La teoría de las finanzas moderna, en cualquiera de los métodos que estudiemos, basa sus análisis en el binomio rentabilidad-riesgo. Es una pareja que, a fuerza de ser repetida una y otra vez, hemos acabado creyendo única e indisoluble, y a partir de la cual se toman las decisiones de inversión. Una propuesta con la que se pueda obtener una rentabilidad más atractiva que la conseguida normalmente suele generar en uno la pregunta «¿pero qué riesgo tiene?», sin profundizar más.
Los bancos, por ejemplo, a la hora de recomendar inversiones a sus clientes (sin entrar a valorar la calidad de lo que venden) no se suelen parar a pensar si el producto es adecuado para el cliente. Así, por ejemplo, nos encontramos casos, por desgracia verídicos, como el de una señora de avanzada edad cuyos ahorros estaban invertidos en deuda de Argentina con apalancamiento, para más inri, en época pre-corralito; o el de un futbolista de primer nivel al que habían colocado todo su sueldo de ese año en dólares a un cambio de 1,15$/€, porque «era una magnífica oportunidad». Pero no hace falta acudir a estos extremos. Seguro que la mayoría de vosotros más de una vez ha sufrido la llamada de algún gestor bancario ofreciendo sus productos porque tienen buenas perspectivas de rentabilidad, porque el riesgo de la inversión es mínimo, etc. A lo sumo, en el colmo del buen hacer de un banquero, quizá recomiende invertir cantidades reducidas en productos con mayor riesgo, lo que se conoce como «asset allocation». Pero siendo realistas, en la mayoría de ocasiones simplemente recomendarán comprar el producto/pescado que tengan de oferta en ese momento.
Sin embargo, todos estos análisis adolecen de una tercera pata, sin la cual la decisión de inversión está totalmente coja: las circunstancias personales, aquellos factores imponderables (no se puede medir numéricamente si el individuo está casado y tiene hijos, o la aversión a invertir en divisas) que, deben ser sin duda (en nuestra opinión), la base de toda elección. El mero hecho de pasar por encima de ellos sin considerarlos nos parece un error en la planificación estratégica del patrimonio familiar tan grande que compromete el buen desempeño de éste a lo largo del tiempo.
Tomemos el ejemplo, muy simplificado pero clarificador, del Gordo de Navidad, en el que las variables rentabilidad y riesgo están claramente delimitadas y son de sobra conocidas por todos: se puede obtener un premio de una gran cuantía pero las posibilidades de que ésto ocurra son muy reducidas. Entonces, ¿qué hace que un año un individuo compre compulsivamente todos los décimos que le ofrecen familiares y amigos, y al año siguiente no compre ninguno? Desde luego, esta decisión parecería ilógica a todas luces, a no ser que se tengan en cuenta las circunstancias de la misma. Puede que la persona se vaya a casar y decida no jugar para ahorrar el dinero para la boda, o puede que haya decidido destinar a una cuenta de ahorro todo el dinero que se iba a gastar, cansado de ver como cada año se evaporan sus euros y también sus esperanzas de ser rico de la noche a la mañana.
Por ello, la diversificación o la colocación de partes proporcionales de activos en función del ratio rentabilidad-riesgo (Asset Allocation) sólo es la punta del iceberg de las circunstancias de la inversión, que no sólo tienen en cuenta la porción del patrimonio a invertir sino un sinfín de circunstancias intrínsecas y colaterales al inversor:
La edad, el estado civil, su propensión al gasto (o al ahorro), el hecho de tener hijos, los deseos futuros, las perspectivas laborales, las veces al año que quiera viajar, el disfrute colateral que se puede obtener de una inversión (un apartamento en una playa exótica), el éxito o el fracaso de las inversiones anteriores en las proporciones y riesgos definidos por su Balance Vital y su potencial reinversión, el timing estratégico de la propia inversión, además de la proporción de los activos destinados, son tan sólo algunas pinceladas de lo que son las circunstancias de la inversión. Como véis, a medida que vamos mencionando estas circunstancias, el simple ratio rentabilidad-riesgo disminuye su protagonismo en la toma de las decisines inversoras. Para hacerlo más evidente, vamos con un ejemplo extremo: echar 3 euros a la primitiva por parte de una persona con ingresos estables cuyo premio destinaría a cancelar una hipoteca de un pariente en apuros no es en absoluto una inversión aberrante, mientras que apostar la mitad del subsidio anual de una parado con diez hijos cuyo premio destinaría a comprarse un yate no es sólo aberrante sino inmoral y enfermizo. Sin embargo, el ratio rentabilidad-riesgo en el que se suelen basar exclusivamente la mayoría de banqueros y asesores financieros es idéntico.
Llevar a cabo un análisis de las circunstancias de la persona (o la familia) es la base para la elaboración del Balance Vital que, como las propias circunstancias, irá cambiando con el paso del tiempo y, además, evita que se puedan suceder las malas inversiones. Sin la ayuda de este análisis, las circunstancias que determinan la inversión pueden ser tan simples como el estado de ánimo en el que nos encontremos el día de tomar la decisión.
Vamos a arrojar unas gotas de humor en el mar de lágrimas financieras para hacer más llevaderas las noticias diarias a nuestros lectores. Algunos ya lo conoceréis porque se trata de una presunta reciente publicación de un anuncio en prensa económica de los EE.UU. Me lo ha enviado un buen Amigo cuya empresa (Husesolar), por cierto, marca la pauta de la evolución que debe seguir el sector de las energías renovables hacia otros segmentos como el Biogás. Y del cual próximamente publicaremos un artículo.
Dicho esto, vamos allá con el anuncio publicado en la prensa electrónica financiera norteamericana. Me he permitido la licencia de pulir un poco la traducción del inglés. El anuncio en cuestión dice así:
«Soy una chica guapa, maravillosamente guapa, de 25 años. Estoy bien formada y tengo clase. Me quiero casar casar con álguien que gane como mínimo medio millón de dólares al año. Entre los lectores de este portal, ¿hay algún hombre que gane 500.000 dólares o más? Quizás las esposas de los que ganen eso me puedan dar algunos consejos. He sido novia de hombres que ganan de 200 a 250 mil, pero no puedo pasar de eso y 250 mil no me van a hacer vivir en el Central Park West. Conozco a una mujer, de mi clase de yoga, que se casó con un banquero y vive en Tribeca, sin embargo ella no es tan guapa como yo, ni es inteligente. Entonces, ¿qué es lo que ella hizo y yo no hice? ¿Cómo puedo llegar al nivel de ella?»
Rafaela S.
Hasta aquí, un anuncio peculiar en un periódico económico, en el país donde todo esto es posible. Pero atención a la respuesta que le dió un lector y a la vez rico inversor:
«Leí su consulta con gran interés, pensé cuidadosamente en su caso e hice un análisis de la situación. Primeramente no estoy haciéndole perder tiempo, pues gano más de 500 mil por año, aclarado esto, considero los hechos de la siguiente forma: Dejando los rodeos de lado, lo que Ud ofrece, visto desde la perspectiva de un hombre como el que Ud busca, es simplemente un pésimo negocio. He aquí las razones:Ud pone la belleza física y yo pongo el dinero.Propuesta clara, sin entrelíneas. Sin embargo existe un problema: Con seguridad, su belleza va a decaer y un día va a terminar, y lo más probable es que mi dinero continúe creciendo, más y más.
Así, en términos económicos, Ud es un activo que sufre depreciación y yo soy un activo que rinde dividendos. Ud no sólo sufre depreciación, sino que como ésta es progresiva, ¡aumenta siempre! Aclarando más, Ud tiene hoy 25 años y va a continuar siendo guapa durante los próximos 5/10 años, pero siempre un poco menos cada año, y de repente si se compara con una foto de hoy, verá que ya estará envejecida. Esto quiere decir, que Ud está hoy en ‘alza’, en la época ideal para ser vendida, pero no para ser comprada. Usando lenguaje de Wall Street, quien la tiene hoy la debe de tener en ‘trading position’ (posición para comercializar, o en venta), y no en ‘buy and hold’ (compre y retenga), que es para lo que Ud se ofrece…Por lo tanto, todavía en términos comerciales, un matrimonio con Ud (que es un ‘buy and hold’) no es un buen negocio a medio / largo plazo. Sin embargo alquilarla sí puede serlo y, en términos sociales, puede ser un negocio razonable que podemos meditar y pretender.Yo pienso, que mediante certificación de, cuán ‘bien formada, con clase y maravillosamente guapa’ es, yo probable futuro arrendatario de esa ‘máquina’, quiero lo que es de práctica habitual: Hacer una prueba, o sea un ‘test drive…’ para concretar la posible operación. Puedo agendarla. Jack Paul HendersonInversor.
Gracioso anuncio y graciosa respuesta, sin duda. Pero vamos a ir un poco más allá en nuestra reflexión: Quizás algunos inversores de bolsa y, sobre todo, sus gestores bancarios o de las entidades financieras con las que arriesguen su dinero, vengan pensando desde hace meses o años, que la buena decisión es el matrimonio con dicha señorita. Quizás piensen que esas incipientes arrugas están a punto de desaparecer y que a largo plazo sus esposas siempre ganarán belleza, a pesar de que a corto puedan envejecer. Y es muy posible que en ese caso concreto algún día lo hagan, pero quizás su cliente no viva lo suficiente y pase sus últimos años junto a una compañera muy desagradable. Sin embargo existen otras señoritas que nos pueden hacer más felices hoy, sin tener que esperar un largo plazo que tal vez nunca conozcamos, y que envejecerán igual o mejor. O quizás nuestros gestores sólo tengan interés en que permanezcamos el mayor tiempo casándonos y divorciándonos repetidamente para conseguir inconfesables comisiones en cada una de nuestras nuevas citas románticas, con sus consiguientes posteriores visitas al despacho de los abogados matrimonialistas que realizarán ávidamente nuestras munisvalías. Quizás nos propongan la poligamia con el mayor número de «activos» posible (tanto como nuestro patrimonio lo permita), rotando nuestros corazones varias veces al año, independientemente de si la belleza de nuestras conquistas es alcista o bajista.
A los sumo, nuestros gestores se apuntarán al carro del más maquiavélico márketing cobrando comisiones de éxito, es decir, dependiendo de la cantidad de placer recibido. Para ello, obviamente, nos proporcionarán un gran número de candidatas asumiendo riesgos sanitarios, sentimentales y costes desenfrenados y lujuriosos de todo tipo, y cruzarán sus dedos para que en alguna de estas citas, una de esas candidatas nos satisfaga lo suficiente como para alcanzar su success fee estableceido. Les dará igual si en los múltiples fracasos asumimos riesgos gravísimos, lo intentarán todo por conseguir el placer suficiente para cobrar su comisión de éxito, el suyo, claro.
Lo que es indudable es que ninguno de nuestros gestores va a preocuparse por nuestro corazón, sino por nuestro cuerpo. Sin embargo, al igual que en la relación matrimonial, en nuestro patrimonio necesitamos a largo plazo una relación estable que sepa compensar sobradamente el envejecimiento natural con una relación de Amor, complicidad, compañerismo, y en definitiva todas las virtudes de una pareja estable con la que encontremos la Felicidad. ¿Por qué los gestores le llaman Amor cuando en realidad quieren decir Sexo? Incluso la señorita y el Inversor del anuncio distinguen perfectamente una cosa de la otra.
Bueno, será que el Sexo siempre ha sido económicamente más rentable. Pero sólo cuando la vida nos sonríe, somos jóvenes, guapos y ricos. Es decir, sólo a corto plazo, y la vida del Inversor en mayúsculas es otra cosa. Si seguimos las indicaciones de estos gestores, con toda seguridad terminaremos nuestra vida inversora viejos, cansados, enfermos, sólos y pobres, muy pobres. Cuando hablamos de gestión Patrimonial debemos tener presentes ambos conceptos: Amor y Sexo, por este órden. Porque si nos centramos sólo en lo segundo, a medio o largo plazo lo vamos a pasar muy mal. Pero desgraciadamente, la banca privada y las demás gestoras de patrimonio se centran exclusivamente en hacernos pasar un buen rato… o incluso malo. Al fin y al cabo, eso poco le importa a los macarras.
Es más fácil quedar bien como amante que como marido; porque es más fácil ser oportuno e ingenioso de vez en cuando que todos los días.
Ante el escenario actual de crash bursátil (o inicio de crash bursátil), muchos inversores se plantean cuál es el timing adecuado para abandonar la liquidez y comenzar a comprar valor. Sin embargo, una minoría creemos que, además de estudiar el timing correcto debemos analizar con nuevos criterios dónde está el futuro valor, ya que no siempre va a coincidir ni mucho menos con el valor clásico.
La mayoría de analistas consideran que las utilities y empresas de servicios básicos como energéticas, alimenticias, etc… son el salvavidas donde agarrarse en medio de la tempestad. Efectivamente parece que pueden ser un buen refigio corporativo donde invertir, teniendo en cuenta que sus precios ya descuentan una proporción importante de pánico. Pero quizás nos estamos equivocando al buscar «valores refugio». Quizás deberíamos, por supuesto en la proporción de nuestro Balance Vital diseñada para ello, buscar el futuro valor de la nueva era que viene. Un valor que, como en todo punto de inflexión, se encuentra de un modo distinto al conocido. La pregunta del millón es dónde está el nuevo «Manual del Inversor Value», y la respuesta es que, lamentablemente, está aún por escribirse, aunque pronto se publicarán diversos borradores o también llamados palos de ciego.
Los ciclos conocidos son Historia y la globalización es uno de los principales responsables de este caos. Un caos que nos llevará a una nueva Economía donde surgirán nuevos modelos de negocio y por lo tanto de inversión, nuevos sectores, nuevos Blue Chips, nuevos Medium Caps, ingentes cantidades de nuevos Small Caps, e incluso nuevos y lamentables chicharros que conformen nuevos y burbujeantes rallies alcistas. Y todo ello en un entorno de un capitalismo refundado e inquietante.
Estamos ante una encrucijada, un dilema: ¿Buscamos valor refugio en utilities y servicios básicos; o bien nos centramos en el análisis de un gigantesco y globalizado Seed Capital, Angel Investor o como queramos llamarle? Yo apostaría por lo segundo, sobre todo para los inversores que sufren lo que en nuestro Family Office llamamos Distressed Wealth. Que necesitan una estrategia específica para sus perjudicados patrimonios, por otra parte, común a todos los nuevos Clientes en estos últimos meses. Es lo que ya conocemos como Distressed Wealth Strategy. Todo ello sin olvidar, por supuesto, una cuidadosa selección de valor tradicional, dependiendo de cómo evolucionen los mercados en un futuro próximo.
Aún a riesgo de ser repetitivos, debemos recordar a los lectores que siempre debemos ceñirnos rigurosamente a la hoja de ruta marcada por el BV elaborado específicamente para cada inversor. Un BV que, además, debe ser revisado constantemente en función de los cambios sufridos por el propio Cliente y también por el escenario global, que es cambiante como nunca. Otro gallo le cantaría a Gordon Gekko…
Seguiremos muy atentos a las nacionalizaciones bancarias para disipar o no el pseudo-pánico existente entre sus clientes. Quién iba a decir que una nacionalización bancaria globalizada y de millones de hipotecas norteamericanas podían ser la medicina para intentar calmar los ánimos del capitalismo mundial, ante la mirada atónita de una China consumista. Si el comunismo levantara la cabeza… Mientras, la olvidada Guerra Fría se rearma y el terrorismo islámico descansa.
Echevarri me ha rebotado (de ésta te acuerdas…) el meme lanzado por Farnan2 acerca de la posibilidad de quiebra de algún banco o caja español y de la seguridad del dinero depositado en ellos.
Antes que nada debo decir que mis comentarios al respecto van a ser, ante todo, responsables. Y, a pesar de que la extensión de este artículo sobrepase lo aconsejable para un post, voy a comentaros de un tirón todo aquello que me parezca relevante y que me dé la gana, como hago siempre.
La opinión pública sólo se preocupa por la salud de la Economía cuando ve en los telediarios bajadas importantes de las bolsas. Parece que si las bolsas no caen, el crack no existe. Pero desgraciadamente el crack ya viene sucediendo en el crédito desde el verano 2007. Y esta fallida de la RF conforma los fundamentos sobre los que se basan muchos otros aspectos de la economía, entre ellos las bolsas. Como dijimos en La química inestable de la molécula económica hace ya medio año, una RF extrañamente alterada no podía convivir mucho tiempo con una RV boyante. Nosotros apostábamos por un reequilibrio en forma de recuperación en la confianza del crédito, pero como comentamos en dicho artículo, la otra posibilidad era que la molécula se estabilizara hacia la desconfianza con minusvalías de la RV, manteniendo la RF en mínimos «…batiendo marcas en el tiempo dando lugar a una crisis global nunca vista…».
En estas últimas semanas estamos viendo caídas de las bolsas globales que desgraciadamente generalizan la desconfianza, lloviendo sobre inundado. Esto se traduce en este momento en pánico monetario, poniendo en duda la solvencia de las entidades bancarias y acelerando gravemente el deterioro del sistema financiero. Este efecto es mortífero y convierte una caída bursátil en un caos bancario, en entidades ya heridas de muerte, cuando deberían ser fenómenos absolutamente independientes. Un crash convencional de bolsa (como el del 87 o incluso el del 29) no sólo no debería afectar sustancialmente más allá de los mercados, sino que incluso es cíclicamente saludable. Pero esta vez las interconexiones de la multi-crisis son letales.
En cuanto a la situación financiera de la banca mundial, ésta es crítica. La norteamericana está sufriendo lo indecible, y la europea posee aproximadamente la mitad del chapapote crediticio existente. Por tanto parece que el nivel de sufrimiento europeo será cuando menos igual, ya que su capacidad de reacción está más limitada por el menor potencial de sus economías y, lo que es peor, la atomización de políticas complica aún más el escaso márgen de maniobra existente para los europeos en general.
La cacareada mejor predisposición de la banca española para afrontar esta crisis financiera es en cierto modo real pero irrelevante. Es decir, el problema existente es de tal calado que la ventaja cualitativa de la normativa española de FGD es despreciable. Prueba de ello es que las medidas políticas tomadas en la reunión de los 27 han sido garantizar de momento 100.000 € por titular y entidad, o sea muy lejos de la superioridad cualitativa pregonada a cuatro vientos de los ya obsoletos 20.000 €. Quizás estas medidas no sean suficientes para retornar la confianza o quizás sí, pero por el momento el Show Me The Money se está imponiendo.. El tiempo (y nosotros) dirá. En cualquier caso se trata de una medida de confianza, un acto de fe. Ya que estas garantías se aplicarán para todos los ahorradores independientemente de si la fallida bancaria afecta a unos miles de ahorradores o a todos los españoles, como si se tratase de un chicle.E si non e vero e ben trovato, que de eso se trata.
El problema de fondo de la crisis bancaria, es decir los activos contaminados que llevan a la quiebra técnica a los bancos, está en vías de solución. Una solución política, ya que para una solución financiera hace tiempo que se tiró la toalla. En este escenario los bancos españoles, al igual que los europeos, ya no dependen de sí mismos. Su capacidad propia de supervivencia es virtualmente nula. Parace que los rescates se irán sucediendo en un orden macabro e imprevisible, y no depende tanto del ranking de CDS‘s sino más bien de las decisiones de sus directivos, que buscarán el timing menos malo para caerse de un armario cada vez más estrecho y superpoblado. Pero existe otro peligro aún peor que la propia contaminación de activos y para el que difícilmente serían efectivos los rescates estatales: El pánico. Nuestro pánico como clientes de entidades bancarias y cajas de ahorros. Para una retirada masiva de fondos ningúna entidad está preparada. Pero no por su perjudicada situación actual, incluso en sus épocas doradas de récords de beneficios (anteayer), una retirada masiva de dinero habría fulminado sus balances contables. Y ante ese riesgo no hay rescate posible. El sistema funciona mediante uniones tan intangibles como la confianza, y en ella no caben reparaciones o soldaduras, ni siquiera chapuzas para ir tirando: La hay o no la hay.
Los bancos ya no se prestan dinero entre ellos, no se fían. Sin embargo nosotros sí que debemos hacerlo y debemos seguir prestándoles el nuestro, porque si lo guardamos debajo del colchón, apaga y vámonos. Y sólo con la continuidad del sistema financiero, con su malfuncionamiento actual, podemos esperar que la confianza interbancaria vuelva y los flujos de dinero lubrifiquen de nuevo un motor que se está clavando por días. Podemos apuntillar el Sistema retirando nuestro dinero del banco (sólo los primeros); o bien podemos confiar en las garantías estatales y que los más ricos diversifiquen sus fortunas en varias cuentas y/o titulares. Dentro de los daños colaterales de estas medidas, mencionar que en el plan de esta semana fruto de la reunión de los 27 europeos (que no será el último), no se garantizan los fondos de inversión. Y eso es algo que no era conveniente ni mencionar, ya que probablemente provoque un flight to quality que agudice las caídas de las bolsas en favor de la deuda soberana o, en el peor de los casos, directamente en favor de los colchones y los escondites bajo las baldosas. Pero eso prefiero no pensarlo porque nos haríamos daño de verdad, y está en nuestra mano evitarlo.
Por encima de la toxicidad de las titulizaciones que se guardan las bodegas bancarias; por encima de los rescates estatales, coordinados o no con operaciones carroñeras privadas; por encima de las bajadas de tipos multidivisa de medio punto concertadas por sorpresa a nivel mundial (lo nunca visto)… por encima de todo ello, a pesar de todo, está en nuestra mano la no continuidad del sistema. Si no seguimos prestando nuestro dinero a los bancos no hay salvación posible. Los que me habéis leído asidiuamente, ya sabéis que siento una especial aversión por el comportamiento de bancos y banqueros, y no seré yo quien les defienda. Pero sin bancos, nuestra sociedad retrocedería varias décadas de bienestar y de creación de riqueza. Inimaginable. Estoy convencido de que las posibilidades de que ese caos ocurra son mínimas, pero también es cierto que jamás estuvimos tan cerca como hoy.
Si no hacemos locuras, habrá futuro para el Sistema, aunque será una locura de futuro, con mucho sufrimiento. No olvidemos que las hipotecas más tóxicas todavía no han hecho más que despuntar. En los próximos 2, 3 o 4 años debemos ver lo peor. Es decir, serán los peores años para los Estados que van a absorber los créditos que se convierten ya en embargos de imposible liquidez, pero con un agravante que los hará radicalmente distintos: A diferencia de las entidades creditoras que vendieron los créditos, el Estado o las entidades parapúblicas creadas ad hoc, no se podrán permitir el embargo y desahucio masivo de su población. Quizás se adopten soluciones sociales que mantengan a sus inquilinos en las que fueron antaño sus propias viviendas hipotecadas a cambio de alquileres muy por debajo del precio de mercado. Quizás además tengan opciones de compra limitadas en el futuro. Pero lo que parece impensable es que la ejecución de hipotecas por parte de entidades públicas conlleve un problema social y humano a millones y millones de personas. Una verdadera subvención de la vivienda al más puro estilo popular (de la China, no del PP).
Al final, estamos ante un panorama muy pero que muy socialista, algunos dirán que comunista. Es indudable que ver al Estado más ultraliberal del planeta, que ha negado durante años tan siquiera una cobertura social sanitaria decente a sus habitantes, socializando la vivienda existente y subvencionandola, es algo surrealista. Se producirá una socialización y una intervención del Estado tan involuntaria como efectiva, y me atrevería a decir que en muchos aspectos justa. Involuntariamente justa, y hemos llegado hasta ella de la peor manera.
Vengo escribiendo hace meses que estamos ante una multi-crisis jamás vista. A pesar de ello siempre he mantenido un tono relativamente optimista, pero los acontecimientos se han precipitado. Hay un antes y un después de la caída de Lehman Brothers. Un antes y un después político, financiero y económico. Lo que hemos visto después, es un cisne más que negro, y por lo tanto los viejos manuales están sirviendo de muy poco o de absolutamente nada. La situación es tan grave que se ha llevado por delante la mismísima crisis energética que sufríamos hace tan sólo tres meses. En cuanto a la crisis económica y social, mi opinión es desgraciadamente muy pesimista. Sólo estamos ante la punta del iceberg. Me temo que lo peor lo veremos entre el 2010 y el 2012, donde la selección de empresas será feroz y las cifras de paro abrumadoras y crueles. Estar endeudado en estos tiempos es y será un lastre demasiado pesado para sobrevivir con una economía doméstica digna. La depresión será larga, quizás una década atravesando un desierto donde muchas economías, de países, de empresas y de particulares, quedarán en el camino. Afortunadamente la mayoría de personas son inconscientes de la gravedad de la situación, pero la realidad es otra: Adiós a Disneylandia, adiós durante muchos años. Y todo ello, globalizado como nunca.
Ningún Estado tiene suficiente dinero para parchear esta malla. El dinero se deberá fabricar, y con ello se destruirá buena parte de la riqueza del Sistema que se ha generado, quizás virtualmente, durante décadas. Y cuando se supere esta depresión, probablemente los Estados cederán el protagonismo a las grandes empresas, dando lugar a un Nuevo Orden Mundial inimaginable hoy por hoy. Pero para que eso suceda, antes deberemos intentar superar la insólita depresión que hoy sólo intuimos.
Parece claro que el Sistema Financiero se va a salvar con la madre de todos los planes de rescate. Pero no por ello la madre de todas las crisis va a suavizarse. Que nadie se engañe, esta multi-crisis tiene infinidad de efectos colaterales sociales de difícil prevención. Nos hemos gastado el futuro de la forma más irresponsable y absurda. Y ahora debemos atravesar el desierto después de tirarnos por encima de la cabeza el agua de nuestra última cantimplora.
Pero ante la posible erradicación del colapso financiero con dicho rescate, estamos en la tesitura de quien sabe que un familiar ha tenido un grave accidente temiendo lo peor. Y cuando el médico sale de la UCI y nos anuncia que el paciente ha salido del quirófano con vida, la gravedad de su estado nos parece un mal menor ante el pensamiento de no volver a verle nunca más. El Sistema Financiero sobrevivirá con el rescate democrata-republicano que se aprobará sí o sí, pero el paciente sigue con un pronóstico más que grave, reservado. Creo que sería interesante releer el artículo: El Paciente Americano, que con fecha de diciembre 2007 nos da la visión del panorama que veíamos hace 9 meses, toda una eternidad en esta era tan convulsa que nos ha tocado vivir peligrosamente.
Como decíamos al principio, a pesar de que el Sistema vaya a sobrevivir, el porvenir socio-económico es devastador. Vamos a sufrir una regresión en la riqueza y en el bienestar social de varias décadas. Y los que minimicen el panorama diciendo que tan sólo se trata de una crisis cíclica como tantas se han visto, se equivoca, es un iluso o miente de forma políticamente correcta. La locomotora que solía tirar del resto del planeta desde la II Guerra Mundial ya no va a poder hacerlo en los próximos años. La pregunta del millón es ¿quién va a sustituirla? Y no estamos hablando de quién va a ser la primera potencia mundial en los próximos años porque los chinos no tienen ninguna intención de tirar de nadie, y menos del Sistema Económico que conocemos. Es una incógnita cuya respuesta sin duda conformará el Nuevo Orden Mundial.
Ya no podemos hablar de apretarse el cinturón, sino de un cambio de vida sustancial que centenares o miles de millones de personas deberán (deberemos) hacer en los próximos años. Un entorno dramático aunque paulatino, en el que abundarán, más que nunca, las oportunidades camufladas entre la devastación que la crisis provocará a su paso.
No puedo más que sorprenderme extrañamente al releer Érase una vez…a finales del s. XX, artículo que escribimos hace más de medio año. Un ejercicio lúdico de economía-ficción que cada día cobra más desgraciado sentido. Desde el 11-S (WTC) tan sólo han pasado 7 años y el mundo es distinto. Pero tan sólo es el principio de lo que está por venir. Un futuro histórico, apasionante e incierto como jamás se ha visto, producto de la riqueza virtual conseguida, de la globalización y de nuestra mala cabeza, respectivamente.
The Emergency Economic Stabilization Act of 2008 (EESA 2008), se ha convertido en la Carta Magna más importante y transcendente de las que se hayan redactado en la Historia Moderna. Y se ha redactado en unos pocos dias, trabajando 24 horas entre negociaciones apresuradas y en un entorno del mayor estrés jamás sufrido por la clase política norteamericana ni de cualquier otra parte del mundo. Mientras, el resto del planeta miramos atónitos los acontecimientos que se suceden domingo sí y domingo también, sin ser conscientes de la trascendencia futura que tendrán las semanas que estamos viviendo desde que se intervino Mac & Mae. Que se está haciendo Historia es algo que venimos diciendo desde hace más de un año, cuando en pleno agosto 2007 algunos (todavía unos pocos) despertamos del sueño creditício de una noche de verano, pero el redactado y consiguiente aprobación de la Ley de Estabilización Económica de Emergencia 2008 supone una verdadera Acta Refundacional del Sistema Económico mundial. Y sienta las bases de una Constitución del nuevo sistema capitalista. Efectivamente estamos reinventando el negocio de la banca y los fundamentos del sistema crediticio futuro, y lo más preocupante es que lo hacemos de urgencia y bajo unos niveles récord de estrés y presión.
Habían dos posibilidades para darle forma y viabilidad:
Que el Plan (no sé porqué pero me resisto a llamarle Ley) de Estabilización de Emergencia 2008, cuyo orígen tan sólo tenía tres páginas, se aplicara según el libre albedrío del gobierno de Bush, heredándolo su sucesor.
Que este documento simple que dejaba las manos libres a los dirigentes, evolucionara en algo mucho más concreto de 106 páginas cuya aplicación deberá ser supervisada por gobierno y oposición.
A priori parece más juiciosa la segunda opción, pero puede ser una arma de doble filo porque las interferencias políticas partidistas pueden entorpecer gravemente la eficiencia de la aplicación de esta Ley de Estabilización Económica de Emergencia 2008.
La clase política norteamericana se está poniendo a prueba ante los ojos de todo el planeta. Y lo más preocupante es que su capacidad o incapacidad para estar a la altura de las circunstancias, nos va a afectar a todos. Quizás hubiera sido más efectiva, aunque menos democrática la opción 1. Dejando libertad de movimientos para tapar vergüenzas y devolver la confianza al Sistema. Algo parecido a lo que suele ocurrir cuando se actua por Razón de Estado, o en este caso yendo más allá, Razón de Sistema. No obstante la labor de regulación del nuevo Sistema, es decir la manera en que se van a atar en corto (espero) las entidades financieras a partir de ahora, sí que debe ser consensuada por Congreso y Senado para evitar en lo posible favoritismos, potenciales decisiones corruptas y la temible laxitud.
Sólo el paso de las semanas y los meses nos revelarán si el documento de 106 páginas, la supervisión de senadores y congresistas, y su posibilidad de vetar el uso de la mitad de esos 700.000 millones de $, será positiva o no. Ya que en un principio sólo se soltarán 250.000 con opción a 100.000 más, y entonces el gobierno (del color que sea en aquel momento) deberá pasar una reválida ante Congreso y Senado antes de que se le concendan otros 350.000 millones de $. Para salvar el Sistema quizás se deban tomar demasiadas decisiones políticamente incorrectas que no van a superar el filtro de tantos políticos que, antes de dar su conformidad, mirarán hacia sus votantes temiendo perder su apoyo futuro. Pero este delicado proceso de aplicación de estos fondos necesita agilidad, determinación, pulso firme y quirúrgico. Algo que el ciudadano de a pie no está preparado para gestionar, y me temo que tampoco gran parte de la clase política que ha sido electa a base de demagogia electoralista. Políticos y politicuchos cuya carrera hacia la fama y el poder, ahora quizás no quieran poner en peligro por dar su aprobación a medidas que van a afectar directa y fuertemente el bolsillo de sus votantes.
Por el bien de todos espero que la clase política norteamericana, por una vez en la vida, esté a la altura de lo que cabe esperar de ellos y en lugar de hacer política partidista, gobiernen durante unos meses en coalición con los dirigentes. Y eso deben hacerlo tanto los demócratas en la oposición como la propia oposición interna de los republicanos, que hasta hoy son los que han sido más reticentes a apoyar la aplicación de medidas que puedan salvar el Sistema.
El camino empieza a vislumbrarse, ahora sólo falta que los políticos dejen sus malos vicios y se dediquen a hacer Política en mayúsculas, recordando los tiempos de Platón y la República, pero sin olvidar su adaptación a nuestra realidad.
Esperemos que los electoralismos y los integrismos liberalistas republicanos no entorpezcan a los pilotos que deben llevar hasta la pista de aterrizaje esta aeronave, en la que vamos todos. Sin duda será el aterrizaje de emergencia más dramático de la Historia y en el que pueden haber más víctimas. Cuando escribíamos Fasten Seat Belts el 14 de Septiembre de 2007, los problemas técnicos del avión eran mucho menores que un año después. Hoy los sistemas hidráulicos, tan vitales para cualquier nave, han dejado de funcionar y nos lanzamos hacia la pista de aterrizaje en una emergencia en la que todos debemos hacer lo correcto para conseguir sobrevivir. Porque si alguien pretende aprovechar electoralmente la situación acabará siendo elegido presidente de la comunidad más yerma jamás vista. Mientras tanto, los mercados, siguen escupiendo sobre la Ley de Estabilización de Emergencia 2008. Algo, en cierto modo, intrascendente porque en realidad lo que está en juego es mucho más importante que los mercados.
Cuando una multitud ejerce la autoridad, es más cruel aún que los tiranos.
«Os leo desde hace algun tiempo y aunque no dudo de vuestra honradez profesional, tengo una importante recriminacion que haceros. Los que llevamos ya algunos años metidos en mercados estamos este año tan acojonados y aterrorizados que ya no sabemos que pensar. Todo ese rollo del horizonte temporal, el perfil de riesgo de cada uno, cual es el destino de mi ahorro/inversion, sin ser del todo falso, ya me suena casi igual de vacio que cualquier argumentario de un comercial de sucural de pie de calle. Ojo…yo tambien lo he utilizado porque tambien he estado vendiendo motos en banca privada. Lo interesante para vuestros lectores y yo soy uno de ellos es como habeis campeado el tsunami o si estais tan empapados como estamos el resto, en que habeis invertido, como habeis metido la pata o sorteado el golpe, que vision teneis a medio plazo, que valores estan infravalorados… El resto esta bien para alguna charla a clientes para captar alguno tomando cafe o para el prefacio de algun manual de McKinsey que en el mercado real no da ni una…»
Como resultará evidente, Mangallous, creo que sólo coincidimos en nuestra admiración por Xavier Sala-i-Martin.
Mangallous, nuestros mundos son distintos. «Todo este rollo», como tú dices, es ni más ni menos que la abismal diferencia que existe entre mirar los mercados, el benchmark de la competencia y el rendimiento a 31 de diciembre (tu digno y no dudo que honesto trabajo); o velar por la progresión adecuada de un patrimonio familiar como hace nuestro Family Office. Es una cuestión de horizontes el ver sólo el rendimiento interanual de las inversiones en bolsa, o bien trabajar sobre infinidad de areas como por ejemplo la fiscalidad, los inmuebles, las circunstancias familiares, los legados a las generaciones futuras, la filantropía familiar, el asesoramiento corporativo, el coaching de herederos, las estructuras legales óptimas para cada fortuna, las deslocalizaciones patrimoniales y un larguiiiiiísimo etc. del que hemos venido hablando desde hace años y cientos de artículos que pareces no haber entendido en absoluto. Y todo ello, por supuesto, sin olvidar un aspecto tan importante como la gestión financiera de los activos monetarios, donde cabe la labor de gestores, como tú, por ejemplo.
Estás como tú dices «acojonado, aterrorizado o empapado» porque ves tu parcela financiera bursátil como un universo. Por eso te digo que es una cuestión de horizontes.
No en balde, siempre blindamos la mayor parte del patrimonio de nuestros clientes en renta fija, y siempre de acuerdo con el rigor marcado por el BalanceVital elaborado para cada uno. Por ello la proporción de afectación de lo que para ti es un infierno, está muy minimizada, como debe ser. Además la selección de los gestores, fondos o carteras y demás derivados que potencialmente se puedan añadir según el diseño de cada BV, son seleccionados con criterios que se basan en dos conceptos fundamentales: El rigor de los históricos netos (si los hay), y la absoluta independencia de intereses, además claro está, de todos los criterios de selección de inversión que se adapten a las circunstancias de cada Cliente, como ya hemos explicado en el artículo anterior. Sólo así en las inversiones de riesgo y la cantidad del patrimonio destinada a ello, podemos minimizar las pérdidas en los malos tiempos y maximizar los beneficios en los buenos. Pero son infinitamente más importantes todos los criterios en que se basa el diseño riguroso de un BV personal que el detalle de la mera selección de activos de bolsa que forman tu universo.
Los dramas que tú sufres a pie de parqué o de pantalla, en mercados de variable, sólo repercuten negativamente en la mínima proporción del patrimonio que fue conjuntamente diseñado para ello con cada Cliente. Probablemente no sabemos hacer tu trabajo mejor que tú (aunque por tu tono me atrevería a decir que posiblemente tengamos más años de experiencia siguiendo mercados). Pero ten presente que no vas a obtener la respuesta que nos pides ni la vas a encontrar en ninguna parte, sencillamente porque no hay una fórmula mágica que asegure beneficios en RV en estos tiempos. Nadie te responderá con una receta infalible que te vaya a hacer ganar dinero a ti y a tus clientes en el futuro, pase lo que pase con la bolsa. Y el que lo haga te estará engañando. Oldvídate de encontrar la fórmula mágica. Sólo vas a encontrar espejismos peligrosísimos para ti y, lo que es peor, para tus clientes.
La gestión de un Patrimonio familiar a lo largo de los años, va muchísimo más allá que el year to date (rendimiento en lo que va de año) o cualquier otro rendimiento temporal de cualquier fondo o índice que tú manejas a diario. Espero que sepas mirar por encima de las cabezas que te rodean y lo comprendas.Lamento profundamente que, como tú mismo reconoces, hayas estado «vendiendo motos en banca privada con argumentarios vacios de comercial de sucursal a pie de calle». Y no lo lamento sólo por ti, que estás haciendo un trabajo de «venta de motos» que te debería quitar el sueño más de lo que lo está haciendo, sino que lo siento principalmente por los clientes que a lo largo de tu vida te compraron las motos que les vendiste. Para ti sólo fueron pequeñas comisiones y medallas que te han ascendido hasta donde estás ahora, pero por el camino has arruinado los esfuerzos e ilusiones de muchas Familias que confiaron en ti y en tu elegante corbata. Por supuesto que a algunos les hiciste ganar dinero, pero no te engañes, sólo fueron bienes colaterales de tu objetivo principal, que era vender indiscriminadamente los productos de la empresa que te pagaba un fijo más variable. Y en estos momentos de mercados durísimos, las consecuencias de tu carrera profesional deben ser devastadoras.
Pero no veas en este post un ataque personal contra ti. Ni siquiera nos conocemos. Lo que tú vienes haciendo desde tu puesto de trabajo es una práctica común entre los banqueros y demás gestores de activos. Pero no por ser habitual deja de ser dramático y reprobable.
Conozco a muchos como tú que un buen día lúcido y memorable dejaron de formar parte del brazo armado de la banca y de las entidades financieras. La mayoría de ellos (no todos) truncaron radicalmente su progresión económica y profesional con esta decisión, pero me quito el sombrero ante ellos porque decidieron el camino difícil pero correcto. Es básicamente una cuestión de ética personal y profesional que no es incompatible con el éxito, aunque ese camino sea más largo y sinuoso que la autopista hacia el cielo del vendedor de pescado financiero.
Para acabar, voy a responderte a tus preguntas: Si te refieres a RV te debo decir que en estos momentos aconsejamos que sea casi testimonial en las carteras y siempre que el BV lo contemple, confiando más en títulos value y blue chips norteamericanos no financieros. Aunque dependiendo de la aprobación de la madre de todos los rescates, quizás se encuentre alguna oportunidad financiera. Para los BV que también contemplan los mercados emergentes nos centramos en Latinoamérica y Great China. Nuestra visión a medio plazo (si te refieres a la visión de la Economía global) es muy negativa, ya que el hecho de garantizar la supervivencia del Sistema no significa que ésta no sea la Tormenta Perfecta que se lleve por delante gran parte del crecimiento económico y bienestar logrado en las últimas décadas. En cuanto a los valores infravalorados que nos preguntas, te diré que hoy en día hay infinidad. Pero sólo el tiempo dirá si la aparente infravaloración actual no era sólo el inicio del declive de esas empresas. Por tanto, jamás se debería invertir más de lo establecido en el BV para títulos value por mucha caída que acumulen. Aunque sean de oro, no dejan de ser cuchillos cayendo. Como ves, no vas a encontrar un título milagroso que te saque con certeza de tu situación y la de tus clientes. Y no te recomiendo que apuestes, por el bien de los patrimonios que dependan de ti. Los lectores, y por supuesto tú también, deben recordar que todo lo mencionado anteriormente no tiene ningún fundamento universal sin la elaboración previa de sus Balances Vitales, y sólo en función de ellos nuestras recomendaciones tienen sentido.
Afortunadamente, la captación de clientes nos queda ya muy lejos, y jamás hemos vendido nuestros conocimientos ni en este blog ni en ningún libro. Simplemente me daría por satisfecho si con estas reflexiones he conseguido abrirte un poco los ojos y ampliar tus horizontes más allá de las pérdidas
No va más, game over, hasta aquí hemos llegado. Ya nada será igual.
La nebulosa de cifras se aproxima a los 600.000 millones ya comprometidos a los que hay que sumar los 700.000 millones del plan definitivo, o sea: 1.300.000.000.000′-$ (1,3 billones de dólares) o lo que es lo mismo 150.000.000.000.000′- Pts. (150 billones de pesetas) es la factura aproximada de nuestros excesos. Los de todos. Ya que los compradores de las titulizaciones o tomadores compulsivos de préstamos bajo una u otra forma, conscientes o no, somos tan co-responsables como los titulizadores, las calificadoras de riesgo; o como las empresas que temerariamente ofrecian hipotecas a los insolventes, y éstos a su vez lo son por embarcarse en la compra de una casa sin saber nadar ni tener salvavidas. Un cóctel explosivo de Financos, Inversópatas, burbuja creditícia e inmobiliaria, con un toque de terrorismo y nuevos órdenes geopolíticos, un buen chorrito de especulación petrolífera y todo ello servido en un vaso de long drink made in China.
No obstante es muy probable que se puedan ahorrar algún centenar de miles de millones de dólares si algunos norteamericanos conservan sus empleos y su dignidad, y con ello puedan evitar el foreclosure de sus casas parcialmente pagadas. Aún así, la mayor parte de los inmuebles ejecutados irán a manos públicas o pseudo públicas que las pondrán en circulación privada según criterios inescrutables hoy por hoy. Y se lo habrán ganado con creces.
Los bancos europeos respiran aliviados porque ya sólo desaparecerán del mapa los que abusivamente ejercieron de falsas sanguijuelas de las extintas promotoras concentrando sus riesgos burdamente. Parece que sólo las cajas (españolas mayoritariamente) y algún que otro temerario banquito de medio pelo serán sacrificados bajo la ley de la selección natural. La Banca en mayúsculas parece que queda a salvo de su extinción si Padre, Hijo y Espíritu Santo secan y planchan el papel mojado que acumulan en sus balances. Ahora sólo les queda la parte fácil: Reinventar su core business, como lo han hecho tantas y tantas veces, a la vez que negocian a la baja las regulaciones venideras. Las gotas de sudor bajaban ya por el rostro de grandes nombres encorbatados en las suntuosas oficinas de las más prestigiosas entidades, por ejemplo en UBS sin ir más lejos. Era cuestión de semanas, de días, que esas gotas de sudor se hicieran evidentes ante el gran público. Y el suelo se habría desvanecido de debajo de sus pies, y también de sus millones de clientes.
Intervencionismo mayúsculo del liberalismo más feroz, socialización de pérdidas y privatización de beneficios... son obviedades que sólo quedarán en eso, pero es imprescindible aprender de este error histórico cometido por todos. En mi opinión no es criticable la medida del Estado más poderoso del planeta, sino vital. Juzgar la solución por su justicia es olvidar que no hay otra mejor. No hay alternativa, o mejor dicho la alternativa es tan dañina y regresiva que la Humanidad no se la puede permitir. Es la única aunque injusta forma de que millones de personas sobrevivan a la miseria y hambruna generalizada que habría provocado la extinción de nuestro Sistema económico. La Gran Depresión de los años 30 habría sido un juego de niños en comparación con lo que le esperaría a todo el mundo si se desmorona realmente el castillo de naipes más globalizado de la Historia, desde que el mundo es mundo. Aún consolidando los fundamentos del Sistema, a costa de todos los habitantes de Nortreamérica y de los repercutidos por las intervenciones concertadas de los bancos centrales habidas y por haber, quizás debamos superar algo parecido a aquella depresión. Pero será un mal mucho menor.
Durante el pasado siglo XX se teorizó hasta la saciedad acerca de la conveniencia o no de intervenir en Mr. Market. Eminentes teorías para todos los gustos. Pero todas hablaban de un Mercado en estado puro, y ninguna contemplaba que nuestros propios abusos lo distorsionaran hasta la aberración. Tanto, que la autoregulación del mercado pondría en peligro demasiadas vidas y haría imperativa una Intervención en mayúsculas. La teoría ha funcionado hasta hace muy poco pero, como siempre, la realidad supera la ficción. En este caso la realidad ha superado a las Teorías Económicas.
Quizás se le hayan quitado las ganas a Obama de ganar las elecciones y para McCain la derrota no será tan amarga si ésta se llega a producir. O viceversa. Y es que el panorama post-Bush es escalofriante como nunca para el futuro dirigente más poderoso del planeta. Pero el camino está marcado y ahora sólo queda la travesía del desierto propiamente dicha.
Reconocimientos de agujeros, provisiones, inyecciones concertadas, rescates, carroñeros y demás avances en la mayor multicrisis de la historia, nos llevaban hacia la luz que intuíamos al final del tunel incluso hace ya un año, cuando apenas nadie conocía el significado de subprime. Sin embargo que nadie se engañe: No hemos salido del tunel sino que han encendido las luces. Unos potentes focos que nos muestran la mugre, la sinuosidad y la enorme longitud del mismo. De este modo ahora nos damos cuenta de que probablemente jamás habríamos logrado salir indemnes de él aunque vislumbrásemos luz al final. Ahora sabemos lo que nos espera y debe servirnos de escarmiento para no volver a meternos en ningún otro tunel sin luz ni salida próxima.
Mientras tanto, esperpénticamente, los analistos encorbatados siguen recetando inversiones a diestro y siniestro, razonándolas académicamente sin el menor sentido del ridículo ni de la ética.
Llamadme benévolo o ingenuo (o cosas peores), pero me siento orgulloso de la reacción concertada mundialmente repetida hasta hoy y de la medida tomada por el Trio Calaveraapoyada por la oposición demócrata.
11 de Septiembre de 2001 y 18 de Septiembre de 2008 son dos fechas que han cambiado el mundo. Menudo siglo XXI nos espera. Borrón, injusto y maldito borrón; y esperanzada y bendita cuenta nueva.
Lo que vamos a comentar a continuación es aplicable, de momento, sólo al mercado norteamericano y a sus organismos oficiales como la FED. No obstante, en el futuro podríamos ver acontecimientos similares en Europa y BCE.
El escenario está desbordado con la esperanza, la necesidad, de buenas noticias que tranquilicen los ánimos. Bear Stearns, Mac & Mae y AIG, son hasta hoy los elegidos para la gloria o rising stars. Por el contrario de momento sólo Lehman Brothers conforma la lista negra de ángeles caídos. Bancos de inversión, animales hipotecarios contra natura de difícil clasificación, aseguradoras… diversas tipologías de modelos empresariales financieros pero con el mismo final: El rescate público o semi-público.
En cuanto a los rescates o fusiones y adquisiciones privadas, sus criterios han sido lógicamente comerciales, es decir de mercado. Quizás con alguna influencia política en forma de compromisos personales y/o favores extramercantiles, pero básicamente se han basado, y así lo seguirán haciendo, en criterios comerciales. Sin embargo ¿en función de qué criterios se han tomado las decisiones de rescate e intervenciones públicas? Esa es la pregunta del millón y es probable que los responsables se lleven a la mismísima tumba algunos de esos criterios utilizados. No obstante nos atrevemos a intuir algunos directamente ligados a la dimensión y gravedad de las repercusiones de dejar caer a los ángeles en cuestión. O sea que según el daño que pueda hacer al Sistema el default o la bancarrota de dichas empresas, la FED o quien quiera que sea el que esté en disposición de evitarlo, tomará la decisión correspondiente (conjuntamente con la FED). No obstante debo decir que tal y como está el panorama económico, me niego a pensar que en esas decisiones puedan haber influido intereses personales, políticos propiamente dichos o cualquier otro factor que no sea la pura búsqueda de la mejor solución al problema financiero actual. Sinceramente creo que los mandatarios en cuestión son conscientes de la extrema gravedad del momento y se emplean a fondo y sin interferencias en el bien global. Dicho esto, si éste alcance de los daños es el principal criterio para decidir el rescate, podemos malpensar de aquellas entidades que se encuentran en una situación extrema, como por ejemplo los bancos de inversión, aseguradoras, entidades hipotecarias privadas o los mismísimos bancos comerciales. Me explico. Quizás los movimientos, aproximaciones, flirteos y rumores de acuerdos y acercamientos entre entidades financieras privadas norteamericanas no estén motivados estrictamente por razones comerciales. Es posible que Wachovia no esté en disposición real de adquirir Morgan Stanley y de hecho nadie sabe si se trata de una adquisición o una fusión. ¿Quién compra a quién? ¿Quién está peor? Lo mismo podríamos sospechar del acuerdo entre Bank of America y Merrill Lynch. Volvemos al maldito ¿dónde c… está Wally?, y dudo que la FED lo sepa con certeza.
Quizás no todos los acuerdos de fusión o compra que estamos viendo y veremos en el futuro, tengan un plan de viabilidad real en su base. Ni se fundamenten en una reestructuración empresarial para optimizar unos recursos ya muy perjudicados. Quizás algunos de estos enamoramientos repentinos obedezcan sólo al criterio de que la unión hace la presión y no la fuerza. Una presión para ser rescatados por un vigilante de la playa desnutrido y desbordado.
Ante los perjuicios amplificados de la quiebra de una macro-entidad formada por dos o más entidades (banco comercial y de inversión en los casos mencionados), quizás sea más probable que se atiendan las llamadas de auxilio que, por sí solas, quedarían perdidas en un mar de tempestades como sucedió con los gritos de auxilio desgarradores de Lehman Brothers. ¿Maquiavélico? Sí, pero también probable. Y me atrevería decir que, en cierto modo, comprensible desde la situación de extrema desesperación del accionista-directivo-propietario, que ve una extinción inminente de su entidad financiera con el consiguiente descalabro para los acreedores, accionistas y bonistas.
Con estos flirteos y «UTEEs» (unión temporal strategic de empresas) esperemos que estos falsos carroñeros no entorpezcan la labor de los auténticos, que no causen seísmos amplificados que superen la capacidad estructural y de confianza del Sistema, ni la capacidad de rescate pública. No me cansaré de repetirlo, sólo los carroñeros públicos y privados pueden salvar el Sistema.
Dólares: Son esos imprudentes billetes americanos que tienen diverso valor y el mismo tamaño.
Ojalá pudiéramos disponer de un Waste Allocation Load Lifter – Earth-Class (WALL-E) para eliminar la chatarra financiera y los residuos tóxicos generados por el abuso creditício de la última década. Alguien tierno y con corazón que se ocupe de hacer más habitable el mundo inversor. Pero a diferencia de lo que sucede en la memorable película de Wall-e de Disney, éste debería venir a limpiar el planeta antes de que desaparezca todo vestigio de nuestro Sistema Financiero y no 700 años después. En su ausencia los carroñeros de nuestra civilización de Mercado deben hacer su trabajo, sin interferencias negativas ni menosprecios ajenos. Más bien al contrario, con la ayuda de entidades públicas que jamás agradecieron tanto la labor de los scavengers. Sólo ellos pueden evitar que un Wall-e deambule absurdamente por yermas tierras financieras cuando ya ninguno de nosotros se mantenga en pie para necesitarlo.
Estos carroñeros son tan diversos como necesarios: Desde fondos soberanos de medio oriente hasta simples especuladores que compran cuchillos de oro en plena caída, pasando por los clásicos Buffett, JP Morgan, Bank of America, el mismísimo BSCH o fondos soberanos Chinos. Además entre fusiones y rescates (sobre todo el de Mac & Mae) se beneficia a los grandes tenedores de deuda de las entidades en estado de descomposición que, a su vez, ejercen demuros de contención de la devastación financiera. Entre estos grandes tenedores se encuentran muchos bancos centrales, y esto puede dar una idea de la vital importancia de que la carroña sea debidamente asimilada por scavengers y rescatada por quien esté en disposición de hacerlo, sea quien sea.
Algunas voces se sorprenden de que los tenedores de deuda de entidades distressed salgan mejor parados que sus accionistas. Quizás sea porque no comprenden que la inversión en acciones y la compra de deuda corporativa son animales distintos, a pesar de que muchos las confundan en cuanto la bolsa se vuelve bajista o simplemente flat (algún idiota incluso las confunde en ciclos alcistas). Señores: El hecho de que los rendimientos de la RF sean circunstancialmente comparables o superiores a los de la RV no significa que se deban considerar herramientas de inversión afines. Es del todo lógico que ante un rescate o absorción más que dudosa, el inversor en acciones pierda el 100% de su inversión mientras que el tenedor de deuda pueda salir no sólo airoso sino incluso especialmente beneficiado. Son riesgos totalmente distintos.
El margen de maniobra del comprador de deuda ante un evento de crédito, especialmente ante un default, es nulo. Y su buen fin no depende tanto de los balances sino del grado de incertidumbre de su futuro como entidad, al contrario de lo que suele ocurrir con el precio de la acción. Ante una absorción o rescate sólido la deuda queda exenta de duda, mientras que los fundamentos contables y en definitiva la esencia del corporate sigue siendo muy incierto. Tanto como el valor de sus acciones. En ese escenario sólo se habrá disipado la duda de que la acción pueda alcanzar el valor cero, pero a partir de ahí la incertidumbre para el accionista suele seguir siendo total tras una fusión o rescate. Además las circunstancias de dicho rescate público o privado probablemente distorsionen los futuros fragmentos de la empresa hasta límites irreconocibles. Por tanto ¿qué certeza podemos encontrar en el precio de sus acciones? Sólo su supervivencia. Sin embargo el potencial pelotazo puede llevar a la acción a un 1000% del valor de compra pre-rescate en apenas unos días, y eso es algo que los tenedores de deuda no conseguirán jamás por muy beneficiados que se vean del proceso de absorción, intervención o rescate, como ha sucedido con Bear Stearns. Repito, son animales distintos. De hecho, alguno que yo conozco bien compró acciones de Lehman Brothers en la apertura del 11-S (con dos c… y perdiendo más del 18% en un sólo día a la espera de ese pelotazo), en cambio su deuda corporativa sigue otra vía incierta pero muy distinta. Pero como explicaremos en un próximo artículo, la bondad de una inversión depende de tres variables: Rentabilidad, Riesgo y las Circunstancias de la Inversión, siendo ésta última la más importante de las tres.
Volatilidades estratosféricas aparte, hasta el momento los rescates públicos, las absorciones y las ofertas privadas para ventilarse cuerpos financieros en descomposición se vienen dando suficientemente. Y que no falten. Es cierto que la honestidad o deshonestidad de las ofertas son directamente proporcionales al grado de descomposición de la carroña, la gravedad de la situación global y a la sequedad del mercado carroñero, pero hasta el momento donde no llega el scavenger privado lo hace el público. Y eso da confianza al Sistema para que muchos comiencen a ver oportunidades históricas en lugar de colapsos histéricos, favoreciendo así la aparición de nuevos carroñeros sobrevolando nuestro dantesco escenario financiero. Jamás sus sombras sobre nuestras cabezas fueron tan reconfortantes.
Esperemos que nuestro tierno Wall-e no tenga que verse como una ánima en pena deambulando entre escombros inertes de lo que en otra época fue una Economía de Mercado. Haciendo una tarea de limpieza ya absurda e inútil, eliminando restos de bancos de inversión e hipotecas que en su día arrastraron consigo el resto de créditos al consumo. Un endeudamiento que murió de éxito allá por los inicios del s. XXI.
«Cuanto mayor es la riqueza, más espesa es la suciedad»
John Kenneth Galbraith
P.D. Comunicado oficial de Lehman Brothers 24h después de escribir este artículo:
For Immediate Release
LEHMAN BROTHERS HOLDINGS INC. ANNOUNCES IT INTENDS TO FILE CHAPTER 11 BANKRUPTCY PETITION;
NO OTHER LEHMAN BROTHERS’ U.S. SUBSIDIARIES OR AFFILIATES, INCLUDING ITS BROKER-DEALER AND INVESTMENT MANAGEMENT SUBSIDIARIES, ARE INCLUDED IN THE FILING NEW YORK, September 15, 2008 – Lehman Brothers Holdings Inc. (“LBHI”) announced today that it intends to file a petition under Chapter 11 of the U.S. Bankruptcy Code with the United States Bankruptcy Court for the Southern District of New York. None of the broker-dealer subsidiaries or other subsidiaries of LBHI will be included in the Chapter 11 filing and all of the broker-dealers will continue to operate. Customers of Lehman Brothers, including customers of its wholly owned subsidiary, Neuberger Berman Holdings, LLC, may continue to trade or take other actions with respect to their accounts. The Board of Directors of LBHI authorized the filing of the Chapter 11 petition in order to protect its assets and maximize value. In conjunction with the filing, LBHI intends to file a variety of first day motions that will allow it to continue to manage operations in the ordinary course. Those motions include requests to make wage and salary payments and continue other benefits to its employees. LEHMAN BROTHERS HOLDINGS INC. ANNOUNCES IT INTENDS TO FILE CHAPTER 11 BANKRUPTCY PETITION / pg.2 LBHI is exploring the sale of its broker-dealer operations and, as previously announced, is in advanced discussions with a number of potential purchasers to sell its Investment Management Division (“IMD”). LBHI intends to pursue those discussions as well as a number of other strategic alternatives. Neuberger Berman, LLC and Lehman Brothers Asset Management will continue to conduct business as usual and will not be subject to the bankruptcy case of its parent, and its portfolio management, research and operating functions remain intact. In addition, fully paid securities of customers of Neuberger Berman are segregated from the assets of Lehman Brothers and are not subject to the claims of Lehman Brothers Holdings’ creditors. Lehman Brothers (ticker symbol: LEH) is headquartered in New York, with regional headquarters in London and Tokyo, and operates in a network of offices around the world. For further information about Lehman Brothers, visit the Firm’s Web site at www.lehman.com.
Fue más apetitosa la carroña de Merryl que la de Lehman. Game Over…