A pesar de publicar este artículo con fecha de martes 22 de Enero 2008, les garantizo que lo escribimos durante el fin de semana. De hecho ha estado guardado en «la nevera», es decir en «borradores» desde hace tres días y supongo que los administradores de Rankia pueden dar fe de ello. Después de lo sucedido en este lunes negro (quizás gris, según como sea el martes, miércoles…) nos hemos planteado actualizarlo. Pero creemos que es mucho más revelador publicarlo tal y como estuvo redactado, con sus fotos originales incluidas. Exactamente como ha estado guardado durante tres dias en la «nevera» de borradores. Aquí tenéis, pues, sin modificación alguna el post que estaba previsto publicar el martes 22 de Enero del 2008:
Desde mi punto de vista no estamos viviendo un crack en estricto senso, sino más bien una gran crisis generalizada que sólo sorprende a los desinformados. Una crisis que hace muchos meses que existe pero que se hace visible para la mayoría sólo cuando sus inversiones en bolsa caen, o bien cuando los noticiarios recogen y amplificantelevisivamente los abultados descensos de los principales índices de la RV mundial. Las ventas acentuadas de acciones en todo el mundo, no son más que un reflejo de la situación macroeconómica de crisis que se ha ido gestando inequívocamente hace tiempo. Una de sus múltiples consecuencias encadenadas.
En un escenario de profunda desconfianza, la evolución ha sido bastante previsible. Es cierto que el pistoletazo de salida fue tan imprevisto como desconocido: Muy pocos (por no decir nadie) previeron hace un par de años que la deuda colateral convertida a martillazos enAAA explotaría en las caras de todos los inversores del planeta debido a la titulización suicida. Esto sí que fue un verdadero black swan. Pero a partir de ese detonante inicial, el reguero de pólvora ha seguido un camino que sólo debería sorprender a los residentes deDisneylandia. Por ello la situación económica actual se parece mucho más a una Tormenta Perfecta que a un Crack, ya que este evento por definición es un acontecimiento súbito que no permite reacción alguna, mientras que la tormenta perfecta se gesta.
Para analizar esta gestación, me parece interesante releer artículos (nuestros y de terceros) con la perspectiva de 8 o 9 meses de turbulencias y espasmos financieros globales. No pretendemos con ello poseer el don de la adivinación en absoluto. No existen las bolas de cristal, pero sí una cierta experiencia y sentido común que a veces (y sólo a veces) sirve para tomar medidas encaminadas en la buena dirección de cara a futuros acontecimientos. La mayoría de textos soportanpésimamente su relectura con el paso del tiempo (haced la prueba con vuestros más admirados autores financieros), y por supuesto nuestros posts no son una excepción. Pero cuando algunos de nuestros análisis superan esta relectura en un escenario tan sincopado, nos sentimos cuando menos orgullosos. Estos son algunos ejemplos interesantes por orden cronológico:
Las tácticas de los gestores. Para gustos colores. (30 de septiembre 2007) Atención a las predicciones y consignas de Gustavo Trillo Garrigues, director de gestión de activos de JP Morgan Asset Management de España y Portugal; o las de AlbertoEspelosín, director de análisis de Ibercaja Gestión. Lo más curioso es que siguen en sus puestos y admirados por muchos, sin ni siquiera despeinarse o sonrojarse.
Quizás no abundaban alternativas óptimas hace 8 meses para reaccionar de la mejor manera ante el panorama que se cernía sobre nuestros patrimonios. Pero nadie debería darse por sorprendido ni eximirse por ello de toda responsabilidad sobre sus pérdidas. Hubo, hay y habrá margen de maniobra no sólo para minimizar los daños, sino también para aprovechar las oportunidades que ofrecen las tormentas, aunque éstas sean perfectas.
Estamos en un entorno en que vemos a diario gran cantidad de cuchillos cayendo, y no me refiero exclusivamente a las cotizaciones de las acciones. Pero no sólo debemos escudriñar para saber cuáles son de oro y apretar los dientes para intentar cogerlos, sino que el aguacero de cuchillos es tal y será tan prolongado que también debemos estar atentos con los que nos pueden caer directamente sobre nuestras cabezas, mientras buscamos reflejos dorados con nuestra liquidez en la mano.
A continuación os enseño un gráfico que nos habla del ciclo sentimental del inversor medio. Atención a los adjetivos empleados y las reflexiones habituales en cada estado del ciclo: Como la vida misma.
Si bien la magnitud de la tragedia parece a ojos de muchos incluso mayor de lo previsto, conocido o reconocido, siempre hemos defendido que el buen inversor debe ver la oportunidad en los entornos críticos y los escenarios cambiantes. Sin duda lasrelecturas pasadas son un buen ejercicio de autocrítica especialmente en estos periodos. ¿Porqué en el mismo escenario en que la mayoría pierden, algunos ganan? Si culpamos a un black swan o al azar nunca aprenderemos para mejorar, y nuestras pérdidas no se convertirán jamás en inversiones.
Como hemos dicho ya en otras ocasiones el aparente caos no es más que un nuevo orden que todavía no conocemos, para el cual ya no sirven timings y ciclos conocidos. Ni siquiera sería de gran utilidad aplicar lo sucedido en otros momentos históricamente críticos del sistema financiero global. Por ello debemos ser incluso más humildes y cautos en nuestras predicciones y análisis. En dos palabras: Estrategia y Humildad. Y por supuesto mucha cafeína para mantener los ojos como platos para reconocer las oportunidades y evitar cuchilladas.
Al margen de nuestros mejores deseos, la Felicidad y Prosperidad en este 2008 sigue estando en vuestras manos. I love this game!
Los fondos de renta fija y monetarios españoles han perdido poder adquisitivo en este último 2007. Sólo 9 de un total de 360 fondos llamados conservadores, han sido capaces de superar la inflación. La mala gestión y los precios cobrados por la misma, han llevado a 351 fondos a obtener un mísero rendimiento o incluso pérdidas. Atención al porcentaje: Un 97’5% de estos fondos ha fracasado en el 2007. Bueno, en realidad el fracasado ha sido el inversor, que ha querido mantener su capital alejado del riesgo y de los calentones de su gestor que tanto dinero y disgustos le habrán costado en el pasado. Bandazos estratégicos que le llevan de un extremo a otro del riesgo y de perfiles de inversión, pero de la mano del mismo asesor. Craso y doble error.
Pero volviendo a los fondos monetarios y de RF españoles, su mediocridad es de juzgado de guardia. Lo curioso es que hay muchos millones de euros invertidos en estos congeladores de capital que sólo producen cubitos de hielo para refrescar los cubatas con que sus gestores y depositarios celebran su asombrosa capacidad de conseguir clientes, brindando por la candidez de los que prefieren sus fondos de inversión a un simple plazo fijo, sin ir más lejos. Entre su público encontraremos personas desinformadas y de débil voluntad que sucumben a la presión del encorbatado grandilocuente que la entidad coloca en la primera linea de fuego. Pero también encontraremos como partícipes de estos fondos a lo que queda de inversores escarmentados de turbos, forex y otras inversiones altamente especulativas que no se adaptan en absoluto a las necesidades de su familia, y que les han hecho mucho más daño del que su gestor jamás querrá conocer, ni mucho menos asumir (os recomiendo this article de Echevarri).
Parece comúnmente aceptado que un fondo monetario o de RF conservadora no sea capaz de igualar un simple depósito bancario. Es como si para superar este mínimo exigible hubiera que asumir riesgos de RV o alternativos indefectiblemente. Los que así lo crean deben haber sido vilmente hipnotizados por sus gestores/asesores vampirescos, para poderles sangrar un pedazo mayor de su suculento pastelito patrimonial a través de la asunción de mayor riesgo y comisiones. Una forma de desprogramar las mentes de estos inversores handicapados por la inflación y devolverlos a la realidad de los mercados de renta fija, sería cambiar a sus gestores por Counsellors competentes e independientes. Y otra quizás mucho más accesible sería participar en el coloquio mensual de voz de Francisco Llinares. Aunque tanto los primeros como el segundo podemos cometer errores y decir algunas tonterías, no cabe duda que el shock informativo y ético que recibirán despertará a más de uno.
Consigamos entre todos que el próximo verano los gestores de estos fondos y los asesores que los recomiendan, tengan que brindar con cubatas del tiempo, por muy sudorosos y acalorados que estén. Y que sus irritadas gargantas parlanchinas no se refresquen on the rocks a costa de desinformados, escarmentados y débiles. Repetid conmigo: ¡No con mis cubitos! (value on the rocks)
Ya son más de 30 los bloggers de Rankia. Esto es un aliciente para los que tenemos el privilegio de escribir en este escenario económico y financiero. Además podemos disfrutar escribiendo contenidos que, nos consta, interesan y ayudan a muchos inversores. Es la grandeza de los blogs financieros. Algo que crece y crece sin que el Establishment económico y periodístico lo pueda remediar, aunque sí criticar o incluso demandar. Y quien quiera poner puertas a este campo pierde el tiempo y el prestigio.
La proliferación de blogs, wikis y publicaciones financieras virtuales en general tiene un efecto de popularización de la economía brutal. Cualquier aficionado al tema tiene a su alcance infinidad de sitios donde aprender, pero también donde pervertir y contaminar sus conocimientos de inversión. Internet es así, con sus virtudes de libertad y sus defectos de peligrosidad. Esto no es una Universidad donde la docencia está reglada, donde hay que acreditar un pasado académico y/o superar pruebas de acceso. Esto es como la calle de un barrio, eso sí un barrio financiero. Es como la vida misma, donde encontraremos gente mal educada que preferiremos eludir o inversores/asesores mediocres que supondrán una mala influencia. Veremos sitios web de instituciones financieras con flamantes neones virtuales, chiringuitos modestos o incluso verdaderos burdeles financieros que prostituyen a sus empleados para que limpien los bolsillos de los inversores más cándidos y/o viciosillos, a cambio de servicios de asesoramiento y brokerage más que guarrindongos. Cualquiera puede dar consejos sobre cómo invertir, incluso los que lo hacen muy mal, ganen o pierdan. Pero en la Calle se puede aprender incluso más que en la Universidad. No obstante también encontraremos Amigos, Analistas, Gurús, Colegas, Asesores, Brokers, Aprendices, Maestros, Aficionados, Especialistas y hasta Counsellors de los que obtendremos muchos beneficios, no sólo económicos. Parafraseando una comparación de mi admirado JMDV en que decía que «la Coca-Cola es el Moët de los pobres«, yo diría que los blogs financieros son la Universidad de los pequeños inversores.
Bienvenido sea, pues, el mundo de las finanzas a través de un medio tan popular, libre e interactivo a pesar de sus inconvenientes y peligros. En mi balanza pesan mucho más sus virtudes que sus defectos. Y si no que se lo pregunten a la mayoría de jóvenes que comparten y aprenden experiencias y lecciones a través de estos blogs. Algunos tendrán malas experiencias por haber conocido, leído o aprendido malas artes que les habrán perjudicado. Pero, ¡caray, también nos han perjudicado algunos de nuestros profesores a lo largo de nuestra etapa de formación! Es el precio que hay que pagar por universalizar el conocimiento financiero, la globalización de las experiencias de inversión, etc. Gracias a este fenómeno imparable el Establishment financiero recibirá más y mejores críticas, y no tendrá más remedio que mejorar en todos los sentidos.
No obstante es cierto que esta facilidad para acceder a métodos autodidactas puede inducir a temerarios «Juan Palomo… cuando yo compro caen a plomo!» Creyéndose autosuficientes y ahorrando las máximas comisiones posibles, no lograrán invertir mejor. Pero algunos sí estarán capacitados para invertir por sí solos con los conocimientos a los que supieron/pudieron acceder académicamente, si añaden lo bueno que la red les ofrece. Lamentablemente esta inducción a invertir a lo Juan Palomo es temeraria para muchos (yo diría la mayoría), que no alcanzarán el nivel mínimo para no salir cíclicamente malparados de la jungla de los mercados, a pesar (o a veces a causa) de lo que puedan aprender online. Sólo si aprenden de sus errores y no se arruinan definitivamente se irán curtiendo con el tiempo los más capaces.
A pesar de todo, repito que en nuestra opinión los beneficios superan los inconvenientes. Modestamente intentamos contribuir a asesorar desde nuestra experiencia para que los lectores puedan evitar algunos errores en sus planteamientos patrimoniales, y puedan mejorar evitando alguna cicatriz. Con toda probabilidad el resto de bloggers tienen motivaciones semejantes y no creería que los ingresos por publicidad fueran la motivación de ninguno de los de Rankia, como parece mal pensar alguno. Ingresos a los que, por cierto, este blog siempre ha renunciado y que ni siquiera sabríamos cuantificar. Sería absurdo asesorar filantrópicamente a inversores pequeños y medios, y a la vez compartir con Rankia los ingresos publicitarios. Pensamos que es mejor que este dinero contribuya a mantener este barrio financiero donde podemos todos compartir libremente consejos y experiencias. Algunos útiles y otros contaminantes, pero todos ellos bienintencionados, libres y accesibles.
La Coca-Cola es el Moët de los pobres como decía JMDV, pero en algunos blogs financieros podemos encontrar autentico Moët Chandon en vasos reciclables de Coca-Cola.
Brindo por Juan Palomo, su prudencia, humildad y también por la honestidad e independencia de sus futuros asesores.
Y prefiero mil veces hacerlo con Moët en vaso de Coca-Cola que con espumoso barato en elegantes botellas y copas de cristal fino.
Se ha abierto la veda. Parece que el que no tenga una cartera descorrelacionada con la tendencia del mercado no está invirtiendo su dinero correctamente. ¿Y eso cómo se está haciendo? Pues a través de la inefable Inversión Alternativa, cajón de sastre donde los haya. Llamémosle inversión alternativa, llamémosle descorrelación, llamémosle hedge fund, llamémosle Dios, llamémosle ente divino, llamémosle energía… El caso es que quien no se apunta a colocar su dinero «alternativamente» está mal visto por analistos en general. La consigna parece ser descorrelacionarse de un mercado incierto y turbulento a base de estrategias de arbitraje, alcistas y bajistas de RV, RF, commodities, energia tradicional y renovable, metales, inversión en empresas no cotizadas, capital riesgo y un etc. tan diverso como el propio mercado.
No digo que sea una estrategia desacertada descorrelacionarse de las tendencias de los mercados en general, el tiempo lo dirá. Pero sí es muy peligroso dejar masivamente nuestro capital en manos de una gestión bajo el nombre de la cual cabe cualquier estrategia por dispar/atada, controvertida o incoherente que ésta sea. La moda, y el miedo, nos arrastran a excesos que se alejan de un análisis riguroso y frío de la estrategia correcta para cada uno, para cada patrimonio en concreto. Algunos gestores y asesores tachan de obsoleta y/o arriesgada cualquier inversión que no sea alternativa, y parece que no es sostenible lo que no es alternativo en este nuevo orden mundial que aún nos parece más caos que orden. Pero desde nuestra perspectiva la descorrelación del mercado no puede ser una estrategia masiva de refugio de nuestro capital, sino una más a utilizar dentro de la diversificación diseñada para cada patrimonio en concreto. Sobre todo por la opacidad y la variedad de inversiones a las que nos exponemos lanzándonos a los brazos de la Inversión Alternativa. Tan peligroso resulta considerar una inversión en RV segura, como derivar a empresas de capital riesgo nuestros activos, por ejemplo. ¿Cómo álguien puede considerar estas inversiones alternativas tan diversas como una estrategia conservadora? En los tiempos que corren ni siquiera la RF no soberana puntera supone un refugio absolutamente sólido como se ha podido observar en esta crisis crediticia. Por lo tanto no debemos caer en la trampa o autoengaño de que descorrelacionarnos del mercado nos permite salvaguardar nuestras inversiones del peligro. No si lo hacemos a cambio del concepto de «Inversión Alternativa», que no es más que un gigantesco cajón de sastre donde nuestras inversiones estarán a merced del libre albedrío de los gestores que echen mano a nuestro capital. El tiempo nos revelará si esta estrategia puede ser acertada o no dependiendo sobre todo de qué inversiones se realicen bajo este manto uniforme alternativo. Pero en ningún caso podemos considerarla como el paradigma de la estrategia conservadora, por mucha descorrelación del mercado que consigamos. Sobre el papel parecería que mantenernos al margen de la tendencia del mercado reduce nuestro riesgo, pero en la práctica estaremos permitiendo que diversos gestores, que jamás llegaremos a conocer, realicen prácticas de riesgo con nuestro capital. Además con el más que probable aumento de costes y comisiones, incontrolables por la propia diversidad de las inversiones.
Tal y como se ha publicado hasta la saciedad en diversos medios, ésta es una tendencia muy extendida entre grandes fortunas, pero desde nuestra experiencia, muy difícilmente extrapolable al inversor medio desatendido. Lo que es una estrategia cuidadosamente ejecutada por family offices para grandes patrimonios puede convertirse en una autentica carnicería para patrimonios menores, pasto de la banca privada tradicional en el mejor de los casos. Dar carta blanca para que un patrimonio medio o pequeño sea invertido «alternativamente» en un sinfín de estrategias opacas con la buena intención de descorrelacionarse del mercado, es más que temerario sin un control riguroso de cada una de estas inversiones. En muchos casos es como firmar un cheque en blanco para invertir en cualquier tipo de aventura financiera. Además la mayoría de gestores, digamos «tradicionales«, se apuntan al carro de hedge funds (otro eufemismo de cajón de sastre) cuyo funcionamiento desconocen por completo. De hecho muy pocos pasarán la prueba del algodón si les exigimos que nos expliquen el detalle de las inversiones alternativas a las que someten nuestro dinero. Pero lamentablemente la mayoría de sus clientes pagarán comisión sobre comisión gustosamente para sentirse al abrigo de estar descorrelacionados con el mercado.
Una vez más los protocolos y estrategias de actuación de grandes fortunas no son fácilmente aplicables al inversor medio. Generalmente la atención que recibe un patrimonio sin un multi-family office suele ser mucho menos competente, rigurosa e independiente. Y en este caso la descorrelación del mercado y la inversión alternativa en general requiere de una estrecha vigilancia profesional de la que el patrimonio medio no suele disponer. Por eso muchos de estos capitales salen del fuego para caer en las brasas, eso sí, alternativas. Mientras, otros gestores se frotan las manos descorrelacionadamente.
Cada día vemos más y más plataformas como AllFunds o Luxornet, por ejemplo, desde las que se ofrecen todo tipo de fondos de inversión internacionales e incluso productos estructurados de lo más diversos. Están destinadas principalmente a instituciones financieras con capacidad de colocación de estos productos entre sus clientes. Algo así como una feria permanente donde se exponen todos los productos habidos y por haber para que los intermediarios, asesores financieros, etc. confeccionen su propio catálogo.
Una característica muy común de estas plataformas es la ausencia de producto propio. Es decir se trata de «mayoristas» que ofrecen una gran diversidad de producto financiero que genera comisiones a los retailers que lo distribuyen sin distinguir preferentemente una entidad financiera de otra. Por otro lado prácticamente no existe asesoramiento alguno, ya que se supone que éste lo realizan los intermediarios financieros que venden los productos al detalle. Todo ello le da un aire de independencia nada despreciable, ya que se deja atrás la clásica relación entre bancos y asesor financiero que corrompía absolutamente el consejo que el inversor final recibía. El intermediario financiero seguirá cobrando comisiones por producto vendido, lamentablemente, pero al menos la certeza de que cobrará de la plataforma por la colocación de any producto de su inmenso catálogo, hará que la selección de inversión para sus clientes sea teóricamente más cuidadosa y potencialmente más acertada. Algunas de estas plataformas exigen que la compra se realice a través de algún banco de inversión en concreto, que nada tiene que ver con el producto elegido, pero la mayoría ni siquiera eso.
Evidentemente esa operativa todavía dista muchísimo de la verdadera y sana relación de counselling de Cliente/Counsellor que se retribuye mediante pago de honorarios. Como hemos dicho en otras ocasiones si el asesoramiento es retribuido per se, puede y debe ser absoluta y verdaderamente independiente, retrocediendo directamente al cliente cualquier comisión que se pueda percibir por parte de estas plataformas o directamente de bancos de inversión o banca privada. De hecho un multi-family office riguroso ahorrará a sus clientes mucho más que sus honorarios sólo por esta vía. Muy a menudo la mejor inversión para un cliente no es la compra de un producto financiero y por lo tanto puede que no le convenga generar comisión alguna en un momento dado. Sin embargo si el asesor debe ganarse la vida a través de comisiones, la tentación de vender el máximo pescado posible antes de que se pudra (vencimiento de estructurados, por ejemplo) se antepondrá a lo que realmente le conviene a cada inversor específico y a sus familias. Además clásicamente el pescado proviene de tan sólo una o dos entidades con las que el asesor firma acuerdos de colaboración o prescripción. Es decir un asesoramiento muy parecido al que puede recibir de su propio gestor de banca de «confianza», o sea un voraz cafeparatodos.
La lenta pero progresiva implantación de estas plataformas propicia que la oferta de catálogo del retailer hacia sus clientes sea muchísimo mayor. Permitiendo así un asesoramiento más profesional sin pérdida de retribución para el comisionista/asesor. Evidentemente no es el escenario ideal en el que debe establecerse la relación inversor/counsellor, pero mejora respecto a la manipulación que viene sufriendo en la actualidad, forzado sanguinariamente a comprar producto propio de su banco o inducido ávidamente por comisionistas o pseudo-asesores financieros a invertir en productos de la entidad que prescriben.
Últimamente incluso estas plataformas son usadas por algunos inversores finales de cierto nivel y cada vez se parecen más a un negocio de retail que a un mayor. Este fenómeno, a nuestro juicio positivo, se parece a lo que ha generado la aparición de los famosos ETFs. Es decir la globalización y la popularización de las inversiones financieras que se extiende día a día gracias en buena parte a internet, que facilita esta accesibilidad hasta hace pocos años reservada a elites financieras.
Siguiendo con el símil del título de este artículo, del tratante o mercader que proveía a los vecinos de víveres básicos en recónditos parajes de la antigüedad, hemos ido evolucionando al hipermercado de gran superficie abierto 24h a tan sólo un clic de distancia, donde encontramos infinidad de productos: Interesantes, superfluos, soporíferos, temerarios o directamente inconvenientes para un cliente específico. Es muy conveniente pues para el 99’9% de los inversores que un especialista, que conozca bien su situación patrimonial y familiar, ayude a confeccionar la lista de la compra regularmente. Para adecuar esa lista a las necesidades patrimoniales presentes y futuras de la familia y a lo que ya tienen en su despensa, deben estar concienzudamente asesorados por quienes conocen bien el hipermercado, sus ofertas, saldos y la calidad de sus productos. Y no seguir las recomendaciones de obsoletos asesores monomarca que tan sólo recomiendan comprar en los ultramarinos de la esquina porque la facturación de su mal llamado asesoramiento se sustenta casi exclusivamente por el dueño de dicho negocio.
Algunas bancas de inversión ya se han percatado de este fenómeno y se apuntan al carro del vencedor. Algo está cambiando en el horizonte del inversor, y el gestor de banca privada es algo ya tremendamente obsoleto a la vista del nuevo escenario en que se mueven algunos bancos de inversión. Técnicas de captación multinivel como las de Citigroup, o incluso Fibanc con asesores personales freelance que ofrecen a diestro y siniestro sus productos, deberán replantearse su estrategia hasta hace poco innovadora y agresiva como pocas.
El banco que siga buscando clientes para venderles el producto propio como técnica para incrementar su volumen de negocio, a medio plazo no tiene futuro.
Ahora la banca pionera se posiciona buscando productos a través de estas plataformas y creando productos a medida de los clientes. No buscan clientes para sus productos (minimizan el producto propio) sino productos para los clientes. Unos clientes que además no lo son del propio banco a priori sino que vienen de la mano principalmente de quienes mejor conocen sus necesidades reales específicas: Multi-family offices, instituciones financieras e incluso asesores financieros independientes. Como debe ser. Lástima que la mayoría de ellos sigan los pasos del comisionista tradicional, mientras no se acepte de forma generalizada el pago por asesoramiento.
La especialización globalizada parece llevar a la obsoleta banca privada a coordinar bajo su paraguas de solvencia tres pilares en los que fundamentarán su negocio:
La creación de producto exclusivamente a medida.
La búsqueda de creadores de producto profesionalizados (banca de inversión pura y dura).
La aglutinación de multi-family offices y asesores independientes que aportan a los Clientes, o sea el tercer pilar fundamental.
El cliente ya no lo es del banco sino que cada vez más lo es de multi-family offices y asesores independientes en quienes deposita su confianza, no su dinero (al menos no debería hacerlo jamás). De modo que la banca intenta ahora dar servicio a estas empresas para que satisfagan las necesidades de sus clientes haciendo uso de las herramientas y la plataforma que el paraguas del banco les ofrece. Esto permite al banco ahorrarse las costosísimas campañas publicitarias agresivas de captación de clientes tradicional, la apertura de sucursales por toda la ciudad o la creación y mantenimiento de hordas de gestores personales internos y externos. Y al mismo tiempo permite a estas empresas mantener un más que aceptable grado de independencia, puesto que los productos a los que tienen acceso a través de ese banco son universales. Estrategia inteligente, proactiva e interesante donde las haya, que con toda seguridad triunfará a corto y medio plazo. ¿Será esta la alianza estratégica que reclamábamos el pasado agosto? Difícil de creer, ¿no?
Releyendo nuestro artículo pre-crack estival titulado La Economía mundial y la teoría del caos escrito el 14 de Julio, parece claro visto lo visto a finales de este histórico 2007, que nos encontramos en un momento financiero mundial que constará en los libros de texto de las futuras generaciones de estudiantes de economía. Pero todavía no sabemos si se hará referencia a esta era como la crisis del 2008, 2009 o, quién sabe, la del 2014 por ejemplo.
El Nuevo Orden Mundial tiene más de nuevo y de mundial que de orden. Los ciclos históricos económicos de gran cantidad de sectores han saltado por los aires y casi nada sigue un patrón cíclico al que nos hemos acostumbrado durante muchas décadas. Los timings de burbujas, cracks y ciclos ya no siguen los caminos acelerados respecto al anterior como han ido haciendo en los últimos años. Las reglas del juego del escenario económico mundial han cambiado radicalmente. Aparentemente ni siquiera las hay, pero probablemente sí existan aunque todavía no seamos capaces de identificarlas entre el aparente caos existente.
El petróleo ha dejado de ser cíclico, Fernan2, maestro del crudo, ya lo advierte en diversos artículos que ha ido publicando a lo largo de los últimos meses. También las divisas están convulsas por la irrupción de una segunda moneda de referencia importante (€) donde apoyar el buque insignia de las divisas ($). La globalización del carry trade y la no fluctuación del yuan chino que exporta y crece a ritmos jamás imaginados, hacen el resto. Los EE.UU., en auténtica economía de guerra, extraen petróleo militarmente de Irak y someten la cotización del € a su favor mientras subvencionan sin otra alternativa a morosos y usureros que tambalean el sistema crediticio con sus abusos. Los metales preciosos suben sin tener claro hasta dónde ni por qué, y los bancos caen en bolsa y desconfían unos de otros. No existe una consigna clara para refugiar el dinero con una inflación más que considerable, sobre todo a los españoles a quienes el ladrillo se les desmenuza entre los dedos y el Euribor en forma de hipoteca abusada también les echa la soga al cuello como a muchos hispanos de Norteamérica. ¿Caos o nuevo orden mundial que todavía no somos capaces de concebir y acotar para diseñar las estrategias razonables más adecuadas? El tiempo dirá, de hecho dice día tras día.
Se produjo un importantísimo cambio (como muchos intuimos en aquel momento) a partir de aquel 11-s de 2001, aunque la inercia del gran buque económico global ha tardado unos pocos años en mostrar los primeros indicios de ese cambio de rumbo y escenario mundial. Pero que no cunda el pánico, la capacidad humana para equilibrar y estabilizar la economía mundial históricamente ha podido con todo. Eso sí, se ha llevado por delante muchas y enormes fortunas como por ejemplo las de los infelices que saltaron de los rascacielos de Manhattan a finales de 1929. Pero aunque personalmente considero el panorama actual potencialmente más transcendente que un simple crack bursátil, estoy no obstante convencido de la capacidad global de reequilibrio. Es decir, la globalización tiene un efecto multiplicador para contagiar por ejemplo la crisis subprime pero también incrementa proporcionalmente la capacidad de la economía mundial de reequilibrarse concertadamente. Otra cosa es el reequilibrio geopolítico que los dirigentes del planeta sean capaces de conseguir pero, con el permiso de las religiones, siempre he creído ciegamente en la capacidad humana en los momentos difíciles. De hecho el reequilibrio económico facilitará muchísimo el geopolítico. En definitiva, la Globalización que nos ha llevado a la situación actual, que no es todavía ningún punto de inflexión (al menos positivo), por nuestra mala cabeza, debe servirnos también para ayudarnos a estabilizar la economía del primer mundo que sienta las bases de nuestro Sistema. Algunos diréis que quizás sea mejor no encontrar esa estabilización y comenzar la fundación de un nuevo sistema más justo y con menos desequilibrios entre el primero, segundo y tercer mundo. No digo que no fuera más justo, pero egoístamente confieso que prefiero el reequilibrio del Sistema capitalista que hasta hoy conocemos por estos lares.
La globalización es a mi entender la clave que ha hecho que los ciclos y escenarios históricamente mínimamente predecibles ya no se puedan repetir tal y como los hemos conocido y estudiado. Estamos sentando una nueva praxis sobre la que se teorizará en el futuro, pero no hoy. Las aguas se volverán a encauzar, pero en otros cauces desconocidos y no por ello menos estables o productivos que los que conocimos antes del 11-s y que ahora empezamos a darnos cuenta de que quedaron definitivamente atrás.
Los cisnes negros nacen grises, y hay que saber apreciarlos en todo su esplendor y rareza. Si toda crisis es una oportunidad, estamos ante la madre de todas las oportunidades. Mantengamos los ojos bien abiertos y que Dios reparta suerte.
Los EE.UU. están enfermos. No nos referimos a la obesidad crónica mayoritaria de sus habitantes ni a los desequilibrios mentales de los escolares armados que masacran su instituto. Nos referimos a su economía y a su escenario geopolítico: Crisis hipotecaria que incluye la caída en picado de los valores de la banca americana en general, amenaza terrorista islamista en su propio territorio, guerra pseudo-vietnamita en el golfo pérsico, sus enemigos sureños más allá de los castristas se multiplican, amenaza nuclear de integristas apoyados por rusos, etc…
El virus invasor que corre por las venas estadounidenses y que causa ese estado de shock con fiebre altísima y analíticas totalmente descompensadas, procede from países como China, Venezuela, Irak, Rusia, Cuba, Bolivia, Irán y otros que han inoculado un sinfín de patógenos en la economía norteamericana. Sus malos hábitos y el insano abuso crediticio autóctono exportado han hecho el resto. Sus constantes han dejado de serlo, su vida corre peligro y con ello también la supervivencia de las economías occidentales que, por nuestra parte, tratamos de cuidar y salvar la vida de nuestro referente capitalista con todos los recursos de los que disponemos. Europa se ha convertido así en el equipo sanitario en el que se basa la necesaria recuperación de la que fue la mayor y mejor economía mundial durante décadas.
Así es, la mejor y más potente arma de los USA siempre ha sido el puesto núm. 1 en la economía mundial. La locomotora tradicional del capitalismo, a partir de ahora lo va a tener mucho más difícil por la competencia deshonesta china y por el resto de virus inoculados que la han hecho enfermar hasta niveles muy preocupantes para los que dependemos de este cabeza de familia. Somos muchos los médicos y enfermeras que le estamos curando, medicando, alimentando, cuidando y hasta rezando en diversas lenguas y a diversos dioses por su curación. Europa, como otros países del resto del mundo capitalista, está sacrificando su divisa, sus beneficios bancarios y empresariales y todo lo que haga falta para recuperar al paciente americano. Asumiendo el riesgo de contagiarnos de algunos de sus males (o todos) y con la perspectiva de caer enfermos a la vez que la recuperación yankee se produzca. Es posible que en el futuro el paciente deba ejercer de médico y viceversa, pero dudo que una vez repuesto y con bata blanca sacrifique tanto para salvar la vida del paciente europeo aunque sea terminal.
Por el momento la transfusión de todo el mundo a EE.UU., básicamente desde Europa cuyo grupo sanguíneo parece especialmente compatible con el norteamericano, mantiene con vida la economía de ese líder mundial enfermo. Un euro desorbitado que mantiene al dólar en niveles que reanimarían a un muerto, convierte el Plan Marshall de 1947 en simples peanuts devueltos ahora inconscientemente con intereses de usura. Podríamos hablar de altruismo europeo o de instinto de supervivencia, ya que si papá Yankee (el cabeza de familia) muere, el resto de su prole europea lo pasaremos muy pero que muy mal. Lo que nos parece diáfano es que esta transfusión masiva sigue día tras día, al mismo tiempo que las mejillas europeas palidecen y languidecen orgullosísimas de la «fortaleza del euro, moneda de refugio mundial» (sic). Anemia galopante en la que nos vemos inmersos sin posibilidad de maniobra a corto y medio plazo. Quizás la falta de riego sanguíneo a nuestro cerebro (al de arriba) sea una de las causas de que nuestra querida bolsa europea suba y suba ajena a la realidad macroeconómica y a la tormenta perfecta inminente.
Personalmente me aterra menos este escenario anémico del Viejo Continente que la muerte capitalista del Nuevo Mundo que podría provocar la extinción de un sistema financiero que se llevaría por delante los mismísimos fundamentos del capitalismo mundial. Por eso creo que el sacrificio europeo es necesario para que reanimemos al paciente americano a base de transfusiones, vitaminas, medicación, reposo y mimos. Su sistema inmunitario comienza a trabajar y los carroñeros autóctonos o foráneos ayudan a prevenir complicaciones fatales.
En Europa es tiempo de efectivo, pero en EE.UU comienza a ser tiempo de inversión. Es clarividente como siempre, el artículo de Jose Mª Díaz Vallejo EURO/DOLAR – La moneda ha caído de canto, en el que relata unos cuantos ejemplos prácticos de la posición de ventaja que adquiere con el tiempo el transfundido respecto al donante.
Altruismo europeo, solidaridad u obligación de salvar al enfermo si no queremos que nos lleve por delante o nos deje desamparados ante un nuevo (des)orden mundial con los enemigos de Norteamérica a la cabeza.
Quizás el futuro de Europa pase forzosamente por enfermar para salvar la vida de los EE.UU. y posteriormente cruzar los dedos para que el liderazgo norteamericano sea capaz de cuidarnos en nuestra decadencia económica que está a la vuelta de la esquina, tan distante como la recuperación de nuestro paciente americano.
Un buen chute from Yuan caro y petróleo barato reanimaría al enfermo y de paso al equipo de médicos sin fronteras de manera espectacular. Le diré a mis hijos que lo incluyan en su carta a los Reyes Magos….. de Oriente, claro está.
De todos es sabido que no es lo mismo un honorario que una comisión. Etimológicamente el honorario honra al que lo percibe y suele ser un profesional liberal, mientras que a un comisionista no se le otorga siempre la mejor reputación. De todos es sufrido que los bancos cobran comisiones de todo tipo (pequeñas, medianas, diáfanas, abstrusas y hasta de AlíBabá), pero… ¿Qué pasaría si las comisiones de banca se cobrasen en forma de honorarios o porcentaje fijo sobre el total de activos de cada cliente independientemente de los productos y servicios que se utilicen?
Reflexionemos. Reflexionemos otra vez. Se plantean cuestiones interesantísimas, ¿verdad? Por ejemplo la cuantificación de este all–in–onefee podría ser tan simple como aplicar el resultado medio de la cuenta de explotación actual de los clientes del banco en forma de porcentaje sobre euro aportado por el ahorrador/inversor. Es decir, por cada euro que el cliente deposite en la entidad, ésta le deduce su comisión única de forma anual, semestral, trimestral o como le dé la gana. Evidentemente los créditos e hipotecas tendrían que generar el coste del propio dinero aparte, con el diferencial que la entidad financiera quiera añadir, ya que no sería justo que pagara lo mismo un cliente que genera una activo que uno que genera un pasivo para el banco (o sí). Pero a partir de ahí, café para todos.
Éste es sólo un ejercicio lúdico y espero que genere comentarios por vuestra parte, que estoy seguro de que serán muy interesantes y reveladores. Algunos pensaréis que no es justo que un simple ahorrador pague en la misma proporción que un inversor más activo que va a utilizar un sinfín de productos y herramientas financieras. A priori puede verse así, pero analicémoslo un poco más: ¿Qué le ocurre a un ahorrador que ni quiere ni sabe invertir su dinero más allá de verlo reflejado en su libreta de ahorro? Que es pasto de los gestores que amablemente les inducen a invertir su dinero en productos financieros ininteligibles para cualquier miembro de su familia. Este acoso es constante, implacable, despiadado. El dinero parado en una simple libreta de ahorro o en un depósito a plazo se considera una negligencia por parte del trabajador de la banca de turno que roza la falta grave. Este mal llamado gestor necesita vender productos financieros que mejoren la cuenta de explotación de sus clientes si no quiere perder su puesto. Además lo debe hacer en modo superlativo si aspira a progresar en la entidad y cambiar la atención al público por un puesto de mayor nivel, es decir pasar de soldado raso achusquero. Personalmente he conocido a algunos gestores de banca honestos y vocacionales que intentan hacer el menor daño colateral posible a la vez que cumplen mínimamente con sus obligaciones comerciales, pero todos ellos se sienten incómodos con la labor que realizan y anhelan poder algún día poder asesorar de forma independiente sin el acoso comercial al que se sienten sometidos por sus superiores. Obviamente sólo una afortunada minoría lo conseguirá. El resto seguirán con la premisa grabada a sangre y fuego: Vender o morir.
Algunos me diréis que esta presión comercial es común a la mayoría de trabajos que podamos realizar, y es cierto. Pero a mi entender es infinitamente más grave vender inapropiadamente un producto de inversión financiera que, por ejemplo, una colección de DVDs que no necesitamos. Éticamente no hay punto de comparación, la transcendencia y peligrosidad de la negligencia cuando se trata de nuestro patrimonio es vital no sólo para nosotros sino también para nuestros hijos. Con las cosas de comer no se juega.
En un entorno en que un gestor de banca generase exactamente el mismo beneficio para su empresa, fuese cual fuese el movimiento de activos o la tipología de inversión de sus clientes, el asesoramiento se realizaría de manera infinitamente más adecuada y adaptada a las necesidades e intenciones de los inversores/ahorradores. Incluso su relación personal con ellos mejoraría sustancialmente si en lugar de venderles, simplemente les diera servicio. Un servicio que valdría un porcentaje fijo de todo el dinero que los clientes tienen depositado en su entidad. La competencia profesional de los gestores y de los propios bancos haría el resto, y además el control de estos honorarios por parte de un organismo competente sería muchísimo más simple y eficaz.
Este escenario resultaría mucho más higiénico y conveniente que el actual. Muchos de vosotros pensaréis que es inviable o utópico, quizás lo sea. Pero al fin y al cabo es la manera que tiene de ganarse la vida un familyoffice que se precie de serlo, y que por lo tanto no disponga de productos financieros propios. Obviamente el banco debería seguir creando productos propios, pero sin embucharlos directamente al hígado del cliente poco experto en finanzas, o sea la gran mayoría.
Poco va a mejorar el panorama actual con el MiFID, tal y como adelantan Consumerista y Echevarri en sus interesantes artículos. Como bien dice Echevarri: «…acaba protegiendo de los clientes a las Entidades Financieras». Se seguirán perpetrando poco más o menos las mismas carnicerías que vemos a diario, puesto que lamentablemente el beneficio bancario depende en buena parte de ello.
En fin, sólo pretendemos lanzar esta reflexión al aire para que vosotros nos comentéis vuestra opinión al respecto. Siempre es sano realizar el ejercicio mental de cuestionarnos métodos que no tienen por que ser inamovibles. El progreso siempre dependió de ello.
Las inyecciones de 25.000 millones de libras realizadas por parte del Bank of England (Banco Central del Reino Unido) al popularizado Northern Rock han sido y son motivo de discordia entre la clase política y financiera de Gran Bretaña y también de la UE. Los fondos prestados para garantizar la solvencia del banco ante la fuga de fondos hacia otras entidades están garantizados por el Ministerio de Economía. No podía ser de otra manera, o se garantizaba la solvencia o el efecto domino podría haber puesto en serios apuros a todo el sistema bancario británico y por extensión también el europeo. Las consecuencias de esto serían incalculables y la banca norteamericana y del resto del mundo no se encuentra en su mejor momento cardíaco que digamos. Por consiguiente, la actuación de la FSA, del Bank of England o del Ministerio de Economía fue impecable y consiguió contener perfectamente una crisis que se resolverá completamente cuando el scavenger de turno haga su trabajo y se aproveche de esta situación beneficiándonos a todos. Por el momento los buitres que sobrevuelan el cuerpo agonizante de Northern Rock son Olivant, Cerberus o el mismo Virgin entre otros. Os recomiendo este excelente artículo de Enrique Gallego, que conoce como pocos la situación de este banco. Aunque probablemente al final aparecerá en escena un carroñero aún más potente y profesional que reciclará la presa con el beneplácito del ministro de economía (Darling) y devolverá su cheque al prestamista forzoso para la tranquilidad de todos. Ante una crisis como la de este banco o cualquier otro, y me atrevería a decir que en general:
Es infinitamente más sano un préstamo que una subvención, pero aún lo es mucho más una inversión.
Pero lo realmente escandaloso es que la Comisión Europea se proponga boicotear esta feliz operación de salvamento iniciada por el Banco de Inglaterra que ha evitado una crisis de confianza con posibles consecuencias globales. Los funcionarios (hay quien los llama políticos o pseudo-burócratas) de dicha Comisión amenazan con estudiar dichos préstamos para velar por la integridad de la libre competencia. Los fondos prestados por el Bank of England están garantizados por el Ministerio de Economía británico y por lo tanto se podrían considerar por esos funcionarios como una ayuda estatal intolerable. Alucinante.
No debería caber en mente racional alguna, aunque se trate de funcionarios, políticos o burócratas, que la competencia de Northern Rock se sienta discriminada por las inyecciones de dinero recibidas para apagar el fuego de la crisis de confianza bancaria. Pero la incapacidad de la Comisión Europea para comprender el escenario crediticio mundial se hace evidente con las amenazas de abrir una investigación por su parte. Señores funcionarios, ningún banco británico ni por supuesto del mundo se ha visto discriminado por el «trato de favor» recibido por Northern Rock con las inyecciones de su banco central. Todo lo contrario, si estas inyecciones no se hubieran producido, el problema se habría propagado como un reguero de pólvora. La detonación podría haber alcanzado al BCE, la FED y por supuesto a los bolsillos de la mismísima Comisión Europea. La terrible onda expansiva potencial fue ejemplarmente abortada de inicio con la garantía de los fondos del Ministerio de Economía británico. El proceso se perfeccionará próximamente con la adquisición de los restos del banco por parte del carroñero de turno, completando así el ciclo de la cadena alimentaria financiera mundial.
Son leyes básicas del mercado financiero y empresarial global, pero parecen amenazas a la integridad de la libre competencia a los ojos de pseudo-burócratas europeos a los que habría que impartir algunos cursos básicos de sentido común, responsabilidad de sus cargos y percepción de la realidad.
Pura incompetencia, aunque se disfrace como exceso de celo.
Casi todos hemos sufrido alguna vez alguna infección que ha precisado de tratamiento antibiótico para superarla. Estos medicamentos en su formato de píldoras, se suelen recetar con dosis variables para tomar una o más pastillas por día durante un tratamiento que, a menudo, se debe mantener al menos una semana. Los síntomas de la enfermedad (fiebre, decaimiento, malestar, etc.) no desaparecen después de la primera píldora, sino que suelen hacerlo pasados unos días y después de haber ingerido varias dosis de antibiótico. De la misma manera, una vez desaparecidos los síntomas debemos continuar con nuestro tratamiento hasta finalizarlo por completo, o de lo contrario podríamos recaer.
Extrapolando esta dinámica a la crisis crediticia actual, realizaremos algunas reflexiones interesantes: Digamos que la infección es la crisis hipotecaria que afecta al crédito de casi todo nuestro sistema financiero. La fiebre y los síntomas se hacen evidentes bien sea en la cotización en bolsa de dicho sector, el incremento súbito de los índices de impago de deudas de todo tipo, en las inyecciones de liquidez necesarias habidas por parte de los bancos centrales mundiales, etc. Además esta infección no está localizada en nuestras amígdalas como cabría esperar sino que el núcleo infeccioso está misteriosa y peligrosamente extendido como ya explicamos en ¿Dónde está Wally?. Estamos pues ante una sepsis de crédito en toda regla. Pero ahí no acaba nuestro cuadro clínico patológico: Esta infección nos ha afectado en plena bajada de defensas o también llamada crisis energética con un barril de petróleo a 100 $ y subiendo; el aumento del euribor nos produce ahogo y angustia, a la vez que una depresión inmobiliaria local nos está quitando las ganas de todo. De la jihadglobalizada mejor no hablamos, no vaya a ser que nuestra hipocondria resulte tener mayor fundamento (o fundamentalismo).
Ante un cuadro clínico como el que hemos definido, y refiriéndonos siempre al inversor o paciente de perfil medio, el tratamiento más acertado y útil es reposo para conservar nuestras débiles energías, antitérmicos para bajar la fiebre y por supuesto un tratamiento antibiótico que se debe seguir rigurosamente si queremos curarnos sin recaídas ni complicaciones. Es más, yo diría que es el único tratamiento posible.
The reposo, aunque no sea absoluto, lo aplicaríamos a nuestras inversiones en RV ya que no estamos en nuestro mejor momento para hacer frente al estresante mercado actual. Quizás dentro de unos días, cuando la fiebre baje y nuestro estado general sea más presentable, será el momento de volver con fuerza a nuestras inversiones variables. Pero en nuestro estado actual, tranquilidad y sólo muy buenos alimentos. La carroña sólo está al alcance de los scavengers with pedigree.
Los antitérmicos, en sus diversos formatos, como las ventas inmobiliarias nos ayudarán a rebajar grados de temperatura a nuestro sobredimensionado calenturón hipotecario. Las inversiones en RF también permitirán rebajar nuestra fiebre bursátil. Si además mantenemos nuestros ingresos cobrando puntualmente la baja, evitaremos escalofríos y tiritones. En definitiva remedios que no van a curar la infección global pero que nos ayudarán a sentirnos menos enfermos.
Y llegamos al quid de la cuestión: El antibiótico. ¿Existe algún medicamento efectivo para curar la sepsis originada por la crisis hipotecaria norteamericana? Según nuestra modesta formación económico-sanitaria este antibiótico se llama balance con pérdidas. Los bancos de inversión y la banca en general han comenzado hace unas semanas (algunos incluso más) a reconocer públicamente pérdidas masivas procedentes de la deuda colateral. Es decir los defaults en las titulizaciones que los financos construyeron con pies de barro, y las clasificadoras bendijeron irreverentemente. Sólo mediante las publicaciones trimestrales de pérdidas, reconocidas y asentadas en sus correspondientes balances se pueden asimilar, depurar, contabilizar, realizar y en definitiva digerir los millardos de dólares y euros perdidos en titulizaciones calificadas a martillazos con varias A.
Este lento y doloroso proceso de reconocimiento de agujeros y pérdidas que salen del armario para plasmarse en balances contables, son las píldoras de antibiótico que irán curando lenta pero efectivamente la sepsis de crédito que sufre el Sistema Económico mundial. Algunos acompañan la publicación de la nefasta noticia con una vergonzosa dimisión o un pseudo-digno cese fulminante del capo di tutticapi de la entidad. Aunque dudo que a los accionistas y/o afectados por esa falta de respeto al riesgo (no os perdáis ¿Qué pasa con el sector financiero? from JMDV) les consuele en absoluto. Quizás ver colgadas en la Plaza Mayor a las clasificadoras de riesgo sería bastante más gratificante, pero me temo que no hay compensación posible.
Hoy en día ya tenemos un diagnóstico claro (algo que no teníamos a principios del verano) y hemos comenzado a tomar la primera píldora de un tratamiento antibiótico que puede durar dos ejercicios contables enteritos. Con las primeras dosis todavía no sentiremos ninguna mejoría de los síntomas, quizás eso tarde en llegar algún tiempo. Pero la publicación de resultados está comenzando a eliminar bacterias y microbios, y esta eliminación se hará más patente y potente al finalizar los respectivos ejercicios contables de las entidades afectadas. Será entonces cuando los sellos y firmas de las empresas auditoras que hagan honor a su nombre certificarán la veracidad (sic) de dichas pérdidas. Algunas entidades no aguantarán este reconocimiento público y contable. Pero la evolución natural seguirá su curso y entonces entrarán en escena los carroñeros con pedigree que se encargarán de absorber asépticamente los restos humanos y financieros que no hayan superado la prueba del algodón contable.
Nuestra convalecencia será larga, pero parece claro que saldremos de ésta. Eso sí, debemos realizar el tratamiento hasta el final y depurar todas las pérdidas en balances auditados. Y eso quizás no será posible hasta poner un par de sellos auditores anuales a las cuentas, ya que después de cerrar el presente seguirán estallando y estallando deudas colaterales en las manos de las entidades más solventes del planeta. De momento, rigor en la medicación, reposo y cuidado con la fiebre.
Éste está siendo un grave achuchón, sin duda. En el camino dejaremos buena parte de nuestra salud física, mental y dinero, mucho dinero. Maldita selección natural…o no.