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Cluster Family Office Blog

La recesión de doble repliegue o el Armageddon de Stephen Roach.

Según lo publicado recientemente, Goldman Sachs advierte de un segundo repliegue recesionista en el 2009. Suponiendo que el primero debe ser el que se está viviendo en el presente, alerta de que el S&P; 500 puede sufrir caídas importantes a consecuencia de los malos resultados de las grandes empresas, visto lo visto en General Electric (GE) por ejemplo. Razonable a todas luces, pero lo curioso del tema es que llevan más de 5 años y medio de retraso respecto a lo que ya advirtió en su día Stephen S. Roach cuando era el economista jefe de Morgan Stanley.
Es cierto que Stephen Roach es conocido como el «bajista perpetuo«, y que algunos diréis que cuando alguien pronostica sistemáticamente escenarios catastróficos, lamentablemente algún día va a acertar y a colgarse muchas medallas como gurú financiero. Pero lo extraordinario es que el razonamiento lo hizo a mediados de septiembre del 2002 y su previsión pesimista del panorama económico fue la siguiente: Advirtió de que si los EE.UU. entraban en guerra con Irak, se produciría una escalada muy importante del precio del petróleo, que por ese entonces estaba a 28 $/barril. También señaló que la desproporción entre las rentas inmobiliarias y los precios de venta eran las mayores de la historia de los USA e insostenibles por mucho tiempo. Esa descorrelación debería provocar el estallido de la burbuja inmobiliaria. Advertía también del riesgo del estallido de la burbuja del consumo, asi como de la deflación, que según su criterio, amenazaba ya en el horizonte de la mayor economía del planeta. Por ello, reclamaba al flamante presidente de la FED Greenspan que rebajara el tipo de interés del $ del 1,75 (el más bajo en 40 años) al 1%. También señalaba la necesidad de que la relajación de la política monetaria se tradujera en un dólar débil. Finalmente advertía que, dada la enorme ponderación de la economía norteamericana en las cifras totales del planeta (21% del PIB mundial en el 2002), la recesión podría volver a estar presente y a globalizarse. En este punto, quizás Roach no intuyó la progresión espectacular de las economías emergentes, especialmente la china. Y por ello, hoy en día la discusión se centre más en la capacidad de dichas economías en plena expansión para contrarrestar los efectos recesionistas del primer mundo. No obstante posiblemente éstas no sean lo suficientemente fuertes y acaben claudicando ante la recesión global. Aunque personalmente creo y espero que no sea así.

No olvidemos que en aquel momento el euro cotizaba a 0,9750 $ y los analistos hablaban de la debilidad del $ causada por la flaqueza de su economía. Evidentemente, nadie preveía una futura crisis subprime ni las inyecciones de liquidez necesarias para engranar una maquinaria que jamás pensamos que podría dejar de funcionar. Recordemos la evolución de los tipos que aplicó Greenspan en los años siguientes: Bajada hasta el 1% en Junio 2004 y a partir de ahí escalada hasta el 5.25% en los siguientes 2 años. Como hemos visto todos, desde octubre del pasado año la FED ha tenido que realizar un descenso de emergencia por la despresurización de la cabina. Pero lo que es evidente es que Stephen Roach hizo una predicción muy, pero que muy aproximada a la evolución hasta nuestros días.

No obstante sus premoniciones no han evitado la implicación en la crisis crediticia de Morgan Stanley. Quizás el consejo de administración se había acostumbrado demasiado al visionario catastrofista de Roach y por ello lo desterraron en forma de ascenso a Chairman de las operaciones de Morghan Stanley en Asia. La nebulosa de la afectación real de este, como de casi todos los bancos sigue sin aclararse, y el mercado descuenta con palos de ciego lo que buenamente puede o intuye. Hasta hoy parece que sólo JP Morgan se salva de la quema bursátil. Pero sólo hasta hoy y sólo lo parece.

Quizás Stephen Roach hizo muchas declaraciones incendiarias a lo largo de su carrera que acabaron en nada. Es posible que estemos ensalzando oportunísticamente a alguien que se equivocó sistemáticamente en tiempos de bonanza. Pero si nos centramos en el timing de su predicción, realmente nos impresiona. Advierte de la más que probable guerra de Irak meses antes de la resolución 1441 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidad aprobada el 8 de noviembre del 2002. Muchísimo antes de la famosa cumbre de las Azores del 16 de marzo de 2003. Pero lo más importante es que supo prever la escalada del precio del crudo desde los 28$/barril y sus efectos recesionistas. Si el aumento del precio del petróleo se hubiera producido sin la invasión de Irak, hoy la situación de los EE.UU. sin ese petróleo sería mucho más comprometida. Pero no seré yo quien justifique esa ni ninguna otra guerra.

Quizás ni en su peor escenario Roach contempló el petróleo a 110 $. Pero cierto es que la obligada depreciación del $/€, que ha pasado del 0,9759 de aquel entonces al 1.5850 de hoy, y la apropiación del petróleo de Irak han permitido que el Paciente Americano no sea ya cadáver, como tantos otros civiles y militares.

A continuación os copio el extracto de su predicción de Armageddon económico que detalló off the record entre un selecto grupo de managers de fondos, sin periodistas, pero cuyos fundamentos se filtraron al Boston Herald. Atención a la fecha: 24 de Noviembre de 2004.

America has no better than a 10 percent chance of avoiding economic «Armageddon.»

Roach sees a 30 percent chance of a slump soon and a 60 percent chance that «we’ll muddle through for a while and delay the eventual Armageddon.»

The chance we’ll get through OK: one in 10. Maybe.

In a nutshell, Roach’s argument is that America’s record trade deficit means the dollar will keep falling. To keep foreigners buying T-bills and prevent a resulting rise in inflation, Federal Reserve Chairman Alan Greenspan will be forced to raise interest rates further and faster than he wants.

The result: U.S. consumers, who are in debt up to their eyeballs, will get pounded.

Less a case of «Armageddon,» maybe, than of a «Perfect Storm.»

Roach marshaled alarming facts to support his argument.

To finance its current account deficit with the rest of the world, he said, America has to import $2.6 billion in cash. Every working day.

That is an amazing 80 percent of the entire world’s net savings.

Sustainable? Hardly.

Meanwhile, he notes that household debt is at record levels.

Twenty years ago the total debt of U.S. households was equal to half the size of the economy.

Today the figure is 85 percent.

Nearly half of new mortgage borrowing is at flexible interest rates, leaving borrowers much more vulnerable to rate hikes.

Americans are already spending a record share of disposable income paying their interest bills. And interest rates haven’t even risen much yet.

You don’t have to ask a Wall Street economist to know this, of course. Watch people wielding their credit cards this Christmas.

Roach’s analysis isn’t entirely new. But recent events give it extra force.

The dollar is hitting fresh lows against currencies from the yen to the euro.

Its parachute failed to open over the weekend, when a meeting of the world’s top finance ministers produced no promise of concerted intervention.

It has farther to fall, especially against Asian currencies, analysts agree.

The Fed chairman was drawn to warn on the dollar, and interest rates, on Friday.

Roach could not be reached for comment yesterday. A source who heard the presentation concluded that a «spectacular wave of bankruptcies» is possible.

Smart people downtown agree with much of the analysis. It is undeniable that America is living in a «debt bubble» of record proportions.

But they argue there may be an alternative scenario to Roach’s. Greenspan might instead deliberately allow the dollar to slump and inflation to rise, whittling away at the value of today’s consumer debts in real terms.

Inflation of 7 percent a year halves «real» values in a decade.

It may be the only way out of the trap.

Higher interest rates, or higher inflation: Either way, the biggest losers will be long-term lenders at fixed interest rates.

You wouldn’t want to hold 30-year Treasuries, which today yield just 4.83 percent.

Manda huevos.

La Operación Triunfo de Rebuzner.

José Mª Díaz Vallejo ha sido seleccionado para entrar en la Academia.
Lógicamente ahora deberá aprender y esforzarse mucho, pero está dentro. Donde la mayoría de jóvenes promesas querrían estar. Donde muchos quedan nominados de por vida y de donde algunos son dramáticamente expulsados para no volver jamás.

Para ser artista hay que tener Talento, y JMDV lo tiene. Pero no va a ser fácil. En la Academia la disciplina de los benchmarks va a ser tremenda. Además, los profesores no van a tener la paciencia de enseñare durante mucho tiempo, sino que deberá aprender por sí sólo. A golpes.

Es difícil invertir tu propio dinero, pero aún lo es más invertir el dinero de los clientes. Si se manejan cantidades anónimas sin llegar a tratar con el propietario del dinero, el trabajo se vuelve mucho más aséptico, no más fácil pero sí más objetivo y profesional. Pero si se conoce al Cliente hasta el extremo que lo hace un Family Office, con un estudio exhaustivo de sus circunstancias personales y familiares, las emociones pueden interferir en la profesionalidad. Por eso un Counsellor no debería gestionar, y un gestor no debería ser Counsellor de los propietarios de los activos que gestiona.

José Mª, en la Academia crecerás y mejorarás en casi todos los aspectos. Pero en algunos quizás te perjudique: Allí puedes encontrar otros aspirantes a triunfitos que quizás no sean la mejor compañía, pero lo más peligroso es toparte con profesores mediocres, que los hay y muchos. Además, la integridad es algo que, no sólo se debe traer de casa, sino que se puede perder fácilmente en la Academia. Los benchmarks, the comisiones y la competitividad en los resultados, malogran la gran mayoría de talentos. Si eso sucede, José Mª, cambia de Academia. Hay muchas y sólo algunas muy buenas. Pero en mi opinión la mejor de todas será la que tú y algún que otro socio, puedas crear en el futuro. Un auténtico crack no debe serlo sólo en el deporte sino en todo, en la vida. Debe serlo en lo profesional pero también en lo personal. En la Academia puedes aprender a ser mejor gestor pero no mejor persona. Y eso es esencial para triunfar en la vida y para forjar una trayectoria de la que te puedas sentir orgulloso cuando tengas hijos y nietos. Además puedo asegurarte que es un ingrediente esencial, aunque no suficiente, para el éxito.

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Disculpa mi arrogancia por darte consejos como su estuviera en posesión de la verdad. Nada más lejos, no soy nadie para hacerlo. Pero desde la Humildad que tanto recomiendo a los inversores, y desde una cierta experiencia, me gustaría decir lo siguiente a los profesores que te hicieron el casting y también a los triunfitos de tu nueva Academia, sea cual sea, y que posiblemente sigan leyendo por estos barrios: Cuidad muy bien de JMDV, os lleváis un talento y lo sabéis. Al fin y al cabo, arrieritos somos…

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=5iq1YYOG_hE]

Entras en la academia mañana lunes 14 de Abril de 2008. Ya nos avisarás, José Mª, cuando hagas tu primera gala en directo. Todos tus vecinos seguiremos con mucho interés tu actuación y te apoyaremos para que te elijan favorito. Pero si te nominan (o tú les nominas a ellos) cambia de Academia sin ningún miedo, hay muchas que estarían encantadas de ayudarte a triunfar.

Una vez más, muchísimas felicidades, salud y €. Nos vemos.

IMF y el trillón americano.

945.000 millones de $. Casi un billón español, o un trillón americano, que impresiona más. Estas son las cifras potenciales que se han calculado como pérdidas causadas ycausables por la exposición al mercado de hipotecas americano y productos estructurados afines. De éstas, hasta hoy han aflorado sólo una cuarta parte. Pero no obstante si, y sólo si, los datos de IMF son fiables, estamos viendo la luz al final del túnel. Ya lo dijimos allá por el mes de septiembre justo después del pánico crediticio del mes de agosto que algunos vieron como el fin del Sistema, aunque desde entonces la economía global se ha deteriorado en caída libre. Pero ahora ya no lo dice unblogguero optimista en plena caída veraniega sino el IMF . La luz está lejos, la salida está en el punto kilométrico 945.000 y con toda probabilidad muchos quedarán en el camino. Pero tiene un final aparentemente cuantificado.
Os recomiendo a los que todavía no lo hayáis hecho que echéis un vistazo al resumen del informe de IMF de 28 páginas en español con vídeo incluido. No deja de ser una opinión como tantas se han escrito en blogs y periódicos de manera acertada o desacertada, caótica perosiempre LIBRE. En el caso del IMF es una versión oficial plasmada y cuantificada en negro sobre blanco, y mucho más realista que las versiones políticas que hasta la fecha se han dado. Hay que tener este informe en cuarentena (como todos) pero es de agradecer su publicación. Alguien debía hacerlo.

Como ya dijimos, el pánico a lo desconocido es mucho más nocivo para la confianza necesaria en el sistema económico que el pánico a las cifras ytimings conocidos. Además, a pesar de que las crisis bancarias y las salidas de los armarios de basura crediticia habidas hasta hoy sean sólo la punta deliceberg, el mercado posiblemente ha descontado ya mucho más de la mitad de esta crisis.

Evidentemente la RV es la menos afectada por este descuento, pero es que quizás sea el pozo donde el flujo de inversión procedente de la RF se haya refugiado. ¿Quién iba a decir que alguna vez se podría considerar refugio la RV, verdad?

Alguno pensará: ¿Cómo puede considerarse que la RV haya sido receptor de flujos de dinero si ha sufrido bajadas desde hace varios meses? La respuesta es que con la que está cayendo, es decir con la desconfianza que existe en laRF, en el sistema crediticio, con las materias primas batiendo records, etc…, las bolsas deberían haber caído mucho más. La confianza no ha abandonado por completo a la bolsa por el momento.

Este refugio de RV es un pozo mucho más amplio y profundo que el de la RF, con lo cual su potencial de absorber flujos procedentes de materias primas y depósitos bancarios todavía es enorme. Y por lo tanto elrally alcista de la RV podría ser espectacular si vuelve la confianza al sistema, cosa que por otra parte parece difícil a corto y medio plazo.

Como ya hemos visto, la ausencia de esta confianza en la economía no tiene forzosamente que suponer mayores caídas de los mercados bursátiles. En un escenario de desconfianza generalizada deberíamos haber visto caídas en las bolsas más abultadas. Pero no ha sido así hasta hoy y la pregunta es ¿Qué más debe suceder para que las bolsas caigan a plomo continuando con el movimiento iniciado el 21 de Enero de este año? No seré yo quien ose a responder a esa pregunta pero lo que me parece claro es que, como tantas verdades absolutas que la crisis ha dejado obsoletas, la confianza y la bolsa ya no van de la mano. No vamos bien, desde luego, aunque un optimista en busca de oportunidades diría que vamos distinto, y quizás no le falte razón.

P.D. Hoy comienza el Ciclo de Conferencias de Rankia en Forinvest. No os perdáis la sesión de mañana de 17:30 a 19h. con Fernando Calatayud (Inversión, Especulación… y cosas mías) y Dimitri Uralov (Family Office) sobre la burbuja inmobiliaria, la crisis subprime y un análisis del escenario actual y sus perspectivas de futuro. Esperamos vuestros comentarios y consultas.

El Show de Truman financiero.

Hasta hace unos meses, en el mundo financiero, las basuras eran eficientemente recogidas, aprovechadas y recicladas por empresas privadas que hacían de ello su negocio. Estas empresas se llamaban: Crecimiento Económico S.A., Burbuja Inmobiliaria S.L., Financos & Inversópatas Inc., Tipos de Interés Bajos & Co., Vda. de Especulador e Hijos y alguna que otra más que no acierto a nombrar.
En los últimos años la Administración local o estatal, es decir los bancos centrales, no debían preocuparse por esos residuos que servían para satisfacer y hacer crecer empresas como las citadas sin aparente límite. Por nuestro lado, la sociedad civil, estábamos encantados con el orden y la pulcritud que reinaba en nuestras calles. Incluso algunos vecinos habían invertido sus ahorros presentes y sobre todo futuros en dichas empresas, augurándose un porvenir excelente. En el primer mundo, el Estado del bienestar ganaba la batalla de la pobreza endémica de otros lugares del planeta, sin duda alguna. Además sentíamos el indescriptible orgullo de ser capaces de generar riqueza sin que los residuos y basuras financieras nos crearan problemas. Éramos tan listos que incluso de las basuras sacábamos provecho.

La candidez era tal que gran parte de la población ni siquiera era consciente de que nuestra sociedad financiera y nuestro sistema económico generase basura alguna ni residuos tóxicos. Vivíamos en un perfecto Show de Truman financiero.

Pero durante al pasado año, especialmente cuando el calor apretaba, las empresas encargadas de recoger, reciclar y alimentarse de esos residuos, empezaron a sufrir serias dificultades. No sólo ya no crecían más sino que su tamaño había alcanzado tal magnitud, que su propia desproporción y los excesos en constante aceleración forzaron su proceso de extinción. Murieron de éxito, ni más ni menos. A partir de entonces las basuras empezaron a aflorar poco a poco. Al cabo de unos meses el ritmo de basura emergente aceleró y se empezaron a acumular ya insalubremente en nuestras calles.

El problema se agudizaba día tras día. Los residuos y las basuras empezaron a ser desagradablemente evidentes para la población, y la imagen hasta entonces impoluta de nuestra sociedad financiera desapareció como una pompa de jabón ante nuestros ojos, y con ella también lo hizo el ánimo de los ciudadanos. El pesimismo y la sensación de vacío bajo los pies de los inversores es hoy en día palpable.

Ya durante la segunda mitad del 2007 empezaron a encontrarse por la calle titulizaciones hipotecarias (hasta entonces conocidas como deuda AAA) en avanzado estado de descomposición. Pero a medida que han pasado los meses, la situación sanitaria del sistema financiero de nuestra sociedad ha empeorado mucho. Hoy en día ya se acumulan en cada esquina montañas de deuda financiera de origen putrefacto que nadie quiere ni siquiera mirar. El hedor se está haciendo insoportable superado ya el primer trimestre del 2008. El paso del tiempo empeora la situación puesto que la basura se genera y se genera sin cesar ante la atónita mirada de la sociedad civil y financiera. Nadie era consciente de que toda esa basura nos podía enterrar en cuanto el abusivo sistema de reciclaje y eliminación de residuos se desmoronase. Y muy pocos eran conocedores de la ingente cantidad de residuos que éramos (y aún somos) capaces de generar.

Hoy ya podemos ver y oler asquerosas basuras amontonadas en cada esquina, pero entre porquería titulizada de entidades financieras que se descomponen cada día que pasa, también encontramos algún pequeño tesoro aprovechable. De hecho ya hay quien se dedica a remover la basura y encontrar entre la porquería deudas corporativas no financieras que alguien tiró como un juguete roto. Están sucias y apestan, pero bien lavadas, aseadas y cuidadas podemos verlas convertidas en flamantes instrumentos financieros en el futuro. Son solventes y funcionan perfectamente, pero lamentablemente forman parte del detritus que nos hace malvivir hoy en día.

Por su parte la Administración, atónita por la súbita falta de interés de ninguna otra empresa privada en la recogida y reciclaje de los residuos, está por fin empezando a tomar medidas. Parte de la porquería que ya nadie quiere, y cuyo destino era la montaña de basura de la esquina, la está canjeando por aséptica liquidez. Muchos se apuntan al carro y sacan a relucir residuos que todavía no se habían atrevido a lanzar a las aceras como basura apestosa. Pero al menos alguien está limpiando, aunque sea una pequeña parte. La pregunta es ¿cuánto podrá limpiar una administración que no saca más que perjuicio de ese servicio público de limpieza? Y en seguida me asalta la segunda duda, ¿acaso no perjudicaba también a las empresas privadas que aparentemente se nutrían con esos residuos?

Otros, además de canjear lo que buenamente pueden y reconocer los agujeros que la opinión pública puede soportar, también deciden cargarle la culpa al muerto. Pero como no suelen tener ningún difunto a mano, escogen a uno de sus empleados y lo ejecutan públicamente como demostración de su rigor ante irregularidades internas (sic).

Hoy seguimos rodeados de montañas pestilentes de basuras y con grave amenaza epidemiológica, pero parece que el ritmo al que vertimos se ha estabilizado, hay quien dice incluso que ha disminuido. Me gusta pensar que lo peor no ha pasado pero que quizás sí esté descontado por el mercado de renta fija (el de variable quizás siga con el coitus interruptus del que ya hablamos en su día).

Otro factor importante y esperanzador es la proliferación de carroñeros que buscan entre la podredumbre productos financieros aprovechables a precio de basura. Éstas son sin duda las mejores recetas para reciclar la porquería. Pero deberemos convivir mucho tiempo con gran cantidad de insalubres restos despreciados por los carroñeros, antes de que el tiempo los transforme en humus. Y las epidemias acechan.

En un escenario Mad Max es infinitamente más complicado invertir que en el Show de Truman, pero en las montañas de basura de Mel Gibson hay muchísimas más oportunidades (para ganar y para perder) que en el previsible y artificial barrio de Jim Carrey.

I love this game!

El placer de invertir… con integridad

Mucho se habla de las diferentes aptitudes que deben tener el buen inversor y el buen empresario, en definitiva, las personas que buscan tener éxito en los negocios. En artículos como “La Poción Mágica del Éxito Financiero”, se dan numerosas claves y consejos muy válidos en este sentido, por poner un ejemplo reciente. Parece evidente, si analizamos algunos casos de emprendedores o inversores de éxito, que todas estas características y algunas otras más se encuentran presentes en ellos. Pero buceando un poco más en sus personalidades, se puede observar también (en muchos casos) la presencia de dos aspectos, a mi modo de ver, muy destacables a la hora de hacer negocios, que si bien no sirven por sí solos para conseguir la libertad financiera, son un empuje bastante importante, amén de convertirnos en mejores personas: la honestidad y la humildad.

En numerosos artículos desde la creación del blog se ha destacado su importancia, pero quiero detenerme en éste para analizarlos en profundidad. ¿Qué implican estas dos palabras? ¿De qué manera me pueden ayudar en mis negocios? Se preguntarán los más escépticos…

Obviamente la valoración que se puede hacer de la contribución de estos atributos al resultado final de las inversiones de un individuo no puede llevarse a cabo de un modo tradicional, como si de la implantación de un plan de marketing se tratase: tanto nos ha costado, tantos han sido los ingresos derivados del plan, luego tanto ha sido su beneficio. No se puede evaluar el coste de ser honestos y humildes, como tampoco su beneficio en unidades monetarias pero sin duda, lo que no se puede afirmar es que no tiene impacto alguno.

La humildad es una virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento. Esto, aplicado a los negocios, permite analizar las decisiones desde una perspectiva mucho más amplia. El hecho de admitir que no somos perfectos y ser conscientes de las limitaciones que tenemos es una de las mejores maneras de afrontar cualquier proyecto, ya que la persona humilde tiene en cuenta cualquier factor que pueda influir sobre éste, no desprecia el riesgo que supone y, además, cuando vienen mal dadas, no se queda paralizado pensado ¿cómo me ha podido suceder esto?, sino que rápidamente busca soluciones que permitan restablecer el orden o en el peor de los casos, minimizar las pérdidas. En un mundo tan competitivo como el actual, el creerse en “posesión de la verdad absoluta”, pensar que siempre se tiene razón, es el primer paso para acabar fracasando.

Un ejemplo que me viene siempre a la mente cuando se habla de humildad es el del mejor inversor de todos los tiempos, Warren Buffet, hablando sobre la donación que hizo a la Fundación de Melinda y Bill Gates (se comprometió a ir donando año tras año un porcentaje, hasta llegar al 85% del total, de las acciones de su holding empresarial, Berkshire Hathaway, valorado en miles de millones de dólares). Después de haber anunciado este hecho en una rueda de prensa, uno de los periodistas le preguntó cómo se sentía al haber hecho la mayor donación de la historia, y él respondió: “Me siento exactamente igual que me sentía ayer. Para mí, dicha donación no supone renunciar a nada pues sigo haciendo exactamente las mismas cosas que hacía antes.” Además, también hay que destacar el hecho de que donase el dinero a la fundación de otra persona, porque reconoció que prefería entregar esos millones a gente que, según él mismo dijo, «les dé el mejor uso posible y mucho mejor que el que yo les daría». Probablemente, a parte de tener unas aptitudes fuera de lo normal, el mantener esa actitud humilde le ha servido de gran ayuda para conseguir que su sociedad de inversión crezca por encima del 20% anual durante más de 40 años.
Hablemos ahora de honestidad. Una persona honesta no busca aprovecharse de los demás, sino ofrecer un trato justo en el que todos salgan beneficiados. Esto, cuando hablamos de relaciones comerciales, adquiere una importancia supina. El ejemplo más flagrante de falta de honestidad en el trato con sus clientes lo representa el sector bancario, que te intenta vender el fondo de inversión de turno o el depósito bancario más rentable del momento, como si fuese la inversión ideal para uno. En algunos casos, puede que lo sea, pero la mayoría de las veces no hacen más que aprovecharse de la incultura financiera de la gente para obtener sus beneficios. Y lo peor de todo es que la gente sigue yendo a las sucursales pensando que allí se preocupan de hacer crecer su dinero. Nada que ver, ya que estamos, con el propósito de un Family Office independiente creado para velar por los intereses y el bienestar de sus clientes.

Cuando, en una relación comercial, las partes se esfuerzan en satisfacer no sólo sus necesidades sino también las de la otra parte, es casi seguro que en el futuro volverán a colaborar. Además, ambas partes hablarán de la otra muy positivamente, favoreciendo que más gente se acerque a ellos para realizar transacciones sabedores de que van a ser tratados justamente y de que se van a preocupar porque acaben satisfechos. Se trata simplemente de crear un efecto cluster positivo. Evidentemente, todo lo contrario repercutirá en pérdida de clientes, deterioro de la imagen de la empresa, en definitiva, un efecto cluster negativo.

Por último, quería destacar que en un mundo en el que casi toda la gente, por desgracia, es tentada de alguna manera para beneficiarse económicamente en perjuicio de otros (desde chanchullos políticos para conseguir recalificaciones hasta pequeños sobornos para conseguir algún contrato comercial), aquellos que siguen siendo rectos y probos, pese a no beneficiarse en ese momento puntual con su actitud (¡puede que incluso hasta les perjudique oponerse!), a largo plazo siempre serán más respetados y admirados que las personas codiciosas que vendieron su alma al diablo por dinero. La libertad financiera es difícil de conseguir, es un camino largo y sufrido pero con una gran recompensa esperando al final, por lo que tomar este tipo de atajos, aunque nos acerquen rápido a la meta, suponen un riesgo que es totalmente innecesario correr.

Solamente con mucho esfuerzo, siendo conscientes de dónde venimos y hacia dónde queremos llegar, teniendo en cuenta que casi todo está inventado, cuidando las relaciones con el resto del mundo, desechando la avaricia, la prepotencia y la codicia, podremos ir avanzando paso a paso, quizá lento, pero sin duda firmemente hacia nuestra independencia económica.

«Se tarda 20 años en construir una reputación y cinco minutos en arruinarla. Si piensas sobre ello, harás las cosas de un modo diferente.»

La trinchera del depósito bancario.

Como ya hemos advertido en otras ocasiones, las reflexiones que vamos a hacer a continuación se refieren a un perfil de inversor medio con capacidad media y preparación para el mundo financiero baja o media-baja, o sea la mayoría de la población que tenga poder adquisitivo suficiente para pensar en invertir más allá de llegar al final de cada mes. Lógicamente muchos de los lectores sobresalen honrosísimamente de este perfil medio en cantidad de activos y/o conocimientos, y no deben sentirse identificados. Dicho esto, vamos a entrar en materia.
Los pequeños ahorradores/inversores, ya sean asalariados por cuenta ajena o pequeños empresarios incipientes, parece que no están viéndose afectados tan cruelmente por los recortes en sus inversiones como los inversores medios como veremos a lo largo de este post. Quizás porque, siguiendo una estrategia lógica, el inversor que sólo dispone de unas docenas de miles de euros o incluso algún centenar, se ha centrado mayoritariamente en RV y más concretamente en bolsa española y europea. Este segmento, evidentemente, ha sufrido minusvalías importantes, pero por lo general no ha perdido nada que no hubiera asumido arriesgar. Es decir, aún estaba (o se sentía) lejos de disponer de una cantidad que debiera blindar en RF o en instrumentos garantizados que no fueran susceptibles de sufrir las volatilidades tradicionalmente intrínsecas a las bolsas. Por lo tanto, salvo honrosas excepciones que han acertado la dirección de los mercados y que vienen ganando también en los mercados de variable durante el último medio año, la mayoría de los pequeños inversores/ahorradores sufren pérdidas consonantes con la volatilidad y descensos de la RV española y europea. Supone la evolución lógica de los patrimonios arriesgados a la que los mercados bajistas o inestables nos tienen acostumbrados en los últimos cincuenta años. Hasta aquí, lamentablemente habitual.

Sin embargo, el inversor medio, y ahora nos referimos al que dispone de entre medio y dos millones de euros de patrimonio total incluyendo inmuebles y empresas, está siendo el segmento más afectado de la actual crisis económica. Al menos eso venimos detectando a través de las consultas que recibimos en este blog, y también por los contactos con potenciales clientes de nuestro family office que estamos atendiendo desde antes de Navidad y sobre todo desde principios de este 2008.

Efectivamente, esta crisis de crédito ha mutilado inesperadamente el patrimonio de los que ya utilizaban para blindar buena parte de sus activos productos de inversión más sofisticados como fondos de RF, mixta o alternativa, o estructurados de todo tipo, por poner sólo algunos ejemplos. Productos financieros elaborados por financos con subyacentes a menudo vinculados de una u otra forma a titulizaciones de deuda y renta fija con ratings astronómicos. En estos casos, el espíritu y la intención inversora no era otra que la renuncia a plusvalías cuantiosas a cambio de un blindaje significativo del principal. El resultado de estas inversiones en los últimos meses ha sido desastroso a tenor de los feedbacks que recibimos vía blog y atención de nuevos clientes. Pero no sólo en porcentaje de pérdidas sino también en el daño patrimonial que han supuesto para sus propietarios. Las pérdidas en inversiones de renta fija o conservadoras no estaban en el guión de los activos aparentemente resguardados de todo riesgo para estos inversores medios. Y a pesar de que muchas se recuperarán con el tiempo, la reacción natural de muchos que han visto mermar aquello que no podían arriesgar es, lamentable pero comprensiblemente, la realización de pérdidas y atrincheramiento en depósito bancario. Comprensible pero no siempre conveniente.

Efectivamente, la actual crisis de crédito está llevando a muchos inversores que quisieron blindar su patrimonio, a deshacer posiciones perdedoras de renta fija para cobijarse en depósito bancario. ¡Considerando un mal menor la tributación inmediata por dividendos (sic)! Pero aunque sea difícil de entender en estos amargos momentos de pérdidas inauditas, hay vida más allá de la crisis de crédito y hay vida más allá de los fondos mixtos y monetarios perdedores o congeladores de dinero. Siguiendo con la estrategia de buscar oportunidades en épocas de crisis, actualmente podemos encontrar instrumentos de inversión en deuda corporativa no financiera con yields muy interesantes. El spread de crédito sufrido por algunas compañías debido a la falta de confianza del mercado actual y a la sequedad del mismo, supone una oportunidad de inversión a 5 o 10 años vista del vencimiento de algunas emisiones.

Las pérdidas en inversiones que nunca fueron planificadas para poner en riesgo partes vitales de un patrimonio, han hecho mucho daño a sus propietarios, y recibimos muchas consultas desesperadas al respecto. Es cierto que la actual crisis de crédito ha sido un verdadero Black Swan , pero también es cierto que en los últimos tiempos la clasificación de riesgo de los productos financieros era irreverente. Se encasquetaban (y se siguen encasquetando) productos financieros con porcentajes de RV radical (mercados emergentes) superiores al 30% como «mixtos conservadores». También hemos atendido consultas desesperadas de carteras con RFhigh yields y emergentes como parte del blindaje de sus patrimonios. Paradójicamente, la mayoría de problemas los estamos viendo en titulizaciones hipotecarias diversas (indescifrables para el mismísimo gestor/vendedor del mismo) que debían consolidar no sólo el principal sino también unas rentas que hoy se han visto muy mermadas, con la consiguiente problemática familiar que eso conlleva.

En definitiva, volatilidades de productos financieros de RF que superan algunas de RV y que han puesto patas arriba infinidad de estrategias patrimoniales temerarias y algunas más prudentes. Estrategias que fueron diseñadas bajo el interés exclusivo de las entidades bancarias y financieras de confianza de los clientes, que hoy buscan desesperadamente diagnóstico y terapia patrimonial a través de las consultas y entrevistas. No siempre tenemos el remedio milagroso, en absoluto. Como dijo un neumólogo a un amigo mio, fumador empedernido que dejó de fumar hace cinco años: «El mal ya está hecho». Algunos patrimonios tardarán muchos años en compensar el daño recibido en estos últimos 9 meses.

Asumamos, pues la nueva situación patrimonial, adaptémonos a la nueva realidad de esta crisis y planifiquemos el futuro aprendiendo de los errores del pasado más reciente. No caigamos en el común error de deambular patrimonialmente con bandazos estratégicos que nos impiden encontrar las oportunidades que toda crisis nos ofrece. Sólo así conseguiremos enderezar nuestro rumbo financiero al menos hasta que suframos otro Black Swan. Afortunadamente los cisnes casi siempre son blancos y debemos saber movernos correctamente entre ellos.

Kaizen. El control de calidad de nuestras inversiones.

Hace casi un año os introducíamos el concepto de resiliencia aplicado a los inversores: El Inversor Resiliente. Dejando de lado los ingresos procedentes del trabajo que enmascaran nuestra percepción del éxito/fracaso en nuestras inversiones financieras, quiero hacer hincapié en la virtud de la resiliencia de nuestra vida inversora en sí misma.
Nuestra capacidad de inversión es obviamente limitada en cantidad, pero también lo es en el tiempo, y a eso lo llamamos nuestra vida inversora. Difícilmente podemos invertir antes de los 20 y más allá de los 80, y por supuesto la naturaleza humana nos obliga a hacerlo de forma distinta según nos hallemos en una u otra etapa de esta vida inversora. Pero como ya os dijimos en Benchmark Personal y PGR a colación del artículo de JMDV con el mismo nombre, hay casi infinitas variables que debemos coordinar a lo largo de este ciclo inversor sin olvidar nuestros objetivos vitales.

Pero hay otro concepto muy interesante que podemos y debemos aplicar en nuestra trayectoria vital de inversión y que nos ayudará a mejorar nuestra proporción de éxitos a lo largo de los años. No sólo debemos aprender de nuestros errores para convertir nuestras pérdidas en inversiones, sino que incluso cuando los resultados son aceptables o exitosos debemos buscar constantemente la perfección. A esta búsqueda de la constante mejora en los patrones de actuación en nuestras inversiones la podemos llamar de muchas maneras: Efecto Cluster, Kaizen (Toyota) o conceptos más filosóficos como la búsqueda del camino o Do del budismo zen. En cualquier caso, este constante intento de mejorar nuestros análisis y decisiones que afectan a nuestro patrimonio a lo largo de nuestra vida, nos mantendrá alejados de los peligros mayores como la euforia, el pánico o la falta de humildad en los mercados e inversiones en general.

Podéis encontrar más información de la aplicación del Kaizen empresarial en la mejor web para conocer los contrastes, la tecnología y la modernidad japonesa: Kirai, un geek en Japón. También encontraréis referencias a la economía pre y post estallido de la burbuja japonesa here y here. Desde aquí le mando un saludo a nuestro amigo/geek Héctor al que tuve el placer de visitar en su querido Tokyo hace unos días.

El PGR debe revisarse y adaptarse constantemente. Al menos una vez al año deberíamos actualizarlo a la vez que aplicamos a nuestras decisiones patrimoniales algo parecido al clásico Shewhart cycle (Plan, Do, Check/Study, Act). Una especie de control de calidad constante y perpetuo que nos evitará decisiones costosas para nuestros activos a lo largo de las décadas.

Ni que decir tiene que todo ello lo debemos adaptar al ciclo económico en que nos encontremos. Pero atención, si entramos en una fase de recesión, deberemos adaptar nuestros protocolos, estrategias y decisiones a un escenario muy distinto al que ninguno de nosotros haya vivido anteriormente. La Great Depression de los años treinta queda demasiado lejos en el tiempo, y además la globalización actual provoca que la naturaleza y evolución de una recesión hoy en día nada tenga que ver con la que vivieron nuestros abuelos. No obstante dicha globalización también podría favorecer el efecto conocido en economía como Ave Fénix, es decir el resurgir de sus cenizas como hizo y hace Argentina después de su famoso corralito, o Japón como podemos ver en este documental titulado precisamente Japón: Ave Fénix (os recomiendo al menos la 1ª parte). En cualquier caso el Kaizen nos ayudará a preservar e incrementar nuestro patrimonio durante nuestra vida inversora.

Standard & Poor’s. ¿Dónde está la bolita?

El pasado Viernes Santo 21 de marzo, festivo y por tanto sin actividad en los mercados americanos y europeos, llega la noticia de Standard & Poor’s: Apunte de posible rebaja en la calificación de Morgan Stanley, mantenimiento del outlook negativo a Merrill Lynch y rebaja de estable a negativo del outlook de Goldman Sachs y Lehman Brothers… Impresionante.
Deberían avergonzarse de rebajar las calificaciones de riesgo de los bancos de inversión americanos cuando es una obviedad y el clamor popular ya lo ha sufrido días, semanas o incluso meses antes. Sus downgrades a toro pasado dejan en evidencia su incompetencia o mala fe cuando omitieron advertir al mercado del incremento real del riesgo. No olvidemos que ese es precisamente su oficio, son profesionales de la calificación del riesgo de las empresas, especialmente de los bancos de inversión. La realidad del mercado es tan cruda que sus esperanzas de que sin recalificaciones políticamente incorrectas, las cosas volvieran a su cauce, se han desvanecido. No han tenido más remedio que quedar en evidencia tarde y mal. Pero su apuesta era clara, cruzaron los dedos para que su complicidad en la incipiente crisis se resolviera en unos meses con una falsa alarma y que las aguas volvieran a su cauce. No sólo su coste «político» habría sido cero, sino que además pueden haber sido cómplices del cohecho mayor y más grave yo diría que de la historia moderna. Y ese presunto cohecho habría tenido lugar tanto si las aguas hubieran vuelto a su cauce como si por el contrario la cruda realidad les deja en evidencia como ha sucedido realmente.

Todos conocemos las artimañas que realizan los trileros para engañar y estafar a incautos y turistas en sus improvisadas mesas de juego callejeras. De vez en cuando permiten que el gancho camuflado entre el público acierte en el juego y se cobre pretendidamente sustanciosos beneficios. Y eso anima al incauto a apostar porque le da confianza en el sistema de juego y cobro de apuestas. Sin embargo estas recalificaciones indecentes a toro pasado de S&P; ni siquiera llegan a la categoría de pantomima para dar credibilidad a sus calificaciones, puesto que son los últimos en aceptar públicamente el aumento de riesgo en los bancos de inversión americanos. Han movido ficha por vergonzosa obligación, ni siquiera por decoro profesional.

«Standard & Poor’s is the world’s foremost provider of independent credit ratings, indices, risk evaluation, investment research and data. We supply investors with the independent benchmarks they need to feel more confident about their investment and finandial decisions.»

Standard & Poor’s.

No obstante, las calificadoras de riesgo no han sido las únicas responsables de la actual crisis de crédito como ya comentamos allá por el mes de agosto del 2007 en El Síndrome Ponzi y la actual crisis, pero sin duda sí son unas de las principales protagonistas de este drama. Y estos burdos movimientos trileros a toro pasado no hacen más que dejarlos en despreciable evidencia.

Pero es que además del falso control del riesgo ejercido por estas calificadoras, también entidades de la talla de Société Générale o Credit Suisse se sacan de la manga corruptos y/o incompetentes empleados que realizan operaciones opacas o valoran erróneamente activos bancarios, respectivamente. En este último caso de CS, dicha «valoración incorrecta» les ha obligado a revisar sus resultados del último trimestre e incluso a modificar el ejercicio cerrado ya del 2007 y por supuesto lo que llevamos del presente 2008. El mercado financiero me recuerda cada vez más al camarote de los Hermanos Marx: Más madera, es la guerra…y también dos huevos duros, aunque de la visión de Groucho del crack del 29 ya trataremos en un próximo artículo.

Pero no todo es desvanecimiento del suelo bajo nuestros pies: Las escaramuzas entre carroñeros para alimentarse de los restos del cadáver de Bear Stearns (os recomiendo leer las FAQs para shareholders de su web, no tienen desperdicio) son el mejor indicador de la luz al final del túnel. La rabieta de Joseph Lewis a quien le han soplado 1.200 millones de $ perdiendo 98 $ por acción, y los movimientos de Deutsche Bank para pujar por Bear son los mejores garantes de la solvencia del sistema. Mucho más que los profesionales de la calificación de riesgos que merecerían un escarmiento ejemplar.

Habrá que empezar a buscar otros indicadores de riesgos, porque las brújulas de las clásicas calificadoras han perdido el norte y la vergüenza. ¿Dónde está la bolita? Ni lo saben, y lo que es peor, ni les importa.

Guía práctica para sobrevivir en recesión. Sayonara, baby.

Siguiendo con el escenario deflaccionista como hipótesis más probable en los próximos años, vamos a ver cómo se ha desenvuelto en las últimas dos décadas una economía en recesión como la japonesa.
Lo primero que puede chocar con nuestra mentalidad occidental burbujista es que la RV puede no subir durante más de dos o tres años. Esta obviedad no es tal si nos paramos a pensar en ello detenidamente. Desde nuestra perspectiva europea reciente, bastan cinco, tres o incluso hasta un sólo año malo para recargar pilas y emprender otro rally alcista en nuestras bolsas. Incluso el Dow Jones nos ha acostumbrado a estos timings cíclicos desde el año 82, aunque no obstante debemos recordar que en el 1965 estaba entorno a los 1000 puntos, exactamente igual que en 1982. Pero en deflacción o recesión el periodo de apatía bursátil puede ser tan largo que debamos dejar de pensar en la bolsa como instrumento de inversión a corto y medio plazo. Al menos en las bolsas domésticas o dentro del alcance de dicha recesión si no se globaliza.

Para ejemplo aquí tenéis el mismísimo Nikkei con su aleccionador gráfico desde el año 1990 hasta nuestros días. O sea 18 añitos en los que ha perdido un 70% de su valor. Toda una vida inversora. Una exasperante mayoría de edad recesionaria que nadie sabe cuando va a acabar.

Pues bien, lo sucedido en la bolsa japonesa no es más que un reflejo de lo sucedido en la economía del país. Pisos, materias primas, sueldos y hasta una simple Coca Cola también han sufrido o gozado de esta apatía o bajada paulatina. Todo era más caro hace 5, 10 o 15 años. Inconcebible para la mayoría de nosotros, ¿verdad? Muchos de vosotros recordaréis que Japón era un país caro, con el tópico del café o el refresco a casi 1000 pesetas en pleno centro deTokyo allá por los lejanos años ochenta, cuando en España aún refrendábamos el ingreso en la OTAN . Hoy dicha consumición valdría incluso algo menos, entre 700 y 900 yenes. Pero es que una Coca Cola o una cerveza en la mejor terraza de Madrid o Barcelona también ronda los 4, 5 o 6 euros. Más ejemplos: Hoy en día en cualquier máquina de vending nipona una Coca Cola de medio litro vale 120 yenes o sea 75 céntimos de euro; y un menú tipo en cualquier restaurante de Japón cuesta 6 euros bebida incluida. Incluso todavía se pueden ver tiendas de todo a 100, yenes por supuesto, es decir todo a 60 céntimos de euro o lo que es lo mismo todo a un dólar americano. Obviamente la comparación con los precios españoles o europeos es odiosa y si lo comparamos con los precios de Gran Bretaña y su libra, todavía más.

Aunque este escenario japonés de los últimos 18 años pueda parecer paradisiaco, la deflacción y recesión puede generar gravísimos problemas macroeconómicos como ya explicó mi colega GFO en Inflacionar o morir. Entonces, ¿por qué Japón ha sabido convivir dignamente con esta temible deflacción/recesión que ya ha cumplido la mayoría de edad? ¿Cómo podemos afrontar en occidente un hipotético escenario similar? La respuesta es que Japón dista mucho de la idiosincrasia, educación y costumbres occidentales. Para convivir durante un periodo tan largo con ladeflacción y mantener la salud de la economía nipona, hay que tener una alta productividad unida a una baja divisa que le permita exportar cómodamente. No obstante,paradójicamente la población japonesa es bastante ahorradora (reacción lógica ante una crisis) a pesar de que sus bancos no remuneren dichos ahorros en yenes y sí en otras divisas. Y este hecho no facilita en absoluto la reactivación del consumo interno que necesita la economía para crecer.

Si comparamos estas premisas con las que podemos encontrar en España o Europa, el panorama es desolador. La productividad es muchísimo más baja y el euro está por las nubes. Con este escenario, la capacidad para afrontar una deflacción occidental sostenida en el tiempo da que pensar. El escenario negativo de reacción en cadena que define mi colega GFO efectivamente sería demoledor, pero debemos tener en mente la realidad japonesa después de 18 años de recesión. La deflacción en Japón no refleja una situación dantesca en absoluto. Es más, el día a día para el ciudadano medio es mucho más razonable que los excesos surreales sufridos a finales de los años 80. Lógicamente no estamos diciendo que sea una economía sana ni ejemplar, las dificultades del país y sus empresas son muchas. Pero sin duda nos parece un ejemplo de cómo afrontar y sobrevivir a una deflacción que perdura en el tiempo. Japón sigue perteneciendo al G7 (G8 con Rusia) después de casi dos décadas de sufrir el potencial efecto dominó que podría haber dañado irreversiblemente la linea de flotación de su economía (tasa de empleo, productividad, empresas, banca, etc.).

Por tanto podríamos decir que un escenario deflaccionario o de recesión occidental puede poner las cosas en un lugar más razonable después de lujuriosos excesos, pero deberíamos mirarnos en el espejo japonés si queremos evitar algunos de los terribles efectos que la recesión conlleva. Y eso, queridos amigos, pareceantropológicamente muy difícil para nosotros los mediterráneos y latinos en general.

Por lo pronto, quizás deberíamos empezar a barajar la idea de que colocar nuestro dinero en RV puede ser una buena inversión sólo a largo plazo. Y cuando hablamos de largo plazo en un escenario de recesión, los términos se pueden alargar mucho más allá de lo que estamos acostumbrados. No estaría mal empezar a pensar como inversionistas a corto y medio algo más en mercados emergentes que se encuentran lejos del escenario deflaccionista. O quizás empezar a pensar en que nuestra progresión patrimonial debe apoyarse un poco menos en especulación bursátil improductiva y más en ingresos corporativos o laborales ligados directamente a la productividad. Sé que esto puede sonar a chino para muchos acomodados en ganar dinero fácil en bolsa, pero en realidad es japonés.

Aunque el panorama es previsiblemente largo, no obstante tampoco debemos menospreciar la capacidad de la todavía primera economía mundial (USA) para salir de la recesión. Quizás los norteamericanos sean capaces, con todos sus problemas económicos e hipotecarios, de superar ladeflacción que parece cernirse sobre ellos (y nosotros) mucho antes que Japón. Por el momento, a diferencia de Europa, los EE.UU . parece que están haciendo sus deberes: Divisa a niveles que faciliten la exportación, una productividad superior a la europea (ver gráfico siguiente) y una despresurización de la cabina que está obligando a la FED a bajar los tipos del $ a niveles donde los hipotecados y sus bancos puedan respirar por sí sólos y soltar las máscaras de oxígeno que se han descolgado súbitamente de sus techos (intervenciones de bancos centrales y ayudas de la administraciónBush).

A los europeos parece que nos toca ejercer el papel de cuidadores sacrificados de nuestro paciente americano, aunque quizás sólo ejerzamos el papel de pardillos incompetentes. Da igual, lo importante es que los USA superen el negro escenario lo antes posible y tiren de nuestro viejo continente. Mientras tanto deberíamos fijarnos en el único ejemplo dedeflacción/recesión que tenemos en nuestra economía moderna y aprender cómo los japoneses capean y soportan sus efectos.

Debemos concienciarnos de que nadie ha dicho que esto va a ser corto y pasajero. Después de este terremoto nada será igual en la economía occidental. Quizás sea un largo y duro camino pero probablemente a pesar de quedar muchas estructuras dañadas evitaremos el derrumbe, al menos de la gran mayoría del Sistema.

Sayonara, baby.

Monte Carlo y Paramés.

Nuestro amigo y pródigo blogger JMDV ha publicado martes y miércoles sendos resúmenes de la Conferencia Anual Bestinver. Eso es algo que agradecemos muchísimo los que no hemos podido asistir a esa conferencia, porque Paramés se ha ganado con cifras el ser un referente del que aprender, aunque siempre con espíritu crítico. Por esa coincidencia con la Conferencia y los resúmenes de JMDV, quizás no sea el momento más oportuno para publicar este artículo, que por otra parte estaba ya redactado en la nevera de «Borradores» desde el pasado sábado. O quizás sí. En cualquier caso allá va tal cual lo escribí durante el pasado fin de semana:

Gracias Fernan2 por seleccionar siempre con buen criterio lo Visto por ahí 😉 Pues bien, a través de uno de tus links, he llegado a este estupendo artículo de Julio Cuesta (quant_Notes). Confieso avergonzado que no lo había leído antes.

Resumiéndolo mucho, Julio Cuesta (quant_Notes), realiza un experimento Monte Carlo para relativizar los éxitos de los mejores gestores de fondos de inversión. En él demuestra que estadísticamente entre un universo suficiente, siempre tendremos unas gestoras a las que el puro azar permitirá superar el benchmark esperado durante un tiempo limitado. Sin méritos de gestión, sólo puro azar estadístico. Os recomiendo que le echéis un vistazo antes de seguir con nuestro análisis.

Dicho esto, vamos a buscarle tres pies al gato a este experimento o al menos lanzar alguna reflexión al aire:

Extrapolemos esta simulación en la que el puro azar supera al mercado en base a la gran cantidad de fondos y gestores fracasados, a otros escenarios no bursátiles. Por ejemplo a la probabilidad de ser feliz con tu pareja para el resto de tu vida. Siguiendo los pasos de la simulación de quant_Notes cabría pensar que deberíamos tomar como variables, el historial de todas las parejas y no sólo las personas no divorciadas o separadas. Sólo así tendríamos una idea clara de lo que le espera, estadísticamente, a un/a joven que va a empezar a compartir su vida con otra persona. Siguiendo el mismo razonamiento, un inversor que por el contrario confía en un gestor por encima de otro, sería quien tiende a pensar que una pareja que lleva muchos años de feliz vida en común, debe hacer algo mejor que otras que quedaron por el camino.

Es difícil imaginar que alguien que acumula 5, 7 o 12 divorcios o separaciones tiene la misma predisposición a ser feliz con su pareja hasta que la muerte los separe, y que simplemente ha tenido peor suerte que su amigo, el monógamo perpetuo. Es inverosímil que a las parejas que cambian de compañero/a como quien se cambia de calzoncillos, y a las que son estables a largo plazo, sólo las distinga el azar. Me resisto a creer que forman parte del llamado sesgo de supervivencia. Lo mismo podríamos decir de quien cambia de puesto de trabajo o lo mantiene hasta la jubilación. Encontraríamos infinidad de otros ejemplos también extrapolables. ¿Es sólo azar o perfiles personales e idiosincrasias distintas que determinan la futura evolución de una pareja o un puesto de trabajo? Del mismo modo ¿es sólo azar o gestiones distintas que determinan el éxito o el fracaso de un fondo de inversión?

No estoy diciendo que no comparta parcialmente las conclusiones de este experimento, pero me niego a pensar que la capacidad humana no es capaz de batir al mercado, más allá de lo que el propio azar sabe hacerlo. No obstante la estrategia de los gestores exitosos puede quedar fácilmente obsoleta e inútil ante la evolución y los cambios brutales que sufre nuestro escenario económico global. Y eso responsabiliza en mayor medida al azar de los resultados de los fondos exitosos pasados, presentes y futuros.

Lo curioso y cierto es que para la gran cantidad de gestores y fondos existentes que se crean y desaparecen constantemente, los históricos significativos que deberían separar el grano de la paja, son demasiado cortos. Es decir, deberíamos comparar los resultados de ese sesgo de supervivencia con un t=100 o 1000, o sea 100 o 1000 años de histórico de resultados para tener mayor seguridad de que hay algo más que sesgo de supervivencia o survivorship bias en sus éxitos. Cinco, diez o veinte años son trayectorias matemáticamante insuficientes dado el universo de gestores existente. El fracaso de los exitosos quizás sea cuestión sólo de tiempo, si realmente sus resultados son producto del azar. Pero aún siendo así, dado que nuestra vida como inversores es finita y se restringe a unas decenas de años en el mejor de los casos, sólo necesitaremos coincidir en el tiempo con los «t» exitosos de los gestores con los que nos tropecemos. Poco nos debe importar que el tiempo adjudique el éxito a la gestión o al azar ya que para los que nos tocó vivir sus «t» de éxito, ellos fueron los mejores gestores. Además los escenarios de inversión son tan cambiantes que las presuntas estrategias de gestión ganadoras dejarán de serlo con «t» que vaya más allá de algunas décadas. Por lo tanto, de hecho, jamás sabremos si el éxito pasado vino dado por la gestión o el azar.

Podríamos decir que los Mercados tienen un componente estocástico que no podemos ignorar, pero que debemos aprender todo lo posible del determinismo de algunos gestores.

Por lo tanto, ¿forma parte Paramés de una élite de gestores cuya estrategia es capaz de superar a los mercados permanentemente? ¿O por el contrario forma parte del sesgo de supervivencia junto con el resto del ránking mundial de los mejores gestores de bolsa? En mi opinión es un verdadero crack como gestor, a pesar de que su oficio le obliga a rotar sus carteras quizás más allá de lo que íntimamente desearía. Pero hay que agradecerle a Nassim Nicholas Taleb que nos abra los ojos con su «Fooled by Randomness» y con «The Black Swan«. El primer libro, para relativizar los históricos exitosos que tanto nos gustan; y el segundo como ejercicio de Humildad ante lo que nos depararán a partir de hoy las bolsas. Dos obras a partir de las cuales nos miraremos los gestores y los Mercados con otros ojos, sin duda alguna.