Portugal vota NO a la cuarta versión del plan de ajuste presupuestario y austeridad. El primer ministro, José Sócrates que gobernaba en minoría, dimite y deja las riendas de un país a la deriva financiera en un océano llamado Mercado, plagado de tiburones hambrientos.
Los portugueses se han lanzado a manos de mama UE para que les rescate. Los griegos habían manipulado y falseado sus cifras, algo gravísimo sin duda, pero su actitud aparente fue la de unos políticos cabizbajos y concientes de la transcendencia del problema. Sin embargo la aparente actitud de los políticos portugueses es la de abandonar los mandos de la nave ante su incapacidad para dominarla, con la confianza de que vendrá el Big Brother a sacarles las castañas del fuego.

Lo que me resulta más surrealista es que una economía como la alemana esté dispuesta a rescatar a un país cuyos políticos, con toda su jeta, acaban de votar NO a unos elementales ajustes económicos ante su situación financiera. O ninguno de los PIGS somos conscientes de la situación en la que estamos, o le estamos echando mucho, pero que mucho morro.
Parece que algunos digan: «Que Alemania nos coja confesados… o sin confesar, pero que nos coja». Aunque tampoco debemos olvidar que el mundo no se acaba con la Eurozona y ahí afuera también hay vida. Lo que está claro es que sin rescates, dentro no la hay por mucho más tiempo.