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El Paciente Americano.

Los EE.UU. están enfermos. No nos referimos a la obesidad crónica mayoritaria de sus habitantes ni a los desequilibrios mentales de los escolares armados que masacran su instituto. Nos referimos a su economía y a su escenario geopolítico: Crisis hipotecaria que incluye la caída en picado de los valores de la banca americana en general, amenaza terrorista islamista en su propio territorio, guerra pseudo-vietnamita en el golfo pérsico, sus enemigos sureños más allá de los castristas se multiplican, amenaza nuclear de integristas apoyados por rusos, etc…
El virus invasor que corre por las venas estadounidenses y que causa ese estado de shock con fiebre altísima y analíticas totalmente descompensadas, procede from países como China, Venezuela, Irak, Rusia, Cuba, Bolivia, Irán y otros que han inoculado un sinfín de patógenos en la economía norteamericana. Sus malos hábitos y el insano abuso crediticio autóctono exportado han hecho el resto. Sus constantes han dejado de serlo, su vida corre peligro y con ello también la supervivencia de las economías occidentales que, por nuestra parte, tratamos de cuidar y salvar la vida de nuestro referente capitalista con todos los recursos de los que disponemos. Europa se ha convertido así en el equipo sanitario en el que se basa la necesaria recuperación de la que fue la mayor y mejor economía mundial durante décadas.

Así es, la mejor y más potente arma de los USA siempre ha sido el puesto núm. 1 en la economía mundial. La locomotora tradicional del capitalismo, a partir de ahora lo va a tener mucho más difícil por la competencia deshonesta china y por el resto de virus inoculados que la han hecho enfermar hasta niveles muy preocupantes para los que dependemos de este cabeza de familia. Somos muchos los médicos y enfermeras que le estamos curando, medicando, alimentando, cuidando y hasta rezando en diversas lenguas y a diversos dioses por su curación. Europa, como otros países del resto del mundo capitalista, está sacrificando su divisa, sus beneficios bancarios y empresariales y todo lo que haga falta para recuperar al paciente americano. Asumiendo el riesgo de contagiarnos de algunos de sus males (o todos) y con la perspectiva de caer enfermos a la vez que la recuperación yankee se produzca. Es posible que en el futuro el paciente deba ejercer de médico y viceversa, pero dudo que una vez repuesto y con bata blanca sacrifique tanto para salvar la vida del paciente europeo aunque sea terminal.

Por el momento la transfusión de todo el mundo a EE.UU., básicamente desde Europa cuyo grupo sanguíneo parece especialmente compatible con el norteamericano, mantiene con vida la economía de ese líder mundial enfermo. Un euro desorbitado que mantiene al dólar en niveles que reanimarían a un muerto, convierte el Plan Marshall de 1947 en simples peanuts devueltos ahora inconscientemente con intereses de usura. Podríamos hablar de altruismo europeo o de instinto de supervivencia, ya que si papá Yankee (el cabeza de familia) muere, el resto de su prole europea lo pasaremos muy pero que muy mal. Lo que nos parece diáfano es que esta transfusión masiva sigue día tras día, al mismo tiempo que las mejillas europeas palidecen y languidecen orgullosísimas de la «fortaleza del euro, moneda de refugio mundial» (sic). Anemia galopante en la que nos vemos inmersos sin posibilidad de maniobra a corto y medio plazo. Quizás la falta de riego sanguíneo a nuestro cerebro (al de arriba) sea una de las causas de que nuestra querida bolsa europea suba y suba ajena a la realidad macroeconómica y a la tormenta perfecta inminente.

Personalmente me aterra menos este escenario anémico del Viejo Continente que la muerte capitalista del Nuevo Mundo que podría provocar la extinción de un sistema financiero que se llevaría por delante los mismísimos fundamentos del capitalismo mundial. Por eso creo que el sacrificio europeo es necesario para que reanimemos al paciente americano a base de transfusiones, vitaminas, medicación, reposo y mimos. Su sistema inmunitario comienza a trabajar y los carroñeros autóctonos o foráneos ayudan a prevenir complicaciones fatales.

En Europa es tiempo de efectivo, pero en EE.UU comienza a ser tiempo de inversión. Es clarividente como siempre, el artículo de Jose Mª Díaz Vallejo EURO/DOLAR – La moneda ha caído de canto, en el que relata unos cuantos ejemplos prácticos de la posición de ventaja que adquiere con el tiempo el transfundido respecto al donante.

Altruismo europeo, solidaridad u obligación de salvar al enfermo si no queremos que nos lleve por delante o nos deje desamparados ante un nuevo (des)orden mundial con los enemigos de Norteamérica a la cabeza.

Quizás el futuro de Europa pase forzosamente por enfermar para salvar la vida de los EE.UU. y posteriormente cruzar los dedos para que el liderazgo norteamericano sea capaz de cuidarnos en nuestra decadencia económica que está a la vuelta de la esquina, tan distante como la recuperación de nuestro paciente americano.

Un buen chute from Yuan caro y petróleo barato reanimaría al enfermo y de paso al equipo de médicos sin fronteras de manera espectacular. Le diré a mis hijos que lo incluyan en su carta a los Reyes Magos….. de Oriente, claro está.

Felices Fiestas y leve año nuevo. A mejorarse.

Honorarios o comisiones.

De todos es sabido que no es lo mismo un honorario que una comisión. Etimológicamente el honorario honra al que lo percibe y suele ser un profesional liberal, mientras que a un comisionista no se le otorga siempre la mejor reputación. De todos es sufrido que los bancos cobran comisiones de todo tipo (pequeñas, medianas, diáfanas, abstrusas y hasta de Alí Babá), pero… ¿Qué pasaría si las comisiones de banca se cobrasen en forma de honorarios o porcentaje fijo sobre el total de activos de cada cliente independientemente de los productos y servicios que se utilicen?
Reflexionemos. Reflexionemos otra vez. Se plantean cuestiones interesantísimas, ¿verdad? Por ejemplo la cuantificación de este allinone fee podría ser tan simple como aplicar el resultado medio de la cuenta de explotación actual de los clientes del banco en forma de porcentaje sobre euro aportado por el ahorrador/inversor. Es decir, por cada euro que el cliente deposite en la entidad, ésta le deduce su comisión única de forma anual, semestral, trimestral o como le dé la gana. Evidentemente los créditos e hipotecas tendrían que generar el coste del propio dinero aparte, con el diferencial que la entidad financiera quiera añadir, ya que no sería justo que pagara lo mismo un cliente que genera una activo que uno que genera un pasivo para el banco (o sí). Pero a partir de ahí, café para todos.

Éste es sólo un ejercicio lúdico y espero que genere comentarios por vuestra parte, que estoy seguro de que serán muy interesantes y reveladores. Algunos pensaréis que no es justo que un simple ahorrador pague en la misma proporción que un inversor más activo que va a utilizar un sinfín de productos y herramientas financieras. A priori puede verse así, pero analicémoslo un poco más: ¿Qué le ocurre a un ahorrador que ni quiere ni sabe invertir su dinero más allá de verlo reflejado en su libreta de ahorro? Que es pasto de los gestores que amablemente les inducen a invertir su dinero en productos financieros ininteligibles para cualquier miembro de su familia. Este acoso es constante, implacable, despiadado. El dinero parado en una simple libreta de ahorro o en un depósito a plazo se considera una negligencia por parte del trabajador de la banca de turno que roza la falta grave. Este mal llamado gestor necesita vender productos financieros que mejoren la cuenta de explotación de sus clientes si no quiere perder su puesto. Además lo debe hacer en modo superlativo si aspira a progresar en la entidad y cambiar la atención al público por un puesto de mayor nivel, es decir pasar de soldado raso a chusquero. Personalmente he conocido a algunos gestores de banca honestos y vocacionales que intentan hacer el menor daño colateral posible a la vez que cumplen mínimamente con sus obligaciones comerciales, pero todos ellos se sienten incómodos con la labor que realizan y anhelan poder algún día poder asesorar de forma independiente sin el acoso comercial al que se sienten sometidos por sus superiores. Obviamente sólo una afortunada minoría lo conseguirá. El resto seguirán con la premisa grabada a sangre y fuego: Vender o morir.

Algunos me diréis que esta presión comercial es común a la mayoría de trabajos que podamos realizar, y es cierto. Pero a mi entender es infinitamente más grave vender inapropiadamente un producto de inversión financiera que, por ejemplo, una colección de DVDs que no necesitamos. Éticamente no hay punto de comparación, la transcendencia y peligrosidad de la negligencia cuando se trata de nuestro patrimonio es vital no sólo para nosotros sino también para nuestros hijos. Con las cosas de comer no se juega.

En un entorno en que un gestor de banca generase exactamente el mismo beneficio para su empresa, fuese cual fuese el movimiento de activos o la tipología de inversión de sus clientes, el asesoramiento se realizaría de manera infinitamente más adecuada y adaptada a las necesidades e intenciones de los inversores/ahorradores. Incluso su relación personal con ellos mejoraría sustancialmente si en lugar de venderles, simplemente les diera servicio. Un servicio que valdría un porcentaje fijo de todo el dinero que los clientes tienen depositado en su entidad. La competencia profesional de los gestores y de los propios bancos haría el resto, y además el control de estos honorarios por parte de un organismo competente sería muchísimo más simple y eficaz.

Este escenario resultaría mucho más higiénico y conveniente que el actual. Muchos de vosotros pensaréis que es inviable o utópico, quizás lo sea. Pero al fin y al cabo es la manera que tiene de ganarse la vida un family office que se precie de serlo, y que por lo tanto no disponga de productos financieros propios. Obviamente el banco debería seguir creando productos propios, pero sin embucharlos directamente al hígado del cliente poco experto en finanzas, o sea la gran mayoría.

Poco va a mejorar el panorama actual con el MiFID, tal y como adelantan Consumerista y Echevarri en sus interesantes artículos. Como bien dice Echevarri: «…acaba protegiendo de los clientes a las Entidades Financieras». Se seguirán perpetrando poco más o menos las mismas carnicerías que vemos a diario, puesto que lamentablemente el beneficio bancario depende en buena parte de ello.

En fin, sólo pretendemos lanzar esta reflexión al aire para que vosotros nos comentéis vuestra opinión al respecto. Siempre es sano realizar el ejercicio mental de cuestionarnos métodos que no tienen por que ser inamovibles. El progreso siempre dependió de ello.

Northern Rock y la incompetencia de la Comisión Europea.

Las inyecciones de 25.000 millones de libras realizadas por parte del Bank of England (Banco Central del Reino Unido) al popularizado Northern Rock han sido y son motivo de discordia entre la clase política y financiera de Gran Bretaña y también de la UE. Los fondos prestados para garantizar la solvencia del banco ante la fuga de fondos hacia otras entidades están garantizados por el Ministerio de Economía. No podía ser de otra manera, o se garantizaba la solvencia o el efecto domino podría haber puesto en serios apuros a todo el sistema bancario británico y por extensión también el europeo. Las consecuencias de esto serían incalculables y la banca norteamericana y del resto del mundo no se encuentra en su mejor momento cardíaco que digamos. Por consiguiente, la actuación de la FSA, del Bank of England o del Ministerio de Economía fue impecable y consiguió contener perfectamente una crisis que se resolverá completamente cuando el scavenger de turno haga su trabajo y se aproveche de esta situación beneficiándonos a todos. Por el momento los buitres que sobrevuelan el cuerpo agonizante de Northern Rock son Olivant, Cerberus o el mismo Virgin entre otros. Os recomiendo este excelente artículo de Enrique Gallego, que conoce como pocos la situación de este banco. Aunque probablemente al final aparecerá en escena un carroñero aún más potente y profesional que reciclará la presa con el beneplácito del ministro de economía (Darling) y devolverá su cheque al prestamista forzoso para la tranquilidad de todos. Ante una crisis como la de este banco o cualquier otro, y me atrevería a decir que en general:

Es infinitamente más sano un préstamo que una subvención, pero aún lo es mucho más una inversión.

Pero lo realmente escandaloso es que la Comisión Europea se proponga boicotear esta feliz operación de salvamento iniciada por el Banco de Inglaterra que ha evitado una crisis de confianza con posibles consecuencias globales. Los funcionarios (hay quien los llama políticos o pseudo-burócratas) de dicha Comisión amenazan con estudiar dichos préstamos para velar por la integridad de la libre competencia. Los fondos prestados por el Bank of England están garantizados por el Ministerio de Economía británico y por lo tanto se podrían considerar por esos funcionarios como una ayuda estatal intolerable. Alucinante.

No debería caber en mente racional alguna, aunque se trate de funcionarios, políticos o burócratas, que la competencia de Northern Rock se sienta discriminada por las inyecciones de dinero recibidas para apagar el fuego de la crisis de confianza bancaria. Pero la incapacidad de la Comisión Europea para comprender el escenario crediticio mundial se hace evidente con las amenazas de abrir una investigación por su parte. Señores funcionarios, ningún banco británico ni por supuesto del mundo se ha visto discriminado por el «trato de favor» recibido por Northern Rock con las inyecciones de su banco central. Todo lo contrario, si estas inyecciones no se hubieran producido, el problema se habría propagado como un reguero de pólvora. La detonación podría haber alcanzado al BCE, la FED y por supuesto a los bolsillos de la mismísima Comisión Europea. La terrible onda expansiva potencial fue ejemplarmente abortada de inicio con la garantía de los fondos del Ministerio de Economía británico. El proceso se perfeccionará próximamente con la adquisición de los restos del banco por parte del carroñero de turno, completando así el ciclo de la cadena alimentaria financiera mundial.

Son leyes básicas del mercado financiero y empresarial global, pero parecen amenazas a la integridad de la libre competencia a los ojos de pseudo-burócratas europeos a los que habría que impartir algunos cursos básicos de sentido común, responsabilidad de sus cargos y percepción de la realidad.

Pura incompetencia, aunque se disfrace como exceso de celo.

El antibiótico para la sepsis de crédito.

Casi todos hemos sufrido alguna vez alguna infección que ha precisado de tratamiento antibiótico para superarla. Estos medicamentos en su formato de píldoras, se suelen recetar con dosis variables para tomar una o más pastillas por día durante un tratamiento que, a menudo, se debe mantener al menos una semana. Los síntomas de la enfermedad (fiebre, decaimiento, malestar, etc.) no desaparecen después de la primera píldora, sino que suelen hacerlo pasados unos días y después de haber ingerido varias dosis de antibiótico. De la misma manera, una vez desaparecidos los síntomas debemos continuar con nuestro tratamiento hasta finalizarlo por completo, o de lo contrario podríamos recaer.
Extrapolando esta dinámica a la crisis crediticia actual, realizaremos algunas reflexiones interesantes: Digamos que la infección es la crisis hipotecaria que afecta al crédito de casi todo nuestro sistema financiero. La fiebre y los síntomas se hacen evidentes bien sea en la cotización en bolsa de dicho sector, el incremento súbito de los índices de impago de deudas de todo tipo, en las inyecciones de liquidez necesarias habidas por parte de los bancos centrales mundiales, etc. Además esta infección no está localizada en nuestras amígdalas como cabría esperar sino que el núcleo infeccioso está misteriosa y peligrosamente extendido como ya explicamos en ¿Dónde está Wally?. Estamos pues ante una sepsis de crédito en toda regla. Pero ahí no acaba nuestro cuadro clínico patológico: Esta infección nos ha afectado en plena bajada de defensas o también llamada crisis energética con un barril de petróleo a 100 $ y subiendo; el aumento del euribor nos produce ahogo y angustia, a la vez que una depresión inmobiliaria local nos está quitando las ganas de todo. De la jihad globalizada mejor no hablamos, no vaya a ser que nuestra hipocondria resulte tener mayor fundamento (o fundamentalismo).

Ante un cuadro clínico como el que hemos definido, y refiriéndonos siempre al inversor o paciente de perfil medio, el tratamiento más acertado y útil es reposo para conservar nuestras débiles energías, antitérmicos para bajar la fiebre y por supuesto un tratamiento antibiótico que se debe seguir rigurosamente si queremos curarnos sin recaídas ni complicaciones. Es más, yo diría que es el único tratamiento posible.

The reposo, aunque no sea absoluto, lo aplicaríamos a nuestras inversiones en RV ya que no estamos en nuestro mejor momento para hacer frente al estresante mercado actual. Quizás dentro de unos días, cuando la fiebre baje y nuestro estado general sea más presentable, será el momento de volver con fuerza a nuestras inversiones variables. Pero en nuestro estado actual, tranquilidad y sólo muy buenos alimentos. La carroña sólo está al alcance de los scavengers with pedigree.

Los antitérmicos, en sus diversos formatos, como las ventas inmobiliarias nos ayudarán a rebajar grados de temperatura a nuestro sobredimensionado calenturón hipotecario. Las inversiones en RF también permitirán rebajar nuestra fiebre bursátil. Si además mantenemos nuestros ingresos cobrando puntualmente la baja, evitaremos escalofríos y tiritones. En definitiva remedios que no van a curar la infección global pero que nos ayudarán a sentirnos menos enfermos.

Y llegamos al quid de la cuestión: El antibiótico. ¿Existe algún medicamento efectivo para curar la sepsis originada por la crisis hipotecaria norteamericana? Según nuestra modesta formación económico-sanitaria este antibiótico se llama balance con pérdidas. Los bancos de inversión y la banca en general han comenzado hace unas semanas (algunos incluso más) a reconocer públicamente pérdidas masivas procedentes de la deuda colateral. Es decir los defaults en las titulizaciones que los financos construyeron con pies de barro, y las clasificadoras bendijeron irreverentemente. Sólo mediante las publicaciones trimestrales de pérdidas, reconocidas y asentadas en sus correspondientes balances se pueden asimilar, depurar, contabilizar, realizar y en definitiva digerir los millardos de dólares y euros perdidos en titulizaciones calificadas a martillazos con varias A.

Este lento y doloroso proceso de reconocimiento de agujeros y pérdidas que salen del armario para plasmarse en balances contables, son las píldoras de antibiótico que irán curando lenta pero efectivamente la sepsis de crédito que sufre el Sistema Económico mundial. Algunos acompañan la publicación de la nefasta noticia con una vergonzosa dimisión o un pseudo-digno cese fulminante del capo di tutti capi de la entidad. Aunque dudo que a los accionistas y/o afectados por esa falta de respeto al riesgo (no os perdáis ¿Qué pasa con el sector financiero? from JMDV) les consuele en absoluto. Quizás ver colgadas en la Plaza Mayor a las clasificadoras de riesgo sería bastante más gratificante, pero me temo que no hay compensación posible.

Hoy en día ya tenemos un diagnóstico claro (algo que no teníamos a principios del verano) y hemos comenzado a tomar la primera píldora de un tratamiento antibiótico que puede durar dos ejercicios contables enteritos. Con las primeras dosis todavía no sentiremos ninguna mejoría de los síntomas, quizás eso tarde en llegar algún tiempo. Pero la publicación de resultados está comenzando a eliminar bacterias y microbios, y esta eliminación se hará más patente y potente al finalizar los respectivos ejercicios contables de las entidades afectadas. Será entonces cuando los sellos y firmas de las empresas auditoras que hagan honor a su nombre certificarán la veracidad (sic) de dichas pérdidas. Algunas entidades no aguantarán este reconocimiento público y contable. Pero la evolución natural seguirá su curso y entonces entrarán en escena los carroñeros con pedigree que se encargarán de absorber asépticamente los restos humanos y financieros que no hayan superado la prueba del algodón contable.

Nuestra convalecencia será larga, pero parece claro que saldremos de ésta. Eso sí, debemos realizar el tratamiento hasta el final y depurar todas las pérdidas en balances auditados. Y eso quizás no será posible hasta poner un par de sellos auditores anuales a las cuentas, ya que después de cerrar el presente seguirán estallando y estallando deudas colaterales en las manos de las entidades más solventes del planeta. De momento, rigor en la medicación, reposo y cuidado con la fiebre.

Éste está siendo un grave achuchón, sin duda. En el camino dejaremos buena parte de nuestra salud física, mental y dinero, mucho dinero. Maldita selección natural…o no.

¿Qué harías si te tocara la lotería?

El azar me ha llevado hasta un post de solobolsa.org en que hace una simple reflexión de qué hacer si nos toca la lotería. Antes de entrar en materia permitidme que complete los datos de los porcentajes de afortunados que lo han perdido/gastado todo en 5 y 10 años: 35% en menos de 5 años; pero el porcentaje de arruinados se dispara hasta casi un 90% al cabo de 10 años. Terrorífico, ¿verdad? No obstante estas cifras habría que corregirlas ligeramente a la baja por los minoritarios casos que habrán eludido el fisco y se habrán trasladado a opacos paraísos fiscales, constando como uno más de la larga lista de empobrecidos.

Excepciones aparte, supongo que lo primero que habéis pensado todos al leer esta estadística es que «eso a mi no me pasaría», porque nos creemos capaces de cometer muchos menos errores que los demás. Quizás sea así en algún caso, pero es que los que cometen más imprudencias, novatadas y los más ingenuos y menos preparados, se arruinan muchísimo antes. Estos son los planes del autor del artículo y me temo que los de muchos, que probablemente jamás leerán nuestro blog:

– Repartir un 10% entre familia y amigos mas cercanos.
– Dar otro 10% a obras de caridad.
– Terminar de pagar mi casa, quitaría mi hipoteca.
– Cambiar el coche, que ya hace falta.
– 25%. Compraría unas acciones, mínimo 5 de ellas en diferentes sectores, con un dividendo alto, que me permita ganar al mes algo mas (a ser posible, bastante mas) de lo que gano en mi actual trabajo.
– 5% para inversiones en solares, pisos ó fondos inmobiliarios.
– El resto lo pondría en Fondos de Gestión Activa globales de Renta Variable y al menos un 5% en Renta Fija, predominando la de corto plazo.

Si repasáis un poco los planes del autor del artículo os daréis cuenta de que en su caso quizás al cabo de 10 años le quede algo de dinero, pero básicamente dependerá de la bolsa y de los nervios de acero que tenga cuando ésta baje y le tiente más invertir en algún negocio o vivir un poquito más la vida. Pero en ningún caso sus planes aseguran su futuro.

Primer error esencial: Gastar inmediatamente pequeñas partes para la familia, amigos y caridad. El segundo error esencial es saldar la o las hipotecas pendientes. El tercero comprarse un coche de inmediato. En cuanto al resto, excepto un 5% de inversión inmobiliaria y otro 5 % en renta fija a corto, su destino es exclusivamente la bolsa.

Pero la clave de estos errores no están tanto en el uso que se le da al dinero sino a la forma de estructurar la fortuna. Vamos por pasos:

Cuando un afortunado de lotería o heredero recibe una fuerte suma de dinero que le va a cambiar la vida radicalmente para bien o para mal, lo primero que debería hacer es buscar un Counsellor o asesor independiente con experiencia en este tipo de perfil. Evidentemente no es posible encontrar estos perfiles entre la banca privada, entre los bufetes de abogados ni entre los gestores o money managers de entidades financieras de inversión. Si la fortuna no es suficiente para contratar los servicios de un multi-family office y suponiendo que no se encuentre este asesor independiente apto para conducirle hacia el blindaje y crecimiento patrimonial a medio y largo plazo, vamos a intentar dar unas directrices genéricas que quizás ayuden a clarificar algunos conceptos a los que se puedan encontrar en una situación similar, bien sea por ser afortunados de sorteos o herederos.

En primer lugar hay que empezar por hacer trabajar el dinero en renta fija líquida desde el primer día. Así tendremos días, semanas o meses para buscar un buen Counsellor y tomar decisiones, muchas decisiones. Elaborar un wish list que nos permita diseñar cómo queremos vivir a partir de ese momento. Cuantificar los ingresos que necesitamos para mantener el tren de vida deseado e incluir las cuotas de las hipotecas a largo plazo de los inmuebles que deseamos comprar en un futuro inmediato. Una vez cuantificada esta cifra mensual o anual, debemos añadir imprevistos, seguros médicos, ayudas a terceros, necesidades asistenciales para familiares a medio plazo, crecimiento patrimonial global a IPCx2 y un largo etcétera que casi siempre olvidamos cuando realizamos un wish list sin el asesoramiento adecuado. Por supuesto, este listado será sustancialmente distinto de un caso a otro, ya que no podemos aplicar el cafeparatodos cuando se trata de diseñar nuestro modelo de vida futuro.

A partir de este momento debemos reestructurar nuestros activos para comprobar si generan suficientes rentas para cumplir con nuestro diseño de vida, incluyendo por supuesto las hipotecas fruto de la adquisición de los inmuebles deseados. Si no es así, deberemos revisar nuestro wish list a la baja. Obviamente un buen asesoramiento fiscal nos permitirá estructurar nuestro Plan Global de la Riqueza minimizando los tributos a pagar.

Existe una enorme diferencia entre recibir un premio o herencia y comenzar a gastar pequeñas (o grandes) cantidades para invertir el sobrante en RV; o bien utilizar las rentas fijas obtenidas por la totalidad de esos activos para gastar, ayudar, prever o comprar inmuebles con hipotecas. Lógicamente debemos tener la capacidad de poder colocar nuestro dinero para que obtengamos rendimientos superiores a los costes hipotecarios con el mínimo riesgo. Y esa capacidad la obtendremos con un buen asesoramiento, correcta desfiscalización y un volumen mínimo que nos permita acceder a ciertos productos financieros y por supuesto pagar los servicios de este asesoramiento integral experto.

Volviendo al ejemplo de nuestro amigo de SoloBolsa.org, veréis que se podría hacer prácticamente lo mismo: Repartir dinero a la familia y amigos, hacer donativos,cambiar de coche, etc. incluso invertir parte de nuestros rendimientos en bolsa. Pero ni liquidar hipotecas ni dejar el futuro del crecimiento de nuestros activos en manos de la RV, ya que ese crecimiento debe estar blindado y asegurado.

Estos protocolos adecuados para fortunas súbitas (afortunados de sorteos o herencias), son básicamente también aplicables a cualquier tipo de patrimonio medio y alto, aunque sean fortunas de nueva creación procedentes de la venta de inmuebles, acciones o beneficios empresariales.

Incluso en fortunas incipientes sin loterías ni herencias, como decíamos en nuestro artículo Efecto Cluster allá por el mes de abril:

«Aunque muchos no lo crean, hacer lo correcto y trabajar con rigor y sabiduría atrae la Fortuna. Quizá la buena suerte no sea tan aleatoria como los necios pretenden, y me atrevería a decir que a nivel económico ni siquiera tan injusta.»

Revival casual.

Casualmente he topado con la relectura de este artículo que escribimos el 19 de mayo. Vistas las circunstancias y perspectivas actuales de todo nuestro sistema económico, me parece cuando menos chocante este caso, que no obstante es real como la vida misma. Creo que vale la pena releerlo y realizar que en medio de la selva financiera en la que vivimos, existen personas ajenas a casi todo cuyo rol es ser pura carnaza para cubrir deficiencias del sistema. A mi me hace reflexionar, ¿y a vosotros?:
«A olivo mas uno».

Sin embargo, I love this game!

Frenazo de tipos. Inversión a largo en un escenario de verdaderas oportunidades.

Las previsiones siempre son fáciles de realizar pero muy difíciles de acertar. Ya he comentado repetidas veces que la especulación en divisas es la madre de todas las especulaciones. Pero de la misma manera también me atrevería a decir que especular respecto a la evolución de los tipos de interés es una de las apuestas o especulaciones más previsible de las que podemos realizar en todo el panorama del escenario económico.
No obstante, el momento actual vivido a partir de este verano por la crisis global de crédito, ha añadido una gran incertidumbre en esta materia. El rally alcista de tipos tanto de $ como de € se ha visto truncado insospechadamente por la grave inestabilización del mercado hipotecario norteamericano. El temor a que la burbuja de crédito titulizado globalmente pueda estallar ha obligado a un radical cambio de rumbo en el ciclo alcista de tipos de las dos monedas de referencia mundial.

El Servicio de Estudios del BBVA advierte según anuncia Expansión que dentro de tan sólo un año podemos ver el Euribor al 3,9% contrastando con el 4,725 actual.

Si como decíamos al principio la especulación en divisas es la madre de las especulaciones, la de tipos de interés podría ser la menor de sus hijas. Por lo tanto ¿cómo podríamos sacar algún beneficio de este mayor nivel de predictibilidad? Una opción lógica sería posicionarnos en renta fija a medio o largo plazo, abandonando la estrategia contraria que ha sido recomendable durante el reciente tramo alcista de tipos que hemos vivido. No estamos diciendo que se abandone la RV en favor de la RF sino que nos planteemos un cambio en la estrategia del horizonte de inversión de esta última.

Parece razonable que si los efectos negativos de la crisis de crédito van a prolongarse en el tiempo debido a la implicación de hipotecas titulizadas a medio y largo plazo, también podamos esperar un escenario de tipos flat a medio o incluso algo bajistas a corto. El fantasma de la inflación tan temido por todos los organismos oficiales en tiempos de bonanza, pasa a ser un mal menor en épocas de crisis mayores como la actual de crédito y liquidez del sistema. O sea que el fantasma no asusta tanto al lado de un Alien, y es mejor un repunte de la inflación que un colapso del Sistema. No obstante ya dejamos clara nuestra opinión acerca de la posibilidad de que esta crisis se llevara por delante el Sistema a pesar de los pánicos irresponsables. Podéis releer a toro pasado (no todos los textos aguantan este ejercicio) los artículos que escribimos en pleno clímax de la crisis allá por el mes de agosto: Oportunidad histórica o colapso económico global (I), también la segunda parte y (II), o No news, bad newsgood opportunities.

Un frenazo en los tipos mejora las expectativas de superación de la crisis y hace aún más atractiva la inversión en RF, prestando nuestro dinero preferentemente a empresas solventes y alejadas del sector financiero, aunque también podemos asumir un riesgo mayor y encontrar verdaderas gangas dentro del sector, como se planteó en su momento Buffett. Pero no cabe duda de que la crisis de confianza nos deja auténticas perlas con rendimientos que aún brillan más con un frenazo de tipos.

In «ladrillo» we trust.

Los inversores que no entienden una diversificación de su patrimonio sin un abrumador porcentaje de sus activos en inmuebles, sufrieron un golpe psicológico muy duro cuando tuvieron que aceptar la evidencia de que el mercado inmobiliario español había tocado techo. Aunque a algunos les costó más de lo deseable concienciarse de que el ciclo alcista se había colapsado, finalmente parece generalmente aceptado que las nuevas inversiones en ladrillo había que realizarlas en otros países con un mayor potencial rally alcista.

Algunos ya emigraron hace unos años a países como por ejemplo Bulgaria, Rumanía o Marruecos en busca de los pelotazos a los que estaban acostumbrados. Otros lo han hecho recientemente y a destiempo ya que, como en la bolsa, el último euro lo deben ganar otros. No obstante los más avispados han rizado el rizo intracomunitario en Malta con excelentes resultados. En definitiva especuladores, bolsillos llenos e incluso pequeños inversores en busca de ciclos inmobiliarios alcistas, que acompañen en el tiempo al despertar de países con economías incipientes, que se incorporan a la todopoderosa UE (o también llamada pardillo pokeriano).

Como bien nos explica Echevarri, la rentabilización vía alquileres en España está endémicamente descuidada. Y esto nos empuja aún más al abismo de la inversión inmobiliaria en países en vías de quiénsabequé.

Pero ante este panorama desmotivador para los que no conciben su progresión patrimonial sin cemento y ladrillo, se ha abierto un viejo-nuevo mundo y brillante paraíso. ¿Por qué no dejan de mirar hacia el este y comienzan a mirar hacia el oeste?
Allí hay de todo: Países desarrollados, países en vías de desarrollo e incluso también países en vías de quiénsabequé. Y todo ello bajo un denominador común maravilloso llamado US $. Efectivamente, con el euro a dolar y medio cualquier inversión en casi todo el continente americano es una auténtica ganga. Tan sólo hay que escoger según nuestras preferencias de inversión: Inmuebles primes en pleno Manhattan, resorts al más puro estilo Marina d’Or en Florida, el México más turístico, centroamérica, Caribe, Brasil, Punta del Este (Uruguay), Argentina, etc, etc, etc. Tan sólo faltaría que la familia Castro se apuntara a la fiesta del Euro y que pronto La Habana se convirtiera en un pequeño Shanghai a 90 millas de Miami.

En definitiva una verdadera borrachera de inversión inmobiliaria a dólar y medio por euro. ¿Habrá quien siga prefiriendo chapurrear Húngaro o Rumano antes que conquistar las Américas con un perfecto Espanglish?

Me viene a la memoria aquella película en blanco y negro titulada Bienvenido Mr. Marshall con aquella entrañable cancioncita: «Os recibimooos americanos con alegríaaa«. Pero bien pensado el aterrizaje de inversión europea en América es sólo especulativo y sin el ánimo reconstructivo que tuvo el Plan Marshall, aunque buena falta le haría de Chihuahua para abajo.

En fin, siempre servirá para calmar el mono de inmuebles de los inversores españoles y europeos. Con un euro a dólar y medio, vuelve a cobrar sentido la definición de Nuevo Mundo. Esperemos que no acabe como el Salvaje Oeste. Ni que dentro de unos años Europa vuelva a necesitar un Plan Marshall para reconstruir las consecuencias de los excesos del Euro. Por el momento, como dirían los integristas inmobiliarios: God bless America, in «ladrillo» we trust.

El rendimiento a corto plazo no nos deja ver el bosque.

¿Qué es más importante, ganar un partido o un campeonato? ¿Un GP de Fórmula 1 o ser el campeón del mundo? ¿Ganar una batalla o la guerra? Vemos infinidad de veces a deportistas que conservan el resultado estratégicamente, a veces tan sólo puntuar es vital para ser campeón. Dosificarse, conservar la mecánica o los neumáticos, levantar el pie del acelerador en momentos críticos donde otros arriesgan más por necesidad o por inconsciencia. Todo ello forma parte de estrategias necesarias para triunfar.

Sin embargo cuando se trata de nuestro patrimonio, nuestra visión de la estrategia se difumina y se simplifica hasta extremos muy peligrosos. A la mayoría sólo le importa el rendimiento a corto que van a conseguir con su efectivo. Y pierden de vista el objetivo final, que debe ser el crecimiento sostenido de todos sus activos a lo largo de las décadas. Como dijimos ya en El inversor Resiliente del mes de Julio:

«Todos somos capaces de generar buenas inversiones, simplemente debemos asesorarnos por alguien que nos evite generar un buen número de malas.»

Pero lo más importante es ser consciente de que la evolución a largo plazo de nuestro patrimonio será la suma de éstas dos, las inversiones buenas y las malas. Y también de la evolución futura que seamos capaces de proporcionar al resto de nuestros activos, que no son inversiones propiamente dichas. A pesar de ello, la mayoría de personas se centran en conseguir el mayor porcentaje de incremento de su dinero en efectivo, echando cuentas mensuales, semestrales o anuales, pero pocos miran más allá. Los inmuebles se traducen a alquileres y a una plusvalía pasiva que, de forma poco meritoria, vendrá por sí sola con los años (no obstante, como hemos explicado en un post anterior, nos atrevemos a contradecir alguno de los principios de Kiyosaki). Pero lo que sin duda supone el mayor error es esa ofuscación por la inmediatez de la rentabilidad de nuestro efectivo, que no exige rigor alguno.

Comúnmente hablamos de inversores, cuando en realidad deberíamos hablar de gestores. Aunque a la mayoría sólo le preocupe una inversión en función de su beneficio a corto plazo, lo correcto sería gestionar y/o autogestionar nuestros propios activos para su crecimiento a largo plazo. Esa es la mejor manera de ganar dinero a lo largo de nuestras vidas. Por el contrario, centrarnos sólo en el afán por conseguir un 10, 20 o 30% en bolsa cada 31 de diciembre, puede tener resultados negativos para el resto de nuestro patrimonio a largo plazo.

The desfiscalización paulatina de nuestros activos a medida que van creciendo es una estrategia ganadora a medio y largo plazo, ya que cuando un patrimonio es todavía incipiente es mucho más fácil sentar las bases legales para que su crecimiento se produzca ya en un entorno de baja fiscalidad. En cambio cuando un patrimonio es ya considerable la desfiscalización que se puede obtener legalmente es mucho más limitada, aunque nada despreciable si se realiza imaginativamente y de forma experta.

The Strategy, en mayúsculas la debemos diseñar nosotros, si es posible de la mano de un Consejero o Counsellor, pero siempre adaptándola a las necesidades presentes y sobre todo futuras de nuestra familia. El otro factor clave es el Rigor. Las desviaciones de nuestro plan patrimonial estratégico por falta de rigor, son las causas más habituales de la pobre progresión (o regresión) de nuestro patrimonio a lo largo de los años. Por supuesto todo ello debe actualizarse periódicamente en función de los cambios que se produzcan en nuestras vidas: Laborales, familiares, geográficos, etc.

Los Campeonatos son de los gestores (o autogestores), mientras que las carreras o los partidos están plagados de inversores que sólo persiguen la gloria del resultado inmediato y puntual, poniendo en serio peligro de lesión o accidente a aquellos que tienen como único objetivo ser campeones y formar parte de la historia de ese deporte.

Los pasivos de Mr. Kiyosaki.

Releyendo alguno de nuestros artículos de hace unos meses he encontrado uno que me gustaría recordar o que lo leáis por primera vez los que habéis empezado a seguirnos más recientemente. Se trata del Manual para la independencia financiera de un patrimonio medio.
Dicho esto, y releído o no, me gustaría hacer hincapié en el potencial que tiene nuestro patrimonio si lo hacemos trabajar convenientemente y exprimimos todo lo que nos puede dar de sí. El efectivo, los negocios, pero sobre todo los inmuebles pueden y deben generar rentas que van mucho más allá que los simples alquileres que se les consiguen en el mejor de los casos. Todos nuestros inmuebles pueden ser un activo, incluso los inmuebles que reservamos para el disfrute propio.

Recordemos que Robert Kiyosaki en sus numerosos libros proclama a todo su público que «su casa no es un áctivo», referiéndose a la costumbre ancestral de considerar los inmuebles utilizados para el propio uso y disfrute como un elemento más en la columna de los activos, que sin embargo sólo «sacan el dinero del bolsillo». Pero si conseguimos formas alternativas financieramente capaces de obtener rentas fijas y seguras superiores a los costes hipotecarios, damos un vuelco espectacular a este escenario:

Hoy el ciclo inmobiliario está agotado. Y lo estará durante unos cuantos años. Pero para aquellos que no se sienten cómodos sin que su patrimonio se componga mayoritariamente por inmuebles incluso en ciclos bajistas, hay soluciones financieramente muy interesantes. Al margen de los alquileres que puedan devengar, la aplicación financiera de su valor hipotecario permitirá seguir aprovechando el rendimiento potencial de ese capital y las futuras plusvalías de los inmuebles, incluso para los destinados al propio uso.

Pongamos un ejemplo: A un nuevo Cliente de Family Office le proponemos que se descargue de inmuebles en favor del efectivo para trabajar en rentas fijas que le generen unos ingresos regulares, que se aplicaran conveniente y rigurosamente a su PGR. Pero éste aduce que algunos tienen un valor sentimental que quiere conservar, o bien confía en que los inmuebles sean un valor seguro incluso en un ciclo como el que hemos iniciado. O quizás no se siente cómodo sin poseer una cantidad determinada de pisos, tierras, etc. a los cuales considera que no afectará la crisis del sector. Además también argumenta que si el ciclo bajista se torna alcista repentinamente, el hecho de no estar posicionado le supondría un coste de oportunidad muy importante. Pues bien, la solución que le propondríamos sería la conversión inicial de los inmuebles destinados a generar alquileres, de los que no tenga un especial apego y que sean susceptibles de venderse en efectivo . También se podrían apalancar vía hipoteca los inmuebles con valor sentimental o los destinados al disfrute propio, y rentabilizar esos efectivos en renta fija de alta seguridad a un interés superior al hipotecario. Todo ello se aplicaría financieramente para producir rentas fijas de la forma más conveniente, e inmediatamente después, dichas rentas permitirían la adquisición vía hipoteca o apalancamiento de nuevos inmuebles mejor seleccionados y adaptados al PGR. El coste de oportunidad se eliminaría puesto que las potenciales plusvalías se mantendrían intactas, la selección de inmuebles estaría mejor adaptada a las necesidades presentes y futuras de la Familia y además las rentas fijas conseguidas superarían por supuesto de forma holgada el coste hipotecario de todas las operaciones. Esta holgura permitiría incluso otras aplicaciones dentro del PGR que diseñaríamos conjuntamente con el cliente. Se estudiaría convenientemente cada caso para desfiscalizar en la medida de lo posible dichas rentas, a la vez que las hipotecas de primera residencia desgravarían fiscalmente al Cliente. Acabamos de crear un Efecto Cluster con los activos del Cliente que permiten la consecución del PGR en la actualidad a la vez que garantizan un crecimiento patrimonial futuro espectacular.

Desfiscalización, renta fija apalancada, rigor, rentabilización de todos los inmuebles, etc. son algunos de los ingredientes necesarios para determinadas reestructuraciones patrimoniales que deseen exprimir todos sus recursos para crecer óptimamente y en definitiva para encontrar la Felicidad en la Riqueza, sea cual sea su dimensión.

A pesar de que nuestro admirado Kiyosaki calificó como pasivo los inmuebles para el uso propio, y en la mayoría de casos no le falta razón, existen maneras de convertirlos en activos sin renunciar a su uso y disfrute, incluso rentabilzando doblemente los inmuebles alquilados. Por supuesto todo ello optimizando el potencial crecimiento sostenido de las plusvalías del Real Estate a medio y largo plazo. Con su permiso Mr. Kiyosaki.

Respetuosamente, Global Counsellor y Gurús Mundi.

P.D. Con la Iglesia hemos topado. Me huelo que este post tendrá unos cuantos comentarios…

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