» Se hará tan pequeño como el deseo que lo controle, tan grande como la aspiración que lo domine » James Allen.
Parece ser que nos convertimos en lo que pensamos la mayor parte del tiempo y ¿qué piensan los líderes? en el futuro, a dónde van y qué pueden hacer para llegar hasta allí.
El resto se preocupa del presente o del pasado, en los placeres y problemas del momento, por lo que ya no se puede cambiar.
Para una correcta planificación estratégica personal hay que empezar por una visión de nuestra vida a largo plazo. De ahí la importancia de soñar, de imaginar cómo será nuestro futuro, de lo que haremos para conseguirlo.
Pero claro, para llegar a algún lado, primero hay que saber a dónde queremos llegar, fijarnos objetivos, pero siempre siendo fieles a nosotros mismos, a lo que nos gusta, porque la felicidad, al fin y al cabo, está en el camino.
Pasar a la acción, ponerse en marcha y seguir en marcha es, quizás, lo más difícil. Hay que ser perseverante. Sin embargo, para conseguir un resultado diferente a los obtenidos hasta ahora, hay que llevar a cabo acciones diferentes. La rutina diaria, las obligaciones personales, el cansancio…todo eso nos impide comenzar aquello que sabemos que hace falta para conseguir esos sueños y por supuesto, perseverar en nuestros objetivos.
Para ser perseverante hay que estar motivado, la cuestión es ¿cómo no rendirse ante los problemas y continuar avanzando? no perdiendo de vista en ningún momento el resultado que esperamos y que hace que valga la pena seguir luchando. Pero eso es más fácil de decir que de hacer, es algo que cada uno debe encontrar dentro de si mismo.
Ayer leí las declaraciones de un directivo de una entidad financiera en las que presumía de ofrecer hipotecas para su clientes de tan sólo (sic) un Euribor +0,33. Las hay más baratas y más caras, pero me sublevan las reflexiones que suelen perpetrar al respecto los vendedores de dinero o Bancos; y los top manta de la usura o reunificadores de deudas y credifáciles en general. Éste en concreto venía a decir que estas condiciones favorecían el acceso a los jóvenes con menos ingresos a un piso de propiedad. No aclaró propiedad de quién. Diariamente nos bombardean con slogans como: «Tu casa antes de lo que pensabas», «Bajamos el precio del m2» o «100% de financiación», en cambio pocas referencias al hecho de que necesitas una vida y media para pagar tu apartamento. Incluso te prestan el importe de la entrada durante 3 años para que puedas comprar sobre plano. Todo este amasijo de anzuelos y trampas infernales se presentan bajo la corrección política de la intención de «hacer accesible la vivienda a nuestros jóvenes». De juzgado de guardia.
Pero hoy quiero hablaros de las hipotecas con interés variable: ¿Es que nadie se da cuenta de que el problema no está en el diferencial del +0,33? El problema está en el Euribor en sí y en la mayor precariedad laboral que se avecina. Hace tan sólo 15 años el tipo de interés lo teníamos al 10,40%. Hipotecofílicos del mundo, recalculad aunque sea mentalmente lo que eso supondría en vuestra «estrategia financiera» actual… Bien, ahora el que siga consciente que le añada el diferencial del 0,33 o el que haya sido capaz de negociar hábilmente.
Quizás no alcancemos los niveles de tipos de Barcelona ’92 o la Expo de Sevilla, pero ¿quién nos garantiza que el Euribor no se aproximará o incluso superará ese nivel durante la próxima vida y media?
Hipotecarse generacionalmente porque las condiciones conseguidas son baratas hoy en cuanto a interés variable es como comprarse un Ferrari porque es diesel y no va a consumir más de 10, 15 o 20 litros de gasóleo a los 100. Para la inmensa mayoría de los habitantes de este país, comprarse un Ferrari está fuera de su alcance, aunque vaya a ahorrar un pellizco en gasolina 98. Pero las entidades financieras confunden y manipulan sin piedad, para que economías domésticas modestas con sueldos en precario accedan a Ferraris que cavarán su tumba financiera, o que en el mejor de los casos no les dejarán levantar cabeza económica durante el resto de sus vidas a poco que los intereses (o sus condiciones laborales) les estrangulen.
Por lo tanto, exigir que el diferencial del Euribor sea unas centésimas menor, me resulta absurdo cuando el auténtico riesgo se está obviando.
Siempre me sonrío cuando recuerdo una escena de la saga de Torrente en la que Gabino Diego, con la jeringuilla todavía colgando de su vena, pide al camarero que le sirva un zumo de naranja. Y a continuación le exige que sea natural, por aquello de cuidar la salud.
They wanted to take these courses in order to be able to provide professional advice to their clients at the bank where they work. Their bosses had strongly recommended them to enrol in order to promote them as Personal Managers of small and medium-sized clients. If they became established in the position, they would subsequently be offered a job in the Master for Key Account Managers The Foundation also offers a course, with much more aggressive techniques to deal with the high competitiveness in attracting high-level clients.
She was so impressed by the course that the following week she was recommended that he resigned from his job because of an acrimonious conversation with the head of the bank's private banking department.
When she has finished her anxiolytic treatment she will start working full time, for the time being she only works in our family office in the afternoons. It has been good for her to be able to relax in the Fresh Family Office area and she has recovered a lot.
A few days ago I called his brother to congratulate him on his promotion. He was given a diploma and a commemorative video of the postgraduate course.
[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=3-19YcZP_II] Guillermo asked me for an appointment and he seemed very agitated. I think he likes me.
“La cosa está mu mala”. Esta es la consigna que estamos oyendo a diario en todos los rincones, sectores y estatus económicos a excepción de los más altos. Además, lo que comenzó como un murmullo de los más pesimistas y/o alaramistas, ha ido in crescendo hasta convertirse en un grito de guerra en la actualidad. Pronto desgarrador.
Algunos vaticinan una grave crisis de la economía que puede desembocar en un colapso financiero. Hay quien habla del futuro “corralito” Español. Aquellos tiempos cercanos y repetibles en que los argentinos metían sus ahorros en maletas, maletines y mochilas para cruzar el río de la Plata (el charco) en busca de inversiones seguras en su paraíso más cercano: Uruguay. Esa crisis del gigante vecino impulsó aún más la ya de por sí lujosa ciudad costera de Punta del Este, a unos kilómetros de Montevideo, la Marbella de argentinos y brasileños adinerados. El tiempo dirá, pero sinceramente creo que estamos lejos de ese escenario. Antes de que el sistema economico-financiero sufra daños estructurales que pongan en peligro la supervivencia del mismo, hay un largo y doloroso camino por recorrer: La sociedad tiene todavía mucho margen de empobrecimiento. Queremos decir que aún estamos lejos de tener las cifras de “sufrimiento social” de dichos países sudamericanos. Aunque desgraciadamente cada vez menos. Todavía conservamos en nuestras retinas la alegría económica habida hasta hace muy poco: Vacaciones, inversión, consumo en general y optimismo. Se acuñó el término mileurista como el paradigma del último eslabón de nuestro sistema financiero. Por debajo de éste, la pobreza marginal y minoritaria, aunque no por ello aceptable. Pero en los últimos tiempos, meses diría yo, la realidad está empeorando vertiginosamente. El pesimismo ha sustituido la alegría, el escaso consumo que se mantiene es más compulsivo que racional. La incitación al consumo por parte de la banca y la reunificación de créditos en los tiempos que corren, todavía me resulta más vomitiva. Los mileuristas comienzan a ser envidiados por más de uno. Hace tan sólo unos pocos meses todavía se discutía si existía o no una crisis inmobiliaria, o si simplemente se trataba de una desaceleración en el crecimiento del sector. Hoy es vox pupuli y mañana quizás historia. Algo está cambiando para la mayoría, y además rápidamente. El efecto anclaje que aplica lúcidamente Fernan2 a los mercados y a los inmuebles en su post, también nos traiciona psicológicamente a la hora de analizar la situación actual y sobre todo la evolución de la economía de nuestra sociedad. El anclaje psicológico en el bienestar de los últimos tiempos nos distorsiona la realidad. Pero en general la situación financiera de la mayoría de la población empeora día tras día. Los que analizan la situación con cierto criterio y hablan de corralitos, adjudican así las dificultades al Sistema Financiero. Según éstos, la economía puede sufrir gravemente los excesos de la burbuja inmobiliaria, los bancos ser desbordados y el Estado incapaz. No, señores, los primeros de la lista y los más susceptibles a sufrir en este escenario son los ciudadanos medios. O sea la mayoría. Quizás su anclaje en el Estado del bienestar anterior les traiciona pero antes de que el Sistema Financiero se tambalee, la economía personal del ciudadano de a pie se deteriorará hasta donde sea necesario. Afortunadamente todavía hay mucho margen hasta que nuestra sociedad se equipare al malestar existente en Sudamérica. Aquí todavía los ricos pueden circular por las calles con Mercedes y BMW, incluso con Porsches y Ferraris. En Brasil ningún millonario se atreve a dejarse ver con algo más ostentoso que un Passat, se pueden adivinar muchos coches medios con chófer y el asiento del acompañante ocupado. Los secuestros express todavía son incipientes en España, y las viviendas unifamiliares aún están habitadas sin tener que pertenecer a condominios vallados, con barreras de acceso y guardias de seguridad armados en sus casetas al más oscuro estilo Check Point Charlie, como ocurre en casi todo el hemisferio sur. Es cierto que empezamos a oír hablar de dichos secuestros express en nuestra sociedad, que los robos con y sin violencia en viviendas unifamiliares son ya habituales y que la delincuencia en general va en aumento. Pero éstos no son problemas de orden público causados por la relajación de las fuerzas de seguridad, sino por el incremento de la necesidad de ciertos sectores de la población. La inmigración tampoco ayuda en este sentido, y el Estado del malestar del que huyeron, cada vez parece estar menos lejos de nuestro Estado del bienestar ya añorado. Pero “tranquilos”, la sangre de todos no llegará al río. Nuestro sistema financiero no corre peligro de muerte mientras quede margen para una mayor miseria social. Lamentablemente así son las reglas del juego. Pero el efecto anclaje en los buenos tiempos nos ayuda a mirar hacia otro lado. Como dijo Supertramp en 1975: Crisis? What Crisis?
Hay quien dice que un nuevo crack económico está próximo. No está nada claro si se empieza a hablar de algo parecido al 29 de octubre de 1929 o simplemente de una crisis económica generalizada que puede afectar más o menos globalmente. Es evidente que la interrelación de las economías mundiales y el castillo de naipes que supone el sistema financiero moderno, no ayudan a asentar unas bases sólidas a prueba de crisis mundiales. Es decir, algunos empezamos a advertir los peligros de la globalización macroeconómica y la superposición de productos financieros, que no sirven más que para especular (que no es poco). En los últimos años los ingenieros financieros han creado estructuras y productos inimaginables hace una década o dos, y que se soportan sobre bases que a su vez quedan ya muy lejos de la economía real tradicional. Estructuras complejas creadas sobre estructuras complejas.
Comprar o vender un contrato de petróleo por parte de cualquier particular es ya un juego de niños anticuado aunque ni siquiera sepa jamás qué aspecto tiene un barril ni su contenido. Hoy en día el brochure de cualquier producto estructurado supone un par de páginas explicativas de cómo se comportará dicho producto en el tiempo según los escenarios posibles. Texto, gráficos y fórmulas matemáticas relativamente simples que junto con la explicación del asesor o gestor correspondiente (a veces incluso de forma competente y objetiva), tratarán de hacer entender al comprador el funcionamiento de su nuevo juguete financiero. Pero este brochure o factsheet tan sólo es el manual de instrucciones. Los auténticos planos constructivos del producto jamás llegan al inversor final. Son tan complejos que sólo son inteligibles por los padres de la criatura y sus colegas. Ingenieros financieros, a quienes cariñosamente me gusta llamar financos (por aquello de que a los ingenieros en telecomunicaciones se les llama telecos).
Estos financos exprimen sus cerebros y su creatividad constantemente buscando tan sólo un producto que se venda bien. Es su trabajo y no dudan en utilizar todas las herramientas que se ponen a su alcance, es decir otros productos financieros. Los resultados son productos megaestructurados con tantos componentes en equilibrio que serían peligrosamente sensibles a un temblor financiero global. Este probable colapso de los productos actuales de ingeniería financiera, acentuaría a su vez dicho seísmo provocando una crisis financiera mundial inimaginable. Desde luego, a nadie nos pasa por la cabeza qué puede causar dicho terremoto capaz de desmoronar la economía moderna. Pero la ingente cantidad de dinero que especula constantemente en criaturas creadas por nuestros admirados financos, da qué pensar. Divisas (carry trade abusivo), commodities, metales, valores, deudas, posiciones cortas de todo tipo… todo es utilizado como materia prima para estructurar y sobrestructurar hasta la extenuación con el fin de satisfacer la voracidad de los inversópatas. Porque ya no es suficiente con especular como lo hacían nuestros padres o abuelos. Hoy en día quien no tiene en su cartera un
«9M 15,30% p.a. Cash Settled USD Barrier Reverse Convertible Worst of GOLDMAN SACHS CRUDE OIL ER INDEX, GOLDMAN SACHS COMMODITY GOLD ER INDEX and GOLDMAN SACHS COMMODITY NATURAL GAS ER INDEX (Kick-In GOAL on Worst of)»
con su correspondiente brochure explicativo de 5 páginas no es un auténtico inversópata. Este es un ejemplo real de la distancia que hay entre el dinero (o mejor debería decir impulso electrónico) que se coloca contra una posición especulativa determinada, y los pozos de petróleo, las minas de oro o las indústrias de gas natural con sus trabajadores produciendo en sus puestos diariamente.
Pero que no cunda el pánico, todo está controlado y funcionando perfectamente. En un equilibrio ejemplar. El cóctel está delicioso, pero por favor: El Dry Martini, removido, nunca agitado.
Las reflexiones que a continuación voy escribir quizás no sean compartidas por los lectores más jóvenes, o incluso es posible que no las comparta casi nadie de vosotros. Pero he llegado a ellas después de 20 años de ver mercados de casi todos los colores y de conocer perfiles de inversores bastante grises. Vaya por delante que no pretendo enseñar nada a nadie ni estar por encima del bien y del mal, entre otras razones porque llegar a estas reflexiones me ha costado esfuerzo para aprender de los errores, cicatrices y dinero. Además, firmaría ahora mismo estar tan sólo a medio camino de una cierta experiencia. Dicho esto os recomiendo que leáis (los que todavía no lo hayan hecho) este artículo de TheRebuzner donde hace una radiografía muy interesante y divertida de los inversores y nuestro ego. Una vez metidos en el contexto aquí tenéis unas reflexiones adicionales que no tenemos presentes la mayoría de nosotros aunque sean obvias:
En un mercado de RV alcista casi todos los inversores ganamos, y en uno bajista viceversa. La clave del éxito la solemos buscar en maximizar el beneficio en la bonanza y minimizar las magulladuras en las caídas. Pocos nos plantemos dejar de invertir en bolsa antes de pillarnos los dedos, muñecas y antebrazos. ¿Quién nos obliga a nadar a contracorriente pudiendo estar en la orilla contemplando otras formas de inversión? Es cierto que a largo plazo las estadísticas afirman que los rendimientos superan en su conjunto a los ciclos bajistas. Pero nadie nos garantiza que vivamos lo suficiente para aprovecharnos de dicho promedio. Muchos inversores perdieron todo su dinero y/o la vida antes de que la estadística les diera su merecida bendición. No obstante si se mantiene una cierta capacidad de inversión y salud como para ver salir de nuevo el sol, se vivirán unos años de abundancia en que lo mejor será dejarse llevar por manos expertas y aprender, a la vez que disfrutar, del camino.
Pero la mayoría de inversores confunde la complejidad con la rentabilidad. Muchos creen que hacer algo distinto a los demás les llevará al éxito. Esto puede ser cierto por ejemplo en el mundo empresarial, ya que distinguirnos de la competencia suele dar buenos resultados. Pero en los mercados la cosa cambia, la competencia pasa a ser nuestro aliado y la opinión mayoritaria triunfará de la manera más eficiente. Es bien cierto lo que dice nuestro admirado Rebuzner de que a menudo muchos se creen más listos que el mercado entero. Confunden la palabra «inversión» y creen que define lo que le ocurrirá a la tendencia del mercado donde colocan su dinero. ¿Por qué la tendencia de un valor, sector, etc. debe invertirse en el momento justo en que decidimos poner nuestro dinero en la dirección opuesta?, ¿Por qué la mayoría debe darnos la razón justo a partir de que nosotros empecemos a llevarle la contraria? ¿No es más fácil dejarse llevar por el mercado de forma prudente con valores sólidos e infravalorados que apostar por jóvenes promesas o a contracorriente? Ojo, no estoy diciendo que sea más rentable, sino más fácil y ajustado a la capacidad de la mayoría de inversores.
Por supuesto, comprar una empresa con fundamentales ejemplares en plena caída, es una estrategia muy válida y rentable, pero no apta para la mayoría de los mortales. El ejemplo de los cuchillos de oro de Rebuzner es muy gráfico. Pero ni a nivel económico ni a nivel cardíaco están todos preparados para inversiones que, aunque muy rentables a medio, nos dan un malvivir a corto. En Técnicos y Fundamentales se comentan las cuatro técnicas de gestión de riesgos para inversiones value, a saber:
a) Invertir sólo en empresas cuyos negocios comprendemos. b) Con bajo riesgo financiero y operativo. c) Comprar por debajo del valor intrínseco. d) Hacerlo siempre a largo plazo.
Lamentablemente ninguna de ellas está al alcance de la mayoría de los inversores mortales: La comprensión de los negocios es muy limitada por falta de información, tiempo y/o capacidad; el riesgo financiero y operativo de estas empresas difícilmente será correctamente calibrado si no se cumple la primera; la compra por debajo del valor intrínseco en un escenario bajista exigirá una condición cardíaca y de clarividencia no habitual entre la mayoría, y en un escenario alcista pocos reconocerán esa aguja entre el pajar de la falta de información; por último la cultura del pelotazo y la inexperiencia mantendrán a muy poquitos en la estrategia del largo plazo.
No estoy diciendo que el inversor value esté equivocado ni mucho menos, ya que personalmente me siento más próximo a él que al fundamentalista o al analista técnico puro y duro. Pero para la mayoría de inversores mortales estos métodos no están a su alcance. El inversor de a pie debe simplificar sus estrategias hasta adaptarlas a sus circunstancias. Por eso cuando leo o veo en canales de tv económicos consejos y consignas para invertir en los mercados, me da qué pensar. ¿Cómo veríamos que médicos (cuando no medicuchos) recetaran fármacos para mejorar la salud sin adaptarlos a cada uno de sus pacientes? Cuando veo en los medios de comunicación, Comprar, vender, mantener, sobreponderar esto o aquello se me ponen los pelos de punta. Es como si viera una receta genérica para toda la audiencia del estilo: Tómense dos píldoras de esto o aquello cada 8 horas para vivir más y mejor.
Repito que no estoy poniendo en duda la rentabilidad de todas estas estrategias de inversión, sino su accesibilidad y adaptabilidad por parte de la mayoría de los mortales. Lamentablemente he encontrado a lo largo de los años infinidad de inversores de a pie que creen poder aprender a ser inmortales. Piensan que existen en el mundo dos tipos de inversores: Los que les queda mucho que aprender y pierden dinero; y los que han aprendido mucho y que se forran hasta el infinito y más allá. Están convencidos de que formándose lo suficiente y acumulando experiencia alcanzarán el rango de inversores inmortales, capaces de ganar en bolsa constante e infinitamente. En su mente tienen ejemplos como Buffet, Soros, etc. Craso error. Parcialmente conscientes de sus limitaciones, se conformarían con una pequeña parte de las fortunas citadas (sic). Pero los espejos donde se miran son perfiles excepcionales que confirman la norma. Por desgracia las reglas del juego son otras para el inversor mortal.
Pragmatismo, consciencia de los condicionamientos personales, tener presente que no siempre los ciclos bursátiles son compatibles con nuestra idiosincrasia, situación patrimonial, situación familiar, timing y objetivos vitales para la determinación de riesgos asumibles, y humildad, mucha humildad, entre otras muchas cosas que no acierto a enumerar.
A los menos capaces, simplicidad y aprovechamiento exclusivo de los ciclos alcistas de la mano de buenos gestores con históricos indiscutibles.
A los más capacitados, que Dios reparta suerte…
Hola, me llamo GurúsMundi, soy un inversor mortal.
Los dos gigantes de la banca española BBVA y BSCH han hecho pública su decisión de vender casi todo su patrimonio inmobiliario durante los próximos meses. Por supuesto, esta estrategia la han vestido y maquillado para que sea políticamente correcta. De un lado el BBVA habla de la centralización de recursos en un campus o parque empresarial propio; y de otro BSCH liquida activos para sufragar la adquisición del 27’9% de ABNAmro. Esta corrección política intenta justificar ante la opinión pública unas decisiones estratégicas que saltan a la vista, al menos a la nuestra. BBVA centraliza sus instalaciones en un parque empresarial que será absolutamente versátil, es decir que a diferencia de lo que ocurre en Boadilla del Monte podrá comercializarse y rentabilizarse en alquiler o venta a cualquier futuro interesado. Por eso se habla de «espacio abierto» con edificaciones horizontales con formatos independientes y de fácil comercialización al detalle. Por su parte BSCH «necesita» reunir unos 19.000 millones de € para la adquisición de su proporción en ABN, aunque en realidad se ha reconocido en petit comité que dicha macro-venta inmobiliaria se llevará a cabo tanto si la adquisición de ABN llega a buen puerto como si se aborta por cualquier motivo. Evidentemente la compra de el grupo holandés puede aportar su proporción de inmuebles al grupo, pero la realidad es que la decisión de venta inmobiliaria de BSCH va más allá y más acá de esta operación.
Recogida de beneficios procedentes de las plusvalías inmobiliarias, obtención de liquidez para optimizar activos, balances y capacidad de préstamo, reestructuración interna, centralización de recursos, etc… Todos estos argumentos y frases mediáticas no son más que un camuflaje para el cambio de destino de los activos en los gigantes de la banca. También otros grandes como Telefónica se apuntan al carro, tonto el último. La inversió inmobiliaria ya ha dejado de ser negocio y las grandes empresa toman grandes decisiones que maquillan convenientemente, pero la esencia nos resulta muy clarita: Giro de 180 grados en la estrategia de inversión. Además nos resulta obvio, el ciclo no sólo se ha terminado sino que se ha exprimido espectacularmente. Los alquileres que estos bancos aseguran a los posibles compradores de sus inmuebles son ni más ni menos que los del mercado. Y aunque la mayoría de propietarios se hayan acostumbrado a obtener rentabilidades netas del 2 o 3% del valor en plena burbuja inmobiliaria, estas cifras son fácilmente superables para cualquier actividad bancaria que se precie. Es decir, para un banco resulta mucho más beneficioso pagar alquileres a este nivel y poder así rentabilizar mejor sus activos líquidos en operaciones bancarias alternativas. Además el riesgo de que el valor de sus inmuebles disminuya en un futuro próximo, también se evita con este golpe de timón. Es tiempo de efectivo y no nos cansaremos de repetirlo mientras así lo creamos.
Es fácil, lógico y simple, pero las inercias del inversor medio son sorprendentemente brutales. El ciclo de plusvalías inmobiliarias toca a su fin (con el permiso de las propiedades prime), la renta variable lo confirma maliciosamente. ¿Hay alguien que dude todavía de la estrategia a seguir con los inmuebles? Lamentablemente los pequeños, medios e incluso algún gran capital siguen con aquello de que el ladrillo siempre valdrá más, aunque los más «avispados» y faltos de memoria vuelven a confiar en la bolsa como sustituto de sus pelotazos inmobiliarios. Pero ¿hay alguien más?
Esta vez os voy a copiar un artículo de nuestro amigo Pau from BlogoEmpresa que no tiene desperdicio, leed y disfrutad:
No, no me voy a poner a cantar. Lo hago muy mal, y, además, a mí el Koala nunca me llegó a entusiasmar. Lo que voy a intentar es explicaros qué es eso de una OPA y el porqué de que los telediarios dieran la brasa día tras día con el asunto.
Una OPA es, ni más ni menos, que una Oferta Pública de Adquisición. Con esto, sé que no os he aclarado un carajo, pero poco a poco. Con un ejemplo lo vais a entender de puta madre.
“La empresa Jóvenes Rumanas SA cotiza en Bolsa, y tiene 100 acciones. El párroco del pueblo ha decidido hacerse con el control del burdel, pues no le hace gracia que las señoritas que allí trabajan no le quieran atender por su condición eclesiástica. Las acciones las poseen los 100 vecinos del pueblo, una cada uno, y el párroco deberá lanzar una OPA para hacerse con el control de las acciones. Para evitar desigualdades, y que a unos se les ofrezca más dinero que a otros y los socios se vean perjudicados, la Ley establece que el cura deberá ofrecer la compra de todas las acciones a todos y cada uno de los socios, y hacerlo además ofreciendo la misma cantidad por cada acción.
Pero el párroco no necesita comprarlas todas. Sólo necesitará el 25% para que su participación sea significativa, y el 50% para ser mayoritaria. En cualquiera de los dos casos, a efectos legales deberá lanzar una OPA.
Si la OPA cuenta con el beneplácito de la cúpula directiva, en este caso las propias rumanas, que la habrán aprobado, se llama amistosa, pero si por el contrario se hace sin el consentimiento de las guarrillas, se considera hostil.”
A grandes rasgos, esto viene siendo una OPA. Quizá ahora comprendáis la importancia del asunto. Comparad el caso con lo que ocurrió con Endesa.
Gas Natural quería hacerse con la eléctrica más importante de España, y lanzó una OPA hostil que al gobierno le pareció bien. La empresa alemana Eon, también interesada, llegó a un acuerdo con Endesa y lanzó una OPA amistosa, ofreciendo más dinero por acción y asegurando inversiones y el mantenimiento de los puestos de trabajo. Eon, a mi entender, hizo lo que tenía que hacer y cumplió la Ley. Pero al gobierno no le interesaba que la compañía eléctrica más importante de España fuera a parar a manos de los alemanes, que son muy eficientes y nos pueden dejar mal, así que fue poniendo pegas, hasta que Gas Natural y la italiana Enel se unieron e igualaron la oferta de Eon. Tendrían que haberla superado, pero el gobierno dijo que así estaba bien, y que preferían darle la mitad a los italianos, y no entera a los eficientes alemanes.
No hace falta, que diga que estuvo muy mal lo que hizo ZP, y que iba en contra de la libre competencia, aunque fuera en interés del país. Es lógico que luego la UE le diera unos cachetes en el culo. El resultado es que ahora nos llevamos regular con Alemania, y Angela Merkel quiere convencer a Nicolás Sarkozy de que no nos ajunte. Cosa mala ésta, ya que encima el Sarkozy es amiguete de Rajoy. Total, que nos llevamos regulero con Alemania y Francia, que son el motor económico de Europa. Pero, en Italia, el mafioso de Berlusconi quizá invite a ZP a jugar al póquer y le enseñe a amañar partidos.
Por cierto, al final el cura consiguió hacerse con el control de Jóvenes Rumanas SA, pero las trabajadores decidieron abandonar la empresa y aceptar la oferta del pastor del pueblo vecino, para fundar Rumanas Reunidas SLL. Al final, el cura tuvo que seguir dándole al manubrio solo, y encima los feligreses le han cogido tirria.
Es innegable que cada día los ricos se distancian más y más de los pobres e incluso de la clase media y media/alta. Aunque es cierto que siguen creándose riquezas partiendo de nada o muy poco, la progresión de las fortunas consolidadas es inequívocamente ascendente en mayor proporción. Un factor que puede explicar este crecimiento generalizado entre los ricos es, quizás, el conocimiento cada vez mayor que poseen del mundo económico, pero también la contratación de ayuda especializada. Cada vez son más los ricos que mantienen y proyectan sus activos en el tiempo cultivando una preparación personal y/o una contratación de servicios especializados en altos niveles patrimoniales (family offices). La banca privada ya no es suficiente, es más nunca lo fue, puesto que los servicios integrales que necesita cualquier capital medio o alto desbordan a la primera de cambio cualquier gestor bancario. Además su dependencia de la propia entidad financiera lo inhabilita éticamente para el asesoramiento patrimonial de sus clientes, por no hablar de la incompetencia técnica de muchos de ellos. Pero no vamos a hablar de banqueros sino de algo más agradable: La diversificación de activos en los grandes patrimonios, aplicable también a los capitales medios. Continuamos, pues nuestra labor de demostrar de forma práctica que la mayor parte de los protocolos diseñados para la gestión de las grandes fortunas, son también muy rentables en patrimonios menores.
Las fortunas High Net Worth Individuals o HNWI, es decir los particulares con mayor poder económico, según el informe anual de Knight Frank, invierten un 42% de sus activos en inmuebles. Ergo un 58% en otro tipo de inversiones, aviso a navegantes. Si todos nosotros calculamos lo que pesan nuestros inmuebles respecto al patrimonio total, la mayoría se situarán muy por encima de esa proporción. Además los grandes inversores suelen comprar propiedades prime, es decir las más deseadas y caras. A nadie se le escapa que una propiedad prime tendrá mayor liquidez en un mercado en crisis que cualquier propiedad más vulgar aunque ésta sea más barata. La razón es evidente: A los ricos que desean comprar un buen inmueble, no les afectan tanto las crisis económicas y por lo tanto dichos activos siguen teniendo su demanda, que a su vez hace que los precios no se desplomen como en el resto del sector. El beneficio de estos inmuebles está casi exclusivamente en la revalorización del mercado, puesto que sus alquileres tan sólo sirven para cubrir los gastos de mantenimiento en la mayoría de los casos. Lógicamente buscarán esta revalorización en países cuyo mercado inmobiliario sea estable o también en mercados crecientes o emerging, los de perfil más arriesgado.
Pero jamás lo harán en plazas con alzas inmobiliarias saturadas ni mucho menos con burbujas inmobiliarias.
Llegados a este punto volvamos a comparar la situación estratégica de la clase media y media/alta con la de los ricos: ¿Que han hecho la mayoría de los españoles con sus excedentes de dinero en los últimos años? Evidentemente no estamos hablando de aquellos que tan sólo alcanzan para pagar su propia y única hipoteca sino de los que han adquirido, con o sin financiación, otros inmuebles como «valor seguro» donde invertir sus ahorros. La respuesta salta a la vista, siguen adquiriendo más y más inmuebles que no son prime en un mercado inmobiliario que no es estable ni mucho menos creciente o emergente. Quizás sean ahora más selectivos o en el mejor de los caso hayan dejado de adquirir, pero muy pocos han modificado su estrategia en consonancia con el radical cambio que ha empezado a sufrir el mercado inmobiliario y los tipos de interés.
Ganar dinero invirtiendo en inmuebles en plena especulación inmobiliaria ha sido en los últimos tiempos coser y cantar, el más tonto ha hecho enormes plusvalías. El banco financiaba a interés ridículo el 100% (o más) de un inmueble que en pocos meses o incluso semanas incrementaba su valor respecto la inversión espectacularmente. Hoy en día algunos tienen ya serios problemas para hacer frente a estas hipotecas cuyo interés ya no provoca tantas risas. Otros empiezan a darse cuenta que deberán arrastrar algunas hipotecas durante más tiempo del previsto. Pero además los precios han dejado de subir o incluso empiezan a corregir a la baja, salvo las excepciones prime, claro.
Ante este escenario, ¿qué están haciendo muchos inversores medios en España? Muy sencillo, algunos han dejado de arriesgar sus ahorros en la compra de nuevas promociones ya muy «inciertas», para «afianzar» ahora sus activos excedentes en bolsa… Estrategia surrealista donde las haya. Además casi todos renuncian a vender sus inmuebles a precios de mercado real actual argumentando que nunca bajarán: «Por menos de tanto no vendo, no tengo prisa, siempre valdrá más». Comparan con los precios de venta que se encuentran en las ofertas del sector y confirman su teoría de que, salvo contadas excepciones, los precios no bajan sino que simplemente dejan de subir. Lástima que se olviden de un detalle sin importancia: No se venden. El coste de oportunidad a partir de ese momento es enorme. La bajada de precios es cuestión de tiempo, de tipos de interés y de lo prime que sea el inmueble. Y por lo tanto el mantenimiento de los precios de venta en el tiempo, variará en función de la necesidad del propietario. Es decir los compradores más modestos que sufran más la subida de tipos de sus hipotecas deberán bajar los precios antes si quieren vender, mientras que los inversores más acomodados podrán mantener sus propiedades a la venta a precios superiores al mercado durante más tiempo, pero pagarán el coste de oportunidad de ir a contracorriente. No obstante los inmuebles que se acerquen más al nivel prime, tendrán mayor probabilidad de venderse al precio deseado.
Llegados a este punto, ¿por qué no aplicamos la estrategia de los HNWI y nos convertimos en Medium o incluso Low Net Worth Individuals? Desde nuestra perspectiva la respuesta está clara: Por una parte el desconocimiento de la estrategia correcta en cada ciclo, en segundo lugar la imposibilidad generalizada de invertir en renta fija con productos financieros de alto rendimiento adaptados a nuestra capacidad de inversión; y en tercer lugar por la cultura latina del pelotazo y el afán por la creación de riqueza súbita.
Para un patrimonio medio e incluso bajo, la propia vivienda ya cubre sobradamente la proporción de inmuebles correcta para un HNWI. Es decir, nuestra inversión en inmuebles debería centrarse en el pago de nuestra propia hipoteca durante muchos años, y nuestra capacidad de ahorro debería dirigirse hacia renta fija y variable proporcionalmente al ciclo económico de cada momento. A medida que el patrimonio aumenta, nuestros horizontes de inversión se ampliarán intentando mantener una proporción estratégica de los cuatro activos variables principales: Renta Fija, Inmuebles, Empresas/negocios y Renta variable. Adaptando esta proporción a cada escenario económico presente.
Esta progresión financiera viene asociada a la progresión personal tal y como definió Abraham Maslow en 1943 en su famosa pirámide. BlogoEmpresa nos hace un divertido y actualizado análisis de ésta a través de Pau, a quien por cierto felicitamos públicamente su cumpleaños para que siga con su punzante humor vinculando economía de la buena y divertimento. En Family Office adaptamos hace unos años esta teoría al mundo financiero personal de alto nivel, sustituyendo las Necesidades de Ego y Autorrealización por el Reconocimiento Público y la Filantropía. Así es según nuestra experiencia con clientes de family office.
En definitiva, como dijo nuestro amigo Echevarri: «Hay que saber leer el momento del partido en el que estamos». Y yo añadiría que además hay que tener mentalidad y estrategia de gran equipo sin perder de vista nuestras limitaciones. ¿O acaso no hay equipos que están arriba con presupuestos muy modestos? Alcanzado cierto nivel, lo difícil será mantenerse ahí arriba, tal y como reza nuestro encabezado. «Empecemos pues por lo fácil…»
El concepto de inversión es uno de los conceptos económicos más difícil de delimitar. La definición más general que se puede dar es que, mediante la inversión, tiene lugar el cambio de una satisfacción inmediata y cierta a la que se renuncia, contra una esperanza que se adquiere y de la cual el bien invertido es el soporte.
A la hora de invertir nos encontramos con un problema fundamental: determinar la rentabilidad del proyecto de inversión para decidir si éste conviene o no llevarlo a cabo, y además, cuando se dispone de una lista de alternativas de inversión, éstas se podrán ordenar de mayor a menor rentabilidad, con el objeto de priorizar las más rentables.
Hay diversos criterios de valoración y selección de inversiones, algunos de ellos son:
Criterio del flujo neto de caja total por unidad monetaria comprometida. Este método consiste en sumar todos los flujos de caja y luego, el total se divide por el desembolso inicial, obteniendo así el “flujo neto total medio por unidad monetaria comprometida” en la inversión. Cuando dicho flujo sea mayor de la unidad, interesa realizar la inversión ya que de lo contrario la inversión no permitiría recuperar el capital invertido. Este método tiene varios defectos, uno de ellos es que no tiene en cuenta el momento en que son obtenidos los distintos flujos netos de caja. Por otro lado, sólo la parte que excede a la unidad es rentabilidad en sentido estricto, porque la otra parte es recuperación del capital.
Criterio del flujo neto de caja medio anual por unidad monetaria comprometida Este criterio es el cociente entre el flujo neto de caja medio anual y el desembolso inicial. Si la inversión, como es habitual, origina desembolsos no sólo en el momento presente, sino también en los primeros años de vida, se debe tomar como desembolso la suma de estos flujos negativos. Este método tiene los mismos defectos que el primero.
Criterio del plazo de recuperación o “payback”. El plazo de recuperación es el tiempo que tarda en recuperarse (amortizarse) el desembolso inicial. Según este criterio, las mejores inversiones son aquellas que tienen un plazo de recuperación más corto, aunque esto es discutible: no considera los flujos netos de caja obtenidos después del plazo de recuperación y tampoco tiene en cuenta la diferencia en los vencimientos de los flujos obtenidos antes del plazo de recuperación.
Criterio de la tasa de rendimiento contable. Este método es el que mejor se ajusta a la información facilitada por la contabilidad. Se calcula mediante el cociente entre el beneficio contable anual (después de haber deducido la amortización y los impuestos) y el desembolso inicial de la inversión. Se incluyen la inversión en activo fijo y también en activo circulante. Este método utiliza el concepto de beneficio y no el de flujo de caja. Contablemente, los ingresos se contabilizan cuando se generan aunque no estén efectivamente cobrados, por lo que los beneficios no se pueden invertir en un activo productivo o repartir en forma de dividendos hasta que no se cobran. El rendimiento contable no tiene en cuenta si esos beneficios están cobrados o no. Por otro lado, este método tampoco actualiza los beneficios y considera igualmente deseable un beneficio del primer año que un beneficio de un año posterior.
Criterio del valor capital El valor capital de una inversión es igual al valor actualizado de todos los rendimientos esperados. VC= – A + (Q1/ (1 +K)) + (Q2/(1+K)^2) + (Q3/(1+K)^3)+…..+(Qn/(1+K)^n) VC es el valor capital A es el tamaño de la inversión Q es el flujo neto de caja de cada año K es el interés o tasa de descuento de mercado ^ es elevado a n es el número de años, desde el año 1 hasta el último, denominado n. Según este criterio sólo conviene realizar aquellas inversiones cuyo valor capital sea positivo. Cuando existen varias inversiones con valor capital positivo, se debe dar prioridad a aquellas cuyo valor capital sea mayor. La ventaja del valor capital es que tiene en cuenta los diferentes vencimientos de los flujos de caja. Uno de los defectos es la dificultad de especificar un tipo de descuento K, se supone que es el tipo de interés del mercado, pero ¿cuál se puede decir que sea el interés del mercado? El interés cobrado por el banco en sus préstamos, el interés pagado por la deuda del tesoro público, el Euribor,…. Otro defecto de este criterio es que supone que los flujos de caja positivos son reinvertidos inmediatamente a un interés K igual al descuento y que los flujos de caja negativos son financiados con unos recursos cuyo coste también es K. Eso ya sabemos que es totalmente irreal.
The payback descontado Una de las críticas del payback era que no tenía en cuenta el momento de generación de los flujos de caja, si estos se descuentan mediante la fórmula de descuento del “valor capital” se elimina ese inconveniente.
El índice de rentabilidad o ratio ganancia-coste. Se obtiene dividiendo el valor actualizado de los flujos netos de caja o cashflow de la inversión por el desembolso inicial o tamaño de la misma. El defecto de este índice es que mide la rentabilidad referida a toda la vida de la inversión y no a una base temporal anual, como es habitual.
Criterio de tasa interna de retorno La tasa de retorno o tipo de rendimiento interno de una inversión es aquel tipo de descuento R, que hace igual a cero el valor capital. VC= 0 = – A + (Q1/ (1 +R)) + (Q2/(1+R)^2) + (Q3/(1+R)^3)+…..+(Qn/(1+R)^n) Sólo interesarán los proyectos cuya tasa de retorno R sea superior al coste del capital K. Se priorizan las inversiones con tasa de retorno mayor. Para resolver esta ecuación de grado n, lo más fácil es usar una calculadora financiera o bien mediante el método de prueba y error, ir introduciendo valores de R hasta que nos aproximemos lo máximo posible a VC = 0.
Por otro lado hay un claro efecto de la inflación y de los impuestos a la hora de calcular la posible rentabilidad de nuestra inversión.
Para tener en cuenta estos dos factores en el cálculo del Valor Capital, la fórmula quedaría como sigue:
Siendo t la tasa impositiva y g la inflación prevista.
Todos estos métodos son deterministas. Las magnitudes que definen el problema de inversión se consideran perfectamente conocidas. La realidad económica es otra. El futuro difícilmente se puede conocer con precisión. Hay métodos que introducen ese componente de riesgo o probabilidad en las fórmulas con lo que éstas se complican aún más, teniendo en cuenta la esperanza matemática, varianza, ….pero creo que eso ya sería teorizar en exceso.
Además de todos estos métodos, sobre todo hay que tener en cuenta la preferencia personal y el aspecto psicológico, ya que cuanto más nos guste nuestra inversión, más tiempo y atención le dedicaremos.