El escenario está desbordado con la esperanza, la necesidad, de buenas noticias que tranquilicen los ánimos. Bear Stearns, Mac & Mae y AIG, son hasta hoy los elegidos para la gloria o rising stars. Por el contrario de momento sólo Lehman Brothers conforma la lista negra de ángeles caídos. Bancos de inversión, animales hipotecarios contra natura de difícil clasificación, aseguradoras… diversas tipologías de modelos empresariales financieros pero con el mismo final: El rescate público o semi-público.
En cuanto a los rescates o fusiones y adquisiciones privadas, sus criterios han sido lógicamente comerciales, es decir de mercado. Quizás con alguna influencia política en forma de compromisos personales y/o favores extramercantiles, pero básicamente se han basado, y así lo seguirán haciendo, en criterios comerciales. Sin embargo ¿en función de qué criterios se han tomado las decisiones de rescate e intervenciones públicas? Esa es la pregunta del millón y es probable que los responsables se lleven a la mismísima tumba algunos de esos criterios utilizados. 

Quizás no todos los acuerdos de fusión o compra que estamos viendo y veremos en el futuro, tengan
Ante los perjuicios amplificados de la quiebra de una macro-entidad formada por dos o más entidades (banco comercial y de inversión en los casos mencionados), quizás sea más probable que se atiendan las llamadas de auxilio que, por sí solas, quedarían perdidas en un mar de tempestades como sucedió con los gritos de auxilio desgarradores de Lehman Brothers. ¿Maquiavélico? Sí, pero también probable. Y me atrevería decir que, en cierto modo, comprensible desde la situación de extrema desesperación del accionista-directivo-propietario, que ve una extinción inminente de su entidad financiera con el consiguiente descalabro para los acreedores, accionistas y bonistas.
Con estos flirteos y «UTEEs» (unión temporal strategic de empresas) esperemos que estos falsos carroñeros no entorpezcan la labor de los auténticos, que no causen seísmos amplificados que superen la capacidad estructural y de confianza del Sistema, ni la capacidad de rescate pública. No me cansaré de repetirlo, sólo los carroñeros públicos y privados pueden salvar el Sistema.
Dólares: Son esos imprudentes billetes americanos que tienen diverso valor y el mismo tamaño.
Jorge Luis Borges (1899-1986) Escritor argentino.