El Flight to Quality de la Solvencia

Lo hemos advertido ya en anteriores artículos de este año , por activa y por pasiva, y también en el pasado 2010, la Solvencia, ese preciado y cada vez más escaso tesoro que preservará nuestros patrimonios a lo largo del tiempo, ha abandonado la renta fija de países y empresas desarrolladas. La gran pregunta es: Si ya no podemos confiar en la solvencia de los bonos europeos ni de las empresas de este lado del planeta con deudas tan gigantescas como las de los propios Estados a los que pertenecen, ¿entonces dónde narices ha ido a parar la Solvencia?

La respuesta hubiera parecido surrealista tan sólo unos años atrás, en el Old Normal, pero hoy es tan real como inusitada. La solvencia ha relizado y está aún realizando un fligth-to-quality hacia ciertos activos corporativos con cifras fundamentales boyantes y escaso o nulo endeudamiento; y también queda campo por recorrer en la deuda de países y empresas emergentes, dado su bajo apalancamiento y fuertes crecimientos de sus economías. A partir de ahí, poco, muy poquito más. Tan sólo tendremos a nuestro alrededor un desierto minado y letal para nuestro patrimonio. Porque invertir en activos insolventes puede causarnos pérdidas irrecuperables, precisamente porque esa es la esencia de la renta fija y demás depósitos y productos garantizados por entidades cuya solvencia se ha esfumado. Tan sólo la confianza, aún existente de forma mayoritaria, mantiene con vida a estos zombis otrora paradigmas de la seguridad. Recordemos el ejemplo de los bonistas argentinos pre y post-corralito, en comparación con los bolsistas de ese mismo país y época: Los primeros siguen perdiendo 10 años después al menos el -80% de sus inversiones, mientras que los segundos tienen hoy una revalorización de más del +1.000%, habiendo invertido tan sólo en el índice Merval de Buenos Aires, porque la comparación se haría aún muchísmo más sangrante si hubiesen invertido en empresas que hubiesen superado dicho índice, comme il faut.

Hoy, más que nunca, nuestras inversiones deben buscar el único Norte que nos guiará a través de las tempestades y quiebras presentes y futuras, y ese rumbo no es otro que el de la Solvencia. Sólo así podremos preservar y potenciar nuestro patrimonio al largo plazo en este océano de endeudamiento y tempestades financieras. Lo que no podemos ni podremos evitar son los vaivenes de la tormenta perfecta en la que estamos ya inmersos, y esa zozobra tiene un nombre temido por la mayoría de gestores: la Volatilidad. Algo con lo que deberemos convivir sí o sí en este escenario de inversión, ya que tanto los precios de los activos corporativos (equities) como los de renta fija emergente, son intrínsecamente volátiles, y más en estos tiempos. Pero confundir Volatilidad con Riesgo es hoy, más que nunca, fatal, ya que la obsesión por evitar esa volatilidad nos arrojaría directa e irreversiblemente en manos del peor enemigo para nuestras inversiones: la Insolvencia (depósitos y demás garantizados bancarios, deuda soberana y corporativa desarrollada, etc.).

Algunos analistas comienzan a reflexionar (ya era hora) sobre este flight to quality, bautizando las acciones de detrminadas empresas globales como los nuevos bonos de esta Nueva Era. Rana Foroohar, editora de economía y negocios en TIME Business online, poblicaba lo siguiente hace un par de días: “(…) Blue chip stocks have become the new bonds. The smartest money has been selling government debt and buying up the stocks of large multinational franchise firms for some time now. After all, which would you rather own – exploding Eurobonds or sleepy T-bills that aren’t even keeping pace with inflation, or the stock of a large global franchise firm growing fast in hot emerging markets and paying out a safe and predictable 3 percent a year dividend in the mean time? (…)“. Blanco, en botella y además en sintonía con lo que venimos advirtiendo desde hace años, ¿verdad? Foroohar hace además la siguiente reflexión: “(…) While the investment case for blue chip stocks as the new bonds is clear, what’s more interesting and unknown are the political implications. What does it mean that multinational companies (and the people who run and invest in them) continue to fly over the messy business of debt crisis and public protest going on in so much of the rich world? Does it matter that international companies and investors get richer even as individual countries are failing? (…)“. Sin duda la calidad no será lo único que volará hacia las corporaciones, y lo veremos en los próximos apasionantes años. Porque este es el futuro inmediato de nuestro mundo. Diversas predicciones de prestigiosos visionarios ya hablaban años atrás del dominio global que iban a ejercer las grandes corporaciones en detrimento de los gobiernos. Personalmente siempre interpreté que ese intercambio de poder entre Estados y Empresas vendría dado por un lento y progresivo aumento de la influencia de las grandes corporaciones en las decisiones de gobierno. Pero hace ya un par de años o tres comprendí que esa sucesión, que ejerce de golpe de Estado corporativo de facto, se aceleraría vertiginosamente. Pero no tanto por la evolución del poder de las empresas globales, sino esencialmente por el colapso y la caída financiera de los Estados, provocada por su irracional endeudamiento y el consiguiente credit crunch.

El drama viene cuando los inversores no son capaces, en este escenario tan peligroso, de identificar e invertir en activos solventes que tengan un Valor mucho mayor que su precio actual de cotización. Porque invertir en empresas de forma mediocre, incluso siendo capaces de igualar a los índices de referencia (mediante los socorridos y a la vez adocenados ETFs), condenará a los inversores a ser pasto de la inflación, de crashes bursátiles, y hasta de la misísima pérdida permanente causada por la escasa solvencia de los activos en los que hayan invertido. Porque sólo algunas empresas a determinados precios son válidas como refugio patrimonial para preservar y hacer crecer adecuadamente nuestra fortuna.

Como inversores privados -y esto también es aplicable a infinidad de institucionales- jamás podremos aspirar a conocer e interpretar de forma tan acertada y exhaustiva el Valor real actual y potencial de las empresas donde invertimos nuestro dinero, como lo hacen las primerísimas espadas de la gestión. Porque, por poner algunos ejemplos, este selecto grupo de gestores estrella que brillan por encima de los demás desde hace décadas, disponen de aviones privados que les permiten visitar personalmente y de forma periódica las empresas y los equipos directivos en los que invierten su dinero y el de sus Clientes. De ese modo contrastan regularmente sus planes de negocio, estrategias futuras y todo tipo de decisiones corporativas, que van infinitamente más allá del estudio concienzudo de los balances que realizan en los headquarters de las gestoras. Para que los lectores tengáis una idea de la dimensión de lo que estamos comentando, determinada gestora realizó el pasado año 2.500 visitas presenciales a distintas empresas, como rutina habitual en su labor de prospección y estudio exhaustivo de los negocios de los que son o pueden ser socios. Porque, como me comentaba recientemente el responsable del Departamento Institucional de una de las mejores gestoras del mundo, en su caso disponen incluso de analistas full-time fichados ad-hoc en China, sin ni siquiera estar invertidos en ninguna empresa de ese país! Simplemente para detectar de forma incipiente el surgimiento de empresas chinas que puedan ser en el futuro competidoras de alguna de las areas de negocio de las empresas europeas y americanas en las que sí están invirtiendo! Ese nivel de excelencia alcanzan los mejores gestores del mundo, obviamente a años luz del mejor método y análisis del inversor de a pie.

La selección de esas manos a nivel global es todo un arte, y debemos hacer unas due diligences sobre dichos gestores tan exhaustivas como nos sea posible: Históricos, trayectorias personales de los gestores, equipos de analistas, estrategias, reacciones a situaciones de estrés de los mercados en el pasado, manejo de las carteras, y un largo etc, incluyendo visitas a esas gestoras y entrevistas personales con esos equipos de élite. Y es en ese tipo de gestión, y no en el 99,9% restante que ni siquiera superan la mediocridad de los índices de referencia, en el podemos confiar la preservación de nuestro patrimonio. Hoy, más que nunca, es vital la ayuda más experta para sobrevivir como inversor. Porque no solo la concienzuda selección y monitorización de esas primeras espadas de la gestión se escapa del alcance del inversor privado, sino que además las limitaciones regulatorias, fiscales, volúmenes mínimos y los intereses comerciales de las entidades financieras, hacen materialmente inviable la inversion en la mayoría de esos fondos, y absolutamente imprescindible la intervención del mejor asesoramiento para conseguirlo.

Volviendo al flight to quality de la solvencia que estamos viviendo ya en este New Normal, y para aquellos incrédulos que aún interpreten la realidad actual con antiguos y obsoletos criterios del Old Normal, tan sólo quiero hacerles una reflexión que sin duda debería inquietarles, y mucho: El Comité de Supervisión Bancaria de Basilea está analizando estos días la posibilidad de que las acciones y otros tipos de deuda corporativa formen parte de los “activos de máxima calidad” que se toman en consideración para medir nada menos que la ratio de liquidez de la banca! (Bloomberg). Una pueba más de que la Solvencia ha abandonado los activos tradicionalmente considerados más seguros por el Sistema, y que la estabilidad de los balances debe buscarse, incluso oficialmente, en minuciosas selecciones de acciones y deuda corporativa. Enésimo aviso a navegantes…

Ahora es el turno de las Corporaciones, para bien o para mal. Los Estados han tenido su oportunidad durante el pasado siglo y en la primera década del presente. Y no solo la han desaprovechado sino que han abocado al Mundo a un endeudamiento público insostenible y a la quiebra más estrepitosa. Es lo que tiene haber dejado la Economía que rige el planeta en manos de políticos sin formación financiera cuya única obsesión es el poder. Da cierto escalofrío pensar en un mundo gobernado por las empresas, desde luego, y la Política en mayúsculas debería acotar sus abusos. Pero debemos reconocer que hasta hoy las empresas globales lo han venido haciendo mejor que la mayoría de Estados. Bienvenidos el mundo de las Corporaciones.

  1. se va a habé un follón que no va a sabé ni dónde se ha metido

    franpaco 11/12/2011
  2. […] recorrido. Además, no debemos olvidar que la Solvencia, ese divino tesoro del siglo pasado, ha cambiado de manos públicas a privadas, o sea […]

    El Tarot Financiero para el 2012 11/12/2011
  3. […] mero hecho de estar ingresado en un banco, ya está invertido, aunque sea de la forma más inútil, temeraria, poco provechosa y fiscalmente ineficiente. Así es, el dinero es un activo con un coste de […]

    Médicos, abogados, economistas o empresarios: Todos somos Inversores. 11/12/2011
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  5. […] a atreverse a decir lo que venimos advirtiendo desde hace años en artículos como ”El Flight to Quality de la Solvencia“: que el riesgo se ha apoderado de lo que tradicionalmente se había considerado el Sancta […]

    Hay que elegir entre solvencia o baja volatilidad 11/12/2011
  6. […] a atreverse a decir lo que venimos advirtiendo desde hace años en artículos como ”El Flight to Quality de la Solvencia“: que el riesgo se ha apoderado de lo que tradicionalmente se había considerado el Sancta […]

    Elige: Baja volatilidad o Solvencia 11/12/2011

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