La incógnita es cómo se van a regular estos nuevos bancos para garantizar su sostenibilidad a largo plazo. No sólo debe ser sostenible la entidad como empresa, sino que el sistema de financiación global (persona, empresas e incluso Estados) debe modificarse sustancialmente. Sarkozy parece tomar las riendas de una UE que parece un patio de colegio, pero eso sí, con colegiales atemorizados y más dispuestos que nunca a dejar las travesuras aparcadas. El susto ha sido tal que no se habla de regulación más estricta sino de Refundación del Capitalismo, y curiosamente ese mismo concepto ya lo publicamos hace un mes, después de la aprobación del plan Paulson. Al menos en la UE, con Sarkozy al frente y la complicidad de Brown, esa es la hoja de ruta. Pero ahora faltará ver si Obama la comparte o por el contrario los lobbies americanos siguen viviendo en Disneylandia y presionan para que el escenario cambie sólo lo imprescindible, o sea, más de lo mismo hasta el próximo estallido.


De hecho las grandes bolsas de dinero son remuneradas de forma proporcional al coste de los CDS’s respectivos. Pero lo más alarmante, si es que aún mantenemos la capacidad de alarmarnos por algo, es que ya nada importa el diferencial del precio del dinero pagado y el cobrado, es decir entre las operaciones de activo y el pasivo del banco. Eso a ningún banco le importa ya, y remuneran desvergonzadamente los grandes depósitos muy por encima de las escasas operaciones de crédito que realizan. Para los que todavía no lo hayan adivinado, la razón por la cual hacen esto es que poco importa ya el diferencial que debe generar su core business, sólo importa tapar agujeros. Achicar agua de forma burda y desesperada.

Esperemos ver en breve la nueva cara de la Banca Sostenible, porque personalmente prefiero no ver las viejas caras conocidas que, aunque estén lavadas y aseadas por papá Estado, cada día están más demacradas y dan más miedo.