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Ya está aquí la UE a dos velocidades.

Para ponernos en situación merece a pena releer el artículo titulado «El proyecto secreto del Super-Estado Franco-Alemán«, en el que destacamos el radical cambio de planes que los dirigentes del corazón de la Unión (sic) han planeado para los Estados que no pueden seguir el ritmo económico de los países más avanzados de la UE (léase periferia y centro). Podéis leer también el demoledor documento original redactado en este sentido por los ministros de exteriores de Francia y Alemania en el pasado mes de Junio, como reacción al Brexit, y que se filtró muy discretamente en algunos medios de segunda fila.

Pues bien, esta semana de nuevo el ministro de exteriores alemán vuelve a la carga con comentarios que ya no se filtran discretamente en medios de segundo orden sino en el mismísimo Bloomberg. En este artículo titulado «Merkel’s Foreign Minister says post-Brexit EU can’t force unity.» leeréis comentarios como por ejemplo este: “We want a ‘flexible union’ that takes on the big questions effectively, but doesn’t oblige each member state to take each new step jointly«. Y otros avisos a navegantes en la misma línea de que los países de la UE, que quieran tomar «ciertas iniciativas» conjuntamente, no tienen porqué ser seguidas por el resto de países ni verse éstos afectados por ellas.

El gobierno de Merkel dice públicamente que a partir de ahora hay que centrarse en temas prácticos, como por ejemplo conseguir una mayor competitividad y empleo, y dejarse de visiones grandilocuentes de una UE que se ha demostrado imposible. El mismísimo ministro de finanzas germano Wolfgang Schaeuble dejó caer la bomba a principios del verano diciendo que después del resultado del referéndum del Brexit, los países de la UE «deberían avanzar de forma pragmática». Y también dijo que en determinados momentos los países de la UE deberían avanzar a diferentes velocidades en grupos de Estados con voluntades afines. Obviamente se refiere a velocidades económicas distintas, con todo lo que ello conlleva en cuanto a política monetaria se refiere.

Esta es la primera pregunta del millón que deben hacerse los inversores: «¿Es posible una UE con dos grupos de países a velocidades distintas con una misma divisa y política monetaria? Obviamente la respuesta es NO. Y la segunda pregunta del millón que hay que plantearse es: ¿Están mis inversiones financieras e inmobiliarias preparadas para una ruptura de la divisa? Seguramente a la mayoría ahí se les empieza a abrir todo un mundo de preguntas (que creían que con la moneda única jamás se las llegarían a plantear) como por ejemplo, cómo lo haría la UE para separar un euro de otro, con su consiguiente devaluación/revalorización, cuánto tiempo duraría el corralito correspondiente, a qué activos y titulares afectaría, etc, etc, etc. Bienvenidos al mundo real.

Y es que las distintas velocidades que anuncian Alemania y Francia suponen un problema fácilmente evitable para el inversor cuya residencia y activos se encuentran en el núcleo duro. Sus activos serán por defecto valorados en el euro caro por residencia y localización, y tan sólo deben evitar inversiones en activos extranjeros y localizaciones insensatas que se vean afectados por la devaluación, como por ejemplo bolsa o inmuebles en España, Portugal, etc. Sin embargo, para los que residimos en el sur, evitar la devaluación será una tarea mucho más compleja y que precisará de una correcta planificación. Y no sólo una correcta planificación de las inversiones en sí, sino también de los vehículos y titularidades que ostenten los activos. Porque la globalización de las finanzas y un asesoramiento competente pueden -deben- conseguir que nuestros activos, no sólo eviten la afectación sino que además aprovechen esta ruptura de la UE en dos velocidades como una de las oportunidades que sólo se dan una vez en la vida.

En cuanto a la despistada/desinformada mayoría a los que les vaya a pillar el toro del Euro B, les quedará el mismo consuelo que a los que sufrieron el estancamiento económico de hace medio siglo con la entrañable peseta: Si no viajas ni compras nada de importación, tu pérdida brutal de poder adquisitivo tan sólo la notarás cuando pagues la factura energética (siempre en divisa cara). Y con algo de suerte puedes aprovechar los efectos del crecimiento que produzca la entrada de Euro A y otras divisas, vía exportaciones, turismo, etc, al más puro estilo Berlanga pero esta vez con un «Bienvenida Frau Merkel».

Desde luego, alemanes y franceses están por fin advirtiendo de forma clara hacia dónde se dirige la UE. A partir de ahí, los navegantes, por incrédulos que sean, quedan avisados.

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