El U.S. Financial Accounting Standards Board (US FASB) se reunió el pasado 13 de marzo para discutir la posible adaptación del criterio de valoración Mark-to-Market (MTM o M2M) a mercados ilíquidos como el actual. O sea un eufemismo para permitir maquillar la valoración de activos según la conveniencia de los balances bancarios, que es lo que realmente escuece al Sistema.
Que una empresa, por grande e influyente que sea, incurra en fallida técnica por una caída en la valoración de sus activos, es un drama sostenible, ya que al fin y al cabo «only» se lleva por delante puestos de trabajo. Pero que lo haga un gran banco, no sólo deja en la calle a sus empleados sino que arrastra consigo a otros bancos interconectados en el castillo de naipes financiero. Además, esas fallidas técnicas dinamitan la confianza dentro y fuera del escenario bancario, imposibilitando así la continuidad de todo el Sistema.
Hace ya un año que explicamos en este artículo la receta de Paul Craig Roberts para poner fin a la entonces llamada crisis de crédito subprime. Simple y al mismo tiempo tan efectiva y peligrosa como queramos creer. Valorar activos a precio de mercado deseado, soluciona virtualmente los problemas de escenarios como el actual. En cambio, si lo hacemos a precios de mercado real, la cascada de quiebras es tan extensa y afecta a entidades tan vitales, como las que componen el core del sistema bancario, que se puede llevar por delante el mismísimo Sistema Capitalista. Pero cuidado, este camino virtual nos aleja del real, quizá para no volver durante generaciones.
Los peligros de abandonar los precios de mercado reales en tiempos convulsos son obvios y muy graves. Y por eso hasta hoy se ha evitado valorar los activos a un precio superior al que arroja el mercado. Se ha optado por mantener el rigor contable, el criterio de prudencia y el mark-to-market. Se ha optado por intervenir y/o rescatar a base de ingentes inyecciones de dinero que equilibren los balances de aquellos cuya desaparición sea inaceptable y peligrosa. Pero ¿qué ocurre si los mercados siguen cayendo y los valores contables M2M de los activos hacen insuficientes incluso los bailouts más ecandalosos de la historia? Pues que habrá que revisar y tolerar algunas excepciones en el criterio de valoración: El pasado día 10 de Marzo, Ben Bernanke dijo que se deberían revisar las prácticas regulatorias y los principios contables para evitar que induzcan excesivas oscilaciones en el sistema financiero y en la economía. Y recordemos que Bernanke fue uno de los opositores a la suspensión de los criterios M2M o MTM, pero ahora está dispuesto a «mejorarlos» y a generar nuevas formas razonables de valoración de activos que disminuyan los efectos nocivos que retroalimentan la iliquidez del mercado. O sea, que en pocas palabras, es un «no pero quizá sí» que se plantea abrir la veda excepcionalmente y de forma muy controlada (esperemos). Allá donde no pueda llegar un bailout vital, se equilibrará el balance a martillazos.
¿Es una buena solución? Desde luego que no. Pero como desde hace ya año y medio que no estamos para exigir nada quizá vuelva a ser un mal menor, como por ejemplo la socialización de pérdidas o la nacionalización parcial del sistema financiero (y paradójicamente no nos referimos a la última bravuconada de Chávez). Esa permisividad será puro oxígeno para muchos macro-balances que están condenados a quiebra salvo que el milagro se produzca. Pero supone iniciar un camino peligrosísimo, aunque ya conocido desde 1938, cuando Franklin Delano Roosevelt suspendió el susodicho criterio de valoración. En 2007 se reinstauró el M2M con motivo del escándalo Enron, que priorizó el criterio de transparencia sobre el de rigor. Nadie imaginó que podía suceder lo que hemos visto en estos dos años, y que hoy em M2M podría asfixiar el Sistema. ¿Acaso no son también peligrosísismos los bailouts a las costillas de todos?
Aquí tenéis una «lección de historia del mark-to-market» del blog Alphaville de Financial Times. Lo más lamentable es que se esté haciendo un uso político del debate sobre la conveniencia o inconveniencia del mantenimiento del M2M, en unos momentos tan delicados para el mundo como los actuales.
Personalmente se me hace difícil adivinar cómo valorarán los inversores una empresa a la que se le haya permitido contabilizar sus activos en sus balances obviando su valor de mercado. Pero como ya hemos dicho, quizá estemos en una situación tan delicada que éste vuelva a ser un mal menor. Bien pensado, si nacionalizamos bancos, rescatamos Estados y los bancos centrales compran deuda, ¿por qué demonios vamos a escandalizarnos si los balances no se ajustan al precio de mercado? Al fin y al cabo, pocas verdades absolutas nos quedan ya del mundo que conocíamos.
Podemos verlo todo, podemos aceptarlo todo, podemos creerlo todo. Pero jamás volveremos a ser los mismos. Hubo un antes y habrá un después de esta Gran Depresión global, aunque a muchos sólo les preocupe la mayor o menor profundidad de los gráficos de bolsa respecto a los charts históricos del s. XX.
Publicado en el blog de Krugman del NY Times el 26 de noviembre de 2008:
«A thought I’ve had: there have been some complaints from movement progressives about the centrism/orthodoxy of Obama’s economics appointments. To some extent this was unavoidable, I think: someone like the Treasury secretary has to be an experienced hand who can deal with Wall Street, and I haven’t heard anyone proposing particular individuals with clearer progressive credentials to hold that position. (And for those of you wondering about yours truly — I’m temperamentally unsuited, have never had any desire for the job, and probably have more influence as an outside gadfly than I ever could in DC.)
But the Obama administration’s new economics advisory board would seem like a very good place to give progressive economists a voice. There are a number of excellent people whom Obama might not want to put in line positions but would be very much worth bringing in to offer well-informed alternative views. At the risk of insulting those I forgot to mention, I would think immediately of James Galbraith, Larry Mishel, Dean Baker, Jared Bernstein.
Let’s see whether progressives do in fact get a seat at this particular table.»
No obstante, el mejor Paul Krugman del NY Times lo encontraréis here.
Por su parte, Timothy Geithner siempre en el ojo del huracán, va con el sueldo. A continuación os pego un video en el que habla de los bancos zombies. Mejor zombies que muertos y enterrados, según Geithner:
¿Y en España…? Aquí el problema es que el zombie es el propio Estado.
Esta vez es el CHF el que se está devaluando frente al resto, especialmente frente al sufrido EUR. El movimiento ha sido tan violento que parece clara la decisión política. Quizá sea la represalia que toma el gobierno suizo ante la UE por haberles obligado a aligerar el secreto bancario una y otra vez; o quizá sea simplemente la mera necesidad de una economía acuciada por esta crisis brutal y que se vislumbra casi eterna.
En cualquier caso, toda una declaración de intenciones del CHF, que devalúa de facto con luz y taquígrafos. Otra cosa será lo que el mercado llegue a permitir en el futuro.
Se apunta así otro más a la lista de listos en la nueva Era de las Devaluaciones. Como ya dijimos en aquel artículo, la contraparte siempre es la misma muñeca hinchable: El Euro. Una muñeca sucia, manoseada y con un exceso de presión. A la que convendría, y mucho, desinflar convenientemente para relajar sus costuras periféricas que ya amenazan reventón.
La Libra Esterlina ha venido siendo más discreta (y sin embargo muy efectiva), pero Suiza ha movido ficha alto y claro. Las represalias políticas por parte dela UE y/o los EE.UU serán ligeras, si las hay. Pero este tipo de movimientos tan evidentes dan argumentos a quienes han intervenido sistemáticamente su divisa con criterios políticos, obviando las leyes de mercado. Nos referimos, por supuesto a China, a quien difícilmente podremos acusar con vehemencia y efectividad de algo que la mismísima Suiza está llevando a cabo. Otro más a la lista de listos, dando argumentos intervencionistas y proteccionistas a quien los necesite para justificar movimientos economico-políticos, nacionalistas y unilaterales.
¿Y el USD? ¿Seguirá ejerciendo de contraparte solidario o volverá a la lista de listos con su 1,65 $ por euro? Muchos dirían que el EUR no puede ejercer de contraparte en solitario, contra viento y marea. Alguna extremidad de la muñeca acabaría reventando en brazos de cualquiera..
Resulta interesante hacer un seguimiento de la evolución del gráfico que representa los 4 cracks más significativos de los últimos 100 años. Tal y como dijimos en Poker de Cracks, en el siguiente gráfico de dshort.com vemos cómo han evolucionado históricamente estos 4 momentos más demoledores de la Historia moderna de la Economía mundial, o Four bad Bears. En él vemos cuatro colores que corresponden a los recorridos bajistas de:
The Oil Crisis from 11 January 1973 to 3 October 1974.
This is the dot-com crash, which lasted from 24 March 2000 to 9 October 2002.
The Crash of '29 and the Great Depression, from 3 September 1929 to 8 July 1932.
The collapse of the current credit bubble, from 9 October 2007 until an as yet undetermined date in the future.
Como podemos apreciar, seguimos fielmente la senda en dirección al cementerio de elefantes de la Gran Depresión de los años 30.
Por otra parte, en el siguiente gráfico vemos que el precio actual del S&P; 500 ha retrocedido ya hasta niveles de hace 12 años.
Pero lo peor de todo es que el entorno actual en los EE.UU. es de profunda recesión, tal y como vemos en el siguiente gráfico:
En él vemos el número de estados de norteamérica con actividad creciente. O sea que la práctica totalidad de los estados están en recesión. Obviamente el resto de occidente va a seguir la pauta de la locomotora americana, y en ese escenario de profunda depresión, la previsible evolución de los dos primeros gráficos de este artículo, es escalofriante. Y este ejercicio de análisis del entorno no debemos olvidarlo, ya que es muy distinto analizar las cifras y previsiones macroeconómicas presentes y futuras para un previsible escenario expansivo que para uno depresivo.
Todos nosotros hemos nacido y crecido en entorno de economía expansiva, con sus ciclos bajistas, pero expansiva al fin y al cabo. Ni siquiera nuestros padres y abuelos vivieron en economías esencialmente recesivas (salvo en la década de los 30 y que terminó a base de bombazos). Por tanto, tenemos que hacer un sobreesfuerzo para analizar el presente y el futuro sin olvidar que el caldo de cultivo, el mundo que tenemos ante nosotros, es territorio apache desconocido que va a lastrar muy mucho las posibilidades conocidas de recuperación.
Siguiendo con la idea original de Unience para que los blogs financieros lancemos preguntas al presidente Zapatero. Ahí va la nuestra:
Como invitado apéndice a las reuniones del G20, ¿Cree Ud. sinceramente que los mandatarios de esos países, mas los distintos representantes de entidades económicas que componen el grupo, tienen capacidad para coordinar respuestas efectivas al colapso financiero mundial? O por el contrario, ¿cree Ud. que la respuesta efectiva vendrá de la mano exclusiva de los primeros países que tengan capacidad intrínseca para levantarse? Quizá no estamos mas que ante una nueva burocracia politico-económica inoperante. Aunque preferiría creer que de las reuniones del G20 puede salir el embrión de un futuro organismo mundial de gobierno del sistema económico, mucho más dinámico, efectivo y con capacidad de decisión que la ONU o el FMI.
Below is a letter recently taken from lacartadelabolsa.com. It strikes me as an account of a situation that may be more common than we care to believe. At the end of the letter, I’ll share some interesting thoughts, and I look forward to hearing your views and comments. Here is the letter from Iñaki in Pamplona:
“Yesterday I got a call from my financial advisor, the one who handles all my investments, administration, bookkeeping and other administrative matters for my three companies. As soon as I walked into his office, I sensed that something was very wrong. Panicked, his eyes bulging, beside himself—had he taken some kind of hallucinogenic substance?
"Sit down," he said to me. "I've sold off your entire portfolio. I reckon the stock market's in for a proper crash…"
He’s sold me out now, right at this moment, when I’ve already lost more than half my money. I signed the management papers four years ago, because nowadays everyone follows the rules and the fund managers treat any client complaint or request from the National Securities Market Commission with kid gloves. But it’s not the signature that worries me, because, I insist, you have to sign. What worries me is my own folly, my stupidity in trusting those who shouldn’t be trusted: IT’S THEM, the usual suspects…”
“…I had a right row with the manager. ”Why didn’t you consult me before selling my portfolio at a loss of 60%?’ I said. ‘Because,’ I insisted, ‘I believe the stock market is going to fall another 40%.’ ‘What’s more,’ he added, ‘I’ve sold absolutely everything to the rest of my clients…’
“…He told me that unemployment is going to skyrocket, and that street riots and social and political unrest are going to proliferate in the coming months. He’s told me about rising crime rates and public insecurity. He’s said that corporate profits are going to go down the drain and that the Spanish economy might enter a process of ”Argentinisation’ – in other words, a suspension of payments, just like in Argentina. He fears a sort of swarm of immigrants. Come on! I would have fainted if it weren’t for the fact that I’ve seen Crisis, Crisis and Crisis in my 70 years, and also Ways Out, Ways Out and Ways Out of those Crises…”
“…Dear Editor, IT IS THEM, I insist. The same old lot: the pseudo-analysts, the bogus fund managers. In the 50 years I’ve spent in the world of the stock market, I’ve observed that when you entrust management to someone (I devote myself to managing my own companies), that person earns less than the stock market index and loses more than the index. We don’t need these saddlebags for this journey…”
“…I’ve noticed that some people just copy what others do. Nobody wants to put a foot wrong, step out of line, in case they draw the dissident’s attention, in case the others turn on them. Everyone buys at the same time and everyone sells in unison. They sell at the lows and buy at the highs. Blimey! Anyone can do that…”
“…These lines, dear editor, lead me to the following reflections: What should I do with my cash, which is now less than half of what I started with when I began my investment journey with this fund manager, given that interest rates are at zero—indeed, banks are now charging us to hold our money with them; given, as I see it, that property prices must fall, because they are the assets that have not yet caught up in terms of valuation, as the stock market or oil have? This fund manager has told me to buy gold, which is what the experts are now recommending. Gold? And what do I want gold for? To eat it? No, he told me it’s for speculation. And why don’t I speculate on the stock market, which is more liquid and, above all, more transparent? ”Not the stock market,’ he told me again…”
“…Dear Editor, don’t you think that the ”Great Crash’ which a few people were predicting two years ago—yourself included, Editor—has already happened to a very large extent? I agree with the manager that unemployment will rise. I myself have implemented a redundancy plan in one of my companies. I also agree that social unrest will increase and that company profits will fall. But isn’t that already sufficiently priced in?…”
“…In my 70 years of life, I have seen that after major crises, the economy takes time to regain its momentum and emerge from the tunnel. The same thing is going to happen now. But I have also seen that the stock markets tend to lead the way. When? I don’t know. I am convinced, in any case, that my fund manager has played a dirty trick on me, because one shouldn’t sell now, right now, with a loss of 60% on the managed portfolio. What’s more, they were all top-tier stocks…”
“…Finally, if the world is going to hell, as most analysts are now predicting, why on earth would I want gold—which is what this fund manager is recommending? What’s more, why would I want money in my current account if we’re all going to perish in the final conflagration?…”
Yours faithfully,.
Iñaki. Pamplona.
This is not about debating whether Mr Iñaki is right or wrong, or whether he will lose more or less as a result of his fund manager’s decision. What strikes us as telling is the radical shift in tone being adopted by some equity fund managers. These are changes typical of an impending stock market collapse, but we must approach them with the caution of someone treading on unknown and unexplored territory: the Great Depression of this century and a radical overhaul of the global financial and economic system. It is also curious to see how the manager’s rhetoric changes radically whilst the investor remains, at the very least, anchored in scepticism, a victim of the accumulation of so many optimistic statements from this manager and others who live off the commissions generated by trading Iñaki’s assets. For months on end, they have sought to justify the losses with optimistic and positive visions of the future. Then they continued with the wait and see… but wait inside. To many of us, these arguments seemed unbelievable and damaging, because so many investors believed them—and continue to believe them. To the point where they have acted in line with what they have been told over and over again, only to end up angry and confused when their fund manager gives in—not to the market, but to honesty. The anger is the least of it, because at the end of the day, Iñaki could buy back his entire portfolio today at even better prices. But what really outrages him, and rightly so, is feeling disoriented and duped when one suddenly realises that he was the only one who truly believed the arguments of his «trusted manager».
We don’t know what the stock market will do in the future, of course, nor whether that fund manager will get it right or not, having sold the equity portfolio to Mr Iñaki. To err is human. But at this point, it’s clear that their relationship hasn’t been transparent or honest enough. That’s why, all of a sudden, their paths have diverged completely, and the ground is shifting beneath the feet of an angry Iñaki. What do you think?
Hace unos días llegó un comentario a nuestro artículo titulado «Consignas bancarias» que por su contenido hemos preferido publicar y responder en forma de artículo. Se trata de un comentario que quizá represente la opinión de bastantes de nuestros lectores. Y por ello queremos darle visibilidad, tanto al comentario como a nuestra reflexión al respecto. Este es el texto que nos envió DJ:
«Muy interesante el post, quizás por las pistas, cada vez más claras y numerosas, que nos vais dando y los elementos sobre los que nos llamáis la atención para que los tengamos en cuenta a la hora de diseñar nuestra estrategia y nuestro balance vital, como decís vosotros.
Si me permitís, en relación con vuestras críticas a la banca, creo que no es necesario vuestro ataque constante al sector ni vuestra defensa a ultranza de los asesores independientes. Las generalizaciones nunca han sido buenas y, al final, acaban pagando justos por pecadores. Desde mi punto de vista, hay buenos y malos profesionales en todas partes, dentro de la banca y fuera de ella, no tenéis más que mirar a vuestro alrededor, allá por donde vayáis. ¿O es que todos vuestros compañeros de clase eran igual de buenos? ¿O es que todos los Family Offices son igual de recomendables? ¿O es que todos los equipos de trabajo en los que habéis participado han sido ejemplares? Si así fuera, no habría lugar para la diferenciación, ni para la especialización, ni para la aportación tan personal que hacen algunos profesionales.
Dicho esto, que espero que no os haya molestado leer y que espero que os toméis de forma constructiva, yo me centraría más en vuestras virtudes, que las tenéis y, a veces, nos las queréis mostrar, y no tanto en la crítica y en los defectos de los demás, en este caso la banca y todos los que trabajan en ella o trabajaron alguna vez y están desde hace algunas semanas buscando trabajo, como muchos otros. Por la misma regla de tres, podríamos hablar también del sector inmobiliario y los que trabajan aún o trabajaron alguna vez en él y así con todos los sectores en los que hayamos visto o padecido directamente malas situaciones, personales o profesionales, alguna vez. ¿Telefonía móvil, quizás? Estad tranquilos por los clientes, presentes y potenciales, solos o con ayuda de otros, en el ejercicio de su libertad, y más ahora tal y como está la economía, seguro que saben elegir, dónde tienen que ir y qué tipo de asesor les interesa más, llegado el caso.
Y que os quede clara una cosa. No trabajo en la banca, ni lo he hecho alguna vez, ni tengo pensado hacerlo en el futuro. Simplemente, echo en falta a veces una actitud más constructiva, a partir de lo que sabéis hacer bien vosotros, de las aportaciones que nos podáis hacer, del valor que podáis añadir a lo que ya existe y está al alcance de muchos y queráis compartir de forma altruista a través de vuestro blog, como nos decíais, sin necesidad de prestar tanta atención, la justa, a lo que hacen, según vosotros, y a veces con razón, mal los demás. Sólo es mi opinión.»
DJ
Lo primero que quiero es agradecerte muy sinceramente tu comentario, DJ. Los que escribimos en espacios públicos como puede ser este, necesitamos de esos feedback para resituarnos y saber si realmente nuestros lectores están recibiendo los mensajes que queremos y creemos enviarles. No siempre es así, evidentemente. A veces, como es el caso, queremos decir unas cosas y se nos entienden otras. Y si el malentendido es mayoritario, no hay duda de que el error lo comete el emisor y en lugar de malentendido deberíamos llamarlo malexplicado.
Vamos a ver si soy capaz de expresar nuestro sentimiento. No queremos machacar a la banca ni realizar ataques constantes, ni mucho menos defender a los asesores independientes. Entre los unos y los otros hay buenos y malos profesionales. Y también malísimos. No estamos ante una dicotomía entre buenos (asesores independientes) y malos (banqueros), en absoluto. Ni siquiera tenemos conciencia de haber defendido consistentemente a los asesores free-lance.
No deberíamos confundir asesores independientes con multi family offices, ya que los primeros suelen cubrir sólo parcialmente las necesidades de un patrimonio (asesores financieros, brokers inmobiliarios, asesores fiscales, abogados, gestores administrativos, consultores, etc…). En cuanto a los multi-family offices, tengo que decir que hay mucha distorsión y pseudo-profesionales que se apuntan al carro del simple y vacío márketing. Nunca hemos caído en el corporativismo y jamás hemos dudado en hacer autocrítica constructiva. Los MFO derivados de banca, en su mayoría pecan de los mismos errores y desviaciones que las bancas privadas: Falta de independencia y desprecio o falta de atención competente por el patrimonio no financiero, así como por los servicios extra bancarios. Por su parte, los MFO derivados de bufetes de abogados suelen sufrir de defectos opuestos, es decir: Sobredimensión de los servicios jurídico legales con estructuras mastodónticas innecesarias y caras; y poca atención competente a otros tipos de activos como son los corporativos, inmobiliarios o financieros, aunque éstos útlimos los suelen pseudo-cubrir mediante fichajes procedentes de banca, a la que siguen comercial y espiritualmente vinculados la mayoría de ellos. Personalmente prefiero los MFO derivados de SFO (Single Family Office), es decir, profesionales multidisciplinares que han cubierto las necesidades de un patrimonio unifamiliar y que derivan su actividad y servicios hacia un despacho profesional que acepta y atiende multi-clientes con patrimonios medios y menores. Este origen permite que los criterios comerciales puedan obviarse circunstancialmente en este tipo de empresas. Tenemos constancia de alguno en España, y entre ellos nos incluímos. También ofrecemos en nuestro caso concreto la creación ad hoc de Single Family Offices «llaves enmano» para patrimonios mayores que aún no dispongan de su propio SFO.
En cuanto a la banca, te diré que en ella existen grandísimos profesionales, éticos y honestos. Pero no debemos olvidar que trabajan por y para un objetivo prioritario y principal: Los intereses comerciales de la entidad que les paga el sueldo y que les hará progresar económica y profesionalmente en el tiempo. Los buenos profesionales, competentes y honestos, jamás podrán anteponer los intereses de sus clientes a los de la entidad para la que trabajan. Podemos decir que sólo de forma totalmente secundaria velarán por los intereses de sus clientes, de forma siempre subordinada al interés del banco. Cuanta mayor satisfacción le den al cliente, más clientes tendrá la entidad, pero sin descuidar en absoluto la cuenta de explotación por cliente. O sea que de nada sirve tener muchos clientes si no generan beneficios para el banco. Y bajo esa norma primordial se mueven todos los resortes corporativos y mecanismos comerciales dentro de un banco. Los benchmarks comerciales mínimos a cumplir por los empleados de banca han sido y son asfixiantes, y nunca son compatibles con los intereses del cliente. La pregunta es ¿qué puede hacer la ética y la honestidad del profesional de banca bajo esa presión? Mucho. Es decir, puede mantener su integridad o entregarse en brazos de la comercialización indiscriminada y la búsqueda de la progresión profesional personal dentro de la entidad. Si un profesional de banca genera mayor beneficio y obtiene mejores cifras que su compañero, el banco le premiará con mayores incentivos económicos y su progresión en el organigrama será mayor. Es un sistema perverso (como tantos otros) en el que los puestos directivos son alcanzados por los que han sido capaces de generar mayores beneficios para la entidad, y el bucle se repite y retroalimenta en un efecto cluster negativo evidente. No queremos machacar a ningún profesional de banca, simplemente queremos evidenciar que en la mayoría de casos sus intereses sólo coinciden con los de sus clientes por pura casualidad. Y desde nuestra posición como Multi-FO vemos las terribles consecuencias que sufren quienes han confiado sólo en ellos, especialmente en tiempos tan difíciles como los actuales.
Raramente encontraremos un relación win-win entre los bancos y sus clientes. Y la prueba es que con nuestra intervención siempre, y digo siempre, esta relación mejora en favor del cliente a corto plazo. A medio y largo plazo se suele conseguir además una verdadera relación win-win, puesto que cuando el banco acepta que debe ganar menos con ese cliente suele llegar la compensación vía aumento de volumen. Es decir que el banco va a cambiar «tasas por masas«, ya que nuestros clientes ven crecer y/o transformar su patrimonio en favor de un aumento de los activos financieros, incluso a corto o medio plazo. Cuando los profesionales de banca llegan a comprender esto y también nuestra figura como FO, se relajan y el trabajo conjunto es mucho más agradable y productivo para ambas partes, Cliente (FO) y banco. En muchos casos se sinceran off the record envidiando sanamente nuestro trabajo. Chapeau por estos profesionales de banca, honestos y competentes, que los hay y muchos. Da gusto trabajar con ellos, a pesar de las barreras insalvables que separan la esencia de su trabajo y del nuestro.
Lamentablemente otros banqueros son materialmente incapaces de comprender nuestro trabajo, a pesar de que se esfuerzan en ello (o no). Su historial personal y contaminación profesional se aleja demasiado de los conceptos que maneja, o debe manejar, un FO. Como comprenderéis, en muchos casos la mediocridad y/o la miopía comercial impiden que algunos banqueros se aparten de su querencia a exprimir a sus clientes y jamás nos llegan a ver como unos colaboradores o representantes productivos de los clientes. En esos casos, que los hay más frecuentemente de lo que sería deseable, es cuando solemos encontrar situaciones dramáticas. A nuestro despacho llegan muchos casos que van incluso más allá de la falta de ética y honestidad bancaria. Quizá sea la propia deformación profesional, fruto de lo que vemos en el día a día, que nos lleva a escribir de forma excesiva, generalizada e incluso injusta denunciando las malas praxis y los casos que nos abren las carnes. Nuestras disculpas por ello. Sólo intentamos que nuestros lectores estén atentos y tomen conciencia de que estas cosas ocurren a diario. Vemos constantemente malas elecciones en cuanto a asesores se refiere, tanto en banca como fuera de ella (por supuesto pagando por ello ya que si no se paga, la elección es habitual y esencialmente ajena o incluso contraria a los intereses del inversor, con la excepción del asesoramiento puramente filantrópico, claro). Como tú bien dices, «en el ejercicio de su libertad», algunos eligieron mal y en consecuencia el complicado escenario económico actual se ha llevado gran parte del patrimonio que tenían hace tan sólo un año o dos.No es nada fácil, y sólo pretendemos contribuir a que los casos que nos llegan constantemente sean sólo lamentables excepciones en el futuro.
DJ, te reitero mi agradecimiento por tu comentario, porque nos permite saber lo que realmente transmitimos y no lo que creemos transmitir. Espero sinceramente que hayamos aprovechado esta oportunidad para puntualizar y disculparnos por los excesos cometidos en nuestro afán por denunciar prácticas, que se deberían haber evitado a tiempo y que jamás se deberían haber producido.
P.D. Hemos querido ilustrar este artículo con unos cuantos chistes sobre financial advisors, para desdramatizar un poco y reírnos todos de nosotros mismos.
Tal y como os dijimos en un comentario al artículo «Socialización de hipotecas y Bad Owners», mantuvimos recientemente una reunión con Triodos Bank. Curioso banco que a pesar de estar registrado como cualquier otro banco tiene ciertas particularidades que le hacen distinto de la banca comercial, o sea del resto.
Para empezar es un banco, de orígen holandés y con 28 años de historia, que sólo trabaja con y para proyectos que cumplan con los criterios de favorecer:
Naturaleza y el medio ambiente.
Sector social.
Cultura.
Es decir, que para financiar un proyecto con el dinero de sus clientes (previamente apalancado como sucede en el resto de la banca), debe cumplir los siguientres requisitos:
Que identifique sectores sostenibles en los que apoyar el desarrollo y la consolidación de empresas y proyectos innovadores, estableciendo criterios positivos de financiación.
Que seleccione iniciativas concretas beneficiosas para la sociedad, en las que el valor añadido de tipo social, medioambiental y cultural sea tan importante como el financiero y comercial.
Que se asegure de que cada proyecto, seleccionado desde una aproximación positiva, sea contrastado con los criterios de exclusión del banco.
Que se trate de actividades, proyectos o activos claramente identificados dentro de cada organización.
Otra de las características de este banco que llama más la atención es que el cliente de pasivo sólo puede depositar su dinero para que sea retribuido según los tipos de cuentas y remuneraciones establecidas por el banco. Es decir, que no es posible invertir una cartera de renta fija, variable ni la inversión en cualquier fondo o vehículo de inversión que no sean los propios de Triodos Bank. ¿Por qué? Pues porque la inversión en acciones, emisiones de RF o de cualquier otro tipo gestionadas por terceros, no aseguran el cumplimiento de los criterios de actividad, finanfiación e inversión antes mencionados.
Este fenómeno hace que el banco sea una mera hucha donde depositar dinero para que éste sea prestado bajo los criterios rigurosos y preestablecidos del banco, dando así la seguridad a sus clientes de que su dinero está sirviendo para financiar proyectos sostenibles. La banca de inversión no tiene cabida en esta entidad, evidentemente. Pero lo que realmente llama la atención es que ni siquiera tiene mucho que ver con la banca comercial.
En cuanto a operaciones hipotecarias, nos comentaron que hasta hace poco sólo relizaban créditos hipotecarios para la adquisición de inmuebles que hubieran sido construidos bajo determinados criterios ecológicos y de sostenibilidad. Posteriormente, esa práctica la han venido relajando en favor de cualquier inmueble para aquellos que ya fueran clientes de Triodos con anterioridad. Y exigiendo que una pequeña parte de esa financiación se utilice para la realización de un estudio que permita alguna mejora del inmueble. Dichas mejoras deben hacerlo más compatible con los criterios de sostenibilidad establecidos para la financiación inmobiliaria. Por supuesto, jamás se han excedido del 80% del valor de tasación, ni han incluído ningún otro tipo de financiación para gastos hipotecarios ni consumo.
En fin, que nos pareció una rara avis en el mundo de la banca. Algo así como la vuelta al orígen de la banca, simple, primitiva, sostenible, …¿segura?
Las consignas han cambiado. Pero siguen siendo consignas. Donde decían que había que inverir de un 30 a un 45% en bolsa, hoy algunos ya han claudicado a bofetones y anuncian que la bolsa está hoy en día en «modo casino» (¿o querrán decir cansino?). Pero me temo que ni siquiera es un esfuerzo por encontrar buenas alternativas de inversión, sino que simplemente han encontrado la manera de argumentar cómo van a sustituir esa fuente de comisiones ya extinta. Algo así como: ¿Qué es lo que se vende ahora?, ¿qué están los clientes dispuestos a comprar?, si esto y aquello ya no lo quieren ¿qué podemos ofrecerles que capte su interés y les saque del estéril IPF? (estéril para el banco, claro). Muy lejos, obviamente, del criterio de selección de inversiones en favor exclusivo de los intereses del cliente, que debería utilizar cualquier asesor que se precie como tal.
Hoy ya no es vendible su pack anti-crisis (sic) tal y como nos lo presentaron el pasado verano (y tan sólo han pasado 6 meses!). Porque casi nadie, que tenga la mayoría de patrimonio concentrado en una sóla cartera, quiere ni la mitad ni un tercio en riesgo bolsa, ni por supuesto un 15% o un 20% en inversión alternativa, después de visto lo visto en las pirámides de Bernie y otros, que al fin y al cabo nunca dejaron de ser tumbas de lujo para faraones de la inversión Braille. Por lo tanto, había que buscar estrategias vendibles que acabaran con la sequía de ingresos bancarios provocada por las trincheras de las imposiciones a plazo fijo remuneradas con extratipos superiores al 4%. La última moda es el argumento de que en la RF hay verdaderos diamantes en bruto. Y no les falta razón. Pero también los hay tanto o más en la RV, con empresas cuyo valor contable duplica su capitalización en bolsa. Y por supuesto, si hablamos de preferentes, subordinadas y perpetuas como RF, también podríamos convenir en que están en «modo casino«. Y además con la dificultad añadida de la opacidad en las cotizaciones, que están haciendo el agosto de las mesas de dinero de todos los bancos con verdaderas meriendas de negros.
Por todo ello, ¿dónde vamos a encontrar el código fuente que nos descifre el amasijo de oportunidades que oportunísticamente nos «selecciona» la banca mediante sus consignas? La respuesta la debemos buscar en nosotros mismos. Y no me refiero a la capacidad de cada uno para aprender finanzas (ese expertise honesto se puede subcontratar, ya que haberlo haylo), sino a las circunstancias personales de cada patrimonio. Dependiendo de dichas circunstancias diseñaremos una estrategia patrimonial en la que cabrán o no múltiples tipologias y timings de inversión. Y todo ello sin perder dos referentes ineludibles: La correcta progresión patrimonial a largo plazo y la generación de Felicidad hacia sus propietarios.
Como ya hemos dicho otras veces, las estrategias de inversión no deberían recetarse sin tener en cuenta la situación de cada inversor: Sin saber si esos activos financieros en un banco concreto son una parte importante o ínfima de sus patrimonios, si están sobrecargados o no de inmuebles, si obtienen rentas fijas, inmobiliarias, corporativas o laborales más o menos cuantiosas, si su capacidad de ahorro es nula o abundante, si su nivel de gasto familiar es cuantioso o austero en proporción a sus activos, si realizan donaciones filantrópicas, si su situación familiar tiene que afrontar obligaciones económicas crecientes como por ejemplo atención a enfermos y/o personas mayores, si su interés se centra en el crecimiento patrimonial, en las inversiones de uno u otro tipo o en el disfrute de sus recursos, si sus objetivos vitales son abordables en sus actuales situaciones patrimoniales, si quieren legar sus bienes de una forma u otra (todo un mundo), si tienen mayor o menor aversión a la fiscalidad (otro mundo), y un larguísimo etc. No obstante, las consignas bancarias además de ser eso, consignas, sólo tienen en cuenta el peso financiero de sus clientes en la propia entidad financiera. Ignoran sistemáticamente el patrimonio inmobiliario y el empresarial, y por supuesto les importa un rábano la futura progresión de éstos, a no ser que puedan en el futuro convertirse en cash y engrosar la cuenta bancaria en la entidad para la que trabajan.
Hace unos días, el director regional de una entidad bancaria privada me comentaba que estaba muy desanimado porque acababa de visitar un «cliente de 11 kilos» (probablemente esa Familia tenía un patrimonio mucho mayor, pero eso a él no le incumbía), que sólo quería mantenerse en depósitos durante un año, ni siquiera exigía extratipos significativos. Al director regional se le veía muy desanimado, probablemente le están comiendo vivo los benchmarks de las cuentas de resultados por cliente que debe cumplir. Y si no lo consigue, la entidad quizá tome medidas drásticas que no gustarían a las sucursales que él dirige. Continuó diciéndome en un tono absolutamente abatido:
-«Me ha dicho que para estar en depósitos no necesita ningún asesor que le caliente la cabeza y me ha pedido que no le llame para proponerle más alternativas de inversión. A vosotros como family office os debe pasar lo mismo, ¿verdad?».
Le respondí, por enésima vez, y con todo el cariño y la delicadeza que fui capaz:
-«Tu trabajo y el nuestro, mi querido amigo, no son exactamente iguales…»
En cuestión de criterios y visión de la gestión patrimonial, sigue existiendo un abismo entre casi todos los asesores y los propietarios de patrimonios que, lamentablemente, en la mayoría de casos sólo se elimina cuando ambos coinciden en una misma figura. Pero claro, no suelen trabajar en banca. Y si lo hacen suelen estar en butacas y despachos inaccesibles para los clientes y/o simplemente no tienen ningún interés en el patrimonio de terceros. Sólo la esencia del Counselling Patrimonial, en sus diversas formas corporativas, puede cubrir esa ingente necesidad existente, que en los tiempos que corren se convierte en una necesidad vital.
What happens to a bank where more than 15% of all its mortgages have gone into nnegative equityIn other words, the outstanding mortgage loans exceed the current value of the properties securing them, thereby creating a huge hole in their balance sheets. The answer may be taboo, but it is also logical: these banks need urgent external assistance to stay afloat.
This is the situation facing organisations such as the group Lloyds and HBOS, although I fear there would be many more than those reported if property valuations were updated rigorously and realistically. Worst of all, this situation will get much worse, as property prices will continue to fall sharply. It cannot be otherwise. The growing number of repossessions won’t be swept under the carpet because the banks urgently need to turn them into cash. They will therefore come onto the market, thereby multiplying the supply of property. And when that happens, prices can only go in one direction. I recommend you re-read this article from last November entitled «Investing During a Recession and Depression», because it is just as relevant as it was on the first day, even though four months have passed.
Despite this evidence (if indeed we can consider any future economic outcome to be evident), there are many property owners who are not under financial pressure and who refuse to sell, thereby avoiding future capital losses. And the official reason they give for not wanting to sell their properties is the current rental income they receive, as almost everyone now agrees that capital gains on property are too far off in the future to influence that decision. If we calculate the return obtained from rental income using the current market value that we would achieve through a sale today, in many cases the returns exceed 8%. On paper, we would say that these are more than sound property investments and that it would not be easy to find financial alternatives safe to achieve those figures. But be careful: we must bear in mind all the risks involved. As we said in «Doctor, I own some property – is that a problem?»: In the current economic downturn, the likelihood of a property standing vacant or of facing rent arrears increases significantly. We will need to tread very carefully to ensure we can rest easy in the medium term with the tenant occupying our properties and paying their rent on time. Their business and/or household finances are also likely to be affected by the crisis, making it difficult for them to continue as a tenant, or at least as a solvent tenant. We must also be aware that the supply of properties to let will increase: investors buying properties so-called bargains properties put up for rent to generate income (a risky practice in a falling market unless the properties are of the very highest quality), second and third homes whose owners need to let them out and which until now had been kept for their own use, property developments that were repurposed during construction due to the foreseeable difficulty in selling them, individuals less burdened by debt who are entering the rental market in the hope that sale prices will once again reach the value at which they have mentally anchored themselves, as well as those entering the rental market following initial bank repossession proceedings.
Of course, the sale price will also fall. And in the future, we will still be able to carry out some profitability calculations, combining the head-in-the-sand attitude and a vision rooted in the Disneyland where we’re coming from, if our tenant continues to pay us rent at current levels, whilst prices fall by a further 30%. Some may well achieve double-digit returns with remarkable ease. But let’s not kid ourselves: this situation will be temporary and unstable, and will seek to rebalance itself through a fall in rents, as we cannot envisage property prices rising whilst the recession is still with us. It is a phenomenon comparable to what has happened with bank dividends (SAN.MC) in relation to their share price. This is somewhat unstable, circumstantial and temporary, although in the case of the banks, the aim is to prolong this imbalance in a desperate attempt to regain the confidence of shareholders.
Even so, some investors continue to buy shares based on past dividends, just as others seek property investments based on rents that are also on the wane. But they should not forget that the market tends to rebalancing and that Darwin will be the judge the survival of their assets without favouring them over others with different asset investment criteria. In the short to medium term, when that rebalancing occurs, those property assets will have declined almost as much as certain financial investments or business assets in times of crisis. We strongly recommend planning your strategy and wealth progression (in its three usual forms: financial, property and business) for the medium and long term. These are very difficult times for those who fail to do so.