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Cluster Family Office Blog

Hoy hace un año… 19 de Mayo de 2007.

Este es uno de los artículos por los que más felicitaciones hemos recibido, y de los que nos sentimos más orgullosos. De hecho, aquella conversación con el piloto de Fórmula 1 que mantuvimos hace ya algunos años, nos cambió radicalmente nuestra manera de entender la competencia.
La obligación de una constante mejora, el Efecto Cluster por excelencia, la máxima competitividad y la necesidad de obtener los mejores resultados, son constantes en el mundo de la Fórmula 1. Los avances que son fruto del durísimo esfuerzo económico y profesional de una temporada, quedan totalmente obsoletos al iniciar el siguiente campeonato. Los escenarios son tan efímeros como en la propia economía. Por eso el mejor equipo del pasado año puede fácilmente caer en la mediocridad en sólo pocos meses. La constante mejora de la competencia y su capacidad para adaptarse a los cambios constantes en las normativas y escenarios establecidos por la FIA, hacen que un avance revolucionario no signifique nada sin una constante labor de innovación y mejora. Extrapolable 100% al mundo de las finanzas.

Por todo ello, el ultra-competitivo mundo de la Fórmula 1, puede mostrarnos el camino a seguir en nuestro aprendizaje para conseguir mejorar nuestro patrimonio día tras día. Debemos ser conscientes de que la competitividad para conseguir la adecuada progresión patrimonial a lo largo de la vida es aún mayor que la de una simple competición automovilística, aunque se trate se la mismísima Fórmula 1.

Como podréis comprobar, este artículo también generó otro muy interesante de Echevarri en el que encuentra 3 semejanzas entre la Fórmula 1 y el mundo financiero y jurídico.

Aquí tenéis nuestra entrada original de hace un año:

Fórmula 1 y Counselling global. ¿Quién teme enseñar su Know-How?

Estrategias para los que han sufrido. «Distressed Wealth Strategies».

Nuestra labor como Family Office es dar soluciones a las problemáticas relacionadas con la riqueza de nuestros clientes. Y en el escenario de crisis actual donde muchos patrimonios han sufrido y siguen sufriendo minusvalías importantes, bien sea en inversiones inmobiliarias, derivados y RV, pérdidas empresariales o incluso en RF, recibimos muchas consultas de potenciales clientes al respecto. No sólo nos estamos refiriendo a potenciales grandes y medianos clientes sino a pequeños patrimonios que apenas superan el millón de euros incluyendo todos sus activos, inmuebles y empresas.
Efectivamente recibimos muchas consultas «desesperadas» de personas que han perdido una parte más o menos importante de su valor patrimonial en los últimos dos años, o incluso en los últimos meses. Por ello hemos diseñado estrategias de gestión e inversión adaptadas a casi todos los bolsillos y que cubren las dos prioridades que necesitan estos patrimonios perjudicados: El blindaje del patrimonio que queda ante potenciales futuras pérdidas, y la búsqueda de plusvalías importantes que compensen las minusvalías sufridas.

Siguiendo con los anglicismos inducidos por el americano mundo del Family Office, a estos patrimonios perjudicados por la crisis los llamamos «distressed wealth«, y necesitan un cambio de rumbo sustancial en su management para conseguir resultados positivos, pero sólo en la dirección correcta. Algunas carteras y fortunas en general llegan con estrategias claras y definidas que simplemente no han sido las adecuadas en el presente escenario de crisis.

Pero a menudo llegan a nosotros después de diversos cambios contradictorios de estrategias que sólo son bandazos sin criterio donde los activos van mermando indefectiblemente después de cada volantazo de escarmiento. La consecuencia habitual de estos bandazos de «pierdoaquimevoyallá» es la desconfianza absoluta del inversor en cualquier tipo de estrategia, que suelen acabar atemorizados bajo un depósito bancario, que con suerte sólo conseguirá minimizar los efectos de la inflación. Por las consultas y las entrevistas con nuevos clientes que efectuamos, podemos asegurar que éstos son casos habituales hoy en día, sin embargo las oportunidades son como los amaneceres, si uno espera demasiado se los pierde.

Por lo tanto después de haber sufrido pérdidas a causa de estrategias que venían siguiendo antes de la crisis y que ahora resultan dañinas, nuestros principales objetivos deben ser 2:

  1. La preservación del capital para evitar que las pérdidas puedan seguir produciéndose (este simple objetivo, evidentemente lo lograremos con el mero depósito bancario, por ejemplo, pero no sería compatible con el objetivo nº 2).
  2. La potencial consecución de rendimientos elevados que nos compensen de las pérdidas sufridas hasta hoy.

Estos dos objetivos que resultan tan obvios para todo el mundo, dejan de serlo cuando queremos ponerlos en práctica. Ahí ya van a intervenir multitud de variables como por ejemplo: La tipología de inversión fracasada anterior, la variedad de activos patrimoniales (no sólo los financieros), el nivel de afligimiento o de distress que se haya acumulado en el patrimonio en cuestión, la propia idiosincrasia del potencial cliente, la proporción existente y la deseada entre activos financieros inmobiliarios y corporativos, el contenido específico de su PGR de nueva creación y/o de su última evolución, las necesidades de recuperación y crecimiento futuras, etc, etc, etc…

No obstante, cualquier estrategia que diseñemos para un distressed wealth debe cumplir rigurosamente los dos objetivos principales señalados anteriormente. Por poner un ejemplo, y dependiendo mucho del caso en concreto, una inversión financiera que garantizará el principal a medio o largo plazo y que además situará al Cliente en posición de aprovechar rendimientos y potenciales plusvalías inmobiliarias en un entorno US$, cumplirá perfectamente con las dos premisas enumeradas. Obviamente conjuntamente con el Cliente o potencial Cliente diseñaremos muchas otras. El tiempo dirá cuáles serán las que funcionarán mejor, pero todas ellas preservarán el capital principal al mismo tiempo que permitirán al propietario de la fortuna beneficiarse de rendimientos y plusvalías colaterales. Misión cumplida y estratégicamente impecable.

Estas estrategias son específicas para distressed wealth, pero también pueden formar parte de los plateamientos a seguir para patrimonios cuya gestión haya sido la correcta y que se hayan adaptado hábil y ágilmente al escenario de crisis actual. Es decir, también puede ser una estrategia complementaria a las que hoy en día resulten exitosas, puesto que inversiones de este tipo no perjudicarán las estructuras de ninguna cartera sino todo lo contrario.

El fracaso es una gran oportunidad para empezar otra vez con más inteligencia.

Henry Ford

El Enigma de Tampa.

Érase una vez tres jóvenes parejas norteamericanas que trabajaban y residían en tres apartamentitos de alquiler barato, en un mismo barrio de los alrededores de Tampa (Florida). Dos de las mujeres eran cubanas y la otra chica era mexicana. Los maridos de las primeras eran afroamericanos, mientras que la mexicana se casó con un portorriqueño divorciado.
Debido a que tenían una excelente relación entre las tres parejas y que unificando las tres economías podían empezar a pensar en adquirir una casa de propiedad, decidieron hipotecarse con una casa lo suficientemente grande para las tres familias. La casa es ésta:

Spacious pool home, 4BR/2.5BA and 2 car garage. Trayed ceilings in Living and Dining rooms. Huge walk-in closet in Master bedroom. Eat-in Kitchen with all appliances, including clothes washer & dryer plus water softener. Walk to neighborhood play park. T ile in all traffic and wet areas. Formal Living and Dining rooms, both with trayed ceilings. Galley Kitchen features breakfast nook overlooking pool & trussed roof lanai. Kitchen is tiled, has gas range, walk-in pantry, 42 inch maple cabinetry, wrap around snack bar. All appliances included. Spacious Family room with wall for your wide TV. Master bedroom has trayed ceiling and a huge walk-in closet. Master bath has 2 wash basins, cultured marble counters, large garden tub, and a separate shower with bench seat. Secondary bedrooms are spacious, with fans and light in all. Inside laundry room with utility sink. Hot water heater has booster motor for quick response. Pool with auto sweep and safety fence. Outdoor shower poolside.

Su precio: 300.000′-$ o sea 100.000 por familia. Pero como el mercado inmobiliario yankee estaba muy deprimido (yo diría que la depresión llega ya al intento de suicidio), nuestros amigos negociaron un descuento sustancial de 50.000 $, quedando el precio final de la casa en 250.000′-$. Para los no habituados a pensar en pies cuadrados ni en US$ vamos a traducir: 211 m2 por 163.000′- € aproximadamente. Es decir a 773 €/m2.

Por supuesto que habían barrios y casas todavía mucho más baratas, pero nuestras tres familias eran optimistas con su futuro y decidieron pedir a Mr. Cheater, mortgage banker de una amable empresa crediticia llamada Quicken Loans, una hipoteca por el nominal de la casa que hiciese realidad sus sueños para disfrutar del agradable clima de Tampa todo el año, con piscina privada incluida. La quota mensual ascendía a 1.726’97$, o sea 3 partes de 575’66$ por mes y con esa hipoteca a 30 años y un día pudieron pagar al contado la casa al antiguo propietario, que se fue rápidamente a emborracharse al garito más próximo.

Gracias al descuento conseguido y como cada pareja había pedido una hipoteca solidaria de 100.000′-$, nuestros amigos tenían 50.000′-$ sobrantes de su presupuesto inicial que decidieron aplicar y repartirse de la siguiente manera: 20.000 los pusieron como fondo común y los dedicaron al pago de gastos, comisiones e impuestos de la transacción, acondicionamiento de la casa y el mobiliario. Por otro lado los 30.000 restantes los repartieron equitativamente a razón de 10.000 para cada pareja. Con este dinero decidieron cambiar los 3 viejos coches que las tres parejas arrastraban hacía años.

Así, con sus tres nuevos coches usados en su flamante nuevo garage usado y su flamante nueva casa usada, amueblada y acondicionada con esos 20.000′- $ procedentes de la hipoteca y que puesieron en un fondo común, comenzaron una nueva y anhelada vida repletos de ilusiones.

Eran inmensamente felices en su nuevo hogar y con sus nuevos coches. Trabajaban duro y merecían esa calidad de vida, pero ahora debían soportar más gastos y obligaciones de las que nunca habían tenido. Mr. Cheater ya les advirtió que sería implacable con los retrasos en el pago de la hipoteca. Si querían seguir beneficiándose del irrisorio tipo de interés del 5 5/8 no podían fallar ni un solo mes, de lo contrario… Nuestras tres parejas le estaban muy agradecidos por su interés y amabilidad a la hora de concretar los detalles de la conden… digo de la hipoteca. Sin él no habrían hecho posible su sueño de casa ni de coche. ¡Qué gran tipo el Sr. Cheater!

Al cabo de unos días, en el porche de su flamante piscina, empezaron a echar cuentas y a discutir entre ellos. Algo no encajaba en sus cifras. La chica mexicana y su esposo portorriqueño empezaron a desconfiar de las hermanas cubanas, que se habían encargado de negociar con Mr. Cheater. Argumentaban que las tres familias se habían endeudado por 100.000′-$ cada una, pero se habían gastado 10 mil en un nuevo coche usado. Por lo tanto una vez descontado el dinero que se repartieron para cambiar sus viejos coches, su aportación neta a la casa era sólo de 90 mil. Es decir 90 mil por 3 parejas, igual a 270.000′-$, que sumados a los 20.000′-$ de impuestos, gastos, muebles y acondicionamiento de la casa, les daba un total de 290.000′-$. Y sin embargo (o con él) el amabilísimo Mr. Cheater había hipotecado sus vidas por valor de 300.000′-$!!!

Las hermanas cubanas, quienes se ocuparon de realizar los trámites hipotecarios con Quicken Loans echaban cuentas una y otra vez jurando y perjurando que ni ellas ni sus esposos se habían quedado con esos 10 mil dólares que descuadraban de sus cuentas. La tensión entre el portorriqueño y los afroamericanos aumentó peligrosamente. También sospecharon del Sr. Cheater, al que fueron a visitar para intentar aclarar el conflicto, pero lo único que consiguieron fue la desconfianza y las amenazas de embargo de Bill Emerson (Chief Executive Officer), jefe supremo de Mr. Cheater.

Revisaron las facturas de los 3 coches, de los muebles, del aire acondicionado, de los impuestos y de los gastos y comisiones de Quick Loans. Todo parecía correcto pero cada día que pasaba, la desconfianza entre ellos aumentaba hasta el extremo que dejaron de hablarse. La convivencia en la que fue la casa de sus sueños se convirtió en una pesadilla. Incluso la forma de aparcar los tres coches en el inmenso garage era motivo de disputa feroz, y cada día amanecían con alguna rayada o golpecito sospechosamente nuevo.

Quizás por sus estados de ánimo en tensión constante, una de las hermanas cubanas y su cuñado perdieron sus puestos de trabajo. Malvendieron uno de sus coches para paliar el problema económico, ya que cada mes les costaba más hacer frente a sus 575’66$. Pero al cabo de pocos meses no pudieron pagar puntualmente a Mr. Cheater y recibieron la primera amenaza de embargo. Acordaron poner la casa a la venta, no sin una previa violenta pelea entre el portorriqueño y el afroamericano en paro. Pero el intento de venderla y saldar su hipoteca fue inútil, la misma inmobiliaria que les vendió la casa sólo les pasó una solitaria oferta de un inversor por 135.000′-$ cash.

Mr. Cheater perdió su puesto y hoy trabaja como jefe de sala en el Casino del Hard Rock Hotel de Seminole. Por su parte, nuestras parejas protagonistas tuvieron que volver a las afueras de Tampa para alquilar unos pisos aún más baratos que los que dejaron atrás hace sólo un año. Esta vez tan solo necesitaron dos apartamentos, ya que una de las hermanas cubanas se divorció y se instaló junto con su otra hermana y su marido afroamericano que todavía seguía sin trabajo. De hecho mantenía una secreta relación hacía años con su cuñado, pero ni su hermana ni su ex-amiga mexicana nunca sospecharon nada.

Una tarde, al cabo de unos años, mientras nuestro amigo portorriqueño veía jugar a su esposa mexicana con si hijita de tres añitos con un infantil rompecabezas, exclamó entre carcajadas: ¡Ya sé lo que pasó con los 10.000′-$ que nos faltaban cuando compramos la casa, mi amol!

Supongo que la mayoría de vosotros también lo sabéis. Los que no lo tengan claro, deberán esperar a leer vuestros comentarios.

Hay dos cosas infinitas: La Estupidez Humana y el Universo. Pero de éste último no estoy seguro.

Albert Einstein.

Novatos o tahúres. Diferencias entre invertir y especular.

Por desgracia y aunque parezca mentira, mucha gente no sabe realmente a qué juega cuando ve que sus ahorros en el banco no se están rentabilizando en demasía y decide hacer “algo” con ese dinero para sacarle más provecho. Ese “algo” es tan variado que llega a resultar confuso para el que no sabe lo que quiere. Nos encontramos con acciones, renta fija soberana, renta fija corporativa, real state, fondos de inversión… y además, dentro de cada categoría tenemos decenas de subcategorías! El universo de vehículos de inversión es tan inmenso que la mayoría de la gente acaba por elegir cualquiera casi al azar o, lo que es peor, aquella que le sugiere su asesor financiero de turno, sin tener muy claro qué espera de esa “inversión”. Bueno, sí. Todos saben lo que esperan de sus inversiones: que les hagan ganar dinero.
Pero ganar dinero sin tener claras las reglas del juego, no sólo es algo difícil, sino casi imposible a largo plazo. Una analogía que me viene a la mente sería la de querer ganar jugando al póker, sin conocer siquiera el sistema de combinación de cartas. Es más, aun conociéndolo, imaginaos que estamos sentados en una mesa repleta de tahures… El dinero nos duraría más bien poco en nuestras manos. Los mercados son timbas absolutamente profesionales y muy peligrosas.
Por simplificar, diremos que existen dos formas de encarar las finanzas, de cuyo conocimiento en profundidad dependerá en gran medida que tengamos éxito en nuestro empeño. Una es infinitamente más popular, se ha escrito hasta la saciedad sobre ella, normalmente suele prometer dinero fácil con el mínimo esfuerzo. Se trata de la especulación. Por otra parte, siempre denostada, poco publicitada por los actores financieros (es menos rentable para sus bolsillos), se encuentra la inversión.
La especulación busca usar los instrumentos financieros para aprovecharse de las fluctuaciones en su precio, tratando de encontrar a alguien que luego le pague más de lo que él pagó. UnGreatest Fool en toda regla, vamos. El problema de la especulación es que está directamente relacionada con uno de los pecados más antiguos de la humanidad, la avaricia. ¿A quién no le gustaría hacerse rico de la noche a la mañana y además sin pegar un palo al agua? Todos sabemos que ésto no es posible, y aún así muchas veces se muerde el anzuelo y se cae en publicidades engañosas de productos que ofrecen rentabilidades estratosféricas en apenas unos meses. Bueno, cabe la posibilidad de que te toque la lotería… Pero es importante destacar  que el 90% de los afortunados en sorteos pierden su dinero en menos de 10 años.
Aunque a largo plazo rara vez es sostenible, sí que existen personas que en momentos puntuales se han enriquecido especulando. Muy conocido es el caso del que probablemente sea el más famoso especulador de todos los tiempos, George Soros, que se enriqueció especulando con divisas, libras concretamente, al aprovecharse de que el Banco de Inglaterra se mostraba reacio bien a subir los tipos de interés a niveles de sus vecinos europeos, bien a dejar que su moneda fluctuase libremente. En España, la especulación en vivienda ha contribuido al enriquecimiento de muchas personas en los últimos años. El caso de gente que ponía señales de 10.000€ o incluso menos para luego, como comúnmente se dice, «dar el pase» del inmueble a un tercero, por desgracia no ha sido aislado (y así nos luce). Lo que quiero señalar aquí es que, si bien no es imposible ganar dinero especulando, sí que es extremadamente peligroso para las finanzas personales el hecho de ignorar que se ha conseguido así, pues una vez o incluso dos, el juego nos puede salir bien, pero a la larga estaremos abocados a perder. 
Por contra, invertir es colocar el dinero en activos que produzcan un retorno vía métodos como el pago de dividendos o intereses, o incluso por la propia revalorización del capital si lo hemos comprado con descuento. Warren Buffet dice que tiene dos reglas principales en el mundo de los negocios: 1) Nunca pierda dinero. 2) Nunca olvide la regla número 1. Y a tenor del espectacular rendimiento de las acciones de su empresa durante más de 40 años, parece ser que tener dichas reglas presentes en todo momento no le ha venido nada mal. 
Tenemos ejemplos muy variados de inversión, según el campo que estemos tratando. Hablando de Warren Buffet, el análisis fundamental o, más concretamente, el «value investing» cuya escuela comienza por Benjamin Graham y cuyo máximo exponente en España es Bestinver, es un ejemplo de cómo invertir en bolsa totalmente opuesto a la especulación. En lo que se refiere a inmuebles, inversión es comprar una casa a un precio tal que los alquileres permitan pagar la hipoteca (cosa impensable en España actualmente) e incluso nos den un extra cada mes. O si lo que preferimos es la renta fija, buscar empresas poco endeudadas con yields atractivos. 
El hecho de que para invertir nuestro dinero antes sea necesario un estudio en profundidad normalmente desalienta a muchos (es mucho más fácil leer la prensa económica y elegir una acción que nos dé «buenas sensaciones» que ponerse a estudiar sus cuentas anuales de los últimos cinco años). Por suerte, siempre habrá gente a la que le merezca la pena realizar dicho esfuerzo que les dará grandes satisfacciones y evitará algún que otro disgusto innecesario.
Para terminar, quiero destacar el hecho de que, si bien las estrategias de inversión son las más adecuadas para preservar nuestro capital e ir ampliándolo de manera lenta pero segura con el paso del tiempo, en edades tempranas, cuando aún no se han adquirido compromisos serios (nacimiento de hijos, por ejemplo), que requieren una responsabilidad desde el punto de vista financiero, sí que pueden ser aplicables estrategias especulativas siempre y cuando se sepa lo que se está haciendo y los riesgos que conlleva. Una pizca de pimienta en según qué platos tiene su punto.

Back to the Future. Paradox of Time and Money.

La mayoría de nosotros hemos estudiado alguna vez el Número de Avogadro. Una cifra constante, enorme y relativa al número de átomos o partículas existentes en la ínfima cantidad de materia llamada mol. Paradójicamente es un número tan elevado que bien podría ser astronómico, dándonos una idea de la relación entre átomos y universo.
Retrocediendo en el tiempo, este Número de Avogadro dio luz a la teoría atómica de la materia, que a su vez se basó en el movimiento Browniano (Robert Brown, botánico). Con ese nombre se bautizó a la trayectoria aleatoria e impredecible de las partículas de polen al chocar con las moléculas del agua en la que estaban suspendidas. Pero no os asustéis, aunque no lo parezca vamos a hablar de finanzas, economía y en definitiva de dinero.

Louis Bachelier (foto), basándose en estos movimientos brownianos, realizó su tesis doctoral conocida como The Theory of Speculation, publicada en el año 1900 (precursor donde los haya). Fue considerado el pionero en el proceso estocástico, un análisis que quedó delimitado al mundo matemático y científico varias décadas hasta que Fisher Black y Myron Scholes (éste último premio Nobel en 1997) le dieron el impulso definitivo a su aplicación financiera en 1973. A continuación podemos ver su famosa fórmula para calcular el premium de una opción:

La idea de estos matemáticos y sobre todo de estos economistas no fue otra que la de traer capitales del futuro para su aplicación en el presente. Es decir conseguir una fórmula matemática que cifrara cuánto ha de pagar un inversor hoy para tener derecho a comprar algo en el futuro, y viceversa. Es decir cuánto vale el riesgo en el que incurre el vendedor para fijar hoy el precio de un activo futuro. Black-Scholes lo determinaron matemáticamente, de forma casi infalible (sic). A partir de ahí despegó un nuevo mundo de inversión llamado futuros y posteriormente su infinita evolución hacia todo tipo imaginable de derivados. Nacía así el Chicago Board of Trade (CBOT) y se establecía el caldo de cultivo idóneo para alcanzar la burbuja crediticia actual, agravada por la inmobiliaria. El dinero y la riqueza dejaron de pertenecer al reino de la energía, donde exclusivamente se creaba o se destruía vía productividad, y mayormente se transformaba o cambiaba de manos. Se inició una peligrosa dinámica en la que el dinero dejó de tener relación con la producción y empezó a viajar a través del tiempo, pero sólo en una dirección. Donde la capacidad de creación de riqueza virtual y de inversión actual se tornó casi infinita a través de la globalización de los cálculos estocásticos. Hace años que sólo hay que ir al futuro y disponer de activos y posibilidad de inversión de algo que todavía no tenemos, porque nos creemos perfectamente capaces de cotizarlo con exactitud. Al más puro y salvaje estilo Back to the Future.

Pero cuidado, aunque la mayoría de los usuarios de las finanzas matemáticas no sean conscientes de ello, el modelo browniano no es aplicable correctamente con turbulencias o grandes crisis y variaciones, o sea en la actualidad. Riesgo y Valor son dos conceptos que las matemáticas difícilmente podrán cifrar con precisión jamás. Hay un componente psicológico demasiado importante que se multiplica enormemente con la globalización de los mercados de inversión. Sin ir más lejos, la determinación del riesgo de una entidad financiera a quebrar en menos de un año, nada tiene que ver con la probabilidad de éxito de ese mismo método de cálculo a 10 años, por ejemplo. No obstante los derivados no serían intrínsecamente nocivos para el sistema si sólo se utilizaran en empresas cuya productividad sobrepasara en mucho el premium pagado por el margen de riesgo. Pero esto haría reír a la mayoría de financos e inversópatas que a diario parasitan (parsitamos) en el Sistema Económico. Sería como decirle al prepotente nuevo propietario de un flamante Ferrari que sólo puede ir en primera y a medio gas, o sea, ni por asomo.

La expansión de crédito es una herramienta diabólica capaz de fabricar periodos de crecimiento económico virtual. Y los modelos de finanzas matemáticas, además, nos dan una falsa sensación de seguridad, de cálculo y control del Riesgo y del Valor. Nada más lejos, desgraciadamente.

Hasta hace unas décadas, las contracciones y expansiones de dicho crédito, conllevaban las bonanzas y crisis económicas cuyos ciclos todos hemos conocido y estudiado. Pero el uso y abuso global de los derivados traen al presente ingentes cantidades de dinero del futuro que han hecho estallar por los aires los ciclos, hasta ahora conocidos por todos. Por lo tanto los sistemas y teorías basados de una u otra forma en estos ciclos (casi todos) que se han repetido durante más de un siglo, han dejado de funcionar parcial o totalmente desde que estalló la burbuja crediticia. (Las hipotecas también han traído abusivas cantidades de dinero del futuro, pero esta vez a cambio de nuestro tiempo y productividad vital, pero de eso hablaremos otro día.)

Así pues, podemos ver un periodo de recesión que vaya mucho más allá de la corrección de este exceso crediticio e inmobiliario. O bien que el poder de atracción del dinero del futuro sea tal que veamos un pullback sólo transitorio en los próximos meses, y que éste nos haga huir peligrosamente hacia adelante unos años o décadas más. El Futuro es más que nunca impredecible, aunque su dinero ya nos lo hayamos gastado e invertido.

No nos cansaremos de repetir que la inversión en instrumentos no relacionados directamente con la producción son nocivos para el Sistema, nuestro Sistema Económico. Pero aún lo son más si los alimentamos con dinero arrancado del futuro. Deberíamos poder desinvertirlos y devolverlos al futuro, pero eso no es posible. Sólo invirtiendo lo ya producido podremos conseguir que nuestro dinero, paulatinamente y con largo esfuerzo, viaje Back to the Future.

En la primera versión de esta trilogía cinematográfica el argumento es comprensible y atractivo. Sin embargo el abuso del hilo argumental a través de la segunda y tercera parte, hacen que deje de ser tan comprensible para el espectador. El final, incluso para la industria del celuloide, es una paradoja, tal y como podemos ver en el anterior vídeo. Comercialmente funciona muy bien, ya que sin demanda no cabría la oferta de más secuelas, pero si en lugar de un divertimento ocioso se tratara de economía y finanzas, este abuso se convertiría en nocivo. Eso es lo mismo que ocurre con los derivados y la burbuja crediticia, financiera e inmobiliaria. La demanda existía y existe, pero el abuso nos lleva a paradojas que en el plano del sistema económico y financiero mundial posiblemente tengan terribles consecuencias insostenibles.

The paradojas en el tiempo han tenido una repercusión creativa muy importante a lo largo de los años, y dan un juego para la ficción inagotable. Pero prefiero pensar que mis inversiones no dependen de la teoría de la relatividad. Al menos en lo relativo a la teoría.

The Feast of Work. Or when work is something festive.

Before I can be branded as unsympathetic to the working class, exploitative or other clichés concerning the detriment of workers' rights, I want to clarify a few points:
I believe that trade unions historically played a crucial and necessary role in 19th and 20th century society. Both the first as the second International They achieved major gains for workers' rights, including the basic right to strike.

Undoubtedly unionism has shaped the nature of the fiercest and most purist capitalism. Indeed many economists consider today's globalised capitalism a hybrid between the failed socialism/communism of the second half of the 20th century and the ultra-capitalism promulgated at the beginning of the last century. The capitalism of our grandparents would have been shocked by the state interventionism in modern Western economies; and also by the social agreements that are achieved year after year by the modern trade unions.

But the workers' spirit and the workers' struggle for rights against the bosses, despite being a phenomenon that occurs in a very similar way almost everywhere in the world, has very significant exceptions. Among them is the behaviour of the worker-management relationship in countries where totalitarian or pseudo-totalitarian regimes are still in place, which are the aftermath of the failed communism of the last century. These phenomena are also evolving rapidly with the adoption of voracious capitalism, this time state capitalism, by countries such as China or Russia, among others. However, in these scenarios of socialised capitalism there are also some tics and conflicts between workers and business, albeit state-owned.

After the failure of communism in the second half of the 20th century, we came to the conclusion that capitalism, whether wildly liberal or socialised, is the second best system the world can run on... Now we only need to find out which is the first. But that would be another subject worthy of countless articles...

Returning to the employment relationship at hand, another major exception worthy of careful analysis in this worker-employer relationship, which we all accept as normal in the first world, is Japan. Such a relationship in that country is absolutely exceptional and admirably sustained over time. A worker's respect for his or her employer and company is something that is difficult to understand for our trade union mentality, in which the interests of the employer must inevitably clash head-on with those of the worker. by definition. But what if that were not the case in the West either?

Many of you will think that if the interests of the worker were to be brought closer to those of the employer, the social situation of the working class would deteriorate dangerously over time, and the disproportion of wealth between the two would increase. With this in mind, let us look at the situation of the workers in Japan. Their weekly working hours and productivity are far above what we are used to seeing around us, no doubt. But we can by no means say that the Japanese working class is exploited or that their standard of living is less than decent. Japanese companies take care paternally of its workers to extremes unthinkable in the West. So much so that to speak of exploitation and lack of labour dignity, we should turn our gaze to the third world, but in no case to the paradigm of capitalism and modern production that is Japan.

As you already know, I have a special passion and weakness for Japan. Perhaps that is why I admire so many of its peculiarities that never cease to surprise me after a few trips. Here are a couple of anecdotes from my friend Hector Garcia You can find more information in what is undoubtedly the best and most complete website in Spanish to get to know Japan and its peculiarities: Kirai. A Geek in Japan:

«A friend who works in Kodansha (Japan's largest publisher) told me about the process they went through to eliminate a magazine that was not making enough money. To get rid of the employees, what they did was to “suggest” to them that were looking for another job several months before the elimination of the department. As the date on which they planned to end publication of the magazine drew closer, Kodansha switched to suggesting to the department's employees to leave the company voluntarily. In the end they achieved their goal, all employees in the department left voluntarily, they did not have to fire anyone (saving all the costs of firing employees). This is an example of how employees “sympathised” with the problems of the company, took responsibility for the failure of the department and felt compelled to leave Don't you think this way of acting is incredible? If this were to happen in a European company I can imagine strikes, unions complaining etc. This is an example of how the Japanese avoid conflict at all costs and the role played by a sense of obligation. giri when making decisions».»

To our mentality, it seems like science fiction or the fruit of an oppressive bosses' mindset in which the working class is enslaved and severely threatened, doesn't it? Hard to believe in an environment of first world freedom. But e pur si muove.

The problems that the Japanese economy has been experiencing for more than twenty years are well known. Nevertheless, its standard of living remains enviable (even now, in times of recession or stagflation, we envy its lack of inflation) for the vast majority of the world, including a large part of the first world. Personally, I would say that I also find this workers' sense of responsibility for the running of the company enviable, as well as the respect of companies for their employees. In this In Japan, jobs have traditionally been retained for life, with wage increases as the worker's age and family obligations increase.. Interestingly, this form of remuneration is a far cry from the productivity or competitiveness incentive that we are so wildly accustomed to here. You may ask yourselves: How can a mediocre employee of advanced age be rewarded more than a young person who stands out for his or her special competence? It is difficult to understand for our mentality and a priori detrimental to maintain a high level of competitiveness. However, for any Western trade union, the precariousness of older workers and their difficulty in finding work is a workhorse that is difficult to resolve. Despite this traditional commitment of Japanese employers to workers throughout their lives, the Japanese economy has been a world benchmark for productivity, competitiveness, technology, innovation and many other recognised virtues for almost half a century.

It is disconcerting, like so many facets of a country of contrasts from which the rest of the world should learn a lot. The worker-entrepreneur relationship in Japan perfectly defines the concept of the win-win to which we so often refer. And that relationship contrasts particularly sharply with the trade union-employer relationship in the rest of the world.

Below you can read another personal anecdote by Kirai in which you will be surprised by the very curious formal relationship between employer and employee:

«A few days ago I was in a cafeteria with two colleagues, at another table there were two other colleagues and at a third table there were two other colleagues. the chairman of our holding company. The president was the first to finish, he came by my table to say hello, but he didn't bow at all, he is way above us, it was me and my colleagues who bowed and made a couple of comments. When he passed by the other table the president didn't know his own employees (there are more than a thousand of us right now), so he didn't even say hello. But it turned out that the president dropped his wallet on the floor next to the table of the employees he didn't know, one of them picked up the wallet and carried it to the president to the door of the cafeteria. The president, seeing that a “stranger” (actually an employee of his) had helped him retrieve his wallet, began to bow 90 degrees (maximum respect). It was the first time I had ever seen the president bow 90 degrees! If the president had known that the person returning his wallet was an employee of his, he would not have bowed at all (You should not bow to an employee of a lower rank), he would have simply made a surprised face and said thank you. This is a situation where the role played by the uchi and soto in Japanese daily life and an example of how the level/rank you occupy in society/company/group is very important in Japan».»


In this video you can see a traditional Shinnenkai of the ex-company by Kirai. You will see the differences with a Christmas dinner of any Spanish company and its ineffable Secret Santa.

In short, they seem to me to be interesting reflections to make us aware of the possible diversity of the relationship between worker and employer. Different ways of coexisting two worlds without the understanding of which the sustainability of the capitalist system is not possible, however socialised it may be. In any case, they seem to me to be interesting reflections on this May Day, when in most parts of the world people stop working to celebrate Labour Day, while in some places work is something much more festive.

Western civilisation? Well, that would be an excellent idea.

Mahatma Gandhi.

One year ago today... 4 May 2007

Hoy os propongo la relectura de uno de los artículos más polémicos en diversos foros de todo nuestro historial de posts. Una reflexión en la que denunciamos lo que, desde nuestro punto de vista, es una prostitución (autorizada mediante royalties legales o no) del concepto de Independencia Financiera del archiconocido Kiyosaki.
Citigroup a través de su elenco de empresas ad hoc (CitiFin, CitiSolutions…), emprendió ya en su día una campaña muy agresiva de captación de vendedores amateurs con hambre de clientela. Unas prácticas que definimos en este artículo como de lobo con piel de cordero, que pretenden el máximo beneficio empresarial e intermediario bajo el disfraz de bienestar personal futuro de sus clientes/presas. Y todo ello con el sello de la filosofía RichDad puesto que hace uso de su licencia para utilizarla, pero la desvirtúa totalmente al transformarla en servicios bancarios. La aplicación del Network márketing, además la pervierte tristemente.

Como ya decimos en el artículo, tal vez nuestro amigo Robert Kiyosaki debería tomar cartas en el asunto, porque me resisto a creer que el pago de unos royalties, por abultados que sean, compensen su complicidad.

Descanse en paz la búsqueda de la Independencia Financiera si hay que encontrarla a través de nuestros bancos. Os dejo sin más con el artículo:

CitiSoluciones, el Networking al servicio de CitiBank. Descanse en paz la Independencia Financiera de Kiyosaki

Espero que os guste releerlo y comentarlo un año después.

Groucho and I.

Re-reading this chapter of the book «Groucho and I» written by Groucho Marx himself, seems very appropriate for the times. It is the first-person account of his rise and fall in the stock markets on Wall Street in 1929.
Sarcastic, ironic and bitter reflections of psychology that repeat (we repeat) cyclically the investors in pursuit of wealth with no effort or link to productivity. As in wars, historical memory is ephemeral, and even more so if the cycles are repeated at intervals of more than one lifetime. In other words, today there are no longer any survivors of investment age who had a certain amount of investment power in 1929.

Nor can we compare the current crisis and foreseeable recession with the crash of 1929. To begin with, the current crash is a credit crash and not a stock market crash, although it is perhaps even more serious for that reason. Moreover, the globalisation of information, electronic impulses in the form of money and today's financial complexity have nothing to do with the scenario of the roaring twenties. But it perfectly defines the feeling we have recently experienced in the last technological bubble, without going any further. A time when «many of the stockbrokerage firms had larger audiences than most Broadway theatres«The "I'm not a butcher", or waiters and butchers talking about the markets as if they were talking about Sunday's game.

Anyway, I'll leave you with the original masterful (if somewhat shortened) text by Mr. Groucho Marx, a genius if ever there was one, and my selection of a few pearls and comments at the end:

«...Very soon a business far more attractive than theatre attracted my attention and that of the country. It was a little thing called the stock market. I met him for the first time around 1926. It was a very pleasant surprise to discover that he was a very shrewd businessman. Or so it seemed, because everything he bought went up in value. He had no financial advisor. You could close your eyes, put your finger on any point on the huge wall board and the stock you had just bought would immediately start to rise. I never made a profit. It seemed absurd to sell a share at thirty when you knew that within a year it would double or triple in value. My weekly salary was about two thousand, but that was small change compared to the money I was theoretically making on Wall Street.

I enjoyed working on the magazine but the salary was of little interest to me. I took confidences about the stock market from everyone. It's hard to believe now, but incidents like the following were commonplace in those days: I got into a lift at the Copley Plaza Hotel in Boston. The lift operator recognised me and said: «A little while ago, Mr. Marx, two guys came up, you know? Real big shots. They wore double-breasted blazers and had carnations in their lapels. They were talking about the stock market and, believe me, my friend, they looked like they knew what they were talking about. They didn't imagine I was listening to them, but when I ride the lift I always keep my ear to the ground - I'm not going to spend the rest of my life making one of these drawers go up and down! The thing is, I heard one of the guys say to the other, »Put all the money you can get at United Corporation" [...] I gave him five dollars and ran to Harpo's room. I immediately informed him about this potential gold mine I had stumbled upon in the lift. Harpo had just had breakfast and was still in his dressing gown. -In the lobby of this hotel are the offices of a stockbroker," he said. Wait till I get dressed and we'll run and buy these shares before the news spreads. -Harpo," I said, "are you crazy? If we wait until you're dressed, this stock can go up ten points!

So in my street clothes and Harpo in his dressing gown, we rushed into the lobby, entered the agent's office and in a jiffy bought one hundred and sixty thousand dollars' worth of United Corporation stock, with a twenty-five per cent guarantee.

For the lucky few who were not ruined in 1929 and who are not familiar with Wall Street, let me explain what this twenty-five per cent guarantee means. For example, if you bought eighty thousand dollars worth of stock, you only had to pay twenty thousand in cash. The rest was owed to the broker. It was like stealing money.

On Wednesday afternoon, on Broadway, Chico met a Wall Street regular, who whispered to him: -Boy, I've just come from Wall Street and there's all the talk there is about nothing but Anaconda Copper. It's selling for one hundred and thirty-eight dollars a share and rumour has it that it will go up to five hundred. Buy it before it's too late! I have it on good authority. Chico immediately rushed to the theatre with the news of this opportunity. It was an afternoon performance and we delayed the curtain call for thirty minutes until our agent assured us that we had been fortunate enough to get six hundred shares. We were thrilled! Chico, Harpo and I each owned two hundred shares of these gold oozing stocks. The broker even congratulated us. He said, "It's not often that someone gets such a good start in a company like Anaconda.

The market kept going up and up and up. When we were on tour, Max Gordon, the theatre producer, used to put me on a conference call every morning from New York, just to inform me of the market price and his predictions for the day. These auguries never varied. They were always «up, up, up».

Until then I had not imagined that you could get rich without working.

Max called me one morning and advised me to buy a stock called Auburn. They belonged to a car company, now non-existent. -Marx," he said, "it's a great opportunity. It will jump higher than a kangaroo. Buy it now, before it's too late. Then he added, "Why don't you give up the theatre and forget that measly two thousand a week you earn? It's chump change. The way you handle your finances, I'd say you can make more money in an hour, sitting in a stockbroker's office, than you can make doing eight performances a week on Broadway.

-Max," I replied, "there's no doubt that your advice is sensational. But at the end of the day I have certain obligations to Kaufman, Ryskind, Irving Berlin and my producer Sam Harris. What I didn't know at the time was that Kaufman, Ruskind, Berlin and Harris were also buying on credit and would eventually be wiped out by their financial advisors. However, on Max's advice, I immediately called my agent and instructed him to buy five hundred shares of Auburn Motor Company stock from me.

A few weeks later, I was walking around the grounds of a country club with Mr. Gordon [...] The day before, the Auburns had jumped thirty-eight whole lengths. I turned to my golfing partner and said, "Max, how long is this going to last? Max replied, using a phrase from Al Jolson. -Brother, you ain't seen nothing yet!

The most amazing thing about the market, in 1929, was that nobody was selling a single share. People were buying all the time.

One day, rather sheepishly, I spoke to my broker about this speculative phenomenon. - I don't know much about Wall Street," I began apologetically, "but what is it that keeps these stocks going up, and shouldn't there be some relationship between a company's earnings, its dividends and the selling price of its shares? Over my head, he looked at a new victim who had just entered his office and said: "Mr Marx, you have a lot to learn about the stock market. What you don't know about stocks could fill a book.

- Listen, my good man," I replied. I have come here for advice. If you don't know how to speak politely, there are others who will be glad to look after my affairs. Now what were you saying?

Suitably chastened and tamed, he replied: "Mr Marx, you may not realise it, but this is no longer a national market. We are now a world market. We receive orders from all the countries of Europe, from South America and even from the East. This morning we received an order from India to buy a thousand shares in Crane Pipes.

With some weariness I asked, "Do you think it's a good buy? -(I thought of a few other things, but I wasn't sure they were on the price lists.) "That's ridiculous," I said. -That's ridiculous," I said. I have several redskin friends in South Dakota and they don't use pipes. -I let out a laugh to celebrate my exit, but he remained very serious, so I continued, "You say they send you purchase orders from India for Crane Pipe? If they're ordering pipes in faraway India, they must know something sensational. Put me down for two hundred shares; no, better still, make it three hundred.

As the market continued to climb towards the firmament, I began to feel more and more nervous. What little judgement I had advised me to sell, but, like all the other cousins, I was greedy. I was sorry to part with any stock, for I was sure it would double in value in a few months. In today's newspapers I often read articles about spectators complaining that they paid as much as a hundred dollars for two tickets to see My Fair Lady. (Personally I think it's worth that many dollars.) Well, I once paid thirty-eight thousand to see Eddie Cantor at the Palace.

[Cantor was a neighbour of mine in Great Neek. As I was an old friend of his when the performance was over I went to see him in his dressing room. [...] My dear," said Cantor, "what did you think of my show? I looked back, supposing that some girl had come in. Unfortunately, she wasn't, and I realised he was addressing me. Eddie, darling," I replied with real enthusiasm, "you were superb! I was about to give him a few more compliments when he looked at me warmly with those big, bright eyes, put his hands on my shoulders and said, "Lovely, have you got any Goldman Sachs? -Sweetness," I replied (two can play at this game), "not only do I have none, but I've never heard of them. What is Goldman Sachs? A brand of flour? He grabbed me by both lapels and pulled me to him. For a moment I thought he was going to kiss me. -Don't tell me you've never heard of Goldman Sachs! -he exclaimed incredulously. It's the most sensational investment company in the entire stock market. .

Then he looked at his watch and said: "It is too late today. The stock exchange is already closed. But, tomorrow morning, baby, the first thing you have to do is to grab your hat and run to your broker's office to buy two hundred shares of Goldman Sachs. I think it closed today at 156... and 156 is a steal! Then Eddie slapped my cheek, I slapped his, and we parted. My friend, I was so glad I went to see Cantor in his dressing room! Imagine, if I hadn't gone to the Palace Theatre that afternoon, I wouldn't have had that confidence.

The next morning, before breakfast, I rushed to the broker's office just as the stock market opened. I loosened twenty-five per cent of thirty-eight thousand dollars and became the lucky owner of two hundred shares of Goldman Sachs, the best investment company in America.

Then I began to spend my mornings in the office of a stockbroker, staring at a large wall chart full of signs that I didn't understand. Unless I arrived early, I couldn't even get in. Many of the brokerages had larger audiences than most Broadway theatres. It seemed that almost everyone I knew was interested in the stock market. Most conversations were limited to how much this and that stock had gone up last week, or the like. The plumber, the butcher, the baker, the iceman, all yearning to get rich, were throwing their paltry salaries - and in many cases their life savings - at Wall Street.

Occasionally the market would falter, but very soon the resistance offered by the prudent and sensible would be released, and it would continue its steady ascent. From time to time some financial prophet would publish a gloomy article warning the public that prices were out of all proportion to true values, and reminding them that what goes up must come down. But hardly anyone paid any attention to these foolish conservatives and their idiotic words of caution.

Even Barney Baruch, the Central Park Socrates and American financial wizard, issued a warning call. I don't remember his exact phrase, but it went something like this: «When the stock market becomes front page news, the time has come to pull back». I was not around at the time of the Gold Rush of forty-nine. I am referring to 1849. But I imagine that that fever was very similar to the one now infecting the whole country.

President Hoover was fishing and the rest of the federal government seemed completely oblivious to what was going on. I'm not sure they would have achieved anything even if they had tried, but in any case the market slid merrily to its doom.

One particular day, the market began to waver. A few of the more nervous customers panicked and began to unload. That was almost thirty years ago and I don't remember the various phases of the catastrophe that befell us, but just as at the beginning of the boom everyone wanted to buy, when the panic started everyone wanted to sell. At first the sales were orderly, but soon the panic threw good judgement to the wind and everyone began to throw their securities, which at the time were only called securities, into the ring. Then the panic caught up with the brokers, who began to shriek for additional collateral. This was a bad joke, because most of the shareholders had run out of money, and the brokers started selling shares at any price. I was one of those affected. Unfortunately, I still had money left in the Bank. To prevent them from selling my paper, I began feverishly writing cheques to cover the rapidly disappearing collateral. Then, one spectacular Tuesday, Wall Street threw in the towel and simply collapsed.

The towel is an apt phrase, because at that time the whole country was crying. Some of my acquaintances lost millions. I was luckier. All I lost was two hundred and forty thousand dollars (or one hundred and twenty weeks of work, at two thousand a week). I would have lost more but that was all the money I had. On the day of the final collapse, my friend, one-time financial advisor and shrewd trader Max Gordon, phoned me from New York. [...] All he said was, «The joke is over!» Before I could answer the phone he had gone mute...he committed suicide.

In all the hogwash written by market analysts, it seems to me that no one summed up the situation as succinctly as my friend Mr Gordon. In those words he said it all.

Of course, the joke was over. I think the only reason I went on living was the consoling conviction that all my friends were in the same situation. Even financial misfortune, like that of any other species, prefers company. If my agent had started selling my shares when they began to falter, I would have saved a real fortune. But since I could not imagine that they could go any lower, I started borrowing money from the Bank to cover the collateral.

Anaconda Copper shares melted like the snows of Kilimanjaro (don't think I haven't read Hemingway), and finally stabilised at 2 7/8. The Boston lift operator's confidence in United Corporation settled at 3.50. We had bought them at 60. Cantor's performance at the Palace was magnificent. Goldman-Sachs at $156? At the height of the market depression, you could buy them at a dollar a share. Going to financial eviction was not a total loss. In exchange for my two hundred and forty thousand dollars I got rampant insomnia, and in my social circle, sleeplessness began to replace the stock market as the main topic of conversation...».»

Groucho and I (Groucho Marx).

Allow me to highlight a few pearls that I find particularly sobering:

  • «Until then, I had not imagined that one could become rich without working.»
  • «Shouldn't there be some relationship between a company's earnings, its dividends and the selling price of its shares?«
  • «It was a very pleasant surprise to discover that he was a very astute businessman».»
  • «No financial advisor Who needed one?«
  • «I never made a profit. It seemed absurd to sell a share at thirty when you knew that within a year it would double or triple in value.»
  • «My weekly salary was about two thousand, but that was small change compared to the money I was theoretically earning on Wall Street.»
  • «...if you bought eighty thousand dollars worth of stock, you only had to pay twenty thousand in cash. The rest was owed to the broker. It was like stealing money
***
  • «At first the sales were orderly, but soon panic threw good judgement to the wind and everyone began to throw their securities into the ring, which at the time had only the name of such. Then the panic caught up with the brokers, who began to shout for additional collateral. This was a practical joke
  • «Unfortunately, I still had money left in the bank. To prevent them from selling my paper, I began to sign cheques feverishly to cover the collateral that was rapidly disappearing. «
  • «But as it was not possible for me to imagine that they could go any lower., I started borrowing money from the Bank to cover the collateral».»
  • «Even financial misfortune, like that of any other species, prefers company.»
  • «Then, on a spectacular Tuesday, Wall Street threw in the towel and simply collapsed.»
  • «The joke is over» (...) «In the whole of the swill written by market analysts, it seems to me that no one has summarised the situation as succinctly as my friend Mr Gordon...»: «The joke is over...».»
******

Of course, the joke is over, but unfortunately it is about a cyclical joke.

Now let's continue writing «swill».» like all other market analysts.

A thousand thanks Mr. Groucho Marx, genius and figure.

The unstable chemistry of the economic molecule.

Según podemos ver en el gráfico anterior, del siempre interesante blog de Investorsconundrum y elaborado por Bank of America, el spread existente para el CDX IG (Credit Default swap norteamérica) al que cotizan las emisiones de deuda con grado de inversión respecto al tipo oficial del dinero, es decir riesgo de insolvencia cero, es elevadísimo. Hasta aquí, relativamente comprensible dada la desconfianza habida en ese tipo de RF y a la sequedad de dicho mercado. Pero lo realmente asombroso es que, tal y como se observa en el gráfico, estos niveles de spread deberían corresponderse con niveles de RV muchísimo más bajos. Específicamente en el gráfico vemos la cotización del S&P; 500, que históricamente ha cotizado muy por debajo de los 1000 puntos cuando los niveles de spread de la deuda (CDX NA IG Index Spread) han alcanzado el nivel de 150 bps.

En los últimos 9 meses, y coincidiendo con la crisis mundial crediticia, esta relación históricamente conservada entre el spread de la deuda y los mercados bursátiles ha saltado por los aires como jamás se había visto. Por ello, y por otros motivos, venimos advirtiendo hace meses que estamos haciendo historia económica. Lo que está ocurriendo en la actualidad está siendo erróneamente comparado con el crack del 1929. Es muy distinto. Y me atrevería a decir que mucho más trascendente.

Vamos a explicar y a analizar detenidamente lo que hemos dicho hasta ahora:

El spread a que cotiza el yield de una emisión es la diferencia que una empresa (o estado) debe pagar de más por encima del tipo de interés oficial para que la deuda que pretende colocar entre los inversores sea atractiva y pueda venderla. Lógicamente, cuanta mayor sea la confianza en esa empresa, menor será el diferencial sobre el tipo oficial que deberá pagar a los inversores para que estos les presten su dinero a cambio de estos pagarés, bonos, etc. Obviamente a menor confianza el diferencial se disparará. En la actualidad dicho spread alcanza niveles altísimos debido a la desconfianza reinante desde el pasado verano. Por lo tanto los seguros o coberturas Credit Default swaps, cuyo índice sobre estos CDX se muestran en el gráfico del encabezado, se encarecen proporcionalmente. Podéis compararlo con este gráfico de la derecha correspondiente al spread sobre el tipo del Tesoro americano a 5 años que había en el 2004. Además, hoy en día el mercado está tan seco que se pueden sufrir diferenciales en la propia cotización de la deuda entre bid y ask (oferta y demanda) verdaderamente demenciales.

Lo que el gráfico y la lógica nos dicen es que siempre ha existido una relación entre la confianza o desconfianza en la deuda emitida por una empresa, y la confianza o desconfianza de los inversores en la cotización de las acciones de dichas empresas en la bolsa. Es decir, cuanta mayor confianza en la deuda corporativa, menor spread sobre el tipo oficial, menor CDX y mayor cotización en bolsa de sus títulos. Y viceversa. Absolutamente racional y hasta hoy ley universal de la economía moderna. Pues bien, desde que estalló la llamada crisis de crédito, esta relación lógica ha dejado de existir.

Hoy vemos que la desconfianza en la deuda corporativa with grado de inversión es enorme y por lo tanto sus spreads y costes de coberturas son de escándalo. Pero sin embargo las cotizaciones en bolsa de dichas empresas, que conservan casi intactos sus ratings de solvencia (paradoja irrelevante por la falta de credibilidad de las calificadoras en los últimos tiempos) siguen a niveles que distan mucho de la desconfianza, aunque se encuentren ya oportunidades value. Es decir, ¡los inversores de bolsa siguen confiando en sus títulos pero paradójicamente no en su deuda! Ilógico, sí. Inestable, también.

Este escenario, por lo tanto, tenderá a buscar su estabilidad en los próximos meses, sin duda. Como lo hace cualquier enlace químico en su camino molecular. La pregunta del millón es de qué lado se va a estabilizar: Puede recuperarse la confianza en la deuda corporativa disminuyendo los spreads actuales y aumentando el precio de la cotización actual de la RF; o bien perderse la confianza en los valores que cotizan en bolsa, en cuyo caso veríamos minusvalías en la RV como auguró la pasada semana Goldman Sachs para el S&P; 500.

Personalmente creo que es más factible, y por supuesto deseable, la primera opción (con su permiso, Sres. analistas de Goldman Sachs). Porque ante el estallido de la burbuja inmobiliaria y crediticia, parece que los mercados de RV se hayan tomado como un cierto refugio inversor, aunque yo mismo me sorprenda de lo que acabo de decir. Con esta inmunidad sorprendente que parece tener la RV a la desconfianza reinante, la estabilización bien podría llegar vía recuperación de la confianza en la deuda corporativa con grado de inversión ya que hoy por hoy los fundamentales de empresas no financieras siguen siendo sólidos. Por su parte, los de las financieras quizás estén mayoritariamente ya descontados, vía cotizaciones actuales, publicaciones de resultados y provisiones de fondos para pérdidas de próximos ejercicios. Esto alejaría el fantasma de la profundización del ciclo bajista iniciado en los mercados de RV hace ya prácticamente un año, devolvería la confianza, y por supuesto estabilizaría a su vez el gráfico del encabezado reduciendo a niveles razonables los spreads. De hecho hoy ya se encuentra ligeramente por encima de 100, aunque la volatilidad de estos índices sigue batiendo récords.

Me parece claro que hay un gran flujo inversor en busca de pozos seguros, que está desconcertado y atrincherado en depósitos bancarios. Es cierto que otros flujos se han aventurado en pozos especulativos de materias primas, divisas o inversiones alternativas, pero parece claro que hay un gran potencial de inversión tradicional a la espera de fluir (hoy en depósitos y deuda soberana AAA) en cuanto se recupere la confianza en el Sistema. Incluso me atrevería a decir que la desconfianza podría estar ya muy descontada, a excepción de la desconfianza en la RV que, como ya hemos explicado, podría llegar de la mano de malos resultados corporativos que estabilizarían también el escenario actual vía caídas de las bolsas, y en cuyo caso los spreads de la RF investment grade se mantendrían batiendo marcas en el tiempo dando lugar a una crisis global nunca vista.

Resumiendo, podríamos contemplar una estabilización del sistema en dos escenarios muy distintos: El de la confianza y el de la desconfianza. En el primero, el spread de la RF con grado de inversión disminuiría y la RV podría seguir flat o incluso emprender nuevos rallies gracias a los flujos latentes mencionados. Mientras que en el segundo, la RF seguiría muy castigada y veríamos en los próximos meses resultados muy negativos de las grandes empresas arrastradas por cifras macroeconómicas recesionistas pésimas. Eso nos llevaría a ver caídas bursátiles muy abultadas, al menos en el primer mundo. Aunque los mercados emergentes podrían verse menos o incluso nada afectados.

No obstante, tengamos en cuenta que cuando las reacciones de los mercados parecen obvias, siempre aparece un black swan que deja en evidencia a los faltos de humildad…

En definitiva contemplamos dos escenarios opuestos, pero ambos estabilizarían el desajuste aberrante que hoy en día sufre la RF y la RV, la confianza y la desconfianza. Lo que nos parece inviable es que se prolongue en el tiempo la situación actual porque es inestable. Y la tendencia a buscar la estabilidad, como en la química molecular, debería ser una ley difícil de obviar a medio y largo plazo. Como dije en un comentario a este interesante artículo de Kretan:

Se discute si habrá deflación o hiperinflación, estabilización hacia la confianza o la desconfianza, etc… pero no seguiremos en tierra inestable de nadie durante mucho tiempo.

Jamás la Economía fue tan global y tan próxima al Yin y al Yang.

¿No os parece?

Hoy hace un año…20 de Abril del 2007.

Esta aventura filantrópica a la que dimos forma de blog ya hace un año, se ha convertido en una de nuestras mayores satisfacciones. En estos 12 meses hemos atendido centenares de consultas vía correo electrónico que han derivado la mayoría de veces en conversaciones telefónicas, sin duda, muy útiles y provechosas.
Nos gustaría desde la perspectiva de un año de andanza conjunta con nuestros lectores, poder repasar a modo de revival algunos artículos de justo un año antes. Evidentemente no todos se mantendrán vigentes, pero nos gusta el reto de releer a toro pasado las reflexiones y recomendaciones que dimos 12 meses antes. Sinceramente pensamos que puede ser aleccionador para todos, incluidos nosotros, por supuesto. De hecho, si realizamos esta relectura con otros artículos de analistas y asesores, generalmente la mayoría de textos soportan muy, pero que muy mal el paso del tiempo. Haced la prueba y lo comprobaréis, a veces resulta hasta tristemente divertido tratándose de consejos económico-financieros. También nos parece muy interesante releer vuestros comentarios ad hoc, aunque en este primero todavía no los hubiera (quizás no habían ni siquiera muchos lectores:), ya que este blog filantrópico que confeccionamos conjuntamente día a día, es esencialmente de todos y para todos. Por ello, creemos que también serán muy interesantes vuestros comentarios y críticas actuales a las reflexiones que hicimos hace 12 meses.

En este primer revival, encontramos nuestra reflexión acerca de la importancia de comenzar a invertir y diseñar la progresión de nuestro patrimonio a largo plazo, a una temprana edad. Cuanto antes mejor. Además también advertíamos ya hace exactamente un año de los peligros del endeudamiento abusivo a nivel personal. Hoy a nadie ya se le escapan los resultados tan nocivos que este endeudamiento ha causado en las personas y en la Economía global.

Sin más, aquí va el link del artículo fechado el 20 de Abril del 2007 titulado:

A los 30 es demasiado tarde. O «Endéudate con moderación. Es tu responsabilidad.»

Esperamos vuestras críticas y comentarios de lo escrito hace un año, desde la perspectiva que tenemos hoy. Seguro que resultará un ejercicio muy interesante.