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Cluster Family Office Blog

Asesoramiento y Banca: Honorarios y comisiones.

Hace ya casi dos años que escribimos este artículo sobre la perversidad del cobro de comisiones por servicios financieros y la bondad de transformarlas en honorarios. Sólo así nos garantizamos la independencia y honradez (que no la competencia) del asesoramiento. Y no sólo para los activos financieros sino también para todo nuestro patrimonio.

Por suerte para las multi Family Offices (y para los clientes y la independencia de su asesoramiento), la banca está a años luz de plantearse un cambio así en su modelo de negocio, y evidentemente prefiere la opacidad y el engaño para la mayoría de sus clientes, incapaces ni siquiera de conocer ni comprender todo su abanico de sablazos. Quizá cuando vean que sus adeptos contratan masivamente los servicios de asesores independientes a los que pagan por filtrar las propuestas de inversión que más le convienen, la banca también comience a pensar que el cobro de honorarios all-in-one, todo incluído, transparente y honesto sea el modelo a seguir. Si algún día la banca evoluciona hasta ese punto, sólo les quedará una asignatra pendiente, ser competentes en su asesoramiento, para lo cual deberían reciclar a todas sus hordas de vendedores reclutados y adiestrados durante tantos años.

Os dejo con el artículo de noviembre 2007 y espero vuestros comentarios:

«De todos es sabido que no es lo mismo un honorario que una comisión. Etimológicamente el honorario honra al que lo percibe y suele ser un profesional liberal, mientras que a un comisionista no se le otorga siempre la mejor reputación. De todos es sufrido que los bancos cobran comisiones de todo tipo (pequeñas, medianas, diáfanas, abstrusas y hasta de Alí Babá), pero… ¿Qué pasaría si las comisiones de banca se cobrasen en forma de honorarios o porcentaje fijo sobre el total de activos de cada cliente independientemente de los productos y servicios que se utilicen?

Reflexionemos. Reflexionemos otra vez. Se plantean cuestiones interesantísimas, ¿verdad? Por ejemplo la cuantificación de este allinone fee podría ser tan simple como aplicar el resultado medio de la cuenta de explotación actual de los clientes del banco en forma de porcentaje sobre euro aportado por el ahorrador/inversor. Es decir, por cada euro que el cliente deposite en la entidad, ésta le deduce su comisión única de forma anual, semestral, trimestral o como le dé la gana. Evidentemente los créditos e hipotecas tendrían que generar el coste del propio dinero aparte, con el diferencial que la entidad financiera quiera añadir, ya que no sería justo que pagara lo mismo un cliente que genera una activo que uno que genera un pasivo para el banco (o sí). Pero a partir de ahí, café para todos.

Éste es sólo un ejercicio lúdico y espero que genere comentarios por vuestra parte, que estoy seguro de que serán muy interesantes y reveladores. Algunos pensaréis que no es justo que un simple ahorrador pague en la misma proporción que un inversor más activo que va a utilizar un sinfín de productos y herramientas financieras. A priori puede verse así, pero analicémoslo un poco más: ¿Qué le ocurre a un ahorrador que ni quiere ni sabe invertir su dinero más allá de verlo reflejado en su libreta de ahorro? Que es pasto de los gestores que amablemente les inducen a invertir su dinero en productos financieros ininteligibles para cualquier miembro de su familia. Este acoso es constante, implacable, despiadado. El dinero parado en una simple libreta de ahorro o en un depósito a plazo se considera una negligencia por parte del trabajador de la banca de turno que roza la falta grave. Este mal llamado gestor necesita vender productos financieros que mejoren la cuenta de explotación de sus clientes si no quiere perder su puesto. Además lo debe hacer en modo superlativo si aspira a progresar en la entidad y cambiar la atención al público por un puesto de mayor nivel, es decir pasar de soldado raso a chusquero. Personalmente he conocido a algunos gestores de banca honestos y vocacionales que intentan hacer el menor daño colateral posible a la vez que cumplen mínimamente con sus obligaciones comerciales, pero todos ellos se sienten incómodos con la labor que realizan y anhelan poder algún día poder asesorar de forma independiente sin el acoso comercial al que se sienten sometidos por sus superiores. Obviamente sólo una afortunada minoría lo conseguirá. El resto seguirán con la premisa grabada a sangre y fuego: Vender o morir.

Algunos me diréis que esta presión comercial es común a la mayoría de trabajos que podamos realizar, y es cierto. Pero a mi entender es infinitamente más grave vender inapropiadamente un producto de inversión financiera que, por ejemplo, una colección de DVDs que no necesitamos. Éticamente no hay punto de comparación, la transcendencia y peligrosidad de la negligencia cuando se trata de nuestro patrimonio es vital no sólo para nosotros sino también para nuestros hijos. Con las cosas de comer no se juega.

En un entorno en que un gestor de banca generase exactamente el mismo beneficio para su empresa, fuese cual fuese el movimiento de activos o la tipología de inversión de sus clientes, el asesoramiento se realizaría de manera infinitamente más adecuada y adaptada a las necesidades e intenciones de los inversores/ahorradores. Incluso su relación personal con ellos mejoraría sustancialmente si en lugar de venderles, simplemente les diera servicio. Un servicio que valdría un porcentaje fijo de todo el dinero que los clientes tienen depositado en su entidad. La competencia profesional de los gestores y de los propios bancos haría el resto, y además el control de estos honorarios por parte de un organismo competente sería muchísimo más simple y eficaz.

Este escenario resultaría mucho más higiénico y conveniente que el actual. Muchos de vosotros pensaréis que es inviable o utópico, quizás lo sea. Pero al fin y al cabo es la manera que tiene de ganarse la vida un family office que se precie de serlo, y que por lo tanto no disponga de productos financieros propios. Obviamente el banco debería seguir creando productos propios, pero sin embucharlos directamente al hígado del cliente poco experto en finanzas, o sea la gran mayoría.

Poco va a mejorar el panorama actual con el MiFID, tal y como adelantan Consumerista y Echevarri en sus interesantes artículos. Como bien dice Echevarri: «…acaba protegiendo de los clientes a las Entidades Financieras». Se seguirán perpetrando poco más o menos las mismas carnicerías que vemos a diario, puesto que lamentablemente el beneficio bancario depende en buena parte de ello.

En fin, sólo pretendemos lanzar esta reflexión al aire para que vosotros nos comentéis vuestra opinión al respecto. Siempre es sano realizar el ejercicio mental de cuestionarnos métodos que no tienen por que ser inamovibles. El progreso siempre dependió de ello.»

El Valor de los inmuebles Prime.

Podemos encontrar en la web de Healdsburg Housing Bubble una herramienta más para ayudar a los inversores de Real Estate. Además de útil como herramienta, en esta nueva aplicación de Google Maps podemos ver qué ocurre con los inmuebles prime y los que no lo son, en un escenario de desplome del sector inmobiliario como el actual. Con el acercamiento del zoom adecuado vemos como puntos rojos los embargos (foreclosures) de cualquier zona del mapa.

Si nos desplazamos con el mapa a través del buscador a ciudades como el centro urbano de Miami veremos como está fuertemente afectado por estas clausuras judiciales. Lo mismo o peor le ocurre a toda la costa central de la ciudad de Los Àngeles y hasta San Diego. Curioso ver también como la linea fronteriza de Tijuana en la Baja California, separa también claramente la diferencia de embargos entre dos economías y sociedades muy distintas.

Sin embargo (y nunca mejor dicho) la isla de Manhattan está relativamente limpia de puntitos rojos respecto a sus alrededores: Upper West Side, todo el perímetro de Central Park, Midtown East, West Village, Battery Park, Greenwich Village, el Downtown e incluso Chinatown. En cambio en el Upper East Side al este de la 3ª Avenida (a más de 4 o 5 manzanas del Central Park), y en general todo el Midtown, abundan más. Pero sobre todo veremos muchos más embargos fuera de Manhattan, en zonas como West New York, Jersey, Newark, etc…

Esta es la gran diferencia de comportamiento en la pérdida de valor entre una de tantas casitas playeras en la costa de Florida o California; o inmuebles únicos, primes, situados en ciertos barrios de una isla limitada, única e irrepetible como Manhattan, donde el turismo este verano abarrota sus calles como nunca. Y es que esta burbuja inmobiliaria, sea norteamericana, irlandesa o española, nos enseña que en ciclos alcistas, cuando todo está carísimo, las diferencias entre los inmuebles prime y los que no lo son se difuminan temerariamente. Cuando nos despertamos del sueño, el mercado (que no las tasaciones) nos escupe en la cara el valor actual real de nuestros inmuebles. Pero mientras los propietarios de inmuebles prime sufren caídas temporales de valores sólidos que se recuperarán en el futuro, otros inversores habrán pagado (o deberán durante vida y media) unos precios que su generación difícilmente volverá a ver, al menos hasta que la inflación los devore.

Lo fondos suben comisiones cuando estás de vacaciones.

No es un chiste ni una rima ocurrente, sino un titular de la prensa. Según esta noticia de El Economista, se han más que triplicado las gestoras españolas que han anunciado este verano a la CNMV el aumento de sus comisiones. Algunos creen que esto es debido a la caída de la rentabilidad de la remuneración en IPFs y del dinero en general, que hace que otra vez éste fluya hacia los fondos de inversión colectiva (y al aumentar su demanda, los gestores aprovechan para aumentar precios). Pero la realidad es que en plena borrachera del plazo fijo con extratipos que evidenciaban la desesperación contable de la banca, y con hemorragias descomunales en casi todos los fondos, las comisiones de estas IICs no se rebajaron sustancialmente. Y lo mismo podemos decir si el motivo lo buscamos en la salida o entrada de dinero en bolsa.

Quizá uno de los motivos para esta subida veraniega sea la caída en los ingresos de las gestoras, que han sufrido desplomes en el último año en volumen de gestión, y también la práctica eliminación de los HWM y comisiones de éxito en sus diversas formas. Ante ese escenario de vacas flacas y caídas en sus ingresos vía comisiones, las gestoras de fondos han optado por la misma estrategia que el Estado español: Aumento de la imposición. El pan para hoy tan arraigado por estos lares. Aunque con tanta volatilidad, euforias efímeras y necesidad de ganar en los mercados especulativos lo que se ha perdido en la economía real laboral, probablemente las gestoras no pasen hambre tampoco el día de mañana.

Vivimos aún tiempos convulsos, también en bolsa a pesar del presente rally, y con una altísima volatilidad y nerviosismo. Y estas convulsiones permiten abusos en las comisiones. Me explico: Al contrario de lo que sucede en mercados tranquilos, donde los resultados moderados exigen unas comisiones que no lastren en exceso los rendimientos, la alta volatilidad en los mercados es el mejor camuflaje para unas comisiones caras. Si el cliente gana en un entorno de alta volatilidad bursátil, probablemente lo hará con abultadas cifras y no le importará pagar grandes y merecidas (?) comisiones; mientras que si ha sufrido pérdidas en un entorno de volatilidad alta, probablemente no le resultará tan grave perder 2 o 3 puntos más allá del 20 o 30% que le ha quitado el mercado. En uno y otro escenario, habrá un mercado volátil y loco al que culpar o responsabilizar.

Blame it on the Market!

Como una ola, la pasta entró en mi vida (2)

Viene de ayer…

Pilar, Pilar… no has entendido la esencia de nuestro artículo. Ni de nuestro blog. La Felicidad es una de nuestras premisas en la gestión de un patrimonio. Por lo tanto una celebración, de esas como para hacerse daño, no sólo es aconsejable sino también imprescindible. Un homenaje a uno mismo por todo lo alto. Lo que queremos decir es que no se deben comprar artículos caros que supongan un porcentaje significativo de la fortuna antes de generar las rentas adecuadas, como por ejemplo una casa o un cochazo o un yate, etc… Pero una fiesta, celebración, viaje, mariscada, capricho, innombrables diversos, etc, etc… por supuesto que es adecuado. Si tu nueva fortuna no te sirve para hacerte feliz, ¿de qué c… te sirve entonces? Pero ojo, eso debe ser compatible con que la fortuna aumente y se transmita a los herederos que tú quieras, si ese es tu deseo.

Una fortuna con cierto volumen debe colmar tus deseos y felicidad, a la vez que crece adecuadamente. Si no es así, no estás haciendo lo correcto o te has equivocado y tu premio tiene un cero menos de lo que la euforia te hizo ver. Y no sólo debe colmar tus caprichos, sino como bien dices los de tu entorno (la autoescuela de tu sobrina). Recuerda que te van a salir parientes y amistades de debajo de las piedras, pero si eso te satisface y encaja con la capacidad de generación de rentas y crecimiento de tu fortuna, adelante. ¡Faltaría más!

Si tu coche tiene 15 años está para cambiarlo, desde luego. Si el nuevo coche es una insignificancia comparado con el premio de la lotería, puedes ir hoy mismo a comprarlo. Pero si el descapotable rojo vale un pico importante, quizá sea más prudente comprártelo pasado un trimestre o dos o tres. Al fin y al cabo llevas 15 años con el mismo trasto, y no vendrá de unos meses más a cambio de hacer lo correcto. Además, con un poquito de suerte el rojo carmín que te gusta habrá que pedirlo a fábrica, y en lo que tarden en la cadena de producción el crecimiento de tu fortuna te lo habrá pagado enterito. Obrar del otro modo es quemar el dinero de forma caprichosa, compulsiva, estúpida e irreversible.

Como te he dicho antes, conocer qué hay más allá de Chinchón no debe lastrar el potencial de crecimiento de una fortuna considerable, si lo que queremos es que ese premio nos cambie la vida entera (y la de nuestros herederos) y no sólo unos pocos años.

Cuidadín con los negocios de tu prima porque no sólo arriesgas lo que inviertes sino también asumes un riesgo de pérdidas futuras. Unas pérdidas que pueden superar fácilmente lo que te va a costar tu viaje a Canadá y tu auto-homenaje a lo grande. Un mal negocio puede ser un saco sin fondo que te deje sin fortuna sin ni siquiera haberla podido disfrutar o quemar. Además también se puede llevar por delante tu relación con tu prima, aunque eso sería lo de menos, porque te saldrán primas por todas partes como ya te he dicho antes. No digo que no se deba invertir una parte de un premio en un negocio, sino que hay que tenerle mucho respecto a los descosidos que puede hacer un negocio en tu fortuna. Al fin y al cabo, si las posibilidades de éxito de ese negocio son muy altas, ¿por qué no lo habéis intentado con dinero del banco? Y si no lo son, mejor que dediques tu premio de lotería a algo más prosaico.

No te debe preocupar que te vayas a aburrir porque tu entorno social trabaje y tú no, ni porque tengas más tiempo libre que tus amistades. De hecho una parte de tu entorno social será difícil de mantener, bien por agendas incompatibles y/o envidias insoportables. Pero tranquila, porque harás nuevos amigos/as que tendrán tanto tiempo libre y dinero para ocuparlo como tú, y además no les tendrás que invitar. Pero con ellos no vas a ahorrar más, ya que, aunque cada uno se pague lo suyo, vuestras actividades serán más caras. Tu ocupación, además de disfrutar de la vida (porque recuerda que serás más rica pero no necesariamente más longeva), puede, o incluso debería ser el aprendizaje en la gestión de tu propio patrimonio. Ese coaching es algo que realizamos con muchos de nuestros clientes para que cada vez sean menos dependientes y más capaces de tomar decisiones respecto a sus fortunas. Es decir, que sus capacidades se aproximen en lo posible a las que tendría si hubiera sido capaz de crear esa fortuna, en lugar de haberle sido dada (síndrome de Jurassic Park).

Lo de la vivienda tiene una directa relación con mejorar la calidad de vida. Y es algo que debe suceder. Pero en los tiempos que corren, en España, no deberías comprar ninguna vivienda sino alquilar la que más te guste. Con su jardincillo, biblioteca, ala este y oeste. Pero de alquiler. Si compras algún inmueble porque no puedes dormir sin ladrillos debajo de la almohada, que sean muy seleccionados respecto a país, ciudad y zona, y con una sólida rentabilidad vía explotación de alquileres y un sólido valor prime ante depreciaciones cíclicas. Repito, para vivir en España, lo que más te guste pero durante al menos unos años, que sea de alquiler.

Como verás, mi querida Pilar, los palos del sombrajo no tienen por qué caerse. Ni los anillos tampoco. Pero aún así, y después de saber que existe un modo de disfrutar y a la vez gestionar correctamente una fortuna, eres muy libre de decidir que tu patrimonio debe extinguirse con tu persona. O incluso mucho antes. Al fin y al cabo sería tuyo y sólo tuyo, hasta que comiences a compartirlo voluntaria o involuntariamente.

Muchas gracias Pilar por tu simpático e ilustrativo comentario. Espero que leernos te sirva para ser consciente de que engrosar la estadística de millonarios empobrecidos debe ser un acto totalmente voluntario (y temerario). Tienes toda la razón en que ser millonario no es un estado, porque si sólo es eso, será efímero. Pero la caída del que anduvo surfeando meses o incluso unos años sobre la ola de una herencia o un premio de lotería (fortuna súbita), es mucho más dura aunque la arena parezca mullida. Por el tremendo golpe debido a la velocidad que se había alcanzado, y también por la depresión del que sabe que en su puñetera vida jamás podrá volver a ponerse sobre ninguna tabla. A pesar del anterior video (excepción que confirma la regla), las fortunas súbitas son únicas y no existe margen de maniobra para enmendar los errores cometidos. Es lo que tienen.

Como una ola, la pasta entró en mi vidaaa… Boquerones Fritos (11)

A colación del artículo que publicamos a finales de Julio: «Lo que habrías hecho con tu premio de lotería«, hemos recibido un simpático comentario de Pilar. Nos ha gustado su contenido y su tono sincero y divertido. Lo publicamos íntegro y haremos un posterior comentario:

«Hace un tiempo que invierto, cuatro o cinco veces al año, una monedita en procurarme una de las satisfacciones más satisfactorias de mi vida. Compro un boleto de lotería primitiva y durante unos días me dedico al «qué me compraré, qué me compraré». Viajes, comprar y reformar una bonita casa de pueblo, aliviar la economía de la gente que quiero, una biblioteca enterita… Un par de veces, sin embargo, he estado a punto de entrar en pánico, cuando, al comprobar si tengo los números de la suerte, escucho que hay bote de más de mil millones (de pesetas, claro). En ese momento he llegado a sentir temblequera (por favor, por favor, que no me toque todo a mí sola) ante la idea de qué hacer con tanta pasta. Casi he llegado a pensar en cómo deshacerme de ella. Millonaria… bueno, pero millonaria por etapas.

Por ello, el día en que llegué a vuestra página, respiré: Si mis temores llegan a hacerse realidad, aquí está la solución. Tranquila, guapa, me dije, (es que yo me trato muy bien), dejas el dinero una semanita en el banco y consultas, que hay profesionales expertos para asesorarte en estos laberintos.

Pero después de leer esta entrada en el blog, no lo veo ya tan claro. No creo que me vayáis a servir de ayuda. Os lo cuento: «cómo quiero vivir a partir de ese momento»(cita textual)

En primer lugar quiero celebrarlo. ¿Qué gracia tiene un acontecimiento así si no puedes compartirlo con la gente que quieres? Y no veo como llamar a mi hermano para decirle: «me ha tocado la lotería, vámonos a ponernos ciegos de gambas, pero lleva la tarjeta, que pagamos a escote, es que ahora lo tengo todo en un plazo fijo hasta el año que viene, y como sigo pagando hipoteca…»

Luego quiero compartirlo. Mi sobrina número tres se ha apuntado a la autoescuela. ¿Me estiro un poco y se la pago? Y tengo una docena de sobrinos (sus padres y madres también son familia, oyesssss tú, y a lo mejor esperan un caprichazo)

Quiero mantener mis relaciones. Para esto un poco de dinero extra me viene bien. ¡Gente, os invito a cena y concierto de jazz!. Pero demasiado me estorba. Ir de invitona todas las veces envenenaría el buen rollo. Y además, no tendrán tanto tiempo libre como yo, mis amistades trabajan, vaya. Aquí hay que pulirse el sobrante de modo razonable para no estar en desequilibrio.

Mi coche tiene ya quince años, y hoy mismo está, de nuevo, en el taller. Si no viviera en mitad del mundo rural, igual me compraba un bono-metro con el premio. ¿Tengo que esperar a que me genere intereses suficientes para cambiarlo? Por cierto, el coche de mi pareja es de la misma quinta, y cuando la carretera va cuesta arriba hay que dar pedales para llegar a la cima..

Cielo, ese viaje al Canadá que tanto deseabas… llegó el momento de conocer qué hay más allá de Chinchón.

Quiero una ocupación. Ya he dicho que toda la gente con quien me gusta pasar buenos ratos trabaja. Y a partir de ahora yo tendré demasiado tiempo libre para dedicarlo a mí misma y a mi pareja solamente. ¿Qué tal poner en marcha un negocio, «eso» que siempre quise hacer? Y ¿además tu prima te propone que inviertas en un proyecto que está desarrollando? Lo que tú veas, amor, no faltaría más.

Y por último, quiero una vivienda nueva. Con mejor calidad y un poco más grande, sí, quiero un par de habitaciones más. Y un jardincillo. Y una biblioteca. Y dos plazas de garaje. O tres, ya puestos…

Mmm… me temo que cotejar lo anterior con vuestros consejos y caérseme los palos del sombrajo es todo uno. En fin. No hay manera de evitarlo. Estamos destinados a engrosar la estadística de millonarios empobrecidos. Y no tengo nada claro si quiero que sea de otro modo.

Me da a mí que esto de ser millonario no es un estado, como ser de Valencia, sino que ser millonario es una profesión, como ser fontanero. Para ser millonario hay que tener oficio, vocación y el dinero es sólo la herramienta. Por eso si el dinero cae en manos de, pongamos por caso, Dalamar, imagino que hará un millonario muy aparente y muy poco «arruinao»; y si cae en manos de «nosotros», entrará en nuestra vida como una ola, surfearemos sobre la pasta en lo más alto, y nos daremos un castañazo regular. (La arena es blandita, ¿no?)

Gracias, chicos. Lo habéis intentado.»

Mi querida Pilar, mañana nuestros comentarios…

Bolsa y Razón no se hablan.

Son muchas las voces respetabilísimas y eminentes que auguran una inminente caída de los mercados de RV. Y no les faltan razones. Pero no debemos olvidar que la Bolsa y la Razón no siempre van de la mano a pesar de que sean viejas amigas. Viven periodos en que ni siquiera se miran a la cara, sin embargo, con el paso del tiempo suelen hacer las paces. Pero sólo temporalmente, hasta el siguiente exabrupto, salida de tono, sobresalto, desatino, chiquillada, fechoría o boutade de la volátil y alocada Bolsa, que minará de nuevo su relación con la Razón durante un tiempo imprevisible.

Algunos obvian la Razón y sólo se preocupan de la Bolsa, siguiéndola en sus altibajos allá donde vaya, llegando unos cuantos a conocerla y a interpretarla lo suficiente como para beneficiarse de ella, al menos efímeramente. Pero muchos no entendemos la una sin la otra a medio y largo plazo, a pesar de sus reiterados desencuentros.

Parece evidente que en la actualidad, Razón y Bolsa pasan por uno de sus periodos de riñas y alejamiento, pero personalmente me gusta a veces intentar ir más allá de la evidencia como hicimos en el meme de la banca. No es que sea desconfiado por naturaleza, pero no estaría de más contemplar la posibilidad de que, aunque aparentemente estén peleadas, en realidad sigan siendo muy buenas amigas y, como dice la canción, se den la mano por debajo del mantel:

Imaginemos que quizá no estemos interpretando bién los sentimientos de la Razón y en realidad la Bolsa siga criterios próximos a su compañera de penas y alegrías. Quizá sea más razonable de lo que parece el comportamiento de una Bolsa exuberante después de que el sistema financiero norteamericano haya superado el peligro inminente de extinción. El suelo desvanecido bajo nuestros pies (y no me refiero al suelo bursátil si no al del riesgo sistémico) no lo reencontramos hasta principios de este 2009. Recordemos que el colapso global del Sistema fue una posibilidad real hace tan sólo 10 meses.

En aquel entonces cuando, a pesar de la incredulidad de la mayoría, el valor cero de los bancos podía razonarse (de forma impecable y pionera por parte de Investorsconundrum), buscamos también ir más allá de la lógica evidente. E intentamos, en el artículo La Banca Rota del 3 de Noviembre de 2008, encontrar argumentos para que la banca mantuviera un cierto valor a pesar de estar quebrada contable y socialmente. Intentamos en definitiva buscar razones donde aparentemente no las había. Y las encontramos. Resultó que las razones irracionales que intuimos para que la banca valiera más que cero, se consolidaron. Prueba de ello fue lo que pudimos escribir 6 meses después en La Banca Rota II. Y desde que en ese artículo del 27 de abril dijimos: «si pensamos en una inversión especulativa de alto riesgo, quizá ha llegado el momento de comprar acciones de grandes bancos norteamericanos», las acciones de Bank of America han ganado un 70% y las de Goldman Sachs más de un 40%.

Quizá, esa mano por debajo del mantel en forma de eliminación de riesgo sistémico sea la que empuja a la lujuria actual de la Bolsa. Sabiendo que la estabilidad del sistema financiero se ha garantizado, con una hiperinflación en el horizonte también razonablemente lógica, con una valoración de las acciones de las entidades financieras que emergen con fuerza desde el infierno, con cifras macroeconómicas que desaceleran su caída en los EE.UU. y con el precio del dinero prácticamente en cero, etc… quizá su aparente desamor no sea tal. Y por lo tanto no quepa esperar que hagan las paces en forma de caídas importantes o nuevos mínimos, sino que sigan su romance furtivo por debajo de las miradas de la mayoría de analistas. Por supuesto, si el tiempo afianza las subidas, serán cada vez más los analistas que se agachen a mirar por debajo del mantel...

…Pero no seamos malpensados, porque lo que es evidente es que Bolsa y Razón no se hablan, hoy por hoy.

Dinero electrónico público y la incompatibilidad con el concepto de dinero.

Nuestro anterior artículo en el que se planteaban alternativas de ficción, casi cinematográficas, al uso del dinero, ha generado comentarios interesantes sobre la posibilidad (o la imposibilidad) de sustituír el dinero tal y como lo conocemos. ManuelMad, colaborador ya habitual de este blog, ha tenido la amabilidad de enviarnos este artículo en el que desmonta la propuesta de Andrea von Roth:

«En estos días de crisis económica -y teórica- son muchos los que se han apuntado al carro de un sistema monetario electrónico. En especial los teóricos de la escuela marxista que después de comprender como un sistema sin precios lleva a la imposibilidad del cálculo económico, es decir, a la imposibilidad de estimación de precios futuros por parte de los empresarios o burócrata planificador, han vislumbrado que la creación de un dinero público y electrónico es la solución a los banqueros de sombrero de copa. Una vez más, demuestran su deficiente teoría y sobre todo su fatal arrogancia. Ellos ingenieros sociales con máster en alguna universidad poco digna del proletariado van a controlar mediante métodos, según ellos científicos, el hacer diario de la gente. Todo con vistas a un bien colectivo. No se enteran que sus políticas vendrán determinadas sobre la base de sus juicios valorativos, es decir, sobre su interés individual y personal. No existe ese supuesto bien colectivo en ninguna de sus actuaciones.

Después de esta introducción, os invito adentrarnos en el maravilloso mundo del dinero. El dinero cumple dos funciones fundamentales en la economía: conservar el valor y servir como medio de cambio, por tanto, el objeto cuyo destino sea servir a este propósito será aquel que tenga la cualidad de bien más líquido de la economía. Es conveniente aclarar que el dinero no surge de ningún contrato social, ni gracias al estado como alguno parece pensar, es la sociedad la que determina aquellos bienes más líquidos mediante juicios subjetivos en un proceso que no conoce fin. Respecto a la liquidez ya hable aquí para el que quiera una visión más amplia de la misma.

La idea de dinero de curso forzoso, ya sea con el sistema monetario actual o con uno totalmente electrónico, dilapida el concepto de dinero. Este sistema fuerza la aceptación del dinero como medio de pago por su valor nominal. Esto hace operar a la Ley de Gresham, la cual, dice que la moneda mala desplaza a la buena.

Un sistema monetario electrónico, calca las debilidades del sistema actual y lo que es peor incentiva a otras actuaciones fraudulentas. Efectivamente, un sistema electrónico público y de curso forzoso desplazaría a la moneda buena e impondría la mala, tal y como lo hace el sistema monetario actual. Los agentes no podrían elegir que bien es más líquido sino que sería impuesto vía mandato. Además, se ignora el problema fundamental: el sistema actual basado en la reserva fraccionaria está articulado para agrandar el poder de políticos y banqueros, mientras la población sufre de inflación y el proceso de expansión crediticia sin respaldo de ahorro real lleva a que los agentes cometan nefastos errores de inversión comprometiendo la solvencia del sistema.

Todo esto no se lograría si no es por un banco central que sirve como prestamista de última instancia y con el respaldo del estado vía fondos de garantía de depósitos, los cuales, garantizan “utópicamente” la fraudulenta actividad. Como se ha visto a lo largo de la historia, todos esos procedimientos acaban quedándose cortos y no queda más remedio que recapitalizar con deuda y mayores impuestos.

Si dichas instituciones públicas no existieran, el propio hacer bancario llevaría al principio de prudencia. Nadie dice aquí que se erradicarían los fraudes bancarios, pero no olvidemos que el banquero no es más que un hombre de negocios que desea hacer dinero y prosperar el mayor tiempo posible en el mercado. Bajo ese esquema solo cabe el servir fielmente a las exigencias de sus clientes. Nadie prospera arruinado a sus acreedores ni incumpliendo sus obligaciones como pasa en el sistema actual o pasaría en un sistema electrónico público.

Podemos aventurar que bajo un sistema privado, las políticas y los coeficientes de caja serán mucho más conservadores y lo más importante el banquero volverá a tener responsabilidad sobre sus deudas y obligaciones contractuales, cosa que actualmente no tiene y bajo un sistema electrónico público tampoco tendría.

En un sistema de moneda privada aquellos bancos que expandan la oferta monetaria por encima de sus disponibilidades estarán asumiendo un riesgo de quebrar por insolvencia. La propuesta del sistema electrónico hace que el único incentivo sea el de expandir la oferta monetaria haciendo peligrar a todo el sistema de insolvencia. Además, priva al agente a poder salir de dicho sistema retirando sus depósitos.

Debemos tener claro que el estado no ha desarrollado ninguna tecnología o teoría para la emisión de un dinero óptimo, los óptimos los determinan los agentes, la liquidez de un bien no la determina el estado, la determinan los agentes con sus valoraciones y juicios personales. El estado solo ha atracado sistemáticamente con las leyes de curso forzoso nuestro poder adquisitivo como medio de recaudación y como una forma de enriquecer a la corte política y bancaria.

Como hemos visto el sistema electrónico llevaría a que se cometieran más tropelías de las que se cometen actualmente, ya que incentiva la expansión infinita de la oferta monetaria que tiraría por tierra todos los argumentos sobre estabilidad, distorsionaría los precios, crearía tremendas burbujas, impediría al agente salir de dicha trampa e institucionalizaría el crimen despojando a la gente del poder adquisitivo de su dinero.

La solución por tanto no es el dinero público de curso forzoso, la solución es el libre mercado y un dinero privado bajo la soberanía de la oferta y la demanda de los consumidores.»

Muchas gracias, ManuelMad, como siempre una interesantísima reflexión.

Boquerones Fritos (10). El Nuevo Paradigma Económico.

Hemos recibido otro comentario interesante que queremos postear en forma de artículo, por su contenido y por su orígen peculiar. Nos ha llegado firmado por Andrea Paredes von Roth, a quien agradecemos su opinión a pesar de no compartirla. El comentario dice así, textualmente:

El Nuevo Paradigma Economico :

Una Sociedad Espiritual/Consciente/
Unida/ y Sin Dinero Fisico. En su reemplazo se instaura un CHIP a cada persona (dinero digital)

BENEFICIOS :

1.Elimina el dinero y la necesidad de imprimir papel moneda

2.Acaba con las irresponsables, injustas e ilegales especulaciones
bancarias de la Bolsa Internacional.

3.Garantiza un absoluto control de las riquezas de la Humanidad
y el adecuado pago de impuestos al fisco internacional

4.Facilita las transaciones económicas y comerciales hasta niveles
nunca antes conocidos

5.Suprime las distintas monedas y valutas internacionales existentes
hoy en el mundo, permitiendo establecer precios reales a todos los
productos creados por el hombre, independientemente del lugar,
región o “país” en que sean manufacturados.

6.Permite la planificación de una Economía Mundial en base, al valor
real de los medios de producción existentes y a su capacidad de
producción. O lo que es lo mismo; una planificación ajena a las
inflacciones y problemas que imponen, las especulaciones económicas
individuales, privadas, locales y regionales, -para citar ejemplos-

EN EL PLANO SOCIAL:

1.Acaba con los imperios económicos del Crímen Organizado, que
no tiene en el sistema espacio para actuar, ni mucho menos para
invertir, ocultar o lavar sus capitales delictivos.

2.Permite erradicar y destruir el Tráfico de Drogas, que no tendría
acceso al dinero circulante y con ello a sus capacidades comerciales.
(La droga pasaría a ser una mercancía que nadie puede adquirir ni
comprar, por carecer de equivalente monetario).

3.Acaba con los asaltos y robos a mano armada, por no existir dinero
que robar, y con lo que se reduce enormemente la delincuencia y el
crímen.

Esta es la SOLUCION para el Mundo y NO hay otra!!

En los demas Planetas y Galaxias NO existe el Dinero. Debemos avanzar a la tercera dimension.

Andrea von Roth
Economista, MBA, Metafisica
www.monedamanagement.com

Nos parece un comentario, atrevido, con el que es difícil coincidir. Con muchas afirmaciones muy discutibles y con propuestas de difícil aplicación. Olvidas Andrea, entre otras cosas, que siempre habría una economía sumergida con monedas de cambio sorprendentes. Y probablmente la aparente virtud se convertiría en realidad en un mayor perjuicio. La perversión puede con casi todos los sistemas, sobre todo con los más idealistas. Pero tu propuesta es muy respetable y vanguardista, y por ello nos ha parecido oportuno darle mayor visibilidad.

No obstante, me sorprende que hagas propuestas tan espirituales y conscientes, que proclames que tu propuesta «…garantiza un absoluto control de las riquezas de la Humanidad y el adecuado pago de impuestos al fisco internacional…«, y a la vez vendas en tu web servicios como la creación de bancos ad hoc para realizar transacciones opacas amparadas por paraísos fiscales. Sorprendente, pero por supuesto respetable dentro de la legalidad.

De todos modos gracias por leernos, por tu colaboración y tus propuestas. Y te deseo sinceramente lo mejor también en tu carrera como tenista profesional.

P.D. Lo de tu firma como «Economista, MBA, Metafísica» me ha encantado. Me lo apunto ;).

Aterriza como puedas.

Uno de los artículos que recuerdo con más cariño es el titulado Fasten Seat Belts, en el que comparábamos la situación de la economía mundial con la de un vuelo con problemas técnicos. Lo escribimos 3 días después del 11-S de 2007, después de vivir el aniversario potencialmente más peligroso después de los atentados del 2001. En un momento en que la economía mundial se colapsaba y el suelo se desvanecía bajo los pies del Sistema, sin saber a dónde iríamos a parar. Leedlo y después os comento dónde veo la situación actual:

Aunque sea una obviedad es importante constatar que ya estamos al final de la jornada americana de viernes 14 de septiembre de 2007. Es decir, retomando los escenarios posibles que definíamos en El mito de las Bin Laden Optios y la responsabilidad del inversor:

«si en los próximos días, como es de esperar, no tenemos ningún sobresalto terrorista de orden mundial, seguiremos aprovechando las oportunidades actuales y tratando de cicatrizar lentamente las heridas de la amenaza de credit crunch.»

Parece que la cicatrización está todavía muy lejos aunque, como decíamos en ese mismo artículo, el escenario se podía complicar mucho más en estas fechas tan delicadas.

La economía global está pasando por unos momentos de tensión como los que sufren los ocupantes de un avión cuando los pilotos detectan anomalías en pleno vuelo. Se ha abandonado repentinamente la placidez de un trayecto donde la comodidad había hecho olvidar al pasaje y a la tripulación que estaban a 10.000 metros de altura, a una velocidad de 950 km/h y con una temperatura exterior de 25 grados bajo cero.

Muchos ocupantes ahora se percatan de que viajan en una nave con muchas horas de vuelo en sus alas y motores, cuyos materiales padecen una fatiga muy importante y que, como siempre, va cargada hasta los topes de pasajeros y equipajes. La extrema optimización económica del aparato y la omisión de las revisiones no estrictamente imprescindibles, tal vez hayan podido ser los causantes de las disfunciones que ahora preocupan y lamentan muchos. Demasiado tarde. Ahora lo único útil es mantener la calma y afrontar la situación con rigor, frialdad, inteligencia y entereza.

A pesar de que algún pasajero ha entrado en pánico, la mayoría siguen conservando la calma. En realidad la situación parece controlada por los tripulantes, y aunque siguen encendidos algunos indicadores de alarma, los sistemas vitales del avión siguen funcionando correctamente. El ambiente en la cabina es tenso porque las alertas se han ido encendiendo progresivamente y, aunque de momento la situación está muy controlada, nadie sabe qué indicador puede empezar a sonar en cualquier momento. Son anomalías que se han producido en cadena, algunas sin ninguna importancia y otras que merecen la atención serena pero constante de los pilotos. Una cosa está clara, el avión tiene problemas y hay que desviar el aparato de su ruta inicial. Aunque algún inconsciente sigue obstinado en querer llegar al destino en la hora prevista para no perder ni un sólo minuto de unas vacaciones todo incluido que pagará en cómodos plazos. Pero la realidad es muy distinta.

Los pilotos han modificado ya el rumbo, la velocidad y la altura adaptando técnicamente el avión y gestionando los recursos mecánicos de forma eficiente para no sobrecargar peligrosamente los sistemas que todavía funcionan sin problemas. Con los sistemas que la nave conserva se intentará alcanzar el aeropuerto más próximo donde poder aterrizar y realizar una revisión técnica exhaustiva. Si lo consiguen, esperemos que esta vez la compañía exija todos los recambios necesarios y haga el esfuerzo económico que no hizo cuando debía. Aunque esa nueva política suponga una subida de precios y algunos de sus actuales clientes deban dejar de volar tan a menudo.

Con un destino más cercano, altura y velocidad menor, esperan evitar cualquier desgracia y que los ocupantes puedan descender del avión sin sufrir ningún daño mas que los inconvenientes propios de modificar radicalmente los planes de todos ellos. Pero para ello hay que conservar la mecánica, la serenidad, que la tripulación actúe con rigor y profesionalidad, y esperar que no se produzcan nuevas averías que afecten los sistemas vitales del viejo y sobreexplotado aparato.

La compañía no hizo los deberes en su momento y perdió el rigor económico exigible para el mantenimiento de la nave; los pasajeros gastaron en caprichos efímeros lo que ahorraron volando a bajo coste y abusaron del sobrepeso en su equipaje; incluso alguna azafata abandonó sus obligaciones en plena crisis para gritar histérica y dificultar la tarea del resto de ocupantes responsables. Esperemos que la mayoría siga haciendo lo correcto y que los ocupantes sólo tengan que abandonar sus planes iniciales. Deberán adaptarse a un radical cambio de rumbo con una escala forzosa, con sus múltiples inconvenientes y pérdidas económicas. Aunque esperemos que tan sólo sea un desagradable cambio de planes y salvemos lo verdaderamente importante.

Como decíamos al principio, aunque sea una obviedad es importante constatar que ya estamos al final de la jornada americana de viernes 14 de septiembre de 2007. Seguiremos aprovechando las oportunidades que hay en toda crisis, adaptándonos lo mejor posible a los nuevos escenarios e intentando reconducir la situación sin dañar gravemente los sistemas vitales de nuestra economía.

Personalmente creo que en esta segunda mitad de 2009 y durante al menos todo el 2010 efectuaremos el aterrizaje forzoso, y es cuando vamos a ver y sufrir las consecuencias de la situación en la que estamos inmersos. Una vez hayamos conseguido parar, veremos cuánto daño nos hemos hecho y cuántos años tardaremos en reparar el aparato para poder volver a volar con seguridad. Ojalá el aterrizaje terminase como el del video, sólo con daños materiales.

La próxima semana trataremos un tema que últimamente se está comentando mucho…

Crisis?…What crisis?

En Junio de 2007 se intuíamos que algo gordo estaba a punto de cernirse sobre todos nosotros y así lo escribimos en un artículo. Sin embargo la banca seguía en el verano de hace dos años ofreciendo facilidades e incentivos para que la clase media se «empufase» más y más (como dijo Echevarri en un comentario al artículo en aquel momento). Al cabo de año y medio escribimos otro titulado «Do Not Disturbios«, cuyo link os pegamos al final para que podáis comparar el cambio de escenario sufrido. Os dejo con Crisis What Crisis? escrito el 23 de Junio de 2007:

“La cosa está mu mala”. Esta es la consigna que estamos oyendo a diario en todos los rincones, sectores y estatus económicos a excepción de los más altos. Además, lo que comenzó como un murmullo de los más pesimistas y/o alaramistas, ha ido in crescendo hasta convertirse en un grito de guerra en la actualidad. Pronto desgarrador.

Algunos vaticinan una grave crisis de la economía que puede desembocar en un colapso financiero. Hay quien habla del futuro “corralito” Español. Aquellos tiempos cercanos y repetibles en que los argentinos metían sus ahorros en maletas, maletines y mochilas para cruzar el río de la Plata (el charco) en busca de inversiones seguras en su paraíso más cercano: Uruguay. Esa crisis del gigante vecino impulsó aún más la ya de por sí lujosa ciudad costera de Punta del Este, a unos kilómetros de Montevideo, la Marbella de argentinos y brasileños adinerados. El tiempo dirá, pero sinceramente creo que estamos lejos de ese escenario.

Antes de que el sistema economico-financiero sufra daños estructurales que pongan en peligro la supervivencia del mismo, hay un largo y doloroso camino por recorrer: La sociedad tiene todavía mucho margen de empobrecimiento. Queremos decir que aún estamos lejos de tener las cifras de “sufrimiento social” de dichos países sudamericanos. Aunque desgraciadamente cada vez menos.

Todavía conservamos en nuestras retinas la alegría económica habida hasta hace muy poco: Vacaciones, inversión, consumo en general y optimismo. Se acuñó el término mileurista como el paradigma del último eslabón de nuestro sistema financiero. Por debajo de éste, la pobreza marginal y minoritaria, aunque no por ello aceptable. Pero en los últimos tiempos, meses diría yo, la realidad está empeorando vertiginosamente. El pesimismo ha sustituido la alegría, el escaso consumo que se mantiene es más compulsivo que racional. La incitación al consumo por parte de la banca y la reunificación de créditos en los tiempos que corren, todavía me resulta más vomitiva. Los mileuristas comienzan a ser envidiados por más de uno. Hace tan sólo unos pocos meses todavía se discutía si existía o no una crisis inmobiliaria, o si simplemente se trataba de una desaceleración en el crecimiento del sector. Hoy es vox pupuli y mañana quizás historia. Algo está cambiando para la mayoría, y además rápidamente.

El efecto anclaje que aplica lúcidamente Fernan2 a los mercados y a los inmuebles en su post, también nos traiciona psicológicamente a la hora de analizar la situación actual y sobre todo la evolución de la economía de nuestra sociedad. El anclaje psicológico en el bienestar de los últimos tiempos nos distorsiona la realidad. Pero en general la situación financiera de la mayoría de la población empeora día tras día.

Los que analizan la situación con cierto criterio y hablan de corralitos, adjudican así las dificultades al Sistema Financiero. Según éstos, la economía puede sufrir gravemente los excesos de la burbuja inmobiliaria, los bancos ser desbordados y el Estado incapaz. No, señores, los primeros de la lista y los más susceptibles a sufrir en este escenario son los ciudadanos medios. O sea la mayoría. Quizás su anclaje en el Estado del bienestar anterior les traiciona pero antes de que el Sistema Financiero se tambalee, la economía personal del ciudadano de a pie se deteriorará hasta donde sea necesario.

Afortunadamente todavía hay mucho margen hasta que nuestra sociedad se equipare al malestar existente en Sudamérica. Aquí todavía los ricos pueden circular por las calles con Mercedes y BMW, incluso con Porsches y Ferraris. En Brasil ningún millonario se atreve a dejarse ver con algo más ostentoso que un Passat, se pueden adivinar muchos coches medios con chófer y el asiento del acompañante ocupado. Los secuestros express todavía son incipientes en España, y las viviendas unifamiliares aún están habitadas sin tener que pertenecer a condominios vallados, con barreras de acceso y guardias de seguridad armados en sus casetas al más oscuro estilo Check Point Charlie, como ocurre en casi todo el hemisferio sur.

Es cierto que empezamos a oír hablar de dichos secuestros express en nuestra sociedad, que los robos con y sin violencia en viviendas unifamiliares son ya habituales y que la delincuencia en general va en aumento. Pero éstos no son problemas de orden público causados por la relajación de las fuerzas de seguridad, sino por el incremento de la necesidad de ciertos sectores de la población. La inmigración tampoco ayuda en este sentido, y el Estado del malestar del que huyeron, cada vez parece estar menos lejos de nuestro Estado del bienestar ya añorado.

Pero “tranquilos”, la sangre de todos no llegará al río. Nuestro sistema financiero no corre peligro de muerte mientras quede margen para una mayor miseria social. Lamentablemente así son las reglas del juego. Pero el efecto anclaje en los buenos tiempos nos ayuda a mirar hacia otro lado. Como dijo Supetramp en 1975: Crisis? What Crisis?

El 4 de Febrero de 2009 escribimos el siguiente artículo: Do Not «Disturbios» Y algunos lo tacharon de agorero.