Gambito de Dama en China

Tras escuchar y leer muchos análisis occidentales y orientales sobre la jugada que está realizando el gobierno chino en sus mercados financieros, y coincidiendo en gran parte con el análisis de Gavekal, lo que nos resulta evidente es que se trata de decisiones que van a beneficiar a los intereses de China a medio y largo plazo, afianzando su inminente dominio mundial. Al igual que en ajedrez sucede con los gambitos, que sacrifican de entrada un peón u otra pieza para conseguir una posterior ventaja, el gobierno de Xi Jinping está sacrificando determinados sectores y el tamaño de ciertas empresas de manera quirúrgica, aunque los efectos colaterales de dichas decisi0nes políticas puedan ser notorios a corto plazo, y especialmente amplificados en los western media.

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Las razones exactas por las cuales Xi ha puesto en el punto de mira sectores como el tecnológico, la educación online o la financiación de empresas chinas en el mercado norteamericano, sólo las sabe su círculo político más íntimo y fiel. Pero vamos a continuación a explicar 7 razones que bien podrían estar tras los movimientos del gobierno de Pekín.

  1. Exhibición de poder, aviso a navegantes, el que se mueva no sale en la foto, puñetazo sobre la mesa o como le queramos llamar. En definitiva el gobierno marca territorio con estas acciones, demostrando que a Xi no le tiembla el pulso para reconducir el rebaño hacia más y mejores pastos por el bien común (del partido y del Estado). Crecimiento y dominio económico mundial, sí, pero sin que el gobierno suelte las riendas en absoluto. Una demostración empírica de que el Capital no va a debilitar los cimientos del partido.
  2. Acción preventiva ante la escalada de medidas que puedan tomar los EE.UU. contra China. Qué mejor estrategia que sacrificar de antemano las empresas dependientes de la financiación norteamericana, descativando así la potencial presión que podría ejercer Washington sobre Beijing si amenazase con cerrar el grifo de Wall Street. China va a ser ahora menos dependiente de la inversión norteamericana, sabedora de que hoy en día la inversión en empresas chinas ya proviene de muchos otros países, cada vez más y más aliados y dependientes de China. Hay vida (inversores) más allá de Wall Street, y cada día más.
  3. En cuanto al sector de la educación online, machacado en los mercados ante las medidas que obligarían a sus empresas a convertirse en entidades sin ánimo de lucro, parecen ser las cabezas de turcos por el encarecimiento extraordinario que ha sufrido la educación en China. Y una educación privada y tan extendida como puede ser la online, podía escapar fácilmente al control y supervisión del gobierno. Es decir, que el movimiento generará un abaratamiento de la educación (aún a riesgo de que exista menos acceso a la educación en su conjunto temporalmente) y un mayor control, no sólo de contenidos y sistemas educativos sino también de los accionistas de este sector de empresas.
  4. Otro sector crujido por las medidas del gobieno es el de las empresas de alimentación y consumo a domicilio. Pero a pesar de los titulares rimbombantes que alertan del hundimiento del sector, las medidas que ha tomado el gobierno de Xi parecen del todo razonables. Y es que la principal medida que ha ordenado no es otra que la obligación de que las condiciones salariales y laborales de los riders o repartidores se equiparen a las de cualquier otro asalariado que alcance el mínimo legalmente establecido. A todas luces también en beneficio del medio y largo plazo de la economía china.
  5. Back to industry: Las medidas que están haciendo encoger el tamaño y la influencia de algunas empresas tecnológicas y relacionadas con internet, pueden leerse en clave de vuelta a la industria. Pero esa sería una lectura probablemente demasiado simplista porque China no va a renunciar a las empresas tecnológicas que conlleven un avance en I+D sino todo lo contrario. Lo que parece en el punto de mira son las empresas tecnológicas que sólo satisfacen el ocio estéril, es decir videojuegos y redes sociales por ejemplo. O sea, empresas que fomentan la distracción y la dedicación de horas por parte de los usuarios a actividades no productivas. Ahí es nada.
  6. Derivado de ese concepto back to industry (& back to R+D) podemos intuir también una intención que nos recuerda al Proyecto Manhattan. Es decir que China quiere que sus talentos tecnológicos se centren en la investigación y desarrollo de nuevas tecnologías, como por ejemplo los semiconductores, para paliar la escasez actual y futura que vamos a tener en todo el planeta. Fomentan que el potencial de crecimiento tecnológico vaya en la dirección estratégica que le combiene al futuro de china, y no en otras que sólo no harían más que distraer a la población del objetivo productivo colectivo que ha diseñado Xi y que está llevando a China hasta el liderazgo económico mundial.
  7. Porque en este momento China no sólo puede permitirse el lujo de ver salidas flujos de inversión extranjera, sino que además esa salida supone una válvula de escape perfecta ante la revalorización no deseada del Renminbi (RMB). No olvidemos que China tiene un superávit comercial de $50,000 millones mensuales y que además su divisa soporta unos flujos de otros $20,000 millones en la compra de deuda china por parte de inversores de todo el mundo. Y eso ejerce una presión alcista en el RMB difícil de manejar. Por tanto, estas salidas controladas de inversión, quirúrgicamente diseñadas, tienen todo el sentido desde el punto de vista de los intereses estratégicos de China.

Probablemente algunos dirán que los movimientos en las cotizaciones tan radicales en algunos casos como Tencent o BABA, generados por decisiones del politburó, son una locura y dinamitan la confianza de los inversores internacionales. Otros dirán que es el propio Xi Jinping quien se ha vuelto loco perjudicando a sus propias empresas y sectores, en un arrebato de comunismo anticapitalista al más puro estilo podemita. Pero aunque así fuera, no olvidemos que en occidente no estamos tampoco muy cuerdos, con la resaca del huracán Trump y los bancos centrales manteniendo más y más zombies (empresas y Estados) too big to fail. Pero nada más lejos de la realidad. La China moderna de Xi no da ni una puntada sin hilo, y siempre gobierna con horizontes que van mucho más allá de una mísera legislatura democrática occidental.

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