The Pearl River Delta, also known by its acronym PRD, is a powerful economic zone in southern China. Its main cities are 11: nine of them belong to Guangdong province and account for 54% of its entire population (which is 106 million); and the other two cities are Macau and Hong Kong, which, although not technically part of the Mainland, are also the economic powerhouse of the PRD and provide the area with its specific political and administrative status. In total this zone accounts for no less than 26.2% of China's exports, 9.1% of GDP and «only» 4.2% of the population.
This area is approximately 40,000 km2 in size, about the size of Switzerland, but with a population of about 60 million, the size of the whole of the United Kingdom. The area will soon become a fully-fledged urban mega-metropolitan area, with economic growth exceeding 8% per year in cities such as Guangzhou and Shenzhen. A true economic hub for China, whose planned market economy clearly goes far beyond the Yangtze River Delta hub (Shanghai) or the Tianjin area hub (Beijing).
La zona del PRD era históricamente el puerto de entrada y salida comercial entre los mercaderes extranjeros y los de Guangzhou, por aquel entonces conocida internacionalmente como Canton. Hoy por ejemplo es el puerto desde donde zarparon el pasado año 108 millones de smartphones del gigante tecnológico Huawei -afincado en Shenzhen- hacia todo el mundo. Toyota, Honda y Nissan también han localizado en la región sus plantas, convirtiendo el PRD en una capital industrial del sector automobilístico de primer orden.

Pero no os creáis que la zona es un centro de productividad barata masificada al estilo de la china de hace una década, no. En la ciudad de Shenzhen (11M hab.), nada menos que el 40% de su PIB está generado por empresas de innovación en sectores como biotech, energías alternativas, internet y tecnología. De hecho la zona se empieza a conocer como el Silicon Valley chino, puesto que en el distrito de Zhongguancun se ponen en contacto directo universidades, institutos de investigación y desarrollo, despachos de abogados y contables, y una comunidad en clara expansión de empresarios tecnológicos e inversores, al más puro estilo de Palo Alto.
En el PRD se puede palpar la transición que la economía china está llevando a cabo, dejando atrás el made in china barato para comenzar a producir ratios calidad-precio comparables con la industria coreana (obviamente del sur:) o japonesa. La robotización de las industrias de la zona está en pleno auge, así como la transformación de la mano de obra barata que inmigraba masivamente desde el interior del país hacia el delta. Actualmente esos y otros trabajadores, se están transformando en mano de obra más cualificada y con mayores sueldos, con el consiguiente aumento del consumo y crecimiento económico de sus 60 millones de habitantes.

Conectar Guangzhou y Hong Kong con trenes de alta velocidad en tan solo 48 minutos, significa prácticamente fusionar una ciudad de 13M de habitantes con otra de 8M. Y hacerlo con un trayecto que dura menos que muchos desplazamientos dentro de una misma ciudad como Madrid o Barcelona. Por eso el PRD se convertirá en pocos años en una mega metrópolis en toda su extensión. O sea, imaginad una extensión urbanizada del tamaño de toda Suiza, con multitud de downtowns plagados de rascacielos. Y eso no es todo ni mucho menos porque de este tipo de hubs económicos, en china hay ya 3 (PRD, Yangtze y Tianjin) …de momento. Y es que la planificación comunista manipulando las teclas del mercado capitalista tiene menos variables e imponderables que puedan dar sorpresas, y aplica estructuras y cambios legislativos a placer (otra cosa es que no estén suficientemente acertados en sus decisiones o que el tamaño y las inercias de una economía tan monstruosa desborden a los capitanes de semejante singladura). Por eso creemos que para el Inversor que busca comprar buenas empresas a buen precio y conocer exhaustivamente esos negocios, tiene mucho sentido ir más al detalle en zonas concretas y no quedarse en el generalismo de una economía que por su tamaño tiene un componente macro-económico significativo. Ninguna gestora puede abarcar tal magnitud económica y a la vez mantener el nivel de conocimiento de los negocios que compra sin sufrir un coste de oportunidad importante. Como dice Paramés, la rentabilidad es inversamente proporcional a la distancia que separa a la empresa del gestor que la analiza. Y añadiría que la diversificación también es un enemigo de la rentabilidad y la volatilidad (tan necesaria para encontrar buenas oportunidades).
Quizá os preguntaréis cómo un inversor puede rentabilizar o aprovechar el potencial crecimiento económico de la zona. Pues bien, además de invertir indirectamente en PRD a través de fondos de inversión de gestoras con carteras de acciones cotizadas en Hong Kong (con standards contables mucho más fiables que las burbujeantes cotizaciones de Mainland), existe también alguna gestora puramente cantonesa que conoce aún mejor las particularidades de las empresas locales y sus directivos. No debemos olvidar que el cantonés y el mandarín son lenguas muy distintas, y los problemas de comunicación pueden ser significativos si un gestor de un fondo de inversión de origen mandarín (de Shanghái por ejemplo) realiza un meeting con un directivo de una empresa cantonesa. Ese precisamente ha sido uno de los motivos de nuestro viaje, realizar la due diligence final a una gestora cantonesa que gestiona nada menos que 5.000 M de usd en diversos fondos chinos, uno de ellos biotech.
En definitiva, lo queremos explicaros en este post es que China tiene un potencial y unas cifras tan descomunales que dentro de su macro-economía hay diversas micro-economías como la del del PRD, pero con cifras que en sí mismas son comparables a las de países enteros a la cabeza del desarrollo mundial. Áreas que como tales mundos aparte, tienen sus especificidades culturales, idiomáticas, demográficas, geográficas, contables, etc, que los distinguen del resto de China. Y que por tanto, buscar un fondo que invierta en china en general, gestionado desde Londres, París, Nueva York o incluso Singapore, implica un conocimiento muy superficial de las inversiones que se realizan. O cuando menos, suponen un coste de oportunidad enorme respecto a las oportunidades que es capaz de aprovechar un gestor más local en su entorno económico más próximo. Y como hemos visto, en un mega estado como el chino, esa especificidad local puede darse en diversas zonas o hubs económicos con magnitudes mayores que las de todo el Reino Unido en cada una de esas zonas. O sea, que no estamos hablando necesariamente de small-caps o empresas de cotización estrecha, ni mucho menos.
Fotos: Weekinchina.com

