Recientemente el diario Público ha entrevistado a diversos deportistas españoles que decidieron marcharse a estudiar a universidades de USA para perfeccionar sus carreras, tanto académicas como deportivas. Esta sangría de talentos no solo la viene sufriendo nuestro país a nivel deportivo sino también a nivel académico, ya que cualquier estudiante de nivel medio o medio-alto tiene cabida en el sistema universitario norteamericano.
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Veamos las motivaciones que llevan a deportistas y a «simples» estudiantes seguir sus carreras en universidades norteamericanas. Para los deportistas el hecho de formarse allí les conlleva la consecución de un título universitario que muy probablemente aquí no conseguirían, ya que les resultaría muy difícil compatibilizar su carrera deportiva, entrenamientos y torneos con las clases y los exámenes. El resultado es que muy pocos deportistas españoles tienen una titulación universitaria cuando finalizan su más o menos exitosa carrera deportiva. En los EE.UU. el éxito deportivo no solo es compatible sino que va obligatoriamente de la mano del mundo universitario. La compatibilidad por tanto de entrenamientos y competiciones que les van a llevar al deporte profesional, con clases, estudios y exámenes es total y absoluta. Además, las instalaciones, nivel deportivo y calidad de entrenadores de las áreas deportivas del sistema universitario en USA es de ensueño, ya que sus presupuestos están a años luz de los de cualquier club deportivo en España, lamentablemente.
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La madrileña Estela Pérez-Somarriba, estudiante de University of Miami y campeona de la NCAA (la liga universitaria de tenis más competitiva del mundo), lo explica perfectamente en dicha entrevista:
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“Hice muy bien en mirar a largo plazo. Quería dedicarme al tenis profesionalmente, siempre había sido mi sueño y aún lo es. Pero al acabar el bachillerato, empecé a poner en la balanza la parte académica, tenística, económica y personal. No sabía si quería vivir en Madrid toda mi vida, me faltaba madurar, no me podía permitir viajar y pagar a un entrenador para dar el salto profesional, y en Estados Unidos podía compaginar el deporte con una carrera”.
Estela estudia Económicas y Gestión del Deporte, y no puede estar más satisfecha de la decisió que tomó. Su objetivo ahora es saltar al circuito profesional femenino (WTA) en cuanto se gradue, cosa que además hará becada de principio a fin por la propia universidad:
“Los recursos físicos, médicos, las instalaciones, los asesores y profesores te ayudan mucho. Mi día a día es duro, pero somos deportistas de alto nivel y si quieres ser el mejor en tu deporte y sacarte una carrera, siempre va a ser un reto. Pero aquí tengo muchas facilidades que antes no tenía”.

Pero no solo los deportistas tienen su camino abierto al mundo universitario en USA. Cada día más y más alumnos que no practican ningún deporte estudian en las más de 2000 universidades existentes en todo el país. Y es que los precios no son tan abusivos como a priori muchas familias podrían pensar. Ni tampoco los niveles académicos requeridos son tan altos. 
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Además, no nos engañemos, la titulación de una universidad norteamericana va abrirles a nuestros hijos más puertas profesionales y laborales que una titulación española. Tanto si regresan a España para buscar trabajo como si se quedan en los EE.UU. o se van a vivir a cualquier país del mundo, llevar bajo el brazo unos títulos universitarios de cualquier universidad norteamericana va a marcarles la diferencia de por vida. ¿Qué mejor herencia que esa les podemos dejar?
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Aunque pueda sorprender a muchos, el proceso de preparación para ser admitidos por una universidad norteamericana debe realizarse con un mínimo de año y medio de antelación y el asesoramiento especializado adecuado. Es decir que, como ya explicamos aquí, el momento para iniciar el proceso es entre el fin del 4º de ESO y la primera mitad del 1º de Bachillerato.

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En definitiva, familias con hijos con edades de 15-17 años, sean o no deportistas, sean o no estudiantes brillantes, explorad las posibilidades académicas y de becas que os ofrece el mundo universitario norteamericano. Marcará la diferencia en sus vidas, y en las vuestras.