Se está poniendo de lamentable moda el concepto de excluíd@ social, porque está afectando a segmentos de la población que creíamos muy lejos de la marginación: La clase media y media/baja. Las cifras son espeluznantes y se amplifican con la falsa placidez del hundimiento del Titanic. En organizaciones como Cáritas en los primeros 5 meses de este año se han recibido más solicitudes en los servicios de acogida y atención primaria que en todo el año 2007. Y lo que es aún más preocupante es el perfil de las personas que han disparado las estadísticas de estos servicios. No se trata de personas sin techo, con problemas de adicciones, etc. Ni siquiera se trata de personas que han quedado sin empleo y en la calle. El perfil es de personas con trabajo, pero cuyos sueldos van casi íntegramente o en su totalidad para pagar cuotas de hipoteca y préstamos varios reunificados desesperadamente, con condiciones impagables por muchos años que vivan y produzcan. ¿Cómo han llegado estas familias a esa situación de endeudamiento, incapacidad de pago y quiebra vital que les arroja a la exclusión social? Pues básicamente por tres causas: La incitación bancaria al endeudamiento, la incitación social al consumo y la incapacidad e imprudencia de los protagonistas de estas desesperantes estadísticas. La crisis económica y la dificultad para mantener unos sueldos suficientemente elevados (alejados de la productividad competitiva) ha hecho, está haciendo y hará, el resto.
Por debajo de estas familias con trabajo e ingresos, pero incapaces de hacer frente a su endeudamiento, tenemos que añadir a las que han perdido sus puestos de trabajo y no son capaces de encontrar ingresos sustitutivos. Y por supuesto también los clásicos marginados y excluídos de siempre, cuya cifra también aumenta alimentada por la desesperación de los parados que caen en la espiral de la marginación y delincuencia.
En definitiva estamos viendo ayudas del todo insuficientes y desbordadas ante demandas ingentes, exponenciales y globales, que se llevarán también por delante la capacidad de las ONGs para paliar las necesidades del tercer mundo en favor de las, cada vez más acuciantes, necesidades del primero. Una prueba más de lo que dijimos hace casi medio año: El escenario va a ser un infierno inimaginable para la generación de jóvenes que todo compraban y tenían, gracias al crédito y a los ahorros de sus antepasados.Una sudamericanización cada día más evidente, pero no sólo a nivel económico-social sino también a nivel económico-estatal.
The brecha digital diferenció el primer del tercer mundo en los últimos años, pero la brecha social que se está produciendo en países como España, en un escenario tecnológicamente alfabetizado, nos relega a una profundización de la diferencia de clases. Algo que pensábamos haber dejado atrás con la masificación y popularización de la clase media. Pero resulta que en un entorno rico en tecnologías de la información y telecomunicación, esa clase media era en realidad enriquecida con dinero debido, virtualy pobre.
¡Bienvenidos al maravilloso mundo del Circo de la Banca!Pasen y vean: Aquí encontrarán un mundo de emociones fuertes. Con auténticas fieras salvajes que les harán estremecer con sus rugidos y zarpazos, ilusionistas que nos dejarán boquiabiertos con trucos mágicos, equilibristas en la cuerda floja, contorsionistas con posturas inhumanas, escapistas who will free themselves from impossible traps and, of course, clowns who will make us laugh out loud.
Así comenzaba nuestro artículo de hace un año y medio titulado «El Circo de la Bolsa«. Y como ya temimos en aquel entonces, unos meses después «…los contorsionistas, equilibristas, ilusionistas, fieras y payasos, dejaron de ser un espectáculo para convertirse en pesadilla surreal.» Lo mismo le ha sucedido al Circo de la Banca:
En verano de 2008 publicamos this article en el que veíamos claramente cómo barrían para casa todas las recomendaciones para invertir 30.000 euros que hacían diversas entidades en Expansion. Resulta curioso leer ahora, casi un año después, las recomendaciones que realizan otras entidades para invertir 20.000 euros. Esta vez el artículo lo publica Cinco Días, y ni que decir tiene que se sigue incurriendo en el mismo error garrafal y pandémico del café para todos, pero esta vez conscientemente y desde una perspectiva periodísticamente algo mas crítica. Hace un año, la condición solicitada por el presunto inversor/periodista fue algo tan surrealista como un genérico «sin asumir elevados riesgos«. Esta vez la consigna reportera ni siquiera alcanza el nivel de lo absurdo y se solicita textualmente «sacar partido a 20.000′- €«. Algo así como enviar un correo electrónico al farmacéutico diciéndole: «Deme algo que me cure«. Demencial.
En realidad a los protagonistas y lectores de éstos artículos, no les importa en absoluto la utilidad de los mismos ni conocer la recomendación adecuada a cada inversor. Entre otros muchos motivos, porque se ignoran las circunstancias de esos inversores y de esos 20 o 30 mil euros (y quien diga que la correcta aplicación de la inútil Mifid solventa el problema, miente interesadamente). Ambos artículos sólo realizan un trabajo de campo, crítico en el caso de Cinco Días y vergonzoso en el caso de Expansión, para conocer qué urge vender más a las entidades que entrevistan. Y el que pretenda obtener algo más de su lectura se equivoca temerariamente.
¿O es que alguien piensa que se debe hacer lo mismo con los 20.000′- € de unos y de otros inversores? Pues aparente y tristemente sí, ya que semejantes sandeces se escriben, se publican y se leen, y casi nunca en clave crítica como en este caso de Cinco Días. Y lo que es peor, influyen en el comportamiento de los inversores menos preparados. Para poner unos ejemplos fáciles de comprender por todos: No se deben invertir del mismo modo 20.000′- €, que suponen los ahorros de toda una vida de un jubilado; o los 20.000′- € de un jóven con una brillante progresión laboral por delante y una capacidad de ahorro potente y creciente. Ni los de una heredera con capacidad de formarse financieramente, o los de una ama de casa procedentes de cualquier lotería. Ni los de un profesional mediocre y jóven, o los de un empresario de mediana edad. Ni los de quien tenga un patrimonio de 50 mil, o 1 millón… Así podríamos seguir con infinidad de casos, porque cada inversor es un mundo y debe gestionar su patrimonio de forma adecuada a sus circunstancias. ¿Comprenden ahora por qué la única información que nos revelan estos estúpidos y/o peligrosos artículos de prensa económica, es el tipo de inversión que más le conviene vender en ese momento a las propias entidades? Lo malo es que la mayoría de lectores buscan (¡y encuentran!) en ellos, indiscriminadamente, consejos que beneficien los intereses de sus familias (sic).
Curioso también ver cómo las entidades financieras aún querían vender el verano pasado fondos de RV (propios, claro) y de «alternative investment«. Sin embargo, este año se conforman con captar pasivo desesperadamente a base de ofrecer todo tipo de depósitos estructurados para mejorar su Tier2, y participaciones preferentes para reflotar su Tier1. Atrás quedó el afán por vender fondos que generen comisiones. El beneficio de la entidad ya no es la prioridad, sino que ahora lo vital es maquillar la quiebra técnica en la que se mueve la banca española. Por eso se venden las preferentes mintiendo a todo aquel que quiera creer que son una alternativa al IPF, entre otras múltiples y comercialmente efectivas patrañas.
En este ejercicio periodístico deformativo, se transcriben conversaciones propias de vendedores de enciclopedias que juegan vilmente con la economía de las familias. Desde nuestra experiencia podemos asegurarles que la opacidad y las mentiras perpetradas por los trabajadores de las entidades suelen ser directamente proporcionales a la ignorancia financiera de sus víctimas, y a las consignas comerciales recibidas según la gravedad de la quiebra técnica de la entidad. En ambos artículos mencionados también se evidencia que las entidades siempre hacen recomendaciones en su propio interés exclusivamente. Y también que hace tiempo que ya no pretenden tener beneficios y que sólo les preocupa sobrevivir a costa de nuestro dinero. Nos daríamos por satisfechos si, después de leer este artículo, se mirasen de otra manera las recomendaciones de inversión que se publican a diestro y siniestro. A ver si entre todos acabamos con el amarillismo generalizado de la prensa salmón.
At esta entrevista en Canadian Business a Michael Lewis, le preguntaron por las principales consecuencias de la catástrofe financiera que vivimos, su respuesta fue ésta y no tiene desperdicio:
We’re still in this. If you took all the losses in the system and subtracted them from the equity of banks worldwide, you would get a dramatically negative number. What we are seeing is the global nationalization of the financial industry. The political implications are extraordinary. Take the European Union. Spain, Italy and Ireland are all a total mess. The German population is saying in polls that they would rather opt out of the European Union than have to cover these countries’ debts. Sovereign credit is going to come under attack. And the multi-trillion-dollar elephant in the room is: will the United States meet its obligations?
En el siguiente video podemos ver un breve reportaje de la BBC de hace casi 2 años (subtitulado en español). Lamentablemente se han cumplido sus peores augurios:
En un reciente estudio realizado por Variant Perception, las reflexiones respecto a la situación de España son mucho más crudas. Intentaremos traducirlas lo más fielmente posible:
«Como hemos dicho otras veces, España va hacia una larga y dolorosa deflación que se va hacer evidente con niveles de desempleo espectacularmente altos, colapso del mercado inmobiliario e insolvencia de la banca en general. Consideren esto: el valor del grueso de los préstamos a los promotores inmobiliarios ha pasado de 33.500 millones hasta los 318.000 millones de 2000 a 2008. Un crecimiento del 850% en 8 años. Si además añadimos las deudas del propio sector de la construcción, el valor total de la deuda asciende a 470.000 millones, casi el 50% del PIB español. Y muchos de esos préstamos terminarán siendo incobrables.
Los bancos españoles se enfrentan a un panorama realmente espeluznante. El paro ya ha superado el 17%. Es decir 4 millones de parados y 1 millón de familias con todos sus miembros desempleados. España e Irlanda han creado las dos mayores burbujas inmobiliarias del mundo. España, por ejemplo, tiene la misma cantidad de viviendas sin vender que EEUU, siendo el mercado inmobiliario americano 6 veces mayor que el de España.
¿Por qué los bancos españoles no son todavía insolventes? Pues porque no están trasladando a sus balances el valor real que tienen los inmuebles en el mercado. Muchas veces nos preguntamos porqué el colapso inmobiliario e industrial en España no ha creado más víctimas. La respuesta es sencilla según un artículo aparecido en Expansión (el equivalente al Financial Times en España): Los bancos y cajas controlan una de cada dos tasaciones inmobiliarias.
Todavía no hemos comenzado a ver lo peor en España.»
Evidentemente el hecho de que la mitad de las tasaciones las realicen compañías participadas por la banca, que a su vez son sus principales clientes, hace que dichas tasaciones pierdan toda independencia. Si a ello le añadimos la necesidad desesperada de la banca por mantener a flote sus balances y credibilidad, el cóctel es explosivo, y convierte el anterior gráfico en una peligrosísima falacia. Lo que ocurre es que a ningún organismo español oficial le conviene poner luz y taquígrafos a la solvencia de la banca española (una evidencia más de la diferencia entre gobernantes globales y políticos locales).
Pudiéndolo evitar, que nuestro dinero forme parte de sus balances no nos parece una buena idea, ni para blindar el patrimonio, ni para evitar una eventual devaluación que muchas voces de la Europa fuerte (A) reclaman. Desde el extranjero, la situación se ve mucho más transparente y realista. Quién nos iba a decir que deberíamos volver a buscar la verdad en los medios de comunicación extranjeros, como en tiempos de dictadura. En Euroescepticismo Económico lo podíamos decir más alto. Y también antes lo pudimos decir mucho más claro, pero no creímos responsable hacerlo públicamente mientras no fue más que una hipótesis muy poco probable. Pero quizá sea ya inútil obviar una realidad con un final dificil de evitar. Hasta el mismísmo Expansion, cuando habla de la continuidad de los miembros de la Unión, afirma de forma políticamente incorrecta:
«…En este sentido, Schroders asegura que España e Italia son las favoritas para fugarse primero, aunque Irlanda, Portugal y Grecia se han sumado a este club recientemente…»
Y es que, queramos o no, tenemos un feo elefante en la habitación de una Europa más divergente que nunca.
España da miedo a nuestros vecinos con mayor capacidad de soportar esta crisis. Y es lógico, ya que cometieron en el pasado reciente menos errores y abusos que países como España, Irlanda, Grecia, Portugal o la mismísima Italia berlusconiana. Económicamente hablando (ya que política y sentimentalmente somos tan europeos como el resto de países del sur hasta la fecha), los españoles hemos jugado a ser europeos de primera (A) durante la última década. Pero hemos perdido (B).
Esta crisis es como enfrentarse a una carrera de atletismo por relevos donde los europeos formamos un mismo equipo. Algunos calzan las más avanzadas zapatillas y luchan de forma atlética contra un cronómetro implacable (crisis). Sin embargo algunos miembros del equipo de relevos estamos fondones y resacosos. Y cuando los atletas europeos mejor preparados nos recriminan con razón a los corredores españoles por nuestra baja forma y falta de entrenamiento, les respondemos: «No me pises que llevo chanclas«, y les cantamos esta canción:
¿Qué va a pasar con este equipo en el futuro si no quiere hacer el ridículo y quiere seguir luchando por el podium (A)? Blanco y en botella…
La mayoría de la gente tiene una memoria cortoplacista y tiende a olvidar muy rápidamente el pasado. Esto se ve a menudo en el fútbol, donde las victorias del año pasado de poco sirven si en el presente año no se consigue rallar al mismo nivel, y el entrenador es rápidamente puesto en tela de juicio para después, si la situación no mejora, ser pasado por la guillotina impasiblemente (excepto en Inglaterra, donde, por suerte, dejan que los proyectos sean a largo plazo).
En el mundo financiero esto no deja de ser más cierto aún, si cabe, pues además de la memoria selectiva, se une la envidia que generan los inversores que, año tras año, baten los rendimientos del mercado, mientras que la mayoría nadan en un oceáno de mediocridad. Numerosos estudios señalan que en un plazo de 10 años, más del 80% de los fondos se muestran incapaces de superar su índice de referencia.
Hace apenas un año, se alzaron numerosas voces criticando las grandes pérdidas que habían sufrido los fondos cuyos gestores se guían por el principio creado por Benjamin Graham y David Dodd, el Value Investing, señalando su incapacidad en los momentos de gran caída del mercado para estar fuera de éste. Muchos articulistas de periódicos de reconocido prestigio, pero sobre todo bloggers de medio pelo no dudaron en poner en tela de juicio dicha filosofía de inversión, quizá movidos por esa envidia malsana tan presente en la forma de ser española, o quizá porque vende más criticar y hacer leña del árbol caído.
No es la primera vez que este tipo de comentarios es pronunciado. De hecho, ya en 1984, Warren Buffet lo señalaba en un artículo titulado “The superinvestors of Graham-and-Doddsville”, comentando cómo muchos profesores y profesionales de la inversión discuten que puedan existir ineficiencias en los precios de las acciones ya que, según ellos, el mercado es eficiente porque sus participantes disponen de gran cantidad de información que asegura que dichos precios sean justos. La simple suerte sirve para justificar los rendimientos superiores de los inversores que año tras año baten al mercado. Yendo no tan lejos, durante la burbuja tecnológica, la prestigiosa revista “Institutional Investor” publicó una portada con el siguiente título: “Value Investing: Can it rise from the ashes?” e incluso el New York Times se preguntaba “¿Qué está matando a los gestores Value?”
Lo que muchos no se molestaron en decir, probablemente por desconocimiento, es que, lamentablemente para la inversión en valor, y ésa es una de las mayores críticas que se le hacen (con razón), cuando vienen caídas de todos los índices tan bruscas como vimos el pasado año, además en este caso motivadas por una multi-crisis de la que aún estamos intentando salir, el mercado no discrimina las buenas empresas de las malas y todo cae sin importar si estaba sobrevalorado, como era el caso de bancos, aseguradoras, inmobiliarias, por poner un ejemplo, o si su precio todavía no reflejaba el valor real que la empresa tenía.
Es muy difícil, hoy en día quedar al margen de la destrucción de riqueza. Pero en absoluto imposible. En el pasado año, con la excepción de los iluminados que han sabido invertir sistemáticamente en los pocos sectores y tipos de inversión que han salido ganadores, sólo los patrimonios absolutamente líquidos, prácticamente sin inmuebles ni empresas, que se han mantenido y conformado con rentas fijas soberanas y/o de muy alta seguridad, se salvaron de la quema.
No obstante, muchas emisiones con buenos fundamentos llegarán a buen fin a su vencimiento, pero otras caerán en eventos de crédito con soluciones finales inescrutables, y algunas voces cuantifican en un 20% del total las emisiones que tendrán algún evento crediticio en los próximos años. Lo peor es que los inversores no podrán saber si sus carteras de deuda corporativa van a resultar afectadas por un evento hasta su vencimiento, aunque muchos saquen pecho por sus rendimientos nominales futuribles durante la vida de la emisión. Actualmente la Renta Fija no es cómo empieza, sino cómo acaba.
Parece lógico pensar que los años más complicados para la solvencia de dichas emisiones de empresa (y Estados!) van a ser el presente 2009 y probablemente también el 2010 o incluso el 2011. ¿Por qué? Pues, entre otros motivos, porque uno de los orígenes de esta multi-crisis poliédrica, las hipotecas sub-prime que tanto daño están haciendo al sistema financiero, van a superar su clímax de impagos y embargos en los próximos tres años. Y ello, como la crisis generalizada, va a influir en sequedad crediticia bancaria, caídas de resultados e incapacidad financiera de las empresas, bancos y Estados. Si la Desconfianza existente la descontamos en la disolución de los problemas crediticios de los próximos 2, 3 o 4 años, el resultado restante será la crisis económica y social propiamente dicha, que no es poco. La prolongación de la pura crisis económica es imposible de adivinar, ya que hemos entrado en una depresión de la que no tenemos referencias anteriores. La The Great Depression que comenzó con el Crash de 1929 se llevó una década por delante y precisó de un guerra mundial para finalizar, y es el único referente junto con lo que está sufriendo Japón desde 1990 (dos décadas). Por lo tanto es evidente que las comparaciones son difíciles y peligrosas, ya que el Mundo, hoy es otro.
Sin embargo queremos dar un destello de esperanza en plena Perfect Storm. Durante el segundo semestre del 2007 y a lo largo de todo el 2008 nos hemos enfrentado a lo desconocido, a un colapso de un castillo de naipes crediticio y financiero nunca visto. A unos rescates a la desesperada por parte de los Estados más poderosos del mundo (y también de los menos, que hacen lo que pueden y hasta donde les permitan), en una unión y percepción de la gravedad de la situación jamás vista. En este 2009 ya somos plenamente conscientes de a qué nos enfrentamos, salvo excepciones poco profesionales y políticas que aún no se han dado cuenta de la situación real. Y esa toma de consciencia de que nos espera un futuro inmediato dramático, nos hace menos vulnerables, mientras que en el pasado año y medio todavía habían muchos desprevenidos.
El desierto financiero será duro y largo, y aún más lo será el desierto económico que está ya comenzando a provocar graves sufrimientos sociales. El paro, los EREs y los cierres seguirán y cuando los subsidios se extingan en el tiempo se acentuará la contracción del consumo, y por tanto de la economía. Pero estando ya en este 2009 prevenidos y apretando los dientes, tenemos muchas más posibilidades de alcanzar la luz al final del tunel con nuestro patrimonio blindado ante el campo de minas en el que nos adentramos ya el pasado verano de 2007. La incerteza y la desconfianza financiera probablemente ya remite o lo hará en breve, pero la crisis económica y la miseria social va para largo.
«En España se ve una luz al final del tunel… pero es un camión que viene de cara»
La palabra que a nuestro juicio definiría mejor todo el pasado año, y más concretamente el segundo semestre del 2008, es Desconfianza. Una desconfianza en el sistema bancario que está generando una trampa de liquidez (Liquidity Trap) que va a tener consecuencias muy notables y dramáticas en la economía real, social, de calle. Las consecuencias de la desconfianza provocan la sequedad en la circulación del dinero, y en consecuencia asaltan terribles dudas al inversor: ¿A quién le vamos a prestar nuestro dinero para que trabaje con él y tengamos suficientes garantías de que va a tener capacidad de devolverlo puntualmente y sin el temible Evento de Crédito (Credit Event)? En segundo lugar: ¿Por cuanto dinero, beneficio o interés vamos a prestarlo? Y finalmente: ¿Por cuanto tiempo es prudente prestar nuestro dinero al afortunado elegido para que lo trabaje?
Las respuestas a estas preguntas son, obviamente difíciles y complejas. Pero sobre todo debemos tener siempre presente que deben adaptarse a las circunstancias de cada inversor o tenedor de fortuna. Y dentro de cada uno de ellos habrán partes de los activos que deban aplicarse de una u otra manera. Así un patrimonio siempre deberá aplicarse en porciones de inversiones adaptadas a las necesidades, objetivos, gustos, etc. de cada propietario. Lo que sí es cierto es que en la actualidad es prudente adaptar los Balances Vitales a unos rendimientos de las inversiones cuyo ratio rentabilidad-riesgo se ha visto drásticamente modificado, y sin perder de vista las posibilidades de una hiperinflación a pesar de las dudas.
Hablando de Renta Fija, el flight to quality del 2008, o el refugio en la calidad y solvencia de las inversiones, provocó una caída en la rentabilidad de las más seguras (a priori), como es la deuda soberana de países desarrollados y grandes empresas muy solventes. La sencilla razón es que cuando muchos quieren comprar lo mismo, el precio de ello sube, cayendo así su rentabilidad. Casi en el ecuador del 2009, después de la desconfianza generada en la mayoría de empresas que se están viendo en graves dificultades por la imposibilidad de renovar sus deudas con las entidades financieras, ahora muchos vuelven a prestar su dinero casi indiscriminadamente comprando deuda empresarial emitida por éstas. La demanda de RF corporativa se ha disparado en el último par de meses, especialmente en las últimas semanas. Y la falta de criterio en la selección está provocando que empresas con capacidades muy distintas para hacer frente a sus emisiones, estén cotizando a precios muy similares. A diario vemos como grandes gestoras y sus respectivos advisors, están recomendando emisiones que podríamos llamar blue chips y que son seleccionadas con criterios tan obsoletos y peligrosos como el rating o los nombres altisonantes. Salvo honrosas excepciones las emisiones son seleccionadas por las entidades financieras, como recomendables para la inversión de sus clientes, tan sólo con un análisis muy superficial: Noticias, Credit Default Swaps, ratings y poco más. Y son muy pocos los advisors que se toman la molestia y el tiempo de estudiar los balances de las empresas emisoras para conocer la capacidad financiera que tienen, y poder devolver así la deuda sin el temido credit event. Si además a esa selección se le da forma de fondo de inversión de RF, en su interior encontraremos riesgos intrínsecos absolutamente dispares y ausencia de criterios fiables en el análisis utilizado. El resultado de todo ello es que hoy en día cotizan igual bonos de emisores con situaciones contables muy distintas. Y esa distorsión la ha producido el abuso de la demanda indiscriminada ante un escenario muy complicado para blindar los activos financieros.
Es realmente pasmosa la velocidad y profundidad del deterioro económico en esta crisis. No presagia nada bueno. En los anteriores gráficos del Banco de la Reserva Federal de Filadelfia, vemos cómo la práctica totalidad de los Estados Unidos está ya cayendo más de un -1% en un índice coincidente que se basa textualmente en los siguientes criterios de cálculo:
«The coincident indexes combine four state-level indicators to summarize current economic conditions in a single statistic. The four state-level variables in each coincident index are nonfarm payroll employment, average hours worked in manufacturing, the unemployment rate, and wage and salary disbursements deflated by the consumer price index (U.S. city average). The trend for each state’s index is set to the trend of its gross domestic product (GDP), so long-term growth in the state’s index matches long-term growth in its GDP.»
Si queréis ir más atrás en los mapas mensuales podéis verlos todos los históricos here. Pero para que os hagáis una idea, el siguiente gráfico es de tan sólo hace un año:
Un panorama de caídas en este índice tan generalizado que demuestra que la mal llamada recesión es en realidad una Depresión en toda regla. Si hacemos un repaso a los gráficos macroeconómicos de cualquier sector, que incluyan los periodos recesivos, y los interpretamos en clave de una larga depresión, el deterioro económico y social previsible es abrumador.
Quizá estemos ante un nuevo crack bursátil que busque nuevos mínimos, razones no faltan. El suelo se había desvanecido bajo los pies del sistema financiero, pero el Deshielo Sistémico es evidente. Tal vez la recuperación de dicho suelo bajo nuestros pies sea una buena razón para el optimismo en los mercados de RV y para la sociedad en general, pero aún así, en el suelo parece abrirse una sinuosa escalera hacia las mazmorras económicas y sociales más oscuras.
Offtopic de última hora: Lamentable que horas después del accidente del Airbus de AirFrance las acciones de Boeing suban un 5% en la apertura… Supongo que forma parte de le ética del dinero.
There are various symptoms that we can see day by day that lead us to a slight relaxation of a collapsed system. A slow but undeniable thawing of the glaciation that has hit the capitalist system since the summer of 2007. Among these thawing symptoms, we will highlight a few, for example, lThe easing of LIBOR and the rebound in the yield on 3-month US Treasury bills.
The first figure has been strained when interbank mistrust gripped the system. Despite massive public efforts to inject tens of billions into the system, both in $ and in € (and even in coordination with other major central banks), the perceived risk premium in the interbank market pushed the spread of real money circulation rates to panic levels.
But liquidity was not flowing into the system even though official rates were buried in a matter of months, as we can see in this interactive graphic. As a result of this unprecedented lack of confidence in the system, the reaction of money was not long in coming and the flight to state quality went so far as to obtain negative yields on 3-month US Treasury bills.
This phenomenon gave great relevance to the TED spread, an indicator that reflects the credit risk of the system, as it is the difference between LIBOR and T-Bills. In other words, the difference between a risk-free investment such as Treasury bills and the credit risk between banks. Therefore, the larger this difference is, the more the system is locked in, as it needs monetary fluidity to function (represented by v in quantitative theory):
We can also mention other indicators such as the LIBOR-OIS, which is nothing more than the difference between LIBOR and Overnight Index Swap. The wider the spread, the greater the stress on the system:
As we can see in this post by The Pragmatic Capitalist, The discount requested by the banks from the miraculous window of the EDF, is moderating a lot. Here is also the graph:
So as not to tire you any more, here are the last two: The spread o the difference paid for lower grade (A2/P2) non-financial commercial paper relative to AA non-financial commercial paper; and the ratio of all paper types, including financials. If we compare this with what was happening six months ago and reported in the graphs we published in The Commercial Paper Eruption, It seems as if it has become daylight.
Today, all the indicators mentioned above, and countless other very diverse ones, indicate a clear improvement in the health of the system. We will never tire of repeating that the economic, business, labour, social, etc. crisis has only just begun. But the vital constants of the financial system are improving. And the indicators confirm this. But this melting of the System is not enough to get out of recession. It is a necessary but not a sufficient condition, and a Japanese button, of course, is proof of that.
The melting of the ice begins in this glaciation, but only that, which is not little.
Today we are faced with a situation where financial crisis in the process of… let’s say self-improvement (USA), since solution wouldn't be the most appropriate word. And as for Europe, not even that. But nevertheless, the economic crisis The global crisis has only just begun, and when financial matters take a back seat (or even a secondary role) and the main fire to be put out is the economic crisis that will lead to a social crisis, the measures to be taken can only be effective if they are drastic or even draconian. The falls in GDP have record figures everywhere and the collapse of economies is now becoming social dramas which are still merely tip of the iceberg from the WWFF which we thought had been forgotten in the West. Particularly in a country like ours, where unemployment is set to exceed 25%, the measures to be taken are particularly urgent, necessary and inevitable.
Although even today there are still many so-called experts who gleefully proclaim the strength of the euro against the world’s other currencies, the reality is that these days the advantage lies with those who devalue their currencies. In fact, this has always been the case during difficult times for a country’s economy. But globalisation has changed the world, including in terms of currency relations, and when macroeconomic difficulties are now global, someone must act as Lesser White-fronted Goose (EU). In other words, at least one of the world’s major currencies must appreciate as a counterbalance to those that are depreciating, thereby boosting the latter’s competitiveness and giving them a better chance of eventually recovering from the Great Depression.
In fact, the whole of the European Union would benefit greatly from a competitive euro that would boost exports and lift GDP figures across the Eurozone. But for that to happen, it would need to lose value against the other major currencies—namely the US dollar—and the other secondary currencies (GBP, JPY, CHF and a few others). In other words, it would require part of the developed world, with economic clout, to have a strong economy capable of supporting those in dire straits. It would need to strengthen its own currencies, thereby allowing the weaker currency to gain competitiveness and thus revive the economy of the poorer country. But no. Today we are all in a bad way, a very bad way. And no one wants or can afford to play the role of a strong country and currency. We all need a devaluation as much as the air we breathe, Americans and Europeans alike (some more than others). The last one is a fool. And the last fool, until now, has been the brand new and strong €, much to the delight of short-sighted Europeans and nimble non-Europeans, with their respective central banks.
At The Era of Devaluations We mentioned several reasons why it was difficult to devalue in order to get ahead. One of them was the inability to secure funding that a country would have the ability to devalue its currency independently, as in the past. But in recent months we have seen how, even within the Monetary Union, the sovereign debt of some states is trading at much higher levels than others, making financing more expensive, even with a single currency. For example, Ireland and Spain, and Germany and France, have been trading at very different levels for several months now. But the reason is not solely the risk premium for state insolvency or bankruptcy, as there are very significant differences even in one-year bonds; it also reflects each country’s greater or lesser ability to overcome the recession in the medium term, and perhaps to some extent in the short term as well. These disparities are likely to widen in the coming months, as the shortcomings of both sides become increasingly apparent. The fact is that, just as happened with the imbalance we detected in April 2008, the economic landscape will also tend towards rebalancing. In other words, either financing costs will converge once again amongst member states of a European Union that is economically moving towards convergence (unlikely, in our view); or the differences will widen and divergence will bring down the Union, starting with its financial sector.
This scenario leads us to the economic Euroscepticism (rather than political), whether voluntary or involuntary. How long will the EU be able to keep rich and poor countries on the same page in such a difficult environment? This global crisis is preventing a competitive currency in an environment of «foolish the last«It may not go so far as to sever the EU’s political ties, but it will destroy an economic union that seemed to balance out the differences between countries. But it only seemed that way. And this collapse will plunge many into poverty, especially those countries that lack the courage and/or the capacity to take such drastic and draconian measures.
«Once the impossible has been ruled out, whatever remains, however improbable it may seem, must be the truth.’.«
Below you will find the second and rather pitiful part of the comment in lacartadelabolsa.com from Don Iñaki, an investor who felt the ground vanish from under his feet when his bank manager was suddenly struck by a fit of honesty and sold off his entire portfolio (at rock-bottom prices, incidentally). You can read the first part again at Fried Anchovies (6) and, just as in that article, we’ll offer some insightful reflections at the end:
«Dear Editor: The fund manager who sold me the portfolio just as the stock market was already taking a hit (remember that the year’s lows were recorded on 9 March) has not only not been sacked, but has actually had his salary increased. Apart from the financial and emotional devastation this affair has caused me – and mind you, I’ve been through crises and market crashes before, as well as many bullish highs! – which, I’m told, has also happened to many other investors, it has made me reflect on a few things, such as:
*The lack of professionalism among financial managers is directly proportional to the ignorance of most people when it comes to financial matters. We buy when everyone else is buying and sell when everyone else is selling. In the end, there’s chaos all round and we’re left with our tails between our legs.
*The financial services industry continues to treat the world—and globalisation—with utter contempt. Basically, it couldn’t care less. Everything moves so fast that yesterday doesn’t count. That’s why this madman has had his salary increased. He still wears smart suits, drinks water with his meals, doesn’t smoke, and has the build of a shop-window mannequin, a pearly-white smile and a nice scent. That, I’m told, happens all over the world. It’s not unique to Spain.
*What governments and major supranational institutions said needed to be done, and what needed to be learnt from this Great Crisis, has neither been done nor learnt: derivatives continue, toxic products continue, bubbles continue, executives are giving themselves pay rises, companies that should be suspending dividends are maintaining them, creative accounting has reared its head again, propaganda overwhelms us… Nothing has changed
*A property bubble? Who said it had burst in Spain? In Spain, property developers have gone bust, but the flats that reach us consumers are still being sold at outrageous prices. Don’t let anyone fool you with that nonsense about the discounts some banks and building societies claim to offer.
*But unemployment is rising, factories are closing, unpaid bills are piling up, businesses are shutting down, and people aren’t travelling or buying cars
*Once again, the great divide between the real economy and the financial economy. It’s always the same people who lose out.
Best regards from »Iñaki"
(A brief aside: Iñaki, andAs for property prices and their impression that «nothing has changed», just wait and see. This is only the beginning.
Let’s get straight to our commentary: First of all, we must congratulate Mr Iñaki because the stock market has rebounded since his «fund manager» sold off all his positions. Yes, yes, I did say «congratulate’. Because if, the day after selling his portfolio, the markets had crashed, today Mr Iñaki would be kissing the feet of the ‘a hothead who’s had a pay rise, still wears smart suits, drinks water with his meals, doesn’t smoke, and has the build of a shop window mannequin, a pearly-white smile and a nice scent.»And of course, they would continue to believe the slogans of their brand-new firebrand hook, line and sinker, until the next disappointment or heavy loss. An absurd seesaw of trust and sentimentality, from which financial institutions and their hordes of salespeople thrive.”.
May this «advisor» Whether he gets it right or wrong, the fundamental error remains the same. For an investor to sign a management mandate (more dangerous than a loaded gun) with someone who is paid based on the profit generated by their portfolio is to leave the wolf—more or less capable, but a wolf nonetheless—in charge of the flock. If they are paid based on the profit they generate for the organisation they work for (bank manager), only personal ethics will set limits on personal and professional greed. Even when hiring independent advisers who are paid exclusively on a performance-based commission, the distortion in proper management will persist, as a moderate result will be disregarded and the only option sought by the manager will be high returns, with the consequent undesirable and excessive risks that may end very well or very badly.
I would like to reiterate my congratulations on that mistake, provided it helps you to rethink your approach to financial advice. You didn’t just choose the wrong adviser or manager; above all, you got the whole concept wrong.
Mr Iñaki, only by paying for his advice will he secure the independence and prudence of someone who will invest his family’s assets as if they were their own. And the cost will be the same, whether he makes a profit or a loss. From there, all that remains is the «small matter» of choosing the right adviser or manager. The problem is that only the passage of time and the performance of your wealth (and not just your portfolio) will prove whether you were right or wrong in your choice of advisers.
All other approaches merely lead to dangerous euphoria (on the part of both the client and the advisor) when things are going well, and to harrowing letters like yours when hard times strike. The fact is, Mr Iñaki, your profit and loss account should not be linked to that of the banks where you deposit your money, nor to your manager’s or adviser’s incentives, because then what happens, happens.