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Poker de Cracks.

En el siguiente gráfico de dshort.com vemos cómo han evolucionado históricamente los 4 crash más demoledores de la Historia moderna de la Economía mundial. En él vemos cuatro colores que corresponden a los recorridos bajistas de:
  1. La Crisis del Petróleo desde el 11 de Enero de 1973 hasta el 3 de Octubre de 1974.
  2. Es Crash de la Burbuja Tecnológica desde el 24 de Marzo de 2000 hasta el 9 de Octubre de 2002.
  3. El Crash del 29 y la Gran Depresión desde el 3 de Septiembre de 1929 hasta el 8 de Julio de 1932.
  4. El Crash de la actual Burbuja Crediticia desde el 9 de Octubre de 2007 hasta una fecha futura incierta.


Cabe tener en cuenta que el gráfico muestra, en el eje vertical, el porcentaje de caída desde el anterior máximo del índice de referencia. Por su lado, el eje horizontal nos muestra la extensión en el tiempo de dichas caídas, correspondiendo las cifras a días de cotización del mercado. También hay que tener presente que el Crash del 29 está basado en el DOW, mientras que los otros tres están basados en el S&P; 500.

¿Qué conclusiones podemos sacar de este gráfico? Por ejemplo que en la actualidad hemos alcanzado un 50% de descenso en tan pocas sesiones como sucedió en el Crack del 29, y por el contrario las otras dos caídas necesitaron de muchas más semanas de mercado. Es decir, la verticalidad de esta caída es sólo comparable a la del 29 hasta el momento.

Por otro lado también debemos contemplar que la causa de la crisis actual no está localizada en un sector concreto como lo fue en el 73, energía (interesante artículo de 1975 al respecto), o en el 2000, tecnológicas (resumen del año 2000 de El Mundo). Como ya hemos dicho en otras ocasiones estamos ante una multi-crisis poliédrica con un componente de desapalancamiento y trampa de liquidez jamás visto. Además en un entorno globalizado como nunca, y por supuesto incomparable a lo sucedido en 1929.

Tengamos también presente que el gráfico del crash del 29 sólo representa el principal ciclo bajista desde 1929 hasta 1932. En ningún caso podemos delimitar los efectos de la Great Depression a las 800 sesiones de mercado que contempla el gráfico, ya que recordemos que representa porcentaje de caída respecto al anterior máximo. Pero la cruda realidad de la Gran Depresión se prolongó hasta la mismísima entrada en la II Guerra Mundial de los EE.UU. después del ataque a Pearl Harbour. Por tanto si comparamos la situación actual con lo que vemos que sucedió en el gráfico del 29, la actual depresión puede prolongarse mucho más allá de las 800 sesiones que vemos representadas. Y no me estoy refiriendo a que vayamos a ver una caída continuada de los mercados como la del periodo 29-32 (aunque llevamos camino de ello), sino a que incluso con intermitentes, leves y efímeras recuperaciones en los precios, el periodo en el cual vamos a atravesar un desierto en inversiones financieras alcistas puede ser incluso mucho más prolongado que lo que vemos en este simple gráfico.

Nuestro horizonte depresivo no tiene parangón y por lo tanto este ejercicio comparativo es muy temerario, pero recordemos que el horizonte de 800 o 1000 sesiones que vemos en este gráfico no es más que una fase de la Great Depression del 29. Y como ya hemos dicho la crisis actual sufre fundamentos nunca vistos que pueden hacer que la depresión sea incluso más profunda y larga. No obstante la globalización actual puede tener efectos nocivos de amplificación y extensiónde la crisis, como hasta hoy, o por el contrario puede contribuir decisivamente a una recuperación mucho más rápida y sorprendente. El tiempo dirá.

Mientras tanto deberíamos ser muy escépticos ante las previsiones de recuperación próxima basadas en absurdas estadísticas cíclicas, sacadas de tiempos pasados y/o recientes, de cuando el mundo era capitalista. Hoy todavía no sabemos cómo nombrar adonde vamos, pero es otra cosa, una nueva era donde la liquidez parece la única moneda de cambio hasta el momento.

La Era de las Devaluaciones.

Tradicionalmente las divisas de las economías estresadas se han devaluado frente a las divisas de los países más fuertes, con menos problemas. Esa praxis monetaria ha solucionado muchas papeletas en situaciones económicas de países a punto del colapso. Ha supuesto una válvula de escape endogámica cuando la presión se ha vuelto insoportable o muy peligrosa. Era una norma no escrita para los países que no se habían portado bien, no habían hecho los deberes o simplemente no habían sido capaces de seguir el ritmo de crecimiento y rigor económico de sus vecinos, con economías más punteras y saneadas. Los ministros de Economía siempre han sabido que: Antes de irte al garete, devalúas pero sigues jugando. O sea lo que hoy se llamaría un downgrade de la economía entera de un país pero con un cierto outlook positivo.
Pero eso sucedía en un mundo antiguo, donde cada Estado tenía su propia divisa, su propia munición que detonaba al antojo de su gobierno. El resto, las verdaderas potencias, oían en la lejanía las explosiones, marcaban una muesca más en la empuñadura de sus economías, y seguían a lo suyo.

Hoy la Globalización nos ha llevado a un mundo totalmente interconectado, donde tan sólo existen dos divisas importantes ($ y €) y un par más secundarias (Yen y Libra). El resto son meras comparsas especulativas (con el permiso del CHF o del Yuan y su artificial contravalor). En este escenario moderno, además, las finanzas son vasos más comunicantes que nunca. Y lo hemos podido comprobar funestamente con la contaminación mundial de titulaciones tóxicas. La pandemia de la crisis de crédito global ha derivado hacia una trampa de liquidez que parece que sólo sabremos paliar inflacionando contra-reloj bajo una depresión aplastante.

En este punto oigo (leo) algunas voces que reclaman nostálgicamente poder depreciar la peseta, como hacíamos antaño cuando las cosas se ponían feas. El mismísimo Paul Krugman lamenta en su blog del NYT que España no pueda devaluar. Pero hacerlo en depresión no es lo mismo que en expansión económica, no es lo mismo devaluar con deuda moderada que hacerlo unilateralmente con la actual M3, en absoluto (nótese que el siguiente gráfico representa la época pre-crack, es decir hasta Junio 2006). ¿Quién iba a querer invertir en España comprando una deuda con capacidad para depreciar en un entorno sin esa capacidad? Y si esa hemorragia de financiación se produjera, España sería incapaz de financiarse en un momento crítico. De nada serviría mejorar nuestra capacidad exportadora porque nuestra economía sería ya cadáver.

Aún así algunos lloran temerariamente la versatilidad que ofrecía una divisa propia en una economía del s.XX. Pero va a ser que no, devaluar ya no sería viable, y no sólo porque el € haya sustituido la peseta o porque ahuyentaría la financiación. Sino también porque si la UE quisiera en su conjunto devaluar el €, sólo tendría sentido hacerlo contra $. Me explicaré: Para depreciar una divisa se debe hacer respecto a otras que ejercen de referencia, las divisas que lideran la economía de la zona. En la actualidad, la globalización nos impide ya seguir hablando de zonas, regiones o Estados y debemos hacerlo ya con vision de economía global. Por lo tanto, ante la intención de devaluar la moneda, debemos identificar primero a costa de quiénes la vamos a devaluar. Y aquí se nos presenta el gran problema: ¿Cuáles son las divisas de referencia mundial, la referencia contra la que devaluar? ¿Quién es el rico dominante, la locomotora del mundo hoy en día? Jamás habríamos pensado que estas preguntas nos pudieran llegar a hacer dudar, ¿verdad?

Para los que opinen que esa divisa número uno mundial, que la economía lider sigue siendo EE.UU. y su USD, les diría que probablemente no hay mejores opciones que esa, pero que llegamos demasiado tarde. La devaluación paulatina, si es que podemos llamarla así, que hemos visto en los últimos meses (años) es la del propio $, sobre todo contra € (e incluso contra Yuan como estrategia). Y aún así las cifras económicas norteamericanas siguen en barrena. La Libra también se desploma en la City mientras que el yen paga los excesos por haber sido la muñeca hinchable del carry-trade mundial, especialmente por el inversor en mercados norteamericanos.

Llegados a este punto, es obvio que tanto USD como GBP están devaluando de facto contra EUR y YEN, achicando el valor de sus divisas en la cara de la UE. Una Europa que va a la deriva económica en este escenario en el que su motor (Alemania) se ha clavado y su transmisión (Gran Bretaña) se ha roto; y también de un Japón que purga un manoseado Yen en un entorno deflacionario que conoce muy bien desde hace dos décadas, y en el que sabe moverse mejor que nosotros.

Hablar por tanto de devaluación, tal y como tradicionalmente se ha utilizado este concepto, está ya obsoleto en un mundo en el que la Economía es supranacional. Hoy quizás deberíamos definir la capacidad de las áreas económicas (que no Estados) para disminuir el valor de sus macro-divisas a su conveniencia. Y en un escenario tan crítico como el actual, estamos ante una especie de «tonto el último«. Otros preferirán ver en estas caídas de USD y GBP las secuelas del empeoramiento del estado de salud de las economías norteamericana y británica, como un daño colateral. Pero en realidad es más un beneficio colateral, una devaluación encubierta, de nueva generación y soportada por EUR y YEN. Y sus efectos ya no son tan balsámicos como en la Era de las Devaluaciones, ni mucho menos. Pero sí que serán muy nocivos para los «útlimos tontos» en este escenario depresivo.

El Paciente Americano sigue con pronóstico reservado mientras los europeos seguimos en la cabecera de su cama. Y algunos españoles recuerdan con nostalgia aquellos tiempos de depreciaciones, en que ser cabeza de ratón (España/Peseta) nos permitía hacer un reset en nuestra entrañable moneda cuando el agua llegaba al cuello. Pero ahora no. Ahora estamos en la cola de un león (UE/€) que bebe en platitos de leche y lame las heridas del Paciente Americano. La Era de la Devaluación quedó atrás, hoy es el Mundo el que pierde valor en un Corralito global.

El Efecto BHO.

No, BHO no son las siglas de ningún banco que haya sido rescatado, ni de la última estafa o bancarrota. Nos referimos a Barack Hussein Obama.

Se está convirtiendo por momentos en un huracán. El mundo entero está depositando en el primer presidente negro delos EE.UU. las esperanzas para salir del agujero económico en el que nos hemos metido. Es mucho más que el nuevo presidente made in USA. Es la nueva esperanza negra, multiétnica, de un mundo global y diverso que busca la sostenibilidad pero sin recursos y en caída libre.

Ya en sus primeras decisiones como presidente está encontrando muy poca oposición. Tiene todo el crédito del mundo (paradójica definición) para implementar unos milagros que probablemente decepcionen con el tiempo, pero que hoy por hoy suponen la Esperanza en mayúsculas para países ricos y pobres. Las críticas, la discordia y los conflictos llegarán, pero todavía no se atreven sus enemigos u oponentes naturales a ensuciar su inmaculada aurea. Es decir, Barack, todavía no ha decepcionado a nadie. Y no lo ha hecho, no sólo porque no ha dado tiempo, sino porque fans y oposición (interna e internacional) ven en este hombre a un presidente de los EE.UU. distinto, y al que le ha tocado gobernar en unas circunstantcias inauditas y muy difíciles para el mundo. Lógicamente los primeros en romper esta armonía global serán, son, los integristas: Islámicos, republicanos e incluso los católicos (de hecho el Vaticano ya se ha apresurado a criticar la decisión de permitir la investigación con células madre, una de las primeras decisiones del equipo de gobierno de Obama), además de otras minorías relativamente marginales.

Todas estas voces integristas que atacan y atacarán la gestión Obama ya desde el mismo inicio y de forma sistemática, que no ven en este líder al único motor que puede sacar a la economía mundial de una lerga depresión, son irresponsables y miopes. Son incapaces de levantar la cabeza de sus creencias religiosas, odios raciales, aversiones políticas y/o incapaces de distinguir la era Bush del nuevo mundo que se está formando con esta refundación involuntaria del capitalismo. El Integrismo en todas sus diversas y nocivas formas, es incompatible con el Big Picture, con una visión global y tolerante de la Humanidad. Lamentablemente es así. Somos así.

Sin embargo estoy seguro de que el fenómeno Barack Hussein Obama decepcionará con el tiempo. No puede ser de otro modo ya que hoy encarna la ilusión de un nuevo mundo que difícilmente vamos a poder compatibilizar con una economía mundial herida de muerte. Pero enfrentarnos al tétrico futuro que tenemos ante nosotros sin la ilusión, la fe y el entusiasmo en el fenómeno Obama, sería muchísimo peor. Porque las posibilidades de salir de ésta con sufrimientos soportables pasan por creer, ilusionarnos y luchar en y por nuestro futuro junto a un líder mundial distinto, como Barack. No estoy hablando de las bondades de la política demócrata frente a otras, ni de las bondades del american way of life respecto a estilos de vida europeos o no occidentales, en absoluto. Ni siquiera estoy hablando de política. Sólo quiero constatar que la globalización ha llegado también al liderazgo político mundial, y lo ha hecho en el momento en que más lo necesitamos.

Una muestra de lo que está suponiendo el fenómeno Obama es que sus admiradores en Facebook superan en el momento de escribir este artículo los 4.442.988 seguidores. Pero lo realmente espectacular es que ese número, con aceleración constante, aumenta en más de un seguidor y medio por segundo cuando en los EE.UU. duermen, y alcanza los casi 2,5 nuevos seguidores por segundo cuando allí es de día… Espectacular. Incluso su nombre Barack Hussein Obama, lleva inherente la globalidad y la diversidad que genera debate y controversia. Relación Obama-Facebook, un ejemplo de conceptos inexistentes hace muy poco y que son una prueba más de la excepcionalidad del fenómeno Barack.

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Vivimos tiempos lamentablemente históricos en el Sistema Financiero y en la Economía mundial. Nosotros somos los únicos culpables. El camino hacia la recuperación va a ser muy duro y largo, pero la mejor forma de iniciarlo es potenciando la poca ilusión y convicción de la que vamos a disponer en el futuro próximo. El Efecto BHO es algo que todos deberíamos potenciar, por convencimiento, por el bien común o por mero instinto de supervivencia. Y por supuesto convenciéndonos de que, a pesar de que muchos quedarán en el camino, podemos alcanzar la recuperación y no es una quimera: Yes We Can.

P.D. Como curiosidad: En la era Bush la Casa Blanca vivía en la prehistoria tecnológica, a pesar de pretender dominar el mundo. Como dice Dans en su artículo: «…si el jefe (Bush) no marca prioridades en ese sentido porque es tecnológicamente analfabeto, nadie se mueve…»

Boquerones Fritos (IV)

Ahí va otro artículo anónimo que nos ha llegado como comentario y en él vemos un caso real de un cuchillo cayendo. Lo que a nuestro juicio merece una reflexión es la posición del gestor/asesor a lo largo de todo el proceso de caída del valor:

«Llevo todo el día queriendo escribir un post sobre Cintra después de ver el castigo de los últimos días. Hoy ha cerrado con una caída del 9% y al final me he decidido a compartir con vosotros lo que pienso del valor. En realidad llevo hablando más de un año de Cintra a mis amigos. Empecé a seguirlo cuando en Diciembre de 2007, en una reunión de inversores organizada por Credit Suisse, el banco recomendaba invertir en bolsa y en especial recomendaban Cintra como valor «seguro». Aún conservo el papel con la recomendación del valor cuando cotizaba cerca de los 12 euros. Lo guardé por que estaba convencido de que se acercaba un ciclo bajista y quería comprobar las predicciones del banco. Desde entonces seguí preguntando regularmente a los gestores de CS por el valor. Cuando en verano el valor tocó los 6,5 euros, pregunté con tonillo sarcástico, si el banco todavía lo recomendaba. El gestor desplegó todas sus armas de buen vendedor para convencerme de que era un valor segurísimo, que el banco lo había recomendado en todo momento. Las palabras textuales fueron «lo recomendábamos cuando estaba a 8,5 y ahora que está a 6,5 mucho más». A partir de ahí empezó toda una disertación del gestor sobre lo bueno que es el negocio de Cinta, lo estable de los ingresos (yo esto no lo comparto pero bueno) y la conclusión era que la bolsa se estaba comportando de forma irracional y que Cintra volvería a su valor objetivo de 13,5 en breve. Mi contestación es que nunca le he pedido a la bolsa que se comporte de forma racional por que nunca lo ha hecho; y que prefería esperar otro año a ver que pasaba. Hoy Cintra ha cerrado a 3,76?. Si en Diciembre del 2007 hubiera hecho caso al banco perdería un 70% en un valor que era «seguro». Menos mal que apliqué mi criterio y no el del banco. Nunca me he alegrado tanto de no comprar una acción. Acabo de recibir un mail de Renta4 que proyecta caídas teóricas hasta los 2,3. Puestos así el suelo claro es el 0, pero seguro que se para antes.

Yo pienso que el suelo de Cintra está cerca aunque no sé decir dónde y creo que nadie lo puede calcular. Aún así todavía no me atrevo a comprar. La sombra de absorción por parte de Ferrovial es el principal motivo. También pienso que no hay que comprar un valor en caída libre pensando que se va parar por ciencia infusa. El caso es que la colocación de Cintra me recuerda demasiado a la salida a bolsa de Terra. No dudo que Cintra, a diferencia de Terra, tiene activos reales. Pero hoy por hoy lo que mas tiene Cintra es DEUDA! Creo que Ferrovial va a esperar a que Cintra caiga todo lo posible para reabsorberla y en esa operación dudo que se pueda ganar dinero si no tienes información de dentro de cuando y a que precios. Que alguien me diga que ganó dinero con la caída de Terra a los infiernos o en la absorción por parte de Telefónica.

Vosotros que pensáis? Seguro que muchos de vosotros a esos precios quiere comprar «activos tangibles» a buen precio. Por esto es un claro ejemplo de que la bolsa no se comporta de forma racional, ¿verdad? «

Independientemente de los comentarios que surjan sobre el valor en concreto, este texto me pareció un claro ejemplo de lo que es hoy el mundo del asesoramiento. Posiblemente las proyecciones de Renta4 sean tan inseguras como las que hicieron en su día los gestores de Credit Suisse, aunque su nivel de acierto sea distinto circunstancialmente. ¿O acaso pensamos que los asesores de Renta4 son más competentes que los de CS? Simplemente esta vez, en este caso concreto, les ha tocado a ellos acertar, y habría que ver qué recomendaban acerca de Cintra cuando estaba en 12 €. Y viceversa, porque lo mismo podríamos decir de los asesores de CS. Pero no debemos ver en estas recomendaciones un afán exclusivamente recaudatorio de comisiones (que también lo hay), sino que los asesores, brokers y gestores de entidades financieras, que se pasan el día frente a unas cuantas pantallas, que se acuestan y se despiertan con cotizaciones en la cabeza, realmente creen en la solidez de valores determinados. O sea, que no todo es prostitución de la recomendación (comisiones), también hay otros componentes como la incompetencia, la mala gestión del riesgo, la inexperiencia (juventud), la ludopatía, etc…

Por supuesto, los mismos defectos podemos encontrar en la gestión propia de inversión en RV, suponiendo que podamos aislarnos de la influencia de asesores externos (amigos y conocidos, prensa, radio-tv, blogs financieros, etc…). Pero con una excepción: La prostitución de las decisiones de inversión a cambio de comisiones. La gestión Juan Palomo, no obstante, en muchos casos compensa fatalmente la ausencia de dicha prostitución con un incremento de la incompetencia. La autogestión tampoco está libre del resto de los peligros mencionados, pero en algunos casos como el de nuestro anónimo, ha conseguido presevar la inversión contra viento y marea.

No me resisto a recomendaros releer el artículo que publicamos en Septiembre 2007 y atención a los ilustres nombres citados: Alberto Espelosín (Dtor. de Análisis de Ibercaja Gestión) y Gustavo Trillo (Dtor. de Gestión de JPMorgan Asset Management España y Portugal) entre otros. De todos ellos dependen (dependían?) gran cantidad de vehículos e instrumentos de inversión que muchísimos ahorradores compraron a pies juntillas.

Dicho esto, hablemos de CINTRA…

El misterioso mundo del dinero gratis.

Muchas voces pronostican que la bajada de tipos global, incluso hasta nivel cero, poco o nada va a poder hacer para sacarnos de la deflación inminente. De hecho el referente de Japón ha demostrado que en su caso concreto así ha sido, de hecho está siendo. Y hay que tener en cuenta que la deflación japonesa ha tenido lugar inmersa en un entorno de economías expansivas mundiales. Es decir, que ha sido una isla deflacionista persistente en un mar global inflacionista. Eso marcará diferencias, con toda seguridad, respecto a lo que puede suceder en una deflación y depresión globalizada (con el permiso de los países emergentes), donde aún será más difícil resurgir de la depresión sin referentes de crecimiento en todo occidente. O sea que si vender dinero al 0% se ha demostrado incapaz para sacar de la recesión a Japón cuando tenía el resto del mundo a su favor, creciendo e inflacionando fuertemente, parece más difícil todavía que crezca en un entorno recesivo global. Sin embargo algunos se preguntan ¿cómo estaría hoy la economía de Japón si el tipo del yen se hubiera mantenido al mismo nivel que el $ o €? Nunca lo sabremos… o sí.

Volviendo a Occidente, evidentemente la política monetaria actual está extrapolando la estrategia japonesa al resto del mundo recesivo de hoy, con un tipo de $ ya inferior al 0,25% y un tipo de € ya en el 2% y bajando. En este punto cabría esperar varios escenarios:

  1. Que el coste próximo al 0% del dinero reactive las economías mundiales hacia un mayor consumo, inflación y que finalmente se consiga un crecimiento positivo. Este escenario estaría por supuesto lejos, y la principal diferencia respecto al fracaso japonés, sería la globalidad de la recesión. El sentido común nos diría que si Japón no lo ha conseguido en un entorno expansivo, menos lo conseguirá occidente en esta multicrisis depresiva global. No obstante es cierto que estamos repitiendo la misma estrategia fracasada pero en un escenario distinto. Peor. Pero aún así cabría la esperanza de que algún imponderable o efecto mariposa haga que el resultado pueda ser mejor que la evolución nipona.
  2. Que prestar dinero a cambio de casi 0% no sólo no consiga reactivar las economías, sino que además perjudique y profundice la deflación. Algunas son ya las teorías (os recomiendo leer a Marc Vidal) que defienden que un menor coste del dinero mejorará poco o nada el consumo, mientras que lo que sí conseguirá es abaratar costes. Esta bajada en los costes se repercutirá en los precios de venta, contribuyendo así a una mayor profundización deflacionaria. Así entraríamos en un círculo vicioso peligrosísimo, que sólo con un crecimiento constante muy potente del consumo (consecuencia de la bajada de precios/recuperación del poder adquisitivo), y una inflación pública desmesurada se podría frenar. Nótese que en este escenario el panorama post-deflación también sería complicadísimo.

Además tampoco parece que estemos en condiciones de ejecutar otras estrategias que, hoy por hoy, ni siquiera somos capaces de teorizar con criterio. Pocos son los fundamentos descritos, empíricos y referenciados de la evolución deflacionaria, de los márgenes de maniobra y políticas a seguir para corregir una depresión. No existen recursos consensuados a pesar de haberse teorizado extensamente sobre ello. Nadie nos enseñó a vivir en deflación. El capitalismo se inventó para crecer, para sobrecalentarse y corregir excesos cíclicamente. Con los desajustes que hemos visto en el siglo pasado. Pero una multicrisis con trampa de liquidez post-abuso crediticio en un mundo globalizado, supera la ficción macroeconómica de los manuales de las eminencias mas imaginativas. Una especie de Recesión de Doble Repliegue ha venido y nadie sabe como ha sido.

Futuro en blanco y negro.

Seguramente la mayoría recordemos las batallitas contadas por nuestros abuelos, incluso las que todavía hoy nos cuentan nuestros padres. En ellas solían haber muchas apreturas, vidas difíciles que forjaron lo que son o fueron nuestros antepasados. Sin embargo, a pesar de todo, la respuesta habitual a la pregunta clave es que aquellos tiempos fueron también muy felices. Una felicidad que se encontraba de multiples maneras pero que se basaba en cosas simples y austeras que, no obstante, deslumbraban sus vidas y aún forman parte de los recuerdos imborrables que nos transmiten.
Algunos de nosotros las escuchábamos atentamente y recordamos esas historias entrañables como la forma de vivir en un mundo antiguo, muy distinto al nuestro. Otros quizá hayan olvidado la mayoría de esas batallitas contadas, o incluso ni siquiera jamás las hayan querido oír con atención, probablemente por puro desinterés en un modo de vida ancestral que difícilmente iba a volver para nadie. El nuestro es un mundo hoy globalizado, moderno, tecnológico, intercomunicado, trepidante, opulento, internacional, excesivo, etc… Podemos calificarlo con infinidad de adjetivos, todos muy distantes al mundo de las batallitas de nuestros antepasados.

Estos calificativos de la actualidad tan excesivos nos han llevado al límite. Al límite del capitalismo en el primer mundo, y sin embargo al ostracismo económico del tercero. No obstante también ha favorecido el despertar de los paises emergentes, que quizá suponga la salvación de occidente en esta Gran Depresión Global en la que nos hemos metido por nuestra mala cabeza. Pero centrándonos en el primer mundo, donde tenemos la suerte de vivir, posiblemente debamos sufrir una cierta regresión que resultaría muy familiar a nuestros abuelos. Podemos volver a ver en el propietario de una vivienda, a una familia pudiente, como en aquellos tiempos en que todos vivían de alquiler, a excepción de los ricos o «de buena familia». Unos tiempos donde la clase media se llamaba trabajadora y era la norma en una sociedad donde todo faltaba y estaba por venir.

Salvando las distancias en el tiempo y en el progreso tecnológico y de todo tipo, lo que está claro es que el consumismo existente en el primer mundo hasta hace bien pocos meses ya se fue. No era sostenible, al menos todavía en este capitalismo conocido. Y no era sostenible para la clase que se ha convertido por primera vez en la historia de occidente en la más numerosa: La clase media. Jamás había visto el primer mundo una clase social mayoritaria, no sólo sin escasez de recursos sino también con tanto poder adquisitivo. Quizás porque la sociedad jamás tuvo tanto poder de endeudamiento y también tal vez porque las economías de los paises desarrollados batieron récords históricos una y otra vez, de forma cíclica, en la segunda mitad del s. XX y hasta el 2006/2007.

Ahora toca purgar les excesos, recalentamientos, burbujas, fraudes, eficiencias, especulaciones, incompetencias, abusos, endeudamientos, dilapidaciones, consumos disparatados, etc, etc, etc… Volveremos, aunque sea parcialmente, al trabajo duro de nuestros abuelos (olvidémonos ya de las 35 y de las 40 horas semanales), a los alquileres masivos, y a ver a los propietarios como las minorias privilegiadas que antaño fueron. A una clase media redimensionada en favor de un aumento de la clase media-baja, o lo que siempre llamaron nuestros antepasados clase obrera o trabajadora. Ya no será habitual que la clase media viaje al caribe de vacaciones gastando el sueldo de un año debido de trabajo, que puede convertirse en un probable subsidio de desempleo; o que cualquier joven mileurista se compre un flamante coche nuevo con muchos caballos y aire acondicionado con el sueldo que ya no ganará en los próximos cuatro años. Pero el problema no está en perder el trabajo y no poder viajar o comprarse un coche (que también). El problema que no hemos sabido identificar en estos años de ceguera expansiva es haber consumido la riqueza producida pasada (ahorros), presente y futura. Nos hemos gastado el futuro, malgastado diría yo. En los próximos años el consumismo nos vendrá moderado a cabezazos contra la pared.

Siendo optimistas podemos pensar que quizás estemos comenzando el proceso de superación de los problemas sistémicos, (esperemos que así sea) pero la sociedad tan sólo empieza a sufrir los efectos correctores de la destrucción de riqueza de toda depresión. Una riqueza virtual que hemos consumido estúpidamente en el último par de décadas en busca de una pseudo-felicidad muy malentendida. Podemos por tanto volver en los próximos años a lo que fueron los Estados del pre-bienestar, el pre-american dream. Y esperemos que esta vez no sea necesario salir de una Guerra Mundial para sentar las sólidas bases de nuevos excesos.

El insensato que reconoce su insensatez es un sabio. Pero un insensato que se cree sabio es, en verdad, un insensato.

Sidhartha Gautama (563 AC-486 AC) Fundador del Budismo.

No news, good news. ¿Quién se ha llevado mi oportunidad?

En las últimas horas he leído algunas noticias en prensa norteamericana que muchos no querrán creer o preferirán no haber leído nunca. Otros las leerán y simplemente pensarán que no van con ellos. Pero la cruda realidad es la que es y nos afectará a todos más bien temprano que tarde. El queso ya no está o se va a acabar para muchos, y así está el patio pese a los informes de la banca y las previsiones de la clase política:
Elegí un mal fin de semana para leer la prensa norteamericana. Creo que debo dejar de leer los, cada vez más numerosos, periódicos sensacionalistas. Así no hay forma de centrarse en las oportunidades que surjan, aunque si no los leo quizá vea oportunidades donde no las hay…

Menos mal que en Europa las cosas van mucho mejor.

Bueno, me voy a ver el partido al Bar de Manolo y a echar unas risas. A ver si me deja acudir a su ampliación de capital, porque ¡eso sí que es una buena oportunidad!

«The optimist proclaims that we live in the best of all possible worlds; and the pessimist fears this is true.«

James Branch Cabell (1879-1958) Escritor norteamericano.

Boquerones Fritos (III).

Dentro de nuestra sección de comentarios recibidos dignos de publicarse y comentarse como artículos, y bautizados en su día con el nombre del primero publicado (Boquerones Fritos), a continuación os copiamos uno anónimo que hemos recibido que creo que vale la pena comentar públicamente en forma de post y que copiamos textualmente a continuación:

«Leo esta publicacion,¿que os parece??

Saludos:

La crisis de la economía española será más larga, pero menos profunda que la sufrida en 1993, estima el servicio de estudios de La Caixa, que cifra en el 1,3% la caída media del Producto Interior Bruto este año y prevé que la tasa de paro pueda llegar al 16% en la recta final del ejercicio. Los expertos de esta entidad consideran que la cifra de desempleados superará ligeramente los 3,7 millones a comienzos de 2010, sin alcanzar el listón de los cuatro millones.
La cobertura social y las medidas de impulso a la economía elevarán el déficit público hasta el 5,5% del PIB en el actual ejercicio. Y el repunte se producirá de forma paulatina, porque en 2010 el avance del PIB se limitará al 1% en el promedio del ejercicio. En conclusión, la fase aguda de la crisis se prolongará durante cinco a seis trimestres, tomando como punto de arranque el verano de 2008.
Jordi Gual, responsable del departamento de análisis de la entidad de ahorro, insistió, durante la presentación de estas proyecciones, en la necesidad de combatir el exceso de pesimismo. «Nos enfrentamos a una recesión, que no a una depresión», afirmó, para explicar a continuación que una economía tiene sus propios mecanismos de ‘ajuste natural’ que lo mismo pinchan el exceso de expansión que fomentan la actividad en momentos de contracción. Por eso, junto a los factores que confluyen en la generación de la crisis económica en España -crisis financiera global, recesión internacional generalizada, ajuste del sector inmobiliario, alto nivel de endeudamiento de familias y empresas- identificó los mecanismos que jugarán a favor de la recuperación.
Si el precio del petróleo pasa, como parece probable, de una media de 90 dólares el barril en 2008 a un promedio de 60 dólares este año, ese factor permitirá que la caída del Producto Interior Bruto sea inferior en medio punto. La rebaja de los tipos de interés en la zona euro, que el servicio de estudios de La Caixa cifra en medio punto en la cita del próximo jueves y en otro medio punto adicional en la siguiente cita mensual del BCE, repercutirá en el euríbor hipotecario, y ayudará a que el esfuerzo para la adquisición de una vivienda se reduzca en el primer año -incluidas deducciones fiscales- desde el 37% de la renta disponible familiar hasta el 25%. La inflación bajará de una media del 4,1% en 2008 al 1,2% en el actual ejercicio.»

Con toda probabilidad, el texto surge de la presentación del Informe Económico Mensual de La Caixa cuya noticia en La Vanguardia podéis releer.

Diré que en general el texto me resulta excesivamente optimista y que por ello me encantaría que acertasen en sus predicciones y fuera yo el pesimista que se equivoque. Nada me gustaría más, desde luego. Y ese optimismo excesivo es comprensible y se explica perfectamente por su origen bancario: Servicio de Estudios de La Caixa. No obstante en algunos puntos coincido con ellos, pero empecemos por el principio:

A mi entender el texto confunde la crisis española con la global, y en la actualidad no pueden disociarse de ninguna manera. La crisis mundial es tan grave que poco importa el estado aceptable ni la escasa profundidad de la crisis por países, a excepción en cierto modo de los países emergentes. El credit crunch, le crisis energética (en definitiva la multicrisis) arrastra consigo a todos aquellos países o zonas que disfruten de una mejor situación local y/o temporal. Por tanto, suponiendo que fuera razonable pensar que «La crisis de la economía española será más larga, pero menos profunda que la sufrida en 1993«, el tsunami global va a hundir también a España por debajo de la profundidad de su crisis de 1993, que yo situaría quizás un año antes, y probablemente la prolongue mucho más allá de lo sucedido en esos años.

En cuanto a la cifra del paro, es un simple baile de números locales que, como ya hemos dicho, poco importarán en cuanto el mundo, globalmente, salga de las tenebrosas profundidades donde estamos adentrándonos. Pero me parece que ese 16% puede superarse en al menos dos puntos más con una escalofriante facilidad. En cuanto al déficit público, dependerá también de la gran volatilidad que podamos sufrir en el precio del petróleo/gas, pero probablemente también corregiría esa cifra a la alza. Respecto al PIB, crecer un 1% o por debajo, será una cuestión de pura estadística macroeconómica que sólo servirá para que alguno siga distinguiendo entre recesión técnica y no recesión en medio de la depresión, algo que es vital para la recuperación de la confianza y sentimiento optimista tan necesario para la banca. Según dicho informe: «Los 5 o 6 trimestres que comenzaron en el pasado verano se prolongarían por tanto hasta el último de 2009 como fase aguda de la crisis«. Pero aunque es posible que durante los próximos 12 meses veamos lo peor, yo mantendría la prudencia de pensar también en todo el 2010 como año de grave crisis macroeconómica. A partir de ahí, seguiría la depresión pero con quizás alternancia entre periodos como esos 8 o 10 trimestres y algunos trimestres de leve recuperación, como sucedió en la década de los años 30.

Respecto a la opinión recesiva y no depresiva de Jordi Gual, economista jefe de La Caixa y Doctor en Economia por la Universidad de California (Berkeley), con todos mis respetos y sincera admiración, me temo que se equivoca. No estamos ante una recesión puntual sino ante una depresión en toda regla, con sus fases posibles conocidas (Great Depression) o probables desconocidas (sin referentes anteriores). Pero estoy de acuerdo en que la economía tiene sus propios ajustes naturales para ponderar, tanto los excesos de bonanza como para achicar agua cuando llega a los ojos (más arriba del cuello y de la nariz). Y sobre todo ese fenómeno se produce en los últimos años, cuando vemos como la globalización expande virus como el subprime, pero también como puede amplificar y globalizar los efectos anti depresivos que puedan surgir en los próximos semestres de los países emergentes.

Obviamente las rebajas fiscales y de los tipos son condición sine qua non para sobrevivir durante más tiempo a esta multicrisis, y una moderación en el precio del petróleo a niveles de 60 $ marcará la diferencia entre la vida y la muerte del enfermo. Pero parece que los países productores tienen claro que, al igual que Dios, ellos deben apretar pero no ahogar, ya que si se exceden se les va a morir por inanición la mismísima demanda. Por supuesto, la inflación estará desde ya por los suelos e incluso podemos verla periódicamente en negativo al más puro estilo deflacionista.

Para finalizar quiero hacer una reflexión. Fijaos que en este artículo y cada día en más y más opiniones y declaraciones, se están dejando absolutamente de lado las soluciones a largo plazo, las sostenibles o las Soluciones en mayúsculas. Y se está centrando la atención en la supervivencia a corto plazo, el pan para hoy. Hablamos de reducir los tipos a cero para que el endeudamiento circule y resucite, de un petróleo a niveles suficientemente bajos como para seguir quemándolo masivamente, de una añorada inflación que nos saque de las garras de la deflación depresiva, etc… Y no digo que no sea lo que ahora toca hacer, ya que no estamos en condiciones de mejorar el mundo que dejamos atrás hace año y medio, sino de buscar la supervivencia. Cuando lo hayamos conseguido, hablaremos de las políticas económicas sostenibles, de refundaciones del capitalismo (que hay que ir ya esbozando y aplicando de forma incipiente), de energías alternativas y de modelos expansionistas austríacos o no. Pero ahora sólo toca intentar con todas nuestras fuerzas que Darwin se mantenga alejado de nosotros en los próximos años. Así de mal estamos pese a los sesudos, eminentes y sesgados informes de una banca cuyo futuro pasa indefectiblemente por la recuperación de la confianza. Quizás lo malo no sería que los lectores lo creyeran, sino que lo hicieran sus propios autores.

Doctor, tengo inmuebles, ¿es grave?

Vamos a analizar unos cuantos gráficos referentes al mercado inmobiliario norteamericano. Y a pesar de que podamos sentirnos al margen de lo que ocurra a los inmuebles de USA y a sus subprimes infectas, los europeos (y en especial los españoles) debemos seguir con mucho interés un mercado que anticipa lo que nos va a suceder meses más tarde a todos nosotros. Y es que el Nuevo Mundo anticipa de forma paradójica el futuro del Viejo Continente.
El primer gráfico refleja el cambio radical de tendencia en los propietarios de casas en los EE.UU. El último valor actualizado está en el 67,9% para el tercer cuatrimestre de 2008, que se sitúa al mismo nivel del verano de 2001. Dejando de lado la gente que no tiene vivienda o se apelotona en casas de familiares (que los hay y cada día más), esta reducción de propietarios se ve indefectiblemente compensada con un aumento del porcentaje de personas que viven de alquiler.

A través del siguiente gráfico podremos hacer una reflexión interesante ya que en él vemos el porcentaje de propiedades vacantes, o sea deshabitadas en los últimos 50 años. En las dos primeras décadas vemos como el promedio se situaba entorno al 1,5%, mientas que en los últimos 20 años y hasta aproximadamente 2006/7 la media se mantenía en un 1,7%. A partir de ahí, el porcentaje se ha disparado hasta casi un 3% actual.

Pero ¿por qué hay más casas vacías ahora, cuando parece que hay más inquilinos que buscan casa en alquiler? La respuesta es contundente: Los propietarios de facto de estas propiedades vacantes son entidades financieras. Y éstas no consienten que los morosos titulares del préstamo hipotecario sigan haciendo uso de la vivienda. Pero como el proceso de ejecución de hipoteca (foreclosure) y embargo está en curso, tampoco puede ser alquilada a nadie. Ni siquiera será esa la intención futura de la entidad que se quede finalmente con la propiedad del inmueble. Seguirá vacante hasta que encuentre comprador, bien sea carroñero o usuario final. Tampoco los propietarios de inmuebles estresados por dificultades económicas (distressed properties), que han incurrido en morosidad leve en sus multiples deudas, pero todavía relativamente lejos de los embargos (meses), están por la labor de alquilar sus viviendas. En estos casos sólo la venta, aunque sea por el precio de la deuda, les puede sacar del agujero. Unas ventas que en muchos casos jamás se producirán antes del foreclosure, y que aún produciéndose no evitarán que muchos multipropietarios (de inmuebles y de hipotecas mayores que sus valores actuales) caigan en defaults familiares masivos.

Hasta el momento poco importa que los malvados Mac & Mae hayan iniciado el camino que ya adelantamos nosotros en Octubre 2008:

«En los próximos 2, 3 o 4 años debemos ver lo peor. Es decir, serán los peores años para los Estados que van a absorber los créditos que se convierten ya en embargos de imposible liquidez, pero con un agravante que los hará radicalmente distintos: A diferencia de las entidades creditoras que vendieron los créditos, el Estado o las entidades parapúblicas creadas ad hoc, no se podrán permitir el embargo y desahucio masivo de su población. Quizás se adopten soluciones sociales que mantengan a sus inquilinos en las que fueron antaño sus propias viviendas hipotecadas a cambio de alquileres muy por debajo del precio de mercado. Quizás además tengan opciones de compra limitadas en el futuro. Pero lo que parece impensable es que la ejecución de hipotecas por parte de entidades públicas conlleve un problema social y humano a millones y millones de personas. Una verdadera subvención de la vivienda al más puro estilo popular (de la China, no del PP).»En un escenario de vacas flacas y de morosidad creciente, los inmuebles vacantes aumentan sin parar, a pesar del incremento de la demanda de vivienda en alquiler.»

Y para finalizar un gráfico de las unidades inmobiliarias en alquiler. En azul las ocupadas, y en rojo las vacantes:


Como se ve claramente, en los últimos 4 años el número de unidades ha aumentado invirtiendo la tendencia iniciada en 1995. Se han añadido así más de 3,5 millones de unidades al mercado americano, sin embargo sólo se han construido 1 millón destinadas al alquiler. Es decir, que 2,5 millones de viviendas han migrado del mercado de propiedad al de alquiler. Y entre ellos encontraremos diversas motivaciones: Inversores que compran propiedades para alquilar y generar rentas (peligrosa práctica en mercados bajistas si no son inmuebles absolutamente primes), segundas y terceras residencias cuyos propietarios necesitan alquilar y que hasta ahora se mantenían para uso propio, promociones inmobiliarias reconvertidas durante la construcción por la previsible incapacidad de venta, particulares menos acuciados por las deudas que se lanzan al mercado de alquiler a la espera de que los precios de venta alcancen de nuevo el valor en el que mentalmente se anclaron, etc. Si todos estos inmuebles hubieran ido a engrosar la oferta de venta, el colapso de los precios inmobiliarios sería mucho más brutal.

Resumiendo, probablemente seguiremos viendo descensos en los precios inmobiliarios, aumentos en los porcentajes de desocupación de las viviendas de propiedad y, de forma más ligera también aumentos en la desocupación de alquiler. Pensando en positivo podríamos esperar que la desocupación forzosa de la propiedad genere suficiente demanda de alquiler para compensar la migración de los propietarios hacia dicha oferta. Pero personalmente creo que esto no lo veremos hasta dentro de 3 o 4 años, manteniendo los precios de alquiler bastante estables o incluso algo bajistas a corto plazo.

Pese a algunos optimistas o políticos el pronóstico para el tenedor de inmuebles es reservado. Y lo venimos diciendo desde hace mucho tiempo. Los ansiolíticos siempre fueron malos compañeros de viaje si la recesión se prolonga. Bienvenidos a la Depresión. Ánimo.

Humor Negro.

La siguiente imagen podría perfectamente ser una viñeta ácida y sarcástica de lo que ya está sucediendo, y sobre todo de lo que va a suceder, a algunas familias norteamericanas. Incluso de la extensión que tendrá el problema social a Europa. Pone de manifiesto la paradoja y la escasa capacidad de solucionar los efectos de una crisis social con políticas monetarias:
Pero atención: Esta viñeta no es actual sino de 1992! Parece que en aquel momento la bajada de tipos no nos escarmentó más que momentáneamente. Y hace 17 años que seguimos siendo Financos e Inversópatas. Hoy nos vemos así por nuestra mala cabeza, aunque algunos se empeñen en culpabilizar al Capitalismo. Y es que el Capitalismo que ahora se nos ha roto de tanto usarlo, fuimos todos. Ahora estamos ante un escenario tan grave que difícilmente podremos repetir los errores cometidos en las últimas décadas. Y los chistes del futuro quizás no nos harían gracia ahora porque no los entenderíamos.

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Otra nota de humor negro es que los divorcios actuales en los EE.UU. litigan para NO quedarse con la vivienda, al contrario de lo que venía siendo habitual en las trifulcas maritales. Ninguno de los cónyuges está dispuesto en los divorcios actuales a hacer frente a la hipoteca completa porque se va a encontrar ante la incapacidad de vender por el precio que se adeuda. Es la muestra más evidente de que, tal y como ya advirtió Kiyosaki, los inmuebles han dejado vehementemente de ser un activo. Y los abogados matrimonialistas defienden a mordiscos que el otro se quede con el muerto. Aquí tenéis un fragmento del paradójico artículo del NY Times:

“We’re finding the husband on one floor, the wife on the other,” Ms. Decker said. “Now one is coming home with a new boyfriend or girlfriend, and it’s creating a layer to relationships that we haven’t seen before. Unfortunately, we’re seeing ‘The War of the Roses’ for real, not just in a Hollywood movie.”

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=-wUgTgt2rUM]

La situación se agrava día a día para Los Rose de clase media, tal y como podemos leer en este artículo de WSJ:

«The bear market continues; home prices are back to their March 2004 levels,» said David M. Blitzer, chairman of S&P;’s index committee. He added that both composite indexes and 14 of the 20 metropolitan areas are reporting new record declines. As of October, the 10-city index is down 25% from its mid-2006 peak and the 20-city is down 23%, Blitzer said.»

Y es que el Case-Shiller HPI sigue su implacable, higiénico y terapéutico camino.

Si una sociedad libre no puede ayudar a sus muchos pobres, tampoco podrá salvar a sus pocos ricos.
John Fitgerald Kennedy (1917 – 1963)