El Empresario Tecnológico y el Family Office

Para el Empresario Tecnológico todo va muy deprisa. A diferencia del empresario de cualquier negocio convencional, no relacionado con la tecnología, para el que los años o los lustros forman parte de la evolución de su negocio, en la empresa tecnológica son los trimestres los que precipitan los acontecimientos y su éxito o desaparición.





El timing de la evolución de un negocio no tecnológico madura generalmente al mismo tiempo que lo hacen las canas de sus socios. De ese modo el éxito genera paulatinamente la expansión y la simultánea, o posterior, creación de patrimonio para sus propietarios. Durante esos años, quizá décadas, los empresarios pueden, deben, asesorarse (y en la medida de lo posible formarse) en la gestión de un patrimonio que el propio negocio va generando. Disponen de años para hacerlo, aunque a menudo la propia dedicación al negocio y/o la falta de información, hacen que ese asesoramiento imprescindible llegue demasiado tarde, y puede que además, de forma corrupta o incompetente.

En el caso de los creadores de empresas tecnológicas la dificultad aumenta sensiblemente, ya que la precipitación de los acontecimientos y la vertiginosa evolución de estos negocios hace que la dedicación a la empresa por parte de los socios suela ser aún más necesaria y excluyente. Al igual que lo que sucede con los deportistas de élite, su profesión absorbe toda su atención y energía. Además, en el caso del empresario tecnológico lo hace de forma incluso más acelerada, en tan sólo unos pocos semestres, mientras que en el caso de una carrera profesional de deportista suelen pasar entre 5 y 10 años.

Cada día es más habitual encontrarnos con empresarios tecnológicos que se enfrentan a eventos corporativos (ampliaciones de capital, ventas totales o parciales, fusiones, etc.) que en tan sólo 1, 2, 3 o 5 años les convierten en jóvenes millonarios. La mayoría siguen vinculados y volcados en sus empresas porque el propio negocio les necesita o, simplemente, porque son empresarios especialmente vocacionales: su negocio tecnológico que crearon de la nada, es su Vida. Pero, a pesar de su juventud, no debemos olvidar que, de repente, se encuentran con un capital o patrimonio dentro y/o fuera de la empresa muy importante. Afortunadamente su elevado coeficiente intelectual, formación y juventud, juegan a su favor para querer y saber buscar ayuda experta, en contraposición del clásico perfil de empresario no tecnológico, de mayor edad y self-made businessmen.

Los empresarios tecnológicos no son comparables al viejo empresario tradicional que ha acumulado un patrimonio a lo largo de los años, o los que ante la dificultad de realizar un relevo generacional satisfactorio deciden vender su empresa a la edad de su jubilación, no. Los empresarios tecnológicos disfrutan sin previo aviso de algo comparable a lo que les sucede a los herederos, afortunados de loterías o algunos casos de deportistas profesionales. Estamos ante lo que llamamos “fortunas súbitas”. Es decir, aquellos patrimonios creados repentinamente (por el corto periodo de tiempo, que no por el esfuerzo que conlleva) y sin haber tenido tiempo para preparar el camino hacia la riqueza. Y lo que es peor, a diferencia de herederos, afortunados de sorteos de lotería y deportistas de élite, los jóvenes creadores de empresas tecnológicas deben seguir concentrados al 120% en sus negocios. Muchos de ellos ni siquiera pueden permitirse el lujo de cambiar radicalmente de estilo de vida, de “jubilarse”. Siguen vinculados a su pasión tecnológica, bien sea manteniendo su cargo de CEO de su empresa, aun con una participación accionarial menor, o bien emprendiendo o participando en nuevas start-ups, como Business Angels.

Por ello, la tranquilidad que proporciona contar con los servicios de un Family Office para este tipo de empresarios tecnológicos de éxito es aún más, si cabe, necesaria que para otro tipo de fortunas súbitas, y por supuesto de empresarios y el resto de perfiles patrimoniales. Comprobamos a diario que la dedicación y la absorción que generan sus negocios, les hace relegar la atención de sus nuevos patrimonios a un peligroso segundo plano. Desde Cluster Family Office dedicamos especial atención a este perfíl tan específico de Clientes, tan absortos en sus negocios y trepidantes ritmos de trabajo, que incluso como Family Office nos resulta complicado conseguir su atención periódicamente para despachar los asuntos relacionados con la gestión de sus patrimonios.

Nuestra experiencia nos dice que posiblemente sea el perfil de Cliente con menor disponibilidad de tiempo y atención para ocuparse de la gestión de sus inversiones. Sin duda, un nuevo perfil que está surgiendo con fuerza en los últimos tiempos y con una necesidad imperiosa de ayuda en la gestión de su Valor creado, que les permita protegerlo e incrementarlo durante los años más productivos e intensos de sus vidas.

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