la sequedad, ni el viento, ni la lluvia que pueda caer, etc. Es decir ni el resto de variables de la fórmula ni los complejísimos imponderables globales que jugarán un papel determinante en la evolución de la economía global en el futuro.

Simplemente nos parece un escenario posible pero sin ninguna seguridad. Ante un escenario tan incierto y en un terreno tan desconocido en el que nos estamos abriendo paso hacia un nuevo Sistema, no debemos asegurar una próxima hiperinflación como consecuencia del aumento de M1, ya que las variables en descenso de mv=pq pueden compensar perfectamente un aumento de dinero en circulación que, por otra parte, nadie está en condiciones de cuantificar ni de situar en el tiempo.

Ni siquiera podemos estar seguros de que mv=pq vaya a ser la ecuación que rija un nuevo Sistema al que nos dirijimos sin ni tan siquiera ser conscientes de ello. Y no hay otro camino que abandonar un sistema que está quebrado, caminando hacia rumbo desconocido con unas alforjas repletas de teorías económicas expansionistas que quizá no nos sirvan allá a donde vamos. O sí, pero quizá con revisiones profundas.

Nuestro patrimonio puede sobrevivir y crecer perfectamente en deflación, y a la vez prepararnos ante una posible hiperinflación a corto plazo que quizá jamás lleguemos a ver. Deflación, inflación… sólo sé que no sé nada.

Siempre nos quedará Dubai.

Curiosa ciudad, sin duda. Un oasis entre desierto y mar, entre tradición y vicio, entre negocio y ocio. Un lugar donde casi todo está por hacer, pero donde hay dinero para hacerlo.

El batacazo en la burbuja inmobiliaria está siendo de órdago, y las oficinas y las viviendas a 20.000 $/m2 son ya cada día más unas raras avis. No son ajenos a la crisis, en absoluto, pero existe un hecho que les distingue: Los Emiratos Árabes Unidos (EAU) son un Estado rico en medio de una cascada incipiente de bancarrotas estatales. Y ese hecho diferenciador puede ser vital si esta crisis global se alarga en el tiempo, como es previsible.

De hecho, Dubai no tiene petróleo (o tiene muy poco) y su riqueza proviene de la capital Abu Dhabi, otro de los siete emiratos que conforman el país. La pregunta es ¿por qué no se ha diseñado el crecimiento y el boom de Dubai en la propia capital Abu Dhabi, si es este emirato el que corre con todos los gastos? La respuesta es religiosa. Tanto la capital como el resto del país quieren mantenerse al margen de la lujuria y desmelene de Dubai. Se pretende limitar el consumo generalizado de alcohol y la relajación casi absoluta de las costumbres y prohibiciones religiosas a esa ciudad sin ley (islámica): Dubai. Sólo falta el juego para superar cada día más a Las Vegas.

Pero volviendo a la afectación por la crisis de la ciudad con más desarrollo reciente del planeta, diremos que tener un Estado rico tras de sí, es una gran diferencia cualitativa para afrontar los próximos años. Es cierto que han quedado muchos proyectos congelados indefinidamente, que los próximos 5 años el crecimiento de Dubai tendrá muy poco que ver con el crecimiento del último lustro. Pero la construcción de las infraestructuras previstas gozarán de la mejor salud en estos años de crisis, y eso ayudará y mucho a Dubai a superar la presente depresión global. El Estado no quebrará, incluso en el caso de que tuviera que rescatar a los bancos de su país. Su déficit público no ha lugar porque jamás estuvo equilibrado a base de impuestos a la sociedad, sino que su riqueza proviene de los ingentes recursos naturales en forma de crudo y gas natural. Por lo tanto, la Sociedad sufrirá pero no arrastrará consigo al Estado, sino más bien al contrario.

No estamos diciendo que la inversión inmobiliaria en Dubai sea una buena manera de blindar nuestro patrimonio, en absoluto. Pero quizá, como inversión especulativa, Dubai tenga un valor añadido en el futuro, cuando los precios hayan caído hasta niveles más razonables. Porque mientras estemos en el tunel de esta crisis, en Dubai se seguirán construyendo todas las estructuras necesarias para que, cuando salgamos de dicho tunel, la ciudad esté en una situación aún más privilegiada respecto al resto.

Y es que esta crisis está arruinando a muchos Estados que se verán más y más incapaces de, ni tan siquiera, mantener las infraestructuras de sus respectivos países en la medida en que la depresión se prolongue en el tiempo. Es impensable diseñar un plan de crecimiento significativo en tiempos en que las arcas de los Estados están como un colador. Impensable para todos salvo alguna excepción como Dubai, con un Estado a sus espaldas como los EAU, con una decisión política firme y clara, a pesar de una crisis que afecta sólo a los Estados que viven de los impuestos, o sea la inmensa mayoría.

Si el futuro va a ser de oriente, un paraíso a medio camino entre oriente y occidente tiene muchos números de convertirse en un centro vacacional, de ocio y de negocio de referencia mundial. Justo en el corazón de un oriente próximo opulente y extremadamente rico mientras el mundo se mueva con combustibles fósiles.

Cuando despertemos de la pesadilla de la depresión, el escenario global será dantesco excepto en algunos puntos del planeta donde el milagro del crecimiento económico habrá seguido su curso contra natura, a base de petrodólares. De ellos será el futuro especulativo.

RF vs RV.

Sorprenderá a muchos constatar que durante numerosos periodos y durante mucho tiempo hemos vivido décadas en que los rendimientos de las bolsas no han superado a los rendimientos de bonos. Es importante remarcar que no estamos diciendo que sea más rentable invertir en bonos que en acciones, ni tampoco lo contrario, ya que depende básicamente del ciclo que nos haya tocado vivir como inversores. Y debemos recordar que nuestra vida como inversores es corta respecto a los gráficos a largo plazo que pueden emborrachar nuestros sentidos. La capacidad de una generación para generar una riqueza susceptible de ser invertida en bolsa o RF suele estar limitada a unas pocas décadas, suponiendo que seamos capaces de poseer activos, seamos constantes y rigurosos, y además disfrutemos de una larga vida para realizar dichas inversiones. En definitiva, que las circunstancias de la mayoría de mortales impiden que se aprovechen los beneficios a largo plazo de unos y otros mercados, salvo excepciones. Otra cosa es la transmisión intergeneracional de carteras, que suele ser infrecuente y sólo relativamente habitual en enormes patrimonios.

En el siguiente gráfico vemos el comportamiento relativo acumulado de las acciones respecto los bonos en los últimos 207 años. Veremos marcados en lineas horizontales los periodos en que las que las bolsas no superaron su anterior High Water Mark.

También debemos analizar periodos determinados que nos sorprenden más que la simple vista del gráfico. De hecho la vida inversora no es más que pequeños segmentos de gráficos a muy largo muy plazo como éste. Cualquier inversor que hubiera entrado en el mercado de S&P500; entre 1980 y el 2008, y hasta Enero 2009, habría obtenido peores resultados que si hubiera invertido en el bono del tesoro americano a 20 años (20Y T-Bond) también respecto a Enero de 2009. Sorprendente, ¿verdad? Pues aún hay más. Si nos remontamos 40 años atrás, desde 1969, los inversores en bonos a 20 años todavía superarían a los de bolsa hasta el pasado Enero 2009 (y eso que los bonos sufrieron una época muy mala durante los años 70).

Como observamos en el gráfico, de los 207 años históricos tenemos 3 largos periodos en que la inversión en bolsa no bate la del 20-Y Bond: 1803-71, 1929-49 y 1968-Enero 2009. En total 129 años sobre 207. Espectacular. Por tanto, estadísticamente, ha sido muy probable que durante la vida inversora de nuestros antepasados y la nuestra, hayamos coincidido al menos parcialmente con periodos en que la RV no haya batido la RF. El interés compuesto hace verdaderos milagros a largo plazo, y aunque nuestra memoria sea corta y selectiva, la historia está llena de largos periodos de mercados, cuando menos, flat.

¿Dónde nos encontramos en estos momentos? Nadie lo sabe, pero lo cierto es que venimos de unos excesos burbujiles en bolsa que han provocado una situación de desplome que no sabemos cuando tocará fondo. Por supuesto, un crack como el actual, suele conllevar rebotes y el embrión de nuevos rallyes donde la inversión en RF queda claramente superada. Por lo tanto no quisiera que se interpretase este artículo como una defensa de un tipo de inversión respecto la otra, en absoluto. Sólo la constatación de algunos datos que nos han sorprendido y que no tienen por qué darse en nuestra vida inversora (que por otra parte, tampoco sabemos cuanto durará). Además, como siempre decimos, estamos ante un escenario de quiebra del sistema que traerá un nuevo mundo inversor, donde posiblemente poco nos ayuden los gráficos de los últimos 207 años. Además parece razonable pensar que escarmentemos en un futuro próximo respecto a los excesos y burbujas de las bolsas de los últimos 50 años, en los que el mundo no ha parado de expansionarse e inventar nuevas formas de generar crédito, ingeniería financiera y riqueza virtual.

Para acabar os diré que todos estos datos debemos manejarlos teniendo en cuenta que la prima de riesgo que se suele exigir a la inversión en bolsa es que supere en un 5% al rendimiento del bono a 20 años. También debemos tener en cuenta que el repunte desde Enero 2009 (fecha final del gráfico) hasta hoy mejora mucho los resultados de la inversión en bolsa. Y por último que tampoco se han contemplado los rendimientos vía dividendo de la inversión en RV.

Tampoco me resisto a recordaros que la progresión patrimonial a largo dependerá en gran medida del comportamiento que seamos capaces de obtener en nuestros activos inmobiliarios y corporativos, ya que la progresión financiera no es más que una parte, habitual y lamentablemente minoritaria en estos tiempos, de nuestro patrimonio total.

Orientarse en el Caos (II).

(Continuación del artículo anterior)

Pero ¿qué puede hacer el ciudadano de a pie en este dramático y a la vez apasionante proceso? Como tú bien dices, DJ, deberíamos intentar en la medida de nuestras posibilidades ser parte activa y no pasiva en este escenario. Opinando, actuando a nuestra escala. Y lógicamente intentando mantener nuestro patrimonio al márgen de pérdidas de valor. Estando muy atentos para poder beneficiarnos de alguna oportunidad, que pasará ante nuestros ojos mimetizada como nunca entre las noticias y acontecimientos nefastos del día a día. Si mantenemos nuestra cabeza y nuestro patrimonio fríos, al márgen de pérdidas y ajenos al estrés de la afectación negativa, estaremos en la mejor disposición para diseñar y aplicar la estrategia más conveniente en cada momento. Vamos a necesitar estar libres de las minusvalías que están afectando al 99,9% de patrimonios, tanto en inmuebles, como en empresa o en inversiones financieras. Sólo así podremos mantener la capacidad óptima de análisis que necesitaremos para procesar unos acontecimientos que jamás habíamos imaginado y a la vez encontar algún diamante entre la arena. Y sólo así podremos también paliar los cuatro problemas que citas en tu artículo: Falta de objetivos claros, de perspectiva, y ausencia de rigor y espíritu crítico.

Llegados a este punto podemos equivocarnos una y otra vez. Algunos tendrán mayor acierto y/o suerte que otros, pero si hemos partido de una base en la que nuestro patrimonio queda al margen de las minusvalías que sufren día a día la mayoría, si conseguimos pertenecer a ese 0,1% de patrimonios que tienen liquidez y no sufren pérdidas de valor en sus activos empresariales ni en los inmobiliarios, estaremos en una situación muy privilegiada para afrontar esta Nueva Era. Si por el contrario sufrimos el sedentarismo patrimonial, análisis estratégicos erróneos, y perdemos valor en inmuebles, empresas y también en nuestras inversiones financieras, posiblemente no sobrevivamos (patrimonialmente) para poder gestionar nuestros activos con unas nuevas reglas de juego y un nuevo tablero.

Antes de que alguien lo pregunte, recordaré que la receta para mantener un patrimonio al margen de las pérdidas inmobiliarias, financieras y empresariales deberá diseñarse a medida de cada familia. No obstante podemos mencionar que el sentido común nos dice que debería evitarse la tenencia de inmuebles en mercados como el español, la de empresas endeudadas y/o con escasa ventajas competitivas en este entorno de crisis, o la asunción de riesgos financieros que pueda derivar en pérdidas significativas. Esto es fácil de decir pero de ardua y compleja ejecución.


En la mayoría de casos es un proceso de muchos meses, pero que debería haberse iniciado ya desde hace año y medio, cuando el sistema financiero mundial crujió como nunca y cuando las pérdidas eran más asumibles. Fijaos en las fechas de los artículos en los que advertimos desequilibrios nunca vistos; o cuando denunciamos el hundimiento inmobiliario; o incluso cuando la bolsa sufrió sus primeras convulsiones que popularizaban el grave estado de salud del Sistema que muchos de nosotros ya empezamos a conocer desde el verano del 2007. Dices que no conoces a nadie a quien la crisis no le haya pasado factura, que haya conseguido mantenerse al margen de minusvalías patrimoniales. Te diré que la mayoría de nuestros clientes lo han conseguido o están en proceso de ello, sin embargo una minoría sólo lo han conseguido parcialmente debido a la especificidad del patrimonio o a la falta de decisión, agilidad y determinación para adaptar sus activos a las necesidades del momento. Pero es totalmente cierto que estos clientes de CFO suponen una excepción y que la mayoría de mortales siguen deambulando como zombis, perdiendo valor patrimonial sin ni siquiera ser muy conscientes de ello. Desde este blog intentamos abrir los ojos a aquellos que no nos conocen personalmente, y lo venimos haciendo con un bagaje de más de 250 artículos escritos desde unos meses antes de que se evidenciara la crisis de crédito y se popularizaran términos como subprime, titulización, CDS y un larguísimo etc. Pienso sinceramente que es muy interesante releer lo que publicábamos a medida que el sistema se iba desmoronando.

Lo que comentas de contabilizar las economías domésticas como si de una empresa se tratara es muy parecido a lo que hacemos con los patrimonios y sus respectivos Balances Vitales. Herramienta básica para determinar las necesidades y estrategias a seguir por un patrimonio para crecer a largo plazo y para satisfacer a sus propietarios.

Creo que este artículo complementa convenientemente el anterior dentro de la responsabilidad debida de un artículo que es publicado. Si alguien desea profundizar más en algún tema en concreto, ya sabe que puede contactar vía correo electrónico y realizar cualquier consulta. Espero que nuestros artículos sirvan de orientación en medio del caos del que ya hablábamos hace dos Navidades. Y que se encuentre en ellos ideas y reflexiones útiles para analizar el mundo económico, evitar pérdidas patrimoniales y orientarse en el caos desde la perspectiva del Big Picture y a largo plazo. Incluso en tiempos convulsos la gestión patrimonial no es cómo empieza sino cómo acaba.

Orientarse en el Caos (I).

Nota: Debido a la extensión de este artículo, lo publicaremos en dos partes.

En respuesta al anterior artículo de Boquerones Fritos (VII), comenzaremos diciendo, DJ, que en tu comentario haces reflexiones que sería muy interesante plantearse desde el escepticismo más absoluto. Me explico: Hablas de «solucionar el problema«. Y cabría preguntarse si queremos solucionarlo volviendo a nuestro orígen de lujuria crediticia, de financos e inversópatas jugando a ganar sin producir. Quizá lo más aséptico sea seguir y sufrir con mucha atención la quiebra del sistema. No digo que deba ser así, sólo que no tengo tan claro que nos convenga una solución que nos devuelva al bienestar virtual de donde venimos, una solución de ilusionista, de píldora azul.

Pensando en el absurdo de que debiéramos aconsejar a algún gobierno o al mismísimo G-20, lógicamente no sabríamos por dónde empezar. La protección de un patrimonio en el momento actual es un juego de niños en comparación con la solución que nos pides. Probablemente tan sólo podríamos intentar diagnosticar la situación desde nuestra perspectiva y experiencia personal. En ese intento por determinar dónde estamos y a qué nos enfrentaremos te diré que deberíamos olvidarnos del mundo que conocemos. Estoy convencido de que no hay vuelta atrás y de que hemos abandonado definitivamente el modelo financiero conocido. ¿Qué haríamos y qué recomendaríamos? ¿Para qué? ¿Para volver a algo que se ha demostrado insostenible y temerariamente irreal? Sinceramente no tengo claro cuál sería el objetivo de nuestro asesoramiento surrealista a un G20 que debería liderar el futuro. Intuyo que nuestro consejo debería contribuír a crear y a sumar en un Sistema mejor que el conocido, pero no debería pretender encontrar el camino de vuelta, entre otros motivos, porque probablemente no exista.

Seguramente será inevitable una gran dosis de sufrimiento social en una latitud tan poco habituada a ello como el mismísimo Occidente. También comentas que quizá no queramos explicar con detalle nuestra opinión respecto a lo que nos espera y, a pesar de que mayoritariamente venimos explicándola artículo tras artículo en los 250 que ya hemos publicado en los últimos 2 años, en parte es así. Pero no por evitar compartir gratuitamente nuestra opinión al respecto, nada más lejos. Sino porque quizá diríamos cosas que no sería responsable publicar en un medio que, aunque modesto, tiene cierto alcance. Nuestros clientes, tanto los que pagan como los que atendemos gratuitamente, saben cuál es nuestra opinión exhaustiva sobre el escenario actual y las propuestas de futuro detalladas y adaptadas para cada uno de ellos. Y también debo decir que, como no puede ser de otro modo, no todos comparten nuestra visión de la situación que nos está tocando vivir ni de las perspectivas de futuro.

El deterioro del Sistema evoluciona a velocidad de crucero, con unas inercias de petrolero que hacen que a la mayoría les pase inadvertida la irreversibilidad del colapso del sistema financiero conocido. En el mejor de los casos retrocederemos muchas décadas en la riqueza creada. Y quizá sea precisamente porque sólo aparentaba estar creada y en realidad estaba simulada por un apalancamiento basado exclusivamente en el beneficio unigeneracional.

El órden cronológico viene siendo el siguiente: Colapso del sistema bancario propiciado por una burbuja crediticia en cuyo interior se encontraba otra burbuja inmobiliaria (USA y algunos países europeos y asiáticos). Para evitar este colapso bancario los Estados decidieron que Lehman Brothers sería el último y único gran cadáver que el Sistema se podía permitir. Por tanto las finanzas de los Estados se han puesto al servicio del rescate del sistema bancario. Hoy estamos en el proceso de colapso de los Estados con menor capacidad de aguante, tanto para el rescate de sus entidades como para la propia resistencia al desplome de sus cifras macroeconómicas (paro, PIB, morosidad, delincuencia y disturbios sociales, etc.) Entre estos primeros países que quiebran, los hay con y sin divisa propia con la que intentar paliar sus situaciones extremas. Algunos ya vienen siendo mantenidos a flote por Estados o supra-Estados cercanos que no pueden permitirse que sus vecinos estallen por los aires. Pero la cuenta atrás es inexorable para los más débiles y también para los que fueron más imprudentes y menos rigurosos durante los años dorados que acabamos de enterrar hace menos de dos años.

Posteriormente vendrán también las urgencias extremas de los Estados con mayor aguante. Y de ahí, dependiendo de la suerte que hayan corrido los más débiles, debe surgir la semilla del nuevo Sistema. Quizá sencillamente porque más allá de los Estados llamados primeras potencias no hay nada más, fin de trayecto, game over. Por eso será el momento determinante de la creación del nuevo Sistema. Las incógnitas son tantas y tan importantes que se nos hace imposible predecir con cierta consistencia las directrices que pueden regir este nuevo sistema. No obstante parece lógico pensar que Oriente en general y China e India en particular tendrán mucho que decir en el Nuevo Orden Económico Mundial que veremos en pocos años. También el medio oriente petrolífero, al menos mientras el mundo sea dependiente de los combustibles fósiles.

(Continuará en el siguiente artículo…)

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