Por aquel entonces, Sr. Martín, ya había creado Promociones y Urbanizaciones Martín, S.A. (Martinsa), con una actividad y crecimiento muy moderado. Quizás por eso seguía acumulando diversas sociedades: Jafemafe, Femaral, Almarfe, Fercler, Premier Martinsa (hasta hace poco llamada Martinsa Norte), Inmobiliaria Marplus y FT Castellana Consultores Inmobiliarios. Muchas no eran nada más (y nada menos) que meras patrimoniales, sin embargo otras se dedicaban a lo que realmente le hizo grande: Gestión de suelo en plena fiembre recalificadora y crediticia. Sus influencias, su complicidad con Florentino Pérez y FCC, hicieron el resto. Ante acusaciones de tráfico de influencias recalificadoras, Fernando Martín repetía sin cesar: “El negocio está en el suelo no consolidado. Y ahí entra en juego la imaginación y la intuición”. Efectivamente, intuímos e imaginamos cómo conseguía plusvalías de ensueño, una tras otra. Incluso llegó a sentarse en el banquillo de acusados pero fue absuelto por la consabida falta de pruebas. Por aquel entonces se jactaba de conseguir suelo finalista en menos de 50 días… No sirve de nada.
Personalmente acumuló sólo hasta hace un par de años, más de 550 millones de euros en activos bursátiles, consiguiendo plusvalías de hasta 120 millones de euros sólo en Sacyr Vallehermoso. Pero no sirve de nada que a principios del s. XXI su despegue empresarial fuera meteórico, ni que en el 2006 comprara Fadesa y creara Martinsa-Fadesa con presencia en 14 países. Los pies de este gigante eran de barro. De un barro asentado sobre una burbuja inmobiliaria y una lujuria crediticia bancaria, que explotó hace meses.

No le critico por haber diversificado su patrimonio en absoluto. No haberlo hecho habría sido temerario e ingenuo por su parte (incluso Bañuelos lo hizo). Pero no es creíble que no viera el peligro de no diversificar la propia Martinsa-Fadesa en plena burbuja. Lo siento Fernando Martín, ni los pelotazos recalificatorios se repetían por azar, ni su previsión del estallido de la burbuja fue tan miope. Simplemente utilizó una de sus herramientas, uno de sus juguetes hasta que dejó de funcionar. El panorama actual inmobiliario y sobre todo creditor ya no le compensa su esfuerzo, y no sólo no hizo nada para evitar la situación concursal, sino que me temo que es un final diseñado y adaptado a los planes futuros que tiene para su patrimonio. Y lo peor de todo es que el volumen de Martinsa-Fadesa hace que al Gobierno le tiemble la voz y se vea obligado a comprarle suelo para pagar sus deudas, extendiendo así los daños colaterales causados por Ud. hasta extremos inmorales.

La riqueza sin Ética es despreciable. Se lo dice un Family Office donde vemos muchos estilos de amasar fortunas, Sr. Fernando Martín.