El Eurobono ha venido y nadie sabe como ha sido…

Hasta el lunes 12 de diciembre no se revelará el secreto. Pero visto lo visto en cuanto a cobardía, mediocridad e incompetencia financiera de los políticos y burócratas de la Unión, unida a la incompatibilidad de intereses del duo Merkozy, no es descartable que el esperado anuncio del 9 o 12 de diciembre quede en otro mero parche inoperante. No obstante, las esperanzas están puestas más que nunca en esas declaraciones, que no harán más que hacer públicos los acuerdos que en secreto se están cocinando desde que la pasada semana se reunieron discretamente los ministros de economía de Alemania, Holanda y Finlandia.

Por lo menos la secuencia de hechos es adecuada. Se están realizando reuniones en la sombra, sin luces ni taquígrafos, puenteando a la Comisión Europea y obviando los tratados sagrados, obsoletos e inoperantes de la UE. Esperanzador, sin duda. Por otro lado, Obama está no sólo bendiciendo el proceso sino quizá forzándolo, y Merkel parece ser plenamente consciente de ello.

Los resultados publicables el día 12 pueden ser esencialmente dos escenarios: Por un lado el fracaso de acuerdo o el acuerdo inútil, poco expeditivo, no comprometido e inoperante. Lo cual abocaría a los Mercados y las economías de casi toda la Eurozona al abismo. Y por otro lado el anuncio de un acuerdo que comprometa a un grupo de países mucho más allá de los compromisos actuales con la UE. Ante el desolador primer escenario, prefiero centrarme en el prometedora segunda opción: Se trataría de un acuerdo de urgencia firmado por un grupo de países con economías suficientemente fuertes como para no ser desahuciadas. Ese acuerdo debería comunicar sus vasos fiscales y hacer converger totalmente sus políticas laborales y económicas en general. Ese proceso no sería inmediato, por supuesto, pero sería una siembra muy prometedora de una semilla que serviría para dar crédito en todos los sentido a este grupo de países durante unos cuantos semestres.

No obstante hay que decir que cuanto mayor sea el número de países que conformen ese grupo de “elegidos para la gloria”, menores son sus probabilidades de éxito. Es decir, cuanto más se baje el listón en la calidad de las cifras económicas de sus integrantes, más chirriarán éstas con las alemanas, tal y como ha venido sucediendo en los últimos 3 o 4 años. Sin embargo, no hay que perder de vista qué puede ocurrir con los que queden afuera de ese selecto grupo. Porque de ellos también depende el futuro del colapso financiero, vía contagio. El sentido común me dice que habría que buscar un equilibrio entre dejar afuera los países con economías en estado terminal y menor peso posible (precisamente para minimizar el contagio mencionado) y a la vez mantener el grupo de elegidos lo menos heterogéneo y mastodóntico posible, ya que elephants don’t fly y menos si los mezclamos en el tiempo con mamuts. Sí, ya sé que lo que pretendemos es cuadrar un círculo, pero obviar y demonizar durante tanto tiempo a los Mercados nos ha llevado a enfrentarnos a problemas casi irresolubles.

Por el momento Mr. Market está descontando ya ese brillo de esperanza al final de un túnel que se alargará hasta el próximo 9 o 12 de diciembre. Llamadme iluso, pero me resisto a creer que los políticos vuelvan a fracasar. Porque esta vez no son sólo los de la UE  los que se están arremangando, sino también Obama, el FMI (con una francesa más europeísta que DSK al frente) y hasta los chinos, en la intimidad, por supuesto. Y porque ya no queda prácticamente más margen de maniobra, después de que los Mercados estén dando la espalda a la deuda de toda Europa, incluída la de la mismísima Alemania.

Y es que, a pesar de lo que digan los políticos, demagogos y demás analfabetos financieros, sólo ese ente con cuernos y rabo endemoniado llamado Mr. Market, está siendo capaz de enderezar las decisiones que, de otro modo, jamás habría sido capaz de tomar la clase política. Si salimos de esta, lo cual está aún por ver, habrá sido gracias a que los Mercados están imponiendo su ley. A nadie más. Porque son los Mercados los que, a sangre y fuego, están imponiendo las únicas leyes lúcidas que se alejan del surrealismo y la demencia del despilfarro infinito de dinero debido. Quizá no se les haga nunca justicia por los servicios prestados. Pero lo que debe reconfortarnos es que en el fondo los Mercados somos todos, a excepción de los políticos y gobernantes, con el permiso de los aún excepcionales gobiernos tecnócratas.

  1. […] lo advertíamos en la primera parte de este artículo. La jugada ha sido magistral, y no por haber engañado a Merkel y su reticencia a que el BCE asuma […]

    El Eurobono ha venido y nadie sabe cómo ha sido (2a parte) 29/11/2011

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