Sorprenderá a muchos constatar que durante numerosos periodos y durante mucho tiempo hemos vivido décadas en que los rendimientos de las bolsas no han superado a los rendimientos de bonos. Es importante remarcar que no estamos diciendo que sea más rentable invertir en bonos que en acciones, ni tampoco lo contrario, ya que depende básicamente del ciclo que nos haya tocado vivir como inversores. Y debemos recordar que nuestra vida como inversores es corta respecto a los gráficos a largo plazo que pueden emborrachar nuestros sentidos. La capacidad de una generación para generar una riqueza susceptible de ser invertida en bolsa o RF suele estar limitada a unas pocas décadas, suponiendo que seamos capaces de poseer activos, seamos constantes y rigurosos, y además disfrutemos de una larga vida para realizar dichas inversiones. En definitiva, que las circunstancias de la mayoría de mortales impiden que se aprovechen los beneficios a largo plazo de unos y otros mercados, salvo excepciones. Otra cosa es la transmisión intergeneracional de carteras, que suele ser infrecuente y sólo relativamente habitual en enormes patrimonios.
En el siguiente gráfico vemos el comportamiento relativo acumulado de las acciones respecto los bonos en los últimos 207 años. Veremos marcados en lineas horizontales los periodos en que las que las bolsas no superaron su anterior High Water Mark.
También debemos analizar periodos determinados que nos sorprenden más que la simple vista del gráfico. De hecho la vida inversora no es más que pequeños segmentos de gráficos a muy largo muy plazo como éste. Cualquier inversor que hubiera entrado en el mercado de S&P500; entre 1980 y el 2008, y hasta Enero 2009, habría obtenido peores resultados que si hubiera invertido en el bono del tesoro americano a 20 años (20Y T-Bond) también respecto a Enero de 2009. Sorprendente, ¿verdad? Pues aún hay más. Si nos remontamos 40 años atrás, desde 1969, los inversores en bonos a 20 años todavía superarían a los de bolsa hasta el pasado Enero 2009 (y eso que los bonos sufrieron una época muy mala durante los años 70).


Para acabar os diré que todos estos datos debemos manejarlos teniendo en cuenta que la prima de riesgo que se suele exigir a la inversión en bolsa es que supere en un 5% al rendimiento del bono a 20 años. También debemos tener en cuenta que el repunte desde Enero 2009 (fecha final del gráfico) hasta hoy mejora mucho los resultados de la inversión en bolsa. Y por último que tampoco se han contemplado los rendimientos vía dividendo de la inversión en RV.
Tampoco me resisto a recordaros que la progresión patrimonial a largo dependerá en gran medida del comportamiento que seamos capaces de obtener en nuestros activos inmobiliarios y corporativos, ya que la progresión financiera no es más que una parte, habitual y lamentablemente minoritaria en estos tiempos, de nuestro patrimonio total.