El otro día hablaba con un amigo y a la vez prestigioso abogado penalista de Barcelona. Me contaba que en el primer trimestre del año en su bufete ya habían superado el número de casos de situaciones concursales de todo el año 2007. Y que en el segundo trimestre la tendencia había sido aún más ascendente. Me comentaba también que muchos de sus clientes que tenían socios estables desde hace muchos años, se encontraban hoy litigando entre ellos por diversos motivos. Diversos, sí, pero siempre económicos. Lógicamanete las apreturas financieras en una empresa ponen a prueba la solidez de la relación entre los socios de una forma dramática. Y muchas sociedades estables durante años se hacen añicos sangrantes cuando los números rojos comienzan a afectar seriamente a los bolsillos de los socios.
«Socios serios, cultos y de alto nivel se sacan los ojos ante los tribunales por dinero». Me comentaba con un tono escalofriante éste prestigioso abogado. Efectivamente, los organigramas de las cúpulas directivas empresariales echan humo en tiempos de pérdidas. Y llegar a una situación concursal es siempre traumático. Supone, en la mayoría de casos, ruptura de relaciones internas, decapitaciones directivas, ejecutivas, puñaladas traperas accionariales y por supuesto reducciones de plantillas con el derrumbe de la relación patronal/empleados, si es que ésta existía.
Según me comenta mi amigo de este importante bufete de Barcelona, jamás habían visto un desplome empresarial y un auge concursal como el presente. Tanto es así que han tenido que adaptar su estructura interna y sus RR.HH. a esta avalancha de fallidas empresariales cuya remisión está lejos de vislumbrarse.
Hablando además con otro amigo, esta vez fiscalista, me comenta que tiene muchos (y cuando digo muchos quiero decir exactamente eso) clientes con empresas que están esperando el cierre vacacional para ya no abrir sus puertas en septiembre. Que va a ser una práctica masiva. O sea, que las cifras de paro después del verano, no sólo se van a disparar por el fin de temporada tradicional en el sector de servicios (restauración, hostelería, etc.), sino también por los miles de trabajadores que quedarán en la calle cuando aterricen de sus vacaciones pagaderas en cómodos plazos con todo incluido, hasta el despido.
¿Soportarán las economías familiares de estos trabajadores la ausencia o la reducción de uno de los sueldos cuando el subsidio de desempleo llegue a su fin? Mayoritariamente no. Los niveles de endeudamiento crediticio suelen ser tan asfixiantes que cualquier incidencia en sus ingresos laborales desmorona el débil equilibrio de sus economías domésticas.
Ante esta aumento masivo de situaciones concursales pre- y, sobre todo post-vacacionales, me viene a la memoria el clásico Timo del Nazareno:
Consiste en el establecimiento de una empresa mercantil, preferentemente una sociedad de responsabilidad limitada, que comienza a efectuar compras a diversos proveedores, abonando en un principio las primeras adquisiciones en efectivo, hasta que consigue obtener la confianza de aquellos. A partir de ese instante se realizan compras de mayor cuantía, utilizando como forma de pago letras de cambio y pagarés, domiciliados contra cuentas bancarias sin actividad, mientras que la mercancía, antes de la fecha del vencimiento de su pago, es revendida a mitad del precio o simplemente deslocalizada, resultando impagados los efectos al ser presentados al cobro.
La denominación de timo del Nazareno procede de la «cola» de deudores que provoca este tipo de estafas, que, al igual que los penitentes, acuden a las entidades bancarias a intentar hacer efectivos los pagarés y letras librados por los presuntos estafadores.
Pero por supuesto salvando importantes diferencias: El empresario que ya no va a abrir sus puertas en septiembre no lo hace por afán timador sino por accidente contable; y no es un suceso premeditado sino una medida lamentable fruto de la crisis y/o de la negligencia en la gestión empresarial. De lo que no estoy tan seguro es de que antes del cierre de persiana, los empresarios no hayan hecho lo posible por minimizar los activos residuales que van a tener que hacer frente al concurso de acreedores. Práctica que, por otro lado, me parece muy comprensible. Evidentemente, el rastro de acreedores en pena que dejarán tras de sí, tanto los empresarios como los timadores, será digno del nombre de Nazareno.
La línea entre los timadores del Nazareno y los empresarios que realizan compras que venderán parcialmente o no y que jamás van a poder pagar, en estos tiempos de crisis, cada vez es más delgada. Pero lo preocupante es que, haya mala o buena fe, los penitentes nazarenos van a ir aumentando las largas colas de acreedores en un dramático efecto dominó.
It is of no use for a brilliant (but not brilliant) businessman from Valladolid to be involved in cultural and sporting university movements during his younger years. It is of no use that at the age of 30 he leads the general secretariat of the local UCD, nor that his time in politics perfects his capacity for future dialogue in the world of big business. It is of no use that he moved to live in the capital of Spain and that in just 5 years he became CEO of a real estate company called Prehogar. Nor that he later founded with other partners his first own companies: Inomar and Contrucciones Pórtico, whose Managing Director from 1992 to 1996 was Francisco Javier Cerceda Colado, ex-Division General and deputy director of the Guardia Civil, where he was appointed president of the Patronato de Viviendas, and from whose experience his partner and vice-president Fernando Martín obviously benefited... It is of no use at all.
At that time, Mr. Martín had already created Promociones y Urbanizaciones Martín, S.A. (Martinsa), with very moderate activity and growth. Perhaps that is why he continued to accumulate various companies: Jafemafe, Femaral, Almarfe, Fercler, Premier Martinsa (until recently called Martinsa Norte), Inmobiliaria Marplus and FT Castellana Consultores Inmobiliarios. Many of them were nothing more (and nothing less) than mere property companies, but others were dedicated to what really made him great: land management in the midst of the rezoning and credit fiasco. His influences, his complicity with Florentino Pérez and FCC, did the rest.. In the face of accusations of influence peddling, Fernando Martín repeated incessantly: “The business is in unconsolidated land. And that's where imagination and intuition come into play”. Indeed, we sensed and imagined how he was making dream capital gains, one after the other. He even sat in the dock but was acquitted due to the well-known lack of evidence. At the time, he boasted that he was able to get a finalist floor in less than 50 days... It's no use.
Until a couple of years ago alone, he accumulated more than 550 million euros in stock market assets, achieving capital gains of up to 120 million euros in just one year. Sacyr Vallehermoso. But it is of no use that at the beginning of the 21st century his business take-off was meteoric, nor that in 2006 he bought Fadesa and created Martinsa-Fadesa with a presence in 14 countries. The feet of this giant were made of clay. Of a mud built on a real estate bubble and a banking credit lust, which burst months ago.
Mr. Fernando Martín, as you would say my admired Groucho Marx, «the game is over«. But for whom? Unfortunately, this is the million-dollar question. The game is over For the shareholders who trusted you, for the families who bought their flats that you will never finish building, for the shareholders of the banks who trusted you, and we could go on with the list of despair until we bleed to death. But what about you, Mr Martin? For you, only one of your toys is finished, the one that made the most noise, the one that amused you the most and even, who knows, the one that made you the most money. But what about your diversified businesses? Those that are known (3% of Unión Fenosa, 1% of Telefónica, 1% of BBVA, 1% of BSCH, etc.), those that only your friends know, and above all those that are not known. He is known to have more than significant holdings in distribution companies (supermarkets), and seats on a wide range of boards of directors. Mere tips of the iceberg.
I am not criticising him for having diversified his assets at all. Not to have done so would have been reckless and naïve on his part (even Bañuelos did so). But it is not credible that he did not see the danger of not diversifying Martinsa-Fadesa itself at the height of the bubble. Sorry Fernando Martín, nor were the re-qualification bucks repeated by chance, nor was their foresight of the bursting of the bubble so short-sighted.. He simply used one of his tools, one of his toys, until it stopped working. The current real estate and, above all, credit scenario no longer compensates him for his efforts, and not only did he do nothing to avoid bankruptcy, but I fear that it is an end designed and adapted to the future plans he has for his assets. And worst of all, the size of Martinsa-Fadesa makes the Government tremble and force it to buy land from you to pay your debts, thus extending the collateral damage caused by you to immoral extremes.
Perhaps this is what he meant when he spoke of «imagination and intuition». To be a good businessman it is not enough to make a company big and influential, you also have to make it solid, strong, agile, indestructible. Something similar to what you have done with your personal assets. This is the only way to be an entrepreneur in capital letters. You are not, because the only thing you have consolidated is your own fortune. And that is useless without a minimum of moral and human qualities.
Wealth without Ethics is despicable. This from a Family Office where we see many ways of amassing fortunes, Mr. Fernando Martín.
(…)Pero “tranquilos”, la sangre de todos no llegará al río. Nuestro sistema financiero no corre peligro de muerte mientras quede margen para una mayor miseria social. Lamentablemente así son las reglas del juego. Pero el efecto anclaje en los buenos tiempos nos ayuda a mirar hacia otro lado. Como dijo Supetramp en 1975: Crisis? What Crisis?
Hoy ya nadie puede mirara hacia otro lado. Todos sabemos, incluso los más optimistas o peor informados (¿dónde habré oido esta frase?), que estamos en crisis. O mejor dicho en Crisis, en mayúsculas. A algunos les ha costado mucho concebir una gran crisis sin crack bursátil, con el permiso del amago del 21 de Enero pasado, pero hoy en día hasta los más lentos de reflejos saben que occidente está en crisis. No obstante, parece que los peligros que algunos veían amenazando la supervivencia del Sistema Financiero se purgará a base del empobrecimiento global.
El aumento del coste energético ha popularizado, sin duda, esta sensación de crisis. Pero aún, para la mayoría, es poco más que una sensación. Los precios aumentan como consecuencia inmediata del precio del crudo, pero las consecuencias laborales de la contracción del consumo todavía son incipientes. El paro tan sólo comienza a repuntar y la sociedad apenas ha comenzado a sufrir las consecuencias del empobrecimiento del Sistema Económico. Además, viniendo de orgías consumistas y lujurias financieras nunca vistas, la caída será aún más dolorosa. El terremoto se ha producido, los sismólogos lo saben bien, pero la población, a pesar de algunas voces de alarma cada día menos incipientes, en general aguarda inconsciente la llegada del tsunami.
Muy pocos intuyen la magnitud de la tragedia, porque muy pocos corren. Es decir, las economías domésticas de guerra con apretadas drásticas de cinturón, sólo se producen en los casos en los que ya les salpica el agua. El resto oye hablar de crisis a diario pero confían en que sus vidas no van a cambiar sustancialmente. A lo sumo menos vacaciones o menos caprichos caros como cambios de coches, etc. Pero la realidad es que muchos perderán gran parte de sus ingresos y los ajustes tendrán que ser mucho más dramáticos.
Afortunadamente tenemos margen para una mayor miseria social. Que nadie se ofenda: Me refiero a que en general hasta hace un puñado de meses la clase media consumía y se endeudaba muy por encima de sus posibilidades reales. Y la media/alta también, sólo hay que ver las cifras récord de Ferraris vendidos entre la población cuyas fortunas no eran suficientes para este tipo de lujos. El hecho de habernos emborrachado de créditos al consumo, hipotecas y vuelos al caribe hasta casi el coma etílico, nos condena a una resaca fortísima y larga, muy larga. El ciclo de una profunda y compleja crisis como esta puede ser largo. A pesar de que las fuerzas políticas, empresariales e institucioneles intenten convencer a la población de que en un par de años malos purgaremos nuestros pecados, la triste realidad es otra. Probablemente (ya que no tenemos la bola de cristal que parecen tener algunos), en España los vendedores de pisos no verán mejorar sus valoraciones de mercado en los próximos 5 o incluso 10 años, ni podremos llenar nuestros depósitos a los precios del pasado año, ni volverán los bancos a facilitarnos hipotecas del 80% de la tasación (a pesar de que algunas voces oficiales lo reclaman temerariamente), ni créditos al consumo sin sólidas garantías, ni…
En Japón llevan casi 20 años sin plusvalías de ningún tipo: Sueldos, precios, valores inmobiliarios ni, por supuesto, bolsa. Ese modelo recesivo que para nosotros es economía-ficción, existe. Las tan sobadas frases oidas en España como: «El ladrillo nunca baja»; o «en RV a medio plazo siempre ganas»; o la mismísima «cada día todo está más caro», son una quimera para el japonés de la generación de los últimos 20 años. Y 20 años es casi media vida inversora, no lo olvidemos. No me cansaré de recordar que el mismísimo Dow Jones apenas subió un 10% entre 1965 y 1983 (18 años), y eso en un entorno de crecimiento y no recesivo.
Como en una maquiavélica alineación astronómica, hoy se dan diversas circunstancias fatales coincidentes en tiempo (desde aprox. 2007) y lugar (occidente): Desmoronamiento del abuso en las titulizaciones, pichazo de la burbuja inmobiliaria, endeudamiento abusivo generalizado y una crisis del petróleo que va más allá del aumento de precios (peak oil). Como habréis visto, no incluyo una crisis bursátil, aunque es evidente que muchas reservas patrimoniales de las familias estaban malblindadas en acciones (manda huevos) que hoy también se ven muy recortadas, agravando así las consecuencias de dicha acumulación coincidente de factores fatales. ¿Conjunción planetaria fruto de la mala suerte? En absoluto. No es más que fruto de nuestros excesos, abusos y nuestro malhacer. Esperemos que el final sea menos desagradable y traumático que los excesos del protagonista del siguiente memorable video de «The meaning of Life» de los Monty Python.
A pesar de todo me gustaría acabar con un cierto optimismo y quiero pensar que en el negro horizonte se abrirá una brecha de luz económica, que hoy no acierto a adivinar, y que amortiguará la caída (energía alternativa, boom tecnológico, economías emergentes…quién sabe). Aunque no estoy muy seguro de que sea sano ni prudente evitar un cierto desastre que nos permita arrancar de nuevo sobre fundamentos asépticos y capaces de aguantar nuestros futuros excesos.
«Gatitas en celo te esperan para que las mimes y les des un poquito de leche. Dúplex lésbico, beso negro, francés y completo, con y sin… Amas y sumisas, en la cueva del Sado te harán sentir sensaciones inolvidables. Dos bomboncitos con experiencia. Sí a todo. Llama y pregunta por Freddie o Fannie. (1-703) 903-2000.»
Esperemos que este anuncio, que podría haber sido redactado por Henry Paulson conjuntamente con Citi, surja efecto y atraiga algún carroñero salvador antes de que el dinero público deba limpiar tarde y mal los restos en putrefacción, como sucede sin ir más lejos con IndyMac Bank. Es labor de todos maquillar y sanear suficientemente unos restos cada día menos apetecibles para hacerlos atractivos, sexys, asequibles e interesantes para los carroñeros. De otro modo se nos complicaría todo muchísimo.
Recordamos hoy el artículo en el que hablábamos del afán de la clase media por conseguir un pelotazo que les sitúe directamente en un estatus superior, descuidando así su progresión profesional y laboral.
Con los tiempos que corren quizás más de uno añore la situación de hace un año donde un trabajador podía centrarse en el esfuerzo por progresar en su puesto de trabajo o mejorando su condición cambiando de empresa, sin sentir el aliento del despido en el cogote. Os dejo con el artículo original:
The fishermen arrived in the middle of a troubled river. And of course they won. They won over chastened followers (or inept ones) who wanted to see alternative investment as a substitute for the bullish rallies to which the stock market has been giving them a hard time since the beginning of time. Their world, of course. A world, that of these investors, which is inconceivable without capital gains in equities that in many cases exceed the earning capacity of their own work. How clever we all were, weren't we?
But then came the stock market cuts and the reproaches began to be heaped on their vaunted managers and bankers. Why didn't they warn them that they were going to suffer such large and persistent losses? Isn't that their job? What use are their ties, their courses (not even masters anymore), their experience...? Faced with this avalanche of blame, managers tend to react in two very different ways:
The incompetent and inexperienced (although there are some middle-aged ones) are as surprised as the client himself. I would never have imagined that VR could lose so much and, more importantly, beyond one or two bad years. Most have even dragged down not only their clients but also their family and close friends, and of course their own savings. In fact, the only one they have not harmed is the very entity they work for, since they have sold fish left, right and centre, generating a large amount of commissions. But that does not mean they will keep their jobs, since the flight of clients, and the consequent reduction in profits in the manager's operating account, inevitably digs their grave.
On the other hand, the old dog (with almost all due respect), knows perfectly well that these are lean times and that it is necessary to operate clients morning and afternoon. The market is not going to be able to take the rain as it has in the past, although this time it looks worse, as there is no stock market crash to excuse itself for, and it is going to be a long one. However, it knows that it has alternative weapons at its disposal to continue sucking commissions from its clients who have been chastened by the traditional RV. The entities for which they work nimbly have supplied them with them. and have even trained them minimally to use them.
However, there are managers whose power of conviction is not sufficiently oppressive and who allow their clients to doze off for some time in simple deposits. while inflation eats away at them and their private banking or management company bosses lose their patience.
But let's focus on the managers and bankers of champions, the fishermen who win in troubled waters, i.e. those who really generate profits for the entities in which they work. They have managed to ensure that their clients see alternative investments as an idem for their longed-for annual capital gains of 12, 18, 25% or even more. The «perfect antidote».» against western RV downgrades. Many investors have bought alternative funds confusing them with hedge funds (which is very common) and without really knowing what either one or the other means. They just wanted to hear that these investments would continue to make money despite stock market declines.
They care little about knowing the truth. And the truth is that a alternative investment is as undefined and absurd as to say market investment. Do investors know whether their alternative investment is based on hedge funds with 50% or 800% leverage? Do they know whether they invest in yield curves or equity spreads? Do they know whether they have bought a fund of funds with corresponding fee multiples? Do they know if their money is invested in an unlisted company (venture capital) as a shareholder? Do they know if at the same time they are investing in commodities, emerging or alternative energies? Do they know if they are paying a NAV with the proceeds of a derivative or credit sale that compromises the future of their investment? etc., etc... The unfortunate majority answers are NO. At most a brief history of results and volatilities that is more than ever useless due to the constant adaptation of investment policies to the day-to-day scenario. Because an alternative investment enjoys the greatest freedom of movement for its managers. Anything goes. But if anything goes and the type and strategy of investment changes substantially and constantly, trackbacks are meaningless. If, in addition, if we de-correlate (what a nice word) In the market, not knowing where we put our money, we decide to diversify within the most absolute diversity, what investment criteria do we have? Nil.
In such cases, which are unfortunately all too common, we are only obfuscated by the promise of compensating for longed-for stock market gains. We lose sight of the North, and of course our money. The consequences are already obvious.
What's next for promiscuous investors? The arms industry of the financos It is sure to impress us with shiny new weapons of mass (patrimonial) destruction.
Muy interesantes, como siempre, vuestros comentarios respecto a estrategias para un escenario de fuerte crisis financiera y energética. Sólo os pido que, aunque sea bajo pseudónimo anónimo, los publiquéis como comentarios y no mandéis mails privados. Creo que es la forma adecuada para que todos podamos compartir ideas, algunas de ellas ejemplares, y así reservaremos los correos para las consultas personales sin que éste se colapse. Dicho esto vamos a analizar nuestras y vuestras estrategias.
Buscando oportunidades en tiempos estremecedores. Así es como nos gusta analizar las estrategias futuras. Aunque buscar oportunidades significa exactamente eso, o sea, realizar inversiones con cierto riesgo en busca de esas potenciales ganancias que nos suele dar un escenario en crisis. Por ello, por ese cierto riesgo, debemos buscar las oportunidades con mesura. Sin poner en peligro la mayoría de nuestro patrimonio y sólo los activos destinados a ello, previo análisis y diseño de nuestro PGR. Aclarado este punto, seguimos.
Es muy cierto, no obstante, que quizás los tiempos venideros no sean tan sincopados ni difíciles como hoy se vislumbran, y muchas opiniones de hoy, queden en ridículas exageraciones catastrofistas. Algunos de hecho, mayoritariamente políticos y banqueros, así lo auguran. Es posible que la crisis de crédito se minimice y que lo peor haya pasado. Que por arte de evolución costumbrista o who-knows-what, el tiempo haga que la confianza vuelva al crédito, siendo ésta la mejor medicina (o mejor analgésico, que alivia pero no cura, diría yo) para volver a la peligrosa y frágil normalidad de los años pasados. También es posible que el temido peak oil sea una falsa alarma y que, a pesar de ser incapaces de sustituir nuestra dependencia del petróleo por otra, sigamos extrayendo barriles a precios algo más moderados durante varias décadas. ¿O por qué no? que en pocos años encontremos una energía alternativa, viable, barata y global. Yo también lo espero, sinceramente, Fernan2. En ese caso los analisis y estrategias actuales servirían, pero hemos querido que éste sea un ejercicio de reflexión contemplando la hipótesis de que realmente nos veamos en serios apuros.
En ese posible escenario peor, es bueno tener al menos alguna estrategia analizada para la posible prolongación y recrudecimiento de la crisis financiera y/y crisis energética actual. Lo primero que debemos replantearnos en ese escenario negativo es nuestra estructura patrimonial a blindar y la proporción a arriesgar. Y por supuesto, redefinir nuestra aversión al riesgo, de hecho redefinir nuestro PGR ad-hoc. ¿Cómo blindaríamos la mayoría de nuestros activos y dónde buscaríamos las oportunidades? Esa es sin duda la pregunta del millón, pero vamos a intentar dar alguna directriz, como habéis hecho vosotros, que pueda ser útil en el proceso de cada análisis particular. Obviamente, huelga repetir que cada PGR debe hacerse absolutamente a medida de cada patrimonio, persona, familia, idiosincrasia y circunstancia. Dicho esto, y con todas los riesgos que conlleva dar directrices sin conocer al dedillo al lector potencial, vamos a generalizar peligrosamente (para placer de algunos), considerando un patrimonio de al menos 3 o 4 millones de €:
Para la parte del efectivo, de entrada, el tradicional refugio bancario debe revisarse en favor de una selección más exigente de la entidad y una menor concentración de riesgo entidad. No tengo tan claro como ManuelMad que los paraísos fiscales fueran el cobijo ideal, pero estoy de acuerdo en que a priori se deberían ver menos afectados por la crisis crediticia. Además, la parte que debamos blindar, debería huir de las rentas fijas financieras y decantarse más hacia las soberanas, con plazos que no vayan más allá del medio. ManuelMad comentaba que huiría de las RF soberanas, pero ante un escenario así, creemos que una divisa refugio y Estados a quienes afecte menos la escasez de petróleo serían más seguros que alternativas corporativas. Quizás nuestra imagen de ambas crisis sea menos bélica que la tuya. En cuanto al refugio oro que también apunta Manuel, un 40% en un metal precioso me parece excesiva concentración de activos en algo cuyo beneficio sólo cabe esperar en su apreciación especulativa. Podría ser una buena inversión, pero ojo, estamos hablando de las cantidades a blindar, ya que para los activos que puedan asumir ciertos riesgos, encontraremos grandes oportunidades de inversión (para ganar y para perder) en commodities, deuda financiera «distressed» (no confundir con las «Distressed Wealth Strategies«), etc.
En cuanto al efectivo susceptible de cierto riesgo, consideraríamos la posibilidad de invertir en inmuebles prime en USA. El mercado inmobiliario deprimido y un cambio de divisa atractivo, hacen de ese mercado un objetivo a tener en cuenta. Incluso hoy en día planteamos a muchos de nuestros clientes la conveniencia de vender parte de sus inmuebles en España a precios de mercado, en favor de aprovechar dichas oportunidades al otro lado del atlántico. Algunos diréis que para vender en estos momentos en España hay que «malvender«. Pero en realidad no es que sea barato sino su precio real de mercado, no hay otro. Y el coste de oportunidad puede ser muy superior que la baja del precio al que mentalmente estamos anclados. Generar unas rentas de alquileres inmobiliarios en US $ con rentabilidades que hace muchos años que no vemos en España, nos parece una buena estrategia en la actualidad, incluso agravándose la crisis financiera y energética. Es muy cierto Dalamar, que el modelo americano de poblaciones tipo Show de Truman donde se conducían 100 millas de casa al trabajo, han dejado de ser viables para las economías medias. De hecho ese tipo de viviendas son las que más han sufrido la crisis inmobiliaria e hipotecaria en los EE.UU. En España se resentirán algunos, está claro, pero jamás partimos de unos precios tan bajos de la gasolina como allí, y el coste del transporte en coche privado siempre se tuvo en cuenta en Europa.
Para la parte de efectivo susceptible también de riesgo, consideraríamos las inversiones en RV. Dependiendo de la proporción del patrimonio y del riesgo asumible tenemos opciones actuales como los mercados emergentes. Pero cuidado, en un escenario de crisis energética grave, su propio consumo autóctono (China e India), sus bajos salarios y sus inercias de PIB, podrían darse la vuelta rotundamente. Depende de la gravedad de la crisis, sólo mientras los costes energéticos no se multipliquen hasta asfixiar dicho mercado, son una opción a considerar. No obstante, sus volatilidades gigantes deberían moderarnos los volúmenes a invertir en la actualidad. Otra opción menos volátil, y ésta sí compatible con un mundo con petróleo prohibitivo, serían los blue chips americanos, pero sólo los que menos afectados se puedan ver por un incremento energético y su repercusión en los costes del transporte.
Siguiendo con el escenario de precios de combustible muy superiores a los actuales, parece que un sector que podría quedar al margen de este problema sería el de las telecomunicaciones o sector tecnológico. La burbuja del 2000 queda ya suficientemente lejos y purgada como para que se den las condiciones de repetirse, y esta vez con menos aire y mayor fundamento. Además las dificultades del transporte físico podrían llevarnos a un especial auge de esas empresas. Una cartera de este sector, podría ser una buena estrategia a largo para dicho escenario. Coincido con Alejandro y Paco, aunque el sector es tan amplio que encontrar el valor entre tanta paja no sería fácil. Incluso diría que con los precios energéticos actuales, ya sería recomendable esta estrategia de inversión.
Creo que cambiarían muchas cosas, Tom, las necesidades podrían parecerse mucho durante un tiempo, pero lo que sí deberíamos adaptar de inmediato sería la forma de cubrirlas.
Gracias por vuestras reflexiones y análisis de ese hipotético escenario financiero y energético. Espero que sigáis aportando calidad a este blog como siempre hacéis.
Tan sólo queremos hacer un breve recordatorio a la crisis que claramente se intuía hace justo un año. Algunos todavía no se habían enterado de la que se cernía sobre nosotros, mientras en cambio algunos auguraban catástrofes de finales de civilización y/o de Sistema. Nuestra perspectiva entre comentarios de corralitos y de colapso de la Economía global, era el del deterioro del panorama financiero para el ciudadano medio.
Lamentablemente parece que el tiempo nos da la razón. Por el momento la resaca crediticia y la crisis energética son más que suficientes para perjudicar a miles de millones de personas. Virgencita, Virgencita que me quede como estoy…:
Si no conseguimos frenar la escalada del precio de la energía, no sólo se resentirán los estómagos de los países más necesitados y las economías de los países del primer mundo, también supondrá un frenazo a nuestra cuestionada globalización. Y por tanto afectará a la propia evolución de nuestra civilización como tal.
El proceso de globlización iniciado en las últimas décadas, comenzando con la implantación comercial de internet a nivel mundial y siguiendo con los desplazamientos de mercancías y de personas low cost, se verá comprometido en la medida en que el coste energético se multiplique.
Hace alguna generación el consumo de fruta tropical más allá del mismo trópico era imposible. En un futuro inmediato, si la energía sigue encareciéndose, pasará de ser habitual a prohibitivo. La pregunta que podemos lanzar es la siguiente: ¿Es malo que volvamos a consumir sólo productos autóctonos de temporada y deje de haber en el primer mundo de todo y siempre? Mi respuesta sería, depende: Para los países desarrollados en general, no tiene porqué ser dramático, ni siquiera negativo, que sólo se consuman productos de temporada propios y que se deba volver a diversificar la producción autóctona para cubrir las necesidades regionales. En ese caso sólo se importarían productos lejanos necesarios como por ejemplo medicamentos, eso sí a precio de oro (negro, claro). Pero este mismo fenómeno sería pésimo para el mundo no desarrollado, ya que condenarlos a producir sólo para su mercado autóctono significa la extinción de sectores de población incalculables. Imaginar un país emergente o incluso sub-desarrollado sin posibilidad de exportar porque los costes del transporte les arranca de raíz su competitividad, es escalofriante. No obstante, lógicamente los costes del transporte no repercuten igual en un producto grande, pesado y barato que en uno pequeño, ligero y caro. Es decir, por ejemplo el encarecimiento de la energía no afectará tanto al transporte de videocámaras como al de bicicletas, aunque ambos productos sean chinos.
Si alguna ventaja tienen esos países con economías paupérrimas, es precisamente su mano de obra barata que hace atractivos sus productos al primer mundo. Pero en el momento en que cueste lo mismo o menos una sudadera made in Italy, Spain o France que otra (de probable peor calidad) made in Indonesia, Korea o Taiwan, nuestro mundo al que ya nos habíamos acostumbrado, será otro. Deberíamos abandonar la producción especializada que hemos venido evolucionando en el pasado final de siglo, para volver a la producción diversificada por la ausencia de globalización mercantil. El escenario con el que nos veríamos obligados a lidiar con un petróleo desbocado y sin alternativa presente es, cuando menos, inquietante. Sin duda un panorama involutivo a todas luces (con el permiso de los anti-globalización).
Sin embargo, el fenómeno de la globalización es algo difícilmente reversible, sólo un evento que afecte a todo el planeta y de gran calibre como un agotamiento energético, puede frenar (que no parar o eliminar) dicha globalización. Espero que después de haber constatado el peak oil hace tres o cuatro años, y antes de llegar a un agotamiento que vaya más allá del simple encarecimiento del crudo, hayamos sido capaces de desarrollar una alternativa realmente viable y global. De otro modo sí que podemos ver peligrar el hasta hoy vertiginoso ritmo de la globalización.
Metiéndonos en Economía-Ficción, aunque me temo que menos fictícia de lo que parece, vamos a imaginar el escenario de un coste energético insostenible y sostenido. Es decir, que nos pilla el toro (si es que no nos ha pillado ya) y nos vemos abocados a un mundo con los trazos que hemos definido, y además durante décadas. Que no somos capaces de encontrar una alternativa energética barata, abundante y global como lo era el petróleo hasta hace unos años. Imaginemos pues que el comercio internacional se ve modificado drásticamente en consecuencia, y que las industrias y las economías se tornan sensiblemente menos globales. Sin embargo a pesar de este escenario, los mercados financieros seguirían disfrutando del esplendor de los movimientos de la información, y casi ajenos a los problemas de los movimientos de las mercancías y personas. Planteemos algunas cuestiones interesantes: ¿Qué sucederá entonces con las inversiones financieras? ¿Qué estrategias de inversión deberíamos crear para que nuestro patrimonio siguiera una correcta progresión en un escenario de crisis energética drástica?
Sería muy revelador leer vuestros comentarios al respecto, sobre todo si no se reducen sólo a la compra de derivados de petróleo, claro 🙂
Quizás si empezamos a pensar cómo serían nuestras inversiones en ese escenario de economía-ficción, encontraremos alguna directriz interesante y aprovechable para el escenario real actual. Una estrategia de inversión a largo plazo podría necesitar hoy del análisis de esta situación futura.
La globalización de los mercados financieros no necesita petróleo y, de la mano de internet serían los grandes beneficiados de la incapacidad de movimientos físicos causada por la ausencia de energía barata. Y no cabe duda de que, en dicho escenario, las cotizaciones de equities, commodities, RF soberana o corporativa, y en definitiva cualquier producto creado por los financos, se vería profundamante alterado en sus respectivas cotizaciones. ¿Estáis pensando en el mismo sector que yo? ¿Quizás incluso en las mismas empresas?
And the fact is that la madre de todas las crisis no la concibiría sin la madre de todas las oportunidades.
Hay que encontrar un modo de preservar a las generaciones venideras de la avaricia o inhabilidad de las presentes.
Wealth, fortunately, is mostly redistributed naturally. That is to say, the wealthy spend surpluses more easily in favour of the less wealthy. This quasi-universal law exists in countless areas: From the rich man who lives at a rate that means the livelihood of many families around him; to the football club of the G14 which pays a huge sum for a player from a mediocre club, thus helping to balance the latter's damaged balance sheets.
Almost always the increase in wealth leads to an increase in spending, consumption, investment and/or whatever we want to call it, with many different collaterals benefiting from it. Some of us call this relationship a kind of Win-Win, but sometimes it becomes a parasitic relationship. Some will say that the rich get richer and the poor get poorer, because of the exploitation of the former by the latter. In that case we would enter into the controversy of who is the parasite and who is the host. But the class struggle is not the main reason for this reflection, so we will ignore this polemic and consider (fairly or not) that the rich is the host and the poor the parasite when it is not a Win-Win relationship.
Not all parasitic relationships are trophic, In other words, they involve an increase in monetary resources that feed the parasite. Sometimes the benefit obtained from the rich or powerful translates into protection from third parties, influence, leisure, business, prestige or other very diverse advantages that have little or no relation to money.
Another example of wealth redistribution would be philanthropic giving. Perhaps mostly residual in volume, but look at the large donations that do occur from time to time. For example, Warren Buffett's recent donation of 37,400,000,000′-$ to charitable foundations (when you read all the zeros, it's more impressive, isn't it?). These types of philanthropic acts are the most straightforward and direct way to redistribute wealth. The most radical and at the same time laudable form of Win-Win decompensated or voluntary parasitism on the part of the host. In the face of an altruistic attitude of this calibre, the balance of the two «win» or the «damage»The "parasite as a passive subject" is something that, happily, escapes us from the traditional analysis of the relationship between wealth and poverty.
Some may criticise such acts as merely laundering the conscience of the rich. I prefer to think that laundering or not, we are dealing with effective redistributions of wealth that honour the human race. NGOs (some) will not only redistribute mere resources but also encourage small forms of autonomous wealth creation, e.g. wells, dams, schools, etc. At this point I cannot fail to mention Vicent Ferrer and its copy Foundation, to which I personally have a couple of splendid ties.
Philanthropy, trade, business, leisure, influence.... whether the relationship between the rich and the poor is parasitic or Win-Win, it tends to compensate to a greater or lesser extent for the distribution of wealth.
But lately there is something that has me a little worried. I am not sure that the hands that have accumulated an enormous amount of wealth since the beginning of the new century have the same profile as the rich to which we are traditionally accustomed. I am basically referring to the Chinese and above all to Arabs (natural and legal persons) who are accumulating astronomical amounts of money day after day. Let us bear in mind that money has always been in the hands of Westerners in the past, either through the merits of their own civilisation or through the plundering of third worlds, but that is how it has traditionally been. But the holders of great wealth have changed in the last decade, in the last couple of years, I dare say. And perhaps the way they spend or pass on their wealth to the rest of the planet is not the traditional way either.
The great billionaires of the last century, as long as modern economics has been called that, have always been Westerners. Great businessmen who have amassed their great fortunes in industry, business or even commerce. Diverse men, of course, but all of them of Western culture. Only in the late 20th century did we see some Japanese multi-millionaires whose culture is far removed from Western culture, but they were short-lived and much less significant than today's great fortune-makers. My personal opinion is that many huge fortunes created in the last few years, which are growing at an unprecedented rate, are being formed without the commitment, effort and perseverance of traditional Western multi-millionaire businessmen. It is only an impression, true, but if these new fortunes of unimagined volumes have been formed in a somewhat passive way by their holders, their future objectives will undoubtedly be different from the traditional ones as well.
This is not at all a question of cultural, religious or even racial discrimination. It is only a reflection that leads me to think that wealth is no longer in the hands of our western culture, as it has always been historically until a few years ago. And the next question I ask is: What are the consequences of this phenomenon: will the traditional redistribution of wealth change?
It is as if in an eternal game of Monopoly, tacitly, the winners would cyclically return the banknotes to the bank so that the game would never end. And suddenly, the winners would have a new profile and question whether they will return their wealth to continue the game forever or not. The question I dare not ask myself is what will happen to our game if the nouveau riche decide to break with tradition.