
El planteamiento tradicional de la volatilidad de la cartera es limitado por naturaleza. Es frecuente que para medir la volatilidad histórica los inversores recurran a la desviación típica de las rentabilidades de intervalos durante un período definido. Mediante la combinación de esta información con los niveles históricos de correlación entre las distintas clases de activos o valores, los inversores tratan de diversificar a la vez que distancian sus carteras del riesgo irregular (riesgo diversificable). Normalmente, para ello los inversores diversifican sus exposiciones entre múltiples clases de activos, sectores y regiones. El enfoque de la teoría de cartera moderna únicamente es efectivo si se cumplen determinadas condiciones.
Según un estudio realizado por la gestora Pioneers, el primero hace referencia a la desviación típica/curtosis. Para que la desviación típica de la rentabilidad sea una medida exacta de la volatilidad, debe cumplirse que los intervalos de rentabilidad se distribuyan normalmente y sean independientes. En la mayoría de los casos no puede determinarse la validez de estas afirmaciones y, pese a que la desviación típica de los intervalos de rentabilidad es relativamente fácil de calcular, únicamente proporcionará una representación aproximada del nivel de riesgo (sic), indican desde la entidad. A modo de ilustración, considérense las distribuciones de las rentabilidades diarias del índice MSCI World correspondientes a los últimos 5 años (ver gráfico 1).
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La segunda razón hace referencia a la dinámica de correlación. Para optimizar una cartera de forma que realmente experimente un menor nivel de volatilidad, las correlaciones entre activos deben mantener su estabilidad en el tiempo. No obstante, en Pioneer recuerdan que los recientes episodios de agitación en los mercados financieros han planteado dificultades a las estrategias tradicionales de asignación de activos. En los últimos ocho años, durante períodos de fuerte tensión en los mercados, las carteras diversificadas según las líneas tradicionales (por clase de activo) experimentaron cuantiosas pérdidas, ya que fueron muchas las clases de activos que cayeron a la vez, pese a que su historial mostraba escasas correlaciones. Estas pérdidas no estuvieron únicamente provocadas por una mayor volatilidad en todas las clases de activos, sino también por cambios en la dinámica de correlación, señalan desde la firma.
En este sentido, las correlaciones entre los activos de distintas clases han aumentado de forma considerable desde 2007. El gráfico 2 representa la evolución de la correlación media entre las distintas clases de activos en los últimos veinte años y el índice de volatilidad CBOE (VIX). Las correlaciones no han mostrado una tendencia de reducción hasta los últimos años, dado el contexto de escasa volatilidad creado a consecuencia de las políticas monetarias flexibles de los bancos centrales de todo el mundo. Esta tendencia parece haber cambiado durante el cuarto trimestre de 2014, pese a que el índice VIX se mantiene en niveles bajos. “Creemos que, en caso de subida del índice de volatilidad, existe un verdadero riesgo de que las correlaciones entre clases de activos aumenten aún más”, aseguran.
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Fuente: FundsPeople