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Cluster Family Office Blog

La Gran Depresión Ninja.

Cuando se habla de cifras de morosidad de hipotecas o de embargos sobre viviendas en EE.UU., hay que tener en cuenta la gran diversidad de criterios históricos y estadísticos que se han utilizado y se utilizan para cuantificar el problema. Por este motivo hay muchos datos que se comparan en el tiempo de forma errónea, dando lugar a conclusiones que nos van a distorsionar la estrategia correcta a seguir.
Hablando de las hipotecas sub-prime y del conflicto crediticio creado en los últimos tiempos, muchos analistas tratan de buscar paralelismos que arrojen algo de luz al negro panorama que tenemos por delante. Por eso es preciso matizar conceptos que a menudo se confunden.

Por ejemplo, en el siguiente gráfico vemos la evolución del coeficiente de morosidad de las hipotecas norteamericanas desde 1979 hasta hoy. Como veremos en él, la falta de pagos actualmente alcanza el 7%, pero debemos tener en cuenta que en plena burbuja inmobiliaria (segundo semestre 2005) era también significativa, cercana al 5%. Por lo tanto, aunque creemos que el techo de dicha cifra está aún lejos y que estamos en plena ascensión, es cuando menos curioso que nos encontremos en niveles «sólo» de un 2% por encima de los buenos tiempos.


Pero aquí podemos ya empezar a matizar: La National Delinquency Survey (NDS) ofrece también estadísticas de las «seriously delinquent mortgages» a 90 días, algo así como las «hipotecas seriamente morosas» (desafortunada definición), o sea las que van previsiblemente de cabeza al embargo y ya no son una simple morosidad temporal y puntual de 30 días. Y dentro de este grupo, aún distinguen entre hipotecas seriamente morosas prime y sub-prime. Mientras que las prime tuvieron un coeficiente de seria morosidad en pleno 2005 del 1,82%, hoy asciende ya hasta el 2,87%, o sea un incremento superior pero aún comparable al aumento del anterior gráfico. En cambio las sub-prime se han disparado hasta un 19,55%. O sea, que si ya se nos complican los ratios en los últimos años, si además intentamos comparar las cifras de las últimas décadas con las de la Great Depression de los años 30 (algo que muchos analistas están haciendo últimamente), los paralelismos que podamos encontrar serán fruto de comparaciones de cifras, clasificaciones y porcentajes muy dispares, tanto que van a derivar en análisis muy engañosos.

Tal y como podremos leer en el The Federal Response to Home Mortgage Distress, en el punto álgido de la depresión, aproximadamente la mitad de los hogares urbanos con hipotecas pendientes estaban en bancarrota. Pero lucharon lo indecible para salvar sus hipotecas y el resultado de embargos se consiguió contener en los niveles que muestra el siguiente gráfico, es decir alcanzando casi los 14 embargos anuales por cada 1.000 hipotecas.

Otro hecho de vital importancia que debemos saber antes de analizar las estadísticas, es que las hipotecas que se solían realizar en la época pre-crack del 29 y durante los siguientes años eran de sólo el 50% del valor del inmueble y de una duración de no más de 5 o 7 años. Por lo tanto los dramas sociales por aquellos hogares que fueron embargados hace casi 80 años, fueron muchísimo más traumáticos que la problemática que se le plantea a un Ninja (no income, no job, no assets) que entrega las llaves a un broker inmobiliario este año o el próximo. No son situaciones comparables.

En aquellos años un embargo supuso la pérdida de toda una vida económica y de esfuerzo por la adquisición de una vivienda. Hoy, en cambio, en muchos casos tan sólo supone haber pagado durante unos pocos años un alquiler algo caro en forma de cuota hipotecaria de diseño. Y muchos pensarán que por lo tanto el sufrimiento social actual va a ser menor, pero nos quedaríamos de nuevo sólo en un análisis muy superficial. El hecho de que el drama social sea menos cruento de momento, no significa necesariamente que la situación económica y financiera sea más leve. Ni mucho menos. Si un moroso tan sólo pierde unos miles de $ (o €) entregados a cuenta en cómodas cuotas, pagadas por una casa que compró sobre el papel a un precio superior a su valor actual, y con una situación laboral asfixiante, va a luchar muchísimo menos por salvar su casa del embargo de lo que lo hicieron los morosos en graves dificultades de los años 30.

Es decir, que lo que a simple vista nos puede parecer una ventaja cualitativa de nuestra situación actual respecto a la que vivieron en la Gran Depresión, es en realidad todo lo contrario. Y vamos a mencionar tan sólo algunos de los agravantes que nos llevan a esta conclusión:

  • Hoy la situación es de multicrisis y no sólo se están perdiendo cantidades astronómicas de dinero en la bolsa, como ocurrió en el crack del 29.
  • La burbuja crediticia y el abuso generalizado del crédito nos ha pillado a casi todos con un nivel de endeudamiento y apalancamiento jamás conocido, y no sólo a causa de las hipotecas.
  • La burbuja inmobiliaria está provocando que el gap entre el precio de compra y el de mercado sea también muchísimo mayor que el de la Gran Depresión.
  • Todo ello agravado por la absoluta temeridad de las entidades financieras al conceder hipotecas en porcentajes cercanos (o incluso superiores) al 100% de la tasación.
  • Irresponsabilidad de estas entidades financieras (agravado por los brokers hipotecarios en los EE.UU.) que han inventado hipotecas de diseño para vender más: Carencias de todo tipo con intereses muy variables, amortizaciones negativas (Neg-Am e Interest Only), y un largo y diabólico etc. Y lo que es peor, la mayoría de ellas estallarán en la cara de dichas entidades financieras a partir del 2009 hasta el 2011, cuando los maquillajes de diseño darán paso a la demacrada realidad del interés compuesto y la amortización, aunque esperemos que los mercados actuales hayan ya descontado una parte significativa.
  • Irresponsabilidad de todos los tomadores de esos créditos que estaban (alguno todavía está) inmersos en un bienestar del primer mundo que se está demostrando falso. En un entorno consumista muy superior al de los Felices años 20.
  • La Globalización actual hace que la interconexión de la fallida financiera alcance a todo el planeta, mientras que la Gran Depresión se extendió a Europa y a los actualmente llamados emergentes de forma mucho más suave y paulatina. La globalización amplifica y acelera el deterioro, y esperemos que también suceda lo mismo con la recuperación.

Por lo tanto, e incidiendo en la peligrosidad de que los hipotecados actuales tengan menos que perder que los de los años 30, se verá incrementada esta falsa huída hacia adelante. Se concedieron hipotecas a Ninjas que, lamentablemente, jamás debieron tener acceso a ser propietarios por su precariedad, y por otro lado los menos precarios gozaron de una escasa exigencia del Sistema para financiarlos. Esto también es muy grave ya que, debido a esa escasa exigencia, los hipotecados de moderada solvencia también van a abandonar el barco ante las dificultades sociales que esta crisis va a generar, puesto que su escasa inversión en la aventura inmobiliaria es una pérdida fácilmente asumible en favor de una recompra futura de otro inmueble a precios muy inferiores.

Nadie luchará en estas condiciones por salvar su hipoteca del embargo, como lo hicieron en la Gran Depresión. Y eso traslada de forma radical el problema de los hipotecados a la Banca (algo que sucedió en mucha menor medida en los años 30). Pero esta Banca, debido a la afectación extrema y globalizada que está sufriendo, a su vez lo traslada al Sistema Financiero, llevándose por delante la economía real existente. Y el Sistema, en peligro de extinción, lo ha trasladado a los Estados, a quienes les crecen los enanos en pleno desierto financiero y una economía real en caída libre. Llegados a este punto a nadie se le escapa en quién repercute papá Estado, evidenciando así que el análisis superficial de que el drama social y económico de la Great Depression fue mayor que el actual, es previsiblemente erróneo.

En definitiva, las comparaciones de la depresión actual con las anteriores (especialmente la de los años 30), son cuando menos, complejas y engañosas. Y no puedo más que sonreír tristemente cuando escucho a altisonantes eminencias del mundo económico proclamando que esta depresión está llegando a su fin porque históricamente ni siquiera en los años 30 existieron periodos recesivos superiores al par de años. Y esto sólo es cierto si consideramos los sub-ciclos de recesión técnica como un ciclo en sí mismo, obviando que la Great Depression como tal duró 10 años y sólo acabó con ella la II Guerra Mundial.

Y lo peor es que algunas de estas eminencias ni siquiera tienen intereses comerciales ni políticos para proclamar semejantes afirmaciones sino que simplemente son, a mi modo de ver, análisis erróneos basados en datos incomparables e inconexos. Ojalá viera en ellos mayor fundamento y rigor, nada me gustaría más.

Jurassic Park.

En la película de Jurassic Park se hacen varias reflexiones interesantes. Y una de ellas es la de la peligrosidad de cohabitar en el tiempo dos especies como la humana y los dinosaurios. Algo que jamás sucedió de modo natural y que artificialmente sucede en esta película de ficción. Esa cohabitación artificial entre dos naturalezas puede chocar o chirriar por infinitos e imponderables motivos, y muchos de ellos ni siquiera podemos intuir ni, por lo tanto, tratar de evitar o mejorar. Es en definitiva una coexistencia contranatura que, aunque es posible que resulte exitosa, potencialmente es muy probable que genere muchísimos inconvenientes o problemas. Esta cohabitación conflictiva buscará el reequilibrio natural. Y casi siempre en perjuicio del más vulnerable.

Os preguntaréis qué relación tiene todo esto con el counselling de un Family Office o con las finanzas en general. Pues lo entenderéis si os hablamos de la cohabitación de riqueza súbita con personas que no han sido capaces de generar esa riqueza. Es decir cuando alguien recibe una fortuna que no ha sido ganada y generada por él mismo.
A diario vemos muchos casos en que una familia cuya capacidad de generar riqueza es moderada, de pronto recibe una cantidad de patrimonio que difícilmente va a saber gestionar correctamente. Este aumento de riqueza súbita puede llegar de muy diversas formas descorrelacionadas del esfuerzo o mérito y ninguna de ellas excluye la posibilidad de las otras: Herencias, sorteos, recalificaciones inmobiliarias y pelotazos de dudosa legalidad, acuerdos de separación, distribución de legados en vida, burbujas varias, etc… No obstante no suelen ser episodios repetitivos, así que difícilmente habrá margen de maniobra ni segundas oportunidades para aprender de los errores.

Es obvio que la razón por la cual muchos de los que reciben riquezas súbitas las dilapidan en pocos años, no es otra que su incapacidad. Si hubiesen sido capaces por ellos mismos, probablemente la riqueza ya les habría llegado de forma más o menos directa, porque el tiempo suele poner a cada uno en su lugar. Pero no nos equivoquemos, no es ningún reproche, ya que no todos estamos obligados a ser capaces de generar más riqueza que la necesaria. Incluso existen personas, aún estando capacitadas, cuyos intereses y esfuerzos se centran en cosas mucho menos materiales. Toda una lección para el resto en muchos sentidos. Y debería quedar claro que tanto los incapaces como los no interesados en ser capaces de crear riqueza abundante, son tan respetables como el resto de mortales (o más).

Vamos a centrarnos en aquellos que, a pesar de intentar generar la mayor riqueza posible, no son capaces de ganar poco más que lo suficiente para sus familias. Si a este perfil, digamos de clase media (la más abundante hasta esta crisis), le alcanza la fortuna súbita en cualquiera de las formas antes mencionadas, tendrán que cohabitar dos hechos contranatura: Riqueza en manos de incapaces de crearla. Unidos en tiempo y espacio al igual que los dinosaurios y los humanos que mencionábamos al inicio del artículo. Una capacidad de creación de riqueza baja o media va a dilapidar esa fortuna súbita en pocos años, salvo excepciones. Entre dichas excepciones encontraremos a los que realizarán el esfuerzo de formarse para gestionar correctamente su súbita riqueza. Algunos incluso lo pueden llegar a conseguir, pero la mayoría fracasarán por incapacidad propia o por sobrevalorarse a ellos mismos durante ese proceso de capacitación. Contratar buenos profesionales suele ser muy conveniente, pero a la vez muy difícil de conseguir. Sin embargo, otros muchos ni siquiera realizarán el esfuerzo de formarse. Y se creerán que si eran capaces de gestionar su vida sin riqueza, todavía les resultará más facil hacerlo con dinero. Craso error. Lo único que les resultará fácil será quemar su fortuna de forma rápida o paulatina, pero en cualquier caso de forma tristemente inexorable. Y no sólo pueden perder el total de la riqueza súbita recibida, sino que también pueden quedar endeudados y en situación mucho más precaria que en el pasado. Incluso pueden llegar a perder sus capacidades originales, que les situaron en niveles más que dignos de bienestar, por culpa de vicios y estilos de vida falsamente acomodados durante unos años.

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La coexistencia de una escasa capacidad para generar riqueza y una fortuna súbita, será en casi todos los casos una unión contranatura que buscará su reequilibrio. Este reequilibrio puede llegar excepcionalmente vía mejora de la capacitación, pero casi siempre la naturaleza se reequilibrará dejando al protagonista en un nivel de riqueza similar al que originalmente supo generar y dirigir. Es decir, reequilibrando en perjuicio de la parte más vulnerable: La Riqueza. Muy poco de ella, nada o incluso deudas van a quedar después del reequilibrio natural.

“Dios crea a los dinosaurios. Dios destruye a los dinosaurios. Dios crea al hombre. El hombre destruye a Dios. El hombre crea a los dinosaurios. Los dinosaurios se comen al hombre.”

Dr. Ian Malcolm (Jurassic Park – Jeff Goldblum 1952 – )

Dios crea al hombre. El hombre crea la riqueza. El hombre crea a sus hijos. Los hijos no crean riqueza. Los hijos se hacen hombres. La riqueza súbita recae sobre los hombres. Los hombres se comen la riqueza. Dios tiene la culpa. La riqueza destruye al hombre. Dios, si el padre del hombre levantara la cabeza… Huy qué lío!

La Erupción del Papel Comercial.

Parece que en los EE.UU. no ganan para sobresaltos… y en Europa somos tan incoscientes que nos creemos que sus problemas no nos van a afectar, tanto o más. La última lucecita roja de alarma que se ha encendido (de las pocas que quedaban todavía apagadas) es la de la cotización del papel comercial no financiero de menor grado: El llamado A2/P2 CP (Commercial Paper).
The spread o la diferencia que se paga por un A2/P2 respecto al papel comercial no financiero AA, ha sido históricamente mínimo, exceptuando crisis como la de la burbuja tecnológica y otras puntuales donde dicho diferencial llegó a alcanzar casi un punto porcentual. Como podréis observar en el siguiente gráfico, durante largos periodos dicho spread era de apenas unas decenas de pipos. Sin embargo al estallar la crisis de crédito y sobre todo durante el último trimestre del 2007, este diferencial se disparó hasta los 160 pp. Algo nunca visto y que fue considerado en aquel entonces un shock insostenible.

Pues bien, en pleno planning de compra masiva de Treasuries a largo por parte de la FED para crear un techo artificial en las cotizaciones, le crecen los enanos, o sea los spreads del papel comercial A2/P2 respecto a la deuda AA. Pero no es que crezcan sino que se han disparado hasta límites astronómicos jamás vistos, por encima de los 580 pp a un año. Podéis ver dichos spreads en esta página de la FED. Esto además de perjudicar a las propias empresas que venden su papel a cambio de precios carísimos en detrimento de sus balances, también es potencialmente peligroso para los inversores que compran dicho papel. Este peligro, evidentemente, se cotiza en forma de spread brutal y contribuye a la sequedad del sistema. Como siempre solemos comentar, este desequilibrio tenderá al reequilibrio, y Dios quiera que sea en forma de disminución de spread (aunque sea de modo también artificial) y no en aumento por defaults masivos. Lo que nos parece inevitable es que esa tensión en el papel comercial se traslade a Europa, y que veamos aumentar los spreads también por estor lares.

Todo ello no son más que consecuencias sociales del tsunami que comenzamos a intuir en nuestras playas, pero que ha sido causado por el colapso financiero y crediticio que venimos sufriendo desde el verano del 2007.

El papel comercial distressed, no es más que el reflejo del estado financiero mundial a pie de empresa, por lo tanto también a pie de inversor, y consecuentemente a pie de puesto de trabajo y cifra de desempleo. No estamos hablando sólo de EREs sino también de cierres que acarrean un 100% de parados.

Se están tomando muchas medidas incipientes, y el esfuerzo va a ser histórico, pero el problema en el que nos hemos metido es descomunal. Y es que la presión es tan alta que a pesar de que se intenten controlar los fundamentos financieros vitales bajo el asfalto, en muchos lugares saltan por los aires tapas de alcantarilla con una fuerza jamás vista, como el spread de dicho A2/P2 CP. Esperemos que sirvan de algún modo como válvulas de escape, aunque hoy por hoy sólo son síntomas de que estamos sobre un volcán. Y el siguiente gráfico bien podría ser el sismograma de la primera erupción que tuvo lugar en Agosto 2007.

Echando un simple vistazo a este gráfico de la cotización del papel comercial, tradicionalmente ligada a la curva de tipos oficiales, la evidencia es estremecedora. Y el último trimestre de 2008 está siéndolo de forma aún más terrorífica. Sólo los políticos, los perversos o los estúpidos han venido obviando hasta hace poco que el mundo cambió hace ya 16 meses. Diáfano, ¿verdad?.

La Insoportable Levedad del Gestor.

Nuestra voluntad no es la de herir sensibilidades ni la de generar polémicas que nos creen enemigos, pero lo que tenemos claro todos los autores de este blog es que no tiene sentido escribir artículos políticamente correctos, que en poco o nada ayuden a los lectores a encontrar reflexiones más allá de lo estéril y/o habitual. La verdad es que poco nos importa la repercusión en forma de anónimos faltones o de manía persecutoria de pseudo-profesionales de la gestión o del asesoramiento. Algunos de los cuales paradójicamente se deshacen como cubitos de hielo en el desierto en cuanto, por casualidades de la vida, sus caminos profesionales se cruzan con los nuestros y deben seguir las directrices marcadas por un Family Office. Incluso, en algunos casos en que la relación consigue con tiempo y esfuerzo que dichos profesionales intuyan la esencia de nuestro trabajo, solemos ver un destello de sana y honesta envidia en el brillo de sus ojos y en sus confesiones off the record, y eso dice mucho en su favor. Entremos pues en materia con la certeza de que vamos a abrir los ojos de muchos y con la esperanza de que sólo se sientan ofendidos los estrictamente necesarios y los menos honestos.
Son ya muy populares las clasificaciones de inversores según perfiles de riesgo que suelen realizar las entidades bancarias. Éstas suelen constar de entre 3 y 6 tipologías, desde la más conservadora (sic) hasta la más arriesgada. Todo ello aliñado desde hace unos meses con el famoso Mifid, que actúa como desactivador de posibles futuras demandas por parte del cliente hacia su entidad financiera (como bien dijo en su día Echevarri), a pesar de que oficialmente fue creado para «preservar los intereses del inversor». Huelga decir que estas clasificaciones por perfiles son, además de absolutamente insuficientes, también engañosas. Y que además de no ayudar a una progresión adecuada de nuestro patrimonio financiero, se centran exclusivamente en dos variables: Objetivo de rentabilidad y pérdidas asumibles. Todo ello en un entorno de corto, medio o largo plazo, que sólo se establece para conocer el margen de maniobra que tendrá la entidad ante las pérdidas, antes de que el cliente tenga ningún derecho ni siquiera a sentirse molesto por la sangría.

Si dejamos de lado los perfiles de riesgo, el Mifid y la gestión de carteras, y nos centramos en la gestión de SICAVs, la cosa cambia. Pero a peor. Cuando un cliente particular (o sus asesores) no es considerado apto y suficientemente preparado para autogestionar de facto su propia SICAV, el placaje por parte de la Gestora del Banco es aún más alejado de la realidad. Bajo la bandera del riesgo reputacional que sufre la entidad si la SICAV no obtiene resultados similares a la media de la gestora, se exigen pseudo-criterios de gestión cuando menos absurdos.

Así es, y en muchos casos los gestores de dichas Sociedades de Inversión de Capital Variable tan sólo trabajan con 3 directrices: Objetivo de rentabilidad, pérdidas asumibles, proporción de RV y RF en cartera, y muy pero que muy poquito más (me niego a pensar que la cuenta de explotación para el banco y/o la gestora pueda ser la cuarta directriz con la que trabajan). Soliendo ser además esta tercera proporción una variable en función de las dos constantes primeras. Nos entristece ver que dichas entidades gestoras se preocupan mucho más de que la cantidad de incumplimientos temporales (respecto a la normativa y limitaciones de estas sociedades de inversión) en los que incurran las SICAVs de la gestora sea moderada, de que no se vayan a tener problemas con la CNMV o de que los criterios de valoración (que cada día son más rigurosos A.D.G) no desmoronen sus cifras de rentabilidad respecto a los benchmarks (sotacaballoyrey) de las gestoras de otros bancos.

Para estos gestores, la conexión entre rentabilidades (negativas o positivas), criterios de valoración, incumplimientos temporales, etc…; y la progresión patrimonial del Cliente y su Familia es nula. Conceptos vitales que deberían ser la esencia del diseño de la estrategia de inversión y de gestión, quedan absolutamente al margen. Es más, dichas Gestoras ni siquiera saben que existen, a pesar de que pretenden ser conocedoras del Cliente y sus circunstancias para determinar la gestión en función de sus necesidades. Y de hecho así dicen hacerlo. Patético.

Las necesidades de desinversión anual para cubrir la cifra de GIA (gasto, inversión y ahorro) de la Familia y de su entorno, la fiscalidad de dicha GIA, la consiguiente aplicación de dichas rentas desinvertidas en inversión y ahorro fuera de la SICAV, la necesidad de reinvertir la FSC (franja de seguridad y crecimiento) con los mismos u otros conceptos dentro o fuera de la sociedad de inversión, la variación en las necesidades de rentas y desinversiones previstas, así como las variaciones en los riesgos asumibles en función del volumen conseguido de FSC, y un largo etc…; son algunos de los conceptos que para la insoportable levedad del gestor es más que chino, swahili.

De hecho ni siquiera pueden comprender que existan conceptos que deberían tener alguna conexión con su trabajo como la planificación de la herencia, estructuras societarias y fiscales, crecimiento o decrecimiento empresarial o inmobiliario, necesidades de desinversión para aplicarlos al GIA (gasto, inversión y ahorro), ni tampoco para qué demonios sirve una franja de seguridad y crecimiento. Y mucho menos llegar a intuir lo que es un Vital Balance y su aplicación a la vida real. Lamentablemente ni siquiera suelen entender que un patrimonio no es sólo el dinero depositado en su entidad. Y que la gestión de éste no puede diseñarse ignorando el resto, trabajando exclusivamente con las dos constantes y la variable enteriormente mencionadas, con Mifid o sin él. Algunos en un arranque de clarividencia responden: «No, claro, supongo que tendrá más dinero u otra SICAV en otra entidad».

El concepto de Patrimonio inmobiliario o empresarial (y ya no digamos artístico o de otras tipologías) supone para estos gestores un viaje al espacio exterior, es decir algo infinito y desconocido que desborda sus mentes y que ni se plantean que pueda ni deba llegar a interferir en su labor terrícola, limitada al capital gestionado por su propia entidad y a la repetición del mantra: «Objetivo de rentabilidad, pérdidas asumibles, proporción de RF y RF en cartera». Es algo así como hablarle del Big Bang o de un Quásar a alguien que cree que la tierra es plana.

A pesar de que algunos ofendidos nos tachen de prepotentes sabelotodo, no quisiéramos que los lectores en general tengan esa impresión. Nada más lejos de la realidad y los más próximos lo saben. Nosotros no tenemos la verdad absoluta y cometemos errores como cualquier otro hijo de vecino. La experiencia nos ha enseñado que la Humildad es algo que jamás se debe perder porque suele costar muy muy caro. Y nunca hemos alardeado de saber predecir el futuro ni los mercados, como hacen otros al vender sus dotes adivinatorias de una u otra forma. Pero sí es cierto que de los diversos problemas que la riqueza suele acarrear a sus propietarios y de la progresión patrimonial adecuada, sabemos más que muchos. La experiencia de los resultados nos avalan y hemos dedicado nuestra vida profesional (e incluso parte de la personal) a ello. En una gestión integral patrimonial, la parte financiera no es más que eso, una pieza del rompecabezas. Pero para los gestores su parcela lo es todo, y pretenden «conocer a sus clientes» mediante absurdos cuestionarios y la definición de un par de parámetros numéricos. A partir de ahí su éxito profesional (y un plus económico) vendrá dado por alcanzar o superar el benchmark aplicable al ghetto que supuestamente le corresponde a su cliente. Nada más. Poniendo en peligro la evolución necesaria y asumiendo los riesgos asignados a su perfil, sean estos convenientes o prohibitivos. Sin importarles y sin tan siquiera llegar a comprender que detrás del dinero hay una familia, unos objetivos, unas circunstancias, unas necesidades, unos deseos muy diversos, unas inversiones pasadas, presentes y futuras, unos legados, unas fiscalidades diversas y complejas, unas titularidades y tenencias de bienes, un@s hereder@s capaces o incapaces, unas empresas familiares o no, unas capacidades o incapacidades laborales presentes y futuras, unas coberturas sanitarias y de riesgos diversos, unas afinidades y capacidades inversoras, etc, etc, etc.

Es cierto que la parcela del gestor financiero está limitada y no podemos responsabilizarle por desconocer todas las circunstancias que rodean a sus clientes. No les pagan por ello (¿o sí?). Pero lo peor de todo es que la mayoría de ellos no son conscientes de sus limitaciones. Desconocen casi absolutamente el Universo de la gestión patrimonial más allá de la parcela financiera limitada incluso a la entidad para la que trabajan. Y lo peor no es su desconocimiento sino su desprecio por la ignorancia que arrastran y acumulan. Quizás muchos de ellos fueron los primeros de la clase y a menudo esa misma falta de Humildad la aplican en su gestión cuando se enfrentan al Mercado. La edad y la experiencia, desde luego amansa (y enriquece) a las fieras. Pero lamentablemente les suele llegar cuando ya están lejos de las mesas de dinero y las pantallas, que es cuando realmente son peligrosas esas fieras. ¿Por qué será?

En definitiva, y salvo honrosísimas excepciones, La Insoportable Levedad del Gestor, junto con la incapacidad del propio inversor, son los principales culpables de que la inmensa mayoría de riquezas se malbaraten y se destruyan ante los impotentes ojos de quienes contribuyeron a crearlas.

«Estoy bajo el agua y los latidos de mi corazón producen círculos en la superficie.»

Milan Kundera (Brno, 1929 – )

¿Cuánto vale el Riesgo?

Esta claro que la decisión política, acertada o no el tiempo lo dirá, es la de tapar agujeros y comprar activos tóxicos para salvar la solvencia del sistema. La evolución de dicha decisión tomada bajo la presión del colapso y del pánico, parece que está siendo la inyección de dinero vía ampliaciones de capital en balances cuyos agujeros los convierten en mallas. Bueno, está claro que sólo se interviene en aquellos casos en los que la inminente quiebra sea causa de perjuicios directos o indirectos inasumibles globalmente. O sea que las empresas cuya onda expansiva no tenga la capacidad de hacer estremecer cimientos realmente esenciales, caerán estrepitosamente. Y las autoridades presenciarán afligidos el entierro vikingo, pero sin usar los ya maltrechos fondos públicos. Sólo cuando sea estríctamente imprescindible se socializarán las pérdidas (eufemismo donde los haya) y también los robos, es decir cuando el rescate se convierta en una cuestión de Estado más o menos globalizado.
Pero centrémonos precisamente en esos casos en que, por razones de Estado o de Sistema, el dinero de todos va a ser utilizado, con compra o no de acciones ampliadas, para equilibrar balances colapsados. Los Estados van a adquirir Riesgo (ya lo están haciendo hace semanas e incluso meses). Es decir que a cambio de dinero público van a obtener papel que el Mercado, tan eficiente como siempre, ha venido rechazando sistemáticamente desde por lo menos el verano del 2007. Y cuando digo el Mercado, quiero decir eso, o sea todos nosotros.

Pero atención, porque ese Riesgo es tal sólo si mantenemos las reglas del juego. Es decir si los conglomerados (M1, M2 y M3) siguen siendo los que eran. Como ya vimos en estos cuatro artículos anteriores, la burbuja de crédito no ha venido acompañada de un aumento del conglomerado M1 (billetes, monedas en circulación y valores líquidos) proporcional. Y está claro que la capacidad de los Estados de sostener déficit público es finita, mientras que los saneamientos contables en un periodo de depresión como el actual parecen un verdadero océano cuasi infinito. Por ello, parece inevitable que se incremente muchísimo el M1, pero no ligado al crecimiento económico sino fabricado para cubrir las necesidades públicas de compra de Riesgo.

Entonces, si el Riesgo va a ser pagado al menos parcialmente con un aumento del conglomerado M1, ¿no es cierto que su riesgo intrínseco se está desvirtuando? Es decir, un papel que soporta un Riesgo que alguien está dispuesto a pagar muy por encima del valor de Mercado, debería acarrearle al comprador un daño que se va a transformar con toda probabilidad en el futuro en un perjuicio financiero. Pero ojo, eso es cierto mientras los conglomerados se mantengan, especialmente el M1. Ya que si pagan los Estados el papel de riesgo (deuda, ampliaciones de capital, colaterales, etc…) a un precio por encima de mercado, con un dinero que va a ser creado y que va a hacer crecer el conglomerado M1, dicho Riesgo se diluye en el propio conglomerado.

Llegamos entonces a la magia que todos necesitamos: El Riesgo se habrá diluido ¿Dónde va a ir a parar el riesgo? ¿Qué va a ser de los residuos tóxicos? ¿Cómo se taparán los agujeros de los balances? ¿Qué habrá sido de la bancarrota generalizada?

Parafraseando a nuestro entrañable D. Leopoldo Abadía, al que desde aquí le mando un saludo, cuando habló de dónde estaba el dinero del crédito en circulación, diríamos lo mismo: El Riesgo estará «Missing«.

Lo que está claro es que no debemos sufrir porque el Riesgo que están comprando los Estados se transforme en perjuicio monetario que quiebre países con capacidad de manipular conglomerados. En función de dicho riesgo crecerá el conglomerado M1. Y en función de dicho crecimiento de M1… ahí ya veremos. La preguntas que pueden surgir a partir de ese punto son muchas y nos adentramos realmente en territorio apache. Por ejemplo ¿en qué proporción van a comprar riesgo los Estados? ¿Mitad USA y mitad Europa? ¿Y el G20? ¿Y los Fondos Soberanos Emergentes (SWF)? De hecho debería hacerse ese reparto de cromos más en función de Bancos Centrales que en función de Estados, pues son los primeros los que tienen capacidad exclusiva para modificar el conglomerado M1. De cualquier forma, me temo que va a ser el proceso más vital, coordinado y sin embargo menos transparente y reglado de la Historia. Que sea para bien.

Llegados a este punto podríamos decir que en realidad los Estados ni siquiera van a comprar Riesgo, sino que van a tener que repartirse cuotas de adquisición de riesgo que van a transformar proporcionalmente y de forma coordinada en cuotas de incremento de M1. No quiero ni pensar que se pueda llegar a traficar con ello, como se hace con las cuotas de emisiones de CO2, y espero que no vayamos a crear un Mercado también de nuestras miserias cuando de nuestra supervivencia se trata. Algunos dirán que la inflación se apoderará de un escenario donde se incremente el M1, pero no olvidemos que todo esto se producirá para tapar agujeros creados en parte por el abuso sostenido y desproporcionado del M3 desligado al M1, en un entorno recesivo y de una depresión que quizás pueda superar a la de hace 80 años. Al menos yo no lo tengo tan claro y creo que un escenario así es difícilmente comparable con nada anterior a la globalización y a esta multicrisis.

¿Cuánto vale el Riesgo?… ¿Y si lo compramos entre todos?…

¿El reequilibrio después de todo ello? Desde luego imprevisible.

Creo Dani, que casi que con el «little picture» viviré más feliz, ¿no?

El dinero no es nada, pero mucho dinero, eso ya es otra cosa.

El Bar de Manolo.

Había una vez un Bar: El Bar Manolo. En un barrio normal de una ciudad cualquiera, un bar común, funcionando desde hace varios años, con su clientela habitual y sus clientes de paso. Como tantos otros bares de España. Sin embargo, algo le estaba sucediendo a este bar y a su dueño, Manolo, como a tantos otros dueños de bar.
En este último año 2008 las ventas se le han disparado. Sí, sí, en plena crisis los vecinos consumen más y mejor que nunca. Aunque la dichosa crisis sí que se deja notar en algo: En la forma de pagar. Los EREs de las empresas, el paro y las hipotecas-losa invendibles hacen que los consumidores del Bar Manolo apunten más y más consumiciones en sus cuentas personales. Cuentas que Manolo siempre ha ido fiando y cobrando religiosamente a fin de mes a cada uno de sus clientes habituales. El dinero escasea más y la abundancia de los últimos años se echa en falta, al menos en la calderilla disponible en los bolsillos. No obstante los clientes piensan que ¿para qué van a privarse de esos pequeños placeres de café y charla en el bar con los vecinos y amigos, ahora que están en plena reducción de jornada laboral o en el paro, si pronto van a encontrar trabajo o van a poder vender aquello que oprime sus economías? Al fin y al cabo en este mundo pocas cosas dan tanto placer por tan poco dinero como un rato agradable con los amigos y vecinos, una cervecita y una tapita, una partidita de cartas o dominó o un simple café mientras se discute la jornada de Champions de ayer.

Manolo, que es un comerciante nato, se ha percatado de este aumento en las cuentas fiadas y ha pensado en aprovechar la estrechez de liquidez de sus clientes. Así, a los que en lugar de pagar en efectivo les apunta en cuenta las consumiciones, les aplica un recargo del 10%. Es más, si alguno le pide a fin de mes que le aplace el pago de la cuenta hasta al siguiente mes, porque ha sufrido algún imprevisto económico, el recargo es del 20%. Los clientes lo aceptan gustosos e incluso ha ganado alguno que solía ir al bar de enfrente donde su tacaño propietario sólo fía a los mayores de 80 años acompañados de sus padres. Pero así le va, ahora está vacío, y en cambio el Bar Manolo está lleno a todas horas.

Su contabilidad en este ejercicio va a ser espectacular, mejor que nunca. Las ventas se han disparado y sus beneficios también. En algunos casos los recargos alcanzan cifras de hasta 2€ por un simple cortado! El margen es enorme y el ambiente en el Bar Manolo es todo lo contrario al de un barrio en crisis. Manolo incluso se permite el lujo de invitar a alguna ronda cuando su equipo gana, y la barra estalla de alegría. El Bar de Manolo es algo único…

Pero a pesar de tanta euforia Remedios, la esposa de Manolo, no duerme por las noches. Tampoco lo hace el cuñado de Manolo, albañil de profesión, que le sacó de un apuro hace años y le prestó una pasta para reformar el Bar, y que hoy se encuentra en el paro. Necesita el dinero que le prestó porque la crisis aprieta y no hay ya obras en las que trabajar. Además, tampoco se fía de tanta euforia en el Bar de su cuñado en plena crisis, y por eso le reclama que se lo devuelva, incluso sin intereses.

Manolo en cambio lo tiene claro, la crisis es para los que no saben llevar sus empresas. A él le va de fábula y es una pena que su esposa y su cuñado sean tan cortos de miras: «¡Pedirle que le devuelva el préstamo justo ahora que el negocio va tan bien! Por eso unos triunfan y otros no», piensa para sus adentros. Siempre cosideró a su cuñado como un albañil con pocas luces al que el boom de la construcción le hizo ganar un dinero inmerecido. En cambio Manolo se evidencia como un Empresario de Éxito…

Como el Bar anda justo de liquidez Manolo no puede devolver ahora el préstamo a su cuñado y decide buscar otros socios mediante una simple ampliación de capital. Enseñándoles su flamante contabilidad de 2008 y sus previsiones para el 2009, pronto capta la atención de muchos conocidos que acuden como moscas a un panal de rica miel.

Amplia capital y círculo de amistades. La noticia corre por el barrio como un reguero de pólvora. Y el negocio sigue lleno, vendiendo más y más caro y apuntando en cuenta con recargos y más recargos…. El Bar Manolo es el punto de referencia del éxito en un barrio demacrado por el paro y la crisis.

Algunos afortunados vecinos a los que Manolo designó a dedo para beneficiarse de la ampliación de capital, incluso pueden presumir de que son socios de un negocio con unos beneficios en aumento…en plena crisis!!! Y que les quiten lo bailao, porque entre ellos los hay que si no están en paro, pronto lo estarán. La crisis aprieta como nunca, o al menos eso dicen los que no son socios de Manolo.

Mientras, en la tele del Bar Manolo echan el Telediario. Hoy se habla de la enésima ampliación de capital del Banco Molocos y de lo baratas que están las acciones de la Banca Rísimas, cuyos dividendos alcanzan ya casi el 12% anual. En la barra algunos clientes discuten si hay que ser o no gilipollas para invertir en bancos con la que está cayendo. Y Manolo sentencia: «Donde esté un negocio familiar bien dirigido como éste, que se quiten las inversiones en bolsa y las acciones de bancos con paquetitos de porquería americana… como dice el Leopoldo ese!».

Qué suerte y habilidad tienen algunos.

Characters:
Manolo……………..Banqueros Varios

Esposa………………Remedios De Estado
Cuñado……………..BCE
Nuevos Socios……Simples mortales

Bendita sea la Mentalidad Avestruz.

De todos es sabido que las avestruces entierran su cabeza bajo tierra cuando intuyen peligro, como si de ese modo se pusieran a salvo. Evidentemente el hecho de aislar sus sentidos no les evita para nada el perjuicio de la situación real que exista a su alrrededor. Con esta «estrategia salvadora» sólo consiguen cambiar una sola realidad: La suya. Evitan así el estrés que les produciría ser conscientes del escenario real que las rodea, pero de ninguna forma consiguen mejorar su situación de peligro. Tan sólo mejora su mera e inútil subjetividad.
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Del mismo modo podemos decir de nosotros mismos que ser conscientes de que nos encontramos en una situación hostil, de que un grave peligro nos acecha o de que nuestras perspectivas de futuro se han visto dramáticamente mermadas por unas circunstancias negativas; es la premisa sine qua non para poder reaccionar e intentar evitar el perjuicio en lo posible. No sólo es materialmente imposible solucionar nada si enterramos nuestra cabeza bajo tierra sino que los daños, al no poner ningún remedio, van a ser mucho más demoledores.

Aplicando estos silogismos tan obvios a las circunstancias de un inversor en un entorno hostil como el actual, obtendremos revelaciones cuando menos curiosas. Es lamentablemente habitual en estos tiempos encontrarnos con patrimonios gravemente afectados por carnicerías varias: Estructurados que cotizan al 15, 30 o 50% de su valor, carteras de RV y RF (acciones preferentes y deuda perpetua) con minusvalías latentes de más de un 50%, e inversiones diversas en derivados a la deriva.

Algunos de estos inversores con patrimonios financieros mutilados actúan con la Mentalidad Avestruz. O sea que ante las pérdidas latentes sufridas en sus carteras entierran sus cabezas sin salir de los mercados y sin poner ningún remedio a su situación. Siguen así los consejos de los mismos gestores que les han perjudicado poniendo en riesgos excesivos sus patrimonios: Ahoranoesmomento. Realizarpérdidasesunsuicidio. Venderíasenelpeormomento. Estamostocandofondo. Ahorahaymuchasoportunidades… ¡Más madera, es la guerra! En pleno avestruzamiento mental, el criterio estratégico es: «No realizo pérdidas, luego no pierdo. En cuanto la bolsa (o los estructurados o lo que sea) suba, me recupero y todo habrá sido una simple pesadilla». Y hasta que eso ocurra, la cabecita bajo tierra y con el pie del gestor sobre ella, no vaya a ser que se le ocurra levantarla, echar un vistazo al panorama y coger al toro por los cuernos, cesando así el lucro de dichos gestores y custodios. Y cuando desde su mini búnker o también llamado hoyo en el suelo, pregunte a los manipuladores de su dinero con voz de ultratumba: «¿Cómo va todo por ahí arriba?» la respuesta será: «Tranquilo, que ya casi ha pasado el peligro. Aguanta un poco más y ni se te ocurra sacar la cabeza porque así no te ve nadie».

Casi lo mismo podemos decir de los propietarios de inmuebles en pleno estallido de la burbuja, seguido de una depresión económica global: «No vendo mis inmuebles, luego valen más de lo que el mercado dice» La única diferencia respecto al razonamiento Avestruz del inversor en bolsa es que muchos propietarios de inmuebles compraron a precios inferiores a los de hoy (Si hubieran comprado los inmuebles a un precio mayor que el de mercado hoy, la frase sería idéntica a la anterior de no realizar pérdidas = no perder). Pero no por haber comprado barato hace años y no estar en pérdidas se deja de perder valor inmobiliario. Si el precio de mercado baja, nuestros inmuebles y por tanto nuestro patrimonio también lo hace, independientemente de si los vendemos o no y del criterio de valoración que utilicemos. Si además le añadimos el coste de oportunidad de que nuestros inmuebles no crezcan en plusvalías en otros mercados, escenarios y tipologías, la diferencia en nuestra evolución patrimonial en el tiempo será brutal.

Tristemente, el inversor en bolsa perjudicado y el propietario de inmuebles en ciclo bajista, suelen coincidir en la misma persona. Y si lo hacen además coincidiendo en el tiempo, entonces la Mentalidad Avestruz se convierte en doblemente devastadora de patrimonios. ¡Y esta tragicomedia se viene dando desde que las cotizaciones estaban un 50% más arriba que hoy! No es lo mismo despreciar nuestro crecimiento patrimonial durante unos meses que hacerlo durante un ciclo. Despreciar la evolución positiva y correcta de un patrimonio a lo largo de unos años, es un tiempo precioso muy difícilmente recuperable a lo largo de nuestra vida inversora. Y este desprecio se convierte en aberración cuando nos enfrentamos a una depresión global como la existente.

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Como simple dato de la globalización: Las 16 millones de transacciones que se cruzaron uno de los días fatídicos del 1929, hoy se cruzan en los primeros 5 segundos de cualquier sesión de Wall Street.

Pero desde una perspectiva ligera, no debemos demonizar ni criticar a los tenedores de patrimonios con Mentalidad Avestruz, sino todo lo contrario, beatificarlos. Gracias a ellos los mercados no caen mucho más violentamente. Gracias a que sus carteras se petrifican y se mantienen fuera del mercado, las órdenes de venta no se multiplican haciendo caer los precios aún más. Y sus inmuebles tampoco pasan a engrosar las listas de ofertas gracias a que los aguantan a pesar de que cada día pierden valor, y de que los rallies alcistas pueden volver sólo después de la depresión europea, que esta vez se prevee peor que la americana. Gracias a ellos el mercado inmobiliario no caerá más allá de lo que los embargos, el paro y la propia recesión provoquen.

The Mentalidad Avestruz sostiene las caídas de los mercados bajistas en un acto filantrópico y heroico de los inversores que la practican. Sacrifican sus propios patrimonios (y el de sus inocentes herederos) en favor de que el resto de mortales puedan colocar mejor sus activos mobiliarios e inmobiliarios en el mercado, encontrando así compradores más fácilmente y perdiendo muchísimo menos. ¿Tonto el último? No, bendito el último. Gracias a estos super-hombres y super-mujeres que esconden sus cabezas bajo tierra en tiempos difíciles permitiendo así que sus patrimonios disminuyan sensiblemente y de forma continuada, el resto tienen un mayor margen de maniobra. Y también debemos agradecer la labor que realizan sus gestores (¿filantrópica también?), presionándoles firmemente para que mantengan la cabeza enterrada cuando tienen tentaciones de mirar a su alrededor y tomar decisiones para salvar sus patrimonios como hacen el resto de mortales egoístas y primitivos. Ellos no, los inversores con Mentalidad Avestruz, están hechos de otra pasta. Aguantan el tipo, aprietan los dientes y se autoconvencen de que las pérdidas de valor inmobiliario y de sus carteras (aquí sus gestores les ayudan a convencerse) van a ser pasajeras. Que todo volverá a ser igual como en un simple ciclo bajista, como los de antaño. ¿Visionarios o beatificables?

Entonces dijo Jesús a Sus discípulos: «en verdad os digo que difícilmente entra un rico en el Reino de los Cielos. Y además os digo: es más fácil a un camello pasar por el portal del ojo de la aguja, que a un rico entrar en el Reino de los Cielos”. (Mt. 19, 23-30)

Pues yo que pensaba que se refería a otra cosa… Bendita sea la Mentalidad Avestruz. Mientras tanto, resta y sigue…

Boquerones Fritos (II)

Me parece que la publicación como posts de comentarios a algunos de nuestros artículos, se puede producir con cierta periodicidad dado su alto nivel. La prueba es que cada vez recibimos más y mejores comentarios, bien redactados y con una calidad de contenidos que me resisto a publicarlos simplemente a colación de un artículo. Al fin y al cabo esa debe ser la esencia de un blog. Así pues, vamos a hacer otro copy/paste de un comentario, también anónimo, al artículo Boquerones Fritos, que según nuestro criterio merece un espacio como post. A pesar de que no tenga el mismo origen ni opinión, y ya que esta vez el autor no le ha puesto título, vamos a ponerle el mismo que el primer comentario que publicamos: Boquerones Fritos (II). Que lo disfrutéis tanto como yo lo he hecho:
«Muy bueno el post de este keynesiano desconocido, aunque coincido también en muchas cosas con dalamar. Y, por otra parte, me deja conmovido el participante anónimo que ha quedado en paro, como representante de millones de personas en las que hay verdaderamente que pensar desde que nos levantamos cada día. Estamos en un momento de conmoción y hay que salir como sea. No podemos dejar hundir al sistema financiero, mal que nos pese, y tampoco podemos andar peleándonos con recetas dogmáticas, ya sean keynesianas o de Hayek. La economía se rige más por la teoría del caos que por las matemáticas clásicas; no es previsible tan fácilmente como muchos se creen. Si no, ¿por qué fallaron primero keynesianos, que después de tres décadas de éxito no pudieron luchar contra la inflación? (la famosa estanflación). Y luego, ojo, después de dos décadas de éxitos neoliberales, de aquéllos que se presentaron como salvadores eternos contra la estanflación ¿cómo es que ahora se ven ellos en otra estanflación más catastrófica que la primera y mezclada con una feroz debacle financiera? Y aquí no acaba la cosa. Ya lo he puesto en algunos post a otros artículos. Lo grave de la situación económica no es la actual crisis, que más bien parece enviada por alguien que dice: les voy a parar la economía por última vez para que piensen; les doy la última oportunidad de que razonen que el dinero no es la auténtica riqueza, sino una convención humana que se crea y se destruye (los conglomerados que Family Office nos explica tan estupendamente, mediante los que se crea el dinero). La riqueza verdadera son los bienes naturales, la energía, las materias primas, las especies vivas, el clima de La Tierra, de las que parte toda economía, y que si desaparecen, nos harán desaparecer a todos. Somos 6.600 millones de habitantes en crecimiento exponencial y vamos a más velocidad que la naturaleza, así que es la propia naturaleza la que nos va a parar en seco en una o dos décadas y ya no habrá solución económica ni financiera. Pongamos ahora, sí, medidas keyesianas que reactiven los sectores productivos, pero no simplemente en obras públicas, que tampoco es que le fueran tan bien a Roosevelt con su New Deal (tristemente, le fueron mejor a Hitler, con su ministro Schacht: sus obras públicas y sus armamentos dieron trabajo a 6 millones de parados, pero sólo para luego matar a media Europa), sino que reactivemos el sector de la energía que nos prevendrá de crisis inflacionistas petrolíferas y nos dará independencia energética. El petróleo va en declive y encima calienta peligrosamente el planeta; invirtamos en placas solares (fabricarlas, instalarlas, mantenerlas), en aerogeneradores, en el hidrógeno, en aprovechar la energía del mar, etc., etc. y ayudemos a crear negocios y empleo en estos sectores. Ampliémoslos a la gestión de residuos, las depuradoras verdes, las desaladoras de energía alternativa, y a crear servicios, más que productos, que se comen los recursos naturales. Y pensemos también en el resto del mundo que está pugnando con todo derecho llegar a tener nuestro bienestar, ayudémosles a que entren en la senda viable y no en la nuestra, que ya sabemos que no funciona a largo plazo y que acelerará nuestra autodestrucción. Hagamos todo esto (controlando sí la inflación, el equilibrio ahorro/inversión, el déficit público, huyamos del proteccionismo), pero hagamos todo esto sin dejar pasar más tiempo. No quedan sino un par de décadas y nuestros hijos y nietos ya están aquí rogando que no permitamos llegar a esa gran tribulación. Cuando a Keynes le decían que había que confiar en el largo plazo de los neoliberales, él decía: «a largo plazo todos estamos muertos». «

Soho Trump Hotel.

Nueve meses después de nuestro artículo Póker de Ases estratégico. Back to the American Dream en el que ya proponíamos las potencialidad de una inversión a 4 bandas, vamos a darle un repaso desde el escenario global actual y con una propuesta concreta de inversión.

Como habréis releído teníamos 4 ases para la inversión en norteamérica: Potencial revalorización de inmuebles prime, renta fija corporativa, renta variable y cambio $/€. Empezando por la última, el tipo de cambio ha corrido a favor del potencial inversor, desde el dólar y medio por euro de aquel momento al 1,25 actual (+17%). En cuanto a la RV el Dow Jones ha perdido un 30% aprox. aunque los valores de empresas como KO lo ha hecho un 22% o JNJ que lo ha hecho apenas un espectacular 5%. Del sector financiero mejor ni hablamos, ya que es difícil encontrar bancos con caídas inferiores al 50%, no aptas para cardíacos, como ya advertimos entonces. Determinada renta fija corporativa no financiera, a pesar de los sustos de las compañías automovilísticas, parece que sigue siendo atractiva en cortos plazos, aunque la dificultad de todas las compañías en general para refinanciarse hace que sus balances sean muy inestables y por tanto su riesgo de credit event no sea descartable en muchas grandísimas empresas. Finalmente en cuanto a revalorización del mercado inmobiliario norteamericano en general, parece que sigue estando lejos, aunque mucho más cerca que en España o incluso Europa. Y por ello nuestra recomendación para blindaje de patrimonio inmobiliario (y en ciertos casos como alternativa parcial a algunos tipos de renta fija), se centra hoy por hoy en zonas exclusivamente primes como Manhattan.

Actualmente estamos facilitando a nuestros Clientes el acceso a promociones diversas en NY. Desde apartamentos en Wall St. hasta unidades del Soho Trump Hotel, el único 5* GL del mítico barrio del Soho. La comercialización definitiva de este último va a producirse a principios de Enero 2009 y su inauguración está prevista para finales de ese mismo año. Los costes de la inversión en una de las habitaciones de este Hotel rondan entre 1 y 1,5 millones de $, y la rentabilidad prevista por el developer y la Hotel Trump Organization, que explota gran número de hoteles de lujo en todo el mundo, es de aprox. un 7% anual neto para el inversor. La rentabilidad final, lógicamente, dependerá de la ocupación y los precios por noche que consiga la propia explotación hotelera. Como dato, la ocupación promedio de los hoteles de NY en este año supera el 90% y subiendo, y dificilmente podremos encontrar un inmueble prime entre los primes como este Hotel Trump en el corazón del Soho de Manhattan. Además, como nuestro empeño siempre es relacionar la Felicidad con la Riqueza, este tipo de inversión puede disfrutarse como uso personal un máximo de 120 noches/año, bajando proporcionalmente el rendimiento, como es óbvio.

Lógicamente por el volumen de reservas realizado desde Cluster Family Office, nuestros Clientes que compran al menos una unidad gozan de unos descuentos especiales, además del retorno de la comisión generada por nuestra intervención como agentes inmobiliaros, que siempre deducimos íntegramente a nuestros Clientes en toda transacción inmobiliaria. De este modo las rentabilidades esperadas para la inversión se ven sensiblemente incrementadas.

Dicho esto, os preguntaréis ¿por qué mencionamos este tipo de inversión, que supera el millón de $, en un blog dedicado al asesoramiento gratuito de pequeños patrimonios? Pues bien, siguiendo fieles a la filosofía de Fresh Family Office de intentar adaptar y aplicar protocolos y estrategias de inversión de grandes patrimonios también a pequeños inversores, estamos tratando de que el partner oficial de Trump y Prodigy en España, Idien Group, vehicule la venta de fracciones de unidades por separado a través de sociedades de inversión. De modo que un pequeño inversor pueda adquirir por 100.000, 200.000 o 500.000 € una décima o una quinta parte o la mitad de una unidad y compartir sus rendimientos y titularidad en sociedad con un grupo de pequeños inversores. Parece ser que esta propuesta verá la luz en breve y se venderán bajo esta estructura diversas unidades del Soho Trump Hotel en España gracias a CFO. Y quién sabe si se podrían gestionar en un futuro próximo 15 unidades como Socimi, o sea Reit española.

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El próximo martes 25 de Noviembre Prodigy-Trump e Idien Group realizarán una presentación de este inmueble en el Hotel Gran Meliá Fénix de Madrid para inversores españoles. Cluster Family Office estará presente en este acto junto con nuestros Clientes interesados. Pero también hemos acordado con los developers del proyecto y responsables de la presentación, así como con Idien Group, que se realizará una sesión informativa específica para pequeños inversores interesados en la compra de fracciones de unidad a través de los vehículos que se explicarán en dichas reuniones. Para ello será necesario coordinar el número de asistentes a cada reunión y el perfil inversor, o sea, potencial comprador de unidad entera o pequeños inversores interesados en la compra de fracciones de unidad inmobiliaria. Por lo tanto emplazo a los interesados a que nos contacten para coordinar dicha sesión informativa que tendrá lugar el mismo día de la presentación oficial del Soho Trump Hotel en Madrid, aprovechando la presencia del developer del proyecto. Además, para los compradores de unidades, los promotores programan viajes personalizados de tres días a NY con billetes y estancias pagadas, que incluye lógicamente una visita guida privada al rascacielos en construcción.

La crisis financiera está fulminando los mercados de RV e incluso parte de la RF. También los inmuebles en los EE.UU. siguen sufriendo depreciaciones. Y como diría Buffett, no sabemos que harán estos mercados en el futuro, pero en los niveles actuales seguimos pensando que una inversión estratégica de este tipo en los EE.UU. puede encajar en muchos Balances Vitales. Seguimos creyendo en el poker de ases estratégico, a pesar de que €/$ haya ya generado un beneficio que muchos han dejado escapar. A pesar de que la RV y RF no financiera siga incierta, y a pesar de que los inmuebles prime se hayan apreciado al menor ritmo de su historia reciente. Sin embargo en Manhattan ni siquiera han bajado de un +6% en el último año, aunque recordando la frase del Oráculo de Omaha pueden hacerlo en los próximos tiempos, obviamente. A pesar de todo consideramos el momento presente y el próximo 2009 aún más adecuado si cabe para esta estrategia adaptada a cada Balance Vital.

Por todo ello nos parece esta compra en Soho Trump Hotel una inversión que, siempre dependiendo de cada circunstancia familiar y patrimonial y adaptándola a cada caso, puede sustituir a muchas desinversiones inmobiliarias en Europa, y sobre todo en España. Por su esencia prime (a nuestro entender lo más prime que podemos encontrar hoy por hoy en todo el planeta), por sus potenciales inquilinos o usuarios de hotel 5* (infinitamente más numerosos que los potenciales inquilinos de un apartamento en la misma ciudad por ejemplo), por su potencial rally alcista futuro, por sus garantías from developers y partners de gestión, explotación y marca, por el timing de la inversión en pleno 2009, por una divisa todavía atractiva a 1,25 $/€, por una previsible recuperación de la Economía norteamericana más próxima que la europea, etc, etc, etc. Además, si conseguimos finalmente vehicular este tipo de inversión también para pequeños ahorradores, supondrá una satisfacción personal enorme, ya que de otro modo sólo estaría al alcance de clientes de Family Office propiamente dichos. Unos y otros, además, pueden garantizar el 100% de la inversión mediante una compra complementaria de bonos del tesoro americano a 10 o 15 años, configurando así una inversión con uno, dos, tres o cuatro ases 100% garantizada por Treasury Bonds.

Los interesados en asisitir a dicha presentación en Madrid el próximo martes 25 de Noviembre, sean o no clientes de CFO, deben contactarnos lo antes posible para poder coordinar y organizar reuniones informativas de pequeños grupos, bien sean para inversores en unidades enteras como para las reuniones específicas para pequeños inversores.

Boquerones Fritos.

Tal y como prometimos el pasado lunes en un comentario, a continuación vamos a publicar en forma de post otro comentario que recibimos a colación de nuestro artículo: «Invertir en Recesión y Depresión». No lo hacemos porque compartamos al 100% su contenido, no es eso, de hecho discrepo en varios puntos. Pero lo que me parece digno de destacar es que alguien redacte con un alto nivel de calidad y de ética un texto de forma anónima. Me parece de una generosidad fuera de lo común, ya que todos tendemos a protagonizar, aunque sea bajo pseudónimo, cualquier escrito que alcance el nivel de opinión de calidad. Pero en este caso no. El autor prefirió no firmarlo a pesar de su extensión y nivel.
Ignoro si el anónimo autor tendrá a bien volver a remitirnos otros textos de calidad, o si por el contrario jamás voveremos a saber de él (o ella), o quizás se identifique en breve. No tengo ni idea. Pero el hecho de participar y compartir artículos que superan en mucho el mínimo exigible y sin firmar, me parece muy destacable, independientemente de si estamos o no en desacuerdo con ellos. Os dejo ya con el texto al que me he permitido la licencia de añadirle algunas fotos:

«Los efectos del Plan de Rescate de la Casa Blanca aprobado en Washington en Octubre pasado no está teniendo repercusión alguna en los Mercados Financieros ni en la economía Real. Era de esperar. Pero lo peor no es esto, sino que el modelo se copia en Europa sin la menor vacilación ya que EEUU es la potencia mundial que tiene “la verdad” en sus manos y como no, como si se tratase de un DVD de la última producción cinematográfica americana nosotros los europeos “lo planchamos”. La aprobación de 700 billones de dólares para dar soporte al caos habido en las Instituciones Financieras no es más que un parche mal puesto, ya que lo que se está intentando salvar es justo la ineficiencia de un Sistema Financiero manipulador y corrupto, en lugar de enfocar el esfuerzo en salvar a la “Economía Real”. Esto último parece que no interesa ni a la clase política ni a los banqueros de turno. Hace ya un tiempo, las entidades financieras han incrementado su oferta de productos de inversión o de activo, financiando la compra de cualquier bien a los consumidores ávidos de tener mejores casas, mejores coches, mejores servicios y mejores vacaciones de hamaca y sol. El secreto está en la masa, decía un fabricante de pizzas, es bien fácil, si te doy dinero para una casa con jacuzzi y persianas automáticas y te lo financio a 50 años, así vas a estar pagando intereses y el principal hasta que se te caigan los dientes. Si algún día no puedes pagarme, da igual, me quedo con tu “casita de muñecas” porque como el negocio va bien, le voy a sacar unas plusvalías adicionales y como decía Abba, “the winner takes it all” (“el ganador se lo lleva todo” para los que siempre han pensado que Teruel también existe).
Todo ha cambiado, ¿verdad? Ahora los Bancos tienen grandes retos estratégicos. Salvar su culo y sus cuentas de resultados, reducir la morosidad, incrementar la oferta de productos de pasivo (esos ahorrillos, traigamelos usted para aquí que le doy hasta un coche o una moto), subir el precio del activo (te voy a clavar más intereses por lo que te deje) y subir las comisiones (esa comisión de mantenimiento de libreta que nunca he entendido, porque realmente se mantiene casi sola). Lo peor es que esa inyección de capital del Plan de Rescate no ayuda en nada a mejorar la Economía Real. La confianza de consumidores e inversores ha caído a lo más bajo, no hay capacidad de ahorro (y menos va a haber en el próximo año), los tipos de interés siguen subiendo (para atraer a ahorradores sin empleo y sin capacidad de ahorro) y las tasas de desempleo siguen creciendo (¿nos darán los bancos un empleillo de cajeros con esta inyección de os Gobiernos?). Esto es el mundo al revés y todavía hay personas que se alegran de la “intervención guapis” de los salvadores de la tierra. Yo voy a proponer otro Plan de Rescate con un poco de sentido común. Por un día voy a ponerme en los zapatos de Obama, Bush, Zapatero o Papá Noel. La Intervención del Estado en situaciones de crisis la entiendo necesaria para incrementar la demanda agregada, es decir el consumo y la inversión. Pagar a los Bancos e Instituciones Financieras es como ir a un médico que está enfermo con los mismos síntomas que los tuyos. En un entorno como el actual, los Gobiernos deben invertir en la Economía Productiva y no en la actividad especulativa de las Instituciones Financieras. Todavía hay que mejorar y mucho las carreteras de nuestros países, tener mejores infraestructuras de transporte (que se lo digan a Gran Bretaña y su revolución industrial), tener acceso a mejores servicios para la tercera edad, conseguir que todas las personas accedan a las nuevas tecnologías de una forma más equilibrada y sin tener que pagar un sobreprecio, mejorar la educación de nuestros pequeños (justo para que no caigan en los mismos errores que los mayores), promulgar la diversidad de las diferentes culturas, proporcionar un sistema sanitario más equilibrado e igualitario, investigar sobre la cura de nuevas enfermedades…tantas y tantas cosas…pero bueno, la mayoría de ellas se considera un centro de coste en lugar de un centro de beneficio. Ahí está el verdadero problema. Ellos piensan erróneamente: si el Estado financia el desaguisado de las Instituciones Financieras, entonces se podrá retrasar 6 meses de pago de hipoteca a los consumidores finales y ya está, todo arreglado. A veces pienso que los líderes políticos y económicos tienen boquerones fritos en la cabeza. Si, si, boquerones fritos en lugar de neuronas. Si el Estado invirtiera esos 700 billones de dólares en generar empleo y no en financiar el caos generado por la propia mala gestión de las Instituciones Financieras, apoyado con una disminución de los tipos de interés, se conseguiría generar un incremento tanto del consumo como de la inversión, en definitiva un incremento de la demanda agregada. Así, si yo tengo empleo, tengo una renta mensual que me permite consumir y pagar mis letras de la hipoteca…no hace falta que el Banco de turno me consiga una moratoria de 6 meses, que al final es un parche mal puesto y que a ellos les va a generar más ingresos a futuro…no, no, si tengo empleo, tengo dinero para pagarle, que no lo dude ni un momento el Banco ni el sistema financiero mundial. Además podré comer todos los días y hasta ir de restaurantes los fines de semana. El restaurante de turno me lo agradecerá porque no tendrá que cerrar o despedir a sus 3 camareros de toda la vida. Pero, déjame pensar…si bajan los tipos de interés, la tasa de ahorro disminuye (claro, para los poquitos duros que tengo ya no es tan atractivo meterlo en el banco)…joroba, a ver si me estoy dando cuenta ahora de que los Bancos son los primeros interesados en que los tipos suban, para incrementar su liquidez y así que puedan financiar más “trastadas” de las suyas…¡que bien!, así utilizarán mi dinero para hacer lo que le salga del gorro al banquerito de turno. Financiar la Economía Real me gusta mucho más. Tipos de interés más bajos, incremento del consumo y de la inversión, incremento de las importaciones y de la capacidad adquisitiva…por supuesto generación de empleo…en tiempos de crisis, de recesión o riesgo sistémico es una solución que me satisface mucho más que la de cubrirle las espaldas al sistema financiero internacional. Yo le diría a los Gobiernos y a los Bancos: no me des el pez (los 6 meses de moratoria) y dame la caña y enséñame a pescar (dame empleo que entonces te podré pagar sin problema). Lo que ocurre es que esta última opción no interesa, tiene más sentido común y la verdad es que eso significaría un reparto de la riqueza que las entidades bancarias no entienden. Y para los que piensan que estas soluciones pueden traer un incremento de la inflación, les diría que pueden estar en lo cierto pero no hay que agonizar. ¿Es mejor tener una economía con pleno empleo o con una tasa de inflación alta? El pleno empleo es una utopía, pero los Gobiernos deben invertir justo en esto. Con la NAIRU o tasa natural de desempleo, no existe relación entre inflación y desempleo. En épocas anteriores, se conseguía pleno empleo fabricando más armamento. Una lacra desde todos los puntos de vista, tenemos varios ejemplos a la vista. Tenemos que tender al pleno empleo creando un sistema de supervisión bancaria coherente, incrementando la confianza tanto de los consumidores como de los inversores, teniendo una mayor flexibilidad en los tipos de cambio, huir del proteccionismo en estos tiempos de recesión y ¿Para qué crean Organismos Federales Locales (FDIC) o mundiales (FMI, Banco Mundial), que se suponen que tienen que regular las acciones en los mercados financieros y que sólo son meros testaferros de las operaciones que hacen los tiburones? JP Morgan acaba de comprar los activos de la mayor Caja de Ahorros de Estados Unidos en bancarrota forzada, a un precio de saldo. Todo en connivencia con la FDIC (Federal Deposit Insurance Corporation). JP Morgan ha conseguido tirar por el suelo el valor de sus acciones, se ha hecho con la Caja a precio de saldo (1,9 billones de dólares) y todavía pide poderse desgravar fiscalmente la operación por valor de 20 billones de dólares. Esto me huele a chamusquina. Estamos inyectando dinero a las Instituciones Financieras que son las que parten, reparten y se llevan….toda la parte. Los acuerdos de Bretton Woods deben ser un referente ahora en este inicio del caos. No vale salvaguardar la espalda de los de siempre. Hay que trabajar sobre la economía real y garantizar que las Instituciones Financieras puedan volver a su cauce, con dinero real, con personas reales, con trabajo real. Y no hay que trabajar sobre la especulación y la barbarie. Parece que nadie quiere darse cuenta. Por favor, que las Instituciones Financieras devuelvan “el cheque” o paga extra de navidad y que Barak Obama invierta en Economía Real. En boquerones fritos, pero reales, para comer.»

Gracias, Anónimo.