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Cluster Family Office Blog

The Great Ninja Depression.

Cuando se habla de cifras de morosidad de hipotecas o de embargos sobre viviendas en EE.UU., hay que tener en cuenta la gran diversidad de criterios históricos y estadísticos que se han utilizado y se utilizan para cuantificar el problema. Por este motivo hay muchos datos que se comparan en el tiempo de forma errónea, dando lugar a conclusiones que nos van a distorsionar la estrategia correcta a seguir.
Hablando de las hipotecas sub-prime y del conflicto crediticio creado en los últimos tiempos, muchos analistas tratan de buscar paralelismos que arrojen algo de luz al negro panorama que tenemos por delante. Por eso es preciso matizar conceptos que a menudo se confunden.

Por ejemplo, en el siguiente gráfico vemos la evolución del coeficiente de morosidad de las hipotecas norteamericanas desde 1979 hasta hoy. Como veremos en él, la falta de pagos actualmente alcanza el 7%, pero debemos tener en cuenta que en plena burbuja inmobiliaria (segundo semestre 2005) era también significativa, cercana al 5%. Por lo tanto, aunque creemos que el techo de dicha cifra está aún lejos y que estamos en plena ascensión, es cuando menos curioso que nos encontremos en niveles «sólo» de un 2% por encima de los buenos tiempos.


Pero aquí podemos ya empezar a matizar: La National Delinquency Survey (NDS) ofrece también estadísticas de las «seriously delinquent mortgages» a 90 días, algo así como las «hipotecas seriamente morosas» (desafortunada definición), o sea las que van previsiblemente de cabeza al embargo y ya no son una simple morosidad temporal y puntual de 30 días. Y dentro de este grupo, aún distinguen entre hipotecas seriamente morosas prime y sub-prime. Mientras que las prime tuvieron un coeficiente de seria morosidad en pleno 2005 del 1,82%, hoy asciende ya hasta el 2,87%, o sea un incremento superior pero aún comparable al aumento del anterior gráfico. En cambio las sub-prime se han disparado hasta un 19,55%. O sea, que si ya se nos complican los ratios en los últimos años, si además intentamos comparar las cifras de las últimas décadas con las de la The Great Depression de los años 30 (algo que muchos analistas están haciendo últimamente), los paralelismos que podamos encontrar serán fruto de comparaciones de cifras, clasificaciones y porcentajes muy dispares, tanto que van a derivar en análisis muy engañosos.

Tal y como podremos leer en el The Federal Response to Home Mortgage Distress, en el punto álgido de la depresión, aproximadamente la mitad de los hogares urbanos con hipotecas pendientes estaban en bancarrota. Pero lucharon lo indecible para salvar sus hipotecas y el resultado de embargos se consiguió contener en los niveles que muestra el siguiente gráfico, es decir alcanzando casi los 14 embargos anuales por cada 1.000 hipotecas.

Otro hecho de vital importancia que debemos saber antes de analizar las estadísticas, es que las hipotecas que se solían realizar en la época pre-crack del 29 y durante los siguientes años eran de sólo el 50% del valor del inmueble y de una duración de no más de 5 o 7 años. Por lo tanto los dramas sociales por aquellos hogares que fueron embargados hace casi 80 años, fueron muchísimo más traumáticos que la problemática que se le plantea a un Ninja (no income, no job, no assets) que entrega las llaves a un broker inmobiliario este año o el próximo. No son situaciones comparables.

En aquellos años un embargo supuso la pérdida de toda una vida económica y de esfuerzo por la adquisición de una vivienda. Hoy, en cambio, en muchos casos tan sólo supone haber pagado durante unos pocos años un alquiler algo caro en forma de cuota hipotecaria de diseño. Y muchos pensarán que por lo tanto el sufrimiento social actual va a ser menor, pero nos quedaríamos de nuevo sólo en un análisis muy superficial. El hecho de que el drama social sea menos cruento de momento, no significa necesariamente que la situación económica y financiera sea más leve. Ni mucho menos. Si un moroso tan sólo pierde unos miles de $ (o €) entregados a cuenta en cómodas cuotas, pagadas por una casa que compró sobre el papel a un precio superior a su valor actual, y con una situación laboral asfixiante, va a luchar muchísimo menos por salvar su casa del embargo de lo que lo hicieron los morosos en graves dificultades de los años 30.

Es decir, que lo que a simple vista nos puede parecer una ventaja cualitativa de nuestra situación actual respecto a la que vivieron en la Gran Depresión, es en realidad todo lo contrario. Y vamos a mencionar tan sólo algunos de los agravantes que nos llevan a esta conclusión:

  • Hoy la situación es de multicrisis y no sólo se están perdiendo cantidades astronómicas de dinero en la bolsa, como ocurrió en el crack del 29.
  • La burbuja crediticia y el abuso generalizado del crédito nos ha pillado a casi todos con un nivel de endeudamiento y apalancamiento jamás conocido, y no sólo a causa de las hipotecas.
  • La burbuja inmobiliaria está provocando que el gap entre el precio de compra y el de mercado sea también muchísimo mayor que el de la Gran Depresión.
  • Todo ello agravado por la absoluta temeridad de las entidades financieras al conceder hipotecas en porcentajes cercanos (o incluso superiores) al 100% de la tasación.
  • Irresponsabilidad de estas entidades financieras (agravado por los brokers hipotecarios en los EE.UU.) que han inventado hipotecas de diseño para vender más: Carencias de todo tipo con intereses muy variables, amortizaciones negativas (Neg-Am e Interest Only), y un largo y diabólico etc. Y lo que es peor, la mayoría de ellas estallarán en la cara de dichas entidades financieras a partir del 2009 hasta el 2011, cuando los maquillajes de diseño darán paso a la demacrada realidad del interés compuesto y la amortización, aunque esperemos que los mercados actuales hayan ya descontado una parte significativa.
  • Irresponsabilidad de todos los tomadores de esos créditos que estaban (alguno todavía está) inmersos en un bienestar del primer mundo que se está demostrando falso. En un entorno consumista muy superior al de los Felices años 20.
  • La Globalización actual hace que la interconexión de la fallida financiera alcance a todo el planeta, mientras que la Gran Depresión se extendió a Europa y a los actualmente llamados emergentes de forma mucho más suave y paulatina. La globalización amplifica y acelera el deterioro, y esperemos que también suceda lo mismo con la recuperación.

Por lo tanto, e incidiendo en la peligrosidad de que los hipotecados actuales tengan menos que perder que los de los años 30, se verá incrementada esta falsa huída hacia adelante. Se concedieron hipotecas a Ninjas que, lamentablemente, jamás debieron tener acceso a ser propietarios por su precariedad, y por otro lado los menos precarios gozaron de una escasa exigencia del Sistema para financiarlos. Esto también es muy grave ya que, debido a esa escasa exigencia, los hipotecados de moderada solvencia también van a abandonar el barco ante las dificultades sociales que esta crisis va a generar, puesto que su escasa inversión en la aventura inmobiliaria es una pérdida fácilmente asumible en favor de una recompra futura de otro inmueble a precios muy inferiores.

Nadie luchará en estas condiciones por salvar su hipoteca del embargo, como lo hicieron en la Gran Depresión. Y eso traslada de forma radical el problema de los hipotecados a la Banca (algo que sucedió en mucha menor medida en los años 30). Pero esta Banca, debido a la afectación extrema y globalizada que está sufriendo, a su vez lo traslada al Sistema Financiero, llevándose por delante la economía real existente. Y el Sistema, en peligro de extinción, lo ha trasladado a los Estados, a quienes les crecen los enanos en pleno desierto financiero y una economía real en caída libre. Llegados a este punto a nadie se le escapa en quién repercute papá Estado, evidenciando así que el análisis superficial de que el drama social y económico de la Great Depression fue mayor que el actual, es previsiblemente erróneo.

En definitiva, las comparaciones de la depresión actual con las anteriores (especialmente la de los años 30), son cuando menos, complejas y engañosas. Y no puedo más que sonreír tristemente cuando escucho a altisonantes eminencias del mundo económico proclamando que esta depresión está llegando a su fin porque históricamente ni siquiera en los años 30 existieron periodos recesivos superiores al par de años. Y esto sólo es cierto si consideramos los sub-ciclos de recesión técnica como un ciclo en sí mismo, obviando que la Great Depression como tal duró 10 años y sólo acabó con ella la II Guerra Mundial.

Y lo peor es que algunas de estas eminencias ni siquiera tienen intereses comerciales ni políticos para proclamar semejantes afirmaciones sino que simplemente son, a mi modo de ver, análisis erróneos basados en datos incomparables e inconexos. Ojalá viera en ellos mayor fundamento y rigor, nada me gustaría más.

Jurassic Park.

En la película de Jurassic Park se hacen varias reflexiones interesantes. Y una de ellas es la de la peligrosidad de cohabitar en el tiempo dos especies como la humana y los dinosaurios. Algo que jamás sucedió de modo natural y que artificialmente sucede en esta película de ficción. Esa cohabitación artificial entre dos naturalezas puede chocar o chirriar por infinitos e imponderables motivos, y muchos de ellos ni siquiera podemos intuir ni, por lo tanto, tratar de evitar o mejorar. Es en definitiva una coexistencia contranatura que, aunque es posible que resulte exitosa, potencialmente es muy probable que genere muchísimos inconvenientes o problemas. Esta cohabitación conflictiva buscará el reequilibrio natural. Y casi siempre en perjuicio del más vulnerable.

Os preguntaréis qué relación tiene todo esto con el counselling de un Family Office o con las finanzas en general. Pues lo entenderéis si os hablamos de la cohabitación de sudden wealth con personas que no han sido capaces de generar esa riqueza. Es decir cuando alguien recibe una fortuna que no ha sido ganada y generada por él mismo.
A diario vemos muchos casos en que una familia cuya capacidad de generar riqueza es moderada, de pronto recibe una cantidad de patrimonio que difícilmente va a saber gestionar correctamente. Este aumento de riqueza súbita puede llegar de muy diversas formas descorrelacionadas del esfuerzo o mérito y ninguna de ellas excluye la posibilidad de las otras: Herencias, sorteos, recalificaciones inmobiliarias y pelotazos de dudosa legalidad, acuerdos de separación, distribución de legados en vida, burbujas varias, etc… No obstante no suelen ser episodios repetitivos, así que difícilmente habrá margen de maniobra ni segundas oportunidades para aprender de los errores.

Es obvio que la razón por la cual muchos de los que reciben riquezas súbitas las dilapidan en pocos años, no es otra que su incapacidad. Si hubiesen sido capaces por ellos mismos, probablemente la riqueza ya les habría llegado de forma más o menos directa, porque el tiempo suele poner a cada uno en su lugar. Pero no nos equivoquemos, no es ningún reproche, ya que no todos estamos obligados a ser capaces de generar más riqueza que la necesaria. Incluso existen personas, aún estando capacitadas, cuyos intereses y esfuerzos se centran en cosas mucho menos materiales. Toda una lección para el resto en muchos sentidos. Y debería quedar claro que tanto los incapaces como los no interesados en ser capaces de crear riqueza abundante, son tan respetables como el resto de mortales (o más).

Vamos a centrarnos en aquellos que, a pesar de intentar generar la mayor riqueza posible, no son capaces de ganar poco más que lo suficiente para sus familias. Si a este perfil, digamos de clase media (la más abundante hasta esta crisis), le alcanza la fortuna súbita en cualquiera de las formas antes mencionadas, tendrán que cohabitar dos hechos contranatura: Riqueza en manos de incapaces de crearla. Unidos en tiempo y espacio al igual que los dinosaurios y los humanos que mencionábamos al inicio del artículo. Una capacidad de creación de riqueza baja o media va a dilapidar esa fortuna súbita en pocos años, salvo excepciones. Entre dichas excepciones encontraremos a los que realizarán el esfuerzo de formarse para gestionar correctamente su súbita riqueza. Algunos incluso lo pueden llegar a conseguir, pero la mayoría fracasarán por incapacidad propia o por sobrevalorarse a ellos mismos durante ese proceso de capacitación. Contratar buenos profesionales suele ser muy conveniente, pero a la vez muy difícil de conseguir. Sin embargo, otros muchos ni siquiera realizarán el esfuerzo de formarse. Y se creerán que si eran capaces de gestionar su vida sin riqueza, todavía les resultará más facil hacerlo con dinero. Big mistake. Lo único que les resultará fácil será quemar su fortuna de forma rápida o paulatina, pero en cualquier caso de forma tristemente inexorable. Y no sólo pueden perder el total de la riqueza súbita recibida, sino que también pueden quedar endeudados y en situación mucho más precaria que en el pasado. Incluso pueden llegar a perder sus capacidades originales, que les situaron en niveles más que dignos de bienestar, por culpa de vicios y estilos de vida falsamente acomodados durante unos años.

La coexistencia de una escasa capacidad para generar riqueza y una fortuna súbita, será en casi todos los casos una unión contranatura que buscará su reequilibrio. Este reequilibrio puede llegar excepcionalmente vía mejora de la capacitación, pero casi siempre la naturaleza se reequilibrará dejando al protagonista en un nivel de riqueza similar al que originalmente supo generar y dirigir. Es decir, reequilibrando en perjuicio de la parte más vulnerable: La Riqueza. Muy poco de ella, nada o incluso deudas van a quedar después del reequilibrio natural.

“Dios crea a los dinosaurios. Dios destruye a los dinosaurios. Dios crea al hombre. El hombre destruye a Dios. El hombre crea a los dinosaurios. Los dinosaurios se comen al hombre.”

Dr. Ian Malcolm (Jurassic Park – Jeff Goldblum 1952 – )

Dios crea al hombre. El hombre crea la riqueza. El hombre crea a sus hijos. Los hijos no crean riqueza. Los hijos se hacen hombres. La riqueza súbita recae sobre los hombres. Los hombres se comen la riqueza. Dios tiene la culpa. La riqueza destruye al hombre. Dios, si el padre del hombre levantara la cabeza… Huy qué lío!

The Commercial Paper Boom.

It seems the US can’t seem to catch a break… and here in Europe we’re so oblivious that we think their problems won’t affect us just as much, if not more so. The latest red warning light to come on (one of the few that were still off) is that concerning the price of lower-grade non-financial commercial paper: the so-called A2/P2 CP (Commercial Paper).
The spread or the spread paid on an A2/P2 rating compared to AA-rated non-financial commercial paper has historically been minimal, except during crises such as the dot-com bubble and other isolated instances where this spread reached almost one percentage point. As you can see from the chart below, for long periods this spread was barely a few dozen basis points. However, when the credit crisis hit, and particularly during the last quarter of 2007, this spread shot up to 160 basis points. This was unprecedented and was considered at the time to be an unsustainable shock.

Well, just as the Fed is in the midst of planning a massive buy-up of long-term Treasuries to create an artificial ceiling on prices, things are going awry – specifically, the spreads on A2/P2 commercial paper relative to AA-rated debt. But it’s not just that they’re widening; they’ve shot up to unprecedented astronomical limits, above 580 basis points one year out. You can view these spreads at this page from the Fed. Not only does this harm the companies themselves, which sell their bonds at exorbitant prices to the detriment of their balance sheets, but it is also potentially dangerous for the investors who buy those bonds. This risk is, of course, reflected in the form of a massive spread and contributes to the tightening of credit conditions. As we often say, this imbalance will tend to rebalance itself, and God willing, this will take the form of a narrowing of the spread (albeit in a way that is also artificial) rather than rising due to widespread defaults. What we believe is inevitable is that this pressure on commercial paper will spread to Europe, and that we will see spreads widen there as well.

All of this is nothing more than the social consequences of the tsunami that we are beginning to see something we might not immediately notice on our beaches, but which has been caused by the financial and credit crisis we have been experiencing since the summer of 2007.

Commercial paper distressed, ... is nothing more than a reflection of the global financial situation at company level, and therefore also at investor level, and consequently at workplace level and in terms of unemployment figures. We are not just talking about redundancy schemes, but also about closures that result in a 100% of unemployed people.

Many initial steps are being taken, and the effort will be historic, but the problem we have got ourselves into is colossal. The pressure is so intense that, despite attempts to keep the vital financial fundamentals under control, in many places...manhole covers are being hurled through the air with unprecedented force, such as the spread on that A2/P2 CP. Let’s hope they serve as a kind of safety valve, although at present they are merely symptoms of the fact that we're standing on a volcano. And the following graph could well be the seismogram of the first eruption, which took place in August 2007.

A quick glance at this chart of commercial paper yields—which are traditionally linked to the official yield curve—reveals some shocking evidence. And the final quarter of 2008 is proving to be even more terrifying. Only politicians, the wicked or the foolish have, until recently, failed to realise that the world changed 16 months ago. Crystal clear, isn't it?.

The Unbearable Lightness of the Fund Manager.

It is not our intention to cause offence or stir up controversy that might turn people against us, but one thing all the authors of this blog are clear about is that there is no point in writing articles politically correct, which do little or nothing to help readers find insights that go beyond the sterile and/or the run-of-the-mill. The truth is that we care little about the repercussions, whether in the form of rude anonymous letters or a persecution complex on the part of pseudo-professionals in management or consultancy. Some of whom, paradoxically, melt away like ice cubes in the desert as soon as, by a twist of fate, their professional paths cross with ours and they are required to follow the guidelines set by a Family Office. Indeed, in some cases where the relationship, through time and effort, enables these professionals to grasp the essence of our work, we often see a a flicker of healthy and honest envy in the sparkle in their eyes and in their confessions off the record, and that speaks volumes in its favour. So let’s get down to business, confident that we’re going to open many people’s eyes, and in the hope that only those who really deserve it—and the less honest among us—will take offence.
The risk profile classifications of investors, which are commonly used by banks, are now very popular. These typically consist of between 3 and 6 categories, ranging from the most conservative (sic) to the riskiest. All of this has been compounded in recent months by the famous MiFID, which acts as a safeguard against potential future claims by customers against their financial institution (as Echevarri once so aptly put it), even though it was officially created to «safeguard investors» interests’. Needless to say, these risk profile classifications are not only wholly inadequate but also misleading. And not only do they fail to support the proper growth of our financial assets, they focus exclusively on two variables: Profit target and acceptable losses. All of this takes place within a short-, medium- or long-term framework, which is established solely to determine the scope the institution will have to absorb losses, before the customer has any right whatsoever to even feel annoyed by the financial drain.

If we set aside risk profiles, MiFID and portfolio management, and focus on the management of SICAVs, the picture changes. But it's getting worse. When a private client (or their advisers) is not considered suitable and adequately prepared to manage oneself de facto Given that it is the Bank’s own SICAV, the pressure exerted by the Bank’s management is even further removed from reality. Under the pretext of the reputational risk the institution faces if the SICAV does not achieve results in line with the management company’s average, management criteria are being imposed that are absurd, to say the least.

That’s right, and in many cases the managers of these open-ended investment companies operate on the basis of just three guidelines: Return target, acceptable losses, proportion of equity and fixed-income assets in the portfolio, and very, very little else (I refuse to believe that the operating account for the bank and/or the management company could be the fourth guideline they work by). Moreover, this third proportion is usually a variable that depends on the first two constants. It saddens us to see that these management firms are far more concerned that the number of temporary breaches (of the regulations and limitations of these investment companies) incurred by the management company’s SICAVs is moderate, that they do not run into problems with the CNMV, or that the valuation criteria (which are becoming increasingly rigorous, A.D.G.) do not undermine their return figures relative to the benchmarks (sotacaballoyrey) of asset management firms at other banks.

For these managers, there is no connection whatsoever between returns (whether positive or negative), valuation criteria, temporary defaults, etc., and the growth of the client’s and their family’s wealth. Vital concepts that should form the very essence of investment and management strategy design are completely overlooked. What is more, these management firms are not even aware that such concepts exist, despite claiming to understand the client and their circumstances in order to tailor their management approach to their needs. And indeed, that is what they claim to do. Pathetic.

The annual divestment requirements to cover the GIA (expenditure, investment and savings) of the Family and its environment, the taxation of said GIA, the consequent application of such divested income to investment and savings outside the SICAV, the need to reinvest the FSC (safety and growth margin) in the same or other items within or outside the investment company, changes in projected rental requirements and divestments, as well as changes in acceptable risk levels based on the volume of FSC secured, and so on and so forth; these are some of the factors that The Unbearable Lightness of the Manager It's more than just Chinese; it's Swahili.

In fact, they cannot even grasp that there are concepts which should have some bearing on their work—such as estate planning, corporate and tax structures, business or property growth or decline, and divestment requirements—and apply them to GIA (expenditure, investment and savings), nor what on earth a safety and growth margin is for. Let alone even begin to grasp what a Vital Balance and its application in real life. Unfortunately, they often fail to realise that their assets are not limited to the money deposited with their bank. Nor do they appreciate that managing those assets cannot be approached in isolation from the rest, relying solely on the two constants and the variable mentioned above, with or without MiFID. Some, in a moment of clarity, reply: «No, of course not; I suppose he’ll have more money or another SICAV with a different institution.».

The concept of real estate or business assets (not to mention artistic or other types of assets) implies for these managers a trip into outer space, that is to say, something infinite and unknown that is beyond their comprehension, and which they do not even consider might or should interfere with their earthly work—work limited to the capital managed by their own organisation and to the repetition of the mantra: «»Return target, acceptable losses, proportion of fixed income and fixed income in the portfolio'. It’s a bit like explaining the Big Bang or a quasar to someone who believes the Earth is flat.

Even though some of those who take offence label us as arrogant know-it-alls, we wouldn’t want readers in general to get that impression. Nothing could be further from the truth, and those closest to us know this. We don’t have a monopoly on the truth and we make mistakes just like anyone else. Experience has taught us that humility is something that must never be lost, because it can often prove very, very costly. And we have never boasted of being able to predict the future or the markets, as others do when peddling their so-called predictive powers in one way or another. But it is true that, when it comes to the various problems that wealth often brings to its owners and to the proper management of assets, we know more than most. Our track record speaks for itself, and we have dedicated our professional lives (and even part of our personal lives) to this. In comprehensive wealth management, the financial aspect is just that: one piece of the jigsaw. But for managers, their area is everything, and they aim to «get to know their customers» through absurd questionnaires and the definition of a couple of numerical parameters. From that point on, your professional success (and financial reward) will depend on meeting or exceeding the benchmark applicable to the ghetto which is supposedly due to his client. That is all. Jeopardising the necessary progress and accepting the risks associated with their profile, whether these are manageable or prohibitive. Without caring, and without even beginning to understand that behind the money there is a family, certain objectives, circumstances, needs, a wide variety of desires, past, present and future investments, legacies, diverse and complex tax regimes, ownership and tenure of assets, capable or incapable heirs, family businesses or otherwise, present and future working capacities or incapacities, various health and risk coverages, investment affinities and capabilities, etc., etc., etc.

It is true that a financial manager’s remit is limited, and we cannot hold them responsible for being unaware of all the circumstances surrounding their clients. They aren’t paid for that (or are they?). But worst of all is that most of them are unaware of their own limitations. They are almost completely unaware of the world of wealth management beyond the limited financial remit, which is even restricted to the institution they work for. And the worst thing is not their lack of knowledge, but their contempt for the ignorance they carry and accumulate. Perhaps many of them were top of their class, and often that very lack of Humility They apply it in their work when dealing with the market. Age and experience certainly tame (and enrich) the wild beasts. But unfortunately, this realisation usually dawns on them when they are already far removed from the trading desks and screens – which is precisely when those wild beasts are at their most dangerous. I wonder why that is?

All in all, and with a few very honourable exceptions, The Unbearable Lightness of the Fund Manager, together with the investors’ own incompetence, are the main reasons why the vast majority of wealth is squandered and destroyed before the helpless eyes of those who helped to create it.

«I'm underwater and the beating of my heart creates ripples on the surface.»

Milan Kundera (Brno, 1929 – )

How much is the risk worth?

Esta claro que la decisión política, acertada o no el tiempo lo dirá, es la de tapar agujeros y comprar activos tóxicos para salvar la solvencia del sistema. La evolución de dicha decisión tomada bajo la presión del colapso y del pánico, parece que está siendo la inyección de dinero vía ampliaciones de capital en balances cuyos agujeros los convierten en mallas. Bueno, está claro que sólo se interviene en aquellos casos en los que la inminente quiebra sea causa de perjuicios directos o indirectos inasumibles globalmente. O sea que las empresas cuya onda expansiva no tenga la capacidad de hacer estremecer cimientos realmente esenciales, caerán estrepitosamente. Y las autoridades presenciarán afligidos el entierro vikingo, pero sin usar los ya maltrechos fondos públicos. Sólo cuando sea estríctamente imprescindible se socializarán las pérdidas (eufemismo donde los haya) y también los robos, es decir cuando el rescate se convierta en una cuestión de Estado más o menos globalizado.
Pero centrémonos precisamente en esos casos en que, por razones de Estado o de Sistema, el dinero de todos va a ser utilizado, con compra o no de acciones ampliadas, para equilibrar balances colapsados. Los Estados van a adquirir Riesgo (ya lo están haciendo hace semanas e incluso meses). Es decir que a cambio de dinero público van a obtener papel que el Mercado, tan eficiente como siempre, ha venido rechazando sistemáticamente desde por lo menos el verano del 2007. Y cuando digo el Mercado, quiero decir eso, o sea todos nosotros.

Pero atención, porque ese Riesgo es tal sólo si mantenemos las reglas del juego. Es decir si los conglomerados (M1, M2 y M3) siguen siendo los que eran. Como ya vimos en estos cuatro artículos anteriores, la burbuja de crédito no ha venido acompañada de un aumento del conglomerado M1 (billetes, monedas en circulación y valores líquidos) proporcional. Y está claro que la capacidad de los Estados de sostener déficit público es finita, mientras que los saneamientos contables en un periodo de depresión como el actual parecen un verdadero océano cuasi infinito. Por ello, parece inevitable que se incremente muchísimo el M1, pero no ligado al crecimiento económico sino fabricado para cubrir las necesidades públicas de compra de Riesgo.

Entonces, si el Riesgo va a ser pagado al menos parcialmente con un aumento del conglomerado M1, ¿no es cierto que su riesgo intrínseco se está desvirtuando? Es decir, un papel que soporta un Riesgo que alguien está dispuesto a pagar muy por encima del valor de Mercado, debería acarrearle al comprador un daño que se va a transformar con toda probabilidad en el futuro en un perjuicio financiero. Pero ojo, eso es cierto mientras los conglomerados se mantengan, especialmente el M1. Ya que si pagan los Estados el papel de riesgo (deuda, ampliaciones de capital, colaterales, etc…) a un precio por encima de mercado, con un dinero que va a ser creado y que va a hacer crecer el conglomerado M1, dicho Riesgo se diluye en el propio conglomerado.

Llegamos entonces a la magia que todos necesitamos: El Riesgo se habrá diluido ¿Dónde va a ir a parar el riesgo? ¿Qué va a ser de los residuos tóxicos? ¿Cómo se taparán los agujeros de los balances? ¿Qué habrá sido de la bancarrota generalizada?

Parafraseando a nuestro entrañable D. Leopoldo Abadía, al que desde aquí le mando un saludo, cuando habló de dónde estaba el dinero del crédito en circulación, diríamos lo mismo: El Riesgo estará «Missing«.

Lo que está claro es que no debemos sufrir porque el Riesgo que están comprando los Estados se transforme en perjuicio monetario que quiebre países con capacidad de manipular conglomerados. En función de dicho riesgo crecerá el conglomerado M1. Y en función de dicho crecimiento de M1… ahí ya veremos. La preguntas que pueden surgir a partir de ese punto son muchas y nos adentramos realmente en territorio apache. Por ejemplo ¿en qué proporción van a comprar riesgo los Estados? ¿Mitad USA y mitad Europa? ¿Y el G20? ¿Y los Fondos Soberanos Emergentes (SWF)? De hecho debería hacerse ese reparto de cromos más en función de Bancos Centrales que en función de Estados, pues son los primeros los que tienen capacidad exclusiva para modificar el conglomerado M1. De cualquier forma, me temo que va a ser el proceso más vital, coordinado y sin embargo menos transparente y reglado de la Historia. Que sea para bien.

Llegados a este punto podríamos decir que en realidad los Estados ni siquiera van a comprar Riesgo, sino que van a tener que repartirse cuotas de adquisición de riesgo que van a transformar proporcionalmente y de forma coordinada en cuotas de incremento de M1. No quiero ni pensar que se pueda llegar a traficar con ello, como se hace con las cuotas de emisiones de CO2, y espero que no vayamos a crear un Mercado también de nuestras miserias cuando de nuestra supervivencia se trata. Algunos dirán que la inflación se apoderará de un escenario donde se incremente el M1, pero no olvidemos que todo esto se producirá para tapar agujeros creados en parte por el abuso sostenido y desproporcionado del M3 desligado al M1, en un entorno recesivo y de una depresión que quizás pueda superar a la de hace 80 años. Al menos yo no lo tengo tan claro y creo que un escenario así es difícilmente comparable con nada anterior a la globalización y a esta multicrisis.

¿Cuánto vale el Riesgo?… ¿Y si lo compramos entre todos?…

¿El reequilibrio después de todo ello? Desde luego imprevisible.

Creo Dani, que casi que con el «little picture» viviré más feliz, ¿no?

El dinero no es nada, pero mucho dinero, eso ya es otra cosa.

El Bar de Manolo.

Había una vez un Bar: El Bar Manolo. En un barrio normal de una ciudad cualquiera, un bar común, funcionando desde hace varios años, con su clientela habitual y sus clientes de paso. Como tantos otros bares de España. Sin embargo, algo le estaba sucediendo a este bar y a su dueño, Manolo, como a tantos otros dueños de bar.
En este último año 2008 las ventas se le han disparado. Sí, sí, en plena crisis los vecinos consumen más y mejor que nunca. Aunque la dichosa crisis sí que se deja notar en algo: En la forma de pagar. Los EREs de las empresas, el paro y las hipotecas-losa invendibles hacen que los consumidores del Bar Manolo apunten más y más consumiciones en sus cuentas personales. Cuentas que Manolo siempre ha ido fiando y cobrando religiosamente a fin de mes a cada uno de sus clientes habituales. El dinero escasea más y la abundancia de los últimos años se echa en falta, al menos en la calderilla disponible en los bolsillos. No obstante los clientes piensan que ¿para qué van a privarse de esos pequeños placeres de café y charla en el bar con los vecinos y amigos, ahora que están en plena reducción de jornada laboral o en el paro, si pronto van a encontrar trabajo o van a poder vender aquello que oprime sus economías? Al fin y al cabo en este mundo pocas cosas dan tanto placer por tan poco dinero como un rato agradable con los amigos y vecinos, una cervecita y una tapita, una partidita de cartas o dominó o un simple café mientras se discute la jornada de Champions de ayer.

Manolo, que es un comerciante nato, se ha percatado de este aumento en las cuentas fiadas y ha pensado en aprovechar la estrechez de liquidez de sus clientes. Así, a los que en lugar de pagar en efectivo les apunta en cuenta las consumiciones, les aplica un recargo del 10%. Es más, si alguno le pide a fin de mes que le aplace el pago de la cuenta hasta al siguiente mes, porque ha sufrido algún imprevisto económico, el recargo es del 20%. Los clientes lo aceptan gustosos e incluso ha ganado alguno que solía ir al bar de enfrente donde su tacaño propietario sólo fía a los mayores de 80 años acompañados de sus padres. Pero así le va, ahora está vacío, y en cambio el Bar Manolo está lleno a todas horas.

Su contabilidad en este ejercicio va a ser espectacular, mejor que nunca. Las ventas se han disparado y sus beneficios también. En algunos casos los recargos alcanzan cifras de hasta 2€ por un simple cortado! El margen es enorme y el ambiente en el Bar Manolo es todo lo contrario al de un barrio en crisis. Manolo incluso se permite el lujo de invitar a alguna ronda cuando su equipo gana, y la barra estalla de alegría. El Bar de Manolo es algo único…

Pero a pesar de tanta euforia Remedios, la esposa de Manolo, no duerme por las noches. Tampoco lo hace el cuñado de Manolo, albañil de profesión, que le sacó de un apuro hace años y le prestó una pasta para reformar el Bar, y que hoy se encuentra en el paro. Necesita el dinero que le prestó porque la crisis aprieta y no hay ya obras en las que trabajar. Además, tampoco se fía de tanta euforia en el Bar de su cuñado en plena crisis, y por eso le reclama que se lo devuelva, incluso sin intereses.

Manolo en cambio lo tiene claro, la crisis es para los que no saben llevar sus empresas. A él le va de fábula y es una pena que su esposa y su cuñado sean tan cortos de miras: «¡Pedirle que le devuelva el préstamo justo ahora que el negocio va tan bien! Por eso unos triunfan y otros no», piensa para sus adentros. Siempre cosideró a su cuñado como un albañil con pocas luces al que el boom de la construcción le hizo ganar un dinero inmerecido. En cambio Manolo se evidencia como un Empresario de Éxito…

Como el Bar anda justo de liquidez Manolo no puede devolver ahora el préstamo a su cuñado y decide buscar otros socios mediante una simple ampliación de capital. Enseñándoles su flamante contabilidad de 2008 y sus previsiones para el 2009, pronto capta la atención de muchos conocidos que acuden como moscas a un panal de rica miel.

Amplia capital y círculo de amistades. La noticia corre por el barrio como un reguero de pólvora. Y el negocio sigue lleno, vendiendo más y más caro y apuntando en cuenta con recargos y más recargos…. El Bar Manolo es el punto de referencia del éxito en un barrio demacrado por el paro y la crisis.

Algunos afortunados vecinos a los que Manolo designó a dedo para beneficiarse de la ampliación de capital, incluso pueden presumir de que son socios de un negocio con unos beneficios en aumento…en plena crisis!!! Y que les quiten lo bailao, porque entre ellos los hay que si no están en paro, pronto lo estarán. La crisis aprieta como nunca, o al menos eso dicen los que no son socios de Manolo.

Mientras, en la tele del Bar Manolo echan el Telediario. Hoy se habla de la enésima ampliación de capital del Banco Molocos y de lo baratas que están las acciones de la Banca Rísimas, cuyos dividendos alcanzan ya casi el 12% anual. En la barra algunos clientes discuten si hay que ser o no gilipollas para invertir en bancos con la que está cayendo. Y Manolo sentencia: «Donde esté un negocio familiar bien dirigido como éste, que se quiten las inversiones en bolsa y las acciones de bancos con paquetitos de porquería americana… como dice el Leopoldo ese!».

Qué suerte y habilidad tienen algunos.

Characters:
Manolo……………..Banqueros Varios

Esposa………………Remedios De Estado
Cuñado……………..BCE
Nuevos Socios……Simples mortales

Blessed is the Ostrich Mentality.

De todos es sabido que las avestruces entierran su cabeza bajo tierra cuando intuyen peligro, como si de ese modo se pusieran a salvo. Evidentemente el hecho de aislar sus sentidos no les evita para nada el perjuicio de la situación real que exista a su alrrededor. Con esta «estrategia salvadora» sólo consiguen cambiar una sola realidad: La suya. Evitan así el estrés que les produciría ser conscientes del escenario real que las rodea, pero de ninguna forma consiguen mejorar su situación de peligro. Tan sólo mejora su mera e inútil subjetividad.

Del mismo modo podemos decir de nosotros mismos que ser conscientes de que nos encontramos en una situación hostil, de que un grave peligro nos acecha o de que nuestras perspectivas de futuro se han visto dramáticamente mermadas por unas circunstancias negativas; es la premisa sine qua non para poder reaccionar e intentar evitar el perjuicio en lo posible. No sólo es materialmente imposible solucionar nada si enterramos nuestra cabeza bajo tierra sino que los daños, al no poner ningún remedio, van a ser mucho más demoledores.

Aplicando estos silogismos tan obvios a las circunstancias de un inversor en un entorno hostil como el actual, obtendremos revelaciones cuando menos curiosas. Es lamentablemente habitual en estos tiempos encontrarnos con patrimonios gravemente afectados por carnicerías varias: Estructurados que cotizan al 15, 30 o 50% de su valor, carteras de RV y RF (acciones preferentes y deuda perpetua) con minusvalías latentes de más de un 50%, e inversiones diversas en derivados a la deriva.

Algunos de estos inversores con patrimonios financieros mutilados actúan con la Head-in-the-sand mentality. O sea que ante las pérdidas latentes sufridas en sus carteras entierran sus cabezas sin salir de los mercados y sin poner ningún remedio a su situación. Siguen así los consejos de los mismos gestores que les han perjudicado poniendo en riesgos excesivos sus patrimonios: Ahoranoesmomento. Realizarpérdidasesunsuicidio. Venderíasenelpeormomento. Estamostocandofondo. Ahorahaymuchasoportunidades… ¡Más madera, es la guerra! En pleno avestruzamiento mental, el criterio estratégico es: «No realizo pérdidas, luego no pierdo. En cuanto la bolsa (o los estructurados o lo que sea) suba, me recupero y todo habrá sido una simple pesadilla». Y hasta que eso ocurra, la cabecita bajo tierra y con el pie del gestor sobre ella, no vaya a ser que se le ocurra levantarla, echar un vistazo al panorama y coger al toro por los cuernos, cesando así el lucro de dichos gestores y custodios. Y cuando desde su mini búnker o también llamado hoyo en el suelo, pregunte a los manipuladores de su dinero con voz de ultratumba: «¿Cómo va todo por ahí arriba?» la respuesta será: «Tranquilo, que ya casi ha pasado el peligro. Aguanta un poco más y ni se te ocurra sacar la cabeza porque así no te ve nadie».

Casi lo mismo podemos decir de los propietarios de inmuebles en pleno estallido de la burbuja, seguido de una depresión económica global: «No vendo mis inmuebles, luego valen más de lo que el mercado dice» La única diferencia respecto al razonamiento Avestruz del inversor en bolsa es que muchos propietarios de inmuebles compraron a precios inferiores a los de hoy (Si hubieran comprado los inmuebles a un precio mayor que el de mercado hoy, la frase sería idéntica a la anterior de no realizar pérdidas = no perder). Pero no por haber comprado barato hace años y no estar en pérdidas se deja de perder valor inmobiliario. Si el precio de mercado baja, nuestros inmuebles y por tanto nuestro patrimonio también lo hace, independientemente de si los vendemos o no y del criterio de valoración que utilicemos. Si además le añadimos el coste de oportunidad de que nuestros inmuebles no crezcan en plusvalías en otros mercados, escenarios y tipologías, la diferencia en nuestra evolución patrimonial en el tiempo será brutal.

Tristemente, el inversor en bolsa perjudicado y el propietario de inmuebles en ciclo bajista, suelen coincidir en la misma persona. Y si lo hacen además coincidiendo en el tiempo, entonces la Mentalidad Avestruz se convierte en doblemente devastadora de patrimonios. ¡Y esta tragicomedia se viene dando desde que las cotizaciones estaban un 50% más arriba que hoy! No es lo mismo despreciar nuestro crecimiento patrimonial durante unos meses que hacerlo durante un ciclo. Despreciar la evolución positiva y correcta de un patrimonio a lo largo de unos años, es un tiempo precioso muy difícilmente recuperable a lo largo de nuestra vida inversora. Y este desprecio se convierte en aberración cuando nos enfrentamos a una depresión global como la existente.

Como simple dato de la globalización: Las 16 millones de transacciones que se cruzaron uno de los días fatídicos del 1929, hoy se cruzan en los primeros 5 segundos de cualquier sesión de Wall Street.

Pero desde una perspectiva ligera, no debemos demonizar ni criticar a los tenedores de patrimonios con Mentalidad Avestruz, sino todo lo contrario, beatificarlos. Gracias a ellos los mercados no caen mucho más violentamente. Gracias a que sus carteras se petrifican y se mantienen fuera del mercado, las órdenes de venta no se multiplican haciendo caer los precios aún más. Y sus inmuebles tampoco pasan a engrosar las listas de ofertas gracias a que los aguantan a pesar de que cada día pierden valor, y de que los rallies alcistas pueden volver sólo después de la depresión europea, que esta vez se prevee peor que la americana. Gracias a ellos el mercado inmobiliario no caerá más allá de lo que los embargos, el paro y la propia recesión provoquen.

The Head-in-the-sand mentality sostiene las caídas de los mercados bajistas en un acto filantrópico y heroico de los inversores que la practican. Sacrifican sus propios patrimonios (y el de sus inocentes herederos) en favor de que el resto de mortales puedan colocar mejor sus activos mobiliarios e inmobiliarios en el mercado, encontrando así compradores más fácilmente y perdiendo muchísimo menos. ¿Tonto el último? No, bendito el último. Gracias a estos super-hombres y super-mujeres que esconden sus cabezas bajo tierra en tiempos difíciles permitiendo así que sus patrimonios disminuyan sensiblemente y de forma continuada, el resto tienen un mayor margen de maniobra. Y también debemos agradecer la labor que realizan sus gestores (¿filantrópica también?), presionándoles firmemente para que mantengan la cabeza enterrada cuando tienen tentaciones de mirar a su alrededor y tomar decisiones para salvar sus patrimonios como hacen el resto de mortales egoístas y primitivos. Ellos no, los inversores con Head-in-the-sand mentality, están hechos de otra pasta. Aguantan el tipo, aprietan los dientes y se autoconvencen de que las pérdidas de valor inmobiliario y de sus carteras (aquí sus gestores les ayudan a convencerse) van a ser pasajeras. Que todo volverá a ser igual como en un simple ciclo bajista, como los de antaño. ¿Visionarios o beatificables?

Entonces dijo Jesús a Sus discípulos: «en verdad os digo que difícilmente entra un rico en el Reino de los Cielos. Y además os digo: es más fácil a un camello pasar por el portal del ojo de la aguja, que a un rico entrar en el Reino de los Cielos”. (Mt. 19, 23-30)

Pues yo que pensaba que se refería a otra cosa… Bendita sea la Mentalidad Avestruz. Mientras tanto, resta y sigue…

Fried anchovies (II)

It seems to me that the publication as posts of comments to some of our articles can be produced with a certain regularity given their high level. The proof is that we are receiving more and more and better comments, well-written and with a quality of content that I am reluctant to publish simply in relation to an article. After all, that should be the essence of a blog. So, let's do another one copy/paste of a comment, also anonymous, to the article Fried anchovies, which, according to our criteria, deserves a space as a post. Although it does not have the same origin or opinion, and since this time the author has not given it a title, we are going to give it the same title as the first comment we published: Boquerones Fritos (II). May you enjoy it as much as I have:
«Very good post by this unknown Keynesian, although I agree with dalamar on many things. And, on the other hand, I am touched by the anonymous participant who has become unemployed, as a representative of millions of people who really need to be thought about as soon as we wake up every day. We are in a moment of upheaval and we have to get out of it any way we can. We cannot let the financial system collapse, whatever it may cost us, and neither can we fight with dogmatic recipes, be they Keynesian or Hayekian. The economy is governed more by chaos theory than by classical mathematics; it is not as easily predictable as many believe. If not, why did Keynesians fail first, and after three decades of success they were unable to fight inflation (the famous stagflation)? And then, after two decades of neoliberal successes, of those who presented themselves as eternal saviours against stagflation, how is it that they now find themselves in another stagflation more catastrophic than the first and mixed with a ferocious financial meltdown? And that's not the end of it. I have already put it in some posts to other articles. The seriousness of the economic situation is not the current crisis, which rather seems to be sent by someone who says: I am going to stop the economy for the last time to make you think; I am giving you the last chance to reason that money is not the real wealth, but a human convention that is created and destroyed (the conglomerates that Family Office explains so beautifully, through which money is created). The real wealth is natural goods, energy, raw materials, living species, the Earth's climate, from which every economy starts, and which, if they disappear, will make us all disappear. We are 6.6 billion people growing exponentially and we are going faster than nature, so it is nature itself that is going to stop us in our tracks in a decade or two and there will be no economic or financial solution. Let us now, yes, put in place Keyesian measures to reactivate the productive sectors, but not simply in public works, which did not go so well for Roosevelt with his New Deal (sadly, they went better for Hitler, with his minister Schacht: his public works and armaments gave work to 6 million unemployed, but only to later kill half of Europe), but let us reactivate the energy sector, which will prevent us from inflationary oil crises and give us energy independence. Oil is in decline and is dangerously heating up the planet; let's invest in solar panels (manufacture, install and maintain them), in wind turbines, in hydrogen, in harnessing the energy of the sea, etc., etc., and help create businesses and jobs in these sectors. Let's extend them to waste management, green sewage treatment plants, alternative energy desalination plants, and to creating services, rather than products, that eat up natural resources. And let us also think about the rest of the world that is rightfully striving to achieve our welfare, let us help them get on the viable path and not on ours, which we already know does not work in the long term and will accelerate our self-destruction. Let us do all this (controlling inflation, the savings/investment balance, the public deficit, avoiding protectionism), but let us do all this without letting more time pass. There are only a couple of decades left and our children and grandchildren are already here begging us not to let the great tribulation come. When Keynes was told to rely on the neo-liberals« long run, he said: »in the long run we are all dead". «

Soho Trump Hotel.

Nueve meses después de nuestro artículo Póker de Ases estratégico. Back to the American Dream en el que ya proponíamos las potencialidad de una inversión a 4 bandas, vamos a darle un repaso desde el escenario global actual y con una propuesta concreta de inversión.

Como habréis releído teníamos 4 ases para la inversión en norteamérica: Potencial revalorización de inmuebles prime, renta fija corporativa, renta variable y cambio $/€. Empezando por la última, el tipo de cambio ha corrido a favor del potencial inversor, desde el dólar y medio por euro de aquel momento al 1,25 actual (+17%). En cuanto a la RV el Dow Jones ha perdido un 30% aprox. aunque los valores de empresas como KO lo ha hecho un 22% o JNJ que lo ha hecho apenas un espectacular 5%. Del sector financiero mejor ni hablamos, ya que es difícil encontrar bancos con caídas inferiores al 50%, no aptas para cardíacos, como ya advertimos entonces. Determinada renta fija corporativa no financiera, a pesar de los sustos de las compañías automovilísticas, parece que sigue siendo atractiva en cortos plazos, aunque la dificultad de todas las compañías en general para refinanciarse hace que sus balances sean muy inestables y por tanto su riesgo de credit event no sea descartable en muchas grandísimas empresas. Finalmente en cuanto a revalorización del mercado inmobiliario norteamericano en general, parece que sigue estando lejos, aunque mucho más cerca que en España o incluso Europa. Y por ello nuestra recomendación para blindaje de patrimonio inmobiliario (y en ciertos casos como alternativa parcial a algunos tipos de renta fija), se centra hoy por hoy en zonas exclusivamente primes como Manhattan.

Actualmente estamos facilitando a nuestros Clientes el acceso a promociones diversas en NY. Desde apartamentos en Wall St. hasta unidades del Soho Trump Hotel, el único 5* GL del mítico barrio del Soho. La comercialización definitiva de este último va a producirse a principios de Enero 2009 y su inauguración está prevista para finales de ese mismo año. Los costes de la inversión en una de las habitaciones de este Hotel rondan entre 1 y 1,5 millones de $, y la rentabilidad prevista por el developer y la Hotel Trump Organization, que explota gran número de hoteles de lujo en todo el mundo, es de aprox. un 7% anual neto para el inversor. La rentabilidad final, lógicamente, dependerá de la ocupación y los precios por noche que consiga la propia explotación hotelera. Como dato, la ocupación promedio de los hoteles de NY en este año supera el 90% y subiendo, y dificilmente podremos encontrar un inmueble prime entre los primes como este Hotel Trump en el corazón del Soho de Manhattan. Además, como nuestro empeño siempre es relacionar la Felicidad con la Riqueza, este tipo de inversión puede disfrutarse como uso personal un máximo de 120 noches/año, bajando proporcionalmente el rendimiento, como es óbvio.

Lógicamente por el volumen de reservas realizado desde Cluster Family Office, nuestros Clientes que compran al menos una unidad gozan de unos descuentos especiales, además del retorno de la comisión generada por nuestra intervención como agentes inmobiliaros, que siempre deducimos íntegramente a nuestros Clientes en toda transacción inmobiliaria. De este modo las rentabilidades esperadas para la inversión se ven sensiblemente incrementadas.

Dicho esto, os preguntaréis ¿por qué mencionamos este tipo de inversión, que supera el millón de $, en un blog dedicado al asesoramiento gratuito de pequeños patrimonios? Pues bien, siguiendo fieles a la filosofía de Fresh Family Office de intentar adaptar y aplicar protocolos y estrategias de inversión de grandes patrimonios también a pequeños inversores, estamos tratando de que el partner oficial de Trump y Prodigy en España, Idien Group, vehicule la venta de fracciones de unidades por separado a través de sociedades de inversión. De modo que un pequeño inversor pueda adquirir por 100.000, 200.000 o 500.000 € una décima o una quinta parte o la mitad de una unidad y compartir sus rendimientos y titularidad en sociedad con un grupo de pequeños inversores. Parece ser que esta propuesta verá la luz en breve y se venderán bajo esta estructura diversas unidades del Soho Trump Hotel en España gracias a CFO. Y quién sabe si se podrían gestionar en un futuro próximo 15 unidades como Socimi, o sea Reit española.

El próximo martes 25 de Noviembre Prodigy-Trump e Idien Group realizarán una presentación de este inmueble en el Hotel Gran Meliá Fénix de Madrid para inversores españoles. Cluster Family Office estará presente en este acto junto con nuestros Clientes interesados. Pero también hemos acordado con los developers del proyecto y responsables de la presentación, así como con Idien Group, que se realizará una sesión informativa específica para pequeños inversores interesados en la compra de fracciones de unidad a través de los vehículos que se explicarán en dichas reuniones. Para ello será necesario coordinar el número de asistentes a cada reunión y el perfil inversor, o sea, potencial comprador de unidad entera o pequeños inversores interesados en la compra de fracciones de unidad inmobiliaria. Por lo tanto emplazo a los interesados a que nos contacten para coordinar dicha sesión informativa que tendrá lugar el mismo día de la presentación oficial del Soho Trump Hotel en Madrid, aprovechando la presencia del developer del proyecto. Además, para los compradores de unidades, los promotores programan viajes personalizados de tres días a NY con billetes y estancias pagadas, que incluye lógicamente una visita guida privada al rascacielos en construcción.

La crisis financiera está fulminando los mercados de RV e incluso parte de la RF. También los inmuebles en los EE.UU. siguen sufriendo depreciaciones. Y como diría Buffett, no sabemos que harán estos mercados en el futuro, pero en los niveles actuales seguimos pensando que una inversión estratégica de este tipo en los EE.UU. puede encajar en muchos Balances Vitales. Seguimos creyendo en el poker de ases estratégico, a pesar de que €/$ haya ya generado un beneficio que muchos han dejado escapar. A pesar de que la RV y RF no financiera siga incierta, y a pesar de que los inmuebles prime se hayan apreciado al menor ritmo de su historia reciente. Sin embargo en Manhattan ni siquiera han bajado de un +6% en el último año, aunque recordando la frase del Oráculo de Omaha pueden hacerlo en los próximos tiempos, obviamente. A pesar de todo consideramos el momento presente y el próximo 2009 aún más adecuado si cabe para esta estrategia adaptada a cada Balance Vital.

Por todo ello nos parece esta compra en Soho Trump Hotel una inversión que, siempre dependiendo de cada circunstancia familiar y patrimonial y adaptándola a cada caso, puede sustituir a muchas desinversiones inmobiliarias en Europa, y sobre todo en España. Por su esencia prime (a nuestro entender lo más prime que podemos encontrar hoy por hoy en todo el planeta), por sus potenciales inquilinos o usuarios de hotel 5* (infinitamente más numerosos que los potenciales inquilinos de un apartamento en la misma ciudad por ejemplo), por su potencial rally alcista futuro, por sus garantías from developers y partners de gestión, explotación y marca, por el timing de la inversión en pleno 2009, por una divisa todavía atractiva a 1,25 $/€, por una previsible recuperación de la Economía norteamericana más próxima que la europea, etc, etc, etc. Además, si conseguimos finalmente vehicular este tipo de inversión también para pequeños ahorradores, supondrá una satisfacción personal enorme, ya que de otro modo sólo estaría al alcance de clientes de Family Office propiamente dichos. Unos y otros, además, pueden garantizar el 100% de la inversión mediante una compra complementaria de bonos del tesoro americano a 10 o 15 años, configurando así una inversión con uno, dos, tres o cuatro ases 100% garantizada por Treasury Bonds.

Los interesados en asisitir a dicha presentación en Madrid el próximo martes 25 de Noviembre, sean o no clientes de CFO, deben contactarnos lo antes posible para poder coordinar y organizar reuniones informativas de pequeños grupos, bien sean para inversores en unidades enteras como para las reuniones específicas para pequeños inversores.

Boquerones Fritos.

Tal y como prometimos el pasado lunes en un comentario, a continuación vamos a publicar en forma de post otro comentario que recibimos a colación de nuestro artículo: «Investing During a Recession and Depression». No lo hacemos porque compartamos al 100% su contenido, no es eso, de hecho discrepo en varios puntos. Pero lo que me parece digno de destacar es que alguien redacte con un alto nivel de calidad y de ética un texto de forma anónima. Me parece de una generosidad fuera de lo común, ya que todos tendemos a protagonizar, aunque sea bajo pseudónimo, cualquier escrito que alcance el nivel de opinión de calidad. Pero en este caso no. El autor prefirió no firmarlo a pesar de su extensión y nivel.
Ignoro si el anónimo autor tendrá a bien volver a remitirnos otros textos de calidad, o si por el contrario jamás voveremos a saber de él (o ella), o quizás se identifique en breve. No tengo ni idea. Pero el hecho de participar y compartir artículos que superan en mucho el mínimo exigible y sin firmar, me parece muy destacable, independientemente de si estamos o no en desacuerdo con ellos. Os dejo ya con el texto al que me he permitido la licencia de añadirle algunas fotos:

«Los efectos del Plan de Rescate de la Casa Blanca aprobado en Washington en Octubre pasado no está teniendo repercusión alguna en los Mercados Financieros ni en la economía Real. Era de esperar. Pero lo peor no es esto, sino que el modelo se copia en Europa sin la menor vacilación ya que EEUU es la potencia mundial que tiene “la verdad” en sus manos y como no, como si se tratase de un DVD de la última producción cinematográfica americana nosotros los europeos “lo planchamos”. La aprobación de 700 billones de dólares para dar soporte al caos habido en las Instituciones Financieras no es más que un parche mal puesto, ya que lo que se está intentando salvar es justo la ineficiencia de un Sistema Financiero manipulador y corrupto, en lugar de enfocar el esfuerzo en salvar a la “Economía Real”. Esto último parece que no interesa ni a la clase política ni a los banqueros de turno. Hace ya un tiempo, las entidades financieras han incrementado su oferta de productos de inversión o de activo, financiando la compra de cualquier bien a los consumidores ávidos de tener mejores casas, mejores coches, mejores servicios y mejores vacaciones de hamaca y sol. El secreto está en la masa, decía un fabricante de pizzas, es bien fácil, si te doy dinero para una casa con jacuzzi y persianas automáticas y te lo financio a 50 años, así vas a estar pagando intereses y el principal hasta que se te caigan los dientes. Si algún día no puedes pagarme, da igual, me quedo con tu “casita de muñecas” porque como el negocio va bien, le voy a sacar unas plusvalías adicionales y como decía Abba, “the winner takes it all” (“el ganador se lo lleva todo” para los que siempre han pensado que Teruel también existe).
Todo ha cambiado, ¿verdad? Ahora los Bancos tienen grandes retos estratégicos. Salvar su culo y sus cuentas de resultados, reducir la morosidad, incrementar la oferta de productos de pasivo (esos ahorrillos, traigamelos usted para aquí que le doy hasta un coche o una moto), subir el precio del activo (te voy a clavar más intereses por lo que te deje) y subir las comisiones (esa comisión de mantenimiento de libreta que nunca he entendido, porque realmente se mantiene casi sola). Lo peor es que esa inyección de capital del Plan de Rescate no ayuda en nada a mejorar la Economía Real. La confianza de consumidores e inversores ha caído a lo más bajo, no hay capacidad de ahorro (y menos va a haber en el próximo año), los tipos de interés siguen subiendo (para atraer a ahorradores sin empleo y sin capacidad de ahorro) y las tasas de desempleo siguen creciendo (¿nos darán los bancos un empleillo de cajeros con esta inyección de os Gobiernos?). Esto es el mundo al revés y todavía hay personas que se alegran de la “intervención guapis” de los salvadores de la tierra. Yo voy a proponer otro Plan de Rescate con un poco de sentido común. Por un día voy a ponerme en los zapatos de Obama, Bush, Zapatero o Papá Noel. La Intervención del Estado en situaciones de crisis la entiendo necesaria para incrementar la demanda agregada, es decir el consumo y la inversión. Pagar a los Bancos e Instituciones Financieras es como ir a un médico que está enfermo con los mismos síntomas que los tuyos. En un entorno como el actual, los Gobiernos deben invertir en la Economía Productiva y no en la actividad especulativa de las Instituciones Financieras. Todavía hay que mejorar y mucho las carreteras de nuestros países, tener mejores infraestructuras de transporte (que se lo digan a Gran Bretaña y su revolución industrial), tener acceso a mejores servicios para la tercera edad, conseguir que todas las personas accedan a las nuevas tecnologías de una forma más equilibrada y sin tener que pagar un sobreprecio, mejorar la educación de nuestros pequeños (justo para que no caigan en los mismos errores que los mayores), promulgar la diversidad de las diferentes culturas, proporcionar un sistema sanitario más equilibrado e igualitario, investigar sobre la cura de nuevas enfermedades…tantas y tantas cosas…pero bueno, la mayoría de ellas se considera un centro de coste en lugar de un centro de beneficio. Ahí está el verdadero problema. Ellos piensan erróneamente: si el Estado financia el desaguisado de las Instituciones Financieras, entonces se podrá retrasar 6 meses de pago de hipoteca a los consumidores finales y ya está, todo arreglado. A veces pienso que los líderes políticos y económicos tienen boquerones fritos en la cabeza. Si, si, boquerones fritos en lugar de neuronas. Si el Estado invirtiera esos 700 billones de dólares en generar empleo y no en financiar el caos generado por la propia mala gestión de las Instituciones Financieras, apoyado con una disminución de los tipos de interés, se conseguiría generar un incremento tanto del consumo como de la inversión, en definitiva un incremento de la demanda agregada. Así, si yo tengo empleo, tengo una renta mensual que me permite consumir y pagar mis letras de la hipoteca…no hace falta que el Banco de turno me consiga una moratoria de 6 meses, que al final es un parche mal puesto y que a ellos les va a generar más ingresos a futuro…no, no, si tengo empleo, tengo dinero para pagarle, que no lo dude ni un momento el Banco ni el sistema financiero mundial. Además podré comer todos los días y hasta ir de restaurantes los fines de semana. El restaurante de turno me lo agradecerá porque no tendrá que cerrar o despedir a sus 3 camareros de toda la vida. Pero, déjame pensar…si bajan los tipos de interés, la tasa de ahorro disminuye (claro, para los poquitos duros que tengo ya no es tan atractivo meterlo en el banco)…joroba, a ver si me estoy dando cuenta ahora de que los Bancos son los primeros interesados en que los tipos suban, para incrementar su liquidez y así que puedan financiar más “trastadas” de las suyas…¡que bien!, así utilizarán mi dinero para hacer lo que le salga del gorro al banquerito de turno. Financiar la Economía Real me gusta mucho más. Tipos de interés más bajos, incremento del consumo y de la inversión, incremento de las importaciones y de la capacidad adquisitiva…por supuesto generación de empleo…en tiempos de crisis, de recesión o riesgo sistémico es una solución que me satisface mucho más que la de cubrirle las espaldas al sistema financiero internacional. Yo le diría a los Gobiernos y a los Bancos: no me des el pez (los 6 meses de moratoria) y dame la caña y enséñame a pescar (dame empleo que entonces te podré pagar sin problema). Lo que ocurre es que esta última opción no interesa, tiene más sentido común y la verdad es que eso significaría un reparto de la riqueza que las entidades bancarias no entienden. Y para los que piensan que estas soluciones pueden traer un incremento de la inflación, les diría que pueden estar en lo cierto pero no hay que agonizar. ¿Es mejor tener una economía con pleno empleo o con una tasa de inflación alta? El pleno empleo es una utopía, pero los Gobiernos deben invertir justo en esto. Con la NAIRU o tasa natural de desempleo, no existe relación entre inflación y desempleo. En épocas anteriores, se conseguía pleno empleo fabricando más armamento. Una lacra desde todos los puntos de vista, tenemos varios ejemplos a la vista. Tenemos que tender al pleno empleo creando un sistema de supervisión bancaria coherente, incrementando la confianza tanto de los consumidores como de los inversores, teniendo una mayor flexibilidad en los tipos de cambio, huir del proteccionismo en estos tiempos de recesión y ¿Para qué crean Organismos Federales Locales (FDIC) o mundiales (FMI, Banco Mundial), que se suponen que tienen que regular las acciones en los mercados financieros y que sólo son meros testaferros de las operaciones que hacen los tiburones? JP Morgan acaba de comprar los activos de la mayor Caja de Ahorros de Estados Unidos en bancarrota forzada, a un precio de saldo. Todo en connivencia con la FDIC (Federal Deposit Insurance Corporation). JP Morgan ha conseguido tirar por el suelo el valor de sus acciones, se ha hecho con la Caja a precio de saldo (1,9 billones de dólares) y todavía pide poderse desgravar fiscalmente la operación por valor de 20 billones de dólares. Esto me huele a chamusquina. Estamos inyectando dinero a las Instituciones Financieras que son las que parten, reparten y se llevan….toda la parte. Los acuerdos de Bretton Woods deben ser un referente ahora en este inicio del caos. No vale salvaguardar la espalda de los de siempre. Hay que trabajar sobre la economía real y garantizar que las Instituciones Financieras puedan volver a su cauce, con dinero real, con personas reales, con trabajo real. Y no hay que trabajar sobre la especulación y la barbarie. Parece que nadie quiere darse cuenta. Por favor, que las Instituciones Financieras devuelvan “el cheque” o paga extra de navidad y que Barak Obama invierta en Economía Real. En boquerones fritos, pero reales, para comer.»

Gracias, Anónimo.