Todavía no queda claro si lo que debía ser un barrido general del mercado, un borrón y cuenta nueva, un volver a empezar o, como dirían los expertos una «sana, fuerte y generalizada corrección de los excesos de los últimos meses», se puede ver interrumpido. Quizás se trate de descensos escalonados y en las próximas semanas se vaya produciendo un barrido algo atípico y sincopado, pero barrido al fin y al cabo.No es que deseemos un crack fulminante que castigue despiadadamente a los inversores, pero si el movimiento de barrido no va más allá de lo visto hasta hoy, nos quedará una extraña sensación. Algo así como un coitus iterruptus. Tal y como advierte el Maestro del riesgo JMDV, Si la confianza no vuelve después del enfriamiento, cuando corresponde el turno a la expansión económica sino que lo hace antes, a medio camino, mal asunto.

Por eso lo que a priori se podría ver como positivo, es decir evitar una mayor caída de los mercados y minimizar lo que comenzó siendo la tormenta perfecta, nos deja una extraña sensación de desasosiego. Aunque parezca propio de un personaje de novela de Sacher-Masoch, este frenazo en las caídas nos deja la desagradable sensación de coitus interuptus. Sé que los afectados por las caídas recientes de las bolsas, es decir casi todos los mortales de occidente, pueden no comprender estos argumentos e incluso ofenderse. Pero no es una burla por la desgracia ajena en absoluto, yo mismo sufro los efectos de las caídas de la renta variable china o norteamericana, por ejemplo. Además a casi todos nuestros Clientes les ha repercutido negativamente en mayor o menor medida. No es eso. Es que la profundidad de este mal llamado crack no parece suficiente, y el timing de sus rebotes tampoco está permitiendo un saneamiento prudente.

«Quien bien te quiere te hará llorar.» Jamás hubiera pensado que se pudiera aplicar a la bolsa.