
El Fondo de Garantia de Depósitos (FGD) ya no existe, puesto que han tenido que echar mano de él para las recientes reestructuraciones y absorciones de Cajas por parte de otras entidades con una quiebra menos aparente. Pero esa no es una información que convenga a nadie airear en un Sistema basado en la confianza, en el fiat money como moneda de cambio.
Los bancos españoles ya no pueden soportar ni maquillar más caídas en los precios de los inmuebles que desbordan sus balances, ni tampoco una morosidad creciente. La inyección de beneficios procedente de tomar dinero casi gratis de la barra libre (LTRO) del BCE y colocarlos en deuda del Estado, es ya insuficiente para compensar las pérdidas de los bancos españoles ante las caídas de las valoraciones inmobiliarias. Porque, a diferencia de lo sucedido en el mercado de inmuebles de EE.UU., donde los precios (y los bancos) cayeron en una purga dramática pero realista, en España se han tratado de contener, maquillar y esconder dichas caídas. La banca de este país compro las tasadoras para que éstas valorasen los inmuebles a conveniencia de las depreciaciones que sus balances podían soportar. Además los bancos se han negado sistemáticamente a vender sus inmuebles a precios de mercado, lo cual les habría obligado a contabilizarlos por su valor real, quebrando así sus balances. Las entidades financieras de este país han preferido no vender los inmuebles, a reconocer su insolvencia. Pero claro, llega un punto en que la capacidad de asumir inmuebles y de distorsionar la realidad de las valoraciones del mercado, llega a su límite. Y como podéis ver en el gráfico siguiente, el comportamiento de la burbuja inmobiliaria española es hasta hoy de libro. Da vértigo ver la que se avecina. Ahora comprendéis porqué la UE comienza a hablar de rescatar a la banca española, ¿verdad?
Por eso, porque el mercado inmobiliario español sigue y seguirá bajando fuertemente durante muchos años, la UE está viéndose obligada a rescatar la insolvencia de la banca española. Este proceso de reforma del sistema financiero que se está llevando a cabo (y que el anterior gobierno no se atrevió a realizar), está ya favoreciendo que la banca acepte vender y pueda contabilizar sus inmuebles vendidos a precios más próximos al mercado. Y este nuevo escenario, que se acentuará con el uso de los fondos de rescate europeo, a su vez hará que la oferta de inmuebles en España se incremente de forma muy notable, cayendo aún más los precios. Los efectos se han comenzado a notar ya en las cifras del INE de las caídas de precios de los inmuebles en España en 2011, que han sido del -11,2%. Veremos qué cifra se alcanza en 2012, con la banca achicando inmuebles masivamente por primera vez en esta crisis.
No debemos olvidar que este proceso es traumático pero saludable. Y que se debería haber producido mucho antes, como ocurrió en el mercado norteamericano. Pero para ello, lamentablemente, es imprescindible obligar a los bancos ha reconocer su triste realidad y utilizar de forma inminente fondos de rescate europeos. Sin esas inyecciones de rescate, el sistema financiero español va de cabeza a la quiebra. Regularizando los inmuebles que abarrotan las bodegas de los bancos, los precios caerán aún más fuertemente, pero será el inicio de una purga que nos permitirá tocar fondo de una vez. Y el sistema bancario español, rescatado por la Europa más rica, podrá dejar de ser un problema letal para el futuro de la UE. Entonces llegará el turno de preocuparnos por la solvencia del Estado y las CC.AA.

Mientras tanto, la mayoría de los productos de inversión garantizados por la banca española, son una pura ruleta rusa. Paquetes que los bancos y cajas venden a desinformados ahorradores, repletos de deuda que ya no quiere nadie. Pero que escondida en paquetitos con preciosos envoltorios de regalo y lacitos rojos bancarios, colocan sin escrúpulos a ahorros de toda una vida. Porque bajo la piel de cordero de productos «garantizados» se esconden lobos de deuda del Estado española, deuda de las Comunidades Autónomas, deuda de bancos y cajas, cédulas hipotecarias, deuda del ICO, deuda del FROB, deuda del FADE, etc., etc. En definitiva son todos activos absolutamente insolventes. Carne de default o, en el mejor de los casos, de rescate, incluídas las garantías de las entidades financieras que emiten dichos productos, por supuesto.
Confiar en lo que los bancos te venden siempre ha sido muy temerario, pero hoy en día es de locos.
