Ave, Eurozona, morituri te salutant.

En estos días estamos viendo cómo la hora de la verdad abofetea a los políticos de la Eurozona. La prima de riesgo, es decir el desprecio del Mercado por la deuda italiana está arrojando al país, y por tanto al resto de la zona Euro, a la quiebra. Viendo como se tambalea el gigante italiano con pies de deuda por un valor de más del 120% de su gran PIB, la quiebra de Grecia puede parecer un juego de niños.

Y no obstante, ese problema heleno que con una adecuada financiación del EFSF se habría podido solucionar en buena medida, ha sido ya suficiente para desbordar a los dirigentes europeos que ni tan solo han sido capaces de coordinar esa solución, que a la sombra de la quiebra italiana no es mas que una nimiedad. Ironías del destino han hecho que quien tenga que lidiar con el aislamiento de la deuda italiana del Mercado que se ha producido en las últimas horas, sea también un italiano: Mario Draghi, que recientemente estrenó batuta en el BCE marcando en el primer compás una rebaja de tipos. Esta misma mañana se ha visto forzado a ordenar la compra “de forma agresiva” de bonos italianos a 2 y 10 años, según ha informado Reuters. Y aún con el BCE comprando agresivamente, a estas horas la prima de riesgo se mantiene en niveles superiores a los que se rescató a Grecia, Portugal e Irlanda. El problema, como dijo ayer Nouriel Roubini es que Italia es demasiado grande para caer (too big to fail) pero también demasiado grande para ser rescatada.

El dinero está saliendo de las bolsas europeas (sobre todo la italiana) y norteamericanas, aunque por el momento no se aprecia tanto pánico como en periodos anteriores. Quizá sea porque cada vez está menos claro que el destino donde preservar el dinero sea la tradicional renta fija soberana desarrollada. Un refugio que ya no es tal y que se ha reducido a tan solo la deuda del Tesoro de los EE.UU. y a los bonos de Alemania, con el permiso de otros refugios de menor volumen como Suiza, Canada, Noruega, etc. Y en esta nueva normalidad en la que la renta fija desarrollada ha perdido gran parte de su solvencia y se ha impregnado de riesgo, mucho riesgo, quizá la inversión en corporaciones saneadas y crecientes sea el nuevo paradigma de la preservación. Quizá por eso cada vez asistamos a pánicos bursátiles menos profundos y Mr. Market tenga mayor tendencia a cotizar positivamente cualquier noticia que no sea extremadamente mala.

Tan cierto como que en el reino de los ciegos el tuerto es el rey, en este reino de demencias políticas los Mercados son los más cuerdos. Así de mal estamos, señores. Las próximas horas serán críticas, y el colapso político de Roma y Atenas es un hecho, vergonzoso per real. Demasiado real. Y son también caprichos del destino que la cuna de las civilizaciones griega y romana, sean también el origen letal de un proyecto económico y político que se bautizó en su día como Unión Europea y Monetaria. Alea jacta est.

  1. Sic transit gloria mundi.

    Rosa Mariana 09/11/2011

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