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Boquerones Fritos (VII).

A continuación os copio el comentario que nos ha enviado DJ sobre el artículo Changes. Creo que hace unas reflexiones muy interesantes que merecen ser leídas y comentadas en forma de post. Como siempre, será interesantísimo leer vuestros comentarios al respecto, y en el próximo artículo podréis leer nuestros comentarios al respecto:

«Nos habéis vuelto a hablar del problema, pero no de la solución ni de la estrategia para conseguirla. Imaginad por un momento que el Gobierno del Reino de España, o el G-20, recurriera a vuestros servicios como Family Office para solucionar esta crisis y lo que se avecina (el futuro) y pensad en el diagnóstico de la situación que haríais y lo qué le recomendaríais (otra cosa es que nos lo queráis decir).

Los problemas nunca se resuelven solos y ese es quizás el problema que tenemos aquí, que esperamos a que alguien distinto a nosotros haga o diga algo, que esperamos a que las cosas se hagan solas sin pensar casi en la iniciativa individual o colectiva. Como decía la canción: “vamos a pasar a la acción”.

Lo de proteger el patrimonio, ya parece más una posibilidad teórica que algo factible, al menos de forma absoluta y universal. De hecho, no conozco a nadie, pero a nadie, al que la crisis, esta crisis aún inacabada, no le haya pasado factura, ni siquiera a los que, en teoría, asumían un nivel de riesgo bajo o teóricamente nulo. Bien es cierto que a unos les ha ido mejor que a otros, aunque habría que estudiar si ha sido fruto de la casualidad, como en algunos casos en tiempos de bonanza, o fruto de un buen plan estratégico y del trabajo bien hecho.

El problema que presentan las economías domésticas, por lo general, es que no suelen llevar un registro contable de sus operaciones económicas ni realizan una valoración global de su patrimonio al cierre de cada ejercicio, como si de una empresa se tratara. Si así fuera, creo que tendríamos motivos para preocuparnos más de lo que lo estamos, de ahí que este hecho sirva de justificación, a mi juicio infundada, para no realizar un análisis de la situación patrimonial a lo largo del tiempo en muchas economías domésticas que viven al día, y así les ha ido en la mayor parte de los casos. ¿Qué fue de ellos después? Borrón y cuenta nueva, y volver a empezar.

Leyendo la prensa y algunos blogs esta semana, me he podido encontrar con visiones y puntos de vista tan contradictorios, que van del mayor optimismo al mayor pesimismo, que casi que vale la pena dejarlos a un lado y reflexionar de forma independiente sobre la crisis. Y lo peor de todo es que casi todos los que escriben lo hacen desde una perspectiva de muy corto plazo, en algunos casos tan corto, que mañana dirán lo contrario de lo que han dicho hoy, sin que muchos de sus lectores se den cuenta porque pecan de lo mismo, de una falta de perspectiva a medio o largo plazo, de mirar más al pasado que al presente o al futuro, de una falta de anticipación y de estrategia de medio o largo plazo y, en definitiva, de falta de previsión, quedando a expensas de lo que los analistas, los medios y los políticos les digan. Tampoco tendríamos que olvidar a todos aquellos que, en lugar de analizar la realidad, lo que buscan es vendernos algo (producto, servicio, teoría, entre otros), pero que lo adornan y nos lo muestran como si de una noticia se tratara.

Al menos, destacaría cuatro problemas, que afectan más a unos que a otros pero que están ahí, tienen solución (voluntad, acción) y que son: inexistencia de objetivos claros, falta de perspectiva, falta de rigor y falta de espíritu crítico. Sólo es mi opinión.»

DJ

Un inmigrante, una vivienda.

Que los EE.UU. tienen un grave problema inmobiliario es un hecho. Un problema mayor que el de Europa en su conjunto. Pero la situación de España e Irlanda, con sus respectuvas burbujas inmobiliarias es, cuando menos, comparable. El hundimiento de precios es necesario, pero si consiguiéramos recortar el periodo de caídas y acelerar la reactivación de la demanda unos añitos, toda la economía de estos países con graves colapsos inmobiliarios mejoraría. Y con ello se conseguirían convertir los daños colaterales del desplome del sector, en beneficios colaterales que contribuirían espectacularmente a reducir los años de depresión económca que nos esperan a todos, especialmente a los más afectados por el colapso inmobiliario.

Pero ¿cómo podemos reactivar un sector que adolece de depresión y parece condenado a retorcerse en el fango durante muchos años? Pues por ejemplo aplicando soluciones radicales y sin embargo imaginativas, como por ejemplo la que plantean LeFrac y Schilling. Es decir, imponiendo condiciones a los inmigrantes que soliciten la residencia a los EE.UU.

Los EE.UU. autorizan un millón de nuevos ciudadanos norteamericanos cada año. Si esos permisos de residencia se otorgaran con la condición de comprar una vivienda en propiedad, muchos inmigrantes lo aceptarían gustosos. Se trataría de hacer un upgrade en el nivel económico de los inmigrantes a los que se les otorga la ciudadanía de los EE.UU. ¿Cuántas familias en todo el mundo aceptarían cambiar de vida y buscar su futuro en los USA, a cambio de comprarse una casa? Como contrapartida a su esfuerzo económico, esas familias tendrían su Green Card provisional y, pongamos en cinco años, una residencia definitiva en la primera potencia mundial y fábrica de sueños del planeta. Lógicamente, esos inmigrantes deberían acreditar buen comportamiento y solvencia ganándose la vida lo suficiente para sus familias. Pero recordemos que la vivienda ya la tendrían pagada y por lo tanto sólo deberían ganar lo mínimo para subsistir, pagar sus impuestos, gastos generales y seguros médicos. Inmigrantes del mundo entero harían cola para comprar sus viviendas en California o Florida. Y no olvidemos que hoy en día una familia de inmigrantes tendría una casa más que digna por tan sólo 100.000′- o 125.000′- $.

Imaginemos lo que le ocurriría a la economía de los EE.UU. si cada año se invirtieran en el país 125.000 millones de $ procedentes del extranjero. Y no sólo hablamos del precio de compra sino de los muebles, los coches y en general el consumo que generaría ese millón de familias inmigrantes con un poder adquisitivo medio. Estamos hablando de reservar la admisión de esa misma cuota de inmigrantes anual a una clase media con un mínimo poder adquisitivo para comprar una vivienda. Sería cambiar un millón de nuevos ciudadanos en los que hay muchos de clase baja, por clase media. Socialmente injusto, sí; económicamente interesante para los EE.UU, también.

Para conseguirlo debería legislarse, regularse, supervisarse y sancionarse meticulosamente, pero el fruto de ese esfuerzo sería espectacular. Quizá estaríamos hablando del motor necesario para volver a hacer crecer la economía de norteamérica y dejar atrás la depresión. Todavía hay muchas familias en el mundo deseosas de establecerse en los EE.UU. dentro de la legalidad, deslumbrados por lo que el American Dream todavía representa. Y no olvidemos que la depresión global actual acentuará ese deseo en millones de personas que verán empobrecer sus países de orígen dramáticamente: Europa del Este, Latinoamérica, Oriente, etc. y que no dudarían en abandonar un orígen sin futuro e ir en busca de un nuevo mundo, con los ahorros de toda la vida.

Y yo me pregunto: ¿No sería eso todavía posible en España? El hecho de poder residir en la UE, en un entorno Schengen, tiene y tendrá mucho valor. Quizá la UE no permitiría que un miembro del sur con problemas aprovechara esa situación, o quizá las fronteras españolas sean más permeables que las norteamericanas. También es posible que, a pesar de obtener la ciudadanía de la UE, el Spanish Dream no sea un incentivo suficiente. Pero el principal impedimento es que en «nuestra California y nuestra Florida«, las viviendas no valen 75.000 € (100.000 $).

Será que no estamos tan mal como en los EE.UU… o que estamos peor.

Risky Truths.

El responsable del Departamento de Estadística Regional de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas), Pablo Alcaide, parece ser el economista relacionado con la banca más clarividente y/o sincero y/o realista.

Entre sus declaraciones encontramos, por ejemplo, la de que a España le esperan muchos años de crecimiento bajo, que lo peor de esta crisis lo veremos en los próximos trimestres, o que el fondo de la economía española se tocará a finales del 2010. Quizá sean obviedades, pero resultan un ejemplo de sinceridad cuando provienen del mundo de los bancos y cajas de ahorros.

Tan sólo una objeción, cuando subrayó las ventajas de estar en la Unión Europea y el euro: «…aunque eso impida recurrir al uso del tipo de cambio, lo cierto es que si España no estuviera bajo el paraguas de la UE y de la moneda común, la crisis actual sería comparable a la del 29…» En mi humilde opinión la crisis sí es comparable a la del 29 cuantitativamente, aunque no cualitativamente ya que esta vez es el Sistema el que ha quebrado y no simplemente la bolsa. Y por otro lado, las nueva era de las devaluaciones se está produciendo, no sólo de forma oficiosa, sino que también se hace a costa de la moneda única.

Alcaide también abogó por la inversión pública, dada la incapacidad previsible de la inversión privada durante muchos años. Pero también, y esto es significativo, no debemos esperar ni pretender fomentar que el consumo privado reactive la economía, porque no conviene a las familias seguir con este ritmo de endeudamiento. El consumo privado ni puede ni debe apartarse durante más tiempo del ahorro. Y ese concepto choca frontalmente con los beneficios de bancos y cajas de ahorro.

A pesar de no compartirlas en su totalidad, en cualquier caso, bienvenidas sean estas declaraciones que se alejan de las mentiras políticamente correctas, aún proviniendo de la Fundación de Cajas de Ahorros. No obstante las malas lenguas dirán que jamás se miente en el lecho de muerte…

Mis respetos, D. Pablo Alcaide.

Changes.

Few people are now unaware that the world is undergoing a complete transformation. But it is doing so with the inertia of an oil tanker; in other words, it is moving at such a pace that the violence and radical nature of the changes may well go unnoticed by many. If we had a time accelerator and could compress a month into a single day, we would see that in just three short weeks we have gone from the placidity of global growth and the proliferation of welfare states to a situation like the one we face today. And with every passing day—that is to say, every month—events are accelerating, leaving behind systems, forms of organisation and dogmas that have been exposed and to which we will never return. Something similar is happening to us to what we said in «The Death of the Frog» with regard to those who have lost money on the stock market. The forces of inertia are so powerful that few people are aware of the major changes we are currently experiencing and their significance.

They have fallen absolute truths as fundamental as confidence, the real estate market, leverage, consumption and economic growth. The solvency and security of banks—and even of states—have crumbled, revealing that many arguments we considered rock-solid are in fact nothing more than a house of cards. Dogmas of the calibre of the inappropriateness of market intervention and the nationalisation of banks—consequences of a neoliberalism that was the very essence of capitalism—have also fallen. The list is as long as it is unimaginable. The fundamental pillars on which we built our economy and our society—the global one—have vanished. We are left with only a few minor pillars still standing, and we will have to decipher the rest through trial and error in the immediate future.

Furthermore, the most visible aspect – the perception on the street and within society – has so far shown only the earliest signs of deterioration. Not even the tip of the iceberg. To date, the most significant changes have been systemic, fundamental and structural. The tsunami is still almost invisible, and yet it is inevitable. The changes that have already taken place are taking us away from the familiar, never to return, and only a few stand by in astonishment as they unfold day after day (or month after month). But for those who are unaware of the change—whether through an inability to analyse the world beyond the day-to-day, or through simple naivety—they need only imagine a snapshot of their life and their assets two years ago and today. And to consider that all around them, in every sphere, changes have also been taking place inexorably.

Change isn't inherently bad, not at all. But we must learn to walk and talk all over again. Throughout this traumatic process, we must also protect our assets. And this is only just the beginning.

I've posted four videos of the genius Bowie with his Changes in very different versions. Same artist, same song. In the same way, the world will remain the world, but with many changes.

For those of us who love this letter, These are unique and truly exciting times.

You are worth what you have… or not.

El U.S. Financial Accounting Standards Board (US FASB) se reunió el pasado 13 de marzo para discutir la posible adaptación del criterio de valoración Mark-to-Market (MTM o M2M) a mercados ilíquidos como el actual. O sea un eufemismo para permitir maquillar la valoración de activos según la conveniencia de los balances bancarios, que es lo que realmente escuece al Sistema.

Que una empresa, por grande e influyente que sea, incurra en fallida técnica por una caída en la valoración de sus activos, es un drama sostenible, ya que al fin y al cabo «only» se lleva por delante puestos de trabajo. Pero que lo haga un gran banco, no sólo deja en la calle a sus empleados sino que arrastra consigo a otros bancos interconectados en el castillo de naipes financiero. Además, esas fallidas técnicas dinamitan la confianza dentro y fuera del escenario bancario, imposibilitando así la continuidad de todo el Sistema.

Hace ya un año que explicamos en este artículo la receta de Paul Craig Roberts para poner fin a la entonces llamada crisis de crédito subprime. Simple y al mismo tiempo tan efectiva y peligrosa como queramos creer. Valorar activos a precio de mercado deseado, soluciona virtualmente los problemas de escenarios como el actual. En cambio, si lo hacemos a precios de mercado real, la cascada de quiebras es tan extensa y afecta a entidades tan vitales, como las que componen el core del sistema bancario, que se puede llevar por delante el mismísimo Sistema Capitalista. Pero cuidado, este camino virtual nos aleja del real, quizá para no volver durante generaciones.

Los peligros de abandonar los precios de mercado reales en tiempos convulsos son obvios y muy graves. Y por eso hasta hoy se ha evitado valorar los activos a un precio superior al que arroja el mercado. Se ha optado por mantener el rigor contable, el criterio de prudencia y el mark-to-market. Se ha optado por intervenir y/o rescatar a base de ingentes inyecciones de dinero que equilibren los balances de aquellos cuya desaparición sea inaceptable y peligrosa. Pero ¿qué ocurre si los mercados siguen cayendo y los valores contables M2M de los activos hacen insuficientes incluso los bailouts más ecandalosos de la historia? Pues que habrá que revisar y tolerar algunas excepciones en el criterio de valoración: El pasado día 10 de Marzo, Ben Bernanke dijo que se deberían revisar las prácticas regulatorias y los principios contables para evitar que induzcan excesivas oscilaciones en el sistema financiero y en la economía. Y recordemos que Bernanke fue uno de los opositores a la suspensión de los criterios M2M o MTM, pero ahora está dispuesto a «mejorarlos» y a generar nuevas formas razonables de valoración de activos que disminuyan los efectos nocivos que retroalimentan la iliquidez del mercado. O sea, que en pocas palabras, es un «no pero quizá sí» que se plantea abrir la veda excepcionalmente y de forma muy controlada (esperemos). Allá donde no pueda llegar un bailout vital, se equilibrará el balance a martillazos.

¿Es una buena solución? Desde luego que no. Pero como desde hace ya año y medio que no estamos para exigir nada quizá vuelva a ser un mal menor, como por ejemplo la socialización de pérdidas o la nacionalización parcial del sistema financiero (y paradójicamente no nos referimos a la última bravuconada de Chávez). Esa permisividad será puro oxígeno para muchos macro-balances que están condenados a quiebra salvo que el milagro se produzca. Pero supone iniciar un camino peligrosísimo, aunque ya conocido desde 1938, cuando Franklin Delano Roosevelt suspendió el susodicho criterio de valoración. En 2007 se reinstauró el M2M con motivo del escándalo Enron, que priorizó el criterio de transparencia sobre el de rigor. Nadie imaginó que podía suceder lo que hemos visto en estos dos años, y que hoy em M2M podría asfixiar el Sistema. ¿Acaso no son también peligrosísismos los bailouts a las costillas de todos?

Aquí tenéis una «lección de historia del mark-to-market» del blog Alphaville de Financial Times. Lo más lamentable es que se esté haciendo un uso político del debate sobre la conveniencia o inconveniencia del mantenimiento del M2M, en unos momentos tan delicados para el mundo como los actuales.

Personalmente se me hace difícil adivinar cómo valorarán los inversores una empresa a la que se le haya permitido contabilizar sus activos en sus balances obviando su valor de mercado. Pero como ya hemos dicho, quizá estemos en una situación tan delicada que éste vuelva a ser un mal menor. Bien pensado, si nacionalizamos bancos, rescatamos Estados y los bancos centrales compran deuda, ¿por qué demonios vamos a escandalizarnos si los balances no se ajustan al precio de mercado? Al fin y al cabo, pocas verdades absolutas nos quedan ya del mundo que conocíamos.

Podemos verlo todo, podemos aceptarlo todo, podemos creerlo todo. Pero jamás volveremos a ser los mismos. Hubo un antes y habrá un después de esta Gran Depresión global, aunque a muchos sólo les preocupe la mayor o menor profundidad de los gráficos de bolsa respecto a los charts históricos del s. XX.

Krugman vs. Geithner.

Nobel contra blah, blah , blah… Así lo ven algunos en You Tube:

Publicado en el blog de Krugman del NY Times el 26 de noviembre de 2008:

«A thought I’ve had: there have been some complaints from movement progressives about the centrism/orthodoxy of Obama’s economics appointments. To some extent this was unavoidable, I think: someone like the Treasury secretary has to be an experienced hand who can deal with Wall Street, and I haven’t heard anyone proposing particular individuals with clearer progressive credentials to hold that position. (And for those of you wondering about yours truly — I’m temperamentally unsuited, have never had any desire for the job, and probably have more influence as an outside gadfly than I ever could in DC.)

But the Obama administration’s new economics advisory board would seem like a very good place to give progressive economists a voice. There are a number of excellent people whom Obama might not want to put in line positions but would be very much worth bringing in to offer well-informed alternative views. At the risk of insulting those I forgot to mention, I would think immediately of James Galbraith, Larry Mishel, Dean Baker, Jared Bernstein.

Let’s see whether progressives do in fact get a seat at this particular table.»

No obstante, el mejor Paul Krugman del NY Times lo encontraréis here.

Por su parte, Timothy Geithner siempre en el ojo del huracán, va con el sueldo. A continuación os pego un video en el que habla de los bancos zombies. Mejor zombies que muertos y enterrados, según Geithner:

¿Y en España…? Aquí el problema es que el zombie es el propio Estado.

Otro listo a la lista.

Esta vez es el CHF el que se está devaluando frente al resto, especialmente frente al sufrido EUR. El movimiento ha sido tan violento que parece clara la decisión política. Quizá sea la represalia que toma el gobierno suizo ante la UE por haberles obligado a aligerar el secreto bancario una y otra vez; o quizá sea simplemente la mera necesidad de una economía acuciada por esta crisis brutal y que se vislumbra casi eterna.

En cualquier caso, toda una declaración de intenciones del CHF, que devalúa de facto con luz y taquígrafos. Otra cosa será lo que el mercado llegue a permitir en el futuro.

Se apunta así otro más a la lista de listos en la nueva Era de las Devaluaciones. Como ya dijimos en aquel artículo, la contraparte siempre es la misma muñeca hinchable: El Euro. Una muñeca sucia, manoseada y con un exceso de presión. A la que convendría, y mucho, desinflar convenientemente para relajar sus costuras periféricas que ya amenazan reventón.

La Libra Esterlina ha venido siendo más discreta (y sin embargo muy efectiva), pero Suiza ha movido ficha alto y claro. Las represalias políticas por parte dela UE y/o los EE.UU serán ligeras, si las hay. Pero este tipo de movimientos tan evidentes dan argumentos a quienes han intervenido sistemáticamente su divisa con criterios políticos, obviando las leyes de mercado. Nos referimos, por supuesto a China, a quien difícilmente podremos acusar con vehemencia y efectividad de algo que la mismísima Suiza está llevando a cabo. Otro más a la lista de listos, dando argumentos intervencionistas y proteccionistas a quien los necesite para justificar movimientos economico-políticos, nacionalistas y unilaterales.

¿Y el USD? ¿Seguirá ejerciendo de contraparte solidario o volverá a la lista de listos con su 1,65 $ por euro? Muchos dirían que el EUR no puede ejercer de contraparte en solitario, contra viento y marea. Alguna extremidad de la muñeca acabaría reventando en brazos de cualquiera..

Poker de cracks II

Resulta interesante hacer un seguimiento de la evolución del gráfico que representa los 4 cracks más significativos de los últimos 100 años. Tal y como dijimos en Poker de Cracks, en el siguiente gráfico de dshort.com vemos cómo han evolucionado históricamente estos 4 momentos más demoledores de la Historia moderna de la Economía mundial, o Four bad Bears. En él vemos cuatro colores que corresponden a los recorridos bajistas de:
  1. The Oil Crisis from 11 January 1973 to 3 October 1974.
  2. This is the dot-com crash, which lasted from 24 March 2000 to 9 October 2002.
  3. The Crash of '29 and the Great Depression, from 3 September 1929 to 8 July 1932.
  4. The collapse of the current credit bubble, from 9 October 2007 until an as yet undetermined date in the future.
Como podemos apreciar, seguimos fielmente la senda en dirección al cementerio de elefantes de la Gran Depresión de los años 30.

Por otra parte, en el siguiente gráfico vemos que el precio actual del S&P; 500 ha retrocedido ya hasta niveles de hace 12 años.


Pero lo peor de todo es que el entorno actual en los EE.UU. es de profunda recesión, tal y como vemos en el siguiente gráfico:


En él vemos el número de estados de norteamérica con actividad creciente. O sea que la práctica totalidad de los estados están en recesión. Obviamente el resto de occidente va a seguir la pauta de la locomotora americana, y en ese escenario de profunda depresión, la previsible evolución de los dos primeros gráficos de este artículo, es escalofriante. Y este ejercicio de análisis del entorno no debemos olvidarlo, ya que es muy distinto analizar las cifras y previsiones macroeconómicas presentes y futuras para un previsible escenario expansivo que para uno depresivo.

Todos nosotros hemos nacido y crecido en entorno de economía expansiva, con sus ciclos bajistas, pero expansiva al fin y al cabo. Ni siquiera nuestros padres y abuelos vivieron en economías esencialmente recesivas (salvo en la década de los 30 y que terminó a base de bombazos). Por tanto, tenemos que hacer un sobreesfuerzo para analizar el presente y el futuro sin olvidar que el caldo de cultivo, el mundo que tenemos ante nosotros, es territorio apache desconocido que va a lastrar muy mucho las posibilidades conocidas de recuperación.

My question for the Prime Minister of Spain.

Siguiendo con la idea original de Unience para que los blogs financieros lancemos preguntas al presidente Zapatero. Ahí va la nuestra:

Como invitado apéndice a las reuniones del G20, ¿Cree Ud. sinceramente que los mandatarios de esos países, mas los distintos representantes de entidades económicas que componen el grupo, tienen capacidad para coordinar respuestas efectivas al colapso financiero mundial? O por el contrario, ¿cree Ud. que la respuesta efectiva vendrá de la mano exclusiva de los primeros países que tengan capacidad intrínseca para levantarse? Quizá no estamos mas que ante una nueva burocracia politico-económica inoperante. Aunque preferiría creer que de las reuniones del G20 puede salir el embrión de un futuro organismo mundial de gobierno del sistema económico, mucho más dinámico, efectivo y con capacidad de decisión que la ONU o el FMI.

Lamento el retraso, Vicente.

Fried Anchovies (VI)

Below is a letter recently taken from lacartadelabolsa.com. It strikes me as an account of a situation that may be more common than we care to believe. At the end of the letter, I’ll share some interesting thoughts, and I look forward to hearing your views and comments. Here is the letter from Iñaki in Pamplona:

“Yesterday I got a call from my financial advisor, the one who handles all my investments, administration, bookkeeping and other administrative matters for my three companies. As soon as I walked into his office, I sensed that something was very wrong. Panicked, his eyes bulging, beside himself—had he taken some kind of hallucinogenic substance?

"Sit down," he said to me. "I've sold off your entire portfolio. I reckon the stock market's in for a proper crash…"

He’s sold me out now, right at this moment, when I’ve already lost more than half my money. I signed the management papers four years ago, because nowadays everyone follows the rules and the fund managers treat any client complaint or request from the National Securities Market Commission with kid gloves. But it’s not the signature that worries me, because, I insist, you have to sign. What worries me is my own folly, my stupidity in trusting those who shouldn’t be trusted: IT’S THEM, the usual suspects…”

“…I had a right row with the manager. ”Why didn’t you consult me before selling my portfolio at a loss of 60%?’ I said. ‘Because,’ I insisted, ‘I believe the stock market is going to fall another 40%.’ ‘What’s more,’ he added, ‘I’ve sold absolutely everything to the rest of my clients…’

“…He told me that unemployment is going to skyrocket, and that street riots and social and political unrest are going to proliferate in the coming months. He’s told me about rising crime rates and public insecurity. He’s said that corporate profits are going to go down the drain and that the Spanish economy might enter a process of ”Argentinisation’ – in other words, a suspension of payments, just like in Argentina. He fears a sort of swarm of immigrants. Come on! I would have fainted if it weren’t for the fact that I’ve seen Crisis, Crisis and Crisis in my 70 years, and also Ways Out, Ways Out and Ways Out of those Crises…”

“…Dear Editor, IT IS THEM, I insist. The same old lot: the pseudo-analysts, the bogus fund managers. In the 50 years I’ve spent in the world of the stock market, I’ve observed that when you entrust management to someone (I devote myself to managing my own companies), that person earns less than the stock market index and loses more than the index. We don’t need these saddlebags for this journey…”

“…I’ve noticed that some people just copy what others do. Nobody wants to put a foot wrong, step out of line, in case they draw the dissident’s attention, in case the others turn on them. Everyone buys at the same time and everyone sells in unison. They sell at the lows and buy at the highs. Blimey! Anyone can do that…”

“…These lines, dear editor, lead me to the following reflections: What should I do with my cash, which is now less than half of what I started with when I began my investment journey with this fund manager, given that interest rates are at zero—indeed, banks are now charging us to hold our money with them; given, as I see it, that property prices must fall, because they are the assets that have not yet caught up in terms of valuation, as the stock market or oil have? This fund manager has told me to buy gold, which is what the experts are now recommending. Gold? And what do I want gold for? To eat it? No, he told me it’s for speculation. And why don’t I speculate on the stock market, which is more liquid and, above all, more transparent? ”Not the stock market,’ he told me again…”

“…Dear Editor, don’t you think that the ”Great Crash’ which a few people were predicting two years ago—yourself included, Editor—has already happened to a very large extent? I agree with the manager that unemployment will rise. I myself have implemented a redundancy plan in one of my companies. I also agree that social unrest will increase and that company profits will fall. But isn’t that already sufficiently priced in?…”

“…In my 70 years of life, I have seen that after major crises, the economy takes time to regain its momentum and emerge from the tunnel. The same thing is going to happen now. But I have also seen that the stock markets tend to lead the way. When? I don’t know. I am convinced, in any case, that my fund manager has played a dirty trick on me, because one shouldn’t sell now, right now, with a loss of 60% on the managed portfolio. What’s more, they were all top-tier stocks…”

“…Finally, if the world is going to hell, as most analysts are now predicting, why on earth would I want gold—which is what this fund manager is recommending? What’s more, why would I want money in my current account if we’re all going to perish in the final conflagration?…”

Yours faithfully,.

Iñaki. Pamplona.
This is not about debating whether Mr Iñaki is right or wrong, or whether he will lose more or less as a result of his fund manager’s decision. What strikes us as telling is the radical shift in tone being adopted by some equity fund managers. These are changes typical of an impending stock market collapse, but we must approach them with the caution of someone treading on unknown and unexplored territory: the Great Depression of this century and a radical overhaul of the global financial and economic system. It is also curious to see how the manager’s rhetoric changes radically whilst the investor remains, at the very least, anchored in scepticism, a victim of the accumulation of so many optimistic statements from this manager and others who live off the commissions generated by trading Iñaki’s assets. For months on end, they have sought to justify the losses with optimistic and positive visions of the future. Then they continued with the wait and see… but wait inside. To many of us, these arguments seemed unbelievable and damaging, because so many investors believed them—and continue to believe them. To the point where they have acted in line with what they have been told over and over again, only to end up angry and confused when their fund manager gives in—not to the market, but to honesty. The anger is the least of it, because at the end of the day, Iñaki could buy back his entire portfolio today at even better prices. But what really outrages him, and rightly so, is feeling disoriented and duped when one suddenly realises that he was the only one who truly believed the arguments of his «trusted manager».

We don’t know what the stock market will do in the future, of course, nor whether that fund manager will get it right or not, having sold the equity portfolio to Mr Iñaki. To err is human. But at this point, it’s clear that their relationship hasn’t been transparent or honest enough. That’s why, all of a sudden, their paths have diverged completely, and the ground is shifting beneath the feet of an angry Iñaki. What do you think?

Shall we help you search?

Cluster Family Office

We care about transparency both in management and in our own way of working. Leading wealth management and family offices company

Do you need help in capital and wealth management?

How can I avoid the negative effects that my fortune may have on my children?

How and when should I talk to my children about family wealth, and what relationship should they have with money throughout their adolescence?

How can I measure the real risks of my investments and protect my assets adequately?

Do I have sufficient liquidity and stable income to cover my needs on a permanent basis?