Addio, Italia, addio…

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Parece que por el momento la bestia de Mr. Market está dormida, o finge dormir. La prima de riesgo española sigue en los “moderados” 400′s a pesar de que a España le están creciendo los enanos de su circo. Quizá a la opinión pública le están pasado un tanto desapercibidos algunos sucesos, pero van a ser determinantes de lo que podrá ocurrir en la Eurozona en los próximos meses y años.

Por un lado la tríada (que no la Troika) de los países de la Eurozona que aún conservan su AAA -Finlandia, Holanda y Alemania- han dado marcha atrás a un acuerdo al que quizá jamás llegaron de forma fehaciente.

Nos referimos al frágil consenso que se alcanzó el pasado mes de Julio ya de madrugada, según el cual el rescate de la banca española se realizaría a cargo de fondos de rescate europeos y no a cargo de las arcas públicas españolas. En aquel momento media Europa nos felicitábamos por el hecho de no trasladar la insolvencia bancaria española al Estado, al menos de forma inmediata y absurda, hundiéndolo aún más en la miseria y la quiebra.

Pero resulta ahora obvio que la otra media Europa, la de las economías en mejor estado, no va a permitir -ni quizá jamás permitió- que su dinero se utilice para rescatar bancos y banqueros españoles que están en la ruina por su mala cabeza.

Por tanto volvemos al punto caliente de partida pre-estival, en el que la insolvencia del Estado español debe multiplicarse con más dinero debido, para evitar que la mayoría de bancos españoles sigan falseando sus cuentas, con el fin de mantener sus puertas abiertas al público. Sin ese rescate, venga del ESM o a cargo de un mayor agujero del Estado español, la banca está quebrada, y por tanto España va a tener que inyectar un dinero que no tiene. Para ello el Estado español va a tener a su vez que pedir ser rescatado como tal, pero no antes de las elecciones gallegas y vascas, faltaría más! No vaya a ser que el PSOE haga sangre con ello y el PP pierda unos votos y escaños… Rastrero, sí. Real como la vida misma, también.

El caso es que el escenario actual es el de insolvencia extrema de España y de su banca, y de un rescate inminente por parte de fondos europeos, de cuya condicionalidad hemos venido siendo testigos en Portugal o Grecia. Ese es el camino que nos obligan a tomar por nuestra mala cabeza y por el hecho de no poder fabricar moneda propia. Por tanto tenemos la patata caliente de nuevo en nuestras manos y, con la complicidad del BCE, tratamos de disimular el dolor para que Mr. Market no se cebe con nosotros como lo hacía pocos meses atrás.

Por otro lado la tensión soberanista en Cataluña puede ir in crescendo agravando aún más la incertidumbre económica de las arcas públicas españolas. Y resultará cuando menos curioso ver cómo la UE manejará ese tema desde la condicionalidad del rescate al Estado español.

¿Se inhibirá del conflicto exigiendo puramente el cumplimiento de cifras estatales en su conjunto? Eso implicaría la bendición europea al inmovilismo actual del gobierno español respecto a las demandas catalanas, y por tanto un más que previsible agravamiento y radicalización de la situación.

O quizá por el contrario la Troika y sus “Hombres de Negro”, en vista del alcance y la complicación futura del enroque catalán, incluyan en sus condiciones alguna solución que permita una descompresión del conflicto interno a corto plazo. Quien sabe y quizá jamás se sepa.

Lo único cierto es que el Mercado tiene servido en bandeja otro motivo de peso -uno más- para castigar y cotizar, no sólo la insolvencia y el riesgo de la economía española como tal, sino la incertidumbre que supone un hipotético referéndum por la independencia de Cataluña. Al fin y al cabo hace tan sólo un par de días Londres y Edimburgo acordaron la celebración de una consulta equivalente para el próximo 2014.

Afortunadamente para la Gran Bretaña -y también para Escocia-, la hipotética secesión de los escoceses no supondría un desgarro económico sustancial, como sí lo sería en el caso español.

En definitiva, tanto la patata caliente bancaria que nos abrasa ya las manos, como el inminente rescate del Estado por parte de el ESM, o el hipotético referéndum en Cataluña, son riesgos e incertidumbres que van a hacer que la cotización de España en todas sus variables mercantiles empeore y mucho.

Y lo que hoy es una periferia sustentada y capitaneada por dos grandes economías “irrescatables” como la de Italia y la de España, va a quedar peligrosamente dividida. Por un lado tendremos la periferia rescatada y más problemática con países como Grecia, Portugal o España; y por otro la periferia que ha dejado de acelerar su empeoramiento, con países como Italia e Irlanda, de las que sus socios centroeuropeos pueden tirar de forma interesada: Irlanda por ser un referente de domiciliación de productos financieros europeo y estar situado “en las afueras” de la Gran Bretaña; e Italia por recuperar para la Eurozona a un miembro fundador, que es un referente histórico europeo sin el cual es difícil de imaginar una UE con cierto empaque.

O dicho de otra manera, el proyecto de la UE con una Italia excluída sería mucho menos fiel a sus orígenes fundacionales, y haría menos creíble e inestable el proyecto de los Estados Unidos de Europa.

Esta división clara de fundamentales y cifras económicas entre España e Italia, que hace tan sólo unos pocos trimestres no existía, hoy abre una brecha muy peligrosa para nuestros intereses. Porque ir de la mano de Italia era para los españoles un salvoconducto ante la intervención radical de los MiB, marginación política o desahucio a la griega.

Y hoy ese flamante compañero de penas y fatigas italiano, con un presidente tecnócrata al frente despreocupado por las urnas, se nos escapa de la mano relegándonos y precipitándonos hacia la periferia menos recuperable.

Mr. Market aún duerme, o se hace el dormido por algún oscuro motivo, pero será por poco tiempo. Y cuando despierte el Mercado, España se verá claramente perjudicada por todos los problemas citados, y quien sabe si por el crecimiento de algún otro enano más de su particular circo… -Virgencita, virgencita, que me quede como estoy.- Y posiblemente Italia se beneficie del efecto contrario por comparación y por conveniencia del proyecto europeísta.

No olvidemos que Italia es miembro fundador del tratado de París ya desde 1951, y cualquier excusa que permita que su economía aparente aproximarse a la francesa, será celebrado y potenciado por Bruselas y París, e incluso por Berlín.

El corazón europeo y europeísta puede latir más fuerte en un futuro próximo con el abandono de la periferia por parte de los italianos. Mientras que el mediterráneo sur, griego e ibérico, será más periférico, pobre y conflictivo sin el referente de Roma (qué paradoja que se repita la Historia en el viejo continente!) Quizá será el momento de crear el Limbo periférico del que hablábamos en este artículo, para acomodar permanentemente a los sureños hasta un futurible -o utópico- reenganche.

Pero lo peor de todo este escenario es que España no sólo no tiene ni idea de cómo evitar que ese deterioro ocurra, sino que ni siquiera parece ser consciente de lo que le viene encima ni de sus consecuencias a medio y largo plazo.

Quizá las cotizaciones cada día más divergentes entre España e Italia despierten a alguno de su letargo, aunque ya sea demasiado tarde, tanto para aprovecharlo como inversor como para poner remedio a una ruptura de la periferia.

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